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La Sociedad Española de Radiodifusión presenta SER Activa la Radio Podcast Siempre Soy Nieves con Costrina y estás escuchando Acontece que no es poco, un podcast donde no te contamos nada nuevo, pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio en La Ventana. Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena SER.
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Hoy tenemos un acontece de migrantes. Nieves con Costrina, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Marta. ¿Qué tal?
B
Migrar de manera forzosa, eso que en algún momento se llamó movilidad exterior, nunca es plato de buen gusto. Pero es que la historia de hoy es aún peor. Es muchísimo peor. Empecemos por algo que ocurrió hace muy pocos días, Nieves, el día de las elecciones europeas.
A
Así fue hace un tema que nos sobrecogió a muchos cuando lo vimos. Fue hace casi un mes, fue el domingo 9 de junio, cuando la tuitera Cristina Papín Marcote, que es una colaboradora en Infolibre, es autora del libro además Feijóo y el narco. Ella es gallega, conoce muy bien su tierra, conoce muy bien a Feijóo, conoce también los negocios de la esposa de Feijóo. Bueno, pues Cristina Crist Marcote publicó un tuit comunicando la muerte de un pariente y con el tuit adjuntaba una foto que mucha gente habíamos visto varias veces, incluso en periódicos, en revistas o en documentales, porque esa foto el fotógrafo se llamaba, el que la hizo se llamaba Manuel Ferrol. Esa foto se utiliza para ilustrar la inmigración española. La foto es con la descripción mucha gente la va a identificar. Es un padre y su hijo de 8 años. Están los dos de pie mirando en la misma dirección, los dos llorando. El padre le tiene abrazada la cabeza al niño y los dos miran a un barco que está zarpando del puerto de A Coruña y que se lleva a Argentina a la madre del adulto, que es la abuela del niño. Ninguno de los dos volvía a ver ni a la madre ni a la abuela. Es una foto que transmite un dolor y una pena inmensas. El niño se llamaba Juan y Juan murió a los 75 años el pasado 9 de junio. Aunque se trate de situaciones distintas, en décadas distintas, porque esta foto es de los años 50 y vamos a hablar de los años 40, yo quería recordar esta escena con la excusa del acontecido de hoy, porque el 5 de julio de 1943 tal que mañana Franco envió la última hornada de migrantes españoles tal y como acordó con su amigo Hitler. Emigrantes que iban a la explotación, al maltrato y que fueron moneda de cambio entre fascistas. Muchos nietos y bisnietos de aquellos obreros puede que voten con alegría la extrema derecha del PP y de sus amigos nazis que tanto despotrican contra los inmigrantes, Contra los inmigrantes negros, contra los oscuritos. ¿Entiende? Si el inmigrante es blanco, va a ser posible rubio. Estoy sin problemas.
B
Fíjate, Nieves, que de la emigración española de finales de los años 50, de los 60, yo creo que hemos oído hablar más. Pero de esa migración española a Alemania en plena Segunda Guerra Mundial, mi impresión es que no tanto.
A
Qué va, es que no se ha hablado. Porque no, porque lo tienen callaico. Es que a la derecha española, aunque les caigan muy bien los nazis, prefieren divulgar poco este colegueo. Y los emigrados las pasaron tan mal los que fueron que a la vuelta los que pudieron volver. Claro, o no querían hablar o tenían miedo de hacerlo, o estaban absolutamente avergonzados de haber estado trabajando para los nazis. Yo me enteré de esto además, y este es un episodio que tenía muy desconocido, yo me enteré por una noticia que leí el año pasado en La Vanguardia sobre una exposición que se hizo en París dedicada a la presencia de trabajadores españoles y portugueses en la Alemania del Tercer Reich. Porque efectivamente hemos oído hablar de la emigración a América y Alemania en los 50 y en los 60 años. Se han hecho hasta comedia. Se ha hecho el cine Vente Alemania, Pepe. Los grandes Alfredo Landa y José Sacristán. Se ha hecho de la emigración a Suiza también maravillosa la película de Carlos Iglesias Franco, 14 pesetas, efectivamente. Australia, yo tengo parientes que emigraron a Australia, pero nunca sale el tema de los trabajadores que le mandó Franco a Hitler. En la Expo ésta que hablo de París, colaboraron la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad Nova de Lisboa. Porque también la dictadura portuguesa envió obreros a Hitler y también a los portugueses se les ha hablado muy poquito de ello. Fíjate si se les ha hablado poquito que la inauguración de esta Expo, Augusto Santos Silva, que acudió el que fue ministro de Exteriores portugués y presidente de la Asamblea, decí pero vamos a ver, ¿Cómo no he tenido yo noticias de esto? Si encima soy licenciado en Historia Bueno, pues de eso se trataba, amigo, de que no te enteraras. De que no nos enteráramos.
