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A
Ser podcast. Soy Nieves con costrina y estás escuchando Acontece que no es poco, un podcast donde no te contamos nada nuevo pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carla, ¿Qué tal?
B
Si solo pudieras ver una película este año, ¿Cuál sería?
A
Ah, yo. Ciudadano K. Ciudadano K. Ah, sí, vamos, sin ninguna duda. Porque tiene mucho que ver con el periodismo, porque es la historia de un personaje que me fascina. Random Hearst, el misterio de Rosewood. Bueno, y porque Orson Welles me gusta mucho. Pero esa película la he visto, la he visto muchas veces. No soy friki de ver mucho, mucho. Pero esta si la he visto, por lo menos seis o siete. Yo creo que sí. Y la verdad es que la estaba pensando porque cuando estaba escuchando.
B
Es muy recomendable este libro, de verdad, es muy recomendable. Lo que comentaba con Bollero, que enseguida se ha apuntado, quedar con tres o cuatro amigos, cada uno que lleve dos o tres títulos de película de este libro y comentarlo. Bueno, te sale una tarde, una noche y una cena y un de todo. Es una manera de. De acercarse al cine y de hacer una lista absolutamente subjetiva, como todas. Muy, muy divertido. Está muy bien. Bueno, vamos a lo nuestro. Venga, va. Oye, Nieves, igual hace. Ya no hace por ti, igual hace demasiado tiempo que no te acuerdas del mastuerzo de Fernando VII.
A
Fíjate que a veces me preocupa ser pesada.
B
¿No te acuerdas de lo de sus muertos? Por la cantidad de animaladas que llegó a hacer. Bueno, pero hoy, aunque sea de refilón, Nieves lo va a recuperar. Hoy hablamos en este Acontece que no es poco, hoy hablamos de Florida, de la Florida y de cómo los yanquis nos la birlaron.
A
Sí, y además, si recuerdas que seguro hace un mes más o menos estuvimos hablando de la fiebre del oro y de cómo los yanquis empezaron independizándose con 13 colonias birrias en esa franjita guarripage que hay pegada al Atlántico y a partir de ahí, a base de comprar unos territorios o de invadir y robar otros, fueron. Fueron conquistando hacia el oeste hasta quedarse con todo lo que ahora es Estados Unidos. Y mencionamos de pasada que a nosotros la Florida nos la compraron, que es mentira, porque en realidad nos la birlaron. También te digo que ese territorio tendría que haberlo defendido el más tuerzo que teníamos. Por eso era imposible. Sería como esperar que Freud no hubiera probado la eso sin enchufe, por favor, o que cerrara un after bebiendo agua. Yo qué sé. La genética no perdona y lo que Natura no da, Salamanca no presta. Desde mismo momento en que las 13 colonias birrias estas consiguieron su independencia de Inglaterra, echaron el ojo a los territorios españoles, se pusieron en modo depredador y ahí nos fueron comiendo terreno hasta que el 22 de febrero de 1819, a tomar vientos, lo poco que nos quedaba al este del Misisipi. Aquello era muy difícil defenderlo, la verdad. España estaba miles de kilómetros, el rey era el que era. Y aunque hubiéramos tenido un rey listo, que no es costumbre, pero tampoco habría sido posible, España en empezó además el siglo XIX de desastre en desastre. El vapuleo que nos dieron los británicos en la batalla de Trafalgar, la invasión francesa, los Borbones a guantazos entre ellos, la población agotada, las arcas del Estado vacías. Era muy fácil que Estados Unidos se aprovechara de la extrema debilidad española y del mal gobierno del que disfrutábamos aquí para ir sumando territorios a sus iniciales 13 colonias. Y bueno, así tacita tacita se quedaron Georgia, Alabama. Y no pararon hasta que pillaron Florida. Sin esfuerzo, sin resistencia, con lo monísima que es. Además hay tan fértil, tan Florida, que tienen hasta CSI Miami. Vamos a dar un repaso a Florida.
B
A ver, por hacer memoria, Nieves, ¿Desde cuándo teníamos Florida o la Florida? ¿Desde los primeros tiempos de la conquista o no?
