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A
Ser podcast.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos. Yo muy bien, ¿Y tú?
B
Bien, Definitivamente esta es una semana de grandes victorias para la democracia. Recordamos hace un par de días el triunfo de la Revolución de los Claveles en Portugal. Pero es que ese mismo día, lo dijo Nieves, así de pasado lo dijiste el otro día también, Italia se liberó oficialmente del yugo del fascismo. Hoy recordamos algo muy concreto, cómo se cargaron al gran responsable de ese régimen, al fascista por excelencia, que no era otro que Benito Mussolini.
A
No quería yo dejar pasar la oportunidad, ya que estuvimos hablando de la Revolución de Los Claveles. El 25 de abril también fue fiesta nacional en Italia porque se celebró, se celebra el final del fascismo. Los italianos festejan menos los italianos fascistas. Lógico que ese día de 1945 los partisanos se hicieron con el control de las últimas ciudades del norte y expulsaron a las tropas nazis. Hay fascistas italianos tan absolutamente estúpidos, no tienen otro nombre, que también celebran la liberación del fascismo porque no saben qué demonios están celebrando. Porque además celebran también el asesinato de su líder, del mamarracho de Mussolini, porque era fascista y peligroso, pero era un mamarracho. Este tipo daba mítines con el torso al aire como puto, metía barrigas, sacaba pecho puesto en jarras. No sé qué clase de personas jaleaban o jalean a tipos como Mussolini, como Hitler, como Franco, como Trump, como Bolsonaro. Son mamarrachos que solo destacan por su maldad, por sus complejos, porque en el fondo tiene unos complejos tremendos y que eran auténticos indigentes intelectuales gestionando un país. En fin, que con la excusa de que antes de ayer, 25 de abril, volvió a retumbar en toda Italia el himno partisano Belachao durante la fiesta de la liberación o aniversario de la Resistencia, que así se llama, y como a todo cerdo le llega su San Martín, aprovechemos para hablar de Mussolini, el referente de la presidenta del gobierno italiano de doña Meloni. Porque si el 25 los partisanos tomaron Milán y Turín, tal que hoy, 27 de abril de 1945, pescaron a Mussolini intentando huir con su amante Clara Petacci y el hermano de ella con Marcelo, que se lo llevaba también al Cuñau. Mussolini pretendía hacerlos pasar por el cónsul español y por su esposa. Llevaban el cuerpo forrado con dos millones de dólares. Aquel que mejor morir como un león que vivir para siempre como una oveja. Mira tú. Acabó huyendo como una rata y muriendo como una cucaracha. Por fascista, como diría Ignatius. Misangeliato de otro vato. Limbazo o partigiano porta mi villa. Bela chao. Bela chao. Bela chao Chao chao. Partigiano porta mi villa. Que mi cento di Madrid.
B
Ya lo he dicho bien al presentarte. Hoy, más que hablar de la liberación de Italia del fascismo, hoy de lo que tratamos es del fin de Mussolini.
A
Sí, que ya advierto, es el fin de Mussolini. Pero advierto que es tan extravagante como asquerosito. No solo su final, sino su periplo. Igual de asqueroso todo. Hay que anteceder diciendo eso de que se puede herir la sensibilidad del oyente, que es un viejo truco para que.
B
Todo el mundo pegue aún más la.
A
Oreja aunque vaya poniendo cara de asco. En el norte de Italia hay un pueblo llamado Predapio. Allí nació Mussolini. Y allí, en el cementerio de San Casiano, está el panteón familiar de los Mussolini. Es una cripta que alberga un gran sarcófago rodeado de vitrinas con recuerdos fascistas y un busto de este pollino. Es un cabezón inmenso y calvo con el ceño fruncido y la mandíbula así alzada. Su típico gesto. Nadie puede imaginarse todo lo que pasó este fascista hasta llegar al sitio donde lo homenajean sus fanes. Que esto estuvo muy mal hecho por parte de Italia. Que al final entregaran los restos a la familia es una cosa, pero se les debería haber dado la orden de esconderlo. Como se dio la orden a la familia de Pinochet, a la de Videla, como a Stroessner. El único consuelo es que lo que hay ahí dentro es un guiñapo de Mussolini. Vamos al principio, que fue el final del señor Benito. El 27 de abril, Mussolini deja literalmente plantada a su mujer y a sus cinco hijos en el lago Como y huye solo con otros colegas, con su amante y con el hermano de Clara Petach, con el cuñado. Los partisanos los pillaron justo antes de pasar la frontera. Aquella noche del 27 de abril, la noticia de la detención de Mussolini llegó a Milán. Y el que la difundió por radio fue alguien que nos va a sonar a todos. Sandro Pertini.
