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In too many cities dangerous, illegals walk free as police are forced to stand down. Join ice and help us catch the worst of the worst with bonuses up to fifty thousand dollars and generous benefits. Apply now. Join DOT ICE DOT GOV.
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No importa que sean escritores, rockeros, reyes, papas o mandamases. Si los vivos se lo proponen, algunos muertos no paran quietos. Todas sus peripecias te las cuento en Polvo Eres en exclusiva en Podimo. Regístrate gratis en el link de la descripción. Ser podcast. Estás escuchando, Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
C
Hola, Nieves. Buenas tardes.
B
Buenas tardes, Carlas. ¿Qué tal?
C
¿Sabes qué hora es? Son las 7 y 7. ¿Las 7? ¿Las 6 y 7 en Canarias?
B
Uy, sí, las 7 y 7.
C
Las 6 y 7. Hoy iniciamos nuestro paseo histórico. Precisamente en Canarias hay que retroceder más de cinco siglos para narrar la conquista de Tenerife, donde las tropas castellanas empezaron palmando, porque es así, aunque con el tiempo impusieron su superioridad. Así que en ese momento, al menos en ese momento, lo de Islas Afortunadas no sé yo, ¿Verdad?
B
Allí solos. Mal chiste ese que dice casi me.
C
Lío con la hora.
B
Sí, sí, casi me lío yo también. Dicen que las Islas Afortunadas eran porque allí murió una hora ante Franco. Eso decían.
C
El chiste malo hasta no lo sabía.
B
Un chiste muy viejo y muy malo. ¿Por qué las llamo a las Islas Afortunadas? Porque allí murió Franco, que una hora antes. Yo creo que hablamos poco del archipiélago canario. Y me gusta aprovechar oportunidades para hacerlo, porque a no ser que te explote un volcán en las narices, pues luego todo es turismo. Tid más palomas. El silbo gomero. Las series que se ruedan en Hierro, muy chulas. El queso majorero.
C
Las Palmas, que ha subido a primera. Las Palmas es una gran noticia este fin de semana.
B
Las Palmas palmeros. Me alegro mucho. El queso majorero también, que está para chillarle de rico. Eso lo dice mucho una amiga mía, Lola, que cuando algo está muy bueno dice está para chillarle. Bueno, pues el queso majorero está para chillarle. El de Fuerteventura. Pero la historia canaria para el peninsular de a pie es muy desconocida. En general, las canarias no han sido españolas desde siempre. Ellas iban a su bola y cada una a su propia bola los bimbaches, iban a su bola los majoreros, iban a la suya los guanches. Pero llegaron los castellanos a incordiar y a esclavizar y se fueron quedando a mordiscos con el archipiélago. Si hiciéramos a la Audiencia una pregunta trampa, una pregunta un poco tramposilla del tipo ¿Cuándo se completó la conquista de las islas Canarias por parte de Castilla? ¿Antes o después de que Colón llegara a América? Yo creo que una inmensa mayoría de peninsulares, no de canarios, que ellos lo tienen que saber, contestaría que las Canarias son españolas mucho antes de lo de Colón. Porque a todos nos han contado que en el primer viaje Cristóbal Colón paró en las Canarias, en La Gomera. Luego si pudo parar es porque ya eran castellanas. Cierto, pero esto solo es una verdad a medias, porque si Colón llega a arrimarse a Tenerife en aquel agosto de 1492 que pasó por Canarias, vamos, ni América, ni conquista, ni leche, ni nada de nada, de allí no sale un tripulante vivo y las tres carabelas las habrían hecho astillas, porque Tenerife no era castellana, Tenerife era guanche. Y allí los invasores no eran bien recibidos y estuvieron mucho tiempo dando la turra para quedarse con la última isla, los castellanos, la última que le faltaba a la Corona de Castilla. Para completar el archivo, el 29 de mayo de 1494 se produjo la primera batalla de Acentejo, así se llama, en la que los castellanos fueron a por lana y salieron trasquilados. Fue eso, la famosa matanza del Acentejo.
