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A
En La Ventana, Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina, Cadena SER.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos.
B
Oye, ya sabes que mañana abriremos La Ventana en un lugar muy especial y muy importante también, que es el Hospital 12 de octubre en Madrid, que cumple 50 años y como es uno de los centros de referencia, pues eso nos va a permitir conocer historias, proyectos, chequear el estado de los hospitales y de la sanidad general en España, que no está mal hacerlo. Total, que esta cita le ha inspirado a Nieves y hoy, hoy voy a contar las historias de medicamentos que cambiaron el mundo. Venga. Viva la ciencia.
A
Me vino por ahí porque sabía de la visita y porque el 12 de octubre está muy cerquita de. De esas colonias de barro de las que hemos hablado, de Villaverde, de mi barrio. Villaverde, Cruce de Orcasitas. Y fue un hospital que en su momento supuso mucho en aquella zona y yo Sí recuerdo el 12 de octubre con especial cariño. Así que es verdad. Ya que mañana abrís La ventana en el 12 de octubre, insistamos en lo importante que es dedicar recursos a la investigación, a la formación, a las condiciones laborales de los profesionales, a las instalaciones. Por supuesto. Y se me ha ocurrido que deberíamos recordar algunos medicamentos que cambiaron el mundo, para que no se nos olvide que las vacunas, la insulina, el salvarsán, la píldora, la penicilina, no han surgido como hongos. Detrás hay ciencia, hay mucho trabajo, hay muchas personas, hay experimentación, hay empirismo. Siempre me gusta remitirme a una comentado varias veces aquí, pero seguiré haciéndolo. Una viñeta genial de Quino, el padre de Mafal, que además es una viñeta que está considerada una de las 10 viñetas más famosas que nunca pasarán de moda. Qué bueno, hay gente que hace ranking de esto. Bueno, pues se ve un quirófano con cinco médicos rodeando a un paciente, esmerados ahí en operarle y un cartel que cuelga de la pared del quirófano que dice aquí trabajamos para que luego la gente dé gracias a Dios. Eso está la fe y la razón otra vez. Bueno, pues vamos a repasar algunas de esas cosas por las que Dios no ha movido un dedo, pero sus representantes en la tierra se llevan en este país 10 veces más recursos que los que están currando todo el día para mantenernos vivos. Sin ciencia no hay futuro. No hay más Dios que la ciencia.
B
A ver, que la lista es larga. Así que. Medicamentos. ¿Por cuál empezamos? ¿El más antiguo, el más famoso, el más eficaz?
A
De algunos de ellos hemos hablado aquí alguna vez, ahora de forma más extensa. Hoy vamos a hacer un compendio de ellos. Vamos a empezar con el más famoso y luego seguimos con el más antiguo, que también tiene una doble cara. He dicho que vamos a hablar de medicamentos que cambiaron el mundo. Pero eso no quiere decir que todos sean bondades. A veces los cambios tienen dos caminos, para bien y para mal. Y aunque también he dicho que los medicamentos no surgieron como setas porque tienen mucho trabajo detrás, hay uno que en realidad sí surgió como un hongo por casualidad. Porque el descubrimiento de la penicilina es también el mayor ejemplo de serendipia que se menciona. Ya sabemos lo que es. Es encontrarte algo inesperado, de chiripa, pero siendo lo suficientemente listo para detectar que lo has encontrado.
B
Bueno, para eso hay que saber. Porque si los demás nos encontramos el hongo de la penicilina, lo tiramos directamente porque ve moho ahí, dices, Qué asco. Fuera.
A
Esto lo tiras directamente. Menos mal que no pasó por el laboratorio una señora de la limpieza. Como cuando le quitas al bote de tomate frito esa capa verde que cría en el frigo y la tiras. Pues de ese moho verde as, el bacteriólogo escocés Alexander Fleming sacó oro. Fleming estaba harto de ver la cara solo de los microbios que criaba en su laboratorio. Se tomó unas vacaciones y cuando regresó, a finales de septiembre de 1928, resultó que en su ausencia, un hongo había estado creciendo en una placa de Petri de esas así de cristalillo. Una placa que se quedó sin limpiar. Ese hongo había estado currando, cargándose las bacterias de la placa. Fleming llevaba años buscando dar con alguna sustancia bacteriana para combatir. Combatir las infecciones. Pero tuvo que volver de vacaciones para encontrarse un hongo. Que dijo qué pacha. Alex, Soy Penicillium notatum.
B
Penicillium notatum.
A
Penicillium notatum. Llevo unos días aquí, sólico, cargándome a tus bacterias. Y tú no lo sabes, pero acabo de conseguirte el premio Nobel de Medicina. Yo que sé, Es imposible calcular las vidas que salvó la penicilina. Así que, yo que sé. Viva el moho verde y asqueroso.
