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Ser podcast. En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
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Hola, Nieves. Buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas.
B
Dicen que las cosas no son como empiezan, sino como terminan. Y es verdad, es verdad. Pero como eso abre distintas posibilidades, yo añadiría otra frase u otro refrán, que es que lo que mal empieza, mal acaba. Y la historia que hoy vamos a completar lo confirma. La historia de Irlanda y la bronca con Inglaterra. La serie de esta semana Acontece que no es poco porque aún no ha terminado. Es que no ha terminado. De momento. A ver dónde nos quedamos en el capítulo anterior.
A
Venga, vamos con el cuarto y último episodio irlandés. Repasemos por si alguien se ha perdido. Espero que no. Después de una política de confiscaciones de tierras, ganado y cultivos en beneficio de los colonos ingleses a lo largo del cinco o seis siglos, el dominio de Inglaterra sobre Irlanda fue ya total en el siglo XVIII hasta que en el año 1800 representantes políticos irlandeses y británicos acordaron la unión de los dos reinos y un solo parlamento. Ahí es cuando se firmó en 1800 el Acta de Unión y nació formalmente el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Venga, dijeron muchos pelillos a la mar. Y a partir de ahora solo a mirar hacia adelante. Porque en esta guerra entre irlandeses e ingleses hemos perdido todos, dijo Pérez Reverte. Algunos irlandeses. Pues mira qué bien, lo mismo vamos a ir a mejor a partir de ahora. Y dijeron otros. Un momento, un momento, Vamos a ver. ¿Nos van a devolver las tierras y el ganado? ¿Vamos a tener los irlandeses católicos los mismos derechos que los anglo irlandeses protestantes? ¿Podremos tener propiedades y dejar de cobrar una mierda de los patronos ingleses? ¿También podremos eso? ¿Y podremos recuperar nuestro idioma? ¿Y los católicos podremos acceder a cargos públicos, ¿No? Pues verá, señor Pelillo. Salamar. Llámennos exagerados, pero tenemos la sensación de que aquí los únicos que estamos perdiendo la guerra somos nosotros, los irlandeses, y que esta unión sólo les viene bien a ustedes, los ingleses.
B
Pero hay algo que cuesta entender. Quiero decir, si había tal cabreo y tal descontento irlandés motivado con el trato histórico recibido por parte de los ingleses, y además no iban a recibir mejoras, ¿Cómo fue posible llegar a ese acuerdo? ¿Cómo has dicho que era el Acta de la Unión para firmar eso? ¿Cómo se llegó a ese acuerdo?
A
¿El Acta de Unión? Pues con mentiras. Se llega con mentiras convenciendo a los irlandeses de que era lo que les convenía y de que iban a conseguir cosas que evidentemente, ¿Cómo convenció a la mayoría de los británicos aquel rubio disparatado y despeinado llamado Boris Johnson de que votaran el Brexit? ¿Cómo los convirtió? Pues mintiendo. Pero con un agravante brutal y Y es que los británicos tenían suficiente información en el siglo XXI para no haberse tragado los bulos absurdos que les colaron. Eso también fue culpa de los propios británicos. Pero también esto de la Unión necesita su contexto, porque de aquí parten los procesos independentistas que han llegado hasta hoy. Hay que simplificar mucho. Este es el temor que tengo, pero yo creo que se entenderá. En el siglo XVIII Irlanda tuvo su propio parlamento e Inglaterra tenía el suyo. Por supuesto, el parlamento irlandés era suyo, pero estaba dominado por los protestantes, los descendientes de los colonos ingleses. Y las políticas que salían de ahí eran absolutamente represivas hacia los irlandeses católicos. No podían comprar tierras, no podían acceder a cargos públicos, no podían practicar las cosas de su secta, no podían hablar gaélico. Pero llega la Revolución Francesa, 1789. ¿Que dirás tú qué tendrá que ver la Revolución Francesa?
B
Bueno, que las revoluciones animan a revolucionarse. ¿No será eso?
A
Efectivamente, efectivamente. A toda Europa se le pusieron los pelos de punta con la Revolución Francesa. En España también. Uy, como les dé a todos los súbditos por contaminar del ambiente revolucionario francés. Si empiecen a pedir derechos. ¿Qué vamos a hacer? Y los más dispuestos a revolucionarse, a luchar por una república, a separarse de la obediencia del rey de Inglaterra y a pedir la independencia eran los irlandeses.
B
Naturalmente.