B
Y ese acuerdo de Franco con Hitler para mandarle trabajadores, ¿Cómo fue? ¿Por qué fue?
A
De la misma manera que Hitler llegó. Había llegado a un acuerdo con Franco para que le facilitara materias primas, buenas maderas de Guinea y el wolframio de las minas asturianas y gallegas que salían por ahí, por los Pirineos. La estación de Canfranc también le arrancó el compromiso de facilitarle mano de obra. Voy a meter una morcilla que tiene que ver con el asunto este de la inmigración para comprobar lo bien que encajan al final las piezas, para insistir en lo modélica que fue nuestra transición a la hora de preparar el terreno para que los ultras del Partido Popular se hayan quitado ya la carita. Veréis, hay un señor, socio y colega del PP en Castilla y León, al que han puesto en la vicepresidencia del Gobierno los castellanos y los leoneses. Enhorabuena. Y que este hombre intenta presumir de que su abuelo fue un inmigrante alemán trabajador en España y lo usa como excusa para decir que él defiende a los buenos inmigrantes siempre que sean blancos. Por aclararlo, el abuelo de este señor se llamaba Johann Frings Mayer. El pobre tico tuvo que irse de la Alemania cuando los nazis. De la Alemania de Hitler cuando los nazis perdieron la guerra y se vino a deslomarse el hombre a España, que era un país, como todo el mundo sabe, muy próspero y repleto de oportunidades aquella España en los años 40 había otros países más demócratas. Pero a él le gustó la España de Franco. Claro que sí, hombre. Afortunadamente, el alemán, el abuelito del vicepresidente, el alemán Hans Friggsmaier, pudo emparentar con una muy buena familia falangista en España. Una familia de alta alcurnia. Y oye, llegó a director gerente de una empresa en Santander que se llamaba Marga.
B
¿Y a qué se dedicaba esta empresa, Marga?
A
Marga se dedicaba al tratamiento de las maderas que venían de Guinea, esas que le gustaron tanto a Hitler en sus años mozos. La pena es que Franco se murió, Guinea se independizó, las maderas empezaron a escasear. Y ahora, para dar datos muy concretos, me voy a remitir a una noticia publicada en el país el 10 de diciembre de 1980. Porque una pena también que el abuelito Johann Friggsmaier, aprovechando que la empresa estaba en crisis, un día desapareció de la fábrica. Mira tú. Dejó a los trabajadores sólicos, desconcertados, sin cobrar. El comité de empresa lo buscaba, la Inspección trabajo lo buscaba, la Seguridad Social lo buscaba, sus obreros lo buscaban para cobrar. Un desastre todo. Así que nada, solo esperamos que el pobre y luchador inmigrante alemán, abuelito del vicepresidente de la Junta de Castillo y León. Enhorabuena otra vez a los castellanos y a los leoneses por tan magnífica elección. Pues que este hombre haya aparecido y se encuentre bien. Bueno, supongo que ya no se encontrará bien, pero que al menos esté localizado.
B
La España de la dictadura Nieves, no estaba en los años 40 y 50 para recibir inmigrantes, más bien los exportábamos.
A
Claro que sí. Si en esos años venía alguien a España a buscar trabajo desde la Alemania, la ex Alemania nazi, en los 40, cuando ya entraron los aliados, es que andaba o un poco desnortado o necesitaba refugio. Una de las dos cosas. A lo que vamos es a que en el verano de 1941, justo antes de que la Alemania nazi invadiera la Unión Soviética, Hitler le pidió a Franco el envío de trabajadores españoles. Si, Hitler tenía a gran parte de la población masculina invadiendo Europa y empuñando las armas. Necesitaba cubrir esos puestos de trabajo en la industria, sobre todo en la industria armamentística. No tenía brazos. No tenía brazos que trabajaran las fábricas. El dictador Franco le no te preocupes, Adolfo, van para allá ahora mismo. Lo que tú me pidas, y además, fíjate, me viene de perlas, le dijo el dictador. Tengo España hecha una mierda. Más de la mitad de los españoles muriéndose de hambre, desempleados. Pues si los mando a Alemania me quito parados de encima. Ese fue el acuerdo de los colegas nazis y franquistas. Por supuesto. Las condiciones eran magníficas, los salarios estupendos. La prensa publicaba todas las maravillas de emigrar a Alemania. Hay una bonita imagen de la estación de Francia en Barcelona, atestada de hombres, adornada la estación con banderas franquistas, la roja y la amarilla. Claro, y con banderas nazis y una pancarta sobre una vía que decía Productores, no trabajadores, productores a Alemania, vía 11. Como si a caballo fuera una fiesta.
B
Es fácil sospechar, hacernos a la idea de que aquello no fue como lo pintaban. ¿Qué se encontraron cuando llegaron allí?
