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A
Ser podcast. En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas, ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
B
Esta semana Nieves le ha dado por visitar a algunos de nuestros vecinos. De nuestros vecinos europeos, quiero decir. Si, hemos estado dos días con Bélgica y el sanguinario Leopoldo II, que no acaba la historia todavía. Hoy le toca a Francia y a cómo Napoleón acabó entronizado como emperador. Subrayo el tono de extrañeza de cómo acabó entronizado, porque yo no me explico cómo un país republicano que había cortado con la monarquía, vamos, más que cortar, había guillotinado la monarquía, pues de repente le dio por tener un emperador. A ver si eres capaz de explicarlo. Venga, ala reto.
A
Yo no sé, también es verdad que yo a Napoleón, dentro de lo que es este hombre, yo le tengo cierto cariño porque, bueno, porque es un tipo fascinante. El hombre no aparece por este negociado de acontecidos desde hace dos meses y medio, desde que nos hizo la canallada de devolvernos al mastuerzo. Y coste que ninguna de las pifias, insisto siempre, ninguna de las pifias históricas de Napoleón ha sido tan sumamente grave como la de enviar de vuelta al boomerán Borbón a España. Esa ha sido la peor. Lo de hoy es una extravagancia francesa, la has definido muy bien, porque los franceses pueden ser tan expeditivos como desconcertantes. A mí me tienen loca. Ellos quieren república, pillan al rey y le cortan la cabeza, que tampoco es para eso, pero bueno, moción de censura, Macron, lo hemos visto y dos días después la están debatiendo en la Asamblea. Venga, rapidito. Le suben dos años la edad de jubilación y al día siguiente toda en la calle. Aquí, cómo lo hacemos aquí en España, a los reyes los echamos y los volvemos a traer todo el rato. Los echamos, los traemos, los echamos, los traemos. Nos tiramos a vueltas con una moción de censura tres meses para dar publicidad a la payasada ultraderechista para que consigan lo que buscaban. Nos suben la edad de jubilación y ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos de cañas para discutirlo en un bar? Muy bien. Nosotros no somos tan expeditivos como los franceses, pero sí tan desconcertantes como ellos, o más, o más. Y una de las cosas para mi gusto más asombrosas que hicieron fue proclamar a Napoleón como Emperador de los franceses. Tanta revolución, tanta guillotina que lo pusieron todo perdido de sangre, tanta república y tanta leche. Y después de la que liaron para acabar con el Rey, aparece Napoleón. Y en un despiste, cuando los franceses se han confiado, se les empadronó como emperador un día como hoy, 28 de floreal del duodécimo año de la República Francesa. Ver cómo se come esto de que un Senado republicano en un país republicano que se rige por un calendario republicano, proclame un emperador. Napoleón era un liante nivel Dios. Back on top, Back on top. In June I said that's life.
B
And as funny as it may seem.
A
Some people get their kicks.
B
Llegados a este punto de la historia y con el fragmento de tu crónica, lo que está claro es que ahora mismo, en ese momento, todo lo que oliera republicano en Francia le quedaba poquito tiempo de vida.
A
A ver, o es buey o es vaca. Las dos cosas imposible. La primera república francesa murió oficialmente aquel 28 de floreal del duodécimo año de la república, que era 18 de mayo de 1804. La gran incongruencia, otra más, es que el calendario republicano francés todavía estuvo vigente año y pico más, con lo cual los franceses tenían un imperio, pero medían su tiempo y su vida con un calendario republicano. Pero es que habían vuelto tan locos a los franceses, quitándoles el calendario gregoriano y cambiándoles la medición de las horas, de las semanas, de los días, de los meses, que cuando ya se habían enterado un poco, solo un poco, de qué iba la cosa, de si vivían en el mer de Floreal, de Niboso o Germinal, pues les iba a explotar la cabeza si les volvían a calzar el calendario gregoriano de un día para el siguiente. Así que bueno, a la porra la República, Hola a la nueva etapa imperial. Pero el calendario republicano siguió ahí año y pico más, aunque desde aquel día que Napoleón fue proclamado emperador de los franceses, no de Francia, por el Senado, la naturaleza del calendario ya no tenía sentido. Y además el calendario era ateo. Y el plan de Napoleón era anular las fiestas del nabo y la fiesta de la alcaparra republicanas para recolocar otra vez las fiestas católica y tener contento al Papa para que lo coronara. Y claro es que todo era una cadena. Había que cumplir con el trámite sagrado por el que tiene que pasar un emperador como Dios manda. Si no te corona un Papa, eres un mojón de emperador. Menos los british, que del Papa pasan cuando son reyes y cuando son emperadores, o cuando eran emperadores y a ellos los corona el arzobispo de Canterbury.
