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A
En la ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena SER.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Hola Carlas, ¿Qué tal? Buenas tardes.
B
Fíjate que yo no sé qué ha ocurrido, pero esta penúltima semana de temporada. No sé qué ha ocurrido en los episodios de este singular. Ya sé que es singular el paseo por la historia que en su día denominamos Acontece que no es poco, pero es que esta penúltima semana estamos recorriendo caminos realmente insospechados. Bodas que acaban en funeral, reyes que palman porque redes reanudan un torneo, almorranas que ponen a todo un país en jaque. Y hoy yo ya me espero cualquier cosa. Estoy como el programa de TV de la televisión. Baja, vaya semanita, Venga, todo tuyo.
A
Pero es que es todo muy divertido y además interesante.
B
Y conectado. Y conectado, sí, sí, sí.
A
Pues mira, seguimos hoy con el solete de Luis XIV, rey de Francia y su fístula anal. Porque hoy hay que contar todo lo bueno que trajo aquello. Trajo cosas muy buenas, o casi todo fue bueno. No sólo está documentadísimo todo lo referente que contamos al preoperatorio, a los ensayos con pacientes con patologías hemorroidales, también todos los días de las distintas intervenciones, porque hubo que atacar varias veces entre aquel 18 de noviembre de 1686, día grande de la primera operación, que es una fecha que entró a los libros de historia, y mediados de enero de 1687. En qué postura se operó al rey, quién lo sujetaba, quién estaba presente, cómo fueron las deposiciones, la alimentación a base de caldos y purés. No es que se detallara de forma tan exhaustiva sólo este percance al morranero de Luis XIV, es que de su salud se apuntaba absolutamente todo. Sus tres médicos dejaron un diario entre 1647 y 1711 donde especificaron el más mínimo detalle. Fiebres, heriditas, estado de heces y orina, toses, pérdida de dientes. Yo supongo que dejaron de apuntar cuatro años antes de que se muriera Luis XIV, porque a lo mejor ya es que ya no daban abasto a tomar apuntes con tanto achaque.
B
Oye, Nieves, no nos vamos a detener en el detalle de las intervenciones, ¿Verdad? Hazlo por mí, por favor.
A
Por ti, por ti, por ti, por ti. No tenemos esos detalles, pero no los vamos a desgranar aquí. Solo diremos.
B
Solo desgranar es el verbo adecuado. Perdón, ya me callo. Ya Está, ya está.
A
¿Quieres que lo dejemos? Pero luego me buscas.
B
Ya lo sé, ya, ya.
A
Sólo vamos a decir que la primera operación empezó a las 7 de la mañana con Su Majestad, con el culo en pompa, así está recogido, por eso lo digo. Orientado, con el culo en pompa, orientado hacia el gran ventanal de la habitación real, con mucha gente alrededor, además del cirujano, ayudantes y más médicos. Estaba Madame de Mentenon, que era una ex amante, pero estaba allí porque era muy colega. Estaba el ministro de la Guerra, No entiendo por qué, por si había que declararle la guerra a la fístula, No lo sé, pero bueno, estaba el ministro de la guerra, había cuatro boticarios que sujetaban al paciente. Estaba el confesor real, que supongo que estaría ahí con sus sortilegios. Pues digo yo que sería algo así como lo que se ve en esa genial viñeta de Quino que alguna vez hemos mencionado, en la que dibujó un quirófano con varios médicos operando y un cartel donde aquí trabajamos para que luego la gente dé Gracias a Dios.
B
Una frase para enmarcar. Bueno, pues una vez curado Luis XIV de su mal, vayamos a las consecuencias. Toda esa retahíle de noticias positivas que has dicho que generó almorrana.
A
Sí, sí, hubo noticias positivas. Alguna chunga, pero la mayoría positivas. Y aquí podría preguntar yo por cuál empiezo, por la noticia buena o por la mala.
B
Por lo bueno.
A
Bueno, voy a empezar por la buena. Voy a seguir luego con una mala y luego otra buena, que por cierto, y aunque no tenga que ver con Francia ni con Luis XIV, pero ayer no lo dijimos, voy a dar otra mala noticia, pero está relacionado. El famoso Juan de Austria, el nuestro, el bastardo del emperador Carlos V, el hermano de Felipe II, héroe de la batalla de Lepanto. Este hombre fue derrotado por un almorrano.
B
¿Ah, sí?
