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A
Ser podcast.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas. ¿Qué tal?
B
Muy bien. Hoy en Todo por la Radio nos hemos echado unas risas cuando Rafa ha anunciado que ibas a hablar de una boda y tal. Ya está muy bien. Echarse una risa está muy bien, pero yo voy a bajar el balón a ras de suelo y voy a enfocar hacia un territorio un poquito menos divertido, menos amable. Hace unos días, yo creo que muchos oyentes se acordarán, El País Semanal dedicó un reportaje escalofriante, muy bueno, a los matrimonios infantiles en Mozambique. Titular esposa y madre a los 14 años. Ya daba una pista muy clara de ese infierno que sigue existiendo, por desgracia, en muchos lugares en pleno siglo XXI. Y eso, como es lógico, nos escandaliza y nos indigna a todos. Pero ya puestos, no está de más recordar que esta práctica abominable, lo de coger una niña de 14 años y encamarla con un señor que podía ser su padre o su abuelo, pues eso es algo que se estiraba bastante siglos atrás. ¿Y dónde? Pues en las cortes reales, en las monarquías. Hace mucho tiempo, es verdad, pero no por eso dejemos de contarlo, digo yo.
A
Claro, estas historias ponen de los nervios a los antipresentistas, que no se pueden analizar hechos del pasado con ojos actuales.
B
Pero se podrán contar.
A
Efectivamente. Claro que no se pueden proyectar los valores del presente en el pasado. Pues no era costumbre, eso ya lo sabemos todos. Por poner un caso, que los amos blancos de Alabama violaran a sus esclavas negras, porque para algo eran sus esclavas, y si querían, oye, hasta las mataban a palos. Pues claro que sí. No vamos a criticarlo, claro que no, no se puede. Y tampoco vamos a reprochar que hace, yo que sé, cuatro siglos, tres siglos, a un reo se le descoyuntara, esto lo hemos contado alguna vez, cuartizara, se le quemara en mitad entre la gente. Un jolgor público ahí. Porque si criticamos eso, eso sería hacer presentismo. Parece que si se hacía en su momento, bien hecho estaba. Pues no. Otra cosa es que sea lo que se hacía en el momento. Pero como tú has dicho, nada nos impide hablar de ello. Así que este acontece va dedicado a esos intensos. Se lo dedicamos a ellos el 2 de febrero de 1560. Un tío hecho y derecho de 33 tacos, que era rey de España, que se llamaba Felipe II, que ya llevaba otras dos bodas a sus espaldas y muchos tir pegaos con varias amantes. Se casó en Guadalajara con una niña de 14 años, con Isabel de Valois, que la pobre aún no sabía por dónde le daba el aire. Ella, ojo, como princesa que era, como hija de rey, como niña fue educada en la sumisión y en la obediencia, y tenía asumido que su papel era el de ser entregada a alguien con el objetivo de embarazarse cuanto antes, ponerte a parir todo el rato y producir el suficiente stock de churumbeles para que nunca faltara un heredero. Por eso, cuando ese tía Ron de 33 años vio a su esposa de 14 años y comprobó que aún no servía para lo que tenía que servir, se mosqueó un poquito. Poquito. Pero por supuesto que no vamos a criticar su actitud, eso nada, porque vamos, eso sería hacer presentismo. When it's cold outside I've got the month of May. I guess you say what can make me feel this way. Maga talking about Maga.
B
A ver si lo he entendido bien esto. ¿Felipe II se mosqueó porque la niña con la que se casaba era una niña y no estaba lista para procrear? Has dicho eso, ¿No?
