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Nieves
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
Carla
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carla. ¿Cómo estás?
Carla
Vamos al lío, Venga. Mira, hoy en nuestro paseo diario por la historia, nos toca, que lo sepan los oyentes, nos toca una de conquistadores, de los españoles que descubrieron que desembarcaron en América con ganas de conquistar, eso sí, y de colonizar y evangelizar y otras cosas que acaban en ar. Cosa que acabaron consiguiendo, por cierto, tras algunos episodios más o menos sonados. Uno de ellos, quizá de los más conocidos, es el de hoy. El encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés.
Nieves
Sí, señor. Lo de hoy además sí que es un verdadero choque de civilizaciones, un choque de religiones. Un encuentro de dos líderes. El 8 de noviembre de 1519, un señor barbudo, vestido de paños y armadura y acompañado de su séquito, avanzaba él ahí por unas pasarelas sobre una gran laguna en donde había plantada una urbe que nunca vista. Estaban alucinando. Tenochtitlán, la llamaban sus habitantes. Ya lo canta alguien por ahí. Guadalajara, en un llano. México, en una laguna. En mitad de aquella ciudad absolutamente alucinante que parecía flotar, esperaba al barbudo Hernán Cortés, otro señor barbilampiño, muy morenito, más ligero de ropa, que estaba bajo un palio de oro, perlas, plata y plumas. Alucinante también aquello. El señor imberbe se llamaba Moctezuma y aunque bien protegido, estaba más mosqueado que un pavo en Navidad, viendo avanzar toda aquella tropa barbuda. Hernán Cortés también avanzaba mosqueado porque no sabía por dónde iba a salir aquello ni cómo iba a terminar aquel encuentro, pero también iba protegido. Se saludaron los dos y Hernán Cortés, un poquito imprudente, pues intentó colgarle a Moctezuma un collar de colorines. Hombre, ¿Dónde vas? ¿Dónde vas a colgarle un collarcito a un tipo que va de oro hasta la arceja?
Carla
Yo pensaba, era un detalle. Bueno, no está mal.
Nieves
Un collarcito de cristalito. Hombre, si hubiera llevado un salchichón de bellota de su tierra el extremeño, pues todavía. Pero hombre, un collarcito. La escolta de Moctezuma frenó en seco a Hernán Cortés. Y tras este incidente sin importancia, porque a Moctezuma no se le tocaba, lo sa ni siquiera se le podía mirar a los ojos. Los aztecas acompañaron a los españoles a sus aposentos a que se lavaran un poco y les brindaron una buena acogida por si acaso eran dioses. Ese fue el histórico día del encuentro de Cortés y Moctezuma. A partir de ahí, oye, ya ni un solo día sin tensión de glúteos.
Guest or Narrator
¿Y si hacemos como si nada hubiera ocurrido? ¿Y si empezamos de cero y mismo, amor mío?
Nieves
Estoy de acuerdo, cariño. Emp. Ni nos conocemos ni nos conoceremos.
Guest or Narrator
¿Y si las cosas fueran a partir de ahora distintas? ¿Si me miraras con ojos nuevos, mi vida?
Carla
Oye, Nieves, por culpa de aquí el nuevo entendimiento, ¿Dónde estuvo la clave o es que no podía haber entendimiento?
Nieves
A ver, ni aztecas ni españoles estaban por la labor del entendimiento. Imposible. Unos señores estaban invadiendo el territorio que otros señores consideraban suyo. Esos eran Putin y Zelensky. Imposible. La pregunta es cómo Hernán Cortés y sus chicos llegaron sin problemas hasta el mismo centro del imperio azteca, que además Tenochtitlán estaba en el centro del país, en lo que ahora es Ciudad de México. Porque es que desde la costa tuvieron que atravesar muchísimo territorio. Hacía siete meses que Cortés había llegado a las costas de México. Moctezuma, ojo, lo sabía, pero estaba desconcertado con la visita de aquel complejo grupo humano o divino, pero de aspecto raro. Llegaron en barcos muy grandes, tenían unos artilugios que hacían mucho ruido y escupían fuego. ¿Eran hombres o dioses, no se sabe? Muy peludos, no muy aseados y subidos además en animales muy extraños. Altos, con cuatro patas, cabeza grande y acompañados de otros bichos de grandes fauces, que eran los mastines. Llevaban mastines, Bichos que aterrorizaban a aquella gente. Los aztecas eran muy bestias también. Y Moctezuma, todo un señor de la guerra que tenía sometidos a los pueblos de alrededor. Pero aquellos recién llegados por el mar le tenían muy despistado. Por eso Moctezuma, cuando supo del desembarco, reunió una especie de comité federal de urgencia para que sus consejeros y príncipes debatieran sobre cómo enfrentar esa extraña situación. ¿Qué hacemos? Unos querían preguntar antes de atacar para ver de qué iban porque a lo mejor eran gente interesante para alcanza acuerdos, otros que no, que se dejaran de posibles alianzas, que eso era mejor atacar porque aquellos tipos no parecían trigo limpio.
