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Radio Host
Ser podcast.
Nieves con Costrina
Estás escuchando Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
Carla
Hola, Nieves. Buenas tardes.
Nieves con Costrina
Buenas tardes.
Carla
He visto ahí fuera, siguiendo con interés el partido Brasil, que he visto ahí vibrando apasionada.
Nieves con Costrina
Yo con el fútbol me pongo como una moto, no me conozco.
Carla
Bueno, bueno, mira, oye, vamos a abrir esta semana con una de reyes, ¿No? Bueno, en realidad más que de reyes sería de corte real, porque fueron un montón, pero un montón de peña los que se marcharon, en este caso de Portugal a Brasil. Y a mí que esto me quiere sonar como si hace mucho y lo hubiéramos hablado ya, Nieves, hace tres meses, ¿Verdad?
Nieves con Costrina
Sí, sí, sí. Lo dejamos ahí apuntadito cuando nos ocupamos de la patochada que organizó el ultraderechista este. Heil Hitler. Bolsonaro.
Carla
Claro, por la cabeza al corazón.
Nieves con Costrina
Bueno, pero si hubiera sido una cabeza también lo hubiera paseado. A principios de septiembre celebró el bicentenario de la independencia. Paseando el corazón de un emperador, que encima era un emperador gamberro, no es que fuera nadie especial. Y además paseando con honores por territorio. Hoy no tengo yo la territorio. Territorio republicano. Bueno, pues dejamos pendiente contar por qué la corte portuguesa salió huyendo de Portugal y dejó a los portugueses tirados como colillas. Se largaron y se empadronaron en Brasil, concretamente en Río de Janeiro, pese a aquella payasada patriótica del expresidente de Brasil. Paseando el corazón garrapiñao de un emperador que cascó hace 200 años. Bolsonaro perdió las elecciones.
Carla
Pues sí.
Nieves con Costrina
Y la explicación a que la corte portuguesa acabara empadronada en Río de Janeiro hay que buscarla en estos días de 1807. El 27 de noviembre de aquel año, una inmensa flota portuguesa Zarpó de Lisboa, 35 n 35, con unas 10.000 personas a bordo, todas de alto standing, con sus respectivos sirvientes, por supuesto, hasta arriba de carga, con muebles, bibliotecas, archivos, vajillas. Tenían por delante 7.000 kilómetros de navegación por el Atlántico. Y a estas horas del día 28, toda esa fauna cobarde con una reina a bordo, príncipes, infantes, duques, marquesas, obispos, cardenales, ministros, todos huían a Brasil cuando las tropas napoleónicas entraron en Lisboa un par de días después. Allí no había ni Dios, solo portugueses desconcertados y 14 carros con tesoros nacionales que se dejaron los Cayetanos abandonados por las prisas de huir que te llevaban tantas prisas que se dejaron 14 los.
Carla
Carros porque ya no cabían.
Nieves con Costrina
No, no, se olvidaron de todo, pero volvieron por ello. ¿Se iba a quedar un rey ahí a dar la cara por su país ante una invasión extranjera? Venga, hombre, ya no estamos tontos. Un rey va a dar la cara. Un rey como es debido, huye a Abu Dhabi o a Río de Janeiro, pero huye.
Carla
Yo no tengo muy presente ahora esta página de la historia, pero si se marcharon con bibliotecas, con muebles, con joyas, con vajillas. No parece que tuvieran previsto volver en poco tiempo.
