
Loading summary
A
SER Podcast en La Ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena SER.
B
A ver, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos.
B
A ver, hoy en nuestro paseo diario por la historia vamos a conjugar una vez más el verbo borbonear. Que alguien dirá que plastas, ¿No? Bueno, pues no. Plastas ellos.
A
Muy bien.
B
Plastas ellos en todo caso, porque aquí hablamos de historia y ocupan un montón de páginas esa historia y algunas, como el caso que contamos hoy, especialmente funestas. Esta tarde viajamos a octubre de 1833 para conocer con detalle los llamados Sucesos de La Granja. Subtítulo de la Los Borbones a guantazo limpio.
A
Sí, culpa mía, es un error. Es a octubre de 1836. 36.
B
36. Bueno, pues el 36.
A
Esto, como diría Peredra, es borboneando.
B
Borboneando. Borboneando.
A
Bueno, pues es que el otro día abrimos el grifo de un periodo importantísimo en España que precisamente por lo lioso y agitado que fue, a veces da pereza abordar. A mí me gusta, pero da pereza. Me refiero a cuando Isabel II fue proclamada reina y a partir de ahí España acabó patas arriba por varias razones. Primero porque inmediatamente el tío de la niña, Carlos María Isidro, también se proclamó rey. Dijo él Viva yo que soy Carlos V, a mi sobrina no le hagáis ni caso. Y segundo, porque la madre de la mocosa, la regente María Cristina de Borbón, no sabía si estar a setas o a roles. Odiaba a su cuñado Carlos María Isidro, que le quería quitar el trono a la niña. Pero también odiaba a los políticos progresistas que eran sus únicos aliados y defendían a Isabel II. Pero claro, también la defendían a cambio de que la corona tomara la senda constitucional. Por eso los odiaba, porque es que a los Borbones las constituciones les provocan sarpullidos. Los políticos rancios, los conservadores absolutistas. Unos estaban con Carlos Mari y otros con la Nena Isabel II, pero todos contra los políticos progresistas y constitucionalistas.
B
Conclusión, que había un pollo montado en.
A
España del 14, un pollo de los gordos. Y como fue entonces, en aquel mediado siglo XIX, cuando se produjo el gran cambio de rumbo en este país, pues yo voy a seguir por ahí. Tomó como pretexto el comienzo oficial de la Primera Guerra Carlista, que fue a principios de octubre de 1833, después de que Carlos María Isidro difundiera desde Portugal su famoso manifiesto declarándose rey de España. Ahí fue cuando sus partidarios empezaron a proclamarlo de viva voz por distintos puntos del país. Viva el rey. Viva el rey. Ese fue el levantamiento civil, el comienzo de la guerra. El 3 de octubre de 1833, el mismo día que estaban metiendo en el pudridero del Escorial al mastuerzo Fernando VII. Para eso, para que se pudriera. Pues se produjo el primer levantamiento. Eso fue en Talavera de la Reina, en Toledo. Y la proclamación de Carlos V la hizo, que está con nombres y apellidos, porque fue el primero, Manuel María González, que era el encargado de Correos, un tolay que se creía este que le iba a seguir todo el pueblo. También fue el primero en ser fusilado. Él creía que por puto defender España. Yo creo que por gilipollas.
C
Gilipollas, Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas.
B
Gilipollas.
A
Gilipollas.
C
Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas. Gilipollas, Gilipollas, Gilipollas. Gilipollas. Cuando vas por la calle y saludas a alguien porque piensas que lo conoces, pero no es así, te sientes gilipollas. Cuando buscas el móvil pero lo tienes en la mano, ya sabes el resultado. Te sientes gilipollas.
B
No había oído nunca esta canción, pero oye, pero no está mal.
A
Y cuando llevas las gafas en la.
B
Cabeza hay que ponerla entera un día de estos. Oye, volviendo a la historia. Bueno, está claro que hubo un cálculo erróneo de fuerzas. Los carlistas esperarían más apoyos así como de primeras.
