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Nieves
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa. La radio podcast siempre.
Interlocutor
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes.
Interlocutor
¿Cómo tienes la muñeca derecha? ¿Cómo tienEs? Con tendinitis la muñeca.
Nieves
Bien. El callo del firmar.
Interlocutor
Qué espectáculo la feria del libro. Qué exitazo, de verdad, es muy divertida. Qué exitazo la feria en general y Nieves en particular. Bueno, es así, hija. Ahí están las imágenes para corroborarlo.
Nieves
Muy agradable hablar con la gente y las cosas. ¿Que te dicen qué les pones tú en la firma? ¿Que te dicen también a ti qué.
Interlocutor
Les pones en la firma?
Nieves
Pues voy variando porque es que si hay mucha cola no puedes extenderte mucho porque. Pues pongo con enorme afecto, pongo mucho.
Interlocutor
Con mi gratitud, con enorme cabreo también algún día, ¿No?
Nieves
Pero doy mucho las gracias porque el hecho de que hayan comprado un libro y ponerse la cola, doy. Suelo dar mucho las gracias con mi eterna gratitud, con mi cariño. Y luego sobre todo cuando dices para un regalo de cumpleaños, pues hay casi siempre suelo poner pues felicidades y no dejes nunca de cumplir.
Interlocutor
Y que lo veamos. Muy bien. Jo, qué bien. Qué alegría. Oye, hoy vamos a arrancar este acontece, que no es poco. Si te parece bien, vamos a abrir la semana con una pregunta de cultura general de prueba de BAU. ¿Tú sabes cuántas letras tiene el nombre más largo del mundo?
Nieves
No, ni idea.
Interlocutor
Estoy mirando a ver si alguien lo sabe. No, 41.
Nieves
Hostia.
Interlocutor
41 letras. Ese apellido es originario de México, concretamente de Coahuila.
Nieves
¿Lo va a decir?
Interlocutor
Lo voy a intentar. ¿Hay algún hacha intercalada? Lo digo por si alguien cuenta que no se despiste. Bradharaniakopanis. Ad bibechacuda. Mani res. BradharaniakopaniS. Advibekachuda. Manirres.
Nieves
¿Qué te pasa en la boca?
Interlocutor
Aquí le ha puesto la radio ahora este que se ha fumado. No, no, es para ponernos en situación porque hoy vamos a contar la historia de una duquesa con 31 nombres. 31 nombres que no sé si es un récord como el otro, pero tela.
Nieves
Pero tela también. Ya he hilado los casos. Yo lo más largo que sé decir es súper califragilístico, que cuando pasara lista.
Interlocutor
En clase tenía que ser un festival. Pero bueno, vamos a la de los 31 nombres.
Nieves
Seguro que tenía algún diminutivo. Efectivamente. El primero. ¿Cómo era el primero?
Interlocutor
Bradara.
Nieves
Pues Bradara presente. Bueno, pues sí, efectivamente vamos a hablar de una duquesa. Hace muchos años, yo creo 8 o 9, estuvimos hablando de la duquesa de Alba, de la original. Pero la verdad es que hay tanto que contar de esta mujer que no la ventilamos ni en una serie de Netflix de tres temporadas. Y por cierto, yo sigo sin entender dónde está el valor que les falta a las plataformas y a los guionistas para hacer un The Crown con los Borbones o con los Alba.
Interlocutor
Yo creo que los guionistas lo tienen.
Nieves
El valor, pero lo que no tiene son las plataformas. No tiene lo que hay que tener para ponerlo. Porque es que los trapos sucios de los Windsor son un mojón con lo que se cuece en borbonia desde el 19, no, desde el 18, podríamos decir. Y lo de los Alba, pues ya ni te cuento. Y si ya juntas a las dos familias, ahí revientas los audímetros, porque los Alba también tienen lo suyo. La más conocida de esta fauna por la mayoría de la gente fue la última duquesa, la que se murió hace ahora diez años. María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz Jane Stuart y de Silva Falcoy. Esta era la decimoctava duquesa de Alba y que se pasó su vida intentando emular a la más guay de la casa de Alba, que es a la que dedicamos el acontecido de hoy, porque nació el 10 de junio de 1762 y a la que bautizaron como María del Pilar Teresa Cayetana Manuela Margarita Leonor Sebastiana Barbarana Joaquina Josefa Francisca de Paula Javiera de Asís de Borja y de Sales Andrea Avelina Sinforosa Benita Bernarda Petronila de Alcántara Dominga Micaela Rafaela Gabriela Venancia Antonia Fernanda Viviana Vicenta Catalina de Silva y Álvarez de Toledo. Al cura, después de esto, le dio un ictus. Esta fue la 13º duquesa de Alba. Y esta pérdida de tiempo en recordar sus hombres es solo para evidenciar la tontería que tenían y tienen encima esta gente. Adoro a las pijas de mi ciudad. Su aroma es tan distinto que uno se esfuerza en averiguar el secreto de sus besos. Su estilo de vida tan convencional me produce tanta envidia. Incluso el más cínico puede apreciar la belleza de las cosas simples.
