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A
Ser podcast. Soy Nieves con Costrina y estás escuchando Acontece que no es poco, un podcast donde no te contamos nada nuevo, pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
B
Buenas tardes, Nieves.
A
Hola Carla. Muy bien, muy bien. Sonrientes después de lo de Mar Giro.
B
Bueno, bueno, es tan brillante este hombre. Sí, de verdad, es tan brillante, tan culto, tan ingenioso, además no es nada ofensivo, además es un tipo maravilloso, le va a seguir yendo muy bien. Y este programa de Tel, el que tiene la show, que ahora está en la 2, yo creo que va a ir creciendo y que él como personaje también crecerá. Es mi pronóstico. Pero bueno, como profeta ya sabe que tampoco valgo mucho. Oye una cosa, los cambios, los grandes cambios en la historia se pueden producir por varios motivos o por varios caminos. A golpe de guerra, por ejemplo, eso es muy frecuente, por desgracia lo sabemos por una catástrofe natural, a veces por una pandemia. Hay procesos rápidos, hay procesos lentos y luego hay documentos, papeles, papeles que pretenden cambiarlo todo por decreto. Hoy recordamos uno de esos casos. Hoy recordamos que un 17 de octubre de 1685 Luis XIV firmó el edicto de Fontainebleau, que es un documento y también un monumento a la intolerancia.
A
Porque Luis XIV, este hombre, tuvo varios lemas en su vida. Uno de los más famosos fue ese de El Estado soy yo, que decía. Otro era catorce amantes se me hacen pocas. Ese era otro de sus lemas. Y otro lema fue una fe, una ley, un rey, que está relacionado con el primer lema, porque efectivamente demostró que el Estado era él y nunca toleró que nadie discutiera sus decisiones políticas, ni toleró jamás que nadie practicara otra religión que no fuera la suya, que era la católica. Que el propio rey Luis XIV se saltara todos y cada uno de los preceptos de su religión, eso era lo de menos, eso no importaba, porque el principal precepto de los reyes cristianos es te ordeno que hagas lo que yo digo, pero ojito, te prohíbo que hagas lo que yo hago. Esto solo lo hago yo. Por eso Luis XIV, que escuchaba misa todos los días o casi todos, se permitió ser mala persona. Era un tirano, era una persona intolerante, con amantes por un tubo, por supuesto, con decenas de hijos e hijas bastardos y muy cruel con sus súbditos. Y hoy, como has dicho, 17 de octubre de 1685 firmó el intolerante edicto de Fontainebleau, que revocaba otro edicto que era tolerante, que era el Edicto de Nantes. Porque el de Nantes permitía el culto protestante y que estos prójimos cristianos vivieran tranquilamente en Francia, mientras que el Edicto de Fontainebleau que firmó Luis XIV vino a decir que ni de coña se permitía el culto protestante y que a todo el que no le gustara, aire largo de Francia. Sí, así fue. Así fue. Lo de hoy es sólo una prueba más de lo perniciosas que son las religiones. Como siempre, para la convivencia pacífica ciudadana.
C
We expected something, something better than before. ¿We expected something more Do you really think you can just put it in the safe behind a painting, lock it up and leave? ¿Do you really think you can just put it in a safe behind a painting, lock it up and leave?
B
Así que de edicto en edicto. De todas formas, algo pasaría para que se aplicara un cambio tan drástico. Porque, vamos a ver, el otro dicto el permisivo, el de Nantes, ¿Cuánto tiempo llevaba vigente?
A
Nada, ni 100 años, o sea que tampoco fuera una cosa. El edicto de nantes era de 1598, de 87 años antes que este del que hablamos. Y lo había promulgado Enrique IV, que fue el primer Borbón de Francia, el que dicen que dijo eso. París bien vale una misa. Porque él era protestante. Enrique IV luego se convirtió al catolicismo para sobrevivir, para que no lo mataran. Luego se hizo otra vez protestante, luego otra vez católico para llegar a ser rey de Francia. Claro, es que era muy práctico. Este hombre cambió de religión más que de camisa, porque ya sabía él que daba igual. Son todas una milonga, son todas falsas. Tengo que ser esto. Pues esto. La religión que les dé y les mantenga el poder es la que les. Es la que les vale. Vamos a poner un poquito de escenario a. A esto y por partir de algún sitio. Vamos a partir de una famosísima noche que se llamó la noche de San Bartolomé. Ah, sí, claro, Esto está en todos los libros.
B
La matanza por todo lo alto.
A
Tremendo, tremendo. Dicho en pocas palabras, fue una masacre que iniciaron los católicos en París una noche de agosto de 1572 y a partir de la cual no pararon de asesinar protestantes durante varios meses. Se calcula, quién sabe hacer estos cálculos, que fueron asesinados unos 20.000 calvinistas en toda Francia. Y aquí lo dejo, porque esto de la matanza de la noche San Bartolomé es un episodio que tengo reservado para contar despacio, porque se lió una tremenda. Y deja patente para lo que en realidad sirven los dioses, que es para liar guerra.
