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Nieves
En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
Marta
Nieves con costrina Buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Marta.
Marta
Qué alegría saludarte a través de las ondas.
Nieves
Sí, sí, ya era hora. Últimamente no nos encontramos.
Marta
Es verdad. Oye, si hay una obra de arte, yo por pensar en lo nuestro, si hay una obra de arte que ha sido archiestudiada, analizada, investigada, yo diría que es la Gioconda de Da Vinci. Un personaje muy enigmático por lo que no se sabe de ella, pero también por lo que sí que se sabe, lo que no es tan conocido. Me ha llamado mucho la atención es el origen de dónde sale y por qué se hizo tan famosa el siglo pasado. Y podemos decir que todo pasa por un hurto.
Nieves
Sí, por un hurto. Yo creo que si no lo hubieran robado no hubiera sido lo mismo. Efectivamente, la pintura más famosa del mundo es, vamos, no sólo ya la más estudiada, sino la más famosa es la Mona Lisa, la que pintó. Hombre, este. ¿Cómo se llamaba? Leonardo, el tal Leonardo Da Vinci. El tal Leonardo da Vinci. Bueno, es la más famosa del mundo no porque lo digan los expertos, que probablemente digo yo que tendrán razón, sino por la cantidad de cosas que le han pasado a la Mona Lisa, que es esa señora plana en dos dimensiones, que pequeñita. Mucha gente cuando va a verla dice vaya birria, que pequeña. Bueno, pues la han estudiado no sólo los especialistas de arte, es que han estudiado psiquiatras, neurobiólogos, otorrinolaringólogos, dentistas, antropólogos, forenses, cirujanos plásticos, inf. Hasta médicos. Sí, sí, sí. Y la han estudiado hasta médicos de atención primaria. Estos de primaria han llegado a conclusiones y han visto cosas que de verdad, como decía, cosas que nosotras no creeríamos, o sea, lo de atacar naves en llama más allá de Orión y lo de los rayos cebrillar cerca de la puerta de Tannhauser, eso es una chorrada comparado con lo que han visto los distintos especialistas médicos solo mirando la cara de la Mona Lis.
Marta
Por ejemplo.
Nieves
El dentista, un dentisto, el dentista dijo que la Mona Lisa sufrió bruxismo. ¿Que es eso que rechinas los dientes? ¿Bueno, pues yo no sé cómo? Bueno, pues no sé. Por la forma de la mandíbula, digo yo, Pero es que el de atención primaria concluyó que tenía alto el colesterol esta mujer. No sé cómo lo sé yo qué sé. Y el antropólogo forense que bueno, no uno sino varios, mantienen que la pintura es en realidad un autorretra de Leonardo porque coinciden los puntos craneométricos, o sea que todos eso lo han estudiado. Pero a lo que vamos hoy es a preguntarnos en qué momento saltó a la fama el retrato de esta mujer que se supone se llamaba Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo. De ahí vienen todos los nombres de Mona Lisa y Gioconda. Porque lo mismo si el cuadro no lo llegan a robar del Louvre, no digo yo que no fuera actualmente una obra de arte importantísima y famosísima y cotizadísima, pero lo mismo no tanto. Para el acontecido de hoy partimos de lo ocurrido el 11 de diciembre de 1913, día en el que reapareció La Gioconda en un hostal de mala muerte de Florencia, después de haber permanecido en paradero desconocido durante casi año y medio porque la birló un carpintero. Venga.
Marta
Nos situamos a principios del siglo XX y doy por hecho que las medidas de seguridad en el LOUV pues eran mínimas, ¿O no?