A
No se encontraron nada de lo que les habían pintado. Efectivamente. Pues la mayoría de los patronos se inventaron deducciones salariales para no pagar lo que se dijo sino una miseria. La alimentación era precaria, los alojamientos eran indignos, los trabajadores eran maltratados y encima soportando los bombardeos de los aliados que estaban en un país en guerra. Corrió enseguida por España la voz de las mentiras de la extrema derecha española. Las mentiras que le vendió a los obreros la extrema derecha. Qué raro. Y dejaron de apuntarse voluntarios por eso. La última expedición oficial salió de España el 5 de julio de 1943. A partir de ese momento todo el que emigrara a Alemania lo hacía por su cuenta y riesgo. Y por supuesto nadie quería ir.
B
¿Pero cuántos españoles se apuntaron al final?
A
En total, en ese corto espacio que duró el acuerdo, porque ya no se apuntaba casi nadie, fueron unos 10.000. Pero los alemanes habían pedido un mínimo de 50.000, a ser posible 100.000. Pero es que las condiciones laborales eran lamentables. Eran tan lamentables que para morir deslomado en Alemania a cambio de un sueldo mísero y encima esquivando balas, pues para eso mejor morir de hambre en la dictadura de España pero con tu familia al lado. Y eso que los trabajadores que salieron de España directamente fueron mínimamente. Mínimamente bien tratados porque salieron con su pasaporte y se supone que gozaban de protección consular. Sólo se supone. Pero es que hubo otros 50 o 60 mil españoles que fueron a trabajar para el Tercer Reich en condiciones lamentables y sin ninguna protección. Esos eran los españoles exiliados, los que andaban por campos de Francia, los que atravesaron los Pirineos en aquella dramática retirada en febrero del 39. Claro, si ya fueron maltratados los que iban desde España oficialmente, es fácil imaginar cómo trataron a los que llegaron al margen de ese acuerdo entre Franco y Hitler. Pues sin protección oficial, sin pasaporte, fue un desastre. Y qué paradoja. Qué paradoja. Porque muchos de esos emigrantes españoles que mandó Franco cuando las cosas se pusieron de culo para Hitler fueron obligados por los nazis a empuñar las armas y acabaron algunos en campos soviéticos o muertos o en campos de concentración nazis. Aquello fue un desastre. Franco. Sin embargo, fíjate a los pobrecitos inmigrantes que salieron del Alemania, Alemania nazi para trabajar en la próspera España franquista. Oye, los trató dignamente.
B
Qué importante recordar la historia. Nieves, gracias.
A
Muchísimas gracias a ti.
B
Hasta la semana que viene.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (Cadena SER)
Episode Title: Acontece que no es poco | La emigración oculta, los obreros que Franco le envió a Hitler
Date: July 4, 2024
This episode delves into a little-known chapter in Spanish history: the forced migration of Spanish workers to Nazi Germany during the Franco regime. Nieves Concostrina uncovers the political deals behind the scenes, the suffering endured by the migrants, and the silence that has surrounded this story for decades.
On the silence and shame around this episode:
“Los emigrados las pasaron tan mal... a la vuelta, los que pudieron volver. O no querían hablar o tenían miedo de hacerlo, o estaban absolutamente avergonzados de haber estado trabajando para los nazis.” (Nieves, 03:56)
Sarcastically on the supposed “success” of immigrants to Francoist Spain:
“El abuelito Johann Friggsmaier... pudo emparentar con una muy buena familia falangista en España. Llegó a director gerente de una empresa en Santander.” (Nieves, 06:32)
On the cynical benefits to Franco:
“No te preocupes, Adolfo, van para allá ahora mismo. Lo que tú me pidas... me viene de perlas.” (Nieves, 09:01)
On the reality versus the propaganda:
“La prensa publicaba todas las maravillas de emigrar a Alemania... adornada la estación con banderas franquistas... y con banderas nazis y una pancarta... ‘Productores a Alemania, vía 11’. Como si a caballo fuera una fiesta.” (Nieves, 09:55)
On the paradox of treatment:
“Muchos de esos emigrantes españoles... acabaron... en campos de concentración nazis. Aquello fue un desastre. Franco, sin embargo, a los pobrecitos inmigrantes que salieron del Alemania nazi para trabajar en la próspera España franquista... los trató dignamente.” (Nieves, 12:45)
Nieves Concostrina’s episode is a powerful reminder of how official silence and collective amnesia can erase even vast chapters of suffering and injustice. With wit and historical rigor, she connects past and present, exposing not only the brutality of dictatorships but the hypocrisy of those who selectively wield the language of migration for political gain. The episode urges us to “recordar la historia”—to remember history—so as not to repeat its mistakes.