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A
En la ventana Acontece que no es poco, Un relato personal de la historia con Nieves con costrina Cadena SER.
B
La última semana de esta temporada de Acontece que no es poco nos llega un pelín recortada. Ayer la Eurocopa, el lunes la final de Relatos en cadena, pero hoy y mañana retomamos nuestro paseo por la historia Nieves con costrina, aquí a mi lado, además. Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes, Marta. ¿Qué tal?
B
Vamos a cerrar temporada por todo lo alto, ¿No? Venga, pues empezamos.
A
Además, como son los últimos días, quedaron solo un par de días de acontecidos, vamos a repetir la fórmula de los dos años anteriores, recordando y resumiendo detallitos de lo peor de cada casa que ha pasado por aquí, aprovechando los celebrados cortes de audio que usa Toni Martínez en Todo por la radio y que son prácticamente consignas, son lemas, yo que sé cómo llamar a eso. El año pasado, bajo el epígrafe Vivo rodeado de ratas lo dedicamos a los negocios, asesinatos y propaganda de la multinacional cristiana. Pero este año no, este año las ratas van a ser otras, las ratas.
B
Van a ser señores que antes de ser calles fueron un señor.
A
Como tú dices, Vivo rodeado de rata.
B
Hemos mencionado a unos cuantos en esta temporada. ¿Por cuál empezamos?
A
Pues hemos mencionado a tantos que no los podemos traer a todos. Empezamos por el menguel español. Yo es que le tengo un asco. Antonio Vallejo Nájera, un franquista peligroso, médico psiquiatra, abuelito de una MasterChef, abuelito de Samantha Vallejo Nájera. Circunstancia que nos sirve como metáfora, solo como metáfora, para decir que en este país la ultraderecha se ha metido hasta la cocina y. Y este nazi que quería eliminar el gen rojo de la raza española. Hace falta ser idiota para creer que la ideología va en los genes y que los españoles somos una raza. A este tipo le regalaron la carrera porque los estudios está claro que los aprovechó poco. Este nazi, digo, tenía calle en Madrid, era la calle del doctor Vallejo Nájera, hasta que en el año 2017, en aplicación de la Ley de Memoria histórica, se cambiaron 52 calles y la de este nazi Vallejo Nájera, se cambió a Paseo de Juan Antonio Vallejo Nájera. Su hijo es un señor que no hizo nada para merecer una calle. Pero como se ríen de nosotros como quieren, porque somos muy tontos. Dejaron el mismo nombre con la excusa de que era el hijo mal comparado. Es un ejemplo, además inventado, pero es como si los aliados hubieran quitado la avenida Adolf Hitler de Berlín y la hubieran cambiado por avenida Adolfito Hitler, que como era su sobrino, pues ya valía.
C
Algunos nacen idiotas, otros aprenden a hacerlo, otros se hacen los idiotas y tratan de convencernos. Puedes pensar lo que quieras, hoy no te salva la aritmética. Todo el mundo tiene un porcentaje de idiotez en su genética. Pa separarnos con la arrogancia de que en el mundo somos el centro, mejor unificarnos con el idiota que todos llevamos adentro. Cristóbal Colón descubrió América por pura coincidencia. Por eso, para ser idiota.
B
Aquí, Nieves, la aplicación de la ley de memoria está costando, por ser generosos, que se lleve a cabo. Pero yo no sé si esa desnazificación, sí se hizo bien en Alemania, cambiar.