B
Sandro Pertini difundió la noticia.
A
Sandro Pertini es el que difunde la noticia. El que luego fue Presidente de la República. Él es el que anuncia por radio que la decisión del Comité de Liberación Nacional era que Mussolini debía ser fusilado como un perro rabioso.
B
Sandro Pertini es el que celebró el Mundial de Italia en España 82, aquello que se levantó en la tribuna, pues.
A
Con el mismo entusiasmo celebró el fusilamiento de Mussolini. Los mataron y llevaron a todos aquellos, los mataron y llevaron los cadáveres a la Plaza Loreto de Milán. Al mismo sitio. No fue casual, fue al mismo sitio donde meses antes 15 partisanos habían sido masacrados por los fascistas.
B
Eso es verdad. Y cuando lo advertías, yo creo que mucha gente ya lo tenía en la memoria, porque yo creo que todos, muchos hemos visto esas imágenes que son horribles, de Mussolini y de Clara Petacci colgando boca abajo del techo de una gasolinera. Hubo un dirigente poco de épica el escenario.
A
Sí, sí, sí. Se recrearon y se revolcaron bien en aquella cosa que lo sanó. Hubo un dirigente de la resistencia francesa que los italianos pueden estar orgullosos porque fueron los únicos europeos que se cargaron a su dictador fascista. Y es cierto, fueron los únicos. Los cadáveres fueron apedreados, fueron pateados, fueron tiroteados y meados los orinaron encima. Cuando los bajaron, Mussolini quedó absolutamente desfigurado. Lo de colgarlos en la gasolinera cabeza abajo, tenía su explicación. Es porque así colgaba el ejército de Mussolini a los etíopes en 1937 y a los yugoslavos en 1942. Y por eso les hicieron lo mismo, que era la guerra. No olvidemos que esa guerra la empezaron ellos, la empezaron los fascistas. Hitler y Mussolini no solo la empezaron, es que involucraron al mundo entero. Los partisanos no iban a tener remilgos con ellos. Hitler, de hecho, se suicidó tres días después en su búnker porque se enteró de todo lo de Mussolini. A mí esto no me va a pasar. Los cadáveres de Mussolini y Clara Petacci fueron trasladados luego para las autopsias al policlínico de Milán y de allí llevados al cementerio, donde a Mussolini lo metieron en una tumba supuestamente anónima para evitar a los fanes fascistas. Tan anónima que hasta el Tato se enteró de que estaba enterrado en la sepultura 384. Así que pasó lo que pasó. Un año después, en 1946, los seguidores de Mussolini birlaron el cuerpo. Lo malo es que cuando se emprende una acción de este tipo, pues conviene tener un plan trazado para saber qué vas a hacer después. No se puede ir improvisando. Y los que robaron el cuerpo, además de fascistas, eran un poco estúpidos y no tenían plan. Mussolini acabó guardado en el maletero de un coche. Coche que fueron estacionando en distintos lugares de Milán para no levantar sospechas. Podemos decir literalmente que a Mussolini lo aparcaron en Milán. Sleeping in my car I will embrace you Sleeping in my car I will.
C
Caress you Staying in the back seat of my car Making up.
A
Come out tonight To take it for right You.
C
See me all wagon The radio's getting wild.
B
A ver, retomemos el relato de este viaje tan estrafalario. ¿Cuánto tiempo estuvieron cambiando de aparcamiento los restos de Mussolini? ¿Cuánto tIempo?
A
Tres o cuatro semanas.
B
¿Semanas?
A
Es que no sabían qué hacer con él. Tres o cuatro semanas estuvieron. Pero no se puede estar dando vueltas eternamente con un muerto en el maletero. Así que los ladrones buscaron un compinche para que escondiera el cuerpo en un lugar discreto y que no levantara sospechas. Y el compinche fue un cura del convento de Sant Angelo de Milán, el Padre Parini, famoso confesor de las señoras de la aristocracia milanesa, que escondió la caja con el guiampo Mussolini en un armario hasta que todo pasara y dejara de estar en busca y captura policial. Pero es que nunca dejaba de estar en busca y captura. La policía no abandonaba la investigación. Así que el cura se acojonó y se lo confesó al arzobispo de Milán, al cardenal Ildefonso Schuster.