B
Bueno, una vez repasada la historia del hongo casual y salvador, ¿Cuál sería el medicamento que cambió el mundo para bien y para mal? Para bien y para mal.
A
El opio. Hemos hablado aquí también de él. Es más antiguo que el hilo negro. Es un analgésico. Alivia y reduce el dolor. ¿Cuánto sufrimiento padeceríamos sin la morfina, por ejemplo? Pero claro, el opio también cambió el mundo para mal, porque si no se usa con fines terapéuticos, pues te deja listo, la verdad. El opio se extrae de la adormidera, que es una amapola muy mona que guarda un juguillo blanco y lechoso. Este juguillo luego se seca, se procesa y de ahí sale el opio. En Mesopotamia y en Egipto ya lo usaban como analgésico. En Persia se utilizó como anestésico. Romanos y griegos le daban un uso medicinal. Pero si querían tener una charla con algún dios, también le pegaban al opio y hablaban con quien hiciera falta. Y en muchos otros lugares, el opio servía a soldados y a ciudadanos para mitigar el miedo a la guerra, para evadirte. Con el paso de los siglos, con el avance de la investigación, se fue descubriendo que todo lo que tuviera que ver con el opio, ya fuera en plan jarabe, en grajeas como linimento o en enemas, ayudaba a los enfermos. No curaba nada. El opio no cura, solo aliviaba. Ya es bastante, ya es mucho. Y también sirvió para ganar guerras. De eso hemos hablado aquí, de las famosas guerras del opio, provocadas por la mayor narcotraficante de la historia, la reina Victoria I de Inglaterra, que dejó a Pablo Escobar a la altura del Bet Tremenda. Ella. Ella utilizó. Y sus generales, claro. Utilizó el opio para doblegar a China, porque se negaba a comerciar con Reino Unido. Y dijeron los pues mira, si no os abrís a comerciar con nosotros, os vamos a dejar a todos los chinos drogados, perdidos, fumados, anulados y arruinados. Porque los engancharon a la droga directamente. Así doblegaron los británicos a los chinos, convirtiéndolos en adictos. Así consiguieron rendir a China.
B
Oye, si estamos haciendo lista, tenemos que dedicar un apartado a las vacunas, que ocupan un lugar fundamental en este universo de los medicamentos. Porque medicamento hay que recordar que no sólo es el que cura, o alivia que estábamos comentando, sino también y sobre todo el que previene.
A
Y fíjate, ayer leyeron el Nobel de Medicina, se conoció a dos personas que han sido fundamentales en la vacuna de la Covid, que es el ARN. Maravilloso. Pues sí, no hace falta hablar de lo que ha supuesto la vacuna contra Covid, la del neumococo, la de la gripe, sarampión, varicela, polio, viruela, el cólera. Que por cierto, en la vacuna del cólera fue pionero Santiago Ramón y Cajal. Pero el mérito se lo llevaron después otros porque nadie se enteró de que un español ya había dado con el remedio para prevenir el cólera. Porque es que escribió el informe en español, no en inglés. Esto tiene su historia. Me voy a guardar esto para contarlo más despacio. Es un asunto, además de la vacuna del cólera, con el que también hicieron mucho el idiota, los antivacunas, que suelen ser sinónimos. Antivacunas, idiotas. La vacuna contra la viruela fue la primera también hace muchos años. Lo contamos aquí. La pista la dieron las vacas. Por eso a partir de ahí todos los métodos de prevención se llaman vacunas de vaca. Curioso. Las cosas a veces son muy tontas. Fue un científico, pero se entiende muy bien. Fue un científico británico, Edward Jenner, que se fijó en que en las granjas las mujeres que ordeñaban a las vacas se infectaban de la viruela de las vacas, porque las vacas también tienen viruela, pero es una viruela más leve que la que la humana. Es una tontería de viruela. Y resulta que estas mujeres que se contagiaban de la viruela de las vacas quedaban inmunizadas ante la viruela humana. Cualquiera pillaba la enfermedad, menos las ordeñadoras. Así que Jenner se dedicó a inocular el virus de la viruela vacuna en los humanos. Y con ello se inició el camino de la vacunación. Tampoco es que lo tuviera muy fácil el hombre, porque se le pusieron en contra. La principal enemiga del método, como siempre, la multinacional católica, que dijo que si se inoculaba la viruela de la vaca en los humanos acabarían mugiendo. Son muy tontos. La Iglesia ha sido muy antivacunas hasta hace relativamente poco. Hombre, ahora ya no. Ahora exigen ser vacunados los primeros. Y si pillan cáncer piden quimio, porque Dios falla más que una escopeta. Féria.
B
Oye, Mineves. Llevamos tres medicamentos. Uno que alivia, otro que cura y otro que previene. Pero al principio es que has dicho una cosa. Comer el Salvarsán.