Carla
Pero si has contado que Cortés pudo llegar hasta el mismo centro del imperio azteca. Es que al menos por un tiempo triunfó la vía diplomática. Es porque les dejaron llegar, ¿No?
Nieves
Sí, claro, claro, les dejaron y sí, pero eso fue otra demostración de que la diplomacia sólo sirve a ratos y según con quién. Moctezuma perdió demasiado tiempo en averiguaciones y en decidir si se abstenía o si atacaba y al final tragó con la vía diplomática. Error. Mientras Cortés, que era más listo que el hambre, él fue organizándose. Pero antes de contar cómo llegó Cortés a verse cara a cara con moctezuma, que el 8 de noviembre, vamos a contar por qué estaba Cortés en México. Porque es que no debería haber estado.
Carla
¿Cómo que no tenía que haber estado?
Nieves
No, él no tenía que estar ahí. No tenía que estar. ¿Donde estaba Hernán Cortés? Estaba en Cuba cuando recibió la orden de acercarse a la costa de Yucatán a explorarla, solo a explorarla, a establecer amigable con los nativos, comerciar y traer noticias de una expedición anterior. ¿Una expedición? La expedición de Juan Grijalva, que el tipo había partido a Yucatán dos años antes y no tenían noticias ni de la expedición, ni del tipo, ni de nada. Pilló Cortés 11 navíos y a 500 soldados y tiró para Yucatán a cumplir la orden. El tal Grijalva luego resultó estar bien, pero que se había liado, se había liado, se había liado en el camino, se metió por un río, llegó a Tabasco, tiró por un lado, tiró por otro, se entretuvo de más y al final volvió y le pero tío, ¿Tú de qué vas, o sea que hemos mandado a Cortés a buscarte? El caso es que Cortés llega a Yucatán y en vez de cumplir con las órdenes de solo explorar y buscar al otro, pues también se lía de más. Pregunta además dónde está el oro y le dice que el oro hay oro pero hacia el norte y tierra dentro. Y Cortés se empeña en atracar y abandonar la costa. Atracar en los dos sentidos, atracar los barcos y empezar a atracar. Ahí es cuando Albert que hay amenaza de motín porque sus soldados, sus hombres le recuerdan que las órdenes son explorar y comerciar, que no tienen que adentrarse, que hay que volver a Cuba. Ahí es el famoso episodio cuando Hernán Cortés hundió las naves, ahora el que quiera que se vuelvan a dando.
Carla
Oye, pero eso de hundir los barcos parece muy arriesgado, o tenía muy claro a dónde iba o conocía el imperio de Moctezuma o era muy listo.
Nieves
Era muy listo. Era muy listo, muy listo. Sabía de Moctezuma y sabía de su poderío. Por eso desafía las órdenes del gobernador de Cuba y da un golpe de mano delante de sus soldados. Les dice que a partir de ese momento él ya sólo cumple órdenes del rey. El rey era Carlos I, era un adolescente de 16 años. 17, pero bueno. Y él sabía del imperio azteca, lo conocía y sabía de la existencia de una maravillosa ciudad en mitad de una laguna comunicada con las orillas mediante amplias calzadas. Lo sabía porque Moctezuma había enviado a varios de sus hombres a que hicieran a aque recién llegados ricos regalos para tenerlos contentos, regalarles cosas, a ver si así se largan. Eso fue lo peor. Es que cuanto más oro regalaban a los españoles, más ganas les daban a los españoles de ir a por más oro. Por eso Cortés tira tierra dentro y en el camino tenían broncas, iban teniendo broncas con distintos pueblos, con los tlaxcaltecas, cempoales, y me encantan los nombres mexicas, los chotluctecas, tabasqueños, totonacas. Bueno, pues los españoles, a todos estos se los merendaban enseguida porque los españoles tenían arcabuces, caballos, caballos, perros, cañones. Con la mayor parte de esos pueblos Cortés hizo pactos. Les a ver si os ponéis de mi parte, yo me voy a por Moctezuma y os libro del vasallaje que tenéis con él, os libero. Así que en su avance hacia Tenochtitlán, Cortés cada vez tenía un ejército más numeroso, miles de hombres. Y así, con decenas de miles de tipos guardándole a él y a sus 300 o 400 hombres las espaldas, llegó Cortés a su encuentro con Moctezuma aquel 8 de noviembre. Hernán Cortés por sí solo, con sus medios, no hubiera podido adentrarse en más de un par de kilómetros desde la costa. Pero fue un gran estrategia.
