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A
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas, ¿Qué tal?
B
A ver, lo prometido es deuda en este repaso de la historia por capítulos, que es una modalidad a la que de vez en cuando se abona Nieves. Sí, es así. Ayer anunciamos una segunda entrega del conflicto palestino, de sus orígenes, de cómo Naciones Unidas metió la pata, de cómo nació el sionismo, de por qué se empezaron los árabes a cabrear. Hoy, segunda entrega. Hoy viajamos al mes de noviembre de 1922 y por cierto, nos reencontramos con un personaje cinematográfico, con Lawrence de Arabia.
A
Sí, sí, sí, tiene mucho que ver, es verdad. Vamos a hacer un pequeñito recordatorio. Hace un par de semanas, el 2 de noviembre, lo digo por si alguien quiere ir al podcast, porque como vamos a ir por orden para contar esto, empezamos a tirar del hilo para intentar entender cómo empezó a enredarse toda la bronca en Oriente Próximo. Dijimos que fue en los últimos años del siglo XIX cuando los judíos empezaron a ocupar Palestina con la excusa de que aquello es Sion, una tierra que según ellos les prometió un dios. Esto que no pasaba de ser una creencia, una superstición sin ninguna base, se fue convirtiendo en un objetivo político, partir de una mentira para conseguir una realidad. Los judíos contaron con el apoyo de los británicos, que también prometieron ayudarles a establecer un hogar judío en Palestina. Así que ya tenemos dos cosas, dos promesas. Una de un dios que les dice que les da una tierra y otra de los británicos que les dicen que se pueden ir estableciendo en esa tierra Palestina. Aquí todo el mundo regalaba lo que nos era suyo. Los británicos prometen eso a los judíos aprovechando que esa zona concreta de Oriente Próximo iba a quedar bajo su control, bajo su protectorado, en cuanto acabara la Primera Guerra Mundial. Lo que pasa que está la clave es que los británicos también habían prometido a los pueblos árabes que en cuanto acabara esa misma guerra, la primera Guerra Mundial, les apoyarían en la creación de un gran estado árabe. Por supuesto, Reino Unido ocultó a los árabes que les iban a encajar a los judíos y tuvieron mucho cuidado de llevarlo en secreto. Señal ya de que esto estaba hecho muy malamente. Y la prueba de que todo estaba muy mal hecho nos la va a dar el británico que has mencionado, muy famoso, espía, historiador, arqueólogo y un grandísimo diplomático que se llamaba Thomas Edward Lawrence. Lawrence de Arabia.
B
¿Yo creo que estamos todos ahora viendo ya a Peter o', Toole, Lawrence de Arabia, de verdad? ¿Qué tiene que ver él en todo este asunto?
A
Uy, todo, todo. Porque el asunto judío estaba dentro de ese todo, de todo este follón en Oriente Próximo. Lawrence de Arabia estaba en Oriente Próximo como oficial de inteligencia británico porque era un gran experto en el mundo árabe. Era conocedor de todos los aspectos etnográficos y culturales de aquellos territor, era muy empático con los árabes, porque además estaban sometidos por los turcos por el Imperio Otomano. El Orens de Arabia fue enviado como oficial de la inteligencia británica para conseguir el apoyo de los pueblos árabes a Reino Unido y a Francia durante esa Primera Guerra Mundial. Era el que tenía que convencerles que apoyaran a estas dos potencias. Se trataba de que los árabes se rebelaran contra los turcos, porque los turcos eran aliados de Alemania entonces necesitaban que los árabes se levantaran contra ellos. A la cabeza de todos esos árabes estaba el sultán Hussain, que era la máxima autoridad religiosa y política de toda esta zona que estamos hablando. Y a este hombre, a cambio de que los árabes plantaran cara al Imperio Otomano, Reino Unido y Francia le prometen la independencia de ese gran reino. En cuanto acabe esto vais a tener todos un gran reino. ¿Por qué necesitaban los británicos tener a los árabes de su parte y convencerlos de que se levantaran contra los turcos para echarlos de la zona? Pues por lo que decíamos antes, porque Turquía entró en la Primera Guerra Mundial como aliada de Alemania y eso suponía una gravísima amenaza para las comunicaciones entre Gran Bretaña y la India por el Canal de Sur. Claro, claro. Es que los británicos necesitaban a toda costa que los árabes protegieran ese canal, echaran a los turcos para tener a salvo su vía de tránsito. A cambio, insisto, les prometieron el oro y el moro en cuanto acabara la guerra. Su gran reino árabe, Lores de Arabia, estaba en todo este fregao, estas promesas y luchando junto a los árabes.