Interlocutor
Para quien no la conozca por sus nombres, pero sí por su cara, hay que recordar que hablamos de la duquesa de Alba, inmortalizada por Goya en varias.
Nieves
Pinturas, no en una, sino varias, es ella. Esa niña, hija única y que sin salir de la adolescencia le cayeron encima 56 títulos nobiliarios, ha pasado a la historia como una mujer muy libre, poderosa, respondona, frívola, amante de las artes, de los toros, de la política, de la intelectualidad. Amante, claro, de los artistas, de los toreros, de los políticos y de los intelectuales. Amante, por supuesto, de todos los que a ella le dio la gana, que está muy bien, sólo faltaría. Pero claro, es que en este país elevamos a categoría de héroes a los médicos que hacen bien su trabajo, a los periodistas que hacen bien el suyo y a las duquesas ricas que saben disfrutar de la vida. Claro, esto es muy grande. En el caso de la duquesa de los 31 nombres, cuando nadie te puede toser, puedes hacer lo que te dé la gana, pero eso no te convierte en una persona excepcional. Solo era una mujer muy rica preocupada de llenar su noble y ociosa vida de lo que le diera la gana. Cayetana de Alba nació con todo hecho, menos con el cariño de papá y mamá. Eso no lo tuvo la casaron con 12 años y a partir de ahí dijo a vivir, que son dos días.
Interlocutor
Ahí empezaba su la casaron con 12 años y a partir de ahí es cuando empezó a ser más libre.
Nieves
Justo ahí es que se apañaban matrimonios de conveniencia por unir apellidos, títulos, propiedades. Pero luego cada uno iba a su bola. Los biógrafos de la duquesa de Alba explican que su haya, su institutriz, María Toire se llamaba, le explicó muy bien a la niña. Cuando la niña protestó porque no quería casarse con el señor que le asignaron, tranquila, que ahora empieza lo bueno, le dijo más o menos que una mujer soltera no podía divertir ni la mitad que una casada, porque la casada siempre será bien mirada en las fiestas y en las tertulias, aunque vaya sola. Si una mujer casada puede ir sola, si va una soltera es una frescachona. Es decir, tenía que casarse para hacer lo que le diera la gana y estar con quien quisiera. Y la duquesa tomó nota, no inmediatamente, porque era muy niña, pero vamos, no tardó mucho en convertir los salones de sus palacios en los más divertidos de la corte y en corretear con los novios que ella quería. Tenía varios, varios palacios, aparte de novios, tenía varios en Sevilla, en Sanlúcar, los más conocidos de Madrid, el de Buenavista, donde está ahora el cuartel general del ejército de tierra en Cibeles. Y otro es donde ahora vive y donde, reflexionó Pedro Sánchez, sembraba primavista, tanto pervenido, siempre a balda, huida, perla, Pedro, Pedro, Pedro, radica, veinte y medio. Y Santa Fe, Pedro, Pedro, Pedro, Pedro, estómago.
Interlocutor
¿Entonces el palacio de la Moncloa era de la duquesa de Alba? ¿Y cómo ha acabado como sede de la presidencia del Gobierno? Eso yo no me lo sé.
Nieves
¿Sí? Pues verás, porque en cuanto murió la duquesa de Alba en 1802, el tolay de Carlos IV adquirió toda la finca aprovechándose de su poderío de Borbón. Su plan era crear un espacio conectado desde el Palacio Real, que estaba unido al Real Sitio de la Florida, luego seguía por la Moncloa y El Pardo. La Moncloa era la gran finca que le faltaba en el medio para conectar todo y que el rey pudiera desplazarse solo por terrenos de su propiedad para hacer lo único que hacía en esta vida, que era cazar. Y así tenía todo eso junto. Los Borbones trincaron lo más grande de la herencia de la duquesa aprovechando su posición. Aquella testamentaría fue muy, muy complicada porque la duquesa murió muy joven, con 40 años, y no dejó herederos directos. Tardaron 42 años en resolver el follón porque ahí todo el mundo quería trincar tanto apellido ilustre que si los Silva y los Álvarez de Toledo y los Fiche y los Stuart. Ahí hubo hostias directamente. Había tal cruce de duques, marqueses, Austrias, borbones, que todos querían tener derecho a la herencia. Y los Borbones, que eran los que más mandaba, aprovecharon ese río revuelto para forzar la compraventa de algunas propiedades a precios tirados.
