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A
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos. ¿Qué tal? Sí, claro, estoy, Estoy.
B
Estaba despidiendo Aymar y por eso me he despistado. Oye, hoy en nuestro paseo diario por la historia, si te parece, hoy vamos a buscar el origen de un acontecimiento realmente excepcional que fue la Revolución Francesa. Yo creo que será este seguramente uno de los episodios que más consecuencias, que más cambios provocó de todos los tiempos. Llegó en el apartado simbólico, sin duda. Y es posible que todo empezara tal día como hoy de 1789.
A
Fíjate que el comienzo de la Revolución, la Revolución Francesa tiene tantísimos desencadenantes que tuvieron que decidirse, tuvieron que elegir uno para este día. Empezó porque si no sería un follón. Y hay que señalar un día porque luego hay que quedarse con la fecha en la cabeza. Es una de las fechas más importantes de la historia de la humanidad. Hay que destacarla en los libros de historia. Francia ha tenido que señalarla en el calendario para declararla su fiesta nacional. En fin, que a veces hay que elegir entre muchas fechas una y entre muchos sucesos uno para concretar y poder decir el 14 de julio de 1789 comenzó la revolución Francesa con la toma de la Bastilla. Pero en realidad ese día se produjo el primer suceso sangriento. La revolución empezó políticamente 24 días antes, en junio. Y la cosa se calentó del todo hoy, 11 de julio de 1789, cuando el rey de Francia, Luis XVI, cesó fulminantemente y además estaba muy cabreado al ministro de Finanzas, Jacques Necker, por pretender. El iluso pretendía sanear la economía del país haciendo que los más ricos pagaran impuestos. Me parto. ¿Que dijo el rey? ¿Pero qué clase de gilipollez es esta? Que los ricos paguen impuestos. Feijóo y el PP están de acuerdo con Luis XVI. Claro, totalmente. Porque quieren que los ricos paguen cuanto menos mejor. Ojo, tiene su lógica. Lo tenía entonces para los ricos franceses y lo tiene para los ricachones del PP. Si los ricos no necesitan los servicios de los pobres. Oye, que sean los pobres los que paguen impuestos para tener lo que necesiten. Es así como lo ven. La diferencia de los franceses de entonces y ahora con los españoles de entonces y ahora es que los franceses no estuvieron de acuerdo y pasaron de la discusión política a la acción. Para un ministro que iba a acabar con la amnistía fiscal, que iba a hacer pagar a los que más tenían. Va el Gil del candil de Luis XVI y lo cesa. Pues oye, a decapitar, que a veces hay que cortar por lo sano.
B
Sí, eso fue drástico de verdad. Oye, por recordarlo. El inicio. Eso has dicho. El inicio político, diríamos con comillas o sin comillas, da igual. El inicio político de la Revolución Francesa. Exactamente. ¿Cuándo se sitúa?
A
Tiene una fecha muy concreta, que es el 20 de junio. El 20 de junio se produjo ese comienzo, con ese episodio histórico conocido como el juramento del Juego de pelota. Muy resumido. Lo recordamos porque ya lo contamos esto hace un par de años. Esto consistió en que los representantes de los franceses, que no eran ni curas ni nobles, se plantaron y si aquí no pagamos todos impuestos y si no pagan más los que más tienen, la vamos a liar. Y la liaron más, claro. Los Estados Generales, que es como decir ahora el Congreso de los Diputados. Antes allí se llamaba los Estados Generales. Se reunieron en Versalles. Se llamaban Estados Generales porque los diputados se dividían en tres estados. Un Estado reunía a los curas, otro Estado a los aristócratas y todo el mogollón restante era el de los pringaos.
B
El famoso tercer Estado sería este. Eso sí, eso, que debía palmar siempre. Porque si de tres, dos eran los que eran. Y había uno solo. Catacrac.
A
Claro, claro. De ahí vino. Porque es que aquí no se votaba por número de diputados. Aquí se votaba. Cada estado tenía un voto. Claro, siempre estaba ya dos contra uno, siempre. El tercer Estado siempre perdía las votaciones. Porque el Estado de los curas y el Estado de los aristócratas actuaban como uno solo. Votaban juntos, siempre lo mismo. Eran PP y Vox, la ultraderecha unida. Y como siempre, votaban en contra de los beneficios para la mayoría. No había forma de sacar adelante nada. Mucho menos el plan que había propuesto el ministro de Finanzas, Jacques Necker, y que consistía en aprobar que los curas y los nobles pagaran impuestos para sacar al país de la bancarrota. Francia estaba en bancarrota total. Pero los curas y los nobles decían que no, que nanai, que pagar a los demás, que ellos ni en broma. La bronca política fue monumental y los del tercer Estado, los representantes de la mayoría de los franceses, se encerraron en el pabellón del juego de pelota de Versalles y juraron no salir de allí hasta que redactaran una Constitución que defendiera los derechos ciudadanos. Donde eso se llama el juramento del juego de pelota. Las calles de París ese día empezaron a calentarse y el cenutrio de Luis XVI termina de liarla, cesando aquel 11 de julio, tal que hoy, al ministro de Finanzas. Y encima culpándole de haber soliviantado a la plebe por intentar acabar con la amnistía fiscal. Esto es muy loco. Así que tal que mañana, 12 de julio, los parisinos empezaron a pasear las primeras cabezas decapitadas. Eran cabezas de cera, pero ya era una pista de la que se avecinaba.
