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Narrator
Ser podcast.
Host
En la ventana. Acontece, que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina, Cadena Ser.
Nieves
Te siento desolada porque Piqué se retire. Nieves, buenas tardes. No lo disimules, no lo disimules.
Guest Expert
Se me han saltado las lágrimas, de verdad. ¿Qué va a ser de este chico? ¿Qué va a hacer con tanto dinero?
Nieves
Bueno, pues muchas cosas. No, sin hacer nada no. ¿Hará cosas, seguro? Segurísimo hará cosas y seguramente algunas o muchas serán interesantes o discutibles o lo que sea. Vamos a nuestro.
Guest Expert
Venga, que lo aproveche. Claro que sí, aproveche el tiempo.
Nieves
Fíjate, una de las cosas, de las muchas, de esto que hacemos cada tarde contigo es que descubrimos unos. ¿Has escuchado lo de Tutankamón hace un rato? Centenario de Howard Carter. Es que descubrimos unos detalles de la historia, nos detenemos en hechos tan poco conocidos que a mí me parece un ejercicio sensacional. Un ejemplo concreto. Hoy, imaginemos una batalla, una guerra, unos soldados. Esos soldados dentro de su uniforme llevan casco. Claro. Coño, ya, pero ¿Desde cuándo o desde cuándo es obligatorio? Venga, a ver si hoy lo averiguamos.
Guest Expert
Es un asunto curioso el de hoy no va más allá. Yo creo que. Tampoco sé si sirve para algo saberlo, pero bueno, me da la excusa. Además, esto de lo que vamos a hablar, para hablar de otra cosa, una cosa quijotesca, que es una cosa que me gusta mucho, pero que no sé si nos va a dar tiempo tampoco. Si no, bueno, pues dejo ahí las miguitas. En los crucigramas hay una serie de palabras, Yo soy crucigramera básica y hace mucho que no hago ninguno, pero hay una serie de palab que aparecen siempre de tres letras, o al menos salían los clásicos. Yunque de Platero, Tas. También sale siempre Canción canaria, Isa, no sé si tú te sabes alguna. Río Gallego, Sil. Bueno, pues bueno, pues hay otra que es gorro militar Ross. ¿Y por qué demonios se llama Ross un gorro militar? Esto yo me lo preguntaba muchas veces cuando tenía que ponerlo, me lo sabía de memoria, pero no sabía por qué. Bueno, pues porque el uso del gorro en el ejército español se llamaba Ross porque lo implantó un general que llegó a ministro y que se llamaba Antonio Ross de Olano, o sea que como siempre, antes de ser un gorro Ross fue un señor. Ross de Olano era hijo de un militar catalán, o sea que lo de llamar gorro Ross al gorro militar es por el apellido. Y ese gorro era un gorro redondito, era de tela, con su viserita, muy mono, sobre todo cuando les ponen cenefas así alrededor, una plumita delante, pero era de hule. Era un gorro de hule forrado de tela. Eso no paraba un golpe bien dado, la verdad. Por eso el 3 de noviembre de 1930 una real orden implantó el casco de acero como cubrecabezas en la batalla, porque el dichoso Ross no te libraba de la metralla.
Nieves
Tiene su lógica, ¿No?
Guest Expert
Así fue. A partir de ahí, como no sirve para nada el Ross pasó a ser sólo patrimonio de los crucigramas y del uniforme de la Guardia Real de Borbonia, que tampoco sirve para nada. Solo sirve para pasear palmito el Ross y la Guardia Real y la familia real también. El ejército español fue de los últimos en adoptar el casco de acero para la tropa. Y lo hizo porque el mundo andaba revuelto y el Ros de plastiquiri forrado con tela, pues quedaba mono, pero no te libraba ni de un estornudo del enemigo. Así que se convocó un concurso para el diseño del primer casco de acero para la tropa.
Nieves
Es la Marcha Real, ¿No?
Guest Expert
No tengo ni idea.
