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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Allá vamos. Nieves, buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes, Carla.
B
Venga, en marcha. Oye, ya echaba yo de menos el formato capitular en nuestro paseo por la historia. Esos episodios que desbordan el tiempo que tenemos un día y por lo tanto necesitan dos. Dos partes, dos episodios, dos capítulos. Hoy empezamos Serie, miniserie. Y el título general podría ser algo así como. A ver, los dos grandes fraudes de la iglesia. ¿Vamos bien?
A
Perfectamente, sí. Pues venga, perfectamente. Y hoy vamos a tomar como excusa la muerte del emperador Constantino para empezar a contar estos grandes fraudes. Y murió, según apuntaron en su momento, el 22 de mayo, año 337. Y lo tomamos como excusa para contar dos grandes fraudes de la multinacional cristiana casi contemporáneos, porque sólo hay. Bueno, casi no, contemporáneos porque es que sólo hay 30 años de diferencia entre uno y otro y que además siguen la misma hoja de ruta. Es la época, hablamos de finales del siglo VIII y principios del IX. Sí, ha llovido mucho. Pero es que esto, el negociazo de ahora, empezó a montarse en su momento. Es la época en la que la Iglesia descubrió el truco para seguir viviendo por los siglos de los siglos y hasta hoy, con las propiedades y el dinero de los demás. Descubrió que se podían inventar lo que les saliera de la peineta y que si lo dejaban por escrito sería la prueba irrefutable de que eso había ocurrido. Cada vez que alguien en los siglos siguientes intentara refutar algo, tirarían del papel y dirían esto es así porque lo pone aquí. Los dos fraudes de los que vamos a hablar son unos conocido como la donación de Constantino y el otro es el hallazgo de la tumba de Santiago. Que no encontraron un mojón, por supuesto, pero eso ya no importa porque el negocio va viento en popa. A Compostela no hay quien vaya porque eso es un parque temático insufrible. Pero da igual porque estamos hablando de pasta ya caiga quien caiga. El turismo depredador ya esto es. Y no hay quien lo pare. Yo siento. Iba a decir que lo siento, pero no, la verdad es que no lo siento. No voy a ser cínica. Tener que estar recordando episodios, fulleros de esta Iglesia que lleva dos mil años trampeando y estafando a la gente, pero es que hay que hacerlo. Y Además, en realidad es una forma de reconocer que somos idiotas.
C
Algunos nacen idiotas, otros aprenden a hacerlo, otros se hacen los idiotas y tratan de convencernos. Puedes pensar lo que quieras, hoy no te salva la aritmética. Todo el mundo tiene un porcentaje de idiotez en su genética. Pa separar con la arrogancia de que en el mundo somos el centro, mejor unificarnos con el idiota que todos llevamos adentro. Cristóbal Colón descubrió América por pura coincidencia. Por eso, para ser idiota, la idiotez tiene sus puntos a favor. Es la única enfermedad en donde el enfermo no sufre, excepto todos a su alrededor. Hacer buenas preguntas ayuda que no sea contagiosa. La idiotez es colectiva cuando nadie se cuestiona las cosas.
B
Bueno, hagamos preguntas. No sé si buenas, pero hagamos preguntas. Pregunta para que nos entendamos y vamos por orden a ver. ¿Cómo pudo urdir la Iglesia un fraude a partir de la figura de este hombre, del emperador Constantino?
A
De Constantino. Bueno, pues primero lo vamos a presentar para refrescar al personal lo que supuso la política de este tipo en la historia. Porque este lo hemos estudiado todos en el cole. Constantino fue el que le pegó una vuelta al mundo. Pega la vuelta este en plan Pimpinela, cuando decidió que el Imperio Romano pasaba a ser Imperio Cristiano. Y con ello dio por inaugurada la Edad Media. Y llegó aquel 22 de mayo del año 337, día fatal para él, porque fue el día que se murió Cascó. Pero Cascó justo, justo después de bautizarse. Porque Constantino realmente se bautizó aquel día, justo antes de morir. Constantino no apoyó el cristianismo previamente por una cuestión espiritual, ni porque creyera en Dios, sino porque En aquel siglo IV el cristianismo estaba levantando el negocio. Aún no era una multinacional, pero empezaba a ser una empresa potente. Y Constantino la necesitaba para refundar un Imperio Romano que estaba en total decadencia. Para quitarse de encima a los enemigos y para afianzar su poder. Constantino, que estaba enfrentado a otros jerarcas del Imperio Romano, consiguió el apoyo de los cristianos para imponerse a los otros jefazos y quedarse como presidente único del Imperio Romano. En agradecimiento por ese apoyo, Constantino devolvió a la Iglesia los bienes que les habían sido incautados, legalizó su culto, estableció con ella alianzas y bueno, todo esto contado muy rápidamente. Lógico. Y por eso pasó a la historia como el primer emperador romano cristiano.