A
Sí, la operación salió regulinchi y murió. Héroe de Lepanto, pero lo mató una almorrana al pobre. Es solo por tener el dato. La buena noticia es que aquella operación de Luis XIV llevó a lo más alto en prestigio y en fortuna al cirujano que lo operó a Charles François Félix de Tassy, Carlos Paco, que dijimos ayer que lo llamábamos. Es cierto que se le ocurrió muchísimo el hombre, pero es que también se jugaba mucho. Consiguió tras la operación, entre otras cosas, que los cirujanos dejaran de ser considerados unos carniceros y que se bajaran los médicos un poquito del pedestal al que se habían subido. Tassi recibió una recompensa económica muy sustanciosa que le permitió ampliar conocimientos, dedicarse a la investigación. Adquirió mucha fama y prestigio, ganó mucho dinero, pero sobre todo, se empezó a mirar de otra manera a los cirujanos barberos.
B
Pero todavía le seguía llamando así, barberos.
A
Todavía seguían siendo cirujanos barberos y seguían estando en una escala inferior de la medicina. Pero Tasi, o Tasi, no sé cómo se diría correctamente, abrió una brecha que animó a sus sucesores a seguir trabajando en el prestigio de la cirugía. Después del cirujano Carlos Paco, Luis XIV tuvo otro cirujano mayor, cirujano mayor de Versalles, que se llamaba Georges Mariscal, que también fue cirujano del siguiente rey, Luis XV. Y este hombre, Mariscal, se fijó a su vez en otro habilidoso cirujano muy bien formado, que se llamaba François Giraud de Le Péroni, Giraud de otro Paco. Vamos, que acabó además siendo cirujano mayor del rey Luis XV. Este hombre fue el que ya no paró de intentar separar definitivamente el gremio de los cirujanos del de los barberos. Sí, por fin reformó la enseñanza de la cirugía y creó junto al otro, a Mariscal, la La Real Sociedad de Cirujanos de Francia. Ahora sí, ahora. Los barberos se quedaron a lo suyo y los cirujanos encontraron su sitio. Así fue como el 23 de abril de 1743, mira, 23 de abril, día del libro. San Jorge, San George, se publicaba el decreto real por el que se declaraba la igualdad en importancia y estatus de médicos y cirujanos y se incluía la enseñanza de la cirugía en las escuelas de medicina de Francia. Fue muy importante aquel paso. Gracias a Manuel. Y hasta aquí esta buena noticia de cómo una almorrana real prestigió al defenestrado gremio de los cirujanos y de cómo los cirujanos enviaron a hacer gárgaras a los barberos y se divorciaron para siempre. Y ahora vamos a la mala noticia. A cómo esa misma hemorroide llevó a un hombre a la muerte.
B
A ver. Ahí, ahí, ahí. ¿Qué has dicho? La fístula que no mató a Luis XIV acabó matando a otro. Sí. ¿A ver a quién? A ver. Yo ya me pierdo.
A
¿Sí, no? Pues ahora lo vamos a presentar para que sepamos quién es. Pero antes, una pregunta. Esta semana también me ha dado a mí con el cine y las series. No sé si has visto la película. Es una película de época. La pasión del rey.
B
¿No te suena?
A
Es francesa.
B
Igual sí ¿Tiene años o qué?
A
Sí, sí. Bueno, es de principios del siglo. Me parece que es del año 2000.
B
Tiene años. Tiene años igual. Sí. Es que el título me quiere sonar, pero ahora mismo no le pongo imágenes.
A
El título original Le Guadans. El rey baila. Es una peli francesa ambientada en versalles, finales del XVII, y que empieza con algo que ocurrió de verdad. Esta peli habla de la relación de Luis XIV desde que era un adolescente con su amigo bailarín y compositor Jean Baptiste Lully. En realidad se llamaba Giovanni Battista Lully porque era florentino. Pero como se afrancesó, se cambió el nombre y precisamente el sobrenombre que le pusieron a Luis XIV. Eso de rey Sol, viene de una situación que se dio en la que bailaron juntos estos dos.
B
Y con tam.
A
Fortuna.
B
Que no. Pues, o sea que lo del Rey Sol no tiene que ver con que París la llamaran a la ciudad de la luz. No, no está relacionado.