Nieves
Sí, es la Marcha Real. Sí, sí. Oye, de todas formas estamos hablando 1930. A ver, los tercios de Flandes, los conquistadores, América, ya usaban cascos de metal. Eso venía de muy atrás. ¿Qué pasa, que dejó de utilizarse en algún momento?
Guest Expert
Sí, es que llegó un momento en que no servían para nada. Y si no servían, pues ¿Para qué ibas a llevar ese mamotreto en la cabeza que pesaba mucho y daba muchísimo calor? Pues mejor te pones uno de tela. En el caso español, el Ros. Insisto en que no sé bien para qué sirve conocer cómo han evolucionado los cascos en la historia, pero es curioso, los cascos existen, evidentemente, desde que existe la guerra, y el casco se tenía que ir adaptando a las armas que usaba el de enfrente para defenderte. Hace cuatro mil y pico años, los cascos se los hacían de cuero duro, muy duro, porque eso te paraba el golpe de un garrote o de una. De una pedrada, un espadazo, ya, pues dependiendo de la espada. Luego esos cascos de cuero los forraron, que quedaban monísimos, los forraron por fuera de colmillos de jabalí o del bicho que tuvieran a mano, con lo cual una especie de coraza de hueso por fuera, muy bonitos. Los griegos antiguos se los hacían ya de bronce, de metal. Los hoplitas, que estuvimos hablando de ellos cuando recordamos la batalla de Maratón, ¿Te acuerdas? Bueno, pues eso llevaban, se pegaban con los persas, pues ahí todos llevaban cascos de bronce. Los romanos los llevaban también de metal, estos con el cepillo de barrer encima. En la Edad Media, que ahí es cuando vemos a los caballeros forrados con.
Nieves
Armaducos, podían ni moverse.
Guest Expert
Exactamente, pues ahí usaban los yelmos y los almetes de hierro. Los tercios también los usaron con sus alitas así hacia afuera, que hacían así un poquito al final del casco para arriba, muy monos. Pero es entonces, allá por los siglos XVI, XVII, con las armas de fuego, cuando se dan cuenta de que el casco no te frena un arcabuzazo, así que ¿Para qué llevarlo si no te sirve? Los cascos ya solo servían para lucirlos, los hacían muy vistosos, la verdad. Cada vez eran más historiados, muy decorados, con plumas, con pompones de colorines que les ponían para los jefazos y para las galas. Otto von Wismar, siempre lo vemos en los retratos, aparece siempre el alemán con un casco ahí puesto, con un pico arriba. Algunas tropas siguieron usando cascos muy vistosos y con plumas de colores, que eran inútiles para proteger la cabeza de un disparo, pero sin embargo útiles para diferenciar en batalla.
Nieves
Si tú te vas a una batalla con plumas en la cabeza, vamos, yo creo que los enemigos te ven mejor. Para saber dónde apuntar, dicen, mira, el de las plumas, patapam.
Guest Expert
Al principio no cayeron en eso, no es tan complicado. Ya, pero siempre hemos dicho que eso de la inteligencia militar es un oxímoron. Hubo una época, mira que eres. A quién se le ocurre, dice, poneros plumas, que así diferenciamos. También te ven los enemigos. Bueno, hubo una época que, sobre todo los franceses, que estos eran muy de antes, muertos, que sencillos, iban a la guerra llamando la atención. Y hay un ejemplo clarísimo. Nada más empezar la Primera Guerra Mundial, los ejércitos, casi todos, sustituyeron los colores de sus uniformes, que por lo general los colores se ajustaban a los colores de la bandera nacional, pues sustituyeron esos colores por el kaki. Lógico para camuflarse. Claro. Sí. Bueno, pues el ministro de la Guerra francés propuso lógicamente cambiar el uniforme de la tropa porque llevaban los francés llevaban la casaca azul y los pantalones rojos chillón. Y también la gorra roja. Era una gorra parecida al ros. Bueno, casi se los comen los patrioteros al pobre ministro de la Guerra. Los catetos que siempre están con las banderitas a vueltas. ¿Cómo vamos a quitar los colores nacionales del uniforme de nuestro glorioso ejército? Bueno, pues después de un año con los franceses cayendo como chinches en los campos de batalla, porque el rojo se veía muy bien desde lejos, dijeron, bueno, vale, vamos a quitar el rojo. Todos de azul. Pero renunciaron a medias. Venga. Todos de azul, como la otra parte de la bandera. Casi todas las infanterías empezaron la primera Guerra Mundial con gorros de tela. Pero con el uso de proyectiles explosivos se retomó el casco de acero que se había abandonado hacía muchos años. Es en la Gran Guerra cuando se ponen manos a la obra para diseñar los de acero más resistentes. Todos los ejércitos, todos, adoptaron otra vez el casco de acero. No paraban una bala, pero bueno, sí la metralla. Hasta que no me duele más. Hasta que no me duele más. Hasta que no puedo llorar.