B
Oye, ¿Y esa donación la dejó hecha el propio Constantino antes de morir o es a posteriori esto?
A
No, claro, es que es a posteriori. Es que esa donación no existió. No existió Constantino. Claro, ahí está el tema. Constantino nunca donó nada. Y puesto que no donó nada, nada pudieron pillar. Estamos en el año 337, cuando muere este pollino y ahí lo dejamos muerto y enterrado. Ahí ya nos olvidamos de él. Pasan 400 y pico años y empieza a correr ya de boca en boca la siguiente historia que vamos a contar. Atentos todos a la genialidad del guionista que pergeñó este cuento porque esto no tiene precio. La historia dice que cuando Constantino tenía treinta y pocos años, enfermó de lepra. Enfermó, claro, castigado por Dios por haber perseguido a los cristianos en un principio. Los sacerdotes paganos le dicen a Constantino que para curarse de la lepra debe bañarse en la sangre cálida de 3.000 niños. Pero claro, Constantino se encontró frente a 3.000 madres llorando porque iban a matar a sus 3.000 hijos. Y por supuesto, el bueno de Constantinopla impidió la matanza. Qué bueno, qué bueno que no hizo caso a los paganos. Se le aparecieron entonces en sueños Pedro y Pablo, que le tino la lepra se te cura si te sumerges en una piscina, que te dirá el Papa Silvestre I, o sea, si se bautizaba se salvaba. Entonces, en aquel momento los bautizos eran por inmersión. Constantino se bautiza y cuando sale de la piscina estaba curado. Ni rastro de lepra. Constantino está tan agradecido por hacer esto, por haber asegurado la lepra, que dona al Papa, y abro comillas, que dona al Papa Silvestre y a todos los pontífices sucesores que reinen sobre la sede de San Pedro hasta el fin del mundo. Dona el palacio imperial, aquí ya resumo mucho, el palacio imperial de Letrán, la corona, la tiara, el manto purpúreo, la túnica escarlata y otras baratijas. Pero lo gordo era que esa donación de Constantino incluía un decreto imperial que daba la posesión y todo el poder a los papas sobre, y vuelvo a abrir comillas, la ciudad de Roma y todas las provincias, lugares y ciudades de Italia y del Occidente, Cierro comillas. Y ahora vamos a coger un poquito de.
B
Vaya pedazo historia. Inventado no, pero vaya pedazo de historia. Pero a ver, ahora en serio, ¿Quiere eso decir que la posesión de Roma y todos los territorios que tuvieron y tienen los papas se justifica por esa donación de Constantino, que al parecer nunca.
A
Hizo, no la hizo jamás? Todo ese cuento que hemos contado se lo inventó un guionista cristiano, o un obispo listo, o un papa con imaginación, y lo puso por escrito. La primera vez que se tienen noticias de este escrito, de esta invención, es en el año 778, cuando la saca a relucir el Papa Adriano I. Y desde ese año en adelante, ese documento oficial, esa donación de Constantino, lo ventilaban los papas al que se pusiera por delante. Un papel inventado, escrito muchos años después de la muerte de Constantino, sirvió para que los papas consideraran de su propiedad Roma y alrededores. Ese es el origen fraudulento de los Estados Pontificios. Siempre hablamos de ellos. Unos siglos más adelante, ya estamos en el siglo XIII, se publicó un libro del que ya hemos hablado aquí, que la leyenda áurea o La leyenda dorada, el bestseller del momento, que estaba escrito por un obispo que te hizo el nombre de mucha gracia, el obispo de Génova, Jacobo de la Vorágine. Bueno, pues ese libro, la leyenda dorada, es donde se recogía con pelos y señales la vida de todos los santos. Era el bestseller del momento, que era muy entretenido. Estuvimos hablando de él cuando contamos la historia de Sant Jordi.
B
Sí, de Sant Jordi, ya me acuerdo, o Georgius.
A
Bueno, pues también hay en ese mismo libro la lepra, los tres mil niños, las tres mil madres, el sueño de Constantino, su bautizo por el Papa Silvestre y su supuesta donación de una supuesta enormidad de tierras y posesiones que en realidad nunca donó. Ya está, el fraude ha llegado hasta 2024 gracias a una falsificación.
B
Pero ojo, es que esto cuesta mucho creerlo. Quiero decir, ¿Cómo pudo ser así de fácil, o sea, han pasado mucho tiempo, muchos años, muchos siglos? ¿Los gobernantes, los emperadores, quien fuera que mandara, lo aceptaban como cierto?
