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La sociedad española de radiodifusión presenta ser activa la radio podcast siempre.
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Nieves con COSTRINA Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes. ¿Qué tal, Marta?
B
Pues muy bien, en este 2 de mayo, que es el día de la Comunidad de Madrid, tenemos la media ciudad de puente, pero nosotros estamos aquí al pie del cañón. Hoy que precisamente se conmemora el levantamiento del pueblo de Madrid contra las tropas francesas de Napoleón en 1808. Pero casi 300 años antes de eso, un 2 de mayo de 1519, moría en Francia un artista, el artista Leonardo da Vinci. Muerto el artista, los franceses se quedaron con su gran obra, con La Gioconda, que han conservado muy bien. Ahora los restos del difunto, eso ya es otra cosa, ¿No, Nieves?
A
Sí, puede que alguien. Puede que alguien se pregunta, bueno, o no, digo yo, a lo mejor no se lo pregunt. Pero dirá alguien, ¿Cómo es posible que Italia en general, o Florencia en particular, no sean los propietarios o los custodios de La Gioconda, el retrato renacentista por excelencia, realizado por el artista renacentista más súper impresionante y polifantástico, Leonardo da Vinci? La modelo Luisa Gherardini. La Gioconda, la esposa del señor Giocondo, era florentina, Leonardo era florentino, de la provincia de Florencia, porque en realidad era de Vinci, como su propio nombre indica. Leonardo da Vinci, claro. Pero sin embargo, La Gioconda está en Francia y es patrimonio cultural francés, porque desde que la tabla de la Mona Lisa llegó entre el equipaje de Leonardo, nunca más ha vuelto a salir de allí. Bueno, ha salido un par de veces prestada para alguna exposición, pero hace mucho. Pero después de 500 años allí, la Gioconda va más francesa ya que la torre Eiffel. El 2 de mayo de 1519, efectivamente, Leonardo da Vinci murió en Francia, a orillas de Loira, en el castillo de Clos Lusé, porque allí lo instaló su protector y mecenas Francisco I, a vivir a mesa puesta y con todas las comodidades. Ahí lo puso como. Y así lo nombró primer pintor, primer ingeniero y primer arquitecto del rey. No se sabe si fue antes o justo después. El rey Francisco compró la Gioconda porque era un tío con ojo artístico. Era rey, pero tenía ojo artístico. Y desde entonces, hace más de cinco siglos, es patrimonio de Francia la Gioconda. Menos mal que la Gioconda la han cuidado y vigilado y no le han quitado el ojo de encima, cosa que no han hecho con Leonardo, porque los franceses lo han perdido. Quand il me prend dans ses bras, il me parle tout bas, je vois la v. Il me dit des mots d', amour, des mots de tous les jours, parce que ça me fait quelque chose.
B
Conociéndote, eso de que lo han perdido es literal, ¿No? ¿Qué han hecho? ¿Qué han dejado de hacer para perder a Leonardo?
A
Y tan literal. Pues la verdad es que hicieron lo que también solemos hacer los españoles con los artistas y los escritores, pasar de ellos. Los entierras y pasas. Francia ha perdido a Leonardo, Pues lo mismo que España ha perdido a Cervantes, a Lope de Vega, a Quevedo, a Calderón de la Barca, a Velázquez, a Murillo, a Zurbarán, a Tirso. Es que la lista es interminable. Ahora tú pregunta, Marta, por la tumba de un rey, un duque, un obispo. Oye, están todos perfectamente localizados, están todos en su sitio. Alguien estará a ver si yo he visto la tumba de Leonardo en el castillo de Amboise. Y sí, vale, solo lo vamos a discutir a medias. Han visto la tumba en el castillo de Amboise. ¿Que han visto una tumba? Sí. ¿Que en la lápida pone Leonardo también? ¿Que dentro esté Leonardo? Pues no, eso es otra cosa. Lo que pasa es que es una tumba muy rentable porque está incluida en un paquete de visita que cuesta 32 euros. Y si reconocieran que ahí dentro no está Leonardo da Vinci, pues lo mismo se desinflaba un poquito el negocio y el recorrido, porque los turistas que se hacen esta conocida ruta por los castillos del Loira no dejan de pagar por ver en uno de ellos la tumba de Leonardo en la capilla de San Huberto en el castillo de Amboise. No estoy asegurando que no haya nada, nada de Leonardo en esa tumba del castillo de Amboises, pero sí aseguro que hay que ser muy, muy optimista y muy, muy confiado para creer que lo hay. Y si hasta ahora nadie ha permitido que se abra la tumba para estudiar los restos, pues digo yo que será por algo.
B
Vamos al principio. Porque lo que entiendo con esto que dices es que esa no fue la tumba original de Leonardo y que en realidad es solo la tumba turística.