A
Todo de inmediato, una parte que hicieron cuanto antes. No puedes estar moneando, o a los antidemócratas se les anula de cuajo, o les das tiempo para que se disfracen de demócratas, reaparezcan y la vuelvan a liar, que es lo que ha pasado en España, que no nos han cambiado ni la bandera y llevamos 49 años, 49 años debatiendo si quitamos o no la plaquita de una calle. Los fascistas sí que saben eso hay que reconocérselo. Mientras los demócratas debaten sobre la conveniencia de cambiar el nombre de una calle dedicada a un asesino porque se creen, los demócratas, digo, se creen muy formales, porque nosotros, ya sabes, no somos como ellos. Nosotros, que no somos como ellos. Mientras unos debaten, viene el alcalde de Madrid de extrema derecha, Martínez, que por no saber no sabe ni bailar el coco, guagua y ala, a tomar por culo, vámonos. Este arranca por su cuenta las placas con los nombres y los apellidos de los 3.000 fusilados y fusiladas en las tapias del cementerio de la Almudena de Madrid, junto con los versos de Miguel Hernández que destrozó a martillazos. Ya está, sin despeinarse, Claro, un tío resolutivo. Ese era un monumento. Eso que destrozó era un monumento. Y yo recomiendo a la gente que se cerque a verlo, a dar una vuelta para ver lo que hizo este tipo. Ese es un monumento aprobado democráticamente. Era patrimonio municipal pagado con recursos públicos y era un homenaje a las personas asesinadas por los suyos. Por los fascistas. Eso le importa un mojón, porque seremos fascistas, pero sabemos gobernar. Sí, por supuesto, saben gobernar. Con la inestimable colaboración de la prensa y las radios, algunas muy serias, que estuvieron a por uvas y se les olvidó el tema. Hoy, al segundo día esto pasó. El segundo día ya a otra cosa mariposa, porque con eso cuentan. Las medidas de desnazificación en Alemania fueron inmediatas y todas las calles con nombres de nazis se quitaron en semanas. Bueno, semanas estoy exagerando, creo. En días. El apellido Vallejo Nájera, sin embargo, lo tenemos hasta en la sopa. Este tipo escribió un libro que se llama Eugenesia de la hispanidad y regeneración de la raza, donde expuso sus planes para depurar la auténtica raza española. El plan consistía en fusilar a los hombres, aislar a las mujeres, quitarles a los niños y dar a esos niños a familias decentes de extrema derecha. Y así se hizo. Con la connivencia de curas, monjas y médicos canallas.
B
Dices que en 2017 se cambiaron de nombre en Madrid más de 50 calles, pero al menos una se les pasó. Hemos hablado aquí del ministro Ibáñez Martín. ¿Y sigue ahí su calle?
A
Ahí sigue. Eso es alucinante. El plan era haber cambiado el nombre a 250 plazas, paseos y calles. Entre ellas la de este mangarrán desquiciado que se llamaba José Ibáñez Martín. Pero sólo se cambiaron 52 porque manda huevos que aún existiera. Estoy hablando en 2017. La plaza arriba España existía en ese año. Se cambió por la plaza de la Charca Verde, me parece. También está gracioso. ¿Alguien ve normal que 42 años después de la muerte de un dictador asesino no se hubieran cambiado las calles con nombres de sus cómplices asesinos? General Yagüe, General Mola, Millán, Astray, Vallejo Nájera. Eran 42 años los que habían pasado. Bueno, pues lo ven normal. Los que Hombre, es que no se podía hacer todo de golpe. Los que se han comido con embudo la modélica transición. Tan modélica que enseguida viene el alcalde de extrema derecha, Martínez, y vuelve a cambiar lo que le da la gana. Los cambios de 2017 fueron durante el mandato de Manuela Carmena Y lo mismo que algún listo o lista coló al hijo de Vallejo Nájera para que la calle siguiera siendo Vallejo Nájera. Los que hicieron el rastreo no sé exactamente qué ocurrió, pero o no prestaron suficiente atención a este hombre o no tenían muy claro quién era esa calle llamada Ministro Ibáñez Martín.
B
Hombre, pero por lo menos eso de Ministro ya indicaba algo.
A
Algo era. Si llama Ministro tenía que ser anterior, tenía que ser franquista. Es lo que creo. La calle de este franquista, para mayor escarnio, está en el distrito Universitario. Es la calle del Pabellón de gobierno de la Universidad Complutense de Madrid. Qué curioso que la ultraderecha siga también ahí, al ladito de la Complutense de Madrid. La calle del Ministro Ibáñez Martín es del que fue primer presidente del Centro Superior de Investigaciones Científicas del CSIC que dijo en su discurso Queremos una ciencia católica. Liquidamos, por tanto, todas las herejías científicas que secaron y agostaron los cauces de nuestra genialidad nacional y nos sumieron en la atonía y la decadencia. Nuestra ciencia quiere ser ante todo católica. Cierro las comillas. Vaya rosario de gilipolleces. Inaugurando un centro científico. Ibáñez Martín y su grupo de ultracatólicos, en palabras del historiador Julián Casanova, echaron de sus puestos y sancionaron a miles de maestros y convirtieron a las escuelas españolas en un botín de guerra repartido entre familias católicas, falangistas y excombatientes. Aquí cierro las comillas de Julián Casanova, el gran Julián Casanova. E Ibáñez Martín defendía que la Iglesia era la que tenía que aprobar al personal docente y la que tenía que vigilar que la enseñanza se ajustara a la pureza de la doctrina. Por eso Franco también lo nombró luego ministro de Educación y por eso tiene calle. Ese es el ministro. Aprovecho para decir que mencioné en su momento, hablando de este asunto, varios lugares, como por ejemplo Ferrol, que tenían colegios con el nombre de este fascista odiador. Pero casi todos, casi, casi todos han cambiado el nombre. Menos el instituto público de Lorca en Murcia. Lorca. Qué vergüenza, lorquinos, que tengáis el nombre del tipo que purgó a maestros y destrozó la educación.
