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A
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
B
Es curioso, pero Nieves con Costrina empieza a parecerse a Paco Nadal. Nunca sé dónde está Nieves. Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes.
B
¿Dónde estás?
A
A tu lado. Estoy aquí, en la cornisa. Sigo por la cornisa cantábrica. Estoy como el baúl de la Piquer recorriendo el norte. Estoy en Santander.
B
En Santander.
A
Estoy en Santander. Bueno, ahora físicamente Santander, pero bueno, está mañana en Laredo y mañana otra vez aquí también.
B
Como nosotros también viajamos, No tanto como tú, pero nos volvemos un poquito. El otro día, en el programa que hicimos en Pamplona, en la cuenta atrás de los Sanfermines, yo ya comenté que no era mucho de santos, pero que nunca llegaría a tu nivel. Bueno, nivel de conocimiento del tema, quiero decir. Y hoy vamos a confirmarlo. Hoy lo confirmamos con la historia de San Jorge, de San Jordi y el dragón. Venga.
A
¿Te acuerdas que lo habíamos dejado?
B
Sí, medio pendiente.
A
Un par de veces me has recordado. No se nos olvide Sant Jordi. Fue cuando estuvimos hablando de aquel festival de ficción del Martirologio Romano. 7.000 santos, vidas locas y sangrientas. Bueno, decir que San Jordi o San Jorge es ponerle inmediatamente el apellido. Y el dragón.
B
Y el dragón.
A
Porque esa es la imagen de él que hemos fijado en la retina. Un tipo con armadura subido a un caballo y matando a un dragón para rescatar una princesa. Y claro, una se ¿De dónde ha salido esa armadura medieval? Si el tal Jordi en sus orígenes era romano.
B
Yo no sabía eso.
A
Claro, este tío tenía pecholata. En teoría. ¿Por qué su iconografía actual lo presenta tan vestido si sus representaciones originales eran prácticamente en pelotas? Así que, aunque estemos fuera de fecha y el 23 de abril quede lejos, vamos a presentar a este hombre y a saber cómo ha derivado de ir en tapa rabosa, ir con armadura.
B
Se llama evoluciona.
A
¿Cómo ha cambiado el look? Bueno, pues lo que ha pachado es que había tantos San Jorges que al final hicieron un apaño y se quedaron con el más divertido.
B
Pero cómo tantos, había más de uno.
A
Había un huevo de San Ju para entender bien cómo funcionaba esto de inventar vidas de santos, tenemos que hablar de un libro del siglo XIII muy curioso que se titula La leyenda áurea o La leyenda dorada. Es un novelón que escribió el obispo de Génova. Se llamaba este hombre Jacobo de la Vorágine o Santiago de la Vorágine. Bueno, este es el que agarra a uno o varios supuestos San Jorges que pululaban por ahí y dice a ver, todos estos tíos son unos osos. Dejadme que os voy a apañar yo un San Jorge guay del Paraguay. Y como con San Jorge, pues hizo con otros tantos santos y mártires. Eso es lo que está recogido en La leyenda áurea. Vamos, ya te digo yo que se juntan Álex de la Iglesia y Guillermo del Toro y no le llegan al obispo Vorágine en inventiva sangrienta.
B
A ver, Nieves, ¿Cómo se supone que era San Jorge original? Si es que hubo algún original que no sé pregunto.
A
No, es que no hubo ningún San Jorge. No hubo, pero se inventaron que En el siglo IV el emperador Diocleciano se volvió loco ejecutando cristianos que se negaban a renunciar a su fe. Si hacemos caso de esta mentira, este emperador no hizo otra cosa en sus 20 años de reinado que matar cristianos. Era un máquina, o sea, no paraba, se levantaba y se acostaba matando cristianos. Casi siempre que se busca la biografía de un mártir o un santo, siempre empieza diciendo durante las persecuciones de Diocleciano, siempre este tipo fue ejecutado. Pues a los muchos y variados San Jorges también los persiguió, se supone Diocleciano los martirizó y los ejecutó. Georgius era uno o varios romanos que dijo él antes muerto. Qué sencillo. Yo no abjuro del cristianismo. Así que a este se supone que lo vistieron con unos calzoncillos, lo torturaron, lo decapitaron y ya está. Bueno, pues a partir de ahí se declaró. Ya tenemos santo mártir que se llamaba Georgius. Ahí empezó y se acaba Sant Jorgius o Sant Jordi o San Jorge o Sant Georgi, según el idioma. Ya está, ya está. Es que no hay más historia. Pero llegó el momento en que el obispo de Génova, el señor de la Vorágine este, sacó la pluma de paseo y aquí hay que animar la fe y hay que hacerlo de forma divertida. Voy a inventarme la vida de unos cuantos santos y mártires, porque sólo los conocemos de boqui y esto se acaba olvidando. ¿Tú recuerdas cuando hablamos de la batalla de Clavijo y la Bajada del Cielo? Claro, fue un cura el que se inventó la película y puso por escrito el episodio, porque al dejar testimonio documental conviertes la mentira en verdad. Pues lo mismo aquí el obispo de la Vorágine llenó su libro La leyenda áurea de vidas de santos inventada.