A
Por eso se lía la guerra, porque el levantamiento no triunfó. Lo mismo que pasó con el golpe de los asesinos franquistas en 1936. La guerra la provoca Franco porque el golpe no triunfó. Los partidarios del cuñao Carlos Mari pensaron que ¿Quién va a apoyar a esa mala pécora de María Cristina de Borbón y a una mocosa de tres años teniendo aquí a un tío hecho y derecho, que además es al que le corresponde legítimamente el trono según la ley dinástica? Pero es que ya no iban por ahí los tiros. Los españoles ya no estaban en que si Isabel II o Carlos V. Estaban por un cambio de sistema, estaban por una reforma. Aquí ya no se trataba de hacer una obrita y cambiar la bañera por una ducha. Había que reformar toda la casa. Pero decía que esto del cansino Carlos Mari proclamándose rey del mambo solo era un pretexto. Porque quiero seguir el hilo del pasado 29 de septiembre. Ahí está el podcast para refrescar la historia. Mientras la guerra desangraba España, María Cristina de Borbón no dejaba de tocar las narices a los únicos aliados que tenía para defender el trono de su hija, que eran los liberales progresistas. Y no dejaba de incordiar porque en su cabeza es que no entraba, que los tiempos ya eran otros. Ella era órgano y mando, y aquí no se discute. Igual que cuando vivía el mastuerzo de mi marido. A él se le obedecía y a mí también. La que manda en España soy yo, que soy la reina gobernadora mientras mi hija no sea mayor de edad. Ya está bien de tener que atender las chorradas de los liberales. ¿Y la exigencia de restablecer la Constitución de 1812? Ni de coña. A ella se la tenía que apoyar porque sí, porque era la reina gobernadora. Y al trono que tienen metido ahí en el coco. Al trono se le debe lealtad incuestionable. Por supuesto. Es impedir contrapartidas. Y es que además su cama la animaba. La animaba. Tú dales, Cristina, tú sin miedo. Cárgate las Cortes, si no va a pasar nada. Si aquí mandas tú.
B
Todo eso en la creencia de que todo el mundo se iba a conformar por esa incuestionable lealtad al trono que mencionas y en que las aguas absolutistas volverían a su cauce.
A
Eso se trata. Se trataba de pero bueno, si los españoles son unas amebas, estos no van a hacer nada. No, no ocurrió. Los españoles se levantaron. Y así llegamos a los famosos sucesos de La Granja del Real Sitio. De ahí Real Sitio Completo. Nombre completo, Real Sitio de la San Ildefonso, en Segovia, que nunca hemos hablado de ellos porque fueron en agosto de 1936. 1936. No, 1836.
B
Justo un siglo antes del otro. Exactamente de 1930.
A
No me vas a pillar, Isaías, que he rectificado tiempo. 1836. En la granja estaba agazapada la Borbona. No sólo porque era verano y era costumbre retirarse allí al fresquito, sino porque llegaban noticias de españoles revolucionándose por varios puntos de España. Y otra vez volvió a pedir al rey de Francia, María Cristina, que viniera a ayudar. Y otra vez el rey contestó que Francia la ayudaría en todo lo que pudiera, menos con una intervención armada. ¿Estaba Luis Felipe I, el rey de los franceses, tan contento él en su trono y compadreando con los progresistas como para meterse en el berenjenal de defender a los desprestigiados y a los añejos Borbones españoles? Ni en broma. Y la revolución saltó en la propia granja, dentro del propio palacio. Porque los sargentos, no los oficiales, los sargentos sublevaron a las tropas de la guarnición. Unos dicen que se sublevaron de forma espontánea porque venían muy mosqueados de luchar contra los carlistas en el norte, como para encontrarse con que la Borbona era tan absolutista como los carlistas. Otros dicen que aquello no fue tan espontáneo, que los animaron los liberales desde Madrid recordándoles que se les debían tres meses de paga. Vosotros veréis, pero como no reclaméis. Bueno, como fuera y por lo que fuera. El caso es que se sublevaron cuando sonó esta señal en el Real Sitio.
B
Himno de Riego. El himno de los liberales. ¿Y por qué se sublevan los sargentos y los oficiales?
A
Los oficiales habían ido a la ópera en Madrid. Estaban todos en la ópera. Precisamente los sargentos sublevaron a la tropa aprovechando esa ausencia. Porque del alto mando del ejército español ya tenemos sobradas pruebas. No había que fiarse. Siempre se situaban los altos mandos frente al pueblo y del lado del represor. Los soldados se sublevaron totalmente acojonados, también hay que decirlo. Aquellos más o menos mil hombres estaban protagonizando un acto de insurrección.
B
Se estaban jugando la vida.
A
Vamos, se estaban jugando todo. Estaban jugando tanto que bebieron mucho para echarle ahí valor. Hubo mucha violencia verbal contra la reina y su camarilla. Y parece que dicen algunas fuentes que pudo haber también violencia física contra la reina. En parte porque María Cristina de Bormón se puso chula. Además sin calcular que tenía enfrente a mil soldados sublevados.
