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Secuestrar cadáveres es una fea costumbre más extendida de lo que pudiera parecer. Personajes como Pablo Neruda resulta ahora que no se murieron solos. Y otros como Kurt Cobain tuvieron prisa por irse, pero no han terminado de irse. La muerte tiene mucha vida En el nuevo polvo eres mi podcast exclusivo en Podimo que puedes escuchar gratis si te registras con el enlace que te he dejado en la descripción. Ser podcast estás escuchando Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia, para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas. ¿Qué tal?
B
Muy bien, muy bien. Fíjate, ahora que venimos de La ventana de los libros, me estaba acordando que hace. No hace tanto, hace unas semanas, estuvo aquí Guillermo Arriaga para presentar su última novela, Las extrañas, que entre otras muchas cosas, es una reflexión sobre el estupor, el rechazo o la fascinación que nos provoca lo diferente. En las páginas de su libro aparecen personajes a cual más exótico y a menudo convertidos en atracciones de feriados. Pues en esa lista tiene que figurar sí o sí la mujer barbuda. Y no es que tuviera muy buena vida, la pobre.
A
No sabía lo del libro de las. Bueno, pues sí, es verdad, aunque el asunto de hoy no tiene nada que ver ahí con grandes acontecimientos ni acontecidos históricos. Bueno, aunque también tiene su historia, lo de hoy es eso, una historia de personas. En concreto la historia de una mujer que se llamaba Julia Pastrana, que se murió tal que antes de ayer, el 25 de marzo de 1860, y a la que no dejaron en Paz hasta hace 10 años, en 2013. Y se trata hoy de saber por qué esta mujer no pudo estar tranquila durante 153 años. Y es muy fácil, porque era una mujer con toda la barba. En realidad tenía mucho pelo en general, y una mandíbula prominente, pero también tenía una cinturita de avispa, como se llevaba entonces muy encorsetada, cantaba extraordinariamente bien, bailaba aún mejor, tocaba la guitarra con mucho arte. Bueno, pues todo esto junto convirtió a Julia Pastrana en un espectáculo de feria, en carne de circo. Esto de exhibir al diferente, ya sea negro o muy bajito, o las extrañas, como me hablabas hace un momento, o muy alto, una mujer con barba, o con enormes glúteos, como fue el caso también de una Venus que estuvieron paseando una Venus, o tentote que llamaba, o muy obesa, la mujer gorda, o personas siamesas. Todo esto se ha estado haciendo hasta bien entrado el siglo XX, hasta hace nada menos en el caso de personas secuestradas en África y América para ser exhibidas a la fuerza en los llamados zoos humanos, que tengo una historia de un congoleño que sabido hace poco, que lo contaremos no tardando mucho porque me pareció. Se me pusieron los pelos de punta. Bueno, pues salvo estos casos de los zoos humanos, los otros hombres y mujeres se exhibían, la mayoría de las veces voluntariamente, pero porque no les quedaba más remedio. ¿Qué hacías? Solo exhibiéndose podían sobrevivir hombres y mujeres con tales características. Julia Pastrana fue una de esas personas. Y se trata de no sólo de saber quién fue, sino sobre todo de saber cómo es el género humano. ¿Que es lo que más te desalienta? Porque moñerías al margen, así en general todo el mundo bueno, no, los humanos no somos buena gente, por acción o por inacción, pero no lo somos. Muchas gracias por amargarme el día. Siempre fuiste así de detallista. Gracias, gracias por hacerme sufrir. Ojalá que también te pase a ti. Muchas gracias por clavarme un puñal por la espalda.
B
La canción más desasosacante, la verdad, cuadra bien con la historia que contamos. Lo que tendría Julia Pastrana sería, imagino, o alguna enfermedad o algún desorden genético, que por cierto, Julia Pastrana era española.