Nieves con Costrina
Es que la historia todavía no ha dado crédito a aquel episodio que está considerado uno de los más extravagantes de las guerras napoleónicas. Impresionante. Mira que la familia estrambótica borbona que teníamos aquí, con el mastuerzo de Fernando VII, aguantazos con su madre y robándole la corona a su padre, con la reina llamando marrajo a su hijo. Marrajo, marrajo, marrajo, le llamaba la reina María Luisa a su hijo. Decía, eres un marrajo, hijo de puta, decía la reina su hijo. Y el hijo, el hijo llamaba a su madre puta. Desdentada la familia. Bueno, pues eso parecía insuperable. Y no es que la familia real portuguesa de los Braganza superara este nivel de malos rollos entre Borbones. Pero vamos, lo de salir huyendo dejó a todo el mundo cuajado. Napoleón ya estaba curado de espanto tras ver el esperpento que eran los nuestros. Pero lo que no se esperaba es que toda la corte portuguesa, toda, saliera por pies. Las crónicas que recogen aquella huida de la corte portuguesa de Lisboa y la posterior travesía por el Atlántico son muy jugosas. La élite del país abarrotaba el puerto. La familia real, por supuesto, la nobleza, el alto clero, los asesores militares, abogados, altos funcionarios políticos. Y con ellos sus familias y los sirvientes. Porque claro, esta gente no sabía freír un huevo ni hacerse una cama. Tenían que llevarse todo puesto. En total, se calcula que aquel 27 de noviembre se hicieron a la mar 10.000 personas camino de la colonia brasileña. Y eso que Napoleón aún no habían estornudado. En Lisboa no había entrado. Las tropas napoleónicas entraron un día o dos después y se encontraron solo a la plebe. Capachao, ¿Esto qué es? Y todo arrasado. Así que yo creo que se entiende muy bien por qué Portugal es una república laica. Aquí pasó lo mismo, pero salimos a gritar Vivas las cadenas.
Carla
Oye, ¿Y cómo fue la travesía de toda aquella multitud?
Nieves con Costrina
No fue fácil. Lo pasaron mal, pero no lo lamentamos. Es más, nos alegramos de que lo pasaran. Pena que no se hubiera ido a pique toda la flota si no fuera por los criados. Cuando se acercaban a Madeira se metió niebla y la flota se dividió en dos. Empezó a escasear el agua porque calcularon cómo llevarse todo tipo de lujos. Pero calcularon mal el agua. Es que además los barcos iban atestados hasta arriba. Eran demasiadas provisiones las que había que llevar. Lo más divertido fue una plaga de piojos que se instaló en la nave real.
Carla
En la nave real, precisamente.
Nieves con Costrina
Todo ahí. Justo por eso todos los nobles tuvieron que tirar las pelucas por la borda. Estaban infestadas. Y todas las damas de la familia real y sus sirvientas se tuvieron que afeitar la cabeza. Aquel buque lleno de nobles, príncipes, infantas, todos con la cabeza rapada, sin pelucas que ponerse. Fue muy cómico todo aquello. Pero llegaron a Río de Janeiro y con ellos llegó, porque está inventariado, los archivos de la corte con una antigüedad de siglos, incluyendo manuscritos, mapas, correspondencia oficial entre cortes europeas, salieron obras de arte, una prensa incluso para poder sacar publicaciones, toda la parafernalia religiosa que se pueda imaginar para que no faltara un perejil en las misas del trópico. Y por supuesto, todo el tesoro real, o sea, Brasil no iba a ser un refugio, Un refugio temporal. Se estaban mudando.
Carla
Oye, Nieve, si no me equivoco, todavía no hemos dicho quiénes eran los reyes de Portugal en aquel momento. Por ponerles nombre, digo. Les has llamado de todo, pero no has dicho su nombre.
Nieves con Costrina
Sí, pero bueno, es verdad. Los cobardes hay que ponerles nombre. La reina era María I, una beata trastornada. Estaba fatal de la cabeza. Estaba más para allá que para acá, pero enferma de verdad. Esta mujer era nieta de nuestro Felipe. Vuelve el Borbón Pertur, el que corría en pelotas por el palacio de la Granja y se creía rana. Bueno, pues esta era su nieta. Cómo no iba a salir mal la mujer, la reina María, estaba tan mal que aunque ella era la reina, fue declarada mentalmente incapaz. Fíjate una cosa que no hicieron aquí con Felipe V, que no le declararon incapaz a ella. Sí, Y su hijo, el hijo de la reina María, fue nombrado príncipe regente, es decir, el que mandaba cuando huyó la corte a Brasil, era el príncipe Juan, que luego, cuando ya la reina murió, pasó a ser el rey Juan VI. Y como todo quedó en familia, la esposa de este príncipe era Carlota Joaquina, hermana del Mastuerzo, para entendernos, de Fernando VII, una de las que se tuvo que afeitar la cabeza porque iba hasta arriba de piojos. Y con ellos iban también los ocho hijos, viajaban sus ocho hijos también, todos con piojos. El único consuelo, la verdad que queda, es recrearse estas cosas en estas desgracias y para seguir encajando piezas. Una de las hijas de esta pareja que iban a aquella flota camino de Río de Janeiro, era María Isabel de Braganza, la que acabó casada con el Mastuerzo y la fundadora del Museo del Pueblo.