A
Fíjate, esta es otra historia que nos ha salido hoy. ¿Por qué al Rey Sol le llamaban Rey Sol? Una de las pasiones de Luis XIV desde pequeñito fue el teatro y la música. Le encantaba actuar y le gustaba muchísimo bailar y disfrazarse y tocar instrumentos musicales. Los músicos, los coreógrafos y los dramaturgos componían y creaban obras para lucimiento y para peloteo del rey. Una de esas obras fue Le valet de la nuit, el ballet de la noche, que Se estrenó en 1653 con Luis XIV en el papel protagonista, cuando sólo tenía 15 años. A él le encantaba esto. Hacía muy poco tiempo que se había sofocado en Francia. Una rebelión de unos nobles cabreados por el pago de impuestos. Como Bertín Osborne, que le cabrea pagar impuestos. Estaban los nobles levantados. Esa rebelión nobiliaria se conoció como la Fronda. Fue una situación muy jodida en Francia. Pero se pudo sofocar. Y para pelotear al rey le escribieron esa obra en la que Luis XIV tenía el papel del dios Apolo. Salía disfrazado de sol, con rayos que le salían de la cabeza, de los pies, con una faldita muy mona, con un pedazo de sol en el pecho, más soles en las piernas, porque el rey era la luz que disipaba las tinieblas de la noche, la luz que anunciaba un nuevo día tras aplastar a los nobles rebeldes. Ese era el sentido de la obra. De aquel día viene lo del Rey Sol, de aquel día, de aquella representación. Y aquel día fue cuando Jean Baptiste Lully bailó con el rey y mantuvieron a partir de ahí una gran relación que Duró los siguientes 35 años, hasta que al danzarín le pillaron liado con un paje y Luis XIV le retiró la palabra y su fama.
B
¿Y se lo retiró por qué? ¿Por celos o porque le pareció mal o ¿Por qué no?
A
Luis XIV sabía que su amigo era bisexual y pasaba por alto todas sus relaciones con señoras, con señor, estaba casado y tal, pero. Pero daba igual, mientras no se supiera. Hasta que se infló y se mosqueó, sobre todo porque su amante le metió mucha cizaña. Este es lo que está haciendo. Y ahí fue cuando Luis XIV se mosqueó y se negó a asistir a los conciertos y al estreno de las obras que Lully dirigía y creaba para él. Y así empieza la película de la que hablaba La pasión del rey, con Luli esperando a que venga el rey. No hago spoiler porque no estoy contando el final, sino el principio. Estaba Luli esperando a que venga el rey con la corte presente y el rey que no aparece. Y entonces empieza a dirigir Lully muy cabreado y con mucho ímpetu la obra sin el rey presente. Lully usaba para dirigir un bastón terminado en punta que golpeaba contra el suelo para llevar el compás. En uno de esos golpes, en vez de dar en el suelo, con todas sus ganas, se clavó la punta en el pie. Y aunque la escena en la película está dramatizada en otro contexto, es verdad que ocurrió así. Ocurrió exactamente así. Lully, sin la presencia del rey, en enero de 1687. Es cierto. Estaba dirigiendo una orquesta que interpretaba un Te Deum en honor de la salud del rey y porque la almorrana ya era historia. Y ahí es cuando se clavó el bastón. La herida se gangrenó. Quisieron amputar la pierna para salvarle la vida. Lully dijo que un bailarín no se deja cortar las piernas y murió. La fístula anal y Lully desaparecieron de la faz de la Tierra prácticamente a la vez.
B
Efectos colaterales de la almorrana. A ver, yo ya ando un poco perdido. Ya te has perdido una buena noticia, una mala y una buena. Ahora tiene que ver una buena. ¿Pero qué tendrá que ver? Esto que suena es el go set de Queen. La versión debe ser de Brian May, por lo menos.
A
Sí, es de Brian May. La versión es de Brian May. Pues que tiene todo que ver. Ahora escucha esto otro.
B
Esto se parece mucho, ¿No? O lo mismo es clavado, pero en francés.
A
Es lo mismo exactamente, porque el original es francés. Gran Dios salva al Rey. Es una música que compuso Jean Baptiste Lully para una letra que le escribieron a Luis XIV para celebrar el restablecimiento del rey y la muerte de la almorrana. Era tan pegadiza que se hizo muy popular en Francia. Y en 1714, otro compositor, el prusiano Georg Friedrich Händel, andaba de visita por Francia y se quedó. Escuchó esta musiquilla y se quedó con ella. Como Händel acabó empadronado en Londres y no paraba de darle vueltas a este tonito, hizo unos arreglos y se lo ofreció al rey Jorge I, que acabó siendo el God Save the King. Que cambian a Queen cuando les interesa en Francia el Grand Dieu sauve Leroy se quedó como himno de la monarquía borbona hasta que le cortaron el pescuezo a Luis XVI.
B
Se acabó el himno y todo claro.
A
Y les dijeron a los franceses, le dijeron a los oye, que os podéis quedar para siempre con el himno al King o a la Queen o a quien queráis, que nosotros tiramos ya por la República y ya no queremos que Dios salve al rey. Es más, lo hemos decapitado y ya no lo salva ni Dios.