Interlocutor
Tirados además del Palacio de la Moncloa. ¿Alguna cosa más en la lista?
Nieves
Fíjate. Entre lo más conocido está la famosa Venus del espejo de Velázquez, que Carlos IV obligó a que se vendiera a su querido ministro Manuel Godoy, que era el amante de su mujer, que es que yo lo llamo Tolá. Y por algo, o lo mismo es que con Carlos IV y su mujer, la reina María Luisa de Parma, los Borbones inauguraron la costumbre de las parejas abiertas. Costumbre que ya no han abandonado hasta hoy. La testamentaría de la duquesa de Alba, como escribió uno de los muchos jueces que tuvo, tuvieron que resolver litigios a lo largo de 40 años estuvo desde el principio, y abro comillas, abrumada de pleitos y reclamaciones. Las tierras, los inmuebles, las obras de arte, las joyas que dejó. Era un botín fabuloso. Y se sabe que, como escribió el mismo de antes, en los primeros años tras la muerte de la duquesa se había producido almoneda de mucha parte de sus posesiones. Almoneda significa que se produjo una venta a precios de saldo. En un principio, los Borbones intentaron quedarse con casi todo. La reina ordenó el inventario e incautación de sus bienes en beneficio de la Hacienda real. Pero bueno, no coló. Hubo jueces que lo frenaron. Eso sí, consiguieron quedarse con joyas y arte a precio de liquidación. Un día Parmumbai hacia buena malta. Siempre ven escultada probada bala. El cabundrilla está. A mí lunes vive una billete.
Interlocutor
Oye, ¿Y el palacio dónde estaba el cuartel general del ejército, ¿Cómo se lo quedaron?
Nieves
Pues con el palacio de Buenavista. Eso es tremendo. Ahí hubo una maniobra entre cochina y magistral, la verdad. Porque ese palacio lo quería para él Manuel Godoy, el que fue amante de la reina y que odiaba a la duquesa de Alba más que la reina. Lo odiaba ella, la odiaba él. Había. Había una carta de Godoy a los reyes que conserva el Archivo Histórico Nacional, donde la de Alba y todos sus secuaces deberían estar sepultados en el abismo. Al final Godoy se salió con la suya y gracias a los chanchullos propios de Borbonia, consiguió que el Ayuntamiento de Madrid comprara por dos duros el maravilloso palacio de Buenavista y que luego el Ayuntamiento se lo cediera a Manuel Godoy. Que se fastidie de todas maneras, porque no pudo llegar a evitarlo. Quiso hacer una reforma integral, pero el proyecto se quedó solo en los planos, porque ya sabemos, envió a freír espárragos a este y a todos los bordes.
Interlocutor
Y cómo ha acabado finalmente en manos.
Nieves
Del ejército, El palacio de Buenavista fue pensado al principio como gran pinacoteca por José I Bonaparte.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Date: June 10, 2024
This episode, delivered in Nieves Concostrina’s signature irreverent, witty style, delves into the life and times of María del Pilar Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, the legendary 13th Duchess of Alba. With her famously ostentatious 31 names, Concostrina explores the immense social privilege, historical context, and colorful anecdotes that defined one of Spain’s most flamboyant aristocrats—muse to Goya, social renegade, and enduring subject of gossip and intrigue. Nieves also unpacks the messy inheritance that followed her early death, and the fate of her palaces and possessions, giving listeners a sharp critique of nobility, privilege, and historical legacy in Spain.
Nieves Concostrina maintains her trademark blend of humor, sarcasm, and sharp historical insight, sparing no institution—least of all the Spanish nobility and the Bourbon dynasty—from her critical gaze. With colorful anecdotes and candid storytelling, she turns an episode about aristocratic excess into a reflection on privilege, power, and the ongoing consequences of Spain’s tangled, often controversial history.
For listeners seeking a sardonic, well-researched take on one of Spain’s most colorful figures, this episode is both entertaining and enlightening—rich with historical detail, social commentary, and Nieves’s inimitable style.