A
Prácticamente desde 1513, desde el principio. Que siempre que hablamos de la conquista parece que nos remitimos a América del Sur, a México como mucho. Pero no vamos por América del Norte. No paraban de llegar conquistadores a pillar parcela. Uno de ellos fue el vallisoletano Juan Ponce de León. Que dices tú, ¿Pero qué hace un tío de Valladolid por aquellos lares? Lo que hacían todos, buscar riqueza, poder, territorios con los que quedarse y conseguir mando en plaza con permiso real. Yo entiendo que las cosas serán así, por supuesto, pero te pones en plan presentista y llega un tío de Valladolid a Florida, donde viven unos señores en taparrabos desde hace siglos, y les mira, oye, que me quedo con esto porque me ha dado permiso mi rey, que está a 7.000 kilómetros de aquí. Y claro, los nativos te corren a flechazos, no se van a estar quietos. Ponce de León merodeaba por aquella zona, por Cuba, por Puerto Rico, por la isla de La Española, y supo que un poquito más al norte había territorios muy chulos. Tiró para allá. Desembarcó en abril, en plena Semana Santa, en una costa inexplorada. El hombre se subió a un montecito. Es que era una lomita, era una birria. Pues bueno, se subió ahí, miró, vio que todo estaba muy verde y mira, si ya es primavera en el Corte inglés, estamos en Pascua y todo está florido, pues ¿Cómo llamamos a esto? Pascua Florida. Bueno, y así se quedó. Así de tontamente se bautizan las cosas, pero como era muy largo lo de Pascua Florida, pues lo dejaron al final en la Florida, que los españoles eran mucho de poner nombres larguísimos a los sitios y luego había que acortarlos todos. Sólo hay que fijarse en lo que ha quedado. Aquel lugar que fue fundado como pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles, sobre el río de la Porciúncula, qué es ahora Los Ángeles.
B
Los Ángeles. Oye, y desde Ponce de León y el montículo hasta que Estados Unidos se quedó con Florida, son tres siglos hasta llegar a 1819. Y siempre en ese tiempo fue española.
A
Sí, pero mucha gente dando la brasa para quedársela. Franceses, ingleses, el pirata Francis Drake, que este estuvo muy pesado, muy pesado, dando la chapa, como hablabas con. Porque Florida era estratégica para el control del comercio en el mar Caribe. Esa península que le sale ahí a Estados Unidos, Eso era muy goloso. Pero los que más caña dieron a los españoles al principio fueron los propios nativos, que tenían muy mala leche, porque no hacían más que desembarcar blancos barbudos por allí. El propio Ponce de León acabó llevándose un flechazo envenenado y cascón. Pero siguieron llegando conquistadores, porque era una zona que no se podía perder, había que asentarse y había que seguir fundando pueblos. Llegó luego la expedición de Pánfilo de Narváez, llamarse Pánfilo también. De verdad, Se la fulminaron prácticamente entera. Esta expedición, entre enfermedades y ataques, cayeron 250 hombres. También llegaban luego otras expediciones y estuvo muy gracioso porque se encontraban algún superviviente perdido y asilvestrado totalmente. Algún superviviente. Hubo otro conquistador, Hernando de Soto, este era de Badajoz, que cuando llegó a Pascua Florida se encontró con un tipo muy tatuado que llevaba una falda de hierba, un taparrabos debajo, y que les dijo el tío, ¿Qué pasa, mi arma? Era un sevillano. Sevillano superviviente de la expedición del Pánfilo de Narváez. Les vino bien el miarma porque les hizo de traductor y de guía turístico por la zona.
B
Me hace gracia imaginar la imagen del tipo con taparrabos y con el acento sevillano. Oye, volvamos al principio. Tanta lucha por la conquista que estás comentando y tal, y al final la Florida hubo que entregarla sin batallar, casi como. No de que regalarla, pero casi.
A
Es que no se podía hacer otra cosa. Aquellos primeros ciudadanos estadounidenses, ya independientes, ya libres de la corona británica, jugaban en su campo. Las demás colonias españolas y francesas habíamos pasado a ser unos meros visitantes y con la metrópoli muy lejos. Y los propios nativos, los que llevaban siglos empadronados, también pasaron a ser visitantes, aunque ellos fueran los propietarios de facto. El conde de Aranda, que era uno de los hombres fuertes de Carlos III, y ya estamos al final del siglo XVIII, se lo advirtió al rey, le dijo ojito con. Hizo una definición fantástica, le dijo ojito con estos nuevos ciudadanos que nos la juegan. Este país que ha nacido como un pigmeo, llegará a ser un coloso que enseguida se olvidará de los beneficios recibidos de la España aliada. Pues mira, acertaron de pigmeo y goloso, lo clavó. Y es que la España de Carlos III estuvo apoyando por lo bajini a los colonos en la lucha por la independencia de Estados Unidos. Carlos III apoyaba regañadiente. Es que en realidad los colonos estaban en lucha contra un colega, contra un rey de Inglaterra. Claro, entonces era como decir. Pero el mal rollo con Inglaterra podía más. Pero en cuanto se materializó la independencia, los nuevos ciudadanos ya estadounidenses, que además no querían oír hablar de reyes, tuvieron clarísimo que todos eran republicanos desde el principio. Pues ya ahí empezaron a sumar territorios. Y además las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y España empezaron con el culo directamente por las dos partes. Cuando el primer embajador estadounidense llegó a la corte de Carlos III en España, pues se sintió, porque así lo trataron, se sintió maltratado e insultado muy mal. Y cuando lo recibió la corte española les pareció un borde también que iba de sobrao el tío, que seguramente también era así. Hasta que John Jay que se llamaba así. El primer embajador yanqui se largó de España echando leches y soltando pestes. Vamos.
