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Support is available Twenty four Seven with verbocare We're here day or night Ready whenever you need help Because a great trip starts with the right support. Ser podcast. En la ventana Acontece que no es poco Un relato personal de la historia con Nieves con costrina Cadenas SER.
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Hola, Nieves. Hola de nuevo. Buenas tardes. ¿Qué tal?
A
Buenas tardes, Carlas.
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Bueno, a ver, hoy cerramos la serie que esta semana hemos dedicado a Puerto Rico y al activismo cultural. Bueno, activismo cultural y musical, en este caso el de Bad Bunny, y como los contextos sirven para entender mejor la historia. En el capítulo de hoy vamos a hablar también de Hawaii, pero no es un capricho ni una casualidad. Es todo un referente a tener en cuenta. Lo que pasó en Hawai.
A
Sí, ayer dijimos que hoy se entendería mejor el mensaje de Bad Bunny en su canción Lo que le pasó a Hawai. Pero sobre todo lo vamos a entender mejor porque se lo vamos a escuchar al cantante puertorriqueño Ricky Martin, que también estuvo en el show del medio tiempo de la Super Bowl.
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Quieren quitarme el río y también la playa Quieren el barrio mío y que AB se vaya No, no suelte la bandera Ni olvide el que no quiero que hagan contigo Lo que le pasó a Hawai No, no suelte la bandera Ni olvide el que no quiero que hagan contigo.
A
A ver, estos 30 segundos se le entiende mejor. Sí, sí, por eso decía que se le iba a ent. Que Abad Bunny, que cantaba yo en mayo, decía que estos 30 segundos de Ricky Martin, que están cuidadosamente elegidos, parecía que se lo estaban cantando a los 68.500 espectadores de ese estadio de Santa Clara en California. Pero qué va. Se estaba dirigiendo a los 135 millones de espectadores que había al otro lado, viéndole en primer plano, sentado en las características sillas baratas de plástico, que estas que siempre utilizaba Advani en sus vídeos y en sus conciertos.
B
¿Pero estas sillas tienen significado también? ¿Tienen algún? ¿Algún mensaje?
A
Totalmente. Significan conversaciones de barrio, significan veranos al aire libre, puertorriqueños charlando al fresco en las puertas de las casas. Son esas sillas de plástico que hemos comprado todos para los jardines. Los aplausos a Ricky Martin después de estos únicos 30 segundos de actuación serían por inercia, porque dudo mucho que entendieran ni una palabra los que estaban allí, ni mucho menos su significado. Era una acusación a los quieren quitarme el río y también la playa. Quieren el barrio mío y que abuelita se vay. No suelten la bandera ni olvídenle, lolai, que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawai. Es una denuncia contra la gentrificación, contra la especulación inmobiliaria. Y vuelve a aparecer en la letra la bandera, la del triángulo celeste, la que representa la lucha independentista en Puerto Rico. Y ya es hora de saber lo que le pasó a Hawái.
B
Esto tampoco lo entendemos, porque es una canción en hawaiano, pero es una canción protesta. Protesta por lo que los estadounidenses han hecho con sus islas. Dice. Muy bonita. Además, dice, entre otras cosas, que los antiguos reyes llorarían si vieran la pérdida de identidad cultural de Hawái. ¿Y este que canta? Yo he visto el vídeo. ¿No es el del ukele del Over the Rainbow?
A
Ese Israel. No sé, me quedo con el nombre porque el apellido es impronunciable. Aquel señor de 300 kilos que salía, que murió muy joven. Lo que pasa es que siempre lo escuchamos con esa maravillosa voz cantando Over the Rainbow. Pero bueno, Israel era un activista y denunciaba el destrozo de Hawai. Alguna vez hemos hablado de este archipiélago y de cuando se lo encontró el navegante británico James Cook, a mediados del XVIII. No vamos a decir que descubrió las Hawai, porque los hawaianos ya se conocían a sí mismos hacía mucho y se habían descubierto hacía siglos. Cook solo llegó allí y les puso nombre. Las llamó Isla Sandwich.