Nieves
Estaba pensando lo de las fechas. Como España no participó por suerte en la Gran Guerra, quizá por eso no se preocupó de diseñar cascos de acero hasta la fecha que has dicho, 1930.
Guest Expert
Se relajaron. Dijeron, bueno, como no estamos en esto no nos hacen. ¿Para qué vamos a gastar? Las guerras en las que estuvo metida España desde el siglo XIX y hasta que nos metimos bien en el XX, eran en el trópico y en África, acuérdate. Así que como para llevar metal en la cabeza, morirían los pobres con los seso fritos. Además, a esas guerras iban los pobres, los que no podían pagar la exención en metálico. Y como había muchos pobres, a la patria también le importaba en aquellos años lo justito que cayeran pocos o muchos. En las guerras de Cuba y Filipinas se usaban los sombreros de jipijapa, que son así muy fresquitos, con ala ancha. En las guerras africanas se usaba el ros de hule forrado de blanco con una cogotera, una tela para quitarte el sol del cogote. El Sr. Ross impuso el ros a mediados del XIX porque era ligero, porque era cómodo. Se podía decir en sus características, que se podía colocar de distintas maneras, de un lado para otro, para adelante, para atrás, que era estable porque no se separaba de la cabeza, aunque el soldado cayera herido, el sombrero caiga contigo. Pero también le sacaron, como decían entonces, sus pecados. Esos inconvenientes se referían sobre todo al ros de charol negro, como el que lleva la Guardia Civil, los tricornios, que es que eso absorbía y transmitía intolerable calor a la cabeza. Es que es verdad, es que eso te achicharra. Pero es que cuando llovía, además con el ros de charol negro, el agua resbalaba por el charol, se metía por el cuello y te mojaba la ropa por dentro.
Nieves
Lo tenía todo un desastre.
Guest Expert
Pero aquí el problema que ve el Estado Mayor del Ejército español no es que el Ross te achicharre o que te entre agua por el cuello, el problema es que no paraba ni balas ni metralla. Dicen que de ahí viene, de ahí cuentan que viene de ahí las presiones a me cago en Ross. No sé si es cierto, pero aparecen varias referencias. El caso es que después de la Gran Guerra todos los ejércitos usan cascos de acero y si España se ve metida en alguna, los soldados solo los tenían de hule. Y por eso en 1926 se convoca un concurso de diseño y se presentaron.
Nieves
Muchas empresas españolas o extranjeras.
