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A
Ser podcast. En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
B
Allá vamos, Nieves, a ver la guerra de Ucrania. Para ser más precisos, Las consecuencias de que Rusia haya invadido Ucrania, hay que decirlo así, siguen condicionando muchas la economía, la política, la geopolítica y tal, por no hablar de las víctimas directas del conflicto, los muertos, los refugiados, los heridos y tal. Y sin embargo, la historia nos sirve para recordar que Rusia, cuyo presidente Putin es sin duda el malo de la película, Rusia no siempre ha sido el país agresor. Hitler la atacó, por ejemplo, y así le fue. Y también Napoleón, que llegó incluso a entrar en Moscú. Llegó a entrar, pero ¿Qué pasó, Nieves?
A
Que no se la pudo quedar, que.
B
No es poca cosa.
A
Habría estado muy bien ver la cara de mosqueo de Napoleón aquel 14 de septiembre de 1812 entrando a caballo en Moscú, tan chulo él, como iba siempre. Yo lo imagino un poco como a Nadal, con una ceja levantada, diciendo ¿Qué leches está pasando aquí? Porque claro, uno llega a invadir una gran ciudad y se la encuentra vacía, sin nadie que se rinda y yo creo que eso debe mosquear bastante. Le voy a preguntar a Inés Arrimadas a ver qué se siente, porque a ellos les suele pasar. Bueno, y eso mismo, eso le pasó al Bonaparte cuando entró en Moscú. No había ni un ruso humillado. Los 250.000 moscovitas habían salido por pies.
B
Que no son pocos.
A
Todos dejaron la ciudad vacía. Y el zar, que se llamaba Alejandro I, es que ni siquiera dejó a alguien para negociar. No había nada que mosqueara más a Napoleón que invadir una ciudad sin que nadie se rindiera y le entregara las llaves. Eso le ponía malo. Un poquito de protocolo, por favor. Él se invadía y ocupaba, quería ver a alguien enfrente rindiéndose. Los únicos que daban voces por las calles de Moscú celebrando la invasión de las tro tropas napoleónicas eran unos cuantos miles de franceses que vivían allí. Porque esto sí se quedaron, claro, hubiera sido del género tonto que se hubieran ido. La invasión napoleónica de Rusia tiene muchísimas fechas importantes a lo largo de los últimos seis meses de aquel 1812, desde que entraron 500.000 franceses en junio hasta que salieron 20.000 en diciembre, o sea que fíjate si tuvieron que pasar cosas importantes para que se quedaran en el camino 480.000 hombres, gracias a una perfecta combinación de frío, de piojos, de hambre y de enfermedad. Y también gracias al palizón que les pegaron los rusos, que también pusieron de su parte para acabar con la Gran Army y convertirla en la Grand Desarmy.
B
Estoy cansado de dormir con los puños cerrados sin salir el alma de mis zapatos como una estatua en el jardín. Oye, a todo esto, Napoleón, ¿Por qué se metió en el fregadero Rusia? Con lo grande que es, lo lejos que está.
A
Qué manía invadir Rusia. Es verdad que no estaba en sus planes inicialmente, no, No lo tenía previsto, porque era un ansia viva. Era un ansioso y era un soberbio. Y al final no se pudo aguantar. Y es que ocurrió algo que nos va a sonar, algo que está pasando también ahora. Pongo un poquitín de contexto. El prestigio de Napoleón estaba pelín perjudicado allá por 189-1810 porque en España las cosas no iban como él quería. La úlcera española lo ll Él creía que hubiera estado todo el mundo más contento con la invasión, aunque hay que insistir siempre en que a Napo se le pusieron las cosas de culo en España porque los españoles de a pie se plantaron y los británicos estaban tirando del carro, no por los canallas cobardes de los Borbones que andaban sobándole el lomo a los Bonaparte en Francia. Y además de la úlcera española, Napoleón estaba muy rebotado porque no podía con Inglaterra, que mira que la tenía ahí al lado, pero no había ni flota ni pantalones para invadir. Así que decidió atacar a los británicos de otra manera, estrangulándolos económicamente.
B
Las sanciones.