B
He parado un momento para que no nos lanzáramos de cabeza al chiste. Porque James Cook hay que recordar que los hawaianos se lo comieron en una de sus visitas. Bueno, en la última visita. Tenía que ser, claro. No queda más.
A
Buena matización. Es que se pasa un poquito de listo y el chiste se hace solo. Es cierto. El archipiélago de las Hawai es el más aislado del planeta. Está plantado en mitad del Pacífico, a 3.000 kilómetros del continente americano. Los primeros en llegar fueron curas de distintas sectas para hacerles cambiar de dioses. Eso lo primero. Sí, sí. Muy pesados. Muy pesados. Muy pesados todos. Y después llegaron los empresarios. Los empresarios, sobre todo británicos y estadounidenses, para instalarse en aquellas tierras tan fértiles.
B
También pesados.
A
Les endosaron dioses nuevos. Les endosaron nuevas costumbres. Consiguieron que los reyes y reinas de Hawái vistieran a la europea. Pero los que empezaron a llegar en masa fueron los empresarios estadounidenses, que fueron instalando grandes compañías, fueron colonizando empresarialmente. ¿Recuerdas que hemos hablado de esto en Asia y que era muy común en India y en el sudeste asiático? Primero llegaban los empresarios, en el caso de la India, la Compañía Británica de las Indias Orientales. Ponían el huevo, mangoneaban el territorio, molestaban lo suyo, y cuando había bronca con los locales, pedían socorro al ejército de la metrópoli del país. Llegaban los soldados a pacificar, siempre a pacificar. Y ya de paso se quedaban y se fundaba una nueva colonia y ya pasaba a ser soberanía del país. Pues lo mismo, exactamente lo mismo pasó en Hawai. Reinaba una señora que se llamaba Lilukalani, que por cierto, también lo contamos en su momento. Es una anécdota muy famosa que. Mira, no sé si será real o atribuida, pero tiene mucha guasa y ojalá fuera verdad. Esta reina fue la que durante una visita oficial a Londres, explicó ante varios ingleses finolis que ella tenía sangre inglesa. ¿Ah, sí?
B
Sí, ya me acordás. Cuéntalo, cuéntalo, cuéntalo.
A
Y es que todos, cuando dijo que esta tiene sangre inglesa, todos ahí se sonrieron, se miraron de reojo, y claro, dieron por hecho que la reina hawaiana descendía de la relación de un británico conquistador con una nativa. Pero la reina Liluk les aclaró que no, que el origen de su sangre inglesa estaba en que uno de sus antepasados se había comido a James Cook. Humor hawaiano.
B
Pero si eso es cierto, estaba pensando que lo mismo el humor británico tiene su origen en el hawaiano, o algún punto de conexión puede haber.
A
No me cabe la menor duda.
B
Oye, estábamos en que fue con esta reina cuando las cosas se empezaron a complicar.
A
Se complicaron tanto que de hecho, fue la última reina de Hawái. Pero todo se estaba liando de forma muy premeditada desde unos años antes, porque estaban animando a que se liara. Estaban provocando que se liara. En el meollo de la cuestión estaba la propiedad de la tierra. Los terratenientes extranjeros exigían cada vez más tierras para plantar más azúcar. Y cuantas más tierras tenían, más exigían tener voz en la política de Hawái. Por otra parte, a ver si nos suena, Estados Unidos puso unos aranceles altísimos sobre el azúcar de Hawai. Y Hawái quiso poner los mismos aranceles a los productos de Estados Unidos. Propuso la reciprocidad Pero los yanquis no aceptaron. No, no, no estamos a mediados del siglo XIX. Estamos en 1850 aprox. Volvieron a intentar los hawaianos esto de la reciprocidad de aranceles. 25 años después. Pero los estadounidenses se hicieron los remolones hasta casi finales del XIX. Cuando venga, vale, reciprocidad de aranceles, os vamos a mejorar la apuesta. El azúcar lo vais a poder exportar gratis. No os vamos a poner tasas. Guay, dijeron. Pero a cambio nos vais a alquilar un puerto natural muy chulo que tenéis en la isla de Oahu. Que vosotros llamáis agua de perlas. Es que lo necesitamos para una base naval. Lo vamos a llamar Pearl Harbor.