B
¿Pero cómo que se puso chula? Quiero decir, ¿No estaba en posición de hacerlo?
A
No estaba, No, pero es que habría que estar en la cabeza de un Borbón para entenderlo. No les cabía otra cosa que no fuera la autonomía total, la impunidad. Digo lo de chula porque al principio, nada más producirse la sublevación a la Borbona y su camarilla les pareció una situación ridícula, una bronca de unos soldados ignorantes y voz inglés. ¿Cómo que se han sublevado? Cuando el 12 de agosto de 1836 la reina gobernadora aceptó recibir a una comisión de los sublevados para ver qué pedían, tanto ella como sus consejeros se rieron de ellos. Se hacían preguntas. Hubo cachondeíto haciendo preguntas ¿Y por qué queréis vosotros la Constitución si no sabéis ni lo que es? Ah, porque queréis libertades. Ah, muy bien. Pero si la libertad es tomar cañas, idiotas. Después de tres horas de tiras y aflojas, la reina despachó a esa delegación diciendo que ella se pensaría lo que pedían y que ya les diría algo cuando volviera a convocar las Cortes después de las vacaciones. Fue tan chulesco aquel encuentro que cuando se transmitió la respuesta a la tropa, la tropa de pensárselo nada. Entráis otra vez y le decís o publica y jura la Constitución o las cosas se van a poner chungas para ella y para sus hijas. Y así fue como allí mismo, en La madrugada del 13 de agosto de 1836, María Cristina de Borbón rebajó la chulería, vio peligrar su vida y firmó un decreto que decía, abro comillas, como reina gobernadora de España ordeno y mando que se publique la Constitución política del año 1812.
B
Ya. Lo que pasa que conseguir la Constitución que volviera a estar vigente a través de una sublevación tampoco daría muchas garantías de paz social.
A
Esto no empezaba bien, claro, no empezaba bien porque iba por la fuerza y en mitad además de una cruenta guerra carlista con los Borbones, aguantazos entre ellos, pero a la vez de acuerdo en rechazar cualquier reforma y contrarios a toda Constitución. El error de la política progresista en este país ha sido y sigue siendo mantener al Borbón enemigo dentro del sistema. Porque siempre van a ir contra el sistema. Lo llevan en su naturaleza absolutista. Pese a todo, pese a todo esto, aquellos sucesos de La Granja fueron un punto de inflexión en España. Ya no hubo marcha atrás, con tremendas broncas, revoluciones con la guerra sin aflojar, conspiraciones de la Borbona y su camarilla. Pero el camino ya estaba abierto definitivamente, porque como dice la historiadora Isabel Burdiel, para aquellos soldados, como para el grueso de la opinión liberal. Los derechos al trono de Isabel II o de Carlos María Isidro eran secundarios respecto a la defensa de la libertad política. Importaba más la libertad que si era uno u otro. Durante los siguientes meses tras los sucesos de La Granja, y vuelvo a citar a Isabel Burdiel, toda la estructura jurídica y política del Antiguo Régimen fue desmantelada mediante medidas que garantizaban la igualdad legal, la vitalidad y autonomía política de los ayuntamientos y las diputaciones, la abolición de los señoríos, la desamortización de las tierras de la Iglesia, la libertad de expresión. Pues no está mal, claro, es que dentro de todo el follón. Pero todo esto fue un cambio tremendo. Quedaba un camino muy difícil por recorrer y hasta iniciamos la buena costumbre de expulsar a los Borbones. Pero bueno, eso son otras historias apasionantes de aquel siglo XIX en este país. Porque como dijo Alfonso Guerra, España no la iba a conocer ya ni la madre que la parió. Que por cierto, tampoco Alfonso Guerra lo conocería ni la madre que lo parió a él.
B
Bueno, pues mañana más, ¿No?
A
Mañana más habrá que repetir.
B
Aquí te espero.
A
Gracias.
B
Comiendo un huevo. Hasta mañana. Adiós.
A
Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
Episode: Octubre de 1833: Borbones, a guantazos entre ellos y todos contra la Constitución. Los sucesos de La Granja
Date: October 8, 2025
Host: Nieves Concostrina
Podcast: SER Podcast
In this episode, Nieves Concostrina takes listeners back to one of the most turbulent periods of Spanish history, focusing on the "Sucesos de La Granja" in August 1836 (corrected from 1833), where the Bourbon royal family clashed internally and collectively resisted constitutional reforms. With her characteristic irreverence and biting humor, Concostrina explains how the confrontation between royalists, liberals, and absolutists set Spain on a path of dramatic political change, culminating in the restoration of the 1812 Constitution.