A
Exactamente. Ordenó un bloqueo comercial desde todo el continente. Y como prácticamente toda la Europa continental estaba en manos de Napoleón, o eran países aliados, lo tenía muy fácil. Todos obedecieron. Noruega, Dinamarca, Austria Hungría, Polonia, Italia, los Balcanes. Rusia era uno de los grandes aliados, o sea que se sumó a ese bloqueo. El zar Alejandro I admiraba un poquito a Napoleón. Sí, la verdad, le parecía un gran estratega. Y Napoleón admiraba un poquito menos al Zar, sobre todo porque le doblaban altura. Estaba buenísimo Alejandro I y Napo no, pero entre emperadores, la verdad, no estaban por pisarse la manguera. Había un aparente buen rollo hasta que dejó de haberlo, o sea que alguno.
B
De los dos emperadores, dejó de obedecer al otro. Y conociendo a Napoleón, sería él.
A
No hay duda, Ya lo conocemos al Siré. El zar Alejandro fue el desobediente. Pasó de Napoleón. Pasó que Napoleón tenía controlados a los polacos, eso se supone, pero los polacos empezaron a hacer incursiones en Rusia. El zar Alejandro se mosqueó y si los polacos me tocan las narices, yo rompo el bloqueo comercial. Porque además yo también estoy sufriendo económicamente ese bloqueo. Faltan aranceles, las importaciones no me viene bien. Napoleón necesitaba que el bloqueo a Gran Bretaña fuera férreo para dejarlos sin suministros. No se podía escaquear nadie. Aunque la verdad es que los británicos resisten bien porque sobreviven con esa guarrería del fish and chips y esas bolitas blancas que flotan en tomate en guachinao. Con eso viven. Pero si Rusia reanudaba relaciones comerciales y les pasaba suministros, pues eso no iba a ayudar nada. Por eso Napoleón decide aplicarle un correctivo a los rusos para que supieran quién mandaba en Europa. Napoleón sabía que en Rusia había que entrar, además apabullando, por lo que has dicho. Está muy lejos y es muy grande. Por eso moviliza el ejército más grande jamás visto hasta la Gran Arme. Y aquellos eran 500.000 soldados y ya venga, dos para Rusia. Efectivamente, comprobaron los franceses que aquello era muy grande. Los rusos no plantearon batalla al principio, eran demasiado franceses. Se fueron replegando hacia el interior y no empezaron a pegarse hasta que los franceses ya estaban a 600 kilómetros de la frontera. Napoleón fue ganando territorio, pero también se fue percatando de que los rusos eran muy bestias y de que estaban dispuestos a destruirlo todo antes de entregarlo a los franceses. La famosa táctica de la tierra quemada o tierra arrasada que hemos mencionado alguna vez. Y así fue como de victoria pírrica en victoria pírrica, porque fue dejando un reguero de franceses muertos en el camino. Napoleón llegó a Moscú y si ya llegaba mosqueado, allí terminó de mosquearse porque no había nadie para rendirse. Y encima también se encontró con la misma táctica de tierra que no.
B
Pero los rusos también incendiaron Moscú.
A
Entonces al poco de entrar. Sí lo hicieron. Al poco de entrar Napoleón con unos 100.000 hombres y encontrarse solo a unos 15.000 extranjeros jaleándole, la mayoría franceses, como digo, vieron que la ciudad empezaba a arder Y parece que fueron los resistentes rusos que estaban esperando que le entraba para empezar a pegarle fuego a los almacenes de suministros y a todo lo que les pudiera servir a los franceses, para que encima, ya que invadían, no se pegaran la vida padre en la capital imperial, a costa de lo que allí se encontraran. Los almacenes de alimentos quedaron arruinados totalmente. Así que entre lo que dejaron arrasado los rusos y lo que arrasaron los franceses, que ellos eran mucho de arrasar por naturaleza, Moscú se quedó para el arrastre. No quedó edificio sin saquear. Las joyas y los relicarios de las iglesias y las catedrales los fundieron. Los retablos y los iconos pintados en madera. Para los ortodoxos rusos, los iconos son como las estatuas de los Cristos y los santos católicos. Los iconos los quemaron. Se usaron como combustible para las hogueras. Y eso que todavía no hacía mucho frío. Estamos hablando del 14 de septiembre. El General invierno todavía no había enseñado los dientes. Y de hecho tuvieron luego un otoño así benévolo. Pero Napoleón perdió un tiempo precioso en Moscú. Precioso. Y todo el tiempo que perdió, él se lo fue regalando a ese general invierno para irse armando con borrascas temporales de nieve. Ríndete.
B
Ya.
A
¿No ves? No puedes luchar. Ríndete, ríndete.
B
Ahí no se rindió nadie. Oye, ¿Y por qué perdió tanto tiempo este hombre en Moscú? Fue sin querer queriendo.