Carla
Pues es verdad, Oye, y a esas alturas todavía Moctezuma seguía pensando que podían ser dioses los recién llegados o ya no estábamos.
Nieves
Que no tenía claro. Pero es que tanto poder para haber conseguido llegar hasta el mismo corazón del imperio derrotando a tantos pueblos y haciendo que se sumaran a él. Pues sí es que lo mismo eran dioses. Pero fueran lo que fueran, Moctezuma se sentía seguro en su ciudad. Al fin y al cabo estoy en mi casa, Ellos no. Tenía 200.000 súbditos para defenderlo. Así que el emperador azteca alojó a los españoles dentro de la ciudad, en uno de los palacios, porque supuso que allí los tendría mejor controlados. Que no fueran. Error. Otro tremendo error, porque esto fue el día 8, cuando se encontraron. Bueno, pues el día 14 el que acabó encerrado en su palacio fue Moctezuma, que seguía despistado porque no sabía si adorar a Cortés o combatirlo. Estaba un poco tonto este hombre. Y todo por culpa de sus creencias, de las profecías, de los cuentos de los que se nutren todas las religiones. Un mito azteca decía que algún día llegaría del mar el dios supremo llamado Quetzalcóatl, Pero con la apariencia de un hombre blanco y barbudo, claro. Y si ese tipo, ese Cortés, encima traía con él cosas nunca vistas, los caballos, los perros, las armas de fuego. Y además iba derrotando a todo el que se le ponía por delante, pues Moctezuma sólo podía mostrarle su misión. Estaba acogotado. Cortés también supo aprovechar que veían a los españoles como seres mágicos e inmortales, porque hacía muchas trampas. Los españoles que morían, por ejemplo, ordenaba enterrarlos inmediatamente, que no los viera nadie, a escondidas, para que no vieran a un español muerto, se creyeran que eran inmortales. Moctezuma, en definitiva, fue sometido y aceptó su secuestro porque creyó que Cortés era un dios.
Carla
¿Y cuánto tiempo duró ese secuestro? Que parece un síndrome de Estocolmo, también te diré, pero bueno.
Nieves
Totalmente. Pues estuvieron meses en ese plan. Estuvieron meses. Además era un secuestro cómodo, porque a Moctezuma le dejaban que siguiera siendo emperador. Él presidía las ceremonias, seguía siendo tratado como un. Como un emperador, pero su autoridad se iba deteriorando, perdió el prestigio. Y los aztecas le decían, a ver tío, qué dios ni dios ni qué dios ni nada, ni leches, que ese de barba no es que chacó al sopavo. Así que cada vez que Moctezuma se asomaba al balcón del palacio, lo pedreaban directamente los suyos. Y en una de estas le dieron una pedrada bien dada y se quedó en el sitio. Y lo que vino después Pues no lo vamos a contar porque ya lo contamos hace dos años que fue la famosa noche triste de Cortés.
Guest or Narrator
Por los días que me quedan y las noches que aún no llegan, yo adiós le pido por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos. A Dios le pido que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante mi gente, que mi alma no descanse cuando de amarte se trate mi cielo, un segundo más de vida para darte y mi corazón entero entregarte. Un segundo más de vida para darte y a tu lado para. A Dios le pido que si me muero sea de amor y si me enamoro sea de voz y que de tu voz sea este corazón.
Carla
Mañana más, Nieves, mañana más.
Nieves
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Host: Nieves Concostrina
Date: November 8, 2022
Podcast: SER Podcast
El episodio narra el histórico y tenso primer encuentro entre el emperador azteca Moctezuma y el conquistador español Hernán Cortés, el 8 de noviembre de 1519. Con el característico tono irónico y desmitificador de Nieves Concostrina, se analizan los mitos, errores, choques culturales y cómo la diplomacia y la superstición tejieron el fatídico destino del imperio azteca ante la llegada de los conquistadores españoles.
“¿Dónde vas a colgarle un collarcito a un tipo que va de oro hasta la arceja?” — Nieves (01:32)
“Eso eran Putin y Zelensky. Imposible [el entendimiento].” — Nieves (03:34)
Alusión satírica al conflicto irresoluble.
“Cuanto más oro regalaban a los españoles, más ganas les daban a los españoles de ir a por más oro.” — Nieves (08:01)
Este episodio reconstruye, con sarcasmo y rigor histórico, el encuentro fatídico entre dos mundos. Explica sin adornos heroicos cómo la superstición, la indecisión, los errores tácticos y el genio estratégico de Cortés fueron determinantes en el colapso del imperio azteca. La visión de Concostrina, sin perder el humor, invita a repensar la historia más allá de la épica tradicional de la conquista.