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Nieves Costrina
Ser podcast. Estás escuchando Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
Carla
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves Costrina
Buenas tardes, Carlas.
Carla
¿Cómo vas? Mañana nos vemos, ¿No?
Nieves Costrina
Sí, sí, sí.
Carla
Mañana nos vemos.
Nieves Costrina
Volando, volando, volando voy, volando vengo por el camino yo me entretengo.
Carla
Exacto. Mira, por cierto, esta semana vamos a abrir nuestros viajes por la historia, no volando, pero con un episodio realmente singular. A ver, esto es algo que todos conocemos, que nos ha llegado como un cuento, pero que parece que sucedió en realidad, no exactamente como en el cuento. Vamos a ver, lo del flautista de Amelín todo el mundo lo conoce, ¿Verdad? A todo el mundo le suena Niño rata, señor con flauta, que se los lleva a la rata y a los niños. Vale, pues Nieve, vamos a ordenarlo todo. Venga, va, cosa tuya.
Nieves Costrina
Sí, vamos a poner un poquito. Es una historia muy bonica, muy maja. Lo de hoy es un hecho, Efectivamente, es un hecho real que se dio en Europa en la Edad Media, que luego se convirtió en leyenda, y que luego la leyenda ha pasado a ser un cuento para entretener a los niños. Aunque fíjate que, paradójicamente, el origen de todo puede que sea un drama, un drama infantil, pero un drama. Y en ello están desde hace muchos años los investigadores, fascinados por descubrir lo que ocurrió en Hamelin, que no tengo yo muy claro cómo se dice esto. El 26 de junio del año 1284. Y en este caso la fecha es exacta porque está documentadísima. Aunque para la inmensa mayoría de nosotros, cuando oímos mencionar Hamelín, lo que nos viene es el cuento de los hermanos Grimm, ese que empieza Érase una vez, a la orilla de un gran río, en el norte de Alemania, una ciudad llamada Hamelín. Los ciudadanos eran gente honesta que vivía felizmente en sus casas de piedra gris. Los años pasaron y la ciudad se hizo rica y próspera, hasta que un día sucedió algo insólito que perturbó su paz. Hamelín siempre había tenido ratas, y bastantes, pero nunca habían sido un peligro, pues los gatos las mantenían a raya. Pero de pronto, las ratas comenzaron a multiplicarse. Y a partir de aquí ya resumo la historia. Los vecinos de Jamelín, contrataron a un tipo para que les librara de las ratas y el tipo se las llevó ahí todas tocando la flauta. Pero como los vecinos no le pagaron lo acordado, el flautista volvió a Jamelín vestido de forma llamativa, con un gorro rojo, y esta vez se llevó a todos los niños del pueblo. Para algunos padres fue un drama, para otro seguro que no. Hombre, una bendición.
Carla
Por no pagar.
Nieves Costrina
Llévatelo ya.
Carla
Por no pagar.
Nieves Costrina
Pero en el cuento fue una tragedia porque Jamelín se quedó sin niños. La ciudad existe, está en la región de la Baja Sajonia. Las ratas existieron, los niños existieron, el tipo con flauta, o quizás con silbato, ya lo veremos, existió. Pero vamos a ver si podemos armar lo que realmente ocurrió en esa ciudad en la que todo gira todavía hoy en torno a flautistas, a ratas y a niño.
Carla
Está pensando que eso es hacer un Matías Prats, pero podríamos decir sin la más mínima duda que la ciudad alemana de Hamelín vive del cuento. Así, directamente se debe dar una pasta.
Nieves Costrina
Sí, sí, sí. Total, todo, todo está volcado en el flautista, en los niños, en las ratas, en todo. Solo en ingresos turísticos ya les entra lo suyo. En Hamelín, para nosotros es Hamelín, pero ellos no saben castellano y pronuncian Hamel.
Carla
Hamel.
