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Nieves
La sociedad española de radiodifusión presenta ser podcast siempre.
Carla
Hola nieves, buenas tardes. ¿Qué tal?
Nieves
Buenas tardes, Carla.
Carla
Bueno, hoy nos vamos a la guerra directamente. Empezamos semana, la penúltima semana de esta temporada, por cierto, con una de las invasiones más sonadas de todos los tiempos, la invasión de Egipto por parte de Napoleón. Invasión que pasó a la historia, entre otras cosas, por aquella frase tan peliculera de Desde estas pirámides, 40 siglos de historias contemplan. Luego iremos con la frase, bueno, 40 siglos, al cabo de un rato, un montón de muertos y una campaña militar que tuvo de todo y no todo bueno, porque ya se sabe que las invasiones las carga el diablo, sobre todo.
Nieves
Cuando las organizaba Napoleón. Lo de hoy es un complemento a otro acontecido que no sé si recordarás, a no ser que escucharas el podcast, porque lo contamos Marta del Vado y yo cuando el equipo estabais viajando Ibiza a ese paraíso.
Carla
En la cabeza no lo tengo, pero cuenta, cuenta de que iba.
Nieves
Estuvimos hablando a mediados de mayo de cuando Napoleón partió de Francia para conquistar Egipto. Pero aquella campaña fue tan loca, tan jugosa, trajo tantas consecuencias, fue tal fracaso estratégico y militar y tal triunfo científico, que esto no se podía contar en un día, ni en dos, ni en tres. Así que aprovechando que el 1 de julio de mil 1798 aquella flota que partió de Francia, la flota invasora de Napoleón, llegó a Alejandría, pues hoy retomamos el tema. 300 barcos, 40.000 tíos armados y supongo que bastante despistados. En mitad de todo aquel Fregao también llegaron 167 científicos a los que no se les había dicho ni a dónde iban ni a qué iban. Sólo se les ¿Queréis apuntaros a una aventura extraordinaria? Y esos 167 sabios all the old.
Guest Singer
Paintings on the tomb they do the sand dance Don't you know If they move too quick they're falling down like a domino All the bars are men by the Nile They got the money on a bet Gold crocodiles they snap their teeth on your cigarette Foreign types with the hookah pipes say whale. Walk like an Egyptian.
Carla
A ver, por partes. La llegada a Alejandría, ¿Cómo fue? ¿Complicada? ¿Fácil? Difícil no fue.
Nieves
Facilita. Un poco bronca, Un poco de bronca y ya está. Los de la zona estaban ahí como desganaos no tenían ganas de discutir o muy poquita gana. Tampoco es que 300 barcos puedan llegar de repente para pillar por sorpresa a nadie. Y de hecho los espías otomanos que había en la zona sabían que los franceses estaban viniendo y las intenciones invasoras que traían. Pero bueno, apenas organizaron una movilización. Hablo de los otomanos porque Egipto no era un país independiente, pertenecía al Imperio otomano, a los turcos, aunque los turcos no mandaban nada. La zona estaba controlada desde hacía siglos ahí por los mamelucos. Los mamelucos, una casta de guerreros mercenarios, muy bestia, muy brutos. Los mamelucos reconocían al sultán otomano, el que estaba ahí empadronado en Estambul, lo reconocían como dueño y señor y le pagaban anualmente un tributo. Y a cambio los mamelucos tenían autonomía y mangoneaban Egipto con total la independencia. Es decir, el problema para Napoleón en la invasión de Egipto no eran los otomanos, sino los mamelucos, que habían convertido Egipto en su reino feudal. Los mamelucos eran descendientes de antiguos esclavos que unos tíos muy brutos, con muy mala leche. Eran guerreros fieros y eran excelentes jinetes. Los vestían con colores chillones, siempre con las armas ahí resplandecientes.
Carla
Perdona un segundito antes de seguir con la invasión de Egipto. Goya no tiene un cuadro, no tiene una pintura con los sucesos del 2 de mayo en Madrid con mamelucos. Son los mismos, no hay otros mamelucos.
Nieves
Son esos los mismos que se encontró Napoleón en Egipto y a los que combatió estuvieron dando caña por las calles de Madrid. Dos de los cuadros más célebres de Francisco de Goya. Efectivamente, son dos escenas del mayo madrileño. Uno son los famosos fusilamientos del 3 de mayo y el otro que se titul Carga de los mamelucos en la Puerta del sol o el 2 de mayo de 1808 en Madrid. Es una pintura en la que se ve a unos guerreros árabes a caballo, vistiendo bombachos, chalecos, arreando ahí espadazos. Claro. Dices ¿Qué pintaban esos mamelucos en pleno centro de Madrid si se supone que los madrileños estaban pegando con los franceses?
Carla
Bueno, pues tú responderás a esta pregunta, pero creo que es un buen momento para recordar o para insistir en que los madrileños estaban enfrentando a los franceses y a los mamelucos, porque el ejército español, valeroso, entre comillas, como sea, estaba acuartelado y con orden de no intervenir, claro.