C
Música de matanza, además de sangre y gadillos. Bueno, sí ya lo hemos dicho antes, si esta fue la primera batalla es que hubo al menos una segunda y por mucho que ganaran al principio los guanches acabaron perdidos.
B
Está clarísimo. Aquella primera batalla con triunfo guanche pasó a la historia como la Matanza de Acentejo. Pero teniendo en cuenta que no tenemos que enseñar el pasaporte para entrar en Tenerife, pues hay que ponerse en lo peor. También nos podemos poner en lo mejor, según se mire. En la segunda batalla cambiaron totalmente las tornas. El viajero curioso que ahora vaya a Tenerife, si va por su cuenta, con que hacemos muchos esto de alquilar un coche para pasearte a tu bola, se fijará en que en la costa norte de la isla hay dos municipios cercanos juntos, pegados. Uno se llama La Matanza y otro se llama La Victoria. En La Matanza de Acentejo es donde los castellanos se llevaron un palizón de los guanches. Y en La Victoria de Acentejo es donde el palizón se lo llevaron los guanches en la segunda batalla. De ahí lo de Matanza y Victoria. Acentejo es el nombre del barranco donde se dio una de las broncas. Aunque en la segunda bronca, más que ganar los castellanos, más bien ganaron los virus. Ahora lo contamos. Vamos a contar ahora cómo fue todo esto y cómo empezó esta bronca. Hubo un tipo, un tipo llamado Alonso Fernández de Lugo, como su propio nombre indica, había nacido en Sanlúcar, al que la Corona de Castilla le encargó que rindiera Tenerife, la única isla que faltaba para completar la colección can. Y este gaditano se plantó con sus mil y pico hombres, algunos a caballo, muchos con unas armas que escupían fuego, e intentó convencer a los guanches para que se rindieran sin discutir.
C
¿Pero los guanches ya sabían entonces que el resto de las islas ya habían sido conquistadas o no?
B
No, es que entre ellos no se hablaban. No se hablaban. No conocían la navegación tampoco, no habían ido de visita a la de al lado. No había necesidad de conocer la navegación. Cada uno vivía en su isla. No sabían qué más allá había otra, ni si había gente empadronada en cada isla. Estaban a los suyos, a sus cabras, a sus cereales, a sus dátiles, a su vida cada uno de papas arrugas. No criaban papas arrugas, que esas llegaron después de América. Luego los guanches tampoco sabían que esos barbudos que llegaron a Tenerife ya tenían controladas las otras siete islas porque ni siquiera sabían que existían. Tampoco es que en aquellos años, en aquel siglo XV, fueran muy solidarios entre isleños. Mira, parece la izquierda española. Porque según iban ganando los castellanos, los de una isla ayudaban a atacar a la de al lado. Lo que más ayudó a la conquista castellana fue la desunión. No hicieron frente común. Así que los castellanos lo tenían tan fácil como negociar aisladamente con los caudillos de las islas. Primero vencían al jefe, luego lo bautizaban, por supuesto, es lo primero. Luego el cacique daba la orden para que se bautizara el resto de los aldeanos. Y además era muy fácil convencerlos o te cristianizo, te doy matarile, tú mismo. Así que todos cristianos de buena gana y cuando los de una aldea o los de una isla ya estaban asumidos por la Corona de Castilla, ayudaban a los castellanos en sus conquistas, en la cristianización y en la recolección de esclavos que había que surtir a los castellanos cayetanos en la península de mano de obra doméstica. Love is a burning thing And it.
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Makes a fiery ring.
B
Bound by wild.
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Desire.
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I fell into a ring of fire I fell into a burning ring of fire I went down down down a.
C
Bueno, pues vamos a contar cómo fue esta conquista de la última de las islas de Tenerife. A ver, los castellanos llegarían confiados, ¿No? Porque si estaban todas las islas, ya el resto estaban ganadas. Pues vamos a por la última.
