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Nieves
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa. La radio podcast siempre.
Carla
Buenas tardes, Nieves.
Nieves
Hola, Carla.
Carla
Bienvenida un día más. ¿Qué tal?
Nieves
Muchas gracias. Muy bien, muy bien. Estupendamente.
Carla
Vamos al lío. A ver, hoy no va a ser la primera vez en que se abra el debate de por qué España y Portugal, siendo como somos vecinos, teniendo tantas cosas en común, no acabamos de tener una relación fluida. Históricamente vivimos un poco de espaldas. Y es que quizás sea la propia historia la que nos de las claves para entenderlo. Por ejemplo, con el episodio que recordamos Hoy, mayo de 1801, comienza, atención, la Guerra de las naranjas.
Nieves
Sí, y me río. Es verdad. Mira que a mí los portugueses me caen más bien que nadie. Son gente más maja y más amable. Pero mira, es que a estas horas de hace 223 años los españoles estábamos invadiendo por cuarta vez ya en 40 años a los vecinos portugueses. No hemos podido darles más la turra de la que se la hemos dado. Con lo amables que son, con lo bien que nos tratan cuando vamos de visita. Aunque también te digo que con esto no estarán de acuerdo algunos extremeños y algunos castellanos que vivan en la raya. Es verdad que no están de acuerdo. Oye, también lo entiendo, porque la costumbre es que los vecinos se lleven mal, sea en lo que sea. Da igual en una comunidad de vecinos, los pueblos, en los países, da igual. Pero es que yo lo miro desde el punto de vista histórico y los españoles hemos sido, como diría alguien del sur, muy jartibles con los portugueses. Muy jartibles. Decía que a Estas horas del 21 de mayo de 1801 un ejército de 60.000 españoles estaba invadiendo Portugal sin venir a cuento, sin necesidad. Aquel episodio, aquella guerra que empezó un día antes, el 20 de mayo, se conoce como la Guerra de las naranjas, que es un nombre burlón que le puso el populacho. Porque aquella guerra que duró 18 días, que movilizó a tantos hombres, que costó mucho dinero, que se llevó por delante 200 vidas, no sirvió a España para nada, para nada. Fue una victoria pírrica porque lo único que se sacó en claro fueron unos ramos de naranjas que el ministro Godoy le envió, unos dicen que al rey y otros que a su amante, o ya ex amante, la reina María Luisa de Parma, esposa del Tolay Carlos IV, madre del mastuerzo Fernando VII para situarnos. Y antes de que. Como ya habrá algunos por aquella zona saltando a mi yugular. Sobre todo los vecinos de Olivenza. Sí, aquella innecesaria guerra también provocó que Olivenza dejara de ser una bellísima ciudad portuguesa y perdiera la C con cedilla para pasar a ser la bellísima Olivenza extremeña con Z.
Carla
Estaba pensando con este último que has dicho. Claro, se puede deducir que igual de orgullosos que están ahora los vecinos de Olivenza de ser españoles, también lo estarían los de Olivenza de hace dos siglos de ser portugueses. En los que uno sea mejor que el otro ni peor.
Nieves
Tiene dos caras. Claro. Y además nunca es triste, la verdad. Lo que no tiene. Ya sabes lo que dice Serrat. Lo que no tiene remedio. Aquella guerra de las naranjas no debió producirse. Sobre todo porque esa guerra no era nuestra, era la guerra de Napoleón. Vamos a contar por qué invadimos, por qué el bobo de Godoy y el tolay del Borbón Carlos IV se metieron en ese fregao y por qué sigue abierto el conflicto diplomático con Portugal. Es un conflicto dormido que ni siquiera tiene categoría de conflicto. Pero sigue ahí, Sigue ahí. Evidentemente Portugal sigue mosqueada porque se les quitara su querida Olivenza. Y aunque no hay bronca, los portugueses no reconocen que la raya a la frontera se moviera a raíz de la. No lo reconocen, no lo aceptan. Que se moviera a raíz de la firma del Tratado de Badajoz que fue el que puso fin a esa estúpida guerra y que incluía en ese tratado e incluía la obligación de cerrar los puertos portugueses a sus aliados británicos y permitir el paso a los franceses. Por sacarle un chiste a estas diferencias territoriales, actualmente la CIA, la agencia de inteligencia estadounidense, vigila Olivenza y la tiene catalogada como zona de conflicto internacional y en la misma categoría que tiene catalogado Gaza o Cachemira. Sí, sí. Esto es muy absurdo. Sí. Cuando el alcalde de Olivenza se enteró de esta chorrada allá por 2003, hizo unas declaraciones al país diciendo que a estos espías de pacotilla de la CIA habría que darles el premio Mortadelo y Filemón. Porque, por favor, siempre digo que de inteligencia militar es un oxímoron, pero vamos, que la CIA lleve en sus siglas la palabra inteligencia ya es como poco, inapropiado.