A
Esta mujer, o no, no, era mexicana, era mexicana, aunque Charles Darwin escribió sobre ella, escribió de oída, se la describieron y dijo que era española, que por eso hay mucha confusión en algunas partes. Hombre, este señor de la evolución de las especies sabía mucho, pero de todo lo demás, pues menos. Y como esta mujer hablaba en castellano, dijo pues español, dijo él escribió Julia Pastrana, una bailarina española, era una mujer extraordinariamente fina, pero tenía una gruesa barba y frente velluda. Y efectivamente, que algunas mujeres tuvieran o tengan barba, que todavía se da, solo es un producto de un trastorno genético que se llama hipertricosis o síndrome de Ambras. Puede que ahora haya tratamientos, no lo sé, pero antes solo quedaban tres opciones, pasarte el día afeitándote o o ponerte en plan estoico y hacer de la necesidad virtud, o sea, sacar ventaja de la desventaja, o no hacer nada, dejarte la barba y vivir con barba y a tu bola y se acabó. Hay ejemplos para ilustrar todos los casos. De este último caso seguro que hay mucha gente que conoce la pintura de José de Rivera, El Españoleto, que está en el Museo del Prado, donde se ve a un matrimonio, los dos con barba. Sí. Pues búscalo porque es muy curioso de ver. Búscalo ahí en Google. Es de José el Españoleto. Se ve un matrimonio, ya te digo, la de la barba de ella está mucho más poblada que la de su marido. Y para mayor extravagancia, en aquel siglo XVII, a ella se la ve con una teta fuera y amamantando a su hijo pequeño, que tuvo tres hijos. El cuadro se titula La mujer barbuda, Magdalena Ventura con su marido. A esta mujer empezó a crecerle la barba con 37 años. Pero es que también aparecieron otros signos de masculinización, como la calvicie y la voz grave, o sea, tiene una absoluta cara de hombre. Totalmente. En este caso el trastorno se llama hirsutismo, que no es lo mismo que lo otro, que la hipertricosis. Bueno, encontrar las diferencias es mejor que las cuente un dermatólogo. No es la única pintura en el Museo del Prado de señora con barba y rasgos de hombre con hirsutismo. Hay otra obra de finales del siglo XVI que se titula Brígida del Río, la barbuda de Peñaranda, que es de Juan Sánchez Cotá. Y el cuadro de Magdalena se pintó por encargo del virrey de Nápoles y el de la señora de Peñaranda por encargo secre parece de Felipe II. Siempre tenía que haber alguien que pagara al artista.
B
¿Entonces estos retratos eran por encargo Y para qué? Era por puro coleccionismo de gente peculiar.
A
Porque los mecenas se encargaban retratos de enanos, de personas con alguna discapacidad o con trastornos como este del hirsutismo. Bueno, pues para enseñarlos a las visitas, para que quedara reflejado. Fíjate qué personaje. Se conserva una carta que le escribe el embajador de Venecia al virrey de Nápoles en el año 1631, donde le ruega que le deje ver el retrato que un pintor muy famos, el Españoleto, le está haciendo en sus estancias a la señora de los Abruzzos, casada y madre de muchos hijos, cuyo rostro era totalmente viril, con más de un palmo de barba negra muy hermosa, el pecho lleno de pelo, era una cosa absolutamente extravagante. Después la cosa fue a peor, porque ya no se quedó en un retrato para coleccionistas caprichosos. Llegaron los shows freaks, que llamaba, eso ya era muy cutre, de feria en feria, de pueblo en pueblo, eran los espect. De frikis. Y con ellos llegó la explotación de las mujeres barbudas, como el caso de Julia Pastrana, que estaba cubierta completamente de pelo, brazos, piernas, espalda, frente, pómulos. Julia Pastrana estuvo en gran parte de la prensa, sobre todo de México y Noruega, en el año 2013, y mucha gente oyó hablar por primera vez de la historia que había detrás de las mujeres barrudas. Y con Julia se juntó además que era muy bajita, decían que tenía una doble fila de dientes, que no era cierto, pero que tenía una doble fila de dientes, que eso le provocaba unas mandíbulas muy prominentes hacia afuera, vamos, que le daba un aspecto de simio. Es cierto que a esta mujer se le juntó todo, pero sus facultades físicas y mentales estaban intactas, tan intactas que además de ser culta y de hablar tres idiomas, era una magnífica bailarina, tocaba muy bien la guitarra y tenía una voz de mezzosoprano, que es que nadie entendía de dónde salía eso.
B
Este tipo de personajes, esto lo cuenta Arriaga en la novela, en Las extrañas era frecuente verlos también en algunas casas nobles, que los sacaban además cuando venían invitados e incluso en alguna casa real. Pero vamos, lo más normal era que estuvieran por ferias o por teatros nieve.
A
Sí, así es, así es. Julia Pastrana estuvo sobre todo por teatros europeos. En Londres se le anunció como Julia Pastrana, la indescriptible y estaba cotizada. Julia Pastrana acabó casándose con uno de los empresarios que la exhibía y empezó a recorrer Europa hasta que se quedó embarazada, pero murió de unas fiebres pulperales, me parece que se llaman, después del parto, con solo 26 años. El niño también murió, pero como el marido quiso, porque el marido sí que se casó por interés, el marido quiso seguir sacando dinero. Encargó a un forense de Moscú que estaba experimentando nuevas técnicas de embalsamamiento, que preparara los cuerpos para así poder seguir exhibiéndolos. Los cuerpos embalsamados, o más bien disecados, estuvieron cambiando de propietario constantemente en manos de gente que continuaba explotando la exhibición.