A
Más o menos, sí, sí. Se le arrugó el morro. Le habían enviado material que por el momento era defectuoso. Probablemente tendría arreglo, probablemente, pero lo mismo no, porque estas cosas nunca se saben. La niña no había tenido su primera menstruación. Y Felipe II, como rey titular y señor o mayor del Imperio hispánico, también tenía. Es verdad, también tenía que aceptar matrimonios por razones de Estado, como ocurrió con sus dos anteriores esposas. Primero, lo recordamos porque ya lo hemos contado alguna vez, primero se casó con su prima María Manuela de Portugal, que la pobretica murió ind inmediatamente después de cumplir con su función de parir, y después se casó con la prima de su padre o con la hija de su tía abuela, porque es que yo no sé qué parentesco tiene casarte con la hija de tu tía abuela.
B
La inglesa.
A
Sí, sí, claro, se casó con la reina María de Inglaterra, bueno, que era 11 años mayor que Felipe II. La diferencia entre estos, en estos matrimonios de Estado es que él, y como él, todos los reyes machos tenían las amantes que les daba la gana tener. Así podían disfrutar con una variedad de chicas por puro disfrute. Por entretenimiento y estar con su esposa solo para los apareamientos imprescindibles. Y que además, por lo general, no solían tener más pasión que el de los buitres leonados, la verdad, porque el único objetivo era tener descendencia oficial, por lo general. Por lo general, las cortes europeas informaban a través de sus embajadores de las primeras menstruaciones de infantas y princesas para que se supiera que ya estaban disponibles para los tratantes de ganado.
B
Pero entonces hay algo aquí que a mí no me cuadra. En el caso de esta niña, de Isabel de Valois, ¿No se había informado antes de que aún no estaba preparada para proquear o cómo funcionó esto, no?
A
Porque se sabía. Es que aquí hubo cierto lío con este ajuste, con este matrimonio ajustado, y hubo cambios de planes en mitad del proceso. Lo cuento. A la niña la iban a casar con uno, luego con otro, en fin. La entrega de la niña Isabel fue para sellar la paz franco española mediante el tratado Cato Cambresí. Por eso el nombre que le pusieron, el sobrenombre era Isabel de la Paz. Es un tratado en el que se devolvieron territorios que antes se habían quitado, franceses y españoles. Mediante ese tratado también se acordó luchar juntos los dos países contra los herejes protestantes. Y por ese tratado también las monarquías hispánica y francesa se aseguraban una unión familiar como garantía de una paz duradera. La niña debería haberse casado según el plan inicial de sus padres. Lo primero, esto se ajustó a lo mejor cuando la niña tenía 10 años o algo así, se tenía que haber casado. Los padres eran, Por cierto, Enrique II de Francia y Catalina de Medici. Enrique II de Francia es un tipo que sale en los cuadros así como adormilado, siempre con los ojos un poco flipado. Catalina de Medici, pues una tía, una reina que mandaba mucho. Bueno, pues el plan inicial de los padres era haber casado a la niña con el rey de Inglaterra. Pero es que el chaval cascó enseguida, cascó antes del tiempo y hubo que cambiar los planes. El segundo candidato fue el propio hijo de Felipe II, el príncipe Carlos, el que iba a ser heredero del trono. Pero aquel chaval estaba más para allá que para acá, tenía un carácter revenido. Este era el que perseguía a las chicas por palacio, le arrancaba las ardillas, la cabeza de un bocao, pegaba a los criados. Era un chaval muy conflictivo y además era un poquito deforme. Y parecía que ese matrimonio no iba a asegurar una alianza duradera entre las coronas porque no iba a durar mucho tiempo vivo el chaval. Yo qué sé. No sabían que iba a ser de ese chaval. Y de hecho ocurrió así. Y el tercer candidato fue Felipe II.
B
O sea, por aclararnos, Felipe II se casó con la novia destinada a su propio hijo. Sí, sí.