B
Bueno, después del éxito de esta semana, espero la próxima, que será la última de la temporada, con enorme expectación.
A
Bueno, no tengas grandes expectativas.
B
A ver qué tramas, a ver qué piensas. Venga, muchas gracias. A descansar, Nieves. Un beso. Nous victorieux dans, je sais.
A
Toujours soumis.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (Cadena SER)
Date: July 3, 2025
Episode: Acontece que no es poco
This lively episode of Todo Concostrina dives into one of history’s most curious butterfly effects: how the anal fistula (or "almorrana") of France’s King Louis XIV not only elevated the status of French surgeons but also, eventually, inspired the melody for “God Save the King/Queen,” the British national anthem. Through Nieves Concostrina’s trademark blend of humor, irreverence, and meticulously researched storytelling, listeners are guided through surgical drama at Versailles, the social hierarchy of barbers and surgeons, courtly music, and a tale of unintended consequences that links 17th-century French medical mishaps to a song now iconic in the UK.
Thorough Medical Histories:
"Sus tres médicos dejaron un diario entre 1647 y 1711 donde especificaron el más mínimo detalle... Yo supongo que dejaron de apuntar cuatro años antes de que se muriera Luis XIV, porque a lo mejor ya es que ya no daban abasto a tomar apuntes con tanto achaque." (Nieves, 01:34)
The First Operation:
"Estaba el ministro de la Guerra, no entiendo por qué, por si había que declararle la guerra a la fístula, no lo sé, pero bueno..." (Nieves, 02:44)
From Barber to Surgeon:
"Consiguió tras la operación... que los cirujanos dejaran de ser considerados unos carniceros y que se bajaran los médicos un poquito del pedestal al que se habían subido." (Nieves, 04:51)
Institutional Changes:
"Así fue como el 23 de abril de 1743... se declaraba la igualdad en importancia y estatus de médicos y cirujanos." (Nieves, 06:38)
Collateral Damage:
"Este hombre fue derrotado por un almorrano. La operación salió regulinchi y murió. Héroe de Lepanto, pero lo mató una almorrana al pobre." (Nieves, 04:19)
Jean Baptiste Lully’s Fate:
"Estaba dirigiendo una orquesta que interpretaba un Te Deum en honor de la salud del rey y porque la almorrana ya era historia. Y ahí es cuando se clavó el bastón." (Nieves, 11:17)
Musical Origins:
"Es lo mismo exactamente, porque el original es francés. Gran Dios salva al Rey. Es una música que compuso Jean Baptiste Lully para una letra que le escribieron a Luis XIV para celebrar el restablecimiento del rey y la muerte de la almorrana." (Nieves, 13:20)
"En 1714... Händel escuchó esta musiquilla y se quedó con ella. Como Händel acabó empadronado en Londres... hizo unos arreglos y se lo ofreció al rey Jorge I, que acabó siendo el God Save the King." (Nieves, 13:36)
Ironic Legacy:
"Se acabó el himno y todo claro... lo hemos decapitado y ya no lo salva ni Dios." (Nieves, 14:14)
Humor about the Surgery:
"Solo desgranar es el verbo adecuado." (B, 02:24)
A running joke on the double meaning of “desgranar” (to break something down, but also close to "defecate") given the anatomical subject matter.
On Court Theater and the Birth of the “Roi Soleil”:
"El rey era la luz que disipaba las tinieblas de la noche, la luz que anunciaba un nuevo día tras aplastar a los nobles rebeldes." (Nieves, 09:53)
Explaining how Louis XIV became "the Sun King" through theater, not for being a Parisian luminary.
On the French Ditching Their Royal Anthem:
"Le dijeron a los franceses, le dijeron a los... oye, que os podéis quedar para siempre con el himno al King o a la Queen o a quien queráis, que nosotros tiramos ya por la República y ya no queremos que Dios salve al rey." (Nieves, 14:15)
Nieves Concostrina narrates in her signature, witty, and irreverent style, blending erudition with colloquial humor. The banter between her and her co-host Carlos adds playfulness and warmth, making the medical and musical history of Versailles unexpectedly riveting.
This episode cleverly reveals how a king’s embarrassing medical affliction set off a cultural and professional domino effect—upgrading surgery’s social status, inspiring musical masterpieces, and ultimately giving the UK its beloved anthem. As only Nieves Concostrina can, she stitches together medicine, music, and monarchical trivia, leaving listeners with the surprising reminder that even a royal almorrana can change world history.