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A
Ser podcast.
B
Soy Nieves con costrina y estás escuchando Acontece, que no es poco. Un podcast donde no te contamos nada nuevo, pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
C
Pues aquí está Nieves. Iba a decir de cuerpo presente, pero iría a la UVI. Era de cuerpo presente. Era broma. ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
B
Pues aquí de cuerpo presente o con el cuerpo presente.
C
Esto que vamos a contar hoy yo creo que podríamos emparentarlo con la sección que hemos inventado esta temporada con Marta Fernández de la Academia de Saberes Inútiles. Podríamos abrir un apartado para hacer lista de las cosas inútiles, las distinciones inútiles. Seguro que hemos explicado más un caso, pero hoy empieza oficialmente la cuenta desde cero con un episodio. En fin. Bueno, cuéntalo tú, cuéntalo tú. 19 de septiembre de 1771.
B
Es una cosa que nació ese día y que no sirve absolutamente para nada. Ya aviso que lo de hoy es un acontecido de esos revientafiestas.
C
Un poco sí, un poco sí.
B
Es sobre una de esas cosas que están ahí, de las que hemos oído hablar muchas veces, que sigue ahí por una rutina inexplicable, pero ahí está. Y que cuando reparas en ella, escarbas y te paras a pensar, dices, bueno, ¿Y esta chorrada qué es esto? ¿Para qué sirve? ¿Esto qué hace? Hace tiempo que no íbamos a hablar de la concesión de la Gran Cruz de la orden de Carlos III a Fulano o a Menganita. Antes salía hasta en el telediario. Ya no, ya nadie presta atención. Es una tradición añeja, descontextualizada totalmente y sobre todo muy, muy, muy absurda. Todo esto viene porque el 19 de septiembre de 1771, mediante real cédula que creó la Real, se creó la Real y Distinguida Orden española de Carlos III. Es que se llama así, Real y Distinguida Orden española de Carlos III. No es muy difícil. Adiv. Que como su propio nombre indica, la estableció Carlos III. Quien si no se creó con el lema latino Virtuti et mérito, que no hace falta traducirlo, bajo el patrocinio de la Inmaculada Concepción. Ya vamos mal, ya vamos fatal. Y lo que se lleva haciendo desde entonces es premiar a determinada gente con la concesión de la Gran cruz de Carlos III o el collar de Carlos III. ¿Para qué sirve esto? Absolutamente para nada. Porque es una condecoración que se dan los políticos entre políticos, por absolutamente nada. Por haber estado ahí. No por hacer, sino por estar. Lo que vamos a contar es por qué se creó esta Real Orden, por qué la daban y qué clase de tontuna es en la actualidad. Vayan afilando los puñales los ultrajados. Y no sé si llegaremos, incluso después de contarlo, a entender que esto de la Gran Cruz de Carlos III es como repartir chuches. Pero además muy a lo loco. Porque por partir de un momento reciente, en 2017 se concedió una, en 2018, trece, en 2019, una, en 2020, ninguna. Se la podrían haber dado al coronavirus, ya que fue el prota, en dos mil veintiuno, veinticuatro, en dos mil veintidós, una, en dos mil veintitrés, ninguna.
C
Ostras.
B
Hasta donde sé.
C
Qué secuencia tan curiosa, ¿No?
B
Por eso te digo que es esto.
C
Es para que lo estudie Oppenheimer. Es una secuencia numérica.
B
Esto es como si lo estuviera dando yo que sé, alguien con un síndrome extraño. Piensen en cualquier ministro. Además, en cualquier alto cargo del Estado, de cualquier gobierno, En los últimos 20 años, el 80% tiene la Gran Cruz de la Orden de Carlos III. Se acaba antes contando quién no la tiene.
C
Venga, ya tenemos la fanfarria. Andanza. Vamos al principio. ¿Por qué se crea y qué se premia?
B
A ver, Carlos III creó esta orden porque estaba, aquel día que la creó estaba loco de contento. Aquel 19 de septiembre nació su nieto, el sucesor de su sucesor, el muchachillo que aseguraría la continuidad de la corona. Ya llevaban cinco o seis años esperando ese nieto concreto porque veía que la empresa Borbonia SL peligraba. Carlos III tenía sudores fríos porque su hijo, su heredero, el lerdo del Príncipe de Asturias, el que luego sería Carlos IV, no acababa de atinar el hombre. Yo le digo el lerdo. Su contemporáneo, el escritor Blanco White, Llamaba a Carlos IV un divino tonto, para que se sepa que no soy yo. El caso es que los hijos no llegaban. María Luisa de Parma, la esposa, se embarazaba, pero poco, porque no cuajaba nada. Por fin, aquel 19 de septiembre de 1771, Carlos y María Luisa vieron llegar a su primer hijo y Carlos III a su primer nieto de ese matrimonio, que era el importante, porque ahí estaba la línea de sucesión. Los otros nietos no importaban. Y el rey tan emocionado estaba que dijo bueno, Yo tengo que fundar algo, tengo que fundar lo que sea para que este día y este nacimiento del heredero perdure en la memoria de la historia de España. Y creó la Real orden de Carlos III para premiar fundamentalmente dos ser beneméritos y afecto a su Majestad.