Guest Expert
Se presentaron dos. Se presentaron dos, una asturiana, la Fábrica de Artillería de Truvia, y una catalana, la firma Hijos de Bernardo Castells, que diseñó un casco con alitas como los Alva Slips, con viserita para arriba y cogotera, y otra de la Fábrica de Artillería de Truvia, que era un casco recto, sin alitas, todo así para abajo. Pero catalana tenía un problema y es que su manufactura era muy artesanal y no iba a dar abasto a fabricar los miles de cascos con alitas que se requerían. Así que pese a que el diseño catalán era más estiloso, más favorecedor, el concurso lo ganó la Fábrica de Truvia, que se puso a fabricar cascos, pero con alita. Le dijo el ejército házmelo cómo lo han diseñado esto con alita. En Truvia se pusieron tan contentos y fabricaron 150 unidades del que se llamó casco modelo 1926 Preta Porter. Y entonces va el ejército español, abandona el proyecto y dice oye, que ya no los querimos, Paren los cascos. Bueno, pues porque el presupuesto, que si tal, que si cualquier. Que no los usaron. Pero tarde o temprano los cascos los iban a necesitar. Es que ya no había ningún ejército con sombreritos de hule y de tela. Así que continuaron trabajando en un modelo con alitas y sin alitas allí en Truvia. Y efectivamente llegó en 1930 la orden, que fue cuando el ejército encargó 12.000 unidades, pero recto, sin alas. Y en el 31 se pidieron otros 20.000 ya con alitas.
Nieves
Lo que da decir lo de los cascos.
Guest Expert
Sí, sí, es una cosa. Acabaron aprovechándolos todos, por supuesto. Todos. Y se quedaron cortos porque el tiempo demostró que aquella decisión tardía de imponer el casco de acero se iba a pagar cara. Porque el golpe de estado de la ultraderecha provocó una guerra y no había cascos para tanta gente.
Nieves
Por cierto, el casco del ejército nacional español también lo usarían los golpistas militares sublevados, pero militares.
Guest Expert
Claro, claro. Los canallas aprovecharon el armamento de la patria para dar un golpe a la patria. El ejército nacional republicano y los golpistas usaron los mismos cascos. Pero enseguida llegaron los nazis, que les enviaron cascos a los franquistas. Los fascistas italianos mandaron cascos italianos. Los rusos mandaron cascos al ejército español. En las Brigadas Internacionales se trajeron los franceses. Hubo que comprar cascos checoslovacos y los voluntarios portugueses se trajeron los suyos. Y por eso en las fotos de las tropas de aquella época se ven soldados encasquetados con los modelos más diversos. Con alitas y sin alitas.
Nieves
Descoordinado todo, ¿No?
Guest Expert
Todo muy descoordinado. Cada uno parecía de un sitio. Al final me dejo el casco quijotesco para otro día. Les dejo ahí las miguitas. El yelmo de Mambrino. Ya hablaremos. Tiene su historia.
Nieves
Pues ya hablaremos. Muy bien. Un beso, Nieves.
Guest Expert
Otro para ti. Hasta el lunes.
Nieves
Adiós.
Narrator
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In this episode, Nieves Concostrina explores the curious history behind military headgear in Spain, particularly the transition to the steel helmet following the 1930 Royal Order, replacing the iconic but ineffective “ros” cap. With her characteristic wit and curiosity, Concostrina and her guest trace the evolution of helmets from ancient times up to the Spanish army’s reluctant adoption of steel helmets, highlighting historical oddities, fashion missteps, bureaucracy, and the impact of war technologies.
Quick, humorous comment about Gerard Piqué’s retirement, then swift transition to the day’s historical curiosity: military helmets and the moment when they became an obligation.
Notable Moment: Concostrina’s enthusiasm for finding lesser-known historical details to share with her audience.
"Hoy, imaginemos una batalla... unos soldados... dentro de su uniforme llevan casco. Claro... pero ¿desde cuándo es obligatorio?"
— Nieves (00:54)
Discussion of the “ros” hat, a three-letter crossword answer and a classic piece of the Spanish military uniform, named after General Antonio Ros de Olano.
Description of the ros: round, fabric-covered oilcloth cap with a plume—more decorative than protective.
The ros became obsolete and known primarily from crossword puzzles and ceremonial garb, following the 1930 Royal Order mandating steel helmets for soldiers in battle.
"Como siempre, antes de ser un gorro Ross fue un señor."
— Guest Expert (01:57)
The Spanish army was among the last in Europe to equip troops with steel helmets, clinging to the symbolic but useless ros, especially as global military conflict intensified.