Nieves Costrina
Hamel. Bueno, pues en una de las calles de Hamelín, que parecen todas de cuento, son así, con esas casas picudas, muy alemanas, con maderas cruzadas en las fachadas, con muchas ventanas así con sus cuadraditos, hay una placa que en el año de 1284, en el día de Juan y Pablo, siendo el 26 de junio, por un flautista vestido con muchos colores, fueron seducidos 130 niños que se perdieron para siempre. Esto es un poco como en la calle Arenal de Madrid, que en el número 8 hay también una placa que dice Aquí vivía dentro de una caja de galletas en la confitería Prats. Bueno, pues es lo mismo, porque en las dos placas se mezcla el cuento y la realidad. ¿La confitería de la calle Arenal existió el ratón Pérez?
Carla
No está en duda. Está en duda.
Nieves Costrina
Está en duda, sí. Está como los Reyes Magos. Estamos discutiéndolo ahí un poquito. Los niños se fueron de Jamelín, sí, pero no se los llevó abducidos un tío que tocaba la flauta. Vamos a lo que de verdad ocurrió tal y como han confirmado los investigadores y que aún siguen descubriendo cosas. Lo de Hamelín tiene una base histórica que con el paso del tiempo se fue adornando, que la tradición ahora la ha ido convirtiendo en leyenda y que luego llega alguien, lee esa leyenda, le pone delante lo de Érase una vez y ya tenemos un cuento maravilloso.
Carla
Sí, pero en este caso sí está claro que hay un hecho documentado. Documentado con día, con mes, con año, o sea, algo tuvo que ocurrir si alguien concreta tanto.
Nieves Costrina
Sí, sí, claro.
Carla
¿Has dicho 1.284?
Nieves Costrina
1.284, sí. Fíjate, además es que la plaga es 1.284. 26 de junio. Vamos primero al año en el que se sitúa la historia. En 1284, en Jamelín se morían de hambre por una de las habituales plagas de ratas que había en la Edad Media. Entonces no se sabía que las ratas eran las transmisoras de la peste que causó estragos en toda Europa. Pero sí sabemos ahora que debido a las plagas de ratas, las epidemias de peste estaban a la orden del día. Pero entonces lo que más les preocupaba de las ratas, que no sabían que transmitían la peste, eran los destrozos que provocaban. Destrozaban los cultivos, se comían el grano almacenado, roían todo, la ropa, la madera. Ahora tenemos empresas de ratización, pero antes lo que había eran unos señores que se encargaban de eliminar ratas. Eran unos trabajadores de un gremio que estaba muy mal visto, Muy mal. Pero todo el mundo tiraba de ellos cuando los necesitaba. Trabajadores errantes, porque todo el mundo los despreciaba y no les permitían quedarse en ningún pueblo. Los necesitaban, pero los echaban. Estos señores derratizadores usaban trampas, usaban venenos. Y alguien añadió en algún momento, no se sabe cuándo, que también usaban el sonido de una flauta para atraer a la rata.
Carla
Que podría ser. Podría ser perfectamente.
Nieves Costrina
Exactamente. Y para luego atraerlas y exterminarlas. Aquí es donde se junta la realidad de las ratas y los exterminadores. Con lo de la flauta, si era cierto o no, no se sabe. Hay una mezcla rara. Siguiente hecho documentado y concreto de aquellos finales del siglo XIII en la zona de la Baja Sajonia, que debido a las hambrunas y a las malas condiciones de vida maltratados por los amos, trabajando como esclavos. Muchos jóvenes emigraban para irse a trabajar a otro sitio. Pero no se iban poco a poco. Se iban muchos de golpe, salían a la vez. Y cuando decimos jóvenes, ojo, que no estamos hablando de tíos de 20 años, es que la época es la época. Estamos hablando de niños, de adolescentes. Antes los ponían a currar a los 10 años.
Narrator/Poet
A la nada, se lanzaban tras la música hechizada de un flautista de renombre. Se detuvo en el camino un ratón a preguntarse por qué seguir tan campantes Aquel son tan asesino. Reunida en asamblea la disidencia roedora, decidieron que era hora de cambiar de cantinera. Unos botaron un candombe, uno zamba, otro cumbia, otro el rumor de la lluvia. Uno incluso canta.
