
Loading summary
A
Ser podcast.
B
Hola nieves, buenas tardes. ¿Qué tal?
A
Hola, Carlas. Yo muy bien, ¿Y tú? Buenas tardes.
B
Esperándote. Mira, hoy vamos, si te parece empezar. Vamos a empezar recurriendo al diccionario, Va, venga. Buscamos la definición de terrorismo que dice lo forma violenta de lucha política mediante la cual se persigue la destrucción del orden establecido o la creación de un clima de terror e inseguridad susceptible de intimidar a los adversarios o a la población en general. Esto no suena, ¿Verdad? Por desgracia, nuestra memoria nos suena también en la actualidad, pero acontece que no es poco, es un paseo por la historia. Así que hoy vamos a recordar un atentado terrorista en la Ópera, en el Liceo de Barcelona, por cierto. ¿Donde? El día 22 de este mes, un año más, no tiene nada que ver, pero se van a entregar los premios Ondas.
A
Por eso tenía yo reparos.
B
Ah, no, mujer, no te preocupes.
A
No, pero no por mí, sino por mucho susceptible por ahí contar hoy lo que ocurrió en el Liceo de Barcelona, porque fue hoy hace justo 130 años. Los Ondas están a punto de entregarse. Puede haber ahí, como digo, algún aprensivo a la escucha que tenga previsto asistir y podría ser que no le gustara saber que el 7 de noviembre de 1893 el anarquista Santiago Salvador lanzó una bomba desde el quinto piso, desde el gallinero al patio de butacas. Explotó. Ojo a quien le toque esta butaca en los Ondas. Explotó contra el respaldo de la butaca 24 de la fila 13. 20 muertos y muchísimos, muchísimos heridos. Pudieron haber sido muchos más porque el terrorista tiró una segunda bomba, pero cayó en las faldas de una mujer que ya estaba muerta. Golpe, se amortiguó en la ropa y afortunadamente esa segunda no explotó. Si alguien quiere ver cómo eran las bombas que usaban los anarquistas en aquella época, en el Museo de Historia de Barcelona hay una igual a la que no explotó igual. Se llamaban bombas Orsini porque la inventó un señor que se llamaba Felice Orsini, que antes de ser una bomba funcionaba.
B
Fue un señor.
A
Eran bombas redondas de metal, eran más grandes que una bola de petanca, un poco más grande, que tenían unos picos así que sobresalientes, salían todos, parecía como si fuera una especie de satélite y que explotaban al impacto en la Sagrada Familia. Además, Gaudí puso una escultura de un demonio entregando a un obrero anarquista. Una bomba Orsini. Sí, sí, eso es muy curioso. El escultor fue Llores Matamala, pero lo diseñó Gaudí. Si alguien quiere localizar la escultura, con el follón que es la Sagrada Familia, tiene que buscar la puerta del Rosario, la que lleva el claustro. Y antes de entrar, a la derecha, ahí se ve al obrero con la bomba y el demonio que se lastima. ¿Lo apuntamos por curiosidad? Solo vuelvo al Liceo. La ópera de Rossini que se estaba representando Guillermo Tell cuando cayó la bomba. Cuando explotó la bomba a las diez y cuarto de la noche, al empezar el segundo acto, tardó mucho, muchísimo en volver a representarse en el Liceo.
C
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B
Qué música. Nunca hubiera dicho que era música de atentado.
A
Parece más del séptimo de Caballería.
B
Claro. Oye, es verdad que en Cataluña en esa época hubo varios atentados anarquistas en aquellos años, pero ninguno fue tan bestia ni tan sangriento como este del Liceo que recordamos hoy.
A
Fue tremendo. No puedo asegurarlo, pero creo que fue el peor de toda Europa, o al menos que estuvo entre los peores de toda Europa. Y hubo unos cuantos atentados anarquistas. Pero hombre, 20 muertos y otros 27 heridos. En Cataluña se registraron en 1892 y 1893 21 atentados en muy poco tiempo, sobre todo en Barcelona y alrededores. Barcelona y alrededores se llevaron 19 atentados. Era la zona anarquista más activa, porque también era la zona más cabreada. Lógicamente, los anarquistas se fueron radicalizando a la vez que los obreros iban a peor en sus condiciones laborales, a peor en salarios. Jornadas de trabajo de 12 y 14 horas. No voluntarias, como los cocineros. Estas eran, porque no quedaba otra, mujeres y niños deslomados. Se calcula que en Cataluña había unos 300 grupos anarquistas. Pero el del Liceo fue el atentado más sangriento, vamos, con diferencia. Conmocionó la ciudad. El pánico se apoderó de Barcelona y de los barceloneses. El Liceo, por supuesto, cerró, pero es que también cerraron los establecimientos de lujo, los estupendos restaurantes, los locales de espectáculos, la alta burguesía y los lugares que frecuentaban se sintieron como potenciales víctimas de cualquier loco, que además eran difíciles de detectar porque iban a su bola, Actuaban de forma individual, sin cómplices, eso que.
B
Ahora llamamos lobos solitarios.