A
Vamos, que le levantó la novia directamente a su propio hijo. Eso está muy feo, que el padre le levante la novia al hijo. Y eso pese a que Felipe II estaba informado, porque las Cortes estaban cuajadas de espías, de que la niña, Isabel parecía tener algo que de momento, y así lo dijeron, la incapacitaba para el matrimonio porque la regla no había llegado. Se supone que a esa edad debería haber llegado, pero no llegó. El tratado entre las dos coronas se firmó casualmente el día que la niña cumplió 14 años. Y en ese momento el plan era, como digo, casarla con el hijo de Felipe II, con Carlos. Porque Felipe II estaba esperando él a ver si se podía casar con la reina de Inglaterra. Con Isabel, claro. Pero como la Isabel inglesa pasó de él, vamos, que ni le contestó. Felipe II apeó a su hijo del tratado con Francia y decidió casarse él con la Isabel francesa. A ver, yo entiendo que todo esto es un lío, pero ¿Qué quieres que te diga? Ahora que acabo de terminar de verla. Si la gente ha seguido el follón de Juego de Tronos con Reyes reino. Sí ya ha terminado. Menudos follón es ese con los Lannister, los Stark, los Targaryen. Los Targaryen y los Siete Reinos. Bueno, pues si no se han liado con eso y lo han seguido, aquí no vale liarse con cuatro gatos de dos coronas. Un poquito de interés. La cuestión es que aunque la niña aún no estuviera lista, confiaban en que acabara estándolo. Y Felipe II es que necesitaba trincar novia y necesitaba cerrar esa alianza con Francia. Con un poco de suerte entre la boda por poderes en Francia y la confirmación de la boda religiosa en España, pues habría buenas noticias. Pero el caso es que no las hubo.
C
You have the time to spend an evening with me. And if we go someplace to dance, I know that there's a chance you won't be leaving with me. And afterwards we drop into a quiet little place and have a drink or two. And then I go and spoil it all by saying something.
B
Entonces, ¿Cuánto tiempo pasó entre la boda por poderes? Y la de Guadalajara. ¿Cuántos meses?
A
Siete meses. Pasaron siete meses, de junio a febrero. En la boda por poderes en París, el que hizo de novio fue el duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, que cumplió con el paripé habitual de aquel siglo XVI en las bodas reales, que era, también lo hemos contado alguna vez, que todo el mundo tenía que ver que los matrimonios se consumaban. Pero en este caso, lo que hicieron meter a la niña en la cama y fingir la consumación del matrimonio. Pues ahí, con todo Dios mirando, los nobles, los reyes, los curas, los padres de la niña, todo. Como evidentemente el duque de Alba no iba a hacer nada con la novia de su jefe, se limitó al acto protocolario de poner primero una pierna y luego un brazo sobre el lecho nupcial. Con la niña allí tumbada. Las payasadas eran tremendas. Los fastos de aquella boda acabaron en tragedia, además, porque el padre de la novia, el rey de Francia, Enrique II, el que digo que tenía así cara de Filipao en los retratos, este se empeñó en participar en los torneos de la fiesta de la boda y acabó cascando. Esto fue tremendo. Murió en ese momento. Esta es otra historia. Tras aquel paripé en París en junio, llegó el momento de que los novios se vieran las caras en Guadalajara. Hay unas crónicas edulcoradas que adornan este encuentro hasta la náusea. La emoción de los novios por conocerse, el amor que iban a sentir nada más encontrarse. Aquella niña flipada ante un tío de 33 tacos con barba y prognatismo. Aquel hombre turbado ante la belleza impúber de una niña. Ya basta, hombre, ya basta. La niña iría acojonada, porque aunque fuera asumiendo su papel, su padre había muerto por culpa de esa boda. Y Felipe II estaba simplemente pasando un trámite y deseando que acabara cuanto antes aquel paripé y la hipócrita boda con misa de velaciones incluida, para irse con la amante del momento, que era Eufrasia de Guzmán, la famosa princesa de asco.
B
Escucha, escucha. ¿Qué es eso que has dicho de la misa de velaciones?