B
Y por ahí empiezan a meter la patita y a instalar tropas. Hasta que se quedaron con todas las islas de Hawái. Había un plan ahí, ¿No?
A
Totalmente. Ya tenían en marcha un plan absolutamente retorcido para acosar al rey que había en su momento y sustituirlo por otro que les viniera mejor. Los residentes extranjeros provocaron que se aprobara una nueva constitución. Era tan perversa que dejó a muchos hawaianos sin derecho a votar. Pero daba derecho a voto a extranjeros sin necesidad de nacionalizarse hawaianos. Aquello fue de locos. Y no sólo podían votar los extranjeros. Podían ser elegidos para cargos políticos. Bueno, ¿Cómo sería esta constitución que ha pasado a la historia como la constitución de la bayoneta?
B
No está mal.
A
A la fuerza. En la última década del siglo XIX, el presidente de Estados Unidos dio instrucciones para que a cualquier mínimo disturbio se enviaran soldados para defender los intereses estadounidenses. Claro, todo iba peor. La siguiente reina, esta ya es Liu Kalani. Quiso cambiar la constitución con el apoyo de la población hawaiana. Pero los yankees ya tenían demasiado control sobre todo. Ya habían. Ya tenían las zarpas allí metidas. En fin, la historia de Hawái daría para mucho. Pero no nos podemos entretener. En 1893, los terratenientes yanquis decidieron que a esa señora había que derrocarla. Ya. Dieron un golpe de estado con ayuda del ejército yanqui, claro. La depusieron. Abolieron la monarquía, instalaron un gobierno provisional, Declararon la República Libre de Hawái. Me parto. Y en 1898, ojo al año, Estados Unidos se anexionó todo el archipiélago.
B
Ojo al año. Porque en 1898 fue el mismo año en que Estados Unidos, volvemos al principio, se quedó con Puerto Rico.
A
Ahí está. Y tampoco fue casual que en aquel 1898. Los terratenientes yanquis de Hawái buscarán mano de obra en Puerto Rico. Los estadounidenses anunciaban buenos trabajos y grandes oportunidades laborales. Y muchos puertorriqueños firmaron sin saber ni a dónde iban. Y se iban. A mitad del Pacífico, Puerto Rico y Hawai estaban uniendo sus tristes destinos. Sin saberlo, los nativos hawaianos vieron cómo mermaban sus derechos a pasos agigantados. Cómo perdían tierras. Pero se manipuló la histor para difundir que los hawaianos estaban felices de pertenecer a los Estados Unidos. Era absolutamente mentira. En 1959, Hawái pasó a ser el estado número 50. Y a partir de ahí, Hawái fue convirtiéndose poco a poco. En lo que hoy un parque temático para extranjeros. Sobre todo para extranjeros ricos. Collares de flores, chicas de largas melenas morenas. Billonarios como Ofra Winfrey y Mark Zuckerberg. Cada vez compran más terrenos para construir grandes mansiones. Han provocado tal subidón del coste de la vida. Que los hawaianos no pueden vivir allí. Dicen que ya hay más hawaianos fuera que dentro de Hawái. Han tenido que emigrar por la gentrificación. Han perdido casas, barrios y pueblos enteros en beneficio del turismo. Lo cantaba Israel al principio. Doliéndose por la pérdida de tierras. Y la erosión de la cultura tradicional hawaiana. En 1993, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una declaración para pedir perdón formalmente al pueblo hawaiano. Por el golpe dado 100 años antes. Y el derrocamiento de su reina legítima. Pero bueno, el destino trozo ya no lo arreglan.