A
Salvarsán.
B
¿Eso qué es o qué era? Salvarsán.
A
Sigue. Sigue siendo Salvarsán. Arsénico salvador. Se cargaba la bacteria de la sífilis. Algunos científicos se vuelven locos poniendo nombres complicadísimos a sus descubrimientos. Pero el alemán que descubrió el compuesto químico para luchar contra una de las enfermedades más extendidas, de las más antiguas, y que dejaba unas secuelas gravísimas, buscó un nombre muy facilón. Paul Ehrlich se llamaba el médico que usó por primera vez un compuesto químico contra la sífilis. Y el nombre que puso fue 606. 606, porque fue en el experimento 606 cuando llegó a donde quería llegar. Había realizado previamente 605 ensayos con compuestos a base de arsénico que durante años estuvo inyectando en roedores para ver si les curaba de la sífilis que previamente les había contagiado. La verdad que fue una faena para los ratones, porque pillaron sífilis sin conocer rata. Esto es una putada. En el ensayo 606 dio con la tecla y con ese nombre se quedó 606. Luego se llamó Salvarsán, el primer medicamento con el que se inició la farmacoterapia moderna en 1910. Por eso a su descubridor, a Paul Ehrlich, se le considera el padre de la quimioterapia, de la terapia química.
B
Oye, que nos quedan todavía un par de minutos. Por favor, que no se nos queden fuera de la lista. La insulina y la píldora.
A
Tremendo.
B
La insulina y la píldora, que son dos de los logros yo creo que más importantes del siglo XX. Seguro.
A
Dicen que sí. Eso dicen los que saben que ningún otro medicamento como la insulina ha solucionado la vida a tantas personas en tan poco tiempo. Se descubrió. Es que descubrís muy rápido, muy rápido. Solo se podía luchar contra la diabetes con dieta. Y a los pobres enfermos es que los matabas de hambre. Cuando encima sufrís diabetes, al parecer da mucha hambre. ¿Y de la píldora anticonceptiva, pues qué decís? Eso no fue un medicamento. Eso fue una absoluta revolución. Y encima de ser un medicamento revolucionario. Surgió en los revolucionarios años 60. Lo tenía todo. La verdad es que no hay nada que decir. De la píldora. Con decir la píldora está todo dicho. Ya está. Es que la píldora define eso. Eso sí, como todas las drogas, tiene efectos secundarios. Y el Enovit, que este es el nombre que se dio a este medicamento, Enovit, fue el primero que incluyó en el prospecto las advertencias sobre los posibles problemas asociados. Ahora es obligatorio que lo indiquen todos. ¿Que despliegas de una caja de aspirina? Siete folios. Te puedes tapar con ello.
B
Es un género en sí mismo.
A
Sí, pero bueno, nadie leemos los efectos secundarios porque ni tenemos tiempo ni tenemos vista para esas miniaturas ni queremos que se nos quiten las ganas de tomarlos.
B
Bueno, Liebes, mañana no te veo en el Hospital 12 de octubre, pero el jueves sí. El jueves repetimos aquí en la ventana, ¿Vale? Un beso muy grande.
A
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Host: Nieves Concostrina
Date: October 3, 2023
Podcast: SER Podcast
Este episodio de "Acontece que no es poco" rinde homenaje a la ciencia y a la medicina repasando la historia de algunos medicamentos que han transformado la humanidad: desde la casualidad que permitió el descubrimiento de la penicilina, la doble cara del opio, la revolución de las vacunas y el papel fundamental de la insulina y la píldora anticonceptiva. Con el humor mordaz y el enfoque crítico que caracteriza a Nieves Concostrina, el episodio reivindica el papel de la ciencia frente a la superstición y recuerda cómo detrás de cada avance ha habido miles de horas de investigación, ensayo y trabajo empírico.
Celebración en hospitales (00:22): El episodio se inspira en la visita del programa al Hospital 12 de Octubre por su 50 aniversario, situando el debate sobre la importancia de la sanidad pública e investigación.
Recursos y ciencia (00:52):
“Insistamos en lo importante que es dedicar recursos a la investigación, a la formación, a las condiciones laborales de los profesionales, a las instalaciones. [...] Vamos a recordar algunos medicamentos que cambiaron el mundo, para que no se nos olvide que las vacunas, la insulina, el salvarsán, la píldora, la penicilina, no han surgido como hongos. Detrás hay ciencia, hay mucho trabajo, hay muchas personas, hay experimentación, hay empirismo.”
—Nieves Concostrina
Crítica a la asignación de recursos (01:31):
“...sus representantes en la tierra se llevan en este país 10 veces más recursos que los que están currando todo el día para mantenernos vivos. Sin ciencia no hay futuro. No hay más Dios que la ciencia.”
