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Nieves
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
Co-host
Pues como cada tarde, más o menos. Hasta ahora, en la ventana. Hola, Nieves. Bienvenida.
Nieves
Muchas gracias.
Co-host
Buenas tardes. Hoy vamos a seguir el rastro de la Segunda Guerra Mundial que ayer abrimos con la recuperación de las obras de arte que habían robado los nazis. Hoy seguimos el rastro del final de la Segunda Guerra Mundial porque eso provocó, entre otras cosas, el fin de la monarquía en Italia. ¿Que dices? Mira, ahí no había ni Austrias ni Borbones. Ahí eran los Saboya. Digo eran porque ya no son o ya no están.
Nieves
No, no están. Los echaron. Los echaron. Hoy tomamos lo ocurrido el 9 de mayo de 1946 en Italia, además como una excusa para luego abrir un poquito el foco y a ver si nos sorprendemos con lo mucho que se parecen en lo malo y en cuanto a desprestigio los Saboya y los Borbones, y lo distintos que somos italianos y españoles en cuanto a tragaderas. Nosotros las tenemos muy grandes. Hay muchas similitudes entre lo ocurrido en Italia con los Saboya y en España con los Borbones, pero con consecuencias muy distintas. Por ejemplo, en Italia, el Saboya traidor abdicó en el hijo para ver si salvaba el negocio después de haberla pifiado. Pero no coló, no coló la aplicación. Los italianos les dijeron a todos los Saboya que se largaran y no volvieran. Mientras que en España, el Borbón abdicó en el hijo después de pifiarla. Y aquí sí, aquí sí nos la colaron bien. Cuando los Saboya expulsados del país quisieron volver a Italia a enterrarse con todos los honores, los italianos les dijeron que ni de coña. Cuando los Borbones expulsados han vuelto aquí se les han consentido todos los honores. Otra diferencia es que Italia aceptó pagar el traslado baratito de dos Saboya y aquí hemos pagado una pasta por el regreso de diez Borbones. Ya lo contamos. Así que vamos al principio de esta triste historia para ir dándole forma. El 9 de mayo de 1946, Víctor Manuel III, rey de Italia, después de variadas y continuadas meteduras de pata, abdicó en su hijo Humberto para salvar el trono. Pero la monarquía estaba tan perjudicada que Humberto II fue. Oye, el rey. Abracadabra. Ahora lo ves. ¿Ahora ya no lo ves Pero lo.
Song Singer 1
Que tú no sabías es que los sueños no se pueden dominar Cuando crees que me ves cruzo la pared abrochas y aparezco a tu lado quieres ir tras de mí? Pobrecita de ti no me puedes acabar.
Co-host
Claro, si estamos hablando de 1946 y conociendo cómo conocemos las relaciones de la monarquía italiana con el fascismo de Mussolini, esta abdicación, por eso decía, tuvo que ser consecuencia del final de la Segunda Guerra Mundial. Porque el último rey de Italia, ¿Cuánto tiempo duró en el trono? Que yo esto lo tengo perdido ya.
Nieves
Un mes.
Co-host
Un mes. Un mes, claro.
Nieves
33 días, para ser exactos. 33 días. Ponemos el contexto rápidamente. El rey de Italia, Víctor Manuel III, era un señor con bigote de metro y medio, 1,53, para seguir siendo exactos. 1,53. Y lo de la estatura nos importa un bledo, salvo en este caso, porque se demuestra una vez más que las normas rigen para todos menos para ellos. Ya sabemos, porque también lo sufrimos aquí, que los príncipes y las princesitas tienen que ingresar en el ejército porque tienen que acabar siendo sí o sí comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. El paripé militar funciona igual en todos los países. En España ya han empezado a darnos la brasa con Leonor. Los visten con los distintos uniformes y luego los suben a un cazador, los suben a un tanque y a un destructor, les hacen un bug de fotos y la prensa obediente nos enseña esos posados absurdos y totalmente ficticios, como si fuéramos tontos. Y ocurrió con el príncipe Víctor Manuel, que cuando tuvo que ingresar en el ejército italiano para hacer su paripé castrense no daba la talla, claro, porque sólo medía 1,53. Así que hubo que cambiar la legislación militar y rebajar mucho la estatura de admisión hasta lo que medía el señorito Víctor Manuel, porque si no, el que estaba destinado a ser rey de Ital no podría ingresar en los ejércitos. Por eso en este caso era importante contar lo de la estatura.