Carla
¿Espera un momentito, o sea que María Isabel de Braganza era sobrina de su marido, sobrina de Fernando VII?
Nieves con Costrina
Sí. Fernando VII se casó con dos sobrinas y dos primas. Y esta. Sí, sí, esta era su sobrina y además se la ofreció en matrimonio la madre, la propia madre de la muchacha. A mí este es uno de episodios que me provoca mayor repugnancia del mercadeo de niñas que había para apañar matrimonios. Sí, ya, presentista. Ya sé que tenía su contexto, pero eran niñas. No puedo dejar de verlo así. Cuando ya la corte portuguesa estaba instalada en Río de Janeiro, Carlota Joaquina, la hermana de Fernando VII del Mastuerzo, se enteró de que su hermano se había quedado viudo y sin hijos, y le ofreció a sus cuatro hijas para que eligiera con cuál casarse. Hablemos de negocios. Dicen que le dijo en una carta, escribió a su hermano en estos términos. La primera, hablando de las hijas, la primera, María Teresa, cuenta 21 años, es viuda con un niño y está enferma del pecho. La segunda, María Isabel, de 17 años, es gorda, blanca, hace cuatro años que tiene accidentes epilépticos muy fuertes y algo de obstrucción en el hígado. Por favor. La tercera, María Francisca, de 14 años, está muy bien hecha, no es fea y muy viva, con talento es morena, con buenos ojos y picada de viruelas. La cuarta, Isabel María, tiene 13 años, es hermosísima, alta, delgada, con talento y muy humilde. Elige a la que quieras de tus sobrinas. Así fue. Pero recomendó al Mastuerzo que eligiera a María Isabel porque era amabilísima, dócil, timorata, muy capaz y enemiga de chismes.
Carla
Enemiga de chismes, sí.
Nieves con Costrina
Y el Mastuerzo aceptó. Es verdad que dicen que era muy buena niña. Y a esta chiquilla es a la que enviaron desde Brasil a casarse con el mostrenco este. Y a la que el pueblo de Madrid recibió al grito de fea, pobre y portuguesa chúpatesa.
Carla
Oye, y aunque sea un poquito así por encima, el proyecto este, ¿Cómo fue lo de instalar una corte europea con todo su boato, toda su cosa, todo su serviente, en pleno trópico? Porque hay mucha tradición de eso, ¿No? Debería haber por aquel entonces.
Nieves con Costrina
Ahora mismo se visita Río de Janeiro y hay muchísimo edificio colonial y tal. Viene todo de aquella época. Auténticos palacios. Pero por supuesto, lo hicieron con tanta mano de obra esclava. Pues fíjate, sin reparar en gastos y expropiando casas, expulsaron a la gente porque toda aquella multitud, nada más llegar, necesitaba vivir en algún sitio. Y echaron a los brasileños de sus casas para instalarse así, tal cual. Tal cual. Llegaron y a ver, toda esta parte de aquí, tú y tú fuera, que todo esto hay que remodelarlo para la corte que viene de Brasil. Se requisaron las casas particulares y se instalaron los cortesanos, los nobles, los obispos.
Carla
Los obispos también.
Nieves con Costrina
Todo hubo que encajar a 10.000 personas. Tremendo. La familia real se instaló en el palacio del virrey, que se apañó enseguida con una tropa de esclavos trabajando a destajo en tiempo récord. Esto sí es verdad. Los arquitectos convirtieron aquello en la capital imperial de la corte portuguesa. Y además con muchos ingresos, porque Río era la ciudad de la trata de esclavos. Había muchísimo dinero. Río de Janeiro se convirtió en la capital de la corte portuguesa y Lisboa pasó a ser la colonia. Se invirtieron los papeles. Esto era una chorrada como una casa, ¿No? Era increíble. Era el mundo al revés. Y mientras los reyes y su maquinaria estatal vivían alejados de los problemas de su reino, fueron los británicos los que tuvieron que defender Portugal de Napoleón por propio interés. Ojo, no lo hicieron por ayuda a los portugueses. Sino porque les interesaba a ellos. Pero el caso es que lo hicieron. Los reyes regresaron 14 años después, pero había ya tal descrédito de la monarquía que ya tenían los días contados. He ahí la bonita República Portuguesa.