B
Hombre, lo de poner cabeza sobre el hombre no sería exactamente eso. Pero explica eso de las cabezas de cera, porque esto tiene su aquel.
A
Sí, sí, eso tiene su explicación. Yo no sé si los oyentes han oído hablar de la famosa Madame Tissot. Tussaud. Escrito Tussaud. Todavía hoy en Londres, mucha gente habrá ido de turismo, existe el Museo Madame Tussaud. Es el museo de cera más famoso del mundo, pues gracias a ella se han podido reconstruir casi con total exactitud algunos rostros de personajes claves de la Revolución Francesa. En Aquel julio de 1789 existía en París un gabinete de figuras de cera del Dr. Curtius. Escribe porque es que yo no tengo morro para cerrarlo tanto y decir Curtius.
B
Como Courtois, como el portero del Madrid. Parecido, parecido.
A
Hay que cerrar mucho el Morris. Lo que ahora llamamos museos antes se llamaban gabinetes. Y en ese gabinete del Dr. Curtius se exhibían bustos de las primeras personalidades del país. Este hombre, el Dr. Curtius, tenía una ayudante en su taller que era buenísima, buenísima. Se llamaba Marie y era una retratista de cera magistral, un pedazo de artista. Entre las cabezas que había realizado en cera estaba la del ministro de Finanzas, Jacques Necker, el que cesó XVI. Y también estaba a la cabeza el busto de otro personaje que era uno de los aristócratas, podríamos llamar revolucionarios, pero lo llamamos con la boca pequeña. Pero este era de los de por el interés te quiero, Andrés. Era el duque de Orleans, Louis Philippe Josep d', Orléans, apodado años después como Philippe Egalité, Felipe Igualdad. Este tipo era primo del rey Luis XVI, pero también uno de sus grandes opositores y se llevaba a matar con María Antonieta.
B
¿Pero era o no era un aristócrata revolucionario convencido?
A
No sé si son conceptos, no me creo nada. Yo creo que no. Lo que pasa es que le quitaron un cargo importante en la corte del rey por culpa de María Antonieta. Se agarró un cabreo monumental y empezó a soltar lo más grande contra los reyes. Pero si no le hubieran quitado el cargo, tan contento hubiera seguido él ni revolucionario ni leches. Pero en aquellos inicios de la revolución se situó en el bando de los aristócratas revolucionarios por sus ganas de venganza con los reyes de Francia. Pero ante la plebe dio el pego. Por eso lo consideraban un revolucionario, Felipe Igualdad. El caso es que cuando se produce la destitución del ministro de finanzas aquel 11 de julio, al día siguiente, el día 12, se movilizaron muchos parisinos. Ahí ya empezó a calentarse mucho la calle. Se fueron al gabinete del Dr. Curtius, los robaron los bustos en cera del ministro Necker y del duque de Orleans, del aristócrata este del postureo. Los bustos los había hecho el ayudante Marie. Esos bustos los clavaron en picas y los pasearon junto con banderas negras en una especie de manifestación de protesta, pero escenificando un cortejo fúnebre.
B
Ya prometía esto.
A
Claro, era como diciendo los principales valedores de la plebe han sido descabezados, defenestrados, nuestras esperanzas han muerto.
B
Oye, Nieves, ¿Y los personajes estos que retrataban Cera Marí ¿Eran solo políticos o aristócratas? Porque entonces, cuando estalló la revolución, su cuello no valdría mucho.
A
No valía nada. No valía nada porque sí, hombre. En ellos el gabinete este del Dr. Curtius y. Y ellas retrataban sobre todo personajes de alta alcurnia, eran políticos y eran aristócratas. Y encima ella, Marie, era monárquica. Monárquica declarada, o sea que sí su cuello no valía un franco. Y de hecho Marie acabó arrestada casualmente con una amiga junto a una tal Josefina, que nos va a sonar mucho. Napoleón, Claro, la que luego fue esposa de Napoleón. A Magie llegaron a afeitarle la cabeza para decapitarla. Estuvo a un tris. Pero su jefe, el Curtius, y otro tipo, un actor, que era muy colega del jefe, tenían mano con los revolucionarios. Buscaron enchufe y consiguieron salvarla. Pero con una condición. La ponían en libertad con el encargo de realizar los bustos de los ejecutados importantes. Que hace falta ser morboso. Los revolucionarios querían conservar las cabezas en cera de los que decapitaban. Así que le llevaban las cabezas recién cortadas, ensangrentadas, al taller, al obrador de Marie. Ella sacaba inmediatamente los moldes y de ahí reproducía la cabeza en cera, pero muy precisa y muy realista, porque la cera permitía moldear muy bien. Y así hizo los moldes de Robespierre, de Luis XVI, de Marat, de María Antonieta.