Co-host
¿Y cuánto tiempo estuvo reinando este hombre?
Nieves
Desde 1900. Desde 1900. Casi 46 años. Y en mitad de su reinado es cuando irrumpe en la escena el cabeza rapada este que se llamaba Mussolini y que se cargó el gobierno de Italia, que hizo desaparecer todos los partidos políticos y que instaló el fascismo. El rey Víctor Manuel III de Saboya dejó que hiciera lo que tuviera que hacer con tal de que a él no le tocara sus privilegios. Oye, que Mussolini conquistaba Etiopía. El rey tan feliz porque lo nombraba emperador etíope, además de rey de Italia. Soy emperador de Etiopía. Estupendo. ¿Que Mussolini invadía Albania? Pues nada, el rey tan contento porque lo nombraba rey de Albania, incluso a costa del rey de Albania que ya existía. ¿Que Mussolini se aliaba con Hitler? Pues nada, Víctor Manuel, conforme con ser amigo de los nazis, saludaba a la esvástica, lo que fuera con tal de seguir viviendo a cuerpo de rey. Cuando Víctor Manuel vio que los aliados ganaban terreno, fue separándose de Mussolini, pues para dejarlo caer, e intentó negociar con los que iban ganando para que lo protegieran frente a Hitler. La jugada no le salió. Así que el rey y su familia hicieron las maletas y se largaron de Roma a escondidas. Huyeron, dejó la ciudad, el jefe del Estado dejó la ciudad a merced de Hitler, y Hitler la ocupó. Y con todo su morro, Víctor Manuel le dijo a los no os preocupéis, que yo voy a seguir siendo vuestro rey, pero me bajo a Barín, me bajo al sur de Italia, que es hace un poquito mejor tiempo, y además allí no ha llegado Hitler. Bueno, pues este es el plan en el que llegamos al final de la Segunda Guerra Mundial y cuando los italianos, avergonzados de su rey, deciden celebrar un plebiscito para elegir entre monarquía o república. Y ahí Víctor Manuel hizo el truco de abdicar en su hijo Humberto, aquel 9 de mayo, días antes del plebiscito, para ver si así se animaban a votar monarquía. Pero ni por esas. Los italianos votaron mayoritariamente expulsar a todos los Saboya del país. Es ese referéndum que todos los gobiernos nos niegan a los españoles, porque ya saben cuál va a ser el resultado.
Co-host
Oye, No, no, no. A ver, los Saboya, por tanto, marcharon al exilio en el año 46, lo que estamos contando. Y luego todos fueron muriendo en el extranjero, ¿No?
Nieves
Claro, sí se fueron muriendo desperdigados, pues como ocurrió en los Borbones, exactamente lo mismo. Ya expulsado, pues cada uno se fue a vivir a un sitio con el dinero que tenían de fuera del país y viviendo todos a cuerpo de rey. Víctor Manuel III murió en Alejandría, en Egipto. ¿Su mujer la consorte unos años después murió en el 52, murió en Montpellier en Francia, el último rey de Italia, el rey abracadabra, este Humberto II primero se fue a Portugal pero acabó muriendo en Suiza en 1983 el Breve, Umberto II el Breve, todos acaban en Suiza, te das cuenta? Con la pasta, buen recaudo. Bueno, desde allí intentó regresar a Italia el ex rey este Humberto II en varias ocasiones por razones humanitarias, decíamos, estaba malito el convicto Juan Carlos estuvo intermediando con el gobierno italiano para que al pobrecito lo dejaran volver, dijeron que no y además fue muy torpe el Borbón y muy ignorante porque los Saboya tenían impuesto el exilio constitucionalmente tenían prohibida la entrada al país ni vivos ni muertos, hubo que reformar la Constitución italiana para que volvieran y eso ocurrió, fíjate, en el año 2002 con Berlusconi, eso sí, los Saboya tuvieron que jurar fidelidad a la República y renunciar a cualquier aspiración al trono, si no, no volvían. El caso es que los Saboya pudieron volver los vivos como ciudadanos normales y corrientes y ahora pues solo les faltaba que les dejaran traer a sus muertos y pretendían llevarlos nada más y nada menos que al Panteón de Roma, al Panteón de Agripa, o sea los italianos les dice que han fumado, que ellos ya no son nada en Italia y que ya se les ha acabado el chollo y el derecho de enterrarse en.