B
¿Pero entonces él tampoco estaba al tanto de que se estaba negociando otros acuerdos en secreto?
A
Ni idea.
B
Él no sabía nada.
A
Claro. El problema es que él se quedó con el culo al aire. Francia y Gran Bretaña firmaron un acuerdo secreto para repartirse el Imperio Otomano en cuanto acabara la guerra. Y es que encima en la parte del protectorado británico donde estaba Palestina, no paraban de encajarle judíos y venga a llegar judíos. Engañaron a los árabes. Nunca hubo intención de cumplir la promesa de que formaran el gran reino árabe unificado que previsto desde Siria hasta Yemen, que acordaron en recompensa por haber acabado con el Imperio Otomano. Lores de Arabia, como miembro de la inteligencia británica, como negociador y directamente implicado en todo el proceso y todas las promesas que les hicieron a los árabes, se quedó como un pringao. Porque es que también él le habían engañado. Le ocultaron todo y él tomó partido por los pueblos árabes a los que empezaron a tratar franceses y británicos. Muy mal. Cuando nos preguntemos qué demonios pasa en Oriente Próximo, el follón de fronteras, los judíos con su Dios, los musulmanes con el suyo. Yo que sé. Creo que al menos hay que tener en cuenta que los que liaron toda la bronca, los que faltaron a su palabra y los que ensuciaron la situación fueron los franceses y los británicos, con el apoyo internacional, por supuesto. La tensión de los árabes con los miles de judíos que no paraban de llegar hasta principios de los años 20. 1920. 21. Así, eso era latente. Estaban todos muy tensos. Como digo yo, tensión de glúteos. Pero es que fue encendiéndose cuando los árabes fueron comprobando que les habían tomado el pelo. Y ahí ya todo acabó estallando. Y Lawrence de Arabia, en mitad de todo, engañado por el gobierno británico para el que trabajaba con los árabes enfadados con él, claro, porque fue el negociador y por tanto estaba en el equipo de los mentirosos. Y la que falt faltaba pa' l duro. Llegó la Sociedad de Naciones para seguir liándola.
B
Sobre el río Kuai. Oye, Nieves, bueno, la Sociedad de Naciones es como decir ahora la ONU. En realidad una sustituyó a la otra.
A
Efectivamente, sí. La Sociedad de Naciones es la que se crea al final de la Primera Guerra Mundial. Exactamente. Ahí con eso se pretendía, con todo el follón después de la guerra, recolocar algunas cosas y fastidiar otras que la hicieron buena. Y luego la ONU fue la que sustituyó a la Sociedad de Naciones a finales de la Segunda Guerra Mundial para arreglar algunas cosillas y terminar de estropear otras ya definitivamente, porque esas ya no tienen arreglo. Y este es otro tema que hablaremos a final de mes. Lawrence de Arabia estuvo presente en las negociaciones de paz tras la Primera Guerra Mundial. En esas negociaciones hicieron en París, en Ginebra, estuvo en las charlas, en la formación de la Sociedad de Naciones, representando a los británicos y representando a los árabes, porque él conocía todo de primera mano, había vivido todo aquello en primera fila. Y fue descubriendo la gran mentira en la que había estado metido sin saberlo. Lauris de Arabia acabó mandando todo al guano. Pero hubo una última intentona trabajando con Churchill en Londres como asesor de asuntos árabes, para resolver el conflicto que había liado en Oriente Próximo. ¿Pero claro, que iban a resolver los británicos? Y el conflicto lo habían formado ellos. A finales de 1921. Lores de Arabia ya se rindió, abandonó ya toda intentó Napolítica, o sea, él.
B
Se larga cuando ve que aquel ya no tenía remedio.