A
Y dicen los ups, vamos a hacer alguna concesión antes de que se nos revolucionen mucho. Se les dio un cierto acceso a tener propiedades, pero muy poquito. Muy poquito acceso. Se permitió a los católicos que votaran, pero no podían acceder a altos cargos del poder judicial ni legislativo. Aquello era insuficiente. Y efectivamente, como era insuficiente, los irlandeses acaban revolucionándose en 1798, unos 10 años después de la revolución, para conseguir su independencia y convertirse en república e ir a su bola. Aplastamiento total. Nada, nada. Miles de muertos, una represión salvaje. Y el independentismo irlandés quedó silenciado. Después de esto se les propuso a los irlandeses la unión con Inglaterra un año después, en 1799, siguiendo la política de pelillos a la mar. Y dijeron los irlandeses que rotundamente no. Volvieron a insistir los ingleses en 1800 puedo prometer y prometo que si nos unimos en un solo reino y en un solo parlamento vais a mejorar. Os damos 100 escaños a los parlamentarios irlandeses en la Cámara de los Comunes. Tendréis absoluta libertad para practicar vuestras cosas los católicos podréis acceder a cargos públicos, podréis comprar tierras y aquí paz y después gloria. ¿Firmamos? Guay, dijeron los irlandés. Venga, firmamos.
B
Y después no cumplieron con nada de lo prometido.
A
Nada, nada. No cumplieron con lo que los irlandeses consideraban la libertad religiosa y el acceso a cargos públicos y a altas instituciones desde las que podrían defender los derechos irlandeses católicos. Si nos damos cuenta, en el eterno conflicto irlandés está siempre la maldita religión, que en este caso son protestantes machacando a católicos, como en otros sitios han sido los católicos machacando a protestantes. Musulmanes a cristianos, cristianos a musulmanes, judíos a musulmanes, cristianos a judíos. Ya basta, por favor. Es que el odio y la represión son las bases doctrinales de todas las sectas. En el caso de Irlanda, como ya dijimos, el catolicismo se convirtió en activismo político. La unión de los reinos fue aún a peor porque todo se centralizó desde Londres y todas las decisiones las tomaban los protestantes. Y esos eran los únicos beneficiados en Irlanda, los irlandeses protestantes. El irlandés católico siguió sin acceso a la tierra y sin acceso a cargos. Porque en menos de mes y medio después de entrar en vigor el acuerdo este de Unión aprobado por el gobierno y los Ahí levanta la mano el que faltaba para el duro Jorge III, el que era rey ya del nuevo país llamado Reino Unido de Gran Bretaña Irlanda. Y un momento, que yo ya no estoy de acuerdo con eso que habéis prometido de que los católicos puedan ser católicos. Mis súbditos tienen que ser protestantes todos.
B
¿Pero cómo pudo tirar abajo los acuerdos de la Unión si los había aprobado su propio gobierno, por mal que le pareciera?
A
A ver, los reyes son los reyes que te la lían cuando les viene bien. Les da muchos poderes diciendo se van a portar bien. Una leche. Y más este Jorge III, que de vez en cuando sufría episodios de demencia. También estaba desquiciado Boris Johnson. Y ahí lo tuvieron. Pero bueno, el rey se puso borde cuando su Primer ministro, William Pitt, se llamaba, al que, para entender, nos podríamos calificar de un poquito progresista en su momento. Un poquito. Dijo, en cuanto se consumó la unión de los dos reinos, hombre, habría que abrir la mano con los irlandeses, sobre todo en el asunto religioso. Y Jorge III dijo que ni de coña, que él era el jefe de la Iglesia Anglicana, que había jurado en su coronación mantener y defender el protestantismo, y que si permitía la existencia de católicos, eso sería violar su juramento. Y ahora leo lo que dijo él, la chorrada que dijo é preferiría pedir mi pan de puerta en puerta que consentir cualquier medida a favor de los católicos. Puedo renunciar a mi corona y retirarme del poder. Puedo abandonar mi palacio y vivir en una cabaña. Puedo poner mi cabeza en el patíbulo y perder la vida, pero no puedo romper mi juramento. Cierro comillas. Este se iba a ir a ver a una cabaña. Venga ya. Y como su Primer Ministro insistía, el señor Pitt, pues le dijo, pues voy a cambiar a Pitt por otro, que es mucho más fácil. Y que por supuesto, el siguiente mantuvo en vigor todas las leyes restrictivas contra los católicos. Asunto solucionado. Y el problema irlandés continuó yendo a peor. Siguieron las confiscaciones de tierras, dejándoles un terruño para cultivar solo patatas, sin poder mantener ganado sin derechos. Y ya sabemos lo que vino después, porque ya está contado. In Dublin, spare city, where the girls are so pretty I first set my eyes on sweet Molly Malone as she wheels her wheelbarrow through streets.
B
Pues está muy claro lo que vino después, solo 45 años después de aquella unión de reinos, fue la hambruna y la emigración, o sea, un desastre.