B
¿Schuster?
A
Sí, lo mismo este era el padre, uno que jugaba muy bien al fútbol. Luego le dijo Oye, Su Eminencia, le dijo el cura que a Mussolini lo tengo yo en un armario del convento. Ya se sabe que los armarios de los conventos, iglesias y obispados están hasta arriba. Pero de esto, cada vez que sale alguien del armario es porque ya están muy apretados dentro. El arzobispo de Milán no quiso líos. ¿Y cómo se te ocurre tener a Mussolini en un armario del convento? El arzobispo informó al gobierno y la Police recuperó a Mussolini. Siguiente problema del gobierno italiano.
B
¿Dónde lo ponemos a todo esto? Estaba pensando y la familia no decía nada. Nadie reclamaba los restos de Mussolini.
A
La familia lo reclamó desde el primer momento para llevarlo a su pueblo, a Predapio, porque allí tenían preparada ya la tumba. Pero el gobierno no quería santuarios fascistas. Así que en vez de tirarlo al Tíber a su paso por Roma, que es a donde tiraban a los empleados de chungo, o en vez de hundirlo en el lago Como en Milán, con un bloque de hormigón atado a los pies, volvieron a esconderlo. Esta vez lo escondieron bien en el convento capuchino de Cerro Maggiore, donde permaneció 10 años. El superior del convento lo ocultó primero bajo un altar, que ya les vale. ¿Un fascista asesino en un altar? ¿Pero como? ¿Olía muy mal?
B
Eso iba a preguntarte yo antes, con tanto coche, tanto aparcamiento y tanto armario. No sé, no quería tal.
A
Pero no, de hecho estuvieron siguiendo la pista cuando el coche estuvo aparcado, estuvieron siguiendo la pista de un médico, porque no hacía más que ir de funeraria en funeraria buscando que le vendieran un ataúd de zinc, porque necesitaban meter a Mussolini porque apestaba. Por eso lo movían tanto de aparcamiento. Después de tenerlo metido en el altar, lo sacaron de ahí porque olía, y lo metieron en otro armario. Así llegamos a 1957, cuando después de dar mucho la tabarra, la viuda de Mussolini, empeñada en hacer un santuario para ese mamarracho, pese a que a ella la dejó tirada con sus cinco hijos en el lago Como, se largó con la novia y con el dinero, mientras él intentaba cruzar a Suiza solo con su amante. La falta de dignidad es también una extendida característica fascista, en este caso de la señora. Por eso Mussolini está ahora en una magnífica cripta, una tumba objeto de peregrinación neofascista, con visitas programadas tres veces al año, en el aniversario del nacimiento, en el de la muerte y en el de la marcha sobre Roma, que es cuando el partido de Mussolini accedió al poder.
B
Bueno, después de todo el periplo, estaba pensando que al menos los restos. El guiñapo descansa en paz, ¿No?
A
Bueno, no sé yo. A ratos o a trozos, no se sabe todavía. Tienen sobresaltos de vez en cuando. Hace unos años, en 2012 o 2013, la nieta Alessandra Mussolini, que es muy colega de la Meloni, denunció ante la policía italiana la venta por Internet de sangre y restos del cerebro de Mussolini. Salió a subasta en el portal de subastas eBay precio de 15.000 euros.
B
Y eso habrá quien lo compre.
A
Bueno, esto lo retiraron. Está prohibido la venta de restos humanos. Pero sí, sí hay gente. Las cenizas de Kurt Cobain también se puso por ellas.
B
¿Ah, sí?
A
Sí, sí. La nieta dijo que ese material orgánico había salido del policlínico de Milán donde se hicieron las autopsias. Aunque el hospital negó la mayor porque todos los restos y las muestras se destruyeron en 1947. No hay nada. El portal de subasta retiró por supuesto todo. Y yo no sé para qué querría nadie guarreridas de estas. Restos del guiñapo de Mussolini. Supongo que para clonarlo, que lo mismo ya está clonado. Lo mismo en la Meloni.
B
Que no. Oye, pues acabas tu semana por todo lo alto.
A
Sí, matando gente.
B
Bueno, el lunes más. Un beso, Niobes.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carlos as co-host)
Date: April 27, 2023
In this episode of "Acontece que no es poco," Nieves Concostrina uses her signature humor and incisive style to narrate the bizarre, almost farcical downfall and afterlife of Benito Mussolini, the Italian fascist dictator. The episode coincides with Italy's Liberation Day and examines not only Mussolini's ignominious end but also the strange fate of his corpse, lampooning both the dictator and his lingering cult following.