B
Oye, Nieves, eso que has comentado de ser emperador de los franceses es como lo de Bélgica del otro día, que tampoco el rey lo es de Bélgica, sino de los belgas.
A
Exactamente, porque es un puro postulante. Dijimos que proclamarse rey de los tales o los cuales, en vez de Emperador de Francia o Rey de Bélgica, les da a los coronados un barniz popular, como que son parte del populacho. De hecho, Bélgica, ya lo dijimos, es la única monarquía popular que queda en el mundo así llamada. Napoleón no quería recuperar la nomenclatura de Emperador de Francia o Rey de Francia, porque eso a él le sonaba a señor feudal, a propietario de un país. Él quería mangonear a los franceses, no sentirse señor de un país, de un territorio. Así seg. Según él, se mantenía el espíritu de la república. ¿Qué espíritu? ¿Qué república? Esto era enredar para intentar explicar lo que no tenía explicación. Porque Napoleón, desde que asomó la patita, desde el mismo momento, fue como un McLaren. Este hombre fue de 0 a 100 en 5 segundos. El recorrido es meteórico. Cuando Grouchomar, estoy convencida. Cuando Grouchomar dijo eso de estos son mis principios, si no les gustan, pues tengo otros. Yo se lo copió a Napoleón, fijo que lo dijo el otro antes. Si nos fijamos en su trayectoria vital, se ve clarísimo. Este hombre, Napoleón, mientras le interesó, estaba orgulloso de ser corso. Se llamaba Napoleón Ebuonaparte y odiaba a Francia y a los franceses con toda su alma. Era un nacionalista corso de los que mordían los indepes catalanes, unos flojos comparados con él. Napoleón hizo la carrera militar en Francia, estalla la revolución, se convierte en un oficial al servicio de la revolución y asciende y asciende. Y venga a ascender. Deteniente a teniente coronel, luego general de brigada, de ahí a comandante en jefe del ejército interior. Empieza a meterse ahí en los salones guays y más distinguidos. Se le pasa de un golpe en nacionalismo corso. Se borra lo de Napoleón e Bonaparte y les dice a todos llamadme Napoleón Bonaparte. Bueno, menos los españoles, que me pueden llamar Bonaparte con todas las r.
B
Oye, pero a ver, Morning. Pero a ver, Napoleón, entre su recorrido militar y su proclamación como emperador, algún cargo intermedio habría entre medias, ¿O no?
A
Sí, sí, sí. Más bien un autocargo.
B
Un autocargo.
A
Napoleón se lo quisaba y se lo comía él todo solo.
B
Juan Palomo.
A
Tanto se le subieron los galones que arreó un golpe de Estado y con 30 años se autonombró cónsul. Menos él, que lo tenía todo perfectamente claro. El resto de los franceses con este hombre decían, ¿Pero que ha pachado con este tío? ¿Dónde estaba? ¿Y dónde está? ¿Cómo ha llegado hasta aquí? Y lo mismo que ascendió de grados militares, que a eso lo ascendían, él ascendió de grados consulares. Empezó siendo cónsul, luego primer cónsul, lueto cónsul vitalicio y otra vez aceleró el McLaren. Y cinco años después, aquel 18 de mayo de 1804, se estrenó como emperador. Lo de cónsul vitalicio le parecía que, como su propio nombre indica, pues era vitalicio. Duraría lo que durara él. Y él quería crear una dinastía. Y además, ¿Por qué conformarse con una república del montón cuando se puede tener un imperio? Lo que sucedió aquel 18 de mayo fue la proclamación de Napoleón como emperador. Porque la coronación, la famosa coronación en Notre Dame con papa incluido, esa llegaría meses después, en diciembre. Ahí sí que se montó la gorda que ya contamos aquí en su momento, hace dos o tres años. Pero vuelvo a la extravagancia de que fuera el Senado republicano el que proclamara a Napoleón emperador de los franceses. Textualmente, abro comillas. Por la gracia de Dios y por la Constitución de la República que me lee es esta Constitución, República, Dios. Esta trinidad no pegaba ni con cola. Y lo más grande es que casi los mismos tipos que estuvieron decapitando reyes 12 años antes, ahora estaban nombrando un emperador.
