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A
Ser podcast. En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
B
A ver si Nieves está de acuerdo con esto que voy a decir. Nieves, buenas tardes. Hola.
A
Hola, Carlas, ¿Qué tal? Buenas tardes.
B
Yo no sé si está medido con precisión, con exactitud, pero si pudiéramos contar a todos y a todas los que nos convertimos en lectores gracias a julio Verne, yo creo que no tenemos espacio. Estamos de acuerdo, ¿No? Totalmente, porque somos legión y porque sigue habiendo chavales que viven ese descubrimiento maravilloso. Bueno, que sepamos todos que tal día como hoy de 1828 nació julio Verne y. Y hoy lo recordamos y además lo celebramos.
A
Ala, sí, lo celebramos. Sí. Sobre todo porque es que ha sido una semana de asuntos duritos.
B
Bueno, lo que hay.
A
Sí, pero son asuntos necesarios porque bueno, hay que recordar que en este país la vida ha sido bastante desgraciada, no ha sido una happy happy. Han sido décadas de silencio impuesto, todo el siglo XX y seguimos en el XXI manteniendo un silencio voluntario por desconocimiento de unos, vaguería de otros e interés de los que no quieren que se sepa la mierda que nos esconden. Como sabemos que muchos oyentes, además, se juntan todos los aconteces de la semana para escuchar los del Sí, eso es vicio.
B
Ya me lo dice muchísimo, eso ya roza el vicio.
A
En vez de escucharlo en el momento no les pilla bien, se lo juntan todo y el finde en el gimnasio, en el coche, caminando, cocinando, mucha gente. Pues vamos a rematar la semana con algo más amable para que después de las tres historias tan trágicas que hemos contado, vamos a rematar con un visionario, con un hombre que parecía saber lo que iba a ocurrir 100 años despu.
B
¿Has escuchado lo que hemos contado hoy de la desbandada? ¿Te acuerdas que ayer te anuncié Diremos algo a la Serdiábal de los tres almirantes y tal?
A
Bueno, pues eso, buenísimo, hay que hacerlo.
B
Lo que pasa es que si estás cocinando y escuchas según qué, igual se te pasa la sal, pero bueno, en fin, se te va la mano, pero hay que contarlo. Efectivamente. Venga, julio Verne, va.
A
Julio Verne. Bueno, pues este hombre que nació en Nantes. Nantes está al oeste de Francia, y ya lo has dicho, el 8 de febrero de 1828, que era un tipo absolutamente increíble. Era un niño de buena familia, estudió Derecho, trabajó de fiscal y en la Bolsa acabó siendo escritor y con problemas estomacales por el hambre que pasó. Aunque hay que darle a su editor el puesto que se merece, porque si no llega a ser por Pierre Jules Hetzel, lo mismo no estábamos hablando del mismo julio Verne, o lo mismo no estábamos ni siquiera hablando de julio Verne. Eso sí, un tanto esclavista el editor, porque le hizo firmar un contrato para los siguientes 20 años en los que tenía que entregar dos novelas al año. Dos novelas al año. Era tremendo. Por eso tiene la producción que tiene. Estaba muy bien pagado. Julio Verne se hizo rico y muy famoso. Pero claro, trabajando a destajo, este hombre no paraba. El mundo se le quedó tan pequeño que ya tuvo que ingeniar aventuras que nos llevaran a la Luna, al centro de la Tierra y al fondo del océano.
B
A mí hay algo que no me cuadra. A ver, vamos al principio. Para entender el recorrido vital de julio Verne. Has dicho que era de Nantes, de familia bien, que estudió Derecho, que trabajaba fiscal, que ganó mucha pasta, pero chicho, que acabó muerto de hambre.
A
Claro. A ver, tiramos del hilo, nos tenemos que ir a su infancia, y a Julito le pasó lo que a muchos no nos ha pasado y echamos mucho de menos y nos da envidia cuando oímos hablar a los demás. Un maestro que te marca. Qué importantes son los maestros. Por supuesto, los buenos maestros. Yo solo recuerdo a dos o tres, para mal.
B
Para mal, para mal lo recuerda.