B
Yo creo que va a ser imposible repasar a todos los señores que hemos mencionado durante esta temporada y que antes de ser calles fueron señores, señoros o lo que fuera Pero José María Pemán.
A
Fue otro de ellos. A este no le podemos pasar. Ese gran intelectual del franquismo que gracias de nuevo a la impecable transición fue homenajeado en plena democracia por ese Partido Popular de extrema derecha y por el Borbón de extrema derecha también por el delincuente, por Juan Carlos. Ese Pemán que aún tiene varias calles y que merecía todos los homenajes democráticos que se le brindaron por haber dicho atenció hay que acudir a las urnas como una triste necesidad, pero nada más. La expresión de las opiniones políticas requiere una independencia que es difícil en la mujer, sobre todo en la mujer casada. La mujer casada debe abstenerse por completo de una intervención activa en la política. La mujer cristiana debe sumisión al esposo. Cierro comillas otra vez. Esto es muy bonito. Esto es muy bonito. También animaba Pemán porque la extrema derecha odia a los judíos, que esto parece que como están engañando a la gente, pero vamos, la extrema derecha odia a los judíos, a los que están defendiendo a Israel. Y animaba a la lucha contra el judaísmo, motor de todas las catástrofes y todas las vergüenzas que se hacen padecer a los pueblos. Y hay un tipo, bueno, ya dejamos aquí a Pemán, a este impresentable. Hay un tipo que tiene calle en Sevilla y en su pueblo, en Alcalá de Guadaíra, un tipo que se llamaba Rafael Beca, que me hace especial gracia porque este hombre es un ultraderechista del libro también compró, a petición del carnicero Keipo de Llano, compró parte de las marismas de Doña Ana para convertirlas en arrozales. Se trataba de que este tipo comprara muchas hectáreas, que luego las parcelara, que es como se hizo. Lo parceló todo y lo revendía a pequeños propietarios. Bueno, pues qué grande era este sevillano que no quiso vender las parcelas a los andaluces porque decía que los andaluces eran unos vagos, que prefería vendérselas a los valencianos y que los andaluces se quedaran de simple mano de obra. Y así se hizo. Así que yo creo que lo mismo le tendrían que haber puesto calle en Valencia, pero no, se la pusieron en Sevilla. ¿Sabes por qué, Marta? Porque la ignorancia es la madre del atrevimiento.
B
Niños con costrino.
A
Mañana más, mañana más.
B
Un beso.
A
Otro beso para ti. Pasa muy buen verano.
B
Muchas gracias, amiga.
Date: July 10, 2024
Host: Nieves Concostrina (A), with Marta (B)
Podcast: SER Podcast
In this engaging, characteristically pointed episode, Nieves Concostrina revisits the season’s key stories about infamous Spanish historical figures whose names still grace the country’s streets. With sharp wit and critical humor, Concostrina highlights the slow, controversial process of renaming streets whose namesakes were associated with fascism, dictatorship, or extreme right-wing ideologies—posing a stark contrast with the immediate “denazification” that took place in postwar Germany.
Nieves Concostrina’s delivery is incisive, irreverent, and rooted in documented critique. She doesn’t shy from provocative analogies or sarcasm, often voicing outrage at the enduring public honor granted to Spain’s most problematic historical figures. Her co-host Marta provides brief, supportive prompts, letting Nieves’ narrative drive the episode.
The episode closes with a brief, lighthearted exchange between Marta and Nieves, promising more engaging history and critique in upcoming episodes.
“Mañana más, mañana más.” – Nieves (12:21)
This summary is designed for listeners seeking an in-depth, organized digest of the episode, highlighting its most relevant historical anecdotes, pointed criticism, and the memorable quotes that capture Concostrina’s unique perspective.