B
Pero entonces, Nieves, Enrique IV ya era rey de Francia cuando la mataron, quiero decir, ¿Y le pidió la etapa católica o la protestante?
A
No, era. Era rey de Navarra, porque el primer Borbón de Francia fue rey de Navarra en aquel enton, en 1572, no de Francia. Y era protestante. Precisamente fue su boda, que fue una boda forzada, porque ninguno de los dos novios quería casarse con el otro, forzada con una católica en París, que era hija de los reyes de Francia. Esa boda es la que dio la excusa para que se liara la matanza de San Bartolomé. Es un historión alucinante. Yo no sé por qué no hacen más películas de estas cosas, con la cantidad, porque hay tema por un tubo, cantidad de intrigas, de sangre, hay muertos, sexo, hay de todo. Hay una peli, yo no la he visto. La reina Margot, en 1994.
B
A mí me suena.
A
Sí, trata. Yo no la he visto, pero sí trata este asunto. Pero bueno, ya caerá la matanza en otro momento. El caso es que después de aquella masacre de protestantes, calvinistas, hugonotes, los hugonotes los llamaban, cuando Enrique IV se hizo católico para llegar a ser rey de Francia, este hombre bueno, vamos a ver, a ver si podemos convivir todos. Ya soy rey. Convivamos. Dejemos a los calvinistas con sus misas y a los católicos con las suyas, cada uno en su casa, y Dios es la de todos. Pero además, Enrique IV colocó en altos cargos del gobierno a varios protestantes. Y esto ni le gustó al Papa ni les gustó a los católicos. Por eso el principal objetivo a partir de ese momento, y esa es la orden que corrió, fue matar al rey. Hubo muchos intentos, porque se dijo que esa era la obligación de todo buen católico, matar a Enrique IV, hasta que un católico finalmente lo consiguió, arreándole tres puñaladas. Lo que no le perdonaron al rey fue que firmara el Edicto de Nantes, que fue un edicto que puso fin a las guerras de religión entre cristianos, porque los católicos y los calvinistas son cristianos, nunca lo olvidemos. Y permitía ese dicto la libertad de conciencia y la libertad de culto. Así que nada, se cargan Enrique IV y muerto el rey de la tolerancia, pues acabó volviendo la intolerancia con su nieto, el del pelucón Luis XIV, que no paró desde que alcanzó el trono de acosar a los cristianos protestantes.
B
Pero esa cosa, Nieves, ¿Era por alguna razón en concreto? ¿Que era bien hecho algo o es que eran muchos tal vez?
A
No, que va primero hacer, No habían hecho nada salvo ser protestantes, pues hacían sus cosas de su religión y tampoco eran tantos. Los que saben contar estas cosas también dicen que un 10% de los franceses era protestante. Eso no es tanto. Luis XIV era un tirano, repito su lema, una fe, una ley, un rey. Y aquí se hace lo que yo digo, las presiones de Roma, porque aquí los más canallas eran los papas, luego los furibundos católicos presionando porque no querían en puestos de poder a protestantes, la propia tiranía innata de Luis XIV. Todo ello, todo junto, llevó a que el rey de Francia cada vez cerrara más el cerco en torno a los calvinistas. Por poner unos ejemplos claros, en los hospitales, por ejemplo, los hospitales donde todos los curas van a dar sus cosas y sus sortilegios a los moribundos, los curas protestantes que atendían a los enfermos de su cl tenían que rezar sin que casi se les oyera, era la orden muy bajito, que no se os oiga. A las bodas protestantes no podían acudir más de 12 personas y a los funerales 30 personas como máximo, como si estuvieran en pandemia. Ahí pusieron unas cuotas. Se prohibió que los hugonotes pudieran ser oficiales en el ejército, se prohibió que ostentaran cargos en la administración. Se prohibió también que los cristianos católicos se hicieran protestantes, o sea, no se podían convertir a protestantes, que ya ves tú la tontería, porque es que el dios es el mismo, que es que la milonga es la misma. Y esto de las conversiones también tiene su parte de guasa, lo digo con toda la ironía, porque atento a la jugada de Luis XIV para forzar las conversiones de protestantes a católicos, había una ley que obligaba a los ciudadanos franceses a dar alojamiento a los soldados cuando las tropas pasaban por pueblos o ciudades. No se montaban campamentos, las tropas pasaban por unos pueblos y decían bueno, pues se tienen que alojar en las casas los dais de comer y de dormir. Lo que hicieron los oficiales católicos del ejército fue reunirse con los jefazos protestantes de los pueblos y decirles que todos los ciudadanos que se convirtieran al catolicismo, además de disfrutar de ventajas fiscales, estarían exentos de alojar a los soldados.
