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A
Ser podcast. Acontece que no es poco es un podcast y yo soy la humana que te lo cuenta. Nieves con Costrina. Tenemos un género muy variado. Nacimientos, extravagancias, muertes, batallas, revoluciones, asesinatos, injusticias, farsas religiosas, reyes, más tuerzos, bodas. Aquí te dejo el que toca hoy en la ventana. Acontece que no es poco, un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena Ser.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlas, ¿Qué tal?
B
Mira, hoy en nuestro paseo diario por la historia, por lo que veo, una reina coge el relevo de un rey. Si, ayer hablamos de Felipe II y su desmedida afición por coleccionar huesos, reliquias, reliquia, restos humanos, en definitiva, con su simbolismo y sus cosas, pero restos humanos. Bueno, pues hoy se asoma la ventana a este Acontece que no es poco. Una reina española también, seguramente. Yo diría que la más ocultada o la menos conocida, la más olvidada y la más maltratada. Hoy hablamos de la atribulada vida de Luisa Isabel de Orleans.
A
No conoce ni Dios, creo yo. Ya dimos unas pistas de ella hace casi seis meses cuando hablamos en enero de la proclamación del rey Luis I, que ocupó el trono antes de lo que tocaba, porque su padre tenemos que situar para que la gente no se pierda. Felipe V, el rey batracio el Pertur, abdicó de repente, por sorpresa, después de la brasa que dio el tío para reinar y la guerra que nos lió. Luego dijo que reina el niño, que me aburro, me aburro, me aburro. Pues dijimos entonces que había que dedicarle un acontecido a la que fue esposa de Luis y por tanto reina consorte de España. Maltratada, olvidada y por supuesto, ocultada. No es un personaje del que podamos hablar porque destacar en algo. Nada, nada, absolutamente nada. Pero conocer las que pasó la reina consorte Luisa Isabel sirve para conocer la calaña de dinastías como los Orleans, los Borbones, los Habsburgo, los Braganza. Esta gente carece no sólo de moral, carece de escrúpulos y de alma. Y desde este mismo momento dense por mandados. A la porra los que están echando mano del presentismo. Es que era lo que se hacía. Pues sí, cuando Luis I ocupó el trono con solo 16 años, ya los había casado a esta pareja. Ya estaban casados porque las familias reales, ya sabes hacen planes con mucha antelación para que no se les vaya abajo el negocio. Tienen que tenerlo todo previsto. La elegida como esposa para Luis cuando solo era Príncipe de Asturias. Malamente elegida. También es verdad. Fue una princesa francesa llamada. En realidad era muy largo. María Luisa Isabel de Orleans. Si apenas alguien conoce a este rey, a Luis I, porque se murió a los siete meses de reinado, nadie, ningún ciudadano de a pie, sabría decir quién fue su esposa, ni a dónde fue a parar, ni dónde para ahora, ni nada de nada. Ni mucho menos conocería cómo destrozaron su vida como adolescente, como mujer y sobre todo, como persona.
C
Mes nuits blanches ne sont pas blanches à peine, Claires semées d', étoiles, petit trou dans la toile, étanche triste, strass sur le voile et m' envoûté de ténèbres. Je passe des heures, infinies à compter les moutons funèbres qui t mes insomnies minuit est là je ne dors pas. Et moi je dors et plus. Je pense.
B
De todas formas, estaba pensando que la mayoría de las reinas consortes son unas grandes desconocidas o pequeñas, pero no las conoce nadie, salvo alguna que ha sido reivindicada así últimamente se me ocurre Isabel de Braganza, como fundadora del Museo del.
A
Prado, que también lo comentamos porque ha empezado a sonar el nombre de esta mujer, porque hasta hace muy poco el Museo del Prado lo ha había creado el más tuerzo, el cierra bares. Este pollo que no hacía otra cosa que irse de tabernas y de putas, así de claro, iba a fundar un museo. Pero los consortes, salvo Isabel de Braganza, por la creación del museo, Isabel de Farnesio, por la mala leche que gastaba, Bárbara de Braganza, porque no paraba de comer y de meter mano en la caja, Cristina de Borbón, por corrupta, Por corrupta. Y el rey Francisco, hablando de consortes, que también los hemos tenido, porque no paraba de echarse novios. Las consortes son las descontas y por supuesto, las olvidadas, pero hasta las más ninguneadas e irrelevantes. Cuando se morían, ya fuera en Madrid o en Bormujos, da igual, enseguida estaban organizando un traslado con todo a la pompa, sin reparar en gastos, para traerlas a la cripta real del Escorial. Quisieran o no quisieran. Hasta Victoria Eugenia, la mujer de Alfonso XIII, también lo comentamos en su momento, que odiaba a su marido, que no se hablaban, que no quiso verlo hasta después de que se muriera. Bueno, pues esta mujer fue exhumada en Lausana, en Suiza, para llevarla por la fuerza al Escorial. Esta fue una decisión unilateral del delincuente Juan Carlos I, que obligó al Estado a pagar una millonada para repatriar los restos de al menos seis fiambres Borbones que se murieron repartidos por el mundo. Aquello fue una salvajada de dinero, lo que nos costó. Pero la norma es que todo coronado, todo infante y todas las y los consortes tienen que estar en El Escorial. Y a gastos pagados, porque les sufragamos nosotros el entierro, los traslados y el mantenimiento de las tumbas. Menos, y a eso vamos, a la reina consorte, Luisa Isabel de Orleans, que fue repudiada y ninguneada.