Carla
A ver, volvamos al tema. A ver, esta guerra de las naranjas. ¿Por qué empezó? ¿Nos habían hecho algo los portugueses como para que les invadiéramos?
Nieves
No nos hicieron nada. No nos hicieron nada. Las cosas estaban tranquilas. Ya sabemos que el ministro plenipotenciario Manuel Godoy, que era el favorito del rey Lelo Carlos cuarto y también era el favorito de la reina María Luisa de Parma, era un listo con suerte que supo estar en el sitio oportuno, él era ostremeño, supo estar en el sitio oportuno en el momento justo y arrimándose a las personas adecuadas. Porque es que a ver cómo se explica que este vulgar guardia de corps, que era un guardia real recién llegado de Badajoz, en sólo cuatro años pasara a ser enseguida cadete, brigadier, mariscal de campo, sargento mayor, gentilhombre de cámara, comendador de la Orden de Santiago, duque de Alcudia, superintendente de Correos y Caminos, consejero de Estado, grande de España y primer ministro.
Carla
No hay más.
Nieves
25. Con 25 años, la relación con la reina y con el rey, pues te puedes imaginar la carrera. Toda la corte sabía que esa vertiginosa carrera, que ese currículum, se debía a que el rey tomó a Manuel Godoy como su mejor amigo y la reina también, porque la verdad, era muy mono al principio. Bueno, pues en pleno poderío mangoneador de Manuel Godoy, así, con ese poderío total, llegamos a 1801, año en el que Portugal era aliada de los británicos y esto no le venía bien a Napoleón, que puso en marcha su plan, un plan que era muy fácil que triunfara, porque aquí gobernaba un borbonlelo.
Carla
¿Cuál era ese plan, Nieves? Intentar acabar con esa alianza angloportuguesa.
Nieves
Eso fundamental. Eso es lo que quería Napoleón, acabar con esa necesita. Napoleón necesitaba Portugal. Y lo primero que hizo Napoleón fue meter un topo en la corte del Borbon Lelo. Napoleón, que ya era primer cónsul de Francia, era el mandamás, envió como embajador francés a Madrid a su hermano Luciano Bonaparte, el pequeño. Bueno, bueno, cómo lo recibieron en España, Luciano, alfombra roja, él mismo se lo contó alucinado a su hermano Napo. Le escribió aquí me colman de favores, me reciben cuando a mí me place. Hablo con el rey, con la reina de todos los asuntos. Carlos IV, el Borbón, su mujer, la reina María Luisa de Parma y el primer ministro Manuel Godoy, estaban tan entregados al hermano de Napoleón que en poco más de un mes Luciano Bonaparte pudo hacer la propuesta pudo decirles a las claras lo que Francia esperaba de ellos. Y lo que esperaba era que Francia y España firmaran una alianza para obligar a Portugal a que rompiera su alianza con Reino Unido y que cerrara sus puertos a los británicos, o Portugal se plegaba a eso o los franceses y los españoles invadirían Portugal. Y dijo el ya mismo, Luciano, a ver, tú pide vos a boquita lo que haga falta, ¿Dónde hay que firmar? Y luego claro que ¿Por qué decimos que los Borbones son tontos? Y ojo que no hay tonto bueno, que eso es lo malo. Así fue como Napoleón, sin pringarse, mandó a los españoles a invadir a los portugueses para que los franceses se salieran con la suya.