Nieves
Qué morro tienen. Es que es alucinante. Siguen celebrándolo los políticos y los militares y Los curas cada 2 de mayo siguen recordando los sucesos de Madrid. Y fueron ellos los que dejaron tirados a los madrileños cumpliendo órdenes de los Borbones. No movieron un dedo ni el 2 de mayo ni impidieron los fusilamientos de los días 3 y 4. Y ahora salen a celebrar la masacre. Y digo también lo de los curas porque recordemos también que la Iglesia regañó a los madrileños por haber salido a armar bulla y a molestar los franceses. Tiene narices. Bueno, pues resulta que los mamelucos eran los que controlaban Egipto cuando llegó Napoleón a invadir. Y a ellos tuvieron que ir enfrentándose las tropas napoleónicas en su avance desde Alejandría hasta El Cairo. Y los franceses los ganaron pese a esa fiereza que demostraban siempre. Pero porque los franceses llevaban cañones y fusiles y los mamelucos, sobre todo espadas y lanzas. Y los cañones que tenían estaban en muy malas condiciones. Pero la bravura y el coraje impresionaron a Napoleón. Impresionaron tanto que cuando volvió a Francia se llevó con él a 200 mamelucos que se convirtieron en una especie de unidad de élite en el ejército napoleónico. Cada vez que los franceses iban a invadir algo o a pegarse con alguien, se llevaban a los mamelucos, porque es que daba mucho miedito. Cuando los madrileños salieron a la calle aquel 2 de mayo de 1808 tuvieron que enfrentarse a franceses y a unos mamelucos bestias. Gente que no habían visto nunca, con sus bombachos rojos chillón, sus turbantes, sus afilados alfanjes y gumías. En fin, madrileños contra egipcios. Y como aquello fue muy extravagante, pues Goya lo pintó raro.
Guest Singer
No digo diferente, digo raro. Ya no sé si el mundo está al revés o soy yo el que está cabeza abajo. El colegio poco me enseñó. Si es por el maestro, nunca aprendo a coger el cielo con las manos. A reír y a llorar lo que te canto. A coser mi alma rota. A perder el miedo. A quedar como un idiota y empezar la casa por el tejado. A poder dormir cuando tú no estás a mi lado.
Carla
Oye, Nieves, y esos mismos fieros mamelucos no hicieron nada. Cuando los franceses desembarcaron en Alejandría. Has dicho que hubo un poquito de bronca, pero que estaban como desganados.
Nieves
Nada, poca. Es que no estaban por allí. Alejandría, claro, es que suena como a ciudad importante, histórica, grandiosa. Pero en aquel 1798 es que no era ni sombra de lo que fue. Las murallas estaban caídas, estaban en ruinas. No tenía defensas la ciudad. Los franceses eran casi el doble que los habitantes. Porque llegaron 40.000 y había apenas 25.000 criaturas en Alejandría. La ciudad estaba muy mal defendida por una milicia urbana. Había unos cuantos nómadas beduinos, dos cañones oxidados y veinte jinetes mamelucos, bestias, nada más. Así que hubo bronca. Se resistieron como pudieron. Pero Napoleón era muy listo. Y después de ganarlo, se los cameló enseguida. En cuanto tomó Alejandría, se marcó un discurso conciliador. Dijo que el Islam era estupendo. Y que podían, por supuesto, seguir a su bola. La religión le traía al pairo. Y les vendió la película de que aquello no era una invasión. En realidad los franceses estaban allí para librar Egipto del yugo de los bestias, de los mamelucos. Lo primero que hizo fue que eran muy bestias y los ciudadanos estaban hasta las narices de ellos. Lo primero que hizo fue liberar a 700 esclavos. La Voz corrió y en su avance hacia El Cairo, algunas poblaciones como Rosetta, que antes de ser una piedra fue un pueblo, no opusieron resistencia a la entrada de los franceses. Porque los consideraban sus liberadores del yugo mameluco. Pero ojo. ¿Cómo fue aquel avance hacia El Cairo? Los soldados, cuentan, se suicidaban por la sed.
Carla
Los franceses.
Nieves
Un calor que estábamos en julio.
Carla
Pero entonces, la famosa batalla de las pirámides que comentaba yo al principio. ¿Esa sí fue contra los mamelucos, no?