B
Estaba todo ganado. Pero la verdad es que en esta primera bronca lo mismo se confiaron de más. El gaditano llegó ahí un poquito sobrado de fuerzas, el tal Alonso Fernández de Lugo se plantó en aquella zona norte de la isla y le dijo al líder guanche, que se llamaba Bencomo, le mira, vengo de parte de Isabel y Fernando a quedarme con esta isla. Tú no los conoces, no sabes quiénes son, pero son unos reyes muy mandones, muy católicos. Católicos que los flipas, eso sí, sólo de boquilla. Y que también van a ser tus reyes aunque tú no quieras. Esto hay dos maneras de hacerlo, por las buenas o por las malas. Tienes que ponerte bajo la servidumbre de Castilla y tienes que adorar a este dios. Eso como te digo, por las buenas y por las malas vas a acabar haciendo lo mismo y encima te vamos a dar una paliza. Y dijo el guanche, bueno, pues verás, Alonso. Te llamas Alonso, ¿No? Pues va a ver, tú le vas a decir, te vas a ir tú, tu dios y el dúo sacapuntas ese de Isabel y Fernando a tomar por donde amargan los pepinos. Por las buenas o por las malas, tú eliges, que aquí los guanches no nos rendimos. Y Alonso Fernández de Lugo eligió la bronca. El de Sanlúcar eligió la bronca y equivocó la estrategia. Lo primero que hizo y que cabreó muchísimo a los guanches fue ir en su avance, ir robándoles el ganado por donde pasaba, dejarles sin el sustento y que venga uno de fuera a robarte las cabras y las ovejas. Cabrea bastante. Pero el líder guanche tenía mejor estrategia que el castellano y les dijo a sus calma, no hagáis nada, dejad que se lleven el ganado, que se lleven a las cabras y a las ovejas. Los guanches esperaron que los invasores llegaran con las ovejas al barranco de Acentejo. Y cuando castellanos y ganado estuvieron ahí abajo encajonados, los guanches llamaron con sus silbidos a los animales que salieron en estampida. Organizaron un tremendísimo caos, una locura, porque eran miles de cabezas de ganado. Y ese desbarajuste lo aprovecharon los guanches para liarse a palos y pedradas con los castellanos, que acabaron aniquilados. Aniquilados. Pese a contar con arcabuces de última generación, cayeron casi todos los castellanos. De ahí que aquella primera batalla quedara como la matanza de Acentería.
C
Siempre nos han hablado del silbo gomero, hace mucho además, lo comentamos aquí. Tan útil para comunicarse entonces. También resultó útil en Tenerife, no solo de La Gomera.
B
Parece que los de La Gomera se han especializado mucho más. Pero en Tenerife fue muy útil porque la estampida la provocaron con silbidos, que era como llamaban al ganado. Pero bueno, fue bonito mientras duró, pero duró poco porque faltaba jugarse el partido de vuelta. Los guanches eran muy bravos y en el cuerpo a cuerpo no había quien pudiera con ellos, a no ser que hagas trampas. Los castellanos, al igual que hicieron en América, llevaron a Tenerife un arma secreta sin saber que la llevaban la enfermedad. Andreu Buenafuente lo llama el putu virus. Cuando los castellanos volvieron a la carga para plantear una segunda batalla, se encontraron con que los guanches ya no eran los mismos que les plantaron cara en la primera batalla. Estaban hechos polvo, estaban atontados, estaban amodorrados, porque los guanches fueron derrotados gracias a una epidemia, una enfermedad para la que no tenían defensas. Lo llamaron y aún lo llaman la modorra guanche, porque estaban que no podían con su alma. Tenían vómitos, les salían pústulas, les invadía un sopor, una modorra. Estaban ahí tirados, muy tirados, hasta que se morían. Por eso perdieron la isla y por eso la segunda batalla de Acentejo los castellanos la tuvieron ganada. Y por eso el otro municipio se llama La Victoria de Acentejo. Y ya está. Ahí se acabó lo que se daba. Y otra isla para la buchaca castellana.