Carla
Autores Me encanta lo de la disidencia roedora, me gusta mucho. Y los niños de la parte infantil. Bueno, ¿A dónde se supone que emigraban? ¿A dónde iban estos niños? ¿Esto estará documentado también?
Nieves Costrina
Sí, sí, esto está muy documentado. Por eso está tan claro cómo se mezcla la verdad y la leyenda. Se iban a Hungría. Se iban hacia el este. Emigraban hacia el este porque por allí, por Hungría, reinaba un tal Ladislao IV, que resulta que tenía mucho territorio en el que mandar, pero lo que tenían eran muy pocos súbditos sobre los que mandar. La Hungría de la que hablamos entonces era enorme, para entendernos. Bueno, pues empezaba en el Mediterráneo, lo que ahora es Croacia, y llegaba hasta los Cárpatos. Era un territorio muy extenso, pero la población era escasa. Y el rey Ladislao se propuso colonizar el país con alemanes. Necesitaba súbditos. Ofreció a todo el que quisiera empadronarse ahí, en Hungría. Pues les pues mira, si os venís para acá no tenéis que pagar impuestos y no vais a tener obligaciones militares.
Carla
No está mal.
Nieves Costrina
Claro, estaba bien. Tenía que atraer gente. Además, necesitaba jóvenes fuertes, niños para que mano de obra. Los jóvenes que fueran no se verían forzados a tener que defender el país en caso de guerra. Esto era un chollo para los alemanes. Campesinos de aquella zona, a orillas del río Besser. Por esa zona. El río Besser pasaba por ahí, por Hamelín y alrededores, porque es que se estaban muriendo de hambre o estaban trabajando como esclavos. Y claro, les estaban ofreciendo tierras donde instalarse sin ser esclavos de nadie, para hacer estos anuncios en los pueblos iba una especie de pregonero, era un informador, un captador que se llamaba, y este hombre iba de pueblo en pueblo a caballo, con ropas llamativas para hacerse ver. Se plantaba en la plaza del pueblo, utilizaba un silbato, una cornetilla, para convocar a los vecinos, y anunciaba que el rey de Hungría ofrecía buenas condiciones de vida y buen trato a quienes quisieran irse a poblar tierras húngaras. Y los más jóvenes estaban dispuestos a apuntarse a la aventura, aceptaban la oferta, se juntaban y se iban con el captador. Si ahora juntamos todos estos ingredientes reales, lo mismo entendemos mejor cómo se fabricó la leyenda del flautista de Hamelín, que derivó en el cuento de los hermanos Gris.
Carla
Vamos a recopilar tenemos ratas, las tenemos, tenemos un tipo con silbato, con flauta, con lo que sea. Tenemos niños que se van del pueblo, esto era un pregonero, que se van siguiendo al pregonero, o sea que están todos los ingredientes del cuento. Entonces, a ver, esta inmigración está documentada, que efectivamente se dio en Hamelín, porque faltaría concretar eso, el lugar.
Nieves Costrina
Sí, los investigadores han encontrado referencias varias de que hubo grupos de niños, de jovencitos, que se fueron de Hamelín siguiendo a los captadores de colonos. En Jamelín está el museo, en el que, por supuesto, la estrella es todo lo que tenga que ver con el flautista y las ratas, porque la ciudad vive de ese turismo. Los restaurantes tienen platos especiales, las tiendas de regalos están centradas en el flautista, hay monumentos, teatrillos en la calles, pero se sigue investigando el hecho histórico que dio lugar a la leyenda medieval y luego al cuento de los hermanos Grimm, cuando ellos leyeron la leyenda. La teoría que hemos contado, la de que los jóvenes de la ciudad fueron parte de una migración de alemanes a la Europa del Este debido a las hambrunas y a la miseria, esa es la teoría más aceptada y la que más se sostiene.