B
Escucha, una cosa que a mí no me ha quedado claro. La idea de nombrar emperador a Napoleón y de pasar de república a imperio, ¿De quién fue? ¿De Napoleón o del Senado?
A
Es que, a ver, la crónica oficial dice que el Senado propuso espontáneamente a Napoleón como emperador. Y la propuesta salió de un político concreto que se llamaba Jean François Cugue y que sólo tuvo un voto en contra. La propuesta de este hombre solo vota uno en contra. Vota un senador que se llamaba Lázaro Carnot, que se levantó. ¿Que siendo llamarse Lázaro y levantarse, este se levantó y estamos locos? Que somos el Senado de la maldita República Francesa. ¿Cómo vamos a tener emperador? Este Lázaro Carnot, además de político, era matemático. Y está claro, al hombre no le salían las cuentas. A ver, que a mí no me cuadra. Emperador y república. Esto ya es cosa mía. Para mí que el Senado estaba acojonadito, perdido, porque los hilos de esta maniobra imperial los estaba manejando Napoleón. Yo no tengo ninguna prueba, pero tampoco tengo ninguna duda. Él, por supuesto, se hizo el interesante y manifestó su resignación porque, y vuelvo a abrir comillas, todo cuanto pueda contribuir al bien de la patria está esencialmente unido a mi felicidad. Apúntate esta frase y así acepto el título que creéis útil a la nación. Fin de la cita. Cuando le fue entregada el acta del nombramiento también se reconocía a sus hermanos José y Luis como príncipes imperiales. José, nuestro José. Pepe, el Pepe, el que luego fue nuestro rey. Es que todavía no había heredero y tenían que tener un repuesto desde el primer momento, ya que habían apostado por darle un codazo a la República. Pero vamos, que esto del Imperio venían cociéndolo a fuego lento porque aquel mismo 18 de mayo ya tenía lista, estaba preparada una constitución con 16 títulos y 142 artículos, donde estaba todo perfectamente atado. Estaba tan atado que en el artículo 5 ya se dejaba clarito que a falta de heredero natural o adoptivo, la dignidad imperial sólo podía pasar de varón a varón con exclusión perpetua de las mujeres y su descendencia. Canallas. Y otra cosa. Una cosa que cambió Napoleón fue el símbolo francés del gallo por el águila. No le gustaba el gallo.
B
Pues Napoleón lo cambiaría. Pero Francia recuperó el gallo. Yo estoy pensando ahora. Bueno, cada uno tiene en la cabeza lo que tiene. Yo estoy pensando en el fútbol. La selección nacional de Francia lleva el gallo en el escudo.
A
Sí, pero el gallo está por toda Francia. Está por toda Francia. Hay cantidad de sitios con el gallo. Es verdad, sí, la selección lo lleva. Pero a Napoleón el gallo le parecía una birria de bicho. Y lo dijo así él vuestro gallo es un animal que vive sobre el pajar y se deja comer por la raposa. No lo quiero. Tomemos el águila, que es el ave que lleva el rayo y mira el sol cara a cara. Las águilas francesas se sabrán hacer respetar como las águilas romanas.
B
Mira tú.
A
Al final el gallo volvió a merendarse al águila. Voy a engañarte. Esas cosas pasen. Y aunque Pasen, mañana saldrá el sol y un gallín alegre, albelupe leste, cantará contento esta canción.
B
Bueno, pues nada, entre gallos, gallinas, águilas y emperatr nos despedimos. Hasta la próxima semana, Nieves, un beso grande. Un beso muy grande, que descanses.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Episodio: La extravagancia francesa: el Senado proclama emperador a Napoleón
Fecha: 18 de mayo de 2023
Host: Nieves Concostrina, con colaborador Carlas Francino
El episodio explora el asombroso giro histórico por el que, después de la Revolución Francesa y la abolición de la monarquía, el Senado republicano proclama a Napoleón Bonaparte como emperador en 1804. Nieves Concostrina disecciona, desde su mirada irónica y cercana, las paradojas y extravagancias de la historia francesa, especialmente en torno al paso de república a imperio.