C
Muy bien.
B
Yo no valgo. No me lo daría. No soy afecta. Se supone que se iba a distinguir como miembros de la Orden a hombres. Las mujeres solo las reciben desde la democracia. A hombres de reconocida virtud y reconocidos méritos. Y por ir haciendo ya un poquito de spoiler para que se sitúe la gente, el dictador Franco y su heredero, el delincuente Juan Carlos de Borbón, han sido grandes maestres de la Orden. Y el convicto Rodrigo Rato tiene la gran cruz por sus méritos y sus virtudes. Por cierto, durante la República, esta chorrada de entregar medallitas y cruces de la orden de Carlos III, lógicamente se suspendió, se retiró. Pero Franco volvió a ponerlo y se nombró a sí mismo jefazo de la Orden, cuando sólo está reservado a los reyes. Ya ves tú. Con un par. Bueno, con un par no, que solo tiene uno.
C
Pues Vamos. El niño. ¿Te has olvidado del niño? Sí. Desde qué niño estamos hablando. ¿Cómo se llamaba el nieto de Carlos III que dio lugar al nacimiento, a la creación de esta orden? ¿Cómo se llamaba?
B
¿Criaturilla? A ver, cojo aire. Carlitos Clemente, Antonio de Pauda, Genaro Pascual, José Francisco de Asís, Francisco de Paula, Luis Vicente Ferrer y Rafael de Borbón. Pero el chaval, todo eso se llamaba. Ahora ya lo resumen todo. Froilán de Todos los Santos, Leonor de todos los Santos, Sofía de Todos los Santos. Antes ponían todos estos nombres, pero la verdad es que el chaval no cuenta porque su nombre fue más largo que su vida. Se murió a los tres añitos. Sí, que un disgusto tremendo. Tanto follón con la Orden y se te muere el homenajeado. La buena noticia es que al menos se rompió la mala racha, porque a partir de ese nacimiento le llegaron nietos a Carlos III por un tubo. Ya no paraban. La pareja cogió carrerilla y ya no paró. Venga. Embarazos. Hubo 24 embarazos en total. Catorce de ellos llegaron a término. Y de esos 14 que llegaron a tÉrmino, sólo siete llegaron adultos antes de que se morían por encima de sus posibilidades. La mala noticia es que para desgracia, tuvo que sobrevivir Fernandito ceporro desde pequeño, que ya de mayor fue un mastuerzo y que acabó siendo Fernando VII. Este fue el maldito que tuvo que sobrevivir, o sea que al final el heredero al trono fue el más odiado por sus padres y el que más odiaba a sus padres. Fernando VII llamaba a su madre puta, desdentada, y la reina María Luisa llamaba a su hijo marrajo, cobarde.
C
Qué buen rollo.
B
Sí, sí, se llamaba estupendamente. Carlos IV llamaba a su hijo traidor y Fernando VII sabía que su padre era tonto, o sea que todo bien en esta familia, pero a lo mejor, digo yo, no sé yo, si se llevaban tan mal porque no eran una familia como Dios manda, yo no sé. Nunca hemos hablado aquí de Fray Juan de Almaraz.
C
Que yo recuerde no. Que yo recuerde no. Y me huelo a que vamos a hablar que tiene que ver con toda esta historia. Fray Juan de Almaraz, ahí la he.
B
Dejado puesta, es un tipo que tiene un pedazo de historión detrás, Fue el confesor de la reina María Luisa de Parma, fue el que la asistió en su última confesión, el 2 de enero de 1819, el día de la muerte de la reina. Y este fraile, después de la confesión, lo contó todo. Lo contó todo. También es cierto que era asunto de Estado y que los curas sólo quieren escuchar confesiones para poder utilizarlas luego. Les gusta especialmente las confesiones sexuales, les gusta escucharlas por vicio, por morbo y las demás, para tener controlado a los incautos, que para eso inventaron la confesión. No está en la Biblia en ninguna parte, eso es un invento posterior para tenerte controlado. Y el último día, el día de su muerte, prácticamente la reina confesó lo siguiente, según dejó escrito de puño y letra Juan de Almaraz, en documento que se conserva en el archivo del Ministerio de Justicia. Dijo él escribió como confesor que he sido de la Reina madre de España, doña María Luisa de Borbón, juro in verbo sacerdotis. Como en su última confesión dijo que ninguno, ninguno de sus hijos e hijas, ninguno, era del legítimo matrimonio y así la dinastía Borbón de España era concluida. Lo que declaraba para descanso de su alma y que el Señor la perdonase.