Bourbon Chaos: The episode opens with the classic verb "borbonear"—to act like a Bourbon—reflecting the family's penchant for political mischief and dysfunction (00:28).
Succession Crisis: After the death of Fernando VII, his daughter Isabel II is proclaimed queen, but her uncle Carlos María Isidro also declares himself king, igniting the Carlist Wars (01:06).
"Primero porque inmediatamente el tío de la niña, Carlos María Isidro, también se proclamó rey. Dijo él, Viva yo que soy Carlos V, a mi sobrina no le hagáis ni caso."
– Nieves Concostrina (01:06)
A Queen Regnant's Dilemma: Isabel’s mother, María Cristina de Borbón, is the Regent. She distrusts both her brother-in-law Carlos (the Carlist claimant) and the liberal politicians supporting her daughter's reign, all while fiercely resisting any constitutional limits to royal power (01:29-02:11).
"A los Borbones las constituciones les provocan sarpullidos."
– Nieves Concostrina (01:46)
Outbreak of War: The formal start of the Carlist War occurs in October 1833 when Carlos V issues a manifesto from Portugal and is proclaimed king in various regions of Spain (02:13).
"Él creía que por puto defender España. Yo creo que por gilipollas."
– Nieves Concostrina (03:05)
Origins of the Revolt: Disillusioned sargentos (sergeants) at the La Granja royal palace mutiny while their superior officers are away, some inspired spontaneously and others prodded by Madrid liberals owed back pay (06:41-08:10).
"Unos dicen que se sublevaron de forma espontánea porque venían muy mosqueados de luchar contra los carlistas... Otros dicen que los animaron los liberales desde Madrid recordándoles que se les debían tres meses de paga."
– Nieves Concostrina (07:11)
The Liberals’ Anthem: The uprising is signaled with the playing of the Himno de Riego, symbolizing the troops’ liberal leanings (08:10).
Confrontation with the Queen: The mutiny brings tensions inside the palace to a boil:
"Fue tan chulesco aquel encuentro... que cuando se transmitió la respuesta a la tropa, la tropa de pensárselo nada. Entráis otra vez y le decís o publica y jura la Constitución o las cosas se van a poner chungas para ella y para sus hijas."
– Nieves Concostrina (09:48)
"En la madrugada del 13 de agosto de 1836, María Cristina de Borbón rebajó la chulería, vio peligrar su vida y firmó un decreto (...) que se publique la Constitución política del año 1812."
– Nieves Concostrina (10:34)
No Guarantee of Peace: Although forced, the restoration of the Constitution does not resolve Spain’s deep divisions; the country remains in turmoil, both from open war and internal conspiracies (10:39-10:48).
A Point of No Return: Despite ongoing infighting and resistance from the Bourbon camp, this moment marks a "point of inflection"—demolishing the old order and beginning a push for civil rights and freedom (10:48-12:32).
"El error de la política progresista en este país ha sido y sigue siendo mantener al Borbón enemigo dentro del sistema. Porque siempre van a ir contra el sistema."
– Nieves Concostrina (10:54)
"Durante los siguientes meses tras los sucesos de La Granja (...) toda la estructura jurídica y política del Antiguo Régimen fue desmantelada..."
– Nieves Concostrina citando a Isabel Burdiel (11:48)
Broader Historical Reflection: Concostrina closes by noting how these reforms sparked ongoing instability, revolutions, and eventual expulsions of the Bourbons—a dramatic transformation summed up by Alfonso Guerra’s famous remark:
"España no la iba a conocer ya ni la madre que la parió."
– Alfonso Guerra, citado por Nieves Concostrina (12:52)
The episode is delivered in Nieves Concostrina's incisive, sardonic style, mixing in colloquial humor, pointed political commentary, and vivid metaphors, making complex historical events both accessible and entertaining.
For those who missed the episode:
This summary covers the heated struggles within the Bourbon monarchy, the rise of liberalism against absolutism, the pivotal mutiny at La Granja, and how Spain's 19th-century revolutions set the stage for a new constitutional era. It’s an essential listen for anyone interested in the dramatic twists and turns of Spanish history—served with Concostrina's uniquely sharp wit.