Co-host
Semejante monumento, o sea que antes, sí, antes estuvieron enterrándose los Saboya en el.
Nieves
Panteón de Roma, Sí, se apropiaron, sí estuvieron un tiempo, se apropiaron del Panteón que no era su sitio. Los Saboyas enterraban siempre tradicionalmente su dinastía por el Piamonte, bueno, digo el origen, me estoy arriesgando mucho, pero bueno, se enterraban por el Piamonte, por Turín, en el norte de Italia, allí ellos tienen iglesias y templos donde se montaban sus arau funerarios y tienen unas criptas lujosísimas, tienen la Basílica de Superga, donde está por cierto la que fue reina de España y Amadeo de Saboya y su mujer, el santuario de Vicoforte, pero bueno, llegó el día en que Turín a los Saboya se les hizo poca cosa y dijeron vamos a ver, si somos reyes de Italia lo suyo es que nos enterremos en Roma a lo grande y así se apropiaron del Panteón de Agripa. Primero se enterró Víctor Manuel, el segundo, y luego Humberto I. Cuando por fin se les ha permitido a los Saboya entrar en Italia, solicitaron recolectar un par de muertos para llevarlos de vuelta a Italia. Y el presidente de la República, Sergio Mattarella, que es el mismo que sigue ahora, autorizó el regreso. Bueno, pues venga, traeros a un par de ellos. Los Aboya se pusieron tan contentos. Exhumaron al abuelo Víctor. El abuelo Víctor. El abuelo fue picador.
Co-host
Este no fue picador.
Nieves
Bueno, exhumaron al abuelo Víctor en Alejandría, a la abuela Elena en Montpellier, y venga, al Panteón de Roma, con homenajes, con desfiles, con fuegos artificiales y banderas, muchas banderas. Y los italianos no, no, hija, no. Os los traéis de forma discretita y sin montar pollos, porque lo único que os merecéis los Saboya, aunque estéis muertos, es una colleja. Os dejamos volver, pero no arméis ruido. Y a mediados de diciembre de 2017, aprovechando el 70º aniversario de la muerte de Víctor Manuel III, por aquello de buscar un aniversario redondo como excusa, regresaron sus huesos y los de su esposa. Y al final resultó que el regreso no le gustó a nadie. Ni a los Saboya, ni al puñado de monárquicos nostálgicos, ni a la mayoría.
Co-host
De los italianos, claro, porque los Sabaya querían un regreso a lo grande, ¿Verdad? Los italianos no querían que volvieran. Y entre medias, nadie quedó satisfecho, nadie quedó contento, nada.
Nieves
Al final todo el mundo mosqueado porque se tenían que haber quedado donde estaba. Bueno, los Saboya, como los Borbones, viven en sus mundos de yupis, que no cambian de siglo. Entre los propios Saboya hubo bronca también, como los Borbones, porque están a hostias, porque unos les echaron en cara a otros haber aceptado esas condiciones. El no haber peleado el entierro en el Panteón y el secreto con el que se trasladaron los restos, que no fue en secreto, fue sin homenajes, demasiado, que el gobierno italiano aceptó pagar el traslado de Víctor Manuel y su mujer. Solo de ellos dos, de ninguno más. Los trajeron, los entregaron a la familia y dijeron, ala, llévenselos a su casa, entiérrenlos allí. El bisnieto del rey se quejaba de que habían traído al abuelo sin ni siquiera una bandera. Qué manía con las banderitas. Nadie. A ver, nadie en su sano juicio político hubiera autorizado un enterramiento con honores con banderitas en Roma y en pleno Panteón de Agripa, a un rey como Víctor Manuel III, que respaldó a Mussolini, que puso en bandeja de plata la entrada de Hitler con tal de mantener la poltrona, que firmó leyes raciales que permitieron la deportación de miles de judíos a campos de concentración nazis y el bisnieto pidiendo una banderita. Anda ya, hombre. Bueno, el entonces presidente del Senado de la República en 2017, que era Pietro Grasso, fue muy claro sobre este asunto. Dijo del Rey que sus responsabilidades antes, durante y después del fascismo no permiten ningún revisionismo sobre la figura de Víctor Manuel III. Yo creo que si en vez de Víctor Manuel pones el nombre de Juan Carlos I, la frase sirve igual.
Song Singer 2
Couldn't look you in the eye You're just like an angel Your skin makes me cry You flow like a feather in a beautiful world I wish I was special You're so freaking special But I'm a creep, I'm a weirdo What the hell am I doing Here I don't belong, here I don't care if it hurts I want to have control.