Nieves
Sí, esa es la gorda. Esta es la batalla gorda. En Alejandría apenas había, pero si ya estaban más organizados cuando fueron bajando hacia El Cairo. Esa es la batalla gorda, la épica esa que decía Soldados, cumplid con vuestro deber, dijo Napoleón. Desde esos monumentos, 40 siglos de historia os contemplan. ¿Como era tan peliculero y tan propagandista? Porque en realidad la batalla no fue en las pirámides. Fue en otro lugar que se llamaba en Bada, frente a Al Cairo. Pero desde allí, desde donde estaban, a lo lejos, se veían las pirámides, que son gigantescas. Tú no te haces a la idea lo grande que es eso hasta que estás ahí abajo. Madre mía. Bueno, y como Napoleón tenía ojo a futuro, dijo esto se va a quedar para la historia como la batalla de las pirámides. Porque la batalla de Mbada. Esto no suena a nada. Esto va a ser la batalla de las pirámides. Así que aunque no estaban en Guiza, en la explanada de las pirámides, sino muy lejos, hizo referencia a las pirámides con eso de cuarenta siglos os contemplan. Y sí, pese a que los mamelucos eran más y más brutos, con más artillería, pero artillería también más cutre, los franceses les dieron una paliza. Porque los mamelucos eran unos desorganizados, eran muy caóticos, atacaban a lo bestia, pero a lo loco. Y enfrente tenían a un ejército disciplinado, organizado, una infantería agrupada ordenadamente, con las bayonetas ahí bien caladas. Se organizaban en cuadros para ensartar a los mamelucos como aceitunas. Los franceses se merendaron a los mamelucos en un par de horas. Y cuando entraron al Cairo, madre mía la que se encontraron ahí. Como escribió un general a un amigo jamás lograría describirte el horrible país que.
Carla
Fuimos a conquistar, o sea, para entendernos, que el exótico y milenario esplendor de los egipcios no aparecía por ninguna parte.
Nieves
Ese esplendor en realidad lo empezó a poner en el mapa Napoleón. Con él empezó la egiptomanía. Y gracias a sus 167 sabios, de los que no nos queda tiempo para hablar, pero que fueron los que se encargaron de descubrir el brillante Egipto preislámico, rescataron joyas arquitectónicas que estaban apabulladas ahí, entre construcciones del momento, modernas entonces, claro, Y a partir de templos medio derruidos y pirámides semienterradas, imaginaron, documentaron, rescataron el antiguo esplendor con dibujos de una precisión casi fotográfica. Lo apuntaron todo. Pero El Cairo, cuando entró Napoleón, aquello era un basurero poblado por 250.000 personas. Alguien describió la ciudad con estas calles estrechas sin pavimentar y sucias, casas oscuras, a menudo en ruinas. Incluso los edificios públicos parecen mazmorras. Las tiendas son poco mejores que los establos. El aire está lleno de polvo y de ledor a basura. Por lo visto era tremendo. En eso coinciden todos. Hay que reconocerlo porque Napoleón puso el Cairo en orden, Hasta instaló alumbrado público, organizó recogida de basuras, construyó hospitales, Era un tipo muy listo y supo arrimarse a los cairotas. Hasta se vestía de árabe y de vez en cuando decía eso de en el nombre de Alá, clemente y misericordioso. Y ya está, porque tú a los fans les nombras a sus dioses y te los metes en el bolsillo. Ahora bien, quedaba lo peor, quedaba el desastre, quedaba la travesía del desierto hacia Siria, quedaba decir aquello de ¿Quién coño nos mandaría a invadir Egipto?
Guest Singer
Highway to hell, I'm the highway to hell. Highway. No stop signs speed lever, Nobody's gonna slow me down, let go.
Carla
Pues nada, Nieves, hoy nos despedimos camino del infierno, pero mañana volveremos, que conste, volveremos. Venga, un beso, Nieves. Adiós.
Nieves
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Guest Singer
I'm on the highway to help, Don't stop me, Yeah, now I'm going down. The highway to hell.
Host: Nieves Concostrina, SER Podcast
Date: July 1, 2024
This episode explores the dramatic and unconventional French invasion of Egypt led by Napoleon Bonaparte in 1798, analyzing its military, political, and cultural consequences. With Nieves Concostrina's trademark irreverence and historical curiosity, the discussion focuses on the infamous confrontation between the French and the Mamelukes, dispelling myths, linking it to later Spanish history, and reflecting on the odd afterlife of those events.
Sobre el desastre militar y el triunfo científico:
“La campaña fue tan loca, tan jugosa, trajo tantas consecuencias, fue tal fracaso estratégico y militar y tal triunfo científico…” (Nieves, 01:10)
Explicación visual sobre los mamelucos en Madrid:
“Gente que no habían visto nunca, con sus bombachos rojos chillón, sus turbantes, sus afilados alfanjes y gumías. En fin, madrileños contra egipcios. Y como aquello fue muy extravagante, pues Goya lo pintó raro.” (Nieves, 06:22)
Sobre la táctica propagandística de Napoleón:
“Como Napoleón tenía ojo a futuro, dijo esto se va a quedar para la historia como la batalla de las pirámides.” (Nieves, 09:43)
La brutalidad de El Cairo:
“Jamás lograría describirte el horrible país que fuimos a conquistar… calles estrechas sin pavimentar y sucias, casas oscuras, a menudo en ruinas.” (Nieves, 10:59)
Concostrina utiliza su estilo vivaz y sarcástico para abordar la campaña de Egipto más allá del mito napoleónico: desenmascara tanto la brutalidad como las huellas culturales y científicas que dejó la presencia francesa. El episodio explica los choques de culturas, los equívocos propagandísticos y la “modernización” de Egipto bajo la batuta de un Napoleón más astuto y oportunista que heroico. Deja además la trama abierta a futuras desventuras napoleónicas en tierras orientales.