B
Y este es el que se inventa lo del Sant Jordi a caballo con armadura y dragón.
A
Este, este Jacobo de la Vorágine recoge una leyenda medieval centroeuropea que originalmente nada tenía que ver con un santo, era sólo un cuento. Pero en el siglo XII se mezcló la historia de ese cuento con elementos cristianos. Porque ocurrió lo durante la primera Cruzada, un grupo de soldados, unos cruzados, se inventa que han encontrado la tumba del mártir San Georgius en Tierra Santa. Era mentira, evidentemente, pero era una forma de ir adornando y construyendo el relato de que aquella tierra era cristiana, porque allí fueron muertos y enterrados, ejecutados los mártires, los santos perseguidos.
B
Y ahí seguimos.
A
Claro, ahí seguimos. Te montas un peliculón, lo vas repitiendo y ya está. De hecho, la tumba del tal Georgius, Jordi, Jorge, hoy está en una iglesia de la ciudad palestina donde supuestamente lo martirizaron. Vete tú a saber lo que hay ahí dentro de ese sepulcro. Esos cruzados, cuando vuelven a Europa contando que han encontrado a San Jorge en Tierra Santa, reactivan y engrandecen el relato del supuesto mártir cristiano. Y ese relato se va mezclando con un cuento que había en Centroeuropa. El obispo de Génova, que hace agarrar todo eso, se sienta y le sale la siguiente Vida de Sant Jordi. Érase una vez un reino en el que había un lago muy grande donde vivía un dragón apestoso que tenía atemorizados a los lugareños. La única forma de apaciguarle era alimentarle con ovejas. Pero claro, el ganado se acabó y tuvieron que empezar a echarle humanos porque el dragón tenía hambre. Además, estos humanos que tenían que dar de comer al dragón eran elegidos por sorteo. Ante notario, digo yo. Hasta que un día le tocó a la hija del rey a la princesa. A mí ya me suena raro que la hija del rey entrara en un sorteo junto con la plebe para dar de comer a un dragón. Pero bueno, de momento aceptamos pulpo por primera vez en años. Habrá magia y diversión por primera años me prestará alguien su atención.
B
Has dejado el relato en un punto que tiene que estar a punto de aparecer. Sant Jordi a caballo y con armadura.
A
Claro, era para coger. Ahí. Sant Jordi apareció en el momento justo Cuando el dragón estaba a punto de devorar a la princesa, apareció él guapo lanzan ristre armado punta en blanco. Por cierto, no sé si has oído alguna vez eso de ir de punta en blanco.
B
Sí, cuando vas muy elegante, se supone.
A
Pues viene de ahí. Claro. Pero es que ahora parece que ir de punta en blanco es ir como un pincel, muy arregladito y muy aseado. Pero en aquella época, si te encontrabas con alguien de punta en blanco, mejor te apartas.
B
¿Por qué?
A
Porque significaba que llevabas las armas desnudas, muy afiladas, puntiagudas. Es decir, el caballero iba armado de punta en blanco, listo para entrar en combate o para atacar.
B
Punta en blanco no se refería a la vestimenta, sino al armamento.
A
Exactamente. Bueno, precisamente de esta expresión deriva que consideremos una navaja o un cuchillo. Armas blancas, porque son afiladas y puntiagudas. Sant Jordi se va por el dragón punta en blanco y se hace con él, pero no lo mata, porque va a aparecer la faceta del Sant Jordi Chantajista.
B
¿Como chantajista?