A
Efectivamente, sí, eran individuos extremistas, porque si eres terrorista solo puedes ser un extremista. Evidentemente rechazaban toda negociación para conseguir objetivos sociales. Lo que se consiguiera tenía que ser ahí, a lo bestia, venga.
B
Oye, ¿Y en qué momento empezó el anarquismo a radicalizarse de esta forma? ¿En qué momento?
A
A ver, Bakunin. Bakunin es el que la lía, el ruso que estaba un poco disparatado, de hecho acaban expulsándolo de la primera Internacional Socialista. Carlos Marx se convirtió en su ac enemigo, porque con Bakunin es que no se podía hablar y no se podía ir a ninguna parte, era un violento. Decía Bakunin y leo hay que propagar nuestros principios ya no mediante las palabras, sino mediante los hechos, porque esta es la forma de propaganda más popular, más poderosa y más irresistible. Eso era lo que los anarquistas llamaban la propaganda por el hecho, es decir, el impacto de una acción cuanto más bestia mejor, que tenía mucha más repercusión que la palabrería. Sí, repercusión tenía, evidentemente, pero en fin, decían los anarquistas que la mejor propaganda para despertar a los obreros y que salieran de su sumisión era con acciones de mucho, de muchísimo impacto. Esto era la teoría y se quedaba en teoría, pero hubo alguien que interpretó que ese impacto tenía que incluir muertos y lo puso en práctica. Ese fue el momento malo. Y ese momento lo protagoniza un francés que se llamaba François Rabachol. Este tipo de familia muy pobre, abandonado por el padre, sobreviviendo a duras penas, trabajando por una miseria. Este tipo empezó a simpatizar con el anarquismo, su jefe se enteró y lo despidió, o sea, además del desgraciado, era un tipo muy cabreado. Pertenecía, esto es curioso, pertenecía a lo que Carlos Marx llamaba el lumpenproletariado, que iban por ahí como apoyos sin cabeza, furiosos, sin ideología, mordiendo Esta palabra además está en el diccionario y define al sector social más bajo de proletariado, desprovisto de conciencia de clase, gente cabreada con el mundo.
B
Cabreada con el mundo. Eso iba a decir.
A
Rabasiol era uno de estos cabreados. Acabó metiéndose a delincuente, siguió implicado con el anarquismo y un día dio un paso más y después de un juicio en París a unos anarquistas se fue a las casas del juez y del fiscal y se las reventó.
B
Por como lo estás contando, Nieves, me estaba preguntando si este atentado del tal Rabachol lo podemos considerar el primero que puso en práctica. ¿Cómo has dicho eso? Lo de la propaganda por el hecho.
A
La propaganda por el hecho, sí. Esto era una norma que llevaba no hubo muertos, solo las casas destrozadas. Pero al parecer este atentado abrió la veda de los hechos. Bestias. A la propaganda por el hecho. Porque en realidad la propaganda por el hecho incluía también acciones pacíficas pero que dejaran clara la desobediencia al poder. De eso se trataba, ¿No? De ir matando gente, por ejemplo. Propaganda por el hecho pacífico era negativa. Esto se hizo mucho en Barcelona, en Cataluña. Negativa a cumplir el servicio militar. Negativa a celebrar funerales y bautismos religiosos. Esto era una desobediencia muy ofensiva en aquel momento. Hablamos del siglo XIX. Esto era como decir voy a hacer esto porque te ofende. Lo de los anarquistas disparatados se agrava además porque hacía relativamente poco que el señor Alfred Nobel había descubierto la dinamita. Y no había nada que le gustara más a un anarquista que la dinamita. Se alababa su poder, Se publicaban artículos sobre la belleza del sonido, de las expresiones y hacían canciones a la dinamita. Rabachol se hizo muy popular en París. Fue un ídolo entre los anarquistas. Le dedicaron una canción que se llamaba La Rabachol que decía Bailemos la Rabachol. Viva el sonido de la explosión. Todos los burgueses probarán la bomba. A todos los burgueses los volaremos. Hay magistrados vendidos, Hay financieros barrigudos, Hay diputados corruptos. Pero para todos estos sinvergüenzas hay dinamita. Viva el sonido. Viva el sonido. Hay dinamita. Viva el sonido de la explosión.
D
Vive le son y les magistrats vendus. Il y a les magistrats vendus Y' a les financiers ventrus y' a les finances et ventrus Il y a les argousins. Mais pour tous ces coquins Il y a de la dynamite Vive le son, Vive le son. Il y a de la dynamite Vive le son.
A
L'.
D
Explosion. Dansons. La rafole Vive le son, Vive le son Dans son lavachol Vivre le son exposé.
B
Hombre, a ver, lo de los burgueses, magistrados, vendidos, financieros barrigudos, diputados corruptos, sinvergüenzas, todo esto a verlo, haylo y habla bien entonces. Pero lo de la dinamita igual es un poco excesivo.
A
La canción tiene ritmillo, Está muy bien.
B
Oye, entonces si este, el Ravachol abrió la veda, el atentado de Liceo fue.