“Le suben dos años la edad de jubilación y al día siguiente toda en la calle. [...] Nos suben la edad de jubilación y ¿qué hacemos? ¿Nos vamos de cañas para discutirlo en un bar? Muy bien.” – Nieves (02:25)
“La incongruencia es que los franceses tenían un imperio, pero medían su tiempo y su vida con un calendario republicano.” – Nieves (04:24)
Deconstruye el matiz entre “Emperador de Francia” y “Emperador de los franceses,” igualando con el rey de los belgas y resaltando la búsqueda de barniz popular (05:43).
“Napoleón no quería recuperar la nomenclatura de Emperador de Francia o Rey de Francia, porque eso a él le sonaba a señor feudal, a propietario de un país. Él quería mangonear a los franceses, no sentirse señor de un país.” – Nieves (06:00)
Refuerza la idea de que todo esto es un “enredo para intentar explicar lo que no tenía explicación”, criticando la lógica de Napoleón (06:20).
“Cuando Grouchomar dijo eso de estos son mis principios, si no les gustan, pues tengo otros. Yo se lo copió a Napoleón, fijo que lo dijo el otro antes.” – Nieves (07:40)
La versión oficial dice que la iniciativa fue del Senado, propuesta por Jean François Cugue, con solo un voto en contra (10:13).
Nieves deja claro que, aunque no puede probarlo, todo apunta a una maniobra pilotada por Napoleón (10:42).
Destacan la hilarante intervención del senador Lázaro Carnot (10:17):
“Se levantó y dijo, estamos locos, que somos el Senado de la maldita República Francesa. ¿Cómo vamos a tener emperador?”
Napoleón finge resignación, aceptando el título con frases solemnes:
“Todo cuanto pueda contribuir al bien de la patria está esencialmente unido a mi felicidad. Así acepto el título que creéis útil a la nación.” – Napoleón, citado por Nieves (11:02)
Se reconocen como príncipes imperiales a los hermanos de Napoleón, José y Luis, preparando repuesto ante la falta de heredero (11:25).
Nieves explica que el Imperio ya traía bajo el brazo una constitución de 142 artículos muy detallada y excluyente con las mujeres respecto a la sucesión (11:40).
Anecdotario sobre los símbolos: a Napoleón no le gustaba el gallo, símbolo francés, por parecerle débil.
“Vuestro gallo es un animal que vive sobre el pajar y se deja comer por la raposa. No lo quiero.” – Napoleón, citado por Nieves (12:52)
Impone el águila como emblema del imperio, buscando la grandeza de Roma (13:00).
Reflexión cómica al final:
“Al final el gallo volvió a merendarse al águila. [...] Y aunque Pasen, mañana saldrá el sol y un gallín alegre cantará contento esta canción.” – Nieves (13:15-13:56)
Napoleón “lianta nivel Dios”:
“Napoleón era un liante nivel Dios.” – Nieves (02:55)
El absurdo de la proclamación:
“Por la gracia de Dios y por la Constitución de la República que me lee es esta Constitución, República, Dios. Esta trinidad no pegaba ni con cola.” – Nieves (09:04)
Sobre el espíritu republicano de la monarquía:
“Él quería mangonear a los franceses, no sentirse señor de un país, de un territorio. Así según él se mantenía el espíritu de la república. ¿Qué espíritu? ¿Qué república? Esto era enredar para intentar explicar lo que no tenía explicación.” – Nieves (06:00)
El episodio mantiene el tono irónico, ácido y cercano de Nieves Concostrina, desmitificando figuras históricas y subrayando lo absurdo y humano detrás de los grandes acontecimientos.
Este episodio desmenuza la perplejidad ante el paso de la república al imperio en Francia y el papel central (y nada altruista) de Napoleón en ese proceso. Con rigor y humor, Nieves revela cómo las grandes decisiones históricas suelen ser menos lógicas y más caóticas de lo que parecen a distancia. Un relato entretenido y lúcido que ayuda a entender la Francia napoleónica (y, de paso, a reírse de sus contradicciones).