A
Fue queriendo.
B
Error de cálculo, tal vez.
A
Totalmente. Fue queriendo, pero calculando con el trasero. Él, el rey de la estrategia, la cagó, pero bien. Esperando además, no se sabe. Bueno, sí se sabe. Esperando qué no. Creyendo que tarde o temprano alguien tendría que ir a negociar con él. El emperador de Francia había ocupado y tomado la capital del Imperio ruso. Alguien tenía que decir algo. No se podía dar la callada por respuesta. Napoleón cometió el error de creer que Moscú era como Viena. Como ocurrió en Viena u ocurrió en Berlín, si la capital se rendía, prácticamente llevaba implícito la rendición automática del país. Pero eso en Rusia no fue así. Cuando los franceses invadían un país y llegaban a las capitales y a las ciudades, había un protocolo de rendición. Allí se hacía siempre. También cuando José Bonaparte entró en Madrid, se le entregaron las llaves de la ciudad. Las autoridades entregaban simbólicamente las llaves. Es un gesto además, que lo tenemos muy bien representado en la pintura de.
B
Velázquez Rendición de Breda.
A
Ahí es donde se ve al general holandés derrotado entregando la llave de la ciudad de Breda al general de los tercios españoles. A Espínola, creo que era. Bueno, pues eso es lo que esperaba Napoleón en Moscú. Alguien con autoridad diciéndole bienvenido. Comandale vu. Además, si había caído la capital, era como si el país entero estuviera a punto de caer. Alguien tenía que venir a negociar, pero no fue ni Dios.
B
¿Y cuánto tiempo estuvo esperando aunque apareciera alguien?
A
Cinco semanas. ¿Cinco semanas? Fueron cinco semanas. Más de un mes esperando que el zar enviara a un noble ruso, a un ministro, a un general, a un gamusino ruso con un mando en plaza, lo que fuera. Pero el zar estaba rearmando a su ejército y esperando que llegaran las borrascas con el general invierno a la cabeza. Cuando el 19 de octubre Napoleón inició la retirada, no tenía ni idea de la que le esperaba por los helados campos rusos. Si lo llegas a ver, ya te digo yo que se empadrona en Moscú.
B
Muy complicado ha estado Rusia. Lo ha sido siempre y lo sigue siendo.
A
Y sigue siendo igual de grande y sigue estando igual de lejos.
B
Por una razón o por otra. Nieves, hasta mañana. Un beso muy grande.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (Cadena SER)
Date: September 14, 2022
In this episode, Nieves Concostrina revisits Napoleon Bonaparte’s fateful invasion of Russia and his dramatic entrance into a deserted Moscow on September 14, 1812. With her signature wit and perspective, Nieves draws contemporary parallels, exploring the strategies, miscalculations, and the Russian resistance that changed the course of history. The episode blends historical facts with sharp humor and modern analogies, making the Napoleonic debacle both engaging and relevant.
Motivation:
Russian Defiance:
Russians refrained from direct battle, instead retreating deeper and devastating everything they left behind (“tierra quemada”).
Despite initial advances, the French faced supply shortages, brutal cold, and constant attrition.
The delay in Moscow proved fatal, as the so-called “General Winter” caught the retreating French unprepared.
Nieves underscores how this relentless physical and psychological attrition decimated the French army.
| Timestamp | Segment Description | |------------|---------------------------------------------------------------| | 00:16–01:33 | Parallels with Ukraine, Napoleón’s surprise at empty Moscow | | 01:33–02:41 | Russian exodus; suffering and losses of the Grand Armée | | 03:04–04:56 | Motives for the invasion, failure of the blockade | | 06:08–06:59 | Russian scorched earth, attritional campaign | | 07:00–07:58 | Burning of Moscow, destruction of resources | | 08:53–10:21 | Napoleon’s strategic miscalculation, false hope of surrender | | 10:21–11:14 | The price of delay: ‘General Winter’ and the disastrous retreat |
Nieves Concostrina, with biting humor and acute historical insight, demonstrates how Napoleon’s ego, misjudgment, and lack of understanding of Russian resilience led to disaster. The empty Moscow, scorched supplies, and the brutal winter became enduring symbols of imperial overreach. The episode leaves listeners reflecting not just on the follies of the past, but on the enduring patterns in the ambitions and misadventures of rulers.
Quote to Remember:
[08:55] Nieves: “Fue queriendo, pero calculando con el trasero. Él, el rey de la estrategia, la cagó, pero bien.”