B
El niño también murió.
A
El niño murió, murió la madre y el niño. Hasta que en una de estas, pues que no está muy bien documentado todo, porque esta mujer aparecía y desaparecía. Pero bueno, llegaron a Noruega, a Oslo, y cuando los nazis invadieron Noruega, confiscaron los dos cuerpos y también siguieron exhibiéndolos y recaudando dinero para el Tercer Reich. En 1973, Julia Pastrana y su hijo, embalsamados, disecados, que ya llevaban más de 100 años muertos, continuaban en Oslo y tenían un propietario que se negaba a entregarlos para enterrarlos, pese a que ya estaba prohibida la exhibición. Sí, sí, fue tremendo. Julia Pastrana y su hijo acabaron abandonados dentro de una furgoneta. Los cuerpos fueron luego robados, maltratados, arrojados a una zanja y se les perdió la pista. Aunque la policía acabó recuperando los cuerpos, el del niño ya tan deteriorado que no se salvó nada. Y en 1990 volvió a ver noticias. Julia Pastrana estaba a buen recaudo en el Instituto de Medicina Forense de Oslo y cuando México tuvo noticias de su compatriota, inició las gestiones para que Noruega devolviera el cuerpo y poderlo enterrar en su pueblo, en Culiacán.
B
Y lo consiguieron. Julia volvió a México.
A
Sí, fue complicado el trámite porque la petición tuvo que estudiarla el Comité Nacional para la Evaluación e Investigación de Restos Humanos de Noruega, que no creo yo que haya mucho que estudiar. Si tienes un muerto que no es tuyo y encima lo tratas de mala manera, pues lo devuelves y ya está, no hay más que discutir. Por fin, después de mucha deliberación, se aprobó que los restos de Julia Pastrana volaran a México. Y en febrero de 2013, en mitad de un funeral muy pomposo, después de una misa, recibió sepultura ante representantes políticos, culturales y científicos. Montaron un numerito parecido al que montaron con el Negro de Bañoles cuando lo devolvieron a Bosco. Fue un acto más político que humanitario. Ahora bien, una de las condiciones que puso en Noruega para repatriar el cuerpo es que el féretro no se abriera, que ya no se alterara el descanso y que la tumba tuviera medidas de seguridad suficientes. Yo tampoco entiendo por qué tanta exigencia ni de dónde les venía el derecho a los noruegos para que los mexicanos no estudiaran los restos después del movimiento que habían tenido. Lo que sí se hizo fue guardar tejidos porque el Instituto Nacional de Medicina Genómica de México ha ofrecido a la Universidad de Oslo colaborar en un proyecto en el que también participa la Universidad de Oxford, para elaborar la secuencia del genoma de Julia Pastrana y estudiar el trastorno, la hipertricosis lanuginosa, que se llama.
B
Oye, Nieves, has dicho antes que en Noruega existe un comité que evalúa restos humanos. ¿Y eso para qué?
A
Son cosas muy extravagantes. Pues evalúan si devuelven o no a los muertos que no son suyos. Y que el hombre blanco tenía la fea costumbre de coleccionar el negro de Bañoles, que acabo de hablar también. En Suecia también hay un organismo similar. En Reino Unido se les echó encima tal número de peticiones que en el año 2005 regularon por ley la devolución de lo que ellos llaman restos ancestrales. En Estados Unidos también hay una ley para devolver y asegurar un buen tratamiento de los restos de nativos americanos, porque allí con los indios han hecho de todo y los descendientes están muy cabreados. A veces son los propios museos, previo permiso del Ministerio de Cultura correspondiente, quien decide la devolución. Pero otras veces las negociaciones son de gobierno a gobierno. Holanda ha devuelto una cabeza de un rey de una tribu de Ghana, los británicos, cabezas maoríes, los estadounidenses, el cerebro de un indio, los suecos, los franceses. Es que estos no paran de devolver restos humanos. ¿No? Para.
B
Volver. Volver. Hasta mañana, Nieves. Un beso.
A
Quiero volver. Yo también. Hasta mañana. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de la serie Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita, Cadena ser, la radio.
Host: Nieves Concostrina (A)
Co-host/Interviewer: Carlas (B)
Episode Title: "La larga muerte de Julia Pastrana, la mujer barbuda"
Date: March 27, 2023
This episode of Acontece que no es poco delves into the tragic and disturbing story of Julia Pastrana, a 19th-century Mexican woman who suffered from a rare genetic disorder and became an international circus attraction due to her appearance. The podcast explores how societal fascination with "the different" led to decades of exploitation—both in life and death. Through the lens of Pastrana's story, Nieves Concostrina investigates broader issues of human cruelty, spectacle, and the macabre business of exhibiting the "other," alongside a reflection about how societies have dealt with human remains and their repatriation.