A
No, por supuesto que no. Alguno aparecía que decía pero vamos a ver, esto es tuyo porque tú lo digas, Esto es mentira. Por eso los papas estaban constantemente en guerra defendiendo sus Estados Pontificios. Pero estamos hablando de una época de guerras, de alianzas con unos, luego se pegaban con esos mismos, luego se aliaban con los de más allá, conseguían, dependiendo del momento, conseguían que tal o cual emperador, si llegaban a una alianza con ellos, decían bueno, venga, os reconozco que la donación es cierta. Y eso daba carta de naturaleza al fraude. Los papas es que eran señores de la guerra, pues que defendían sus posesiones y sus territorios con la excusa de que se los había donado nada más y nada menos que el primer emperador cristiano. Y como encima engañaban al personal haciéndose pasar por los representantes de Dios en la tierra. Siempre amenazando, siempre aterrorizando, matando, castigando. La gente estaba acojonada. La Iglesia está asentada no sólo sobre mentiras absurdas, Moisés, el buey, la vaca, la paloma que se cepilló a María, un resucitado. Es que sobre todo se asienta sobre decretos inventados, sobre documentos falsificados, sobre donaciones que nunca se hicieron. Esto está en la historia, está demostrado y está confirmado. Pero cuando un bulo se ha hecho tan gordo después de mil y pico años, tú no lo desmontas porque la gente ha decidido que se lo cree. Por supuesto, hay una parte que tienen prohibido no creérselo. Y además te imponen que te lo creas tú. Por eso, cuando se confirmó que la donación de Constantino era falsa, porque se confirmó, cosa que se sospechaba desde el primer momento en que empezaron a esgrimirla, ya era muy tarde, demasiado tarde. La multinacional estaba en marcha y la maquinaria recaudatoria estaba perfectamente engrasada. Pero demostrarse se demostró.
B
Ay, el dinerito. Oye, ¿Y quién lo demostró exactamente o cuándo se demostró?
A
Se demostró en el Renacimiento. Pero el primero que denuncia, el primero que lo denuncia armando ruido, no sospechándolo solo, sino diciendo esto es mentira, fue un emperador que se llamaba Otón III. Y él lo hace en el año 1000. Él decía, pero que esto es una patraña, que esto se lo han inventado estos caraduras con faldas, que es mentira que Constantino no donó nada. Pero el que confirmó que era mentira fue un humanista llamado Lorenzo Baya, que en pleno Renacimiento, a mediados del siglo XV, demostró que la donación de Constantino era un texto fabricado. Y lo demuestra porque hay muchos anacronismos en la redacción. Por ejemplo, hay una referencia a Constantinopla que Constantino no podría haber mencionado cuando hizo su supuesta donación, cuando se le curó la lepra porque Constantinopla aún no se había fundado. Constantinopla se fundó 15 años después de esa donación. Y además, el texto de la donación estaba escrito con algunos términos medieva muy posteriores y en una lengua distinta.
B
Cuatro siglos, imagínate.
A
Todo esto lo descubre un estudioso y sus conclusiones se publicaron en el siglo XVI. Por supuesto, la multinacional católica incluyó el libro de Lorenzo Baya en el índice de los libros prohibidos. Y aquí paz. Y después.
B
Oye, ¿Y lo de la tumba de Santiago, qué?
A
Pues fue en los mismos términos y en la misma época. Pero lo vamos a dejar para mañana. Es después de la fabricación de Constantinopla. Pues la que mejor pita es un negocio hipermillonario. Pero como digo, hoy no, mañana.
D
Desenfundo mis palabras tan despacio como puedo. Viéndote leo propaganda del sol sobre tu cuerpo al atardecer. Aparcados muy cerca de un río que sonríe igual que tú. Quiero verte amanecer, verte anochecer. Si ayer y hoy nos da la espalda, como amantes que se van, siempre quedará mañana, la mañana de mañana. Junto a ti, junto a ti.
B
Pues nada, hasta mañana, Nieves.
A
Hasta mañana.
B
Venga, un beso.
A
Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
D
Aparcado en el fondo de tus manos empiezo a vivir. Vemos a gastarnos unas cuantas noches más a las calles más oscuras gastadas de Madrid. No he dudado ni un momento, ni un solo momento de tu amor, de tu amor. Quiero verte amanecer y verte anochecer. Si ayer y hoy nos da la espalda. Como amantes que se van, siempre quedará mañana, la mañana de mañana, junto a ti, junto a ti. Dejaré de hablar de cosas que no he conocido ni conoceré. Dejaré de hablar más alto para hablar más claro de nosotros dos. Hay mucho más de mí en ti que lo que queda dentro de mí. Iremos a gastarnos unas cuantas noches más a las calles más oscuras y gastadas de Madrid. No he dudado ni un mom, ni un solo momento de tu amor, de tu amor. Quiero verte amanecer y verte anochecer. Si ayer y hoy nos dan la espalda como amantes que se van, siempre queda la mañana, la mañana de mañana. Junto a ti, junto a ti, junto a ti.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Date: May 22, 2024
Episode Focus:
A deep-dive into how the death of Emperor Constantine and the subsequent legend of the "Donación de Constantino" became one of the greatest historical frauds perpetrated by the Church. This episode is the first in a two-part miniseries exploring two monumental ecclesiastical deceptions—the Donation of Constantine and the supposed discovery of the tomb of St. James (Santiago).