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Si te quieres divertir con encanto y con tribal, solo tienes que vivir.
B
Por eso Bad Bunny no quiere que a Puerto Rico le pase lo mismo que a Hawaii.
A
Exactamente. Es puro activismo cultural. No lo digo yo. Está estudiado en la universidad. Y aunque fuera de Puerto Rico sea solo un tipo al que no se le entiende un mojón, pero que gana una millonada porque arrastra millones de fans. Los puertorriqueños saben que sus espectáculos son radicales. Y que les conecta con la historia de Puerto Rico. Yo seguiré sin escucharle porque solo le entiendo subtitulado. Pero he visto sus vídeos reivindicativos. Con guiones suyos y de historiadores con los que ha trabajado. Y he visto el medio tiempo de la Super Bowl varias veces para entender qué nos estaba contando en cada minuto de cada escena. Y fueron un sinfín de guiños. Un show en el que cantó solo en castellano para cabreo de la mayoría y hasta latinizó a Lady Gaga haciéndole bailar salsa. Si, los demás cantantes puertorriqueños han metido mucho inglés en sus canciones para triunfar en Estados Unidos. Bad Bunny prefiere hasta exagerar su acento. Puerto Rico, Nueva York, Vete a la mierda. Yo creo que es importante lo que está haciendo, con todos los matices, con todos los peros que le quieras poner.
B
El pero es que te guste más una música que otra. Si, eso no tiene más pero lo
A
que hay detrás es fantástico. Tendrá sus críticos, pero desde su trinchera hace lo que debe hacer.
D
Como los estadios.
B
Bueno, Nueva York no sé, pero el próximo lunes aquí otra vez Nieves. Vale.
A
Sí. Venga.
B
Venga. Un beso.
A
Muchas gracias. Muchas gracias, Carla.
B
Chao.
C
Cuidado que nadie nos escucha. Cuidado.
A
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Tú tienes piquete, mamillo, también Tú estás buena y estoy bueno también huelo rico y ando con los de 100 si tú lo quieres, lo tienes que mover Tú tienes piquete, mami, yo también Tú estás bueno y estoy bueno también huelo rico y ando con los de 100 si tú lo quieres, lo tienes que mover Lo tienes que mover.
Podcast Summary: Todo Concostrina – "Acontece que no es poco | Puerto Rico no quiere ser Hawái (y 4)"
SER Podcast, March 12, 2026
Host: Nieves Concostrina
This episode wraps up a week-long series on Puerto Rico and cultural activism, focusing on the parallels between Puerto Rico and Hawaii. Host Nieves Concostrina uses her trademark humor and narrative style to examine how the fate of Hawaii serves as a warning for Puerto Rico, especially in the context of cultural erasure, gentrification, and U.S. intervention. The episode uses music, history, and irony to highlight the ongoing struggle for cultural and national identity in Puerto Rico, drawing a direct line to Hawaiian experiences.
The episode starts by referencing Bad Bunny’s cultural activism and the importance of understanding historical contexts through recent Puerto Rican pop culture moments.
Ricky Martin’s halftime Super Bowl performance is featured, specifically a song warning against letting Puerto Rico suffer the same fate as Hawaii, referencing displacement and gentrification.
Ricky Martin lyric ([01:21]):
"Quieren quitarme el río y también la playa / Quieren el barrio mío y que abuela se vaya... / que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái."
The symbolic use of plastic chairs in performances is discussed—representing the everyday life and resilience of Puerto Ricans ([02:34]).
The segment pivots to Hawaii, explaining that, as in Puerto Rico, cultural protest songs laments the loss of sovereignty and identity.