A
Queda claro que la unión solo les trajo más desgracias y más represión. Los irlandeses volvieron a reclamar tener su propio parlamento, al que habían renunciado a cambio de un puñado de diputados en la Cámara de los Comunes de Londres, que al final sólo defendían los intereses de los protestantes. Algunos ingleses progresistas intentaron conseguir derechos para los irlandeses, que también los hubo. Algún inglés intentaba ir. Lo que pasa es que en cuanto llegaban al poder los conservadores, otra vez iba todo abajo. Y así cruzaron al siglo XX, con movimientos políticos más activos que seguían reclamando derechos e independencia. Y como no se avanzaba, hubo otros que decidieron dejar de pedir y negociar. Y con los radicales ya llegó la Sangrienta Pascua de 1916. Durante un desfile por el centro de Dublín el lunes de Pascua, 1000 irlandeses de un grupo radical se organizaron para sembrar la capital de carteles reclamando una República irlandesa como estado soberano independiente. La respuesta británica fue brutal. Durante aquella semana de Pascua hubo sangrientos combates. Los ingleses bombardearon el centro de Dublín. Bueno, a la lo bestia lo destrozaron. Hubo 450 muertos y miles de soldados acorralaron a los revoltosos. De los revoltosos quedaron un par de ellos vivos. Y aunque aquella revuelta no contaba al principio con mucho apoyo popular, vista la sangrienta respuesta británica, el sentimiento independentista se avivó entre los católicos. Por eso, en las siguientes elecciones de 1918, un movimiento político conocido como Sinn Féin arrasó. Pero los diputados elegidos se negaron a tomar posesión de sus escaños en la Cámara de los Comunes y decidieron formar un nuevo parlamento, el que nunca debieron perder en 1800 y el que venían reclamando desde entonces.
B
Recuerda lo que he dicho al comienzo, lo que mal empieza, mal acaba. Desde aquellos principios del siglo XX ya la escalada de violencia resultó absolutamente imparable.
A
De nada. Ya no nos queda mucho más tiempo. Pero por resumir mucho, empezó una guerra sucia contra los irlandeses, con torturas y detenciones. Una guerra de guerrillas de los irlandeses contra todo lo que hoy era británico. Nació el IRA. En 1921, Reino Unido dividió la isla en dos, lo que conocemos como el Úlster, Irlanda del Norte, que son seis condados donde se concentraba la mayoría protestante, y la zona sur, con 26 condados de mayor católica. Los irlandeses continuaron reclamando una República Irlandesa unida y con independencia absoluta. Sólo consiguieron la independencia del sur de la isla, pero tenían que seguir perteneciendo a la Commonwealth y el norte seguiría siendo parte del Reino Unido. En 1948 se libraron de la Commonwealth por fin, pero continuaron luchando por la unificación de las dos Irlandas. Los años 70 del siglo XX fueron tremendamente violentos en Belfast, en Derry, porque todavía allí un católico tenía que identificarse como tal para conseguir un trabajo y eso llevaba a que su salario fuera inferior al de un protestante. Y con muchos tiras y aflojas. Se pasó al siglo XXI y con muchos muertos, hasta que el IRA abandonó las armas voluntariamente en 2005. Pero las heridas que se abrieron a lo largo de seis siglos, que se hicieron sangrantes en el siglo XIX, no han cicatrizado. A lo mejor Pérez Reverte se atreve a organizar un coloquio por allí que se titule La guerra que todos perdimos.
B
Pues mira, después de esta semana ya sabemos muchos y muchas algo más de la historia.
A
Yo también he aprendido mucho. Yo también.
B
Irlanda. Bueno, el lunes más la próxima semana. A ver qué hacemos.
A
Vamos a ver si la liamos también.
B
Algo haremos.
A
Muchas gracias, Carranza.
B
A descansar. Nieves, un beso.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Cadena SER / Nieves Concostrina
Episode: Acontece que no es poco | Irlanda: ¿La guerra que todos perdieron o la que perdieron los irlandeses? (4 de 4)
Date: February 6, 2026
In the final episode of this four-part series on Irish history, Nieves Concostrina and Carlas close out their examination of the tumultuous relationship between Ireland and England. They focus on the Act of Union (1800), its profound injustices, the ongoing repression against Irish Catholics, and Ireland’s long road to independence and division. The episode is marked by the host’s characteristic wit and irreverence, as well as a strong message about the enduring wounds of colonization and religious strife.
The episode mixes historical rigor with biting humor and contemporary references (such as to Boris Johnson and political lies). Nieves is caustic and direct, lamenting the cyclical nature of religious and colonial violence, and advocating empathy with the Irish cause. The dialogue is dynamic, relatable, and designed to highlight both the absurdity and tragedy of history.
This episode encapsulates how Irish history is deeply defined by oppression, broken promises, and the lasting scars of colonial abuse and religious antagonism. Through colorful storytelling and pointed commentary, Nieves Concostrina brings a centuries-old tragedy into sharp, modern focus—reminding us that history, especially when “mal empieza,” rarely ends well for the oppressed.