A
Y los demás no los recuerdo, o sea que malamente. Pero la maestra de Julito en Nantes era de las buenas. Le contaba historias del mar y de marinos. Nantes está a orillas del río Loira, casi en la costa atlántica, y era un puerto de escala de los buques negreros que iban a Estados Unidos. Gran parte de las familias ricas de Nantes debían su fortuna al comercio de esclavos. La familia de Julito, unos eran por una rama, la parte del padre eran notarios, abogados, y por la parte de la madre eran armadores. El chaval, entre lo que le contaba su maestra, entre los barcos que veía desde su ventana, entre que imaginaba las travesías, entre que no soltaba un libro, Ivanhoe, Robinson Crusoe. La imaginación buena se le fue agitando. Debió de tener además el chaval un buen fondo porque pese a convivir con naturalidad, porque era lo que había en la puerta de su casa, con el horrible comercio de personas y ver el puerto, hay constantes idas y venidas de esclavistas. Aquello no le gustaba. En una de sus novelas, un capitán de 15 años ahí condena y escribe el abominable tráfico de esclavos. El caso es que, efectivamente, estudió Derecho en París, siguiendo los pasos de papá. Y papá lo mantenía. Pero Julito ya se fue metiendo en salones de tertulias literarias. Pululaba entre los bohemios del Barrio Latino. Acabó trabajando de fiscal, porque claro, por algo estudió Derecho. Pero se aburre. Digo yo, ¿Qué coño hago aquí? Muy aburrido, No me gusta nada. Pues lo dejo. Como el padre se mosqueó por haber dejado el trabajo de fiscal, le pues ahora te financias tú. Claro, ahora ya no te pagó más. Y claro, empezó a morirse de hambre. De ahí vinieron los problemas estomacales. Sobrevivió malamente, muy malamente, a golpe de colaboración en revistas. Que bueno. Esto ya te digo yo, ¿A quién no le ha pasado?
B
Hombre, yo digo que esta experiencia publicando artículos que dices le debió servir para irse entrenando como escritor. Hasta que llega su primera novela. ¿Cuál fue, por cierto, la primera de todas?
A
Cinco semanas.
B
Cinco semanas en globo.
A
El primer libro de éxito de Verne. Y el primer libro que yo leí también lo leí.
B
No sé si el primero, pero también.
A
Pues yo lo tengo metido. El primer libro que yo leí, el primero primero, primero. El segundo también me acuerdo, fue Carrie, de Stephen King.
B
Ostras.
A
Sí, sí. No me preguntes por qué pegué ese.
B
Ya lo comentamos otro día.
A
Y también me acuerdo del tercero, que también era de Stephen King, Ojos de fuego. Bueno, y sí es cierto que le sirvió su experiencia en la revista, porque le dieron la sección científica. Tuvo que escribir muchos artículos de divulgación para los que se tenía que documentar mucho, porque no tenía idea de ciencia y de tecnología. Pero a base de documentarse acabó sabiendo un poquito de muchas cosas. Leía muchas revistas científicas, leía muchos periódicos, leía muchos libros técnicos. Y si unimos sus ganas de escribir, su imaginación, que también estaba al loro de los avances de la ciencia de aquella mitad del siglo XIX, y además estaba el loro de la actualidad, lo seguía, pues ya tenemos al genial julio Verne. La verdad es que se forjó su propia suerte. El contexto histórico también tuvo mucho que ver con que Verne triunfará haciendo ciencia. Ficción. Pero sobre todo fue su editor, que lo llevó por un camino de éxito aventurero, científico. Cuando Verne estaba a punto de desviarse por una vereda futurista y distópica por libros que daban mal rollo.
B
Ya le queremos luego a las 20.000 euros de viaje submarino al Capitán Nemo. Pero eso que has dicho de que estuvo julio Verno a punto de desviarse, es curioso.
A
Pues mira, cuando Verne terminó su primera novela, que él tituló Un viaje aéreo, lo de las cinco semanas en globo, la primera editorial se la rechazó al primer sitio donde la llevó.
B
Pero no por el título.
A
No, no eso. Demasiadas aventuras por África. Había mucha geografía, había mucha técnica del globo. Era una novela demasiado científica. Y se la rechazaron. Justo lo que le gustó al siguiente editor, al citado, a Pierre Jules Hetzel. Verne le escribió acabo de escribir una novela con una forma nueva, una idea propia. Si tiene éxito, constituirá, estoy seguro, un filón abierto. Verne creía haber inventado un nuevo género, que era la novela científica. Igual que Truman Capote dijo en su momento creo que ha inventado la novela documentada, cuando escribió A sangre fría. Pues lo mismo. De cualquier forma, el editor que aceptó la novela y le puso el título Cinco semanas en globo estuvo de acuerdo con Verne. Eso era un filón. Pero el editor vio algo más que una novela entretenida y bien escrita. El editor era ateo, era progresista, revolucionario, republicano. Defendía que el progreso residía en la educación desde la infancia. Una educación que tenía que ser laica, obligatoria y gratuita. Hetzel defendía la corriente filosófica que recorría Francia en aquella época, mediados del XIX, que era el positivismo. Y los positivistas apostaban por una reforma social en la que la ciencia y el conocimiento eran la llave maestra para conseguir la transformación sociopolítica. El editor ve en la pluma de julio Verne ese conocimiento. Ciencia, viajes, aventuras. Pero la segunda novela que le lleva julio Verne se titula París en el siglo XX, en un tono pesimista, con el mundo dirigido por empresarios sin escrúpulos, banqueros insaciables, grandes compañías industriales. El arte ha muerto, la creatividad no existe.