B
¿Y se conserva alguno de estos moldes?
A
Se conservan algunos. Y además, no sólo moldes, sino, por ejemplo, el busto de Maratón que hizo ella se conserva, sigue en el museo de Londres. Y la máscara original de Robespierre, sacada de la cabeza recién decapitada, también está en Londres. En 2013 salió en casi toda la prensa mundial la cara del auténtico Robespierre, porque científicos franceses la replicaron a partir, no del molde de Londres, que creo que no lo prestan, porque claro, es una cosa histórica y muy delicada, sino a partir de una copia del molde que también se conserva en un museo de historia natural francesa en la Provenza. Creo que está la cara de Robespierre. Se puede ver en Internet. Yo recomiendo que la busquen, porque es el rostro exacto que tenía ese hombre. Es una cara muy redonda, con las ojeras muy marcadas. Evidentemente, este molde se lo hicieron recién decapitado. Además llevaba ya mucho tiempo detenido y se le pueden contar hasta las cicatrices de la viruela. Es un rostro con todos los detalles, porque Maguiera era un artista, y que, por cierto, pasó a ser Madame Tussaud cuando se casó con el señor François Tussaud, no confundir con François Truffaut. El éxito de esta mujer llegó no en Francia, sino en Gran Bretaña. Abrió su museo en Baker Street, que es la calle donde vivía Sherlock Holmes. Y el impulso definitivo se lo dio la reina Victoria de Inglaterra, que permitió que hiciera un molde de su cara para luego exponer su figura en el museo. Desde entonces, Londres cuenta con el museo de cera más importante del mundo y que tiene además 24 sedes en en cuatro continentes y fíjate tú, todo gracias a la revolución francesa.
B
Pues así revolucionados, nos despedimos. Hasta mañana, Nieves. Venga, un beso. Hasta mañana.
A
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Host: Nieves Concostrina
Podcast: SER Podcast, "Acontece que no es poco"
Date: July 11, 2023
In this vibrant episode, Nieves Concostrina explores a pivotal yet sometimes overlooked moment leading up to the French Revolution: the abrupt dismissal of Finance Minister Jacques Necker by King Louis XVI on July 11, 1789. Through her characteristic wit, historical insight, and critical perspective, Concostrina delves into the economic and political roots that fueled revolutionary fervor, the role of tax injustice, and the symbolic actions—like parading wax heads—that fanned the flames in Paris.
Quote:
“En realidad ese día se produjo el primer suceso sangriento. La revolución empezó políticamente 24 días antes, en junio… la cosa se calentó del todo hoy, 11 de julio de 1789, cuando el rey de Francia, Luis XVI, cesó fulminantemente… al ministro de Finanzas, Jacques Necker, por pretender… sanear la economía del país haciendo que los más ricos pagaran impuestos.” — Nieves Concostrina [01:10]
Quote:
“Porque es que aquí no se votaba por número de diputados. Aquí se votaba. Cada estado tenía un voto. Claro, siempre estaba ya dos contra uno, siempre. … Y había uno solo. Catacrac.” — Nieves Concostrina [04:50]
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“Feijóo y el PP están de acuerdo con Luis XVI… Porque quieren que los ricos paguen cuanto menos mejor. Ojo, tiene su lógica. … Si los ricos no necesitan los servicios de los pobres. Oye, que sean los pobres los que paguen impuestos para tener lo que necesiten.” — Nieves Concostrina [02:10]
Quote:
“Se movilizaron muchos parisinos… Se fueron al gabinete del Dr. Curtius, los robaron los bustos en cera del ministro Necker y del duque de Orleans… Los bustos los clavaron en picas y los pasearon junto con banderas negras… escenificando un cortejo fúnebre.” — Nieves Concostrina [09:22]
Quote:
“La ponían en libertad con el encargo de realizar los bustos de los ejecutados importantes… Los revolucionarios querían conservar las cabezas en cera de los que decapitaban.” — Nieves Concostrina [11:34]
On the futility of expecting the nobility and clergy’s solidarity:
On the vengeful motivations of “revolutionary” nobles:
On Revolutionary Paris's dark sense of spectacle:
Nieves Concostrina brings her trademark wit, biting sarcasm, and sharp socio-political commentary. She draws punchy parallels with modern politics and infuses the historical narrative with humor, indignation, and the occasional contemporary name-drop for satirical effect.
The episode highlights how a seemingly technical governmental decision—the firing of a finance minister seeking tax equity—served as a critical spark for revolution, illuminating the enduring dynamics of privilege, resistance, and public outrage. Through the tale of wax heads and the fate of Marie Tussaud, Concostrina demonstrates how history is often more peculiar, human, and intertwined with artistry than it first appears.