C
Y no se sabe qué enfermedad fue, si fue una peste o una gripe. No se sabe.
B
No lo ha sabido aún hoy no se ha sabido definir. Pero no afectó ni a un solo castellano. No saben qué fue, o al menos no afectaría. A lo mejor alguno tuvo tos, pero no afectó con los mismos síntomas que a los guanches. Los dejó absolutamente tirados. Yo no sé si ahora está feo alegrarse de que las Canarias sean españolas. Yo me alegro, pero no me alegro de cómo se hizo. Aunque no debo quejarme porque entonces es verdad, sería hacer presentismo. Pero sirva esto, al menos esto que hemos contado, para que sepamos algo más de esa parte de España. Que sepamos que en Tenerife, además de un clima extraordinario, una ciudad Patrimonio de la Humanidad que es La Laguna Maravillos, además de tener el pico más alto de España, sepamos también que no queda un guanche. Porque entre los que murieron por la enfermedad, los que fueron esclavizados y asesinados y los que se suicidaron, que lo hicieron por cientos y cientos, que lo hacían mucho para no ser vendidos como esclavos en los mercados de Valencia y Sevilla, pues eso, que no queda ni uno.
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Lo mal que estoy y lo poco que me quejo Lo mal que estoy y lo poco que me quejo Siempre me levanto con el pie mirando al suelo. La voz muda me saluda desde lejos, me regala su silencio. Pero yo me hago el sueco mirándome en el espejo Y el espejo me devuelve su reflejo sin el mío Yo lo asumo y sigo, pero no me fío. Me autodiagnóstico sin un yo jugué al.
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Fútbol con un compañero canario que debamos el guanche. Sí, sí jugaba Defensa central será el.
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Único que queda vivo.
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Venga mañana más. Un beso.
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Podcast Summary: "Acontece que no es poco | La conquista de Tenerife y el palizón guanche a los castellanos"
Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carlas
Date: May 29, 2023
Podcast: Todo Concostrina, SER Podcast
This episode explores the relatively lesser-known history of the conquest of Tenerife, focusing on the dramatic and bloody conflict between the indigenous Guanche people and the invading Castilian forces. With Nieves Concostrina’s signature humorous and candid style, listeners journey through the gripping story of how the Guanches delivered a humiliating defeat to the Castilians in the first Battle of Acentejo, only to later lose everything due to disease and overwhelming force. The discussion also reflects on the enduring erasure of the Guanche people and the persistence of myths about the Spanish conquest of the Canary Islands.
| Timestamp | Segment/Event | |-----------|-------------------------------------------------------------------------------| | 01:15 | Introduction to the conquest of Tenerife | | 03:20 | Clarifying timing of conquest vs. Columbus's voyage | | 04:25 | Explanation of the two battles: Matanza and Victoria de Acentejo | | 06:06 | Lack of unity and navigation among the Canary islands' indigenous peoples | | 08:30 | Start of detailed recounting of the confrontation between Lugo and Bencomo | | 09:15 | Guanche refusal to surrender; display of local humor in dialogue paraphrase | | 10:11 | The clever trap at Acentejo; tactical use of cattle and silbo whistling | | 11:32 | The devastating impact of disease on the Guanches | | 13:00 | Reflection on the end of the Guanche people; mass death and suicides |
From start to finish, Nieves Concostrina’s wit and irreverence provide both entertainment and incisive critique. The episode is both a lively recounting and a solemn reminder of a tragic past that shaped the archipelago—providing listeners with new knowledge and a humanizing perspective on Tenerife’s fraught incorporation into Spain.
Final Reflection [13:19]:
"Sepamos también que no queda un guanche. Porque entre los que murieron por la enfermedad, los que fueron esclavizados y asesinados y los que se suicidaron, pues eso, que no queda ni uno." — Nieves
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