A
Pues sí, más o menos. Exactamente eso. Contemos primero que Leonardo acabó en Francia porque en Roma se aburría como una ostra y se sentía infravalo. Se fue a Francia. Fuga de cerebros. Se llama el Papa, que es el que le dijo que se fuera para allá, para Roma. No hacía caso a ninguno de los proyectos que presentaba Y como al rey de Francia, Francisco I, se le frustraron sus aspiraciones para ser emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, porque ya sabes que acabó pagando más y mejor a los electores, el nuestro, Carlos V, pues Francisco i se volcó ¿No soy emperador? Pues me voy a volcar con la cultura. Y nada, me voy a convertir en mecenas y en protector de las artes y de los artistas. Se lo pasó mejor, desde luego. Del rey Francisco dicen que impregnó de renacimiento todo su reinado. Y es cierto. Y Leonardo fue uno de los artistas que puso bajo su protección. Dicho más claro, el rey le puso un piso a Leonardo a orillas del Loira, que más que un piso, aquello fue un casoplón, porque era un castillo más chiquitito, pero era el castillo de Clos Luce. Y lo instaló ahí para que trabajara a gusto, muy cerquita del otro castillo, donde ahora dicen que está su tumba. En ese chalé es donde pasó Leonardo sus últimos tres años de vida. Y en su camita muere el 2 de mayo de 1519. Unos estudiosos dicen que la tabla de la Gioconda estaba en su dormitorio, colgada en el cabecero de su cama. Otros dicen que no, que Francisco I se la había comprado dos años antes. Esto ya lo discutan los que saben. Y por cierto, hay una conocida pintura historicista de un artista francés, pintada en 1818, imaginando cómo fue la muerte de Leonardo en su cama y con el rey Francisco I. Esto lo ha visto mucha gente, que está sentado en el borde de la cama, sujetando la cabeza de Da Vinci en alto, como si estuviera a punto de darle un morreo, porque lo tiene ahí, además como desesperado de dolor, porque se le muere lo más querido. Mentira. Leonardo se murió, pero Francisco I no estaba allí. El rey estaba en su cosa.
B
Entonces ya tenemos a Leonardo muerto. ¿Y luego a dónde se lo llevan para enterrarlo?
A
Bueno, pues justo en ese momento es donde empieza el lío y donde empiezan a enredar además un poquito los liantes de los misterios, los de la nave del misterio. Leonardo murió el 2 de mayo, pero no lo enterraron hasta agosto. ¿Por qué esperaron tres meses, que ahí es donde le quieren buscar, ahí cosas raras? Pues según los liantes, porque se siguió un extraño ritual que él había marcado, según los más prosaicos y los que pasan de buscar tres pies al gato, este retraso tiene una explicación mucho más sencilla, y es la Leonardo se murió, lo entierran provisionalmente en la iglesia de San Florentín, que estaba allí mismo, en los terrenos del castillo de Amboise, pero tres meses de después lo trasladan al claustro de la iglesia, a la tumba que habían preparado. Por eso el documento oficial del entierro tiene esa fecha. No significa que estuviera tres meses sin enterrar, pero tiene la fecha, 12 de agosto de 1519, que fue la fecha del entierro fetén en el claustro. Pero bueno, mira, dicho lo cual, que cada uno se crea lo que quiera.
B
Pero entonces, fuera lo que fuera, todos lo que sí coinciden es que en el lugar del entierro fue en esa iglesia. ¿En la de San Florentín?
A
Sí, totalmente. Eso no lo discute nadie. Y ahí se quedó. Pasó el tiempo, pasaron los siglos, por supuesto, todo el mundo pasó también de Leonardo, incluidos los florentinos. Puedes haberte preocupado de él. Y en Francia, cuando no había guerras de religión entre católicos y hugonotes, había revoluciones francesas, y cuando no estaban unos a tortas, estaban los otros, y entre unos y otros, y luego venía Napoleón, y bueno, todos dejaron, entre las guerras y todo el follón entre unos y otros, dejaron la iglesia de San Florentín hecha una ruina, y con Leonardo dentro, en época napoleónica, y ya estamos En el siglo XIX, a principios, la iglesia terminaron de derribarla del todo, porque es que no merecía la pena restaurarla, esto era una ruina total, estaba hecha polvo. Y encima las piedras del derribo se utilizaron en la reconstrucción del castillo de Amboise, que también estaba un poquito perjudicado. Así llegamos a 1863, y aquí ya me remito a los estudios del historiador francés, especialista en el Renacimiento, Eugenio Munch, que es un gran estudioso de Leonardo. Y Munch cuenta que otro estudioso de Da Vinci, el escritor también francés, Arsène Usab, se propuso buscar sus restos entre los escombros. Es el primero que se preocupa de ello en los 344 años que habían pasado desde la muerte de Leonardo. El primero. Antes no había buscado nadie tres siglos y medio. Pero el hombre se va, tan dispuesto él, con muy buena intención, a las ruinas de San Florentín, en Aquel año, en 1863, busca y rebusca en el batiburrillo de hueso que allí quedaron huesos sin orden ni concierto, y entre varios cráneos saca uno que según él podría ser de Leonardo da Vinci, y localiza también algún que otro hueso largo, pero a ojo.