Co-host
Pues esto ya estaría, ¿No?
Nieves
Pues por esta semana sí, Por hoy.
Co-host
Y por esta semana, efectivamente. Venga, Nieves, el lunes nos reencontramos. A descansar.
Nieves
Muchas gracias.
Co-host
Adiós.
Nieves
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Song Singer 2
¿You'Re so freaking special But I'm a creep, I'm a weirdo What the hell am I doing here I don't belong Here I don't care if it hurts I want to have control I want a perfect body and a matching soul I want you to notice but I'm not here You're so freaking special I wish I was special And I'm a creep, I'm a weirdo What the heck am I doing Here I don't belong here Whistle solo? ¿Whatever makes you happy Whatever you want You're so eff and special Waitress can I get the special? I'm a creep, I'm a weirdo What the heck am I doing Here I don't belong, here I'm a creep, I'm a nutjob What the hell am I doing Here I don't belong, Here. I don't belong here.
Date: May 9, 2024
Host: Nieves Concostrina
Co-host: Unnamed
Theme: Historia con el humor y la mirada crítica característica de Nieves Concostrina.
Esta entrega de “Acontece que no es poco” explora el final de la monarquía en Italia tras la Segunda Guerra Mundial, centrándose en el papel de los Saboya y comparándolos con los Borbones españoles. Nieves Concostrina utiliza la abdicación de Víctor Manuel III en su hijo Humberto II, ocurrida el 9 de mayo de 1946, como hilo conductor para reflexionar sobre la caída en desgracia de la monarquía italiana y los paralelismos y diferencias con la monarquía española.
Quote:
“Hay muchas similitudes entre lo ocurrido en Italia con los Saboya y en España con los Borbones, pero con consecuencias muy distintas. [...] En Italia, el Saboya traidor abdicó en el hijo para ver si salvaba el negocio... Pero no coló... Los italianos les dijeron a todos los Saboya que se largaran y no volvieran. Mientras que en España, el Borbón abdicó en el hijo después de pifiarla. Y aquí sí, aquí sí nos la colaron bien.”
— Nieves, 00:47
Quote:
“El rey Víctor Manuel III de Saboya dejó que [Mussolini] hiciera lo que tuviera que hacer con tal de que a él no le tocaran sus privilegios.”
— Nieves, 04:31
Quote:
“Víctor Manuel le dijo a los ‘No os preocupéis, que yo voy a seguir siendo vuestro rey, pero me bajo al sur de Italia...’”
— Nieves, 05:21
Quote:
“...los Saboya pudieron volver los vivos como ciudadanos normales y corrientes y ahora pues solo les faltaba que les dejaran traer a sus muertos y pretendían llevarlos nada más y nada menos que al Panteón de Roma, al Panteón de Agripa, o sea los italianos les dice que han fumado, que ellos ya no son nada en Italia...”
— Nieves, 08:07
Quote:
“Nadie en su sano juicio político hubiera autorizado un enterramiento con honores [...] en pleno Panteón de Agripa, a un rey como Víctor Manuel III, que respaldó a Mussolini, que puso en bandeja de plata la entrada de Hitler con tal de mantener la poltrona, que firmó leyes raciales que permitieron la deportación de miles de judíos a campos de concentración nazis y el bisnieto pidiendo una banderita. Anda ya, hombre.”
— Nieves, 11:15
Quote (original de Pietro Grasso, presidente del Senado en 2017, citada por Nieves):
“Sus responsabilidades antes, durante y después del fascismo no permiten ningún revisionismo sobre la figura de Víctor Manuel III. Yo creo que si en vez de Víctor Manuel pones el nombre de Juan Carlos I, la frase sirve igual.”
— Nieves, 12:21
Nieves Concostrina da un repaso ácido sobre cómo la historia juzga (o no) a las familias reales, centrándose en el ejemplo italiano —donde la sociedad y las instituciones cortan vínculos con su pasado monárquico sin sentimentalismo— frente a la pervivencia (y excesivos honores) que reciben los Borbones en España. La narrativa va de lo anecdótico a lo reflexivo, con un estilo sarcástico y crítico hacia la pervivencia de los privilegios reales y el revisionismo histórico.
Para quienes buscan comprender de forma crítica y amena el fin de la monarquía italiana y su comparación con la historia española, este episodio es un imprescindible.