A
El caballerete le dice a la quítate el cinturón, princesa, ata al dragón y tira para el pueblo con él. Y así llegaron Sant Jordi y la princesa llevando al dragón atado como si fuera un pitbull o un caniche, depende. Los vecinos aterrorizados, por supuesto, porque ven, Aparece el dragón y dice Jordi, tranquis, no pasa nada. Dios me ha traído hasta aquí para libraros de este monstruo. Creed en Cristo y en cuanto estéis todos bautizados, me lo cargo. Todos se bautizaron. San Jorge mató al dragón, a la chica la dejó plantada. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Claro, si se hubieran negado. Por eso digo que era un chantajista. Si se hubieran negado, Jordi suelta al dragón y se los merienda. Pero todos acabaron bautizados, que era el objetivo. Esto no habría pasado de ser lo que era, uno de los muy cuentos populares medievales, si no lo apunta todo el obispo en su leyenda áurea. Y así pasó Georgius de no ser nadie a ser todo lo que es ahora. Y sobre todo porque es el santo con la historia más peliculera y el look más atractivo del libro, que por supuesto, la leyenda áure fue un exitazo de ventas. Y vamos, se lo quitaban de las manos.
B
Bueno, pero por aquel entonces no existía la imprenta. Estabas hablando del siglo XIII.
A
No, nada, nada.
B
¿Y qué hicieron? Lo copiaba mano a mano.
A
Claro, claro. La leyenda ahora fue un magnífico instrumento de propaganda. Ejército de monjes, copistas, produciendo y distribuyendo. Fue de los libros más copiados de la Edad Media. No sólo copiado, sino además mejorado, porque todo el mundo estaba fascinado por la estética de Sant Jordi. A partir de la publicación de la historia que escribió el obispo, todos los artistas se recrearon especialmente en Sant Jordi, porque era el que daba más juego. Pintores, escultores, miniaturistas, iluminadores de libros, todos fascinados y centrados en Sant Jordi, que era santo, era guerrero. Y es que encima era guapo.
B
¿De dónde viene la celebración del 23 de abril como día del libro, lo de Sant Jordi? En Cataluña y en tantos otros lugares. Ya.
A
Porque era un santo muy chulo, era un santo de los. Era de los favoritos y tenía una pose guerrera, molaba.
B
Y a lo mejor por el cuento, Por el cuento medieval. Era una historia. Claro, literaria, vamos.
A
Y porque además los británicos fueron los primeros en elegir la corona británica. Fueron los primeros en elegir a St. George como protector de la corona británica. Entonces la Corona de Aragón en un momento determinado decidió que también era un santo muy chulo para tenerlo. Y por eso aquí también en España, lo eligieron como patrón durante las guerras con los musulmanes. Porque lo mismo que se inventó que una virgen apedreó en Covadonga a los musulmanes, o que Santi Matamoros decapitaba por el norte, pues cada vez que había una guerra por los territorios aragoneses, siempre estaba muy bien que se apareciera Sant Jordi a echar un cable. Y por eso fue el favorito. Si no tengo reuma, no tengo colesterol, no tengo azúcar, no tengo cafa, ni tengo piedra en el riñón, poderse cualquier sitio donde voy, todo el mundo me dice qué bueno que estoy. Qué bueno que estoy.
B
La que leyó el obispo este de La Vorágine.
A
Sí, pero lo hizo muy chulo. Pero en realidad daba puro entretenimiento con esa leyenda áurea. Y era muy divertido conocer así la vida de los santos. Pero claro, fue un instrumento de propaganda magnífico. Por eso están inventadas todas.
B
Bueno, y por Santander, ¿Qué estás haciendo? A ver que se sepa. Vamos allá.
A
Bueno, esta mañana he estado en un curso de la Universidad de Cantabria en Laredo y mañana estaré por aquí presentando el libro en la Feria del Libro de Santander, que tiene un nombre muy simpático. Felisa. Feria del Libro de Santander, Felisa en la Plaza Porticada. Pues ahí presentaremos el libro e intentaremos pasar un buen rato.
B
¿Y después de Santander, cuál es la próxima etapa?
A
Llanes. Llanes. Estaré en Llanes el viernes día 8 también presentando el libro y yo creo que ya dejaré de dar la turra.
B
Por el norte con costrenos por el mundo. Hasta mañana Nieves. Un beso.