Israel Kamakawiwo’ole is mentioned not just for "Over the Rainbow," but as an activist highlighting the destruction of Hawaiian culture ([04:26]).
Concostrina on discovery myths ([04:26]):
“No vamos a decir que descubrió las Hawai, porque los hawaianos ya se conocían a sí mismos hacía mucho [...] Cook solo llegó allí y les puso nombre.”
Nieves recounts how British and American missionaries and businessmen systematically imposed foreign customs, religion, and economic control, paralleling events in other colonized regions like India ([05:34]–[06:05]).
A key anecdote involves Queen Liliʻuokalani’s sharp wit regarding her supposed ‘English blood’:
Concostrina recounts ([07:15]):
“La reina Liluk les aclaró que no, que el origen de su sangre inglesa estaba en que uno de sus antepasados se había comido a James Cook. Humor hawaiano.”
History is shown repeating itself with foreign economic interests demanding political power and altering Hawaiian law through the infamous “Bayonet Constitution,” disenfranchising natives and favoring foreigners ([10:01]–[10:34]).
U.S. military intervention is highlighted as inevitable ("a la fuerza"), ultimately leading to a coup, the end of the monarchy, and formal annexation in 1898—the same year the U.S. took Puerto Rico ([10:36]–[11:40]).
As the U.S. annexed Hawaii, Hawaiian and Puerto Rican destinies became intertwined—often through labor migration and parallel processes of dispossession and cultural loss.
Hawaii today is depicted as a “parque temático para extranjeros ricos”, with billionaires buying up land, skyrocketing costs of living, and native Hawaiians being forced to emigrate ([12:00]–[12:40]).
The loss of land and identity is further reinforced by references to U.S. formal apologies that do little to restore what was lost:
Concostrina ([12:40]):
"En 1993, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una declaración para pedir perdón formalmente al pueblo hawaiano. [...] Pero bueno, el destino trozo ya no lo arreglan."
Bad Bunny’s art and activism are reframed as radical acts of resistance, using language, accent, and symbolism to assert Puerto Rican identity on the world’s stage ([13:39]).
Concostrina praises these acts, highlighting that, unlike artists seeking more commercial U.S. success, Bad Bunny doubles down on his roots, even exaggerating his Puerto Rican accent in protest ([13:39]–[14:42]):
Concostrina ([14:17]):
"Si, los demás cantantes puertorriqueños han metido mucho inglés en sus canciones para triunfar en Estados Unidos. Bad Bunny prefiere hasta exagerar su acento. Puerto Rico, Nueva York, vete a la mierda."
The host acknowledges not being a fan of Bad Bunny’s music per se, but strongly admires the activism behind it.
On the meaning of plastic chairs ([02:34]):
"Significan conversaciones de barrio, significan veranos al aire libre, puertorriqueños charlando al fresco en las puertas de las casas."
On humor and colonial history ([07:15]):
"El origen de su sangre inglesa estaba en que uno de sus antepasados se había comido a James Cook. Humor hawaiano."
On manufactured consent and erasure ([12:00]):
"Se manipuló la historia para difundir que los hawaianos estaban felices de pertenecer a los Estados Unidos. Era absolutamente mentira."
On Bad Bunny’s activism ([14:17]):
"Bad Bunny prefiere hasta exagerar su acento. Puerto Rico, Nueva York, vete a la mierda. Yo creo que es importante lo que está haciendo, con todos los matices, con todos los peros que le quieras poner."
With her characteristic blend of sharp humor and historical storytelling, Nieves Concostrina renders a complex history both accessible and urgent. Through anecdotes, song lyrics, and cultural critique, the episode underlines the deep connection between popular culture, activism, and the continuing fight of colonized peoples against erasure and exploitation.
Concostrina’s parting thought:
"Tendrá sus críticos, pero desde su trinchera hace lo que debe hacer." ([14:46])
This episode is a passionate call to remember and resist, using both history and contemporary culture to challenge repeating colonial patterns.