Carla
Magistral, porque algo pondría Francia en esta guerra, o tampoco, o no aportó material, soldados, no aportó nada.
Nieves
Francia puso 15.000 hombres que no pegaron sello porque se quedaron acuartelados en Ciudad Rodrigo, no hicieron nada, nada. Si nos necesitáis ya nos decís, estamos aquí, id vosotros por delante. Pero el grueso del pelotón lo puso España, 60.000 hombres, no tuvieron que entrar todos porque no hizo falta, pero 60.000 hombres por Galicia, por arriba, por abajo, por todos lados. Insisto, los Bonaparte eran listos y los Borbones lo que daban era vergüenza. Por algo era y es todavía hoy, y así se considera 200 años después, la dinastía más desprestigiada de Europa. Y es que encima el gobierno español le hizo llegar el ultimátum, es que esto es muy fuerte, al regente portugués Juan de Braganza, que estaba casado con la hija de Carlos IV, era hermana del mastor, el portugués debió ¿Será posible que mi suegro, al que no le he hecho nada, esté amenazando con invadirme? ¿Será capaz? Y claro, claro que fue capaz. Eso sí, el Tolay de Carlos IV le dijo al embajador francés, a Luciano, ¿Ves, querido embajador, qué desdicha ese rey, verse obligado por la política a hacer la guerra contra la propia hija? Y así fue como el 20 de mayo de 1801 comenzó la invasión de Portugal sin apenas resistencia porque los portugueses no estaban preparados para esa invasión, andaban flojos de armamento y además fueron poco torpes, bueno, muy torpes, al rechazar que la defensa la dirigieran los británicos que estaban mejor armados y mucho más preparados dijeron dejadnos a nosotros. Los portugueses ahí se pusieron un poquito ufanos y dijeron na, na, na, nosotros podemos comandar esto solitos. Y los británicos dijeron pues antes que os den. Y les dieron. Les dieron. Pero bien.
Unknown / Musical Interlude
Nesmon takes a troll into the tube Buys a twenty carat done and ring takes it back to money Waiting at the door And as he gives it to us she be hold that deep Hold that God I go.
Carla
Oye, y lo del episodio de las naranjas, lo que dio nombre a la guerra, ¿Cómo fue eso?
Nieves
En realidad fue una simple anécdota que demostraba que le pusieron ese nombre para demostrar la estupidez de aquella invasión y aquella guerra que nunca debía producirse. Eso se produjo durante el asedio al castillo de Elbas. Con los portugueses ya prácticamente vencidos, Godoy ordenó cortar unos ramos de naranjas en el foso del castillo y enviarlos a la corte en Madrid. Eso es lo que España sacó en claro. Unos ramos de naranjas. Por eso se llamó así. Que sí, vale, que también se sacó a olivenza. Y aunque 200 años después nos podamos alegrar de que Olivenza sea extremeña, no debimos quitársela porque había sido cedida a Portugal por Castilla 500 años antes.
Carla
De lo que no parece haber duda es de que quien hizo un trabajo impecable en toda esta historia, el más listo de la clase, fue Luciano Bonaparte, el embajador.