—Nieves Concostrina
Descubrimiento accidental (03:29 – 05:03): Relató el caso de Alexander Fleming y su regreso de vacaciones, cuando descubre el potencial del hongo Penicillium notatum.
“Menos mal que no pasó por el laboratorio una señora de la limpieza. [...] De ese moho verde asqueroso, el bacteriólogo escocés Alexander Fleming sacó oro.”
“Fleming llevaba años buscando dar con alguna sustancia bacteriana para combatir las infecciones. Pero tuvo que volver de vacaciones para encontrarse un hongo.”
—Nieves Concostrina
Impacto incalculable (05:03):
“Es imposible calcular las vidas que salvó la penicilina. Así que, yo que sé. Viva el moho verde y asqueroso.”
—Nieves Concostrina
Uso medicinal e histórico (05:57 – 07:30): Analgésico ancestral gustado por Mesopotamia, Egipto, Persia, Roma y Grecia tanto para aliviar el dolor como para usos recreativos y bélicos.
“El opio se extrae de la adormidera, que es una amapola muy mona que guarda un juguillo blanco y lechoso. [...] El opio no cura, solo aliviaba. Ya es bastante, ya es mucho.”
—Nieves Concostrina
La otra cara: la adicción y las guerras del opio (07:30 – 08:10):
“La reina Victoria I de Inglaterra [...] utilizó el opio para doblegar a China, porque se negaba a comerciar con Reino Unido. [...] Así doblegaron los británicos a los chinos, convirtiéndolos en adictos.”
—Nieves Concostrina
La importancia de inmunizar y el Nobel reciente (08:13 – 09:15):
“Ayer le dieron el Nobel de Medicina a dos personas que han sido fundamentales en la vacuna de la Covid, que es el ARN.”
—Nieves Concostrina
Historia y origen (09:15 – 10:16):
“La vacuna contra la viruela fue la primera. La pista la dieron las vacas. Por eso a partir de ahí todos los métodos de prevención se llaman vacunas.”
—Nieves Concostrina
Antivacunas y oposición religiosa (10:16 – 10:36):
“La principal enemiga del método, como siempre, la multinacional católica, que dijo que si se inoculaba la viruela de la vaca en los humanos acabarían mugiendo. [...] La Iglesia ha sido muy antivacunas hasta hace relativamente poco.”
—Nieves Concostrina
Un naming peculiar y la historia del 606 (10:45 – 12:04):
“Paul Ehrlich se llamaba el médico que usó por primera vez un compuesto químico contra la sífilis. El nombre que puso fue 606. [...] Luego se llamó Salvarsán, el primer medicamento con el que se inició la farmacoterapia moderna en 1910.”
—Nieves Concostrina
Padre de la quimioterapia (12:02):
“Por eso a su descubridor, a Paul Ehrlich, se le considera el padre de la quimioterapia, de la terapia química.”
—Nieves Concostrina
Insulina: esperanza para los diabéticos (12:11 – 12:28):
“Ningún otro medicamento como la insulina ha solucionado la vida a tantas personas en tan poco tiempo.”
—Nieves Concostrina
La píldora anticonceptiva: libertad y efectos secundarios (12:28 – 13:15):
“Eso no fue un medicamento. Eso fue una absoluta revolución. [...] La píldora define eso.”
—Nieves Concostrina
“Enovit fue el primero que incluyó en el prospecto las advertencias sobre los posibles problemas asociados. Ahora es obligatorio que lo indiquen todos.”
—Nieves Concostrina
El prospecto, género literario propio (13:27):
“Siete folios. Te puedes tapar con ello. [...] Nadie leemos los efectos secundarios porque ni tenemos tiempo ni tenemos vista para esas miniaturas ni queremos que se nos quiten las ganas de tomarlos.”
—Nieves Concostrina
Sobre la batalla histórica de la ciencia frente a la superstición (01:24):
“No hay más Dios que la ciencia.”
—Nieves Concostrina
Humor ante lo serio (04:09):
“Menos mal que no pasó por el laboratorio una señora de la limpieza. Como cuando le quitas al bote de tomate frito esa capa verde que cría en el frigo y la tiras. [...] Viva el moho verde y asqueroso.”
—Nieves Concostrina
Crítica social recurrente (10:16):
“La principal enemiga del método, como siempre, la multinacional católica, que dijo que si se inoculaba la viruela de la vaca en los humanos acabarían mugiendo.”
—Nieves Concostrina
En este entretenido repaso histórico, Nieves Concostrina pone en valor con datos, anécdotas y sentido del humor los logros de la investigación médica, subrayando la importancia de no dar por sentado lo conseguido. Aboga por poner la ciencia en el centro de la vida y reivindica a quienes, lejos del altar, apuestan sus carreras y su tiempo para que todos vivamos mejor.