Carla
Tiene bastante lógica.
Nieves Costrina
Así, aparentemente tienen muchísima lógica. Y además hay una ese museo donde está todo, que parece toda la cosa dedicada al cuento. Hay investigadores, hay archivos, y siguen buceando. Hay una anotación en los registros de la ciudad, de la ciudad de Jamelín, que data de 1384, o sea, justo un siglo después. ¿Y que dice en esa anotación de ese año han pasado 100 años desde que se fueron nuestros hijos? Así, o sea que los niños o los jóvenes irse, se fueron.
Carla
Irse, se fueron.
Nieves Costrina
Sí, irse, se fueron y si hay que ir, se va ir. Para nada, como dice José Mota en los archivos, no se dice que se los llevaron. Flautista Y además hay evidencias actuales de aquella emigración en Transilvania.
Carla
Para un momento. Transilvania, Rumanía, que eso es la patria Drácula ahora Rumanía.
Nieves Costrina
Pero bueno, hace siglos era Hungría y allí, allí existía un lugar, también esto está documentado, que se llamaba Hamel Springs, Hammelsprint, o sea que significa más o menos el lugar de Hamel. Esto los estudiosos lo consideran una clara referencia, creen ellos, los historiadores, a Hamelín, porque antiguamente las gentes que emigraban lejos de sus tierras y fundaban nuevos asentamientos ponían el mismo nombre que su lugar de origen. En fin, a mí esta historia me parecía fascinante y todo parece una bonita mezcla de historia y de leyenda que ahora está dando jugosos rendimientos turísticos. Bueno, yo creo que ahora procede eso de colorín colorado. El cuento del flautista de Hamelín se ha acabado.
Narrator/Poet
El flautista llegó por el horizonte dibujando su figura en el sol del poniente. Solo pedirá un poco de amistad y a cambio limpiar de ratas tu ciudad.
Carla
Ahí está la flauta flautista. Venga mañana más nieves.
Nieves Costrina
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Host: Nieves Concostrina (with Carla)
Episode Title: Acontece que no es poco | La emigración infantil en Hamelin
Date: June 27, 2022
In this episode, Nieves Concostrina delves into the true history behind the legendary tale of the Pied Piper of Hamelin. Using her characteristic wit and critical perspective, she unpacks how a tragic historical event—marked by child emigration in medieval Europe—gave birth to one of the world’s most famous stories. The conversation explores the origins of the legend, how facts blended with folklore, and the ongoing fascination with Hamelin’s past.
Humorous speculation:
“Para algunos padres fue un drama, para otro seguro que no. Hombre, una bendición.” (Nieves, 02:46)
“Por no pagar. Llévatelo ya.” (Nieves & Carla, 02:53–02:57)
Tourism and story-telling:
“La ciudad alemana de Hamelín vive del cuento. Así, directamente, se debe dar una pasta.” (Carla, 03:33)
The historical blend:
“Ahora tenemos empresas de ratización, pero antes lo que había eran unos señores que se encargaban de eliminar ratas.” (Nieves, 06:20)
Origins of migration:
“Se iban a Hungría... Ladislao se propuso colonizar el país con alemanes. Necesitaba súbditos.” (Nieves, 08:45–09:03)
Linking the legend to real events:
“Si ahora juntamos todos estos ingredientes reales, lo mismo entendemos mejor cómo se fabricó la leyenda del flautista de Hamelín...” (Nieves, 10:45)
Playful, critical, and informative. Nieves and Carla mix historical rigor with humor and skepticism, constantly demystifying the fairy tale while showing its human and economic roots.
With thorough research and wit, Nieves Costrina exposes the real tragedy beneath Hamelin’s legend: not an act of magical vengeance, but the desperate migration of children toward survival. The episode expertly demonstrates how fact, collective memory, and storytelling blend to create—and sustain—the enduring tales we think we know.
Colorín colorado, el cuento (y la historia) del flautista de Hamelín se ha acabado...