A
La misa de vela. Esto se llevaba mucho. Bueno, todavía la hacen. Es una hipocresía. Es un fingimiento más que aún practican los que se supone que son súper mega hipercatólicos. Los judíos también lo hacen. Es otra misa después de la misa de boda, donde se pasa el mismo velo por la cabeza de la novia y sobre los hombros del novio. Esto lo sale mucho en el Hola también la fulanita de tal, señorita de tal, la misa de velaciones con don Antonio de no sé cuántos y el cura con eso. Durante esa misa de velaciones, el cura hace un sortilegio para que la pareja sea tope cristiana, que los hijos salgan tope cristianos y a ser posible, que alguno se meta a cura. Tras la misa de velaciones, Felipe II y la niña pues venga al apareamiento. Unas crónicas dicen que fue la niña la que puso inconvenientes y que Felipe II se contrarió, porque aunque las relaciones que pudieran mantener no iban a tener consecuencias, él ya tenía derecho a acostarse con su mujer, aunque fuera una niña. No hubo, al parecer, contacto sexual hasta después de la primera menstruación de la reina Isabel de Valois. Y ese día está registrado, apuntado y documentado. Fue el 11 de agosto de 1561. Era una fecha importante porque se supone que ya estaba dispuesta para la procreación. Fue año y medio después de la Boda, cuando tenía 15 años y 4 meses. Durante todo este tiempo y durante los siguientes tres años, Felipe II mantuvo su relación con la princesa de Ascoli. De hecho, parece que el cristianísimo rey dejó embarazadas a las dos prácticamente a la vez. Al amante la casó con un cortesano para disimular. Y la reina Isabel, muy mosqueada, aunque muy jovencita, porque sabía que su marido la engañaba y que toda la corte lo Sabía, acabó abortando un gemelas. Ese fue su primer embarazo frustrado. Luego vinieron dos niñas y después su cuarto parto. El que la mató sólo tenía 22 años.
B
Sí, señor. Salvajadas y estupideces para el capítulo de hoy. Hasta el lunes, Nieves.
A
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Episode: Acontece que no es poco | La boda de Felipe II (33 tacos) con la niña Isabel (14)
Date: February 1, 2024
Host: Nieves Concostrina (A), co-host: Carlas (B)
Podcast: SER Podcast
In this episode, historian and raconteur Nieves Concostrina applies her signature irreverence and sharp social critique to the story of King Philip II of Spain’s marriage to Isabel de Valois—a union between a 33-year-old king and a 14-year-old princess. The conversation explores not just the historical facts of royal child marriages, but also confronts the uncomfortable truths about customs once considered normal and the importance of discussing them, even if analyzing them through a modern lens is criticized as "presentism."
Current Examples Versus History
The episode opens reflecting on a recent report about child brides in modern Mozambique, highlighting that such practices, while now condemned, were routine among European monarchies centuries ago (00:10-01:00).
“Esta práctica abominable… es algo que se estiraba bastante siglos atrás. ¿Y dónde? Pues en las cortes reales, en las monarquías.”
— Nieves Concostrina (A) [01:01]
The "Presentism" Debate
Nieves sharply criticizes the tendency to avoid moral judgment of past actions simply because they were normalized in their era, sarcastically listing historical atrocities:
“Parece que si se hacía en su momento, bien hecho estaba. Pues no… nada nos impide hablar de ello.”
— Nieves (A) [01:31] “Claro que no se pueden proyectar los valores del presente en el pasado… Pero como tú has dicho, nada nos impide hablar de ello.”
— Nieves (A) [01:22]
Setting the Stage: Who Were They?
On February 2, 1560, King Philip II (33), already twice widowed and experienced, married Isabel, a 14-year-old raised for obedience and childbirth.
“Un tío hecho y derecho de 33 tacos… se casó en Guadalajara con una niña de 14 años, con Isabel de Valois, que la pobre aún no sabía por dónde le daba el aire.”
— Nieves (A) [01:46] “Ella… como princesa que era, como hija de rey, como niña fue educada en la sumisión y en la obediencia…”
— Nieves (A) [02:10]
Philip’s Disappointment and “Purpose” of the Marriage
Philip was annoyed when he discovered the bride was not yet menstruating and thus unready to bear children.