Singer
After you've gone, there's no denying You feel blue, you feel sad, you missed a dearest boy, Bever had there come a time when you regret it there come a time, Don't you forget it someday when you grow lonely.
Carla
Qué cosas tan hermosas y tan interesantes descubrimos esta tarde contigo, Nieves.
Nieves con Costrina
Muchas gracias, Carla.
Carla
Esto de la huida Brasil de la corte portuguesa.
Nieves con Costrina
Gracias por darme la oportunidad de contarlo, que es lo importante.
Carla
Mañana más no te deja.
Nieves con Costrina
¿Que es mañana? Último capítulo de Tetralogía del conflicto palestino árabe israelí. Exactamente, joder. Pues nada, aquí te esperamos para no perderte ningún episodio. Síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma.
Radio Host
De audio favorita, Cadena SER, la radio. ¿Hello, is this Pacific Source health plans?
Nieves con Costrina
This is a health plan.
Radio Host
I'm trying to reach Pacific Source. I know I'll get a person on the phone when I call them.
Nieves con Costrina
¿What do you think I am?
Radio Host
I mean, you sound like a person.
Nieves con Costrina
That's what counts.
Radio Host
Automated systems can do a lot. Even sound a lot like people. What automated systems can't do is offer the quality our members rely on empathy. When you call Pacific Source health plans, you'll talk to a person who cares. ¿What did you say?
Nieves con Costrina
Your name was Nexa. Nine thousand.
This episode of Acontece que no es poco, hosted by Nieves Concostrina and Carla from SER Podcast, dives into the extraordinary and little-known episode in history when the entire Portuguese royal court fled Portugal for Brazil in 1807 to escape Napoleon's invading troops. With her signature wit, sarcasm, and depth, Nieves shines a light on this dramatic "mudanza real," exploring both its absurdity and its larger consequences for Portugal, Brazil, and the image of European monarchies.
Sobre los Borbones y los Braganza:
“La familia estrambótica borbona que teníamos aquí... Bueno, pues eso parecía insuperable. Y no es que la familia real portuguesa de los Braganza superara este nivel de malos rollos entre Borbones. Pero vamos, lo de salir huyendo dejó a todo el mundo cuajado.” (04:00)
El bochorno de la nobleza rapada:
“Aquel buque lleno de nobles, príncipes, infantas, todos con la cabeza rapada, sin pelucas que ponerse. Fue muy cómico todo aquello.” (06:17)
Mercadeo de princesas:
“La primera, María Teresa, cuenta 21 años, es viuda con un niño y está enferma del pecho... Elige a la que quieras de tus sobrinas.” (09:36-10:16)
“A mí este es uno de episodios que me provoca mayor repugnancia del mercadeo de niñas...” (08:59)
Sobre el descaro de la corte:
“Llegaron y a ver, toda esta parte de aquí, tú y tú fuera, que todo esto hay que remodelarlo para la corte que viene de Brasil.” (11:00)
Sobre los reyes y su patriotismo:
“¿Se iba a quedar un rey ahí a dar la cara por su país ante una invasión extranjera? Venga, hombre, ya no estamos tontos. Un rey va a dar la cara. Un rey como es debido, huye a Abu Dhabi o a Río de Janeiro, pero huye.” (02:47)
Con ironía y rigor, Nieves Concostrina revisa el episodio más extravagante de las guerras napoleónicas: la huida masiva de la corte portuguesa, con sus lujos y miserias, ante el avance francés. El relato es fresco, crítico y empático con el pueblo llano, desenmascarando los excesos y absurdos de las monarquías europeas y subrayando, con hechos y sarcasmo, el porqué de las repúblicas modernas.
Para quien quiera entender la Historia sin filtros ni reverencias, este episodio es una delicia de divulgación punzante y entretenida.