B
¿Hombre, si, no? Vale.
A
Pues eso hicieron. Eso se llamaron las dragonadas. Entonces el ciudadano que se negaba a convertirse, pues veía su casa invadida de soldados a los que tenía que dar de comer y de dormir.
B
¿Y esto funcionó? Quiero decir, ¿Se llegaron a conseguir conversiones masivas o no?
A
Muchas, muchísimas. Sí, sí, sí. Funcionó. Funcionó porque algunas familias corrían el riesgo de arruinarse para mantener no solo a los soldados, sino las fiestas y los caprichos que exigían los soldados. Es que fue una presión salvaje. Se convirtieron treinta y tantos mil en una provincia, veintitantos mil en otra, otros tantos en otra. Pero claro, es que no era eso lo que quería Luis XIV. Él quería todos moros o todos cristianos. No quería que pudieran elegir. Y además esa amnistía fiscal que puso, esa rebaja de impuestos para los que se convertían, era una discriminación respecto a los católicos que no tenían rebaja. Y eso les estaba empezando a cabrear mucho. Decí ¿Qué pasa? ¿Nosotros que somos católicos no nos bajas? Y a los que se convierten sí. Y luego había otros que se negaban a dejar el calvinismo por convicción religiosa. Por eso se decidió que había que revocar el edicto de Tolerancia de Nantes, el que firmó Enrique IV, y sustituirlo por el edicto de intolerancia de Fontainebleau. Y ahí empezó la fiesta, que es.
B
El que recordamos hoy. Bueno, empezó la fiesta. Ahí está la pregunta clave. ¿Qué pasaba si no te convertías al catolicismo?
A
Pues fíjate, el exilio, la ruina, la prisión, la condena a muerte. Empezaron prohibiendo el culto protestante, Simplemente prohibiéndolo. Ordenaron el exilio obligatorio de todos los curas. Los protestantes no los llaman curas, los llaman pastores. Es igual. Todos los curas, todos los pastores que no se convirtieran al exilio directamente. Se ordenó el cierre de las escuelas calvinistas. Se ordenó el bautizo obligatorio de todos los hijos. Todos. Si no te convertías también perdías todas tus propiedades. Es muy parecido a lo que se hizo también aquí con los moriscos. Después, pese a que los moriscos estaban convertidos al cristianismo, con los niños, el edicto de Fontainebleau fue especialmente cruel con los niños, porque a los hijos menores de 7 años de las familias calvinistas, con la excusa de asegurar su formación católica, los metían en conventos y en monasterios, o se entregaban a familias de raíces católicas para que los criaran. Y esa crianza encima tenían que pagarla a los padres. Es alucinante. Tenían que pagar una pensión a la familia católica de. De acogida. Es decir, los niños eran directamente raptados y metidos en conventos, entregados a familias o encerrados en una cosa que crearon que se llamaba Casas de Propagación de la Fe. Exactamente. Esto es lo que llevan haciendo siglos, propagando la fe. Y luego estos mismos canallas que van de abogados cristianos se hacen los ofendiditos. Cuando te hace gracia que pasen a una muñeca disfrazada, van diciendo estupideces sobre el adoctrinamiento. Cuando a los niños se les educa en valores ciudadanos y solidarios, van a venir ellos a hablar de adoctrinamiento. Se nos queda muy corto lo que hemos contado, porque aquello del edicto de Fontainebleau fue tremendo. Aquellas conversiones masivas de hugonotes provocaron una ruptura social irreparable, una tremenda desconfianza ciudadana, una violencia, linchamientos. El edicto de Fonteneblo de su Católica Majestad el Borbón Luis XIV oficializó todo lo malo que tienen las religiones, que, ya sabes, venden amor y sólo propagan odio. Todas. Además.
B
Siempre nos quedará la música, Nieves, no desesperes.
A
Eso sí, no desespero.
B
Mañana más. Un beso.
A
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Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carla
Date: October 17, 2023
Podcast: Acontece que no es poco, SER Podcast
This episode, with Nieves Concostrina’s characteristic irreverence and wit, examines a major turning point in French history: the revocation of religious tolerance with the Edict of Fontainebleau signed by Louis XIV on October 17, 1685. The discussion situates this event as a monument to intolerance, analyzing its background, context, concrete consequences, and connecting it with the broader dangers posed by religious dogmatism in societal coexistence.
On Religious Hypocrisy:
On Conversion Tactics:
On the Cruelty Toward Children:
On the Broader Implication:
Nieves Concostrina’s language is incisive and railingly critical, with a trademark blend of historical rigor and sardonic humor. She doesn’t hesitate to call out hypocrisy, especially of the powerful and of religious authorities, nor to draw modern parallels to ongoing issues of intolerance.
This episode is a compelling exploration of a dark chapter of European history, as much a warning about the dangers of authoritarianism and religious intolerance as it is a recounting of past events.