Nieves
Imagínate. Ya no mínima, yo creo que podríamos decir que inexistentes. Hace poco hablábamos del robo en acontecido con Francino, hablábamos del robo de un par de estatuillas ibéricas en el que estuvo implicado Picasso. Es verdad, allí llegabas, te metías una estatuilla en el bolsillo y salías andando. Y de hecho Picasso también fue sospechoso de tener algo que ver en el robo de la Mona Lisa, porque la policía francesa ya sabía que él era un chori que había estado implicado en una cosa y no le quitaban ojo, pero efectivamente no había seguridad en el museo. Además los humanos luego somos muy tontacos, porque en esta historia lo más extravagante es que La Gioconda empezó a recibir visitas en masa en el Louvre precisamente cuando no estaba. Es decir, la gente iba a ver el hueco de la pared donde estuvo el cuadro colgado para decir yo vi el sitio donde estaba la Gioconda y donde ya no está. No me extraña ya que esta mujer contemple a gente pasar con esa media sonrisa puesta, porque debe decir eso de soy muy tonto, sobre todo cuando ve a 300 humanos apelotonados ahí con los brazos levantados intentando hacer una foto con el móvil y sin poder acercarse. El Louvre lo visitan en años normales, cuando no hay pandemias y otras gaitas, entre 9 y 10 millones de personas. Ahora no. El año pasado hubo 2,8 millones, evidentemente, porque con todo esto se ha visto muy perjudicado. Del Louvre se te pueden escapar muchas cosas, porque aquello es enorme y mucha gente va a ver las 10 o 12 piezas famosas. Pero hay una obra que nadie, nadie se salta. Es la que tiene el número de inventario 779. Es una obra que no está firmada, que no tiene fecha, pero que ahora es la pintura más protegida, porque también es la más valiosa del mundo. Pero hasta 1911 ni era la más valorada, ni mucho menos la mejor protegida. Por eso, en agosto de aquel año de 1911, un trabajador del Louvre, un italiano fanático, muy patriotero él, pilló la tabla, se la metió debajo de su bata y la robó. Convencido además de que hacía un servicio a la patria.
Marta
¿Pero qué pasa? ¿Que le molestaba que una dama italiana, pintada por un italiano, estuviera en Francia?
Nieves
Más o menos. Más o menos. Algo así. Claro. Lo que pasa italiano y a la Gioconda Florentina. ¿Esto qué hace aquí? Esto es de mi pueblo. Esto es de italiano. Lo que pasa es que el ladrón, además de fan, era un desinformado. Y como la ignorancia es la madre del atrevimiento, robó la Mona Lisa creyendo que esa pintura pertenecía a la ciudad de origen, a Florencia. Pero es que Vincenzo Perugia, que así se llamaba el ladrón, en realidad hizo el canelo. Porque parece que sólo fue el tonto útil para un listo. Luego vamos con ello. Aunque no ha podido demostrarse, porque es imposible de demostrar, el robo de la Gioconda ocultaba otras intenciones. Puede que todo fuera una gran farsa. Y ahora sí vamos al principio. El carpintero Perugia estaba trabajando en el Louvre temporalmente para construir unas cajas con vidrio por delante para proteger las pinturas de posibles actos vandálicos. Hacía unos días que había habido un problema y el Louvre parece que tenemos que poner seguridad. Un día de agosto, que era domingo, cuando acabó su jornada de trabajo, este hombre, el carpintero, no se fue. Se escondió en un armario y al día siguiente, lunes, día en el que el museo se cerraba al público, salió del armario y se fue a por la Gioconda, que no había nadie en el museo. Quitó el marco, se escondió la tabla debajo de su bata y salió tan pancho del museo, el guardia de seguridad le abrió la puerta porque como iba vestido de trabajador y lo conocía, lo dejó salir. Dos días después la noticia como el lunes no se supo nada, hasta el martes no se nota el robo. Y dos días después la noticia salta a la prensa. Despidieron al director del Louvre, despidieron al jefe de seguridad, y los parisinos que nunca quisieron ir al museo a ver La Gioconda, pues se tiraron en plancha. Visitar la sala donde había estado colgada. A ver el hueco vacío. A ver el hueco vacío. El carpintero Perú ya creía en su ignorancia, que la Mona Lisa estaba en el Louvre porque Napoleón le había robado cuando invadió Italia. Y dijo é pues yo se la robo a los franceses y la devuelvo a mi país. Pero es que no, no es cierto. La Gioconda está en Francia porque así lo quiso Leonardo da Vinci. Leonardo vivió y murió en Francia bajo la protección y el mecenazgo del rey Francisco I. Y un año antes de morir Leonardo, él mismo le vendió La Gioconda al rey. Por eso la pintura pertenece a Francia de pleno derecho.