B
Oye, ¿De dónde sale esta mujer? ¿Quién era? ¿Por qué la eligen para esposa de Luis I?
A
Dicho a las claras, a los Borbones se la colaron, así de claro. Es lo que tiene apañar matrimonios de Estado solo por intereses y por unir apellidos. También quede claro que hablamos de una persona con gravísimos problemas de salud mental. Claro es que por eso la llamaron la reina loca. Pero mucho peor de la cabeza estuvieron Felipe V y luego su hijo Fernando VI. Y nadie los llama los reyes locos salvo yo, que insulto a todos. Pero vamos, Felipe V es en los libros de texto unas veces el animoso y otras veces el melancólico. Y Fernando VI, el justo. A este no sabían ya ni qué ponerle. Le pusieron qué le ponemos el justo. Luisa Isabel ya era una niña maltratada en Francia porque era una noble de segunda fila y porque la chiquilla no estaba bien, era un estorbo que no sabían dónde colocar. La presentamos así, sin intención de liar la pelota, con mucha familia. Su padre era el duque de Orleans. Y la madre de esta chiquilla era una de las tropecientas hijas bastardas de Luis XIV. Es decir, Luisa Isabel de Orleans era nieta del Rey Sol con una de sus muchas amantes. A la niña la metieron en un convento desde chiquitilla, pero metida allí sin recibir educación, ningún tipo de formación, sin que pudiera tratar con la familia, absolutamente sola. Y convento de donde fue expulsada por mal comportamiento. La chica tenía un trastorno y el padre, el duque de Orleans, muy cuco él. Vamos a ver acabamos de encajarles a los catetos de los españoles, al Borbón Felipe V, que está más para allá que para acá. Este tolay no da un paso. Sin contar con Francia, que somos en realidad los que mandamos. Para algo lo hemos puesto ahí. Y si tienen que buscar pareja para los hijos, esas parejas van a ser francesas sí o sí. Yo tengo una hija que a mí no me sirve para nada, que no sé dónde ponerla, que sólo ocupa sitio y que aunque oye, hija de una bastarda, no deja de ser nieta de Luis XIV. A la niña la encajo yo como consorte del heredero del príncipe Luis y encima la convierto en reina de España.
B
Ya no sé si preguntarlo, pero toda esta maniobra y la situación de la niña y eso. Entiendo que los reyes de España no sabían nada.
A
La desconocían totalmente.
B
Se la colaron.
A
Sí, sí, sí, sí, se la colaron. Que lo desconociera Felipe V, que era un pavo con peluca, pues vale. Pero su mujer, Isabel de Farnesio, era muy larga. Lo que pasa es que, claro, no fue informada, no tenía datos de las carencias de la chiquilla. No tenía ni idea. Por eso es ella también la primera en darse cuenta y en quejarse de que les han enviado desde Francia un género defectuoso. El comentario. Exactamente. Hemos hecho una terrible adquisición. Eso era la niña, una adquisición. En realidad lo que se hizo fue intercambiar dos niñas. Los reyes de España mandaron a una niña a Francia y Francia mandó a otra niña a España. Esto es otra historia que también tiene lo suyo, porque los reyes en general, y en este caso particular los Borbones, no eran reyes, eran tratantes de ganado femenino. Luisa Isabel de Orleans fue entregada a España con 12 años recién cumplidos. Acababa de cumplirlos el príncipe Luis. Tenía 14. El primer encuentro de la pareja fue en donde mucha gente lo conocerá, en donde está ahora el Parador Nacional de Lerma, en Burgos, ese palacio tan bonito. Pues ahí fue el encuentro. Allí los casaron y allí se supone que debía consumarse el matrimonio siguiendo el protocolo, con toda la corte delante, puesto que estaban casando al futuro rey de España.
B
Si no sabrían ni cómo hacerlo, ¿Qué iban a saber?