C
No sabía.
B
Ahí deja eso. La señora Reina, según confesión a este señor Esto lo recogen algunos historiadores serios y otros se ponen muy tensos cuando lo escuchan, pero así el gremio es peculiar. De esta confesión hablaremos más despacio otro día, porque aquí hay porquería borbónica para aburrir. Pero. Pero el caso es que Fernando VII ordenó raptar al cura, a este hombre, a fray Juan de Almaraz, ordenó que se le raptara inmediatamente, se lo trajo a la fuerza y sin juicio previo ordenó su encarcelamiento en el castillo de Peñíscola y ahí impuso silencio absoluto sobre su existencia. A los 10 años de encierro se le prometió la libertad si se retractaba de lo dicho y decía que todo lo que había dicho de la confesión de la reina, que era todo mentira, a cambio de dejarle ejercer de cura otra vez. Este hombre firmó todo, firmó hasta que mató a. Pero no lo soltaron. 15 años se tiró encerrado, no se le concedió el indulto hasta después de la muerte del mastuerzo, pero luego ya cascó enseguida porque salió hecho una pena. Bueno, hasta aquí la morcilla del confesor al que por supuesto no le dieron la Gran Cruz de la orden de Carlos III ni por benemérito ni por afecto a su Majestad.
C
Venga, pues, volvamos al galardón en sí. ¿Quiénes eran antes, al principio, los destinatarios de esta condecoración? ¿Y quiénes lo son ahora? Últimamente, quiero decir.
B
Bueno, a ver, los miembros de la orden de Carlos III tenían que ser nobles. Los plebeyos ni en broma, aunque fueran benemeritosos plebeyos, pero no. Y esos nobles aspirantes debían presentar un expediente de pruebas de su buena vida y costumbres, tenían que acreditar su limpieza de sangre hasta sus bisabuelos. No podía haber ningún judío por en medio y nobleza de sangre en su línea paterna. Y entonces sí, si probabas todo esto te daban la gran cruz o el collar o la crucecita o la encomienda o la gran encomienda. Porque es que esto de la orden de Carlos III tiene varias categorías y este es un premio muy raro. Más que raro es un premio absurdo, es un premio honorífico. ¿Pero exactamente qué premio? Ahora si todos los premiados son ministros, presidentes y presidentas del Senado y del Congreso, vicepresidentes, vicepresidentas, secretarios de Estado, presidentes de los altos tribunales, fiscal general del Estado. Todo es eso. Se supone que actualmente las condecoraciones se dan para reconocer eminentes y extraordinarios servicios a España. Pero si tú te vas a la lista de todos los que tienen algún grado de la condecoración, te encuentras con que la lista está copada por decenas y decenas de diputados, ministros, secretarios de Estado, vicepresidente. Hasta la reina de Suecia lo tiene. Sí, la reina de Suecia. Es decir, políticos o jueces que han recibido un premio por hacer lo que tenían que hacer, que es servir al país, es un premio raro y absurdo, y más que absurdo, incongruente. Pablo Iglesias, por haber sido vicepresidente, que no estoy criticando, lo critico igual que todos los demás, tiene la Gran Cruz de Carlos III, creada bajo la protección de la Inmaculada Concepción y con el requisito de ser afecto a Su Majestad. ¿Estamos tontos? Este premio de los políticos premiando a políticos por su servicio a España es como si a un fontanero le dieran un premio por saber arreglar un grifo. Yo creo que más que un premio por saber arreglarlo, habría que dar una colleja si no supiera.
A
Eres tonto, muchacho. Tú eres tonto. Y en tu casa lo tienen que saber porque aquí estamos hartos de saberlo. Que eres tonto. ¿Y qué le vas a hacer? Eres tonto, muchacho, Tú eres tonto. No comprendes ni quieres comprender a las chicas que tanto te enamoran. Eres tonto. ¿Y qué le vas a hacer?
C
Mañana más, Nieves.
B
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (B)
Episode: ¿Para qué sirve la Orden de Carlos III? Para nada
Date: September 19, 2023
This episode delves humorously and critically into the history, purpose, and present-day absurdity of the 'Real y Distinguida Orden Española de Carlos III,' a Spanish order of merit founded in 1771. Nieves Concostrina, with her trademark tone, deciphers its origins and evolution, ultimately arguing that the order currently serves no meaningful function beyond politicians rewarding one another for simply being in office.
Nieves Concostrina uses wit and historical rigor to expose the current meaninglessness of the Order of Carlos III, rooting her argument in both its bizarre origins and its modern-day irrelevance as a self-rewarding system among politicians and elites. The episode is both a comedic takedown and a clear call to question inherited traditions that have lost all practical merit.