Nieves Concostrina embarks on a historical exposé of the "two great frauds" of the Church, starting with the Donation of Constantine—an infamous forged document that underpinned papal claims to vast secular power and property. Using her direct, irreverent tone, Concostrina illuminates how these fabrications paved the way for centuries of ecclesiastical wealth and influence.
Opening Context: The Church, described pointedly as a "multinacional cristiana," discovered early on how to perpetuate its influence: invent an official-looking document and demand unquestioning belief.
Purpose of the Miniseries: This episode will focus on the Donation of Constantine; the next will address the tomb of Santiago.
Irreverent Analysis: Concostrina doesn't shy away from calling the institution's actions "trampear" (cheating) and “estafar” (swindling), all for “el negociazo” (big business).
“La Iglesia descubrió el truco para seguir viviendo por los siglos de los siglos... descubrir que se podían inventar lo que les saliera de la peineta y que si lo dejaban por escrito sería la prueba irrefutable de que eso había ocurrido.”
—Nieves Concostrina (00:47)
Constantino’s Real Influence: A refresher on how Constantine reshaped the empire, becoming its first “Christian” emperor for practical, not spiritual, reasons.
The Mythical Story: The legend claims Constantine, grateful after being baptized and cured of leprosy through a miraculous apparition, donates not only imperial regalia but also power over Rome and the West to the Pope.
Host's Dry Wit: Concostrina seizes on the absurd details—3,000 children’s blood, the sudden appearance of apostles in dreams, etc.—as clear signs of invented narrative.
“Ojo a la genialidad del guionista que pergeñó este cuento porque esto no tiene precio.”
—Nieves Concostrina (05:13)
“Constantino nunca donó nada. Y puesto que no donó nada, nada pudieron pillar.”
—Nieves Concostrina (05:13)
Claims of Authority: The forged document became the papal trump card for power and property.
The Golden Legend: The popular Medieval book "La leyenda dorada" further enshrined the myth, embellishing it with entertaining and pious details for generations.
“Un papel inventado, escrito muchos años después de la muerte de Constantino, sirvió para que los papas consideraran de su propiedad Roma y alrededores.”
—Nieves Concostrina (08:20)
Persistence of the Fraud: Despite incredulity even from some rulers, the power of the document was maintained through wars, alliances, and relentless papal assertion.
“Cuando un bulo se ha hecho tan gordo después de mil y pico años, tú no lo desmontas porque la gente ha decidido que se lo cree.”
—Nieves Concostrina (10:56)
First Doubts and Denunciations: Emperor Otto III first denounces the forgery as a "patraña" (nonsense) around the year 1000.
Humanist Proof: Lorenzo Valla, a Renaissance humanist, conclusively exposes the anachronisms within the document—references to Constantinople before its existence, medieval language, and legal terms.
The Church’s Response: The Catholic Church placed Valla’s work in its infamous Index of Forbidden Books, attempting to bury the revelation.
“La multinacional católica incluyó el libro de Lorenzo Baya en el índice de los libros prohibidos. Y aquí paz. Y después…”
—Nieves Concostrina (13:47)
Looking Ahead: The episode ends with a teaser for part two, which will tackle the “invento” (invention) of the tomb of Santiago.
“Pues fue en los mismos términos y en la misma época. Pero lo vamos a dejar para mañana.”
—Nieves Concostrina (13:53)
On Historical Gullibility:
“La iglesia lleva dos mil años trampeando y estafando a la gente, pero es que hay que hacerlo. Y además, en realidad es una forma de reconocer que somos idiotas.”
—Nieves Concostrina (01:52)
On the ‘Donation’:
“Constantino nunca donó nada. Y puesto que no donó nada, nada pudieron pillar.”
—Nieves Concostrina (05:13)
On the Power of Paper:
“Un papel inventado, escrito muchos años después de la muerte de Constantino, sirvió para que los papas consideraran de su propiedad Roma y alrededores.”
—Nieves Concostrina (08:20)
This episode presents an engrossing, unvarnished look at the fabrication of the Donation of Constantine, unraveling its origins, propagation, and eventual exposure. Perfect for listeners seeking a refreshing, candid take on historical myths with meticulous research and a wink of dark comedy.