A
Pero el protocolo es el protocolo. Y la ceremonia de alcoba, que así se llamaba, tenía que celebrarse. El ligero contratiempo, ligerísimo, oigo, con toda la ironía, es que en la niña no se había producido la primera menarquia, que se llamaba, que se decía en entonces, su primera menstruación. Luego los niños, claro, no estaban obligados a consumar delante de todo el mundo. La consumación tenía como único objetivo la procreación. Si La niña con 12 años recién cumplidos no era fértil, no era necesario verificar esa consumación. Pero no por ello, por supuesto, se iba a renunciar al paripé habitual que debía completarse y contemplarse en las bodas reales. Es decir, tras la ceremonia religiosa que se celebró allí en Lerma, en la que un obispo, que ya me ha puesto yo el cuello a que era pederasta, casó sin pudor a una niña de 12 años, allí mismo se preparó una habitación en lo que ahora es el parador de Lerma, se metió a los dos niños recién casados en la cama en la que previamente se habían hecho sus sortilegios. El obispo, ellos lo llaman bendecir, pero en el fondo son hechicerías. Y allí los tuvieron tumbados un rato, haciendo un teatrillo protocolario delante de los reyes, los diplomáticos, más obispos, más cardenales nobles y demás fauna. Pero bueno, ya saben, no critiquen, era la costumbre y por tanto estaba bien hecho. Esto son las casas reales. Tremendo, tremendo. Aquello fue tremendo.
B
Ya contamos en su momento de eso. Sí me acuerdo que la estancia de la niña en la corte fue terrorífica para ella y para los demás también.
A
Es que los comportamientos eran escandalosos. Corría desnuda por los jardines de la granja, era bulímica, fregaba los suelos con sus vestidos, se tiraba pedos y abruptaba en los actos con embajadores. Era una persona enferma que sólo fue tratada como material defectuoso. Por eso, cuando enviudó, con sólo 15 años, ya era viuda, la mantuvieron enseguida, la encerraron, la apartaron de la corte para que guardara con la excusa del luto, y de paso la quitaron de en medio. Hablamos de una cría adolescente que se hundió aún más en la miseria, sola y abandonada por todos. En cuanto hubo oportunidad, a raíz de la ruptura de un acuerdo diplomático entre Francia y España, que no podemos detenernos ahora, la facturaron a Francia de inmediato. En Versalles, donde había nacido, no quisieron recibirla. Estuvo dando tumbos allá donde quisieran colocarla, arrastrando su enfermedad mental en la más absoluta miseria, sin autonomía, reclamando la pensión que le correspondía como reina viuda, pidiendo ayuda a los Borbones españoles, que no.
B
Se la dieron, por supuesto que no.
A
Hasta que la chavala murió a los 31 años y con el título de reina de España en su haber. Todavía fue enterrada provisionalmente en una cripta sombría, húmeda y muy cutre de una iglesia que está en París llamada San Sulpicio, a la espera de, como aseguraron los Borbones españoles, trasladarla al Panteón de Infantes del Escorial. Pero no, allí sigue, en una tumba identificada solo con una inscripción que dice Cueva de España, 1742, que es el año en que murió. Así que todo esto era para decir que no, no hay nada que destacar de esta reina de España, Sólo hay que destacar lo que los Orleans y los Borbones hicieron con ella.
B
El catálogo de barrabasadas en las familias reales repasando la historia es casi infinito.
A
Es tremendo, es tremendo. Quedan fatal si te cuentan estas cosas, pero es lo que son.
B
Nos suenan algunas historias que hemos estudiado, algunos episodios a lo mejor más recientes, pero si vas rascando, rascando, rascando', joder, una película de terror.
A
Está todo muy blanqueado y te cuentan el brillo, te cuentan el brilli brilli, lo bonito y lo que hay debajo es mucha mierda.
B
Mucha mierda también se dice para desear suerte. Así que mucha mierda. Nieves, hasta mañana. No, mañana no, mañana descansar.
A
El lunes.
B
El lunes nos reencontramos y a ver lo que aparece por aquí.
A
Gracias, Carlas. Un beso. Gracias. Suscríbete. Acontece que no es poco. Todos los episodios y contenidos adicionales en la app de Cadena Ser y en nuestros canales de Apple Podcast, Spotify, Ivoox, Google Podcast y YouTube. Escúchanos en directo en la SER de lunes a jueves a las 7 de la tarde. Cadena SER, la radio.
SER Podcast · 1 de junio de 2023
Con Nieves Concostrina y Carlas Francino
En este episodio, Nieves Concostrina arroja luz sobre la trágica y casi desconocida figura de Luisa Isabel de Orleans, quien fue reina consorte de España por breve tiempo al casarse con Luis I. A través de su característico tono irreverente, Concostrina denuncia el trato inhumano, el olvido y el desprecio sistemático al que fue sometida esta mujer por parte de las casas reales de Orleans y Borbón, señalando la hipocresía, el abuso y la insensibilidad como rasgos comunes en la historia de muchas familias reales.
Con su inimitable estilo punzante y un enfoque crítico hacia la historia tradicional, Nieves Concostrina rescata del olvido la figura de una reina víctima de la deshumanización. El episodio es un llamado a mirar detrás del “brilli brilli” oficial y a reconocer la crudeza, injusticia y sufrimiento sistemático oculto en los anales monárquicos.