Initial Context: The episode opens by connecting the exploitation of unusual physical traits to broader human tendencies—referencing historical practices such as exhibiting people in "zoos humanos" (human zoos).
Nieves: “Esto de exhibir al diferente, ya sea negro o muy bajito, o… muy alto, una mujer con barba, o con enormes glúteos… todo esto se ha estado haciendo hasta bien entrado el siglo XX.” [03:00]
Reflection on Exploitation: Many with "peculiarities" participated in these spectacles out of necessity, as there were limited ways to survive due to social rejection.
Background: Born in Mexico, not Spain (a common misconception because she spoke Spanish, even perpetuated by Charles Darwin).
“Esta mujer… era mexicana… aunque Charles Darwin escribió sobre ella… dijo que era española, que por eso hay mucha confusión…” [04:40]
Physical Traits & Abilities: Suffered from hipertricosis (Ambras syndrome), resulting in excessive hair growth, with additional prominent features. Despite her appearance, she was highly talented—sang, danced, played guitar, and spoke three languages.
“Tenía mucho pelo en general, y una mandíbula prominente… cinturita de avispa… cantaba extraordinariamente bien, bailaba aún mejor, tocaba la guitarra con mucho arte…” [01:50]
Paintings: Nieves describes famous artworks depicting bearded women, like "Magdalena Ventura con su marido" by José de Ribera, commissioned for their rarity—an early version of showcasing difference.
“Búscalo porque es muy curioso de ver… Se ve un matrimonio, la de la barba de ella está mucho más poblada que la de su marido…” [05:22]
Difference between Hipertricosis and Hirsutismo: Both genetic conditions but distinct (though left to dermatologists to explain in depth).
“Julia Pastrana acabó casándose con uno de los empresarios que la exhibía... El niño también murió, pero como el marido quiso… encargó a un forense… que preparara los cuerpos para así poder seguir exhibiéndolos.” [09:34–10:19]
Post-Mortem Exploitation:
Return to Mexico:
“Por fin, después de mucha deliberación, se aprobó que los restos de Julia Pastrana volaran a México... recibió sepultura ante representantes políticos, culturales y científicos. Montaron un numerito parecido al que montaron con el Negro de Bañoles…” [11:43]
Restitution Committees: Norway and other countries (Sweden, UK, US) have formal processes or laws for returning human remains, especially in response to past abuses.
“En Reino Unido… regularon por ley la devolución de… restos ancestrales. En Estados Unidos también hay una ley…” [13:15]
Critique: Nieves questions the morality and bureaucracy of holding on to remains that don't belong to them and the imposition of conditions for repatriation.
On Human Nature:
“El género humano… no somos buena gente, por acción o por inacción, pero no lo somos.” — Nieves [03:30]
On Julia Pastrana’s Talents Despite Exploitation:
“Además de ser culta y de hablar tres idiomas, era una magnífica bailarina, tocaba muy bien la guitarra y tenía una voz de mezzo soprano, que es que nadie entendía de dónde salía eso.” — Nieves [08:50]
On the Perpetual Movement of Julia’s Body:
“La pobre Julia… no pudo estar tranquila durante 153 años.” — Nieves [01:52]
On Repatriation and Bureaucracy:
“No creo yo que haya mucho que estudiar. Si tienes un muerto que no es tuyo y encima lo tratas de mala manera, pues lo devuelves y ya está.” — Nieves [11:50]
Historical Irony Regarding Human Remains:
“Es que estos no paran de devolver restos humanos.” — Nieves [13:55]
| Timestamp | Topic | |-----------|-------| | 00:04–01:37 | Opening, context, introduction of Julia Pastrana | | 01:37–04:25 | Historical context: exhibiting difference, human zoos | | 04:25–07:05 | Julia’s diagnosis, confusion about origins, bearded women in art | | 07:05–09:20 | Human "curiosities" in collections and art | | 09:20–10:35 | Julia’s personal life, talents, marriage, and death | | 10:35–11:43 | Post-mortem exploitation and movement of remains | | 11:43–13:06 | Repatriation to Mexico, conditions set by Norway, genetic study | | 13:06–14:20 | Restitution of human remains: international perspectives |
The episode offers an unflinching look at the ways in which "difference" has historically been commodified, from aristocratic curiosity to grotesque commercial spectacle and ultimately, to scientific object. Through Julia Pastrana’s long ordeal—both in life and in over a century of unquiet death—the conversation raises uncomfortable questions about the nature of compassion, respect, and historical accountability, using both sharp critique and dark humor, true to the tone and style of Nieves Concostrina.