A
Claro, es que cada decisión que se iba tomando empeoraba la decisión anterior, no mejoraban nada, iban liándole y liándola. La bronca de Occidente con los árabes iba más. Y encima no paraban de llegar judíos que esgrimían la famosa cartita que en 1917 el ministro británico Balfour, pues envió al Barón Rothschild, al líder de los judíos de Reino Unido, diciendo que se podían ir instalando en Palestina, la famosa declaración Balfour. Pero los árabes decían, oiga, ¿Y usted quién es para entregar nada que no es suyo? A la vez que nos estaba diciendo a nosotros que en cuanto terminara la guerra íbamos a formar un reino independiente. Reino que ustedes acaban de repartirse a nuestras espaldas. Aquello fue un disparate. Y En noviembre de 1922 llega la cagadita de la Sociedad de Naciones, que como ya había 80.000 judíos ocupando aquella zona de Oriente Próximo, ya que hay tantos y que no tenemos ni repajolera idea de cómo decirles que se estén quietos, pues vamos a encargar a Gran Bretaña, responsable de ese protectorado, de administrar Palestina. Pues que vaya preparando a los palestinos para que se autogobiernen, pero que vayan contando también con que tienen que incluir en su territorio un hogar nacional judío.
B
Bueno, esa decisión seguro, segurísimo, animaría mucho más a los judíos, a muchos judíos a seguir llegando a Palestina, porque claro, si dice, mira, ahí tienes un futuro, ahí tienes una tierra y podrás construir tal que si.
A
Se animaron. Madre mía. Empezaron a fomentar la llegada de judíos desde Europa y. Y es que no paraban de llegar. Y venga a llegar, y venga a llegar. Pero ojo, hasta los propios judíos pusieron un filtro. Hasta ahí se sabe que lo estaban haciendo mal y que vamos, que estaban haciendo una invasión con todo descaro, porque sólo podían llegar los judíos que fueran de marcada ideología sionista. Claro, el judío relajado no valía para establecerse, por claro, porque se sabía que iba a haber que montarla muy gorda. Ahí es que a partir de ahí iban a empezar a pisar. Entonces el que fuera relajadito no valía. Llegaron 100.000 judíos más a partir de 1922 a la tierra prometida por un personaje de ficción llamado Yahvé y prometida también por un político británico llamado Balfour. Pero es que en la década de los 30 llegaron 250.000 más por la persecución. Aquí, sin embargo, fíjate, el mundo miraba para otro lado. Aquí la Sociedad de Naciones estaba sorda y ciega y no hacía ni decía nada contra la Alemania nazi. Nazi. Ahí ningún problema. Los británicos y los franceses se reunían alegremente con Hitler. Venga con el del bigote, el que estaba persiguiendo a los judíos. Así que vista la persecución nazi, venga a llegar judíos a Palestina. Venga, instalándose en masa. Era tal la ocupación que hasta los británicos oye, creo que estamos haciendo algo mal en Palestina porque los judíos están utilizando una política de hechos consumados. Les íbamos a dar un hogar y están montando un país. Lo que ellos llamaban la tierra prometida por un dios político, política y territorialmente hablando, se estaba convirtiendo en un expolio. Ahí es cuando los británicos limitaron la entrada de judíos porque la ocupación era insoportable. Pero algo imprevisto. Llegó la Segunda Guerra Mundial y todo se desbarató. Hasta aquí hemos llegado. Este es el fin de la segunda parte, pero falta todavía la tercera y la cuarta, que son las más interesantes.
B
Pues nada, Nieves, mañana más.
A
Mañana más.
B
Esperamos. Un beso.
A
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Host: Nieves Concostrina
Date: November 15, 2022
Podcast: SER Podcast
Episode Theme:
Una explicación directa y crítica de cómo las promesas incumplidas de Gran Bretaña y Francia durante el periodo posterior a la Primera Guerra Mundial, sumadas a la ineficacia de la Sociedad de Naciones, contribuyeron decisivamente a los conflictos actuales en Oriente Próximo, centrando la historia en el papel y la desilusión de Lawrence de Arabia.
Este episodio desmonta la imagen romántica de Lawrence de Arabia y revela el desastre diplomático y humanitario orquestado por franceses, británicos y la Sociedad de Naciones en Oriente Próximo tras la Primera Guerra Mundial. Promesas rotas, engaños y repartos secretos sentaron las bases de una crisis que sigue vigente, con los protagonistas árabes traicionados y los responsables internacionales mirando para otro lado. En palabras de Nieves Concostrina, “el conflicto lo habían formado ellos [los británicos]. A finales de 1921, Lawrence de Arabia ya se rindió, abandonó toda intentona política.”