B
¿Soltando pestes por qué? ¿Qué le hicieron a este hombre en la corte de Carlos III?
A
¿Le ningunearon? No le invitaban actos oficiales.
B
Le hacían luz de gas.
A
Sí, totalmente. Lo trataban como si fuera un ciudadano normal, no como un embajador.
B
Y esto chincha.
A
Claro, claro. Porque fíjate, a la vez en la corte francesa recibieron a otros embajadores como Benjamin Franklin, que fue a la vez y los trataron de lujo en Versalles. Los trataron ya como ciudadanos de un nuevo país. John Jay, que tampoco debió ser un tipo fácil, dijo que los españoles desconocían absolutamente la realidad americana. Que era cierto y que muchos tenían serias dudas de que seamos gente civilizada. Dijo. Le ofendió mucho el sentimiento además antiprotestante que se encontró en la corte española. Porque además se creían que en las trece colonias el catolicismo estaba perseguido.
B
¿No era así? No.
A
Es una mentira. Pero bueno, pues en España efectivamente se desconocía totalmente la realidad americana. En fin, que el embajador John Jay se llevó muy mala imagen de España. Encima era republicano hasta la médula y rechazaba nuestra monarquía absolutista, lo que contribuyó a que tuvieran cero cariño hacia España. No llevó buena imagen. Así que con este poso de malas relaciones, Estados Unidos no reparó en gastos para quitarnos la Florida. Despreciaban a los monarcas españoles. ¿Y que no? Los españoles les parecían unos católicos intolerantes. Iban a andar negociando ahí con la Florida A ver cómo hacemos esto. Bueno, Pues no. El 22 de febrero de 1819 España y Estados Unidos firmaron el tratado. Se llama oficialmente Adams Onís. Sí, Adams por el embajador estadounidense, Onís por el español.
B
Los firmantes.
A
Sí, los firmantes o Tratado de las Floridas. Pero bueno, da igual.
B
Las Floridas.
A
Las Floridas lo llamaban. El caso es que les tuvimos que dar todo lo que tuviéramos al este del Misisipi. ¿Y qué sacamos a cambio de ese tratado? Bueno, pues se supone que nos dejarían tranquilitos los territorios del oeste. California, Nevada, Nuevo México, Utah, Wyoming. Todo eso era nuestro. Pero bueno, esto no lo dejéis quieto. No hacemos nada, no os preocupéis. También nos iban a pagar 5 millones de pesos. Pero se sacaron de la manga que los españoles habían dañado no sé cuántos intereses particulares de los estadounidenses y que ese dinero se iba a destinar a indemnizar a los damnificados. Vamos, que nos comimos un torrao con la Florida y otro día vamos a contar si nos cuadra, que yo creo que sí. ¿Por qué en Miami hay un monasterio medieval español del siglo 12 si la Florida se conquistó en el siglo 16?
B
Repite esto.
A
Un monasterio español del siglo XII si la Florida se conquistó EN EL SIGLO 16. Pues esto tiene que ver con lo que más pregunta al principio. Conciudadano K y el señor Random Gerst. Pues mira, cuando cuelguen contigo me pongo a hacerlo. Bienvenidos a la Nave del Misterio.
B
Qué musiquilla. Nave del Misterio. Esto está bien, oye. Pues sí. Pues queda la cosa palabrada. Sí, sí, ahí lo dejo. Venga, Nieves, hasta mañana. Un beso muy grande.
A
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C
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En este episodio de Acontece que no es poco, Nieves Concostrina y la copresentadora Carla exploran la historia de cómo España perdió Florida a manos de los Estados Unidos. Con el característico tono irónico y agudo de Concostrina, el episodio desmonta el mito de la “venta” de la Florida y detalla cómo, en realidad, Estados Unidos se aprovechó de la debilidad española para arrebatarle este estratégico territorio. Además, el programa revisa los antecedentes de la conquista y el desarrollo de la Florida bajo dominio español y las complejas relaciones diplomáticas que llevaron al tratado Adams-Onís.
Este episodio ofrece un repaso detallado e irónico de cómo la Florida pasó de manos españolas a estadounidenses, desmontando el mito de una “venta” negociada y mostrando cómo la debilidad interna y la mala política llevaron a la pérdida de un territorio codiciado. Con humor y rigor, Nieves Concostrina invita a mirar la historia con ojo crítico y ofrece píldoras memorables sobre los absurdos de los procesos de conquista, diplomacia y pérdida colonial.