“Se le arrugó el morro. Le habían enviado material que por el momento era defectuoso.”
— Nieves (A) [04:06]
Royal Matrimony as Political Deal
Marriages like this were about alliances, not romance. The union was brokered to seal the peace between France and Spain.
“La entrega de la niña Isabel fue para sellar la paz franco española mediante el tratado Cato Cambresí… la monarquía hispánica y francesa aseguraban una unión familiar como garantía de una paz duradera.”
— Nieves (A) [06:22]
Confusing Chains of Suitors
Isabel’s bridegroom changed multiple times: first intended for the King of England (who died), then for Philip II’s own son, Carlos, until Philip II claimed her himself.
“El segundo candidato fue el propio hijo de Felipe II, el príncipe Carlos… Y el tercer candidato fue Felipe II.”
— Nieves (A) [07:40] “Vamos, que le levantó la novia directamente a su propio hijo. Eso está muy feo.”
— Carlas (B) & Nieves (A) [08:18]
Chronicle of Embarrassing Protocols
The marriage included a “boda por poderes” in Paris—an elaborate farce involving placing a leg and arm on the bed for ceremonial consummation.
“Como evidentemente el duque de Alba no iba a hacer nada con la novia de su jefe, se limitó al acto protocolario de poner primero una pierna y luego un brazo sobre el lecho nupcial.”
— Nieves (A) [10:50] "Las payasadas eran tremendas. Los fastos de aquella boda acabaron en tragedia, además..."
— Nieves (A) [11:09]
Unromantic Encounters
Nieves mocks the whitewashed official narratives, clarifying that Isabel must have been terrified, especially since her father just died due to the wedding festivities:
“La emoción de los novios por conocerse, el amor que iban a sentir nada más encontrarse. Aquella niña flipada ante un tío de 33 tacos con barba y prognatismo...”
— Nieves (A) [11:27]
Traditional Hypocrisies
She explains rituals like the “misa de velaciones,” meant to sanctify the marriage, and how such rituals were often just for show.
“La misa de vela… Es una hipocresía. Es un fingimiento más que aún practican los que se supone que son súper mega hipercatólicos.”
— Nieves (A) [12:34]
Delayed Consummation
The actual sexual consummation occurred only after Isabel’s first period, a fact documented by the court, nearly a year and a half after the wedding.
“No hubo, al parecer, contacto sexual hasta después de la primera menstruación de la reina Isabel de Valois… Fue el 11 de agosto de 1561.”
— Nieves (A) [13:17]
Tragic Outcome
Isabel’s life was marked by miscarriages and jealousy; she died during her fourth childbirth at 22.
“La reina Isabel…acabó abortando un gemelas. Ese fue su primer embarazo frustrado. Luego vinieron dos niñas y después su cuarto parto. El que la mató.”
— Nieves (A) [14:14]
On Presentism:
“Nada nos impide hablar de ello.”
— Nieves (A) [01:42]
On Courtly Hypocrisy:
“Las cortes europeas informaban a través de sus embajadores de las primeras menstruaciones de infantas y princesas para que ya estaban disponibles para los tratantes de ganado.”
— Nieves (A) [05:41]
On the Farce of Royal Weddings:
“Las payasadas eran tremendas. Los fastos de aquella boda acabaron en tragedia…”
— Nieves (A) [11:09]
Nieves’ Conclusion:
“Salvajadas y estupideces para el capítulo de hoy.”
— Carlas (B) [14:41]
Nieves maintains her irreverent, critical, and humorous tone throughout. She uses sarcasm and colloquial language to puncture historical myth and highlight the ridiculous and tragic aspects of royal politics, while also pushing listeners to confront uncomfortable truths about both the past and our attitudes toward it.
This episode is an incisive, entertaining, and unflinching look at the brutal realities behind the grandeur of royal marriages, told in Nieves Concostrina’s signature style.