B
Y hacía ojímetro, él dedujo que ese era el cráneo de Leonardo. ¿Se podía deducir a ojo?
A
Yo creo que no. ¿Veo yo la antropología física muy avanzada en 1863? No lo sé, pero es que encima, eso por supuesto, ni documentado con imágenes, ni con noda, ni con nada, pero es que encima este señor estuvo buscando a Leonardo y se supone que entresacando los que creía huesos del artista entre las ruinas del interior de la iglesia, pero ya hemos dicho, y existen documentos que dicen que fue enterrado en el claustro, no en la iglesia, o sea, estaba buscando donde no era, o sea que no sabemos de quién eran los huesos que recuperó de entre las ruinas, pero el caso es que se los llevó al castillo de Amboise, que es el que está al lado, y los enterró en la capilla de San Huberto, bajo una lápida que identifica la tumba de Leonardo da Vinci y por la que pasan cada año miles de turistas. Allí hay una lápida donde dice Leonardo da Vinci y ya está, todo el mundo da por hecho que está allí.
B
Pero has dicho que no se han hecho estudios de los huesos, no sé si alguien ha solicitado estudiarlos.
A
Sí, ha habido varias solicitudes. Sí, sí, muchas. Bueno, muchas, varias, pero la última seria y multidisciplinar, que no sé si se me ha escapado otra posterior, pero yo la que tengo controlada, la última fue en 2005. Fue un grupo de científicos que intentó que les dejaran husmear en la tumba para hacer unas pruebas sencillas, carbono 14, para saber si esos restos son de principios del siglo XVI y saber si son de un varón. Si, son de un varón de la edad a la que murió Leonardo, en torno a los 67, y pretendían también comparar ADN de Leonardo con los de su padre, que al parecer está localizado en Florencia. Pero los del castillo dijeron que nanai. ¿Cómo iban a dejar investigar los supuestos huesos de Leonardo si hay una casi total seguridad de que no son suyos? Si uno de los principales atractivos del castillo es hacerse la foto en la tumba de Leonardo, ¿Cómo van a correr el riesgo de que se descubra que ahí no está Leonardo?
B
Nieves con costrina, muchísimas gracias. Un día más.
A
Gracias siempre a ti, Marta. Un besazo. Chao. Gracias. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina
Co-Host/Interviewer: Marta
Date: May 2, 2024
Duration (content): ~13 minutes
Theme: The fate of Leonardo da Vinci after his death—how France kept the Mona Lisa but lost track of Leonardo himself
This episode, hosted by Nieves Concostrina with Marta, dissects the curious history of Leonardo da Vinci's death and posthumous legacy in France. While Leonardo's iconic painting, La Gioconda (Mona Lisa), has been carefully preserved and claimed as part of French cultural patrimony, the actual whereabouts of Leonardo’s remains are shrouded in doubt and ambiguity. The episode leans into Concostrina’s trademark historical irreverence and critical wit, tackling the myths, business interests, and mishaps that have resulted in this peculiar state of affairs.
On the Mona Lisa’s "French-ness":
"Después de 500 años allí, la Gioconda va más francesa ya que la torre Eiffel."
– Nieves Concostrina [01:00]
On the fate of Leonardo’s remains:
"Francia ha perdido a Leonardo, pues lo mismo que España ha perdido a Cervantes, a Lope de Vega, a Quevedo…"
– Nieves Concostrina [03:14]
On the ambiguity and tourist business:
"Reconozco que no hay pruebas de que haya nada, nada de Leonardo en esa tumba… pero sí aseguro que hay que ser muy, muy optimista y muy, muy confiado para creer que lo hay."
– Nieves Concostrina [03:38]
On 19th-century "forensic" efforts:
"Este señor estuvo buscando a Leonardo y… entresacando los que creía huesos del artista entre las ruinas del interior de la iglesia, pero ya hemos dicho… que fue enterrado en el claustro, no en la iglesia. O sea que no sabemos de quién eran los huesos…"
– Nieves Concostrina [11:09]
On the refusal to allow scientific study:
"Uno de los principales atractivos del castillo es hacerse la foto en la tumba de Leonardo, ¿cómo van a correr el riesgo de que se descubra que ahí no está Leonardo?"
– Nieves Concostrina [12:43]
The discussion is punctuated by Neives Concostrina’s wry, irreverent humor and clear-eyed skepticism toward historical myths and the commercialization of legacy. The friendly rapport between her and Marta keeps the tone lively and accessible, making complex history both engaging and easy to follow.
France preserved the Mona Lisa but quite possibly lost the artist himself, all while commercializing a mystery that science could easily solve—if only it wouldn’t hurt the business.