A
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Podcast: Todo Concostrina – SER Podcast
Host: Nieves Concostrina
Date: July 5, 2022
Episode Theme: Nieves Concostrina explora el origen mítico de San Jorge/San Jordi y su leyenda, analizando cómo la "Leyenda áurea" consolidó el relato popular y la iconografía del santo matadragones.
En este episodio, Nieves Concostrina se sumerge en la historia detrás de San Jorge/San Jordi y la leyenda del dragón. Con su típico humor sarcástico y un enfoque crítico hacia las narrativas oficiales, Nieves examina cómo se tejió la leyenda vinculada al santo y su adaptación a iconografías medievales. El episodio analiza el impacto de la “Leyenda áurea” —un compendio medieval de vidas de santos— y subraya la manera en la que la ficción y la propaganda religiosa han transformado a personajes históricos (o completamente inventados) en figuras legendarias.
Relato tradicional y dudas históricas:
Nieves, fiel a su estilo, cuestiona la historicidad de San Jorge desde el inicio:
"No hubo ningún San Jorge. No hubo, pero se inventaron que en el siglo IV el emperador Diocleciano se volvió loco ejecutando cristianos..." (03:49)
La iconografía evolucionada:
Señala la discrepancia entre las representaciones primitivas de San Jorge (prácticamente desnudo) frente a la armadura medieval de la iconografía actual:
"¿De dónde ha salido esa armadura medieval si el tal Jordi en sus orígenes era romano?" (01:37)
"Es un novelón que escribió el obispo de Génova [...] este es el que agarra a uno o varios supuestos San Jorges que pululaban por ahí y dice [...] dejadme que os voy a apañar yo un San Jorge guay del Paraguay." (02:26)
"Érase una vez un reino en el que había un lago muy grande donde vivía un dragón apestoso que tenía atemorizados a los lugareños..." (06:11)
"Dios me ha traído hasta aquí para libraros de este monstruo. Creed en Cristo y en cuanto estéis todos bautizados, me lo cargo." (08:37)
El éxito de la “Leyenda áurea” y la iconografía:
La leyenda se populariza porque es visualmente atractiva y sirve a intereses religiosos y políticos:
"La leyenda ahora fue un magnífico instrumento de propaganda. Ejército de monjes, copistas, produciendo y distribuyendo. Fue de los libros más copiados de la Edad Media." (09:59)
El día del libro y el santoral:
Se menciona la festividad del 23 de abril como día del libro y cómo San Jordi se integró en la tradición catalana y británica:
"Fueron los primeros en elegir a St. George como protector de la corona británica. Entonces la Corona de Aragón [...] decidió que también era un santo muy chulo para tenerlo." (11:02)
Sobre la creación de santos y mártires:
"Se juntan Álex de la Iglesia y Guillermo del Toro y no le llegan al obispo Vorágine en inventiva sangrienta." (02:48)
Sobre el carácter ficticio de las fuentes eclesiásticas:
"Porque al dejar testimonio documental conviertes la mentira en verdad." (04:35)
Sobre la construcción de identidades nacionales:
"Cada vez que había una guerra por los territorios aragoneses, siempre estaba muy bien que se apareciera Sant Jordi a echar un cable." (11:43)
Origen de “ir de punta en blanco”:
"Si te encontrabas con alguien de punta en blanco, mejor te apartas. Porque significaba que llevabas las armas desnudas, muy afiladas, puntiagudas." (08:03–08:15)
Sobre el “chantaje bautismal” de San Jorge:
"Si se hubieran negado, Jordi suelta al dragón y se los merienda. Pero todos acabaron bautizados, que era el objetivo." (08:45)
El episodio demuestra, con humor y rigor, cómo las historias de santos como San Jorge se forjan desde intereses políticos, religiosos y culturales, adquiriendo vida propia a través de libros como la “Leyenda áurea” y llegando hasta la cultura popular actual.
Nieves destaca el poder de la narración y la propaganda religiosa para transformar relatos orales y cuentos fantásticos en verdades asumidas durante siglos.
Resumen útil para quien no escuchó el episodio:
Este capítulo de "Acontece que no es poco" desmitifica la figura de San Jorge y muestra cómo su leyenda, popularizada por la "Leyenda áurea", es más ficción y propaganda que historia. A través de un análisis ameno y mordaz, Nieves Concostrina nos recuerda cómo se han inventado y adaptado los relatos de santos para entretener, educar y controlar a las masas.