B
Bueno, el retrato era bueno. Bueno y real. Pero desde luego no era el filón que parecía haber abierto con las aventuras de Cinco semanas en globo.
A
Eso es verdad, pero el editor le no, macho, yo firmó un contrato. Por aquí no.
B
Para eso están los editores.
A
Claro. Vuelve al camino en el que el progreso, los avances científicos, las aventuras, los viajes, traerían la felicidad al hombre le dice que tiene que educar y divulgar con sus novelas, y todo basado en la razón. Ahí se inventa el editor la colección, la famosa colección de viajes extraordinarios con la que pretendía, y cito, resumir todos los conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos acumulados por la ciencia moderna y rehacer así la historia del universo. Dicho más claro, que Dios, Adán y Eva y demás mamandurrias inventadas se fueran al guano, porque el mundo se explicaba con el conocimiento y con la razón. Lo que pretendía el editor, y aquí tiene que ver mucho el contexto político, era proporcionar al lector el conocimiento científico que se había sacado de los programas de educación en Francia. Todo esto ocurrió entonces porque es que en 1850 se aprobó una ley, la ley Fallú, que se llamaba. Bueno, se llamaba así la ley Fallou, por el ministro de Educación que la llevó adelante, que era un católico muy plasta, que puso la enseñanza en manos de la Iglesia. Y cuando la religión entra por la puerta, el conocimiento y la verdad salen por la ventana. Por eso he querido compensar con las novelas el que la ciencia se hubiera visto anulada en las aulas por la superstición religiosa. Y ahí fue cuando llegaron 20.000 leguas de viaje submarino. Los hijos del capitán Gral. La vuelta al mundo en 80 días, de la Tierra a la Luna, Miguel Estrogó viaja al centro de la Tierra. Qué maravilla.
B
Oye, Nieves, ¿Y qué fue de aquella novela rechazada, la del París en el siglo XX?
A
La de París quedó apartada. Quedó apartada de momento, pero el bisnieto la rescató. Esta novela se publicó en 1994. Sí, pues claro, casi a punto de acabarse el siglo XX. Y acertó en muchas cosas, sin moverse prácticamente del sofá. No sé cómo pudo escribir julio Verne 60 relatos de viajes extraordinarios casi sin salir de casa. Es que no viajó tanto como para haber llevado a sus lectores al Ártico, a la selva africana, a atravesar el océano Pacífico, a la pampa argentina, a la India. Si. Resulta que este hombre hizo cuatro viajes mal contados y muy rapiditos por un cruce a Nueva York ida y vuelta, costa atlántica que hizo por España con su velero, y Portugal, un poquito por el norte de África, Escocia. Su biógrafo, Herbert Lothman lo llama un astronauta de sofá.
B
Muy bueno.
A
Esto es un astronauta de sofá. Y es cierto que no necesito viajar para imaginar y divulgar una biblioteca. Le bastó para dar la vuelta al mundo desde su despacho.
B
Qué grande julio Verne, qué oportuno, qué oportunísimo este homenaje, este recuerdo de hoy. Nieves, un beso muy grande.
A
Otro para ti, Carla.
B
Hasta el lunes, ¿No?
A
Hasta el lunes.
B
Venga, a descansar y a pasarlo bien.
A
Gracias.
C
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carlas Francino)
Publisher: SER Podcast
Date: February 8, 2024
Theme: The visionary legacy and life story of Jules Verne
In this episode, Nieves Concostrina pays homage to Jules Verne on the anniversary of his birth, exploring the author’s extraordinary imagination, his role as a precursor of science fiction, and the cultural context that shaped his work. With wit and characteristic irreverence, Nieves reflects on Verne’s impact on readers across generations, delving into both his personal story and the social influences behind his celebrated adventure novels.
True to the spirit of the podcast, Nieves Concostrina’s narrative blends historical rigor with humor and a critical, secular perspective. Her colloquial, relatable style makes Jules Verne’s life and work both accessible and engaging—never shying away from highlighting the political, economic, and ideological forces behind the legend.
A must-listen for anyone curious about the birth of science fiction, the legacy of progressive thought, or the magic of imagination untethered by physical travel.