Marta
Dices, Nieves, que La Gioconda la roba el carpintero en agosto de 1911 y que aparece en diciembre del 13. ¿Pero se sabe dónde estuvo la pintura durante ese tiempo?
Nieves
Sí, sí se sube luego ya se reconstruyó perfectamente la historia. Estuvo en una pensión cutre de París hasta unos días antes de ser recuperada. La Gioconda no salió de Francia. Estuvo en una pensión cutre ahí guardada, escondida, porque durante el año y pico que La Gioconda permaneció en poder del carpintero, este pavo estuvo esperando una llamada, un contacto de alguien que le diera instrucciones, contacto que jamás se produjo. Y al final tiró por su cuenta. Y ahí es cuando lo pillan, cuando se puso a pensar él solo lo pillaron.
Marta
Por eso decía lo del tonto útil.
Nieves
Claro, el tonto útil. Ahora entra en escena el cerebro de esta historia. Insisto en que no se ha podido demostrar al 100%, pero parece que por ahí van los tiros. Parece que aquel robo fue una maniobra de distracción para organizar una estafa, quizás el timo artístico más sofisticado de todos los tiempos. Y el cabecilla de la estafa pudo ser un argentino que se hizo llamar Eduardo Balfierno, no era su verdadero nombre, que convenció al carpintero para que robara la Gioconda apelando a un sentimiento patriótico para devolver a esa señora florentina a su lugar de origen, a Florencia, donde luego serían ambos, tanto el carpintero como el argentino, tratados como dos héroes por haber recuperado a la doña Perú. Ya recibió unas pelas por el robo y luego se quedó esperando instrucciones. Vale ya, ¿Ahora qué hago? Esas instrucciones nunca llegaron, nunca. Hasta que pasados un año y cuatro meses, dijo él pues voy a ver si a la Gioconda la llevo yo a Florencia. Y de paso saco unas cuantas pelas más. Escribió un anticuario florentino ofreciéndole la Gioconda a cambio de medio millón de libras. Y la carta iba firmada con nombre y apellido y con dirección Este hombre tenía menos luces que una patera. El hombre, el anticuario, claro, recibe aquello y se cita, se cita con el ladrón y Se cita aquel 11 de diciembre de 1913 en la habitación número 20 del Hotel Trípoli de Florencia. Y allí estaban esperando al panoli del carpintero que llega con su Gioconda debajo del brazo. Le esperan el anticuario y el director de la Galería Uffizi para ver si aquello era un timo, una payasada o de verdad era la Gioconda. Y era la Gioconda. La siguiente en aparecer fue la policía. Estaba todo previsto. Y todavía, fíjate que todavía en la habitación número 20 de aquel hotel hay una plaquita que recuerda que allí fue recuperada la pintura. El hotel inmediatamente dejó de llamarse Trípoli, cambiaron el nombre. Se llama Hotel La Gioconda. Claro, por si alguien quiere buscarlo.
Marta
Oye, pero ¿Cuál era el objetivo del argentino que empujó al carpintero a que robara el cuadro?