A
Después, un año y medio después que el de Rabachol. Porque el de Rabachol fue en marzo de 1892 y estamos hablando de en noviembre del 93, cuando Santiago Salvador lanzó las bombas en el Liceo. A Rabasol ya le habían dado guillotinazo en París. Pero antes del del Liceo, dos meses antes, en las fiestas de La Merced, el 24 de septiembre, en las fiestas de la Merced, hubo otro atentado al capitán general de Cataluña mientras presenciaba un desfile militar. Arsenio Martínez Campos se llamaba, que sólo resultó herido leve. Los destinatarios de los atentados anarquistas es que eran colectivos muy concret. El atentado contra Martínez Campos era una acción contra el Estado y los militares. El del Liceo contra la burguesía. El de tres años después en Barcelona en la procesión del Corpus contra la Iglesia. Estaban muy bien dirigidos. Bueno, muy bien no, quiero decir que estaban dirigidos para sus planes. Su táctica era la violencia y el individualismo como estrategia. El anarquista terrorista atacaba por su cuenta, en solitario. Decidía el objetivo por su cuenta y se iba por él. Y si le fallaba ese objetivo, pues nada, se iban a por otro. El anarquista italiano, por ejemplo, que mató en Ginebra a Sisi. Emperatriz, que según dijo, amaba a los trabajadores y deseaba la muerte de los ricos. Que ya me contarás qué tiene que ver una cosa con la otra. En realidad no tenía previsto matarla a ella. Sus planes estaban en matar a Luis Felipe de Orleans, que era el pretendiente al trono de Francia. Pero resultó que este tipo, el tal Luis Felipe, anuló el viaje y dijo el anarquista ¿Y a quién mato? Yo me he quedado sin víctima. Y se enteró. Alguien le dijo oye, pues está por Ginebra. Sí, sí, Emperatriz. Ah, bueno, pues esta misma me vale. Sólo importaba el impacto y que fuera una cabeza aristocrática.
D
Il y a les sénateurs gâteux. Il y a les sénateurs gâteux. Il y a les députés véreux. Il y a les députés. Il y a les généraux. Assassins et bourreaux. Bouchés en uniforme. Vive le son. Vive le son. Bouché en uniforme. Vive le son.
A
De l'.
B
Explosion. Sí que tiene ritmillo esto del Rabachol.
A
Sí, sí. Pues una canción de finales del.
B
Está muy bien. Está muy bien.
A
La canta un cuarteto ahora moderno, que la han grabado. Pero es una canción muy chula.
B
Eso que comentábamos antes, que estos atentados anarquistas de finales de. Del siglo XIX, que eran casi imposibles de detectar porque los llevaban a cabo eso que llamamos ahora lo que antes decía lo de los lobos solitarios.
A
Claro, es que eran atentados individualistas porque además lo hacían deliberadamente, porque así se evitaba incriminar a otros. Santiago Salvador fue ejecutado a garrote cuatro meses después. Y durante el juicio declaró que actuó por su cuenta, que no pertenecía a ninguna secta y con el objetivo de aterrorizar a la burguesía. Él me era indiferente matar a unos u otros. Mi deseo consistía en sembrar el terror y el espanto. Que coincide con la definición que has leído al principio de lo que es el terrorismo. La inmensa mayoría de la clase obrera catalana rechazaba estos actos. Hablaba el noventa y tantos por ciento. Por supuesto, ellos querían trabajos y salarios dignos, pero sus reivindicaciones querían alcanzarlas mediante la negociación. El atentado del Liceo, por supuesto, espeluznó a todo el mundo, burguesía y obreros. Y por cierto, que según el periodista Lluís Permañer, que es cronista de Barcelona, la bomba Orsini que no explotó en el Liceo está en manos todavía de los descendientes de la familia del juez que juzgó al anarquista. Se la quedaron, esperemos que desactivada.
B
Pues nada, Nieves, así lo acabamos por hoy. Si te parece. Venga, mañana más. Por eso.
A
Gracias.
B
Venga, un beso muy grande. Hasta luego. Adiós.
A
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Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carlas Francino
Date: November 7, 2023
Duration (relevant segment): approx. 00:15–16:02
In this episode of "Acontece que no es poco," with her signature wit and historical perspective, Nieves Concostrina dives into the infamous anarchist bombing at the Gran Teatro del Liceo in Barcelona on November 7, 1893. The discussion brings to life the climate of violence in late 19th-century Spain, the spread of anarchist ideologies, and the terror that shocked Barcelona's high society. Concostrina contextualizes the bombing within broader European anarchist movements, reflecting on its motivations, symbolism, and long-term effects.
Inclusion of the anarchist song "La Ravachol" at [10:48] and [13:41] adds period atmosphere.
This episode provides a compelling, richly contextualized account of the Liceo bombing and its place in the broader history of European anarchist violence. Concostrina’s narrative traces the chain of ideological, political, and social upheaval—anchoring the events in both local Barcelona history and the broader struggles shaping modern Europe.
Recommended for listeners curious about: Spanish history, European anarchism, political violence, and the cultural aftershocks of terror in society.