The army initiated a competition for a new steel helmet design only in the 1920s.
Comparison with earlier metal helmets in Spanish history (e.g., conquistadores, tercios), with the observation that metal helmets fell out of use when they failed to protect against firearms.
Detailed timeline of helmet evolution from toughened leather over 4,000 years ago, to boar tusk decorations, to the ornate bronze helmets of Greeks and Romans, and finally the cumbersome iron helms of the Middle Ages.
As firearms advanced, helmets became more decorative than functional, with plumes and colors helping to differentiate regiments, even if this made soldiers bigger targets.
"Si tú te vas a una batalla con plumas en la cabeza... los enemigos te ven mejor. Para saber dónde apuntar..."
— Nieves (06:35)
Amusing recount of French military obstinacy at the start of WWI, with bright red trousers and caps, before reluctantly switching to more camouflaged uniforms after suffering heavy casualties.
WWI brought about the return to steel helmets across all armies, which, while not bulletproof, offered protection against shrapnel.
Spain’s non-involvement in WWI partly explains the late adoption of the steel helmet; their conflicts were colonial, fought in tropical Africa and the Caribbean.
Soldiers often wore lightweight, wide-brimmed hats or the ros with added protection from the sun—not from shrapnel or bullets.
Social aspect: it was mostly poor Spaniards sent to these colonial wars, and their safety was not a priority for the government.
Practical and design flaws of the ros are detailed, from overheating to leaking water during rainstorms.
"El problema es que no paraba ni balas ni metralla. Dicen que de ahí viene... me cago en Ross..."
— Guest Expert (10:36)
In 1926, a contest for steel helmet designs only attracted two candidates: an Asturian (Fábrica de Trubia) and a Catalan (Hijos de Bernardo Castells).
The Catalan design, though more stylish, was impractical for mass production, so Trubia’s more basic model was chosen.
A first batch—casco modelo 1926 "Preta Porter"—was fabricated, then abandoned by the army due to budgetary or bureaucratic hesitations.
Eventually, the 1930 order for 12,000 helmets (recto, without “alitas”/wings), followed by another order in 1931 (this time, with “alitas”).
Despite delays and missteps, all helmets were eventually used, and more were needed during the Spanish Civil War.
Both Republican and Nationalist (golpista) factions used the same Spanish helmets at first, before receiving varied foreign models from Nazi Germany, Fascist Italy, the USSR, Czechoslovakia, France, and Portugal.
The chaos and lack of uniformity are evident in photos from the era.
"En las fotos de las tropas de aquella época se ven soldados encasquetados con los modelos más diversos. Con alitas y sin alitas."
— Guest Expert (13:31)
On the symbolic but useless ros:
"El ros... quedaba mono, pero no te libraba ni de un estornudo del enemigo."
— Guest Expert (03:24)
On decorated helmets:
"Poneros plumas, que así diferenciamos. También te ven los enemigos..."
— Guest Expert (06:44)
About military conservatism:
"Casi se los comen los patrioteros... ¿Cómo vamos a quitar los colores nacionales del uniforme de nuestro glorioso ejército?"
— Guest Expert (07:12)
On military and social neglect:
"A la patria también le importaba en aquellos años lo justito que cayeran pocos o muchos."
— Guest Expert (09:27)
On helmet confusion in Civil War:
"Todo muy descoordinado. Cada uno parecía de un sitio."
— Guest Expert (13:36)
Nieves Concostrina and her guest maintain a light, ironical tone throughout, filled with historical anecdotes, jabs at military logic (“inteligencia militar es un oxímoron”), and an appreciation for the curious, sometimes absurd details of history. The banter keeps the narrative lively and approachable, inviting the audience to both learn and laugh.
This episode provides an entertaining and insightful dive into the history of military helmets in Spain, revealing how something as seemingly mundane as headgear can reflect wider cultural, technological, and bureaucratic trends—and even social inequalities. With her uniquely ironic style, Concostrina turns a detail from a crossword puzzle into a window on centuries of military, political, and social history.