Nieves
Pues un fantástico, grandioso timo, no sé cómo decirlo. Tenemos que poner por delante lo de presunto, porque repito que no se ha podido confirmar, pero va prácticamente durante los 16 meses que la Gioconda estuvo en paradero desconocido, el tal Eduardo Balfierro, el argentino con nombre falso, vendió seis Giocondas falsas a otros tantos coleccionistas de arte hipermillonarios, diciéndoles que esa era la original, la robada en el Louvre. Porque este timador, meses antes del robo, le había encargado a un pintor francés experto en falsificaciones, a Yves Chaudron, que hiciera seis copias de La Gioconda. Dijo, hazme seis copias clavadas. Inmediatamente después del robo, cuando ya todo el mundo estaba enterado de que la Gioconda había volado el argentino utilizó sus contactos, hizo creer que la Gioconda estaba en su poder y la vendió a seis coleccionistas. Los seis compradores, que cada uno pagó 300 mil dólares por la pintura, estamos hablando del año 1911, creyeron que la suya era la original. Cuando se recuperó la verdadera Mona Lisa, nadie pudo denunciar porque los adquirientes podrían haber sido acusados de comprar obra de arte robada y encima quedarían como unos panolis timados. Yo compré la Gioconda, estoy tonto. Estaban pillados. Hicieran lo que hicieran con el robo de la Gioconda. La pintura de Leonardo, por supuesto, multiplicó su fama. Como dice la autora, escribió un libro que se llama El robo de la sonrisa. La autora es Rita Scottie. Dice en su libro Mona Lisa abandonó el Louvre siendo una obra de arte y volvió convertida en un icono. La lástima es que sí, en un icono con el colesterol alto y con bruxismo.
Poet/Performer
Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. Lo mal que estoy y lo poco que me quejo siempre me levanto.
Marta
Nieves, muchas gracias.
Nieves
Mañana más, mañana más. Muchísimas gracias a ti, Marta.
Poet/Performer
Un beso desde lejos. Me regala su silencio, pero yo me hago el sueco mirándome en el espe. Y el espejo me devuelve su reflejo sin el mío. Yo lo asumo y sigo, pero no me fío. Me autodiagnóstico sin un éxito mínimo, así que me deprimo. Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. Tengo el alma en cuarentena, Nai roto el cuerpo. Qué dolor, que ve, ay, qué tormento. Salgo a la sab el andar desafinado, la maleta llena de canto rodado, la sonrisa boca abajo de subir tanta escalera sin llegar a ningún lado. Y la historia me critica porque siempre estoy penando. Yo les digo, pobre de aquel que oculta su llanto. Un ladrillo no sabe, llora, pero tampoco lleva bien el compás. Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. Lo mal que estoy y lo poco que me quejo. Tengo el alma en cuarentena, Nai roto el cuerpo. Qué dolor, Que pena, Nai. Que tormento. Y como me duele la vida entera. Y el médico me ha dicho que pongan entredicho la verdad más verdadera, que llegue tarde al nicho y que A cada dolor nuevo le busque un placebo A mi burro, a mi burro le duele el amor porque nadie le quiere, solo le quiero yo Ya mí la pena me saludo cuando más me estoy riendo De remiendo tengo lleno el corazón A mi burro, a mi burro le duele el amor Porque nadie le quiere, solo le quiere tú Y a mí la pena me saluda cuando más me estoy riendo De bremiendo tengo lleno el corazón Chimpón.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina with Marta
Episode: Acontece que no es poco | La farsa del robo de la Mona Lisa
Date: December 14, 2022
This episode dives into the infamous theft of the Mona Lisa from the Louvre in 1911, analyzing why the painting became such a global icon and unpacking the layers of myth, incompetence, farce, and possible elaborate deception surrounding the event. Host Nieves Concostrina, with her signature irreverence and historical curiosity, exposes the less-known truths and absurdities about the heist and the afterlife of the painting.
Nieves Concostrina’s narrative is marked by sharp wit, skepticism about romanticized versions of history, and a healthy dose of irreverence for both the myth-making process and the characters involved in this storied heist. She excels at poking fun at collective absurdity (“la gente iba a ver el hueco de la pared”) and at demythologizing grand stories, all while feeding the listener rich historical detail and skeptical speculation.
For listeners:
This episode not only recounts a legendary art theft but also explores the forces—media, myth, fraud, and public spectacle—that make masterpieces into icons. The Mona Lisa was always a notable work, but it was theft, deception, and human folly that made her a global superstar.