Nieves
No, bueno, es que eran muy listos, pero estaban. Es que sabían manejar muy bien a los serviles. Y los Borbones aquí fueron unos muy serviles. Siempre arrastrándose ante los Bonaparte, ante todos los Napoleón, José Luciano. Porque todo su objetivo era que les mantuvieran sus privilegios a costa de lo que fuera. Porque la invasión napoleónica en España fue culpa de los Borbones. ¿Y la payasada que se celebra en Madrid el 2 de mayo con los militares y sus chapitas ahí celebrando que traicionaron a los madrileños? Ya les vale. Eso fue responsabilidad de los Borbones. ¿Cómo sería esta familia que Carlos IV insinuó al embajador Luciano Bonaparte? Que hombre, que si Napoleón, porque ya corrían rumores por Europa. Si Napoleón se decidía a separarse de Josefina porque sabía que no podía tener hijos, pues que él le ofrecía a su hija Isabel, de 13 años, para emparentar. Bueno, Napoleón le respondió madre mía, no quiero genética, Bormón. Y de loco. Como tampoco respondió al mastuerzo Fernando VII cuando en plena guerra de la Independencia, con los españoles desangrándose en los campos de batalla, Fernando VII no hacía más que ofrecerse para casarse con alguna fémina de la familia Bonaparte. Pero sí, sí, constantemente. Napoleón no podía creer que esa familia fuera tan torpe, tan mala y tan traidora. Pues eso, que no los ha visto. Ahora.
Carla
No vamos mal esta semana. No vamos mal ni mucho menos.
Nieves
Pues vienen curvas.
Carla
Ya vienen curvas. Pues mañana. Mañana nos cuentan. Venga, un beso. Hasta mañana.
Nieves
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Unknown / Musical Interlude
This guns are higher Even if we're just There's an inside love ye sit around getting lower There's a joke here somewhere and it's on me Shake the world off my shoulders Come out, favorite slaps on me Come out there when it slaps on me Come on, baby this laps on me. You can't gotta find the fire spot This guns are higher Even if we're just dancing in the sky Even if we're just dancing in the down Even if we're just dancing dancing, dancing, baby Even if I the day yeah Whoa, I said come on be ministers with me.
SER Podcast | 21 de mayo de 2024
Host: Nieves Concostrina | Invited co-host: Carla
En este episodio, Nieves Concostrina explora con su habitual agudeza y humor uno de los episodios más absurdos y menos recordados entre España y Portugal: la Guerra de las Naranjas (1801). Desmenuzan las razones políticas y personales detrás de la invasión española a Portugal, con especial atención al papel de Manuel Godoy, la manipulación napoleónica y las consecuencias ridículas y aún vigentes de aquel conflicto, en especial la disputa por Olivenza. Una historia repleta de chascarrillos, ironías y reflexiones sobre la relación entre países vecinos y gobernantes “jartibles”.
Sobre la relación con Portugal:
“Los españoles hemos sido, como diría alguien del sur, muy jartibles con los portugueses.” (Nieves, 00:53)
Explicando el sin sentido:
“Porque aquella guerra no era nuestra, era la guerra de Napoleón… y sigue abierto el conflicto diplomático con Portugal.” (Nieves, 03:45)
Describiendo los pretextos:
“No nos hicieron nada. No nos hicieron nada. Las cosas estaban tranquilas.” (Nieves, 05:42)
Sobre el reparto de responsabilidades:
“Francia puso 15.000 hombres que no pegaron sello porque se quedaron acuartelados en Ciudad Rodrigo, no hicieron nada.” (Nieves, 08:45)
El legado absurdo:
“Eso es lo que España sacó en claro. Unos ramos de naranjas. Por eso se llamó así.” (Nieves, 11:21)
Sobre los Borbones:
“Napoleón no podía creer que esa familia fuera tan torpe, tan mala y tan traidora.” (Nieves, 13:56)
Olivenza según la CIA:
“La CIA… vigila Olivenza y la tiene catalogada como zona de conflicto internacional… en la misma categoría que Gaza o Cachemira.” (Nieves, 04:51)
El episodio mantiene el tono desenfadado, irónico y sumamente didáctico de Nieves Concostrina, con bromas recurrentes a costa de la ineptitud de los Borbones y la inteligencia política de los Bonaparte, sin perder de vista la crítica ácida sobre el sinsentido de conflictos entre vecinos.
En resumen:
Un repaso brillante y divertido a la Guerra de las Naranjas, ejemplo de política absurda y servilismo monárquico, que sigue teniendo implicaciones insospechadas dos siglos después. Un episodio ideal tanto para reírse de la historia como para reflexionar sobre cómo absurdos del pasado siguen marcando realidades presentes.