Connection to Recent Events: The episode begins by linking the fall of Mussolini (April 25, 1945—Italy’s Liberation Day) to other milestones for democracy such as Portugal’s Revolution of the Carnations.
Concostrina’s Tone: Right from the start, Nieves sharply criticizes fascist leaders, calling Mussolini a “mamarracho” (buffoon) and mocking the cult of personality that persists around dictators.
"Son mamarrachos que solo destacan por su maldad, por sus complejos... auténticos indigentes intelectuales gestionando un país." — Nieves Concostrina (02:15)
Historical Recap: On April 27, 1945, Mussolini attempted to flee Italy with his lover Clara Petacci, her brother, and others. They disguised themselves, carrying two million dollars, but were caught near the Swiss border.
"Acabó huyendo como una rata y muriendo como una cucaracha. Por fascista." — Nieves Concostrina (02:57)
Sandro Pertini's Role: The future Italian president Sandro Pertini announced Mussolini’s capture and impending execution over the radio.
"La decisión del Comité de Liberación Nacional era que Mussolini debía ser fusilado como un perro rabioso." — Nieves Concostrina (05:10)
Symbolic Retribution: Mussolini and others were shot and their bodies displayed in Piazzale Loreto, Milan, a site previously tainted by fascist executions of partisans.
Public Rage and Ritual: The desecration of Mussolini’s corpse (stoning, urination, hanging upside down) is detailed, with Concostrina noting this mirrored Mussolini’s own brutality against Ethiopians and Yugoslavs.
“Lo de colgarlos en la gasolinera cabeza abajo tenía su explicación... así colgaba el ejército de Mussolini a los etíopes en 1937 y a los yugoslavos en 1942.” — Nieves Concostrina (06:24)
Immediate Aftermath: Mussolini was first buried in an “anonymous” grave, which quickly became known, leading fascist followers to exhume his body in 1946.
A Series of Hiding Places: The corpse was hidden in a car trunk and moved around Milan for weeks (09:12), then stashed in a convent wardrobe by Father Parini, who later confessed to the archbishop, leading to government intervention.
"Podemos decir literalmente que a Mussolini lo aparcaron en Milán." — Nieves Concostrina (08:02)
Ten-Year Exile in a Convent: Eventually, Mussolini’s remains spent ten years hidden under an altar in the Capuchin convent of Cerro Maggiore (11:00).
"El superior del convento lo ocultó primero bajo un altar... ¿Un fascista asesino en un altar?" — Nieves Concostrina (10:55)
Family’s Campaign & Final Interment: After lobbying from his widow, the remains were ultimately returned to his hometown of Predappio, where they became a site of fascist pilgrimage.
Neofascist Cult: Mussolini’s crypt sees regular visits on key dates, reflecting an ongoing fascination among Italian neofascists.
Sale of Body Parts Online: In 2012/13, alleged samples of Mussolini’s blood and brain appeared for auction on eBay, as denounced by his granddaughter Alessandra.
"La nieta Alessandra Mussolini... denunció... la venta por Internet de sangre y restos del cerebro de Mussolini... Supongo que para clonarlo, que lo mismo ya está clonado. Lo mismo en la Meloni." — Nieves Concostrina (13:35)
On Dictators and Their Followers:
"No sé qué clase de personas jaleaban o jalean a tipos como Mussolini, como Hitler, como Franco, como Trump, como Bolsonaro." — Nieves Concostrina (01:40)
On Historical Ironies:
“Fueron los únicos europeos que se cargaron a su dictador fascista. Y es cierto, fueron los únicos.” — Nieves Concostrina (06:08)
On Mussolini’s Corpse:
"Después de tenerlo metido en el altar, lo sacaron de ahí porque olía, y lo metieron en otro armario." — Nieves Concostrina (11:02)
On the Absurdity of Literal Body Snatching:
“¿Dónde lo ponemos a todo esto?... No se puede estar dando vueltas eternamente con un muerto en el maletero.” — Carlos y Nieves (09:10–09:14)
This episode not only recounts the fall of Mussolini but also denounces the surreality and danger of personality cults—exposed through the farcical misadventures of his remains. Nieves Concostrina uses both laughter and outrage to keep history alive and cautionary, reminding listeners that the true lesson lies not in the fate of the “guiñapo de Mussolini,” but in the need to keep fascism where it belongs: in the garbage bin of history.