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A
Ser podcast. Estás escuchando Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio.
B
Hola, Nieves.
A
Hola, buenas tardes.
B
¿Qué tal?
A
Buenas tardes. Yo también, yo también.
B
Muy bien, muy bien. Oye, la historia tiene, como cualquier territorio científico, un código de señales. Sí, es así, es así. Las matemáticas, por ejemplo, si buscas pistas de algo concreto, están los teoremas. En química se me ocurre que deben ser las fórmulas. Si quieres estudiar algo concreto de la poesía, hemos estado hablando de poesía en la última hora, tendrás que guiarte por unos versos determinados. Y en la historia, yo creo que una de las señales para situarte son las fechas. Las fechas dicen banderín. En España, por ejemplo, el 20 n, que es este próximo domingo, pues es el día que murió Franco, 20 de noviembre de 1975. Vale, muy bien. Bueno, eso lo sabemos todo. Pero resulta que seis días antes, el n, también ocurrió algo que ya es historia de España. Y yo diría que no precisamente de la buena.
A
Nada, para nada de la buena. Y además lo voy a decir del tirón para que se sepa cuanto antes el charco que piso hoy o que pisamos ho el 14 de noviembre de 1975, ahí está el año y el mes. Noviembre del 75, se firmó en Madrid la transferencia de la administración del Sáhara Occidental a Marruecos y Mauritania. El sábado hubo una manifestación en Madrid que recordaba aquello, que recordaba aquel mal momento. Que esto dicho en lenguaje consuetudinario, ¿Que diría aquel? Bueno, pues que España dejó tirados a los saharauis, rompió sus promesas, faltó a su palabra y dejó un berenjenal montado por el que se nos tendría que estar cayendo la cara de vergüenza un día sí y al otro también. Porque si hablamos de la que liaron los británicos y la comunidad internacional con la gran pifia de los judíos en Palestina, que por cierto, mañana, que vamos por etapas, mañana viene la segunda parte.
B
Ah, muy bien. Del asunto judío ya avisaste que iría.
A
Por capítulos, eso Sí, sí, van a venir tres o cuatro, pero para no saturar voy a ir uno por semana.
B
Está bien, está bien, está muy bien, está bien.
A
Bueno, pues si nos ocupamos del asunto de los judíos, pues tendremos que mirar también la basurilla que tenemos en casa, la bolita esa que te sacas del ombligo. Y de la misma manera que para saber cómo han ido liando la guerra a los judíos en Oriente Próximo hay que irse al siglo XIX, pues también nos tenemos que ir a ese maldito siglo colonialista para empezar a tirar del hilo y saber por qué, cómo y cuándo España engañó a los saharauis. El Sáhara es una madeja que enredaron el dictador Franco, su colega Borbón Juan Carlos, por entonces príncipe, hoy malhechor, oficialmente rehabilitado y empadronado en Abu Dhabi para no pagar impuestos. Y aquella madeja enredada la enquistó la transición y ahora es una madeja enquistada y enredada que ya no hay quien desenrede ni quien desenquiste.
B
Lo que decíamos antes de las fechas. A ver, lo primero, ¿Desde cuándo hay presencia española en el Sáhara Occidental? ¿Nieves?
A
Pues para no irnos muy atrás, digamos que la presencia española oficial a partir de acuerdos firmados, para entendernos, está desde la guerra de África, desde el último tercio del siglo XIX. Ahí empezó a extenderse España por el Sáhara. Pero cuando nos tomamos muy en serio que ese territorio tenía que ser español, muy español, patriótico, es en 1934 cuando nos percatamos de que hay debajo de las arenas del desierto. Pues que había rentables recursos naturales. Hay cobre, hay metales raritos como el uranio, hay fosfatos, hay petróleo. Pero a este interés en las riquezas minerales se unió un toque muy serio que nos dio Francia. Porque resulta que algunos saharauis andaban atacando las colonias francesas por el norte de África y después de atacarlas, los muy cucos se volvían al desierto del Sáhara y se refugiaban. Acordémonos de Rick y Casablanca, porque todo aquello era un protectorado francés y los saharauis molestaban de vez en cuando a los franceses. Por eso Francia le dice a Españ oye, el Sáhara es vuestro, ¿No? Dice Españ sí, sí, claro. Bueno, pues atad corto a los saharauis que nos están atacando y lo mismo vais a tener que ver con nosotros. Pero los franceses se fueron, o sea que nosotros teníamos mucho sentimiento con el Sáhara español. Por supuesto, los franceses se fueron, se acabó el protectorado y nace el reino independiente de Marruecos que empieza a mirar con ojitos interesados hacia el Sáhara Occidental. Ahí sale la patria española. Por supuesto que le dice a el Sáhara es muy español y mucho español, esto no se toca. Y además estamos invirtiendo mucha pasta buscando petróleo y hay unos caladeros de pesca muy jugosos y unos yacimientos de fosfatos estupendos, y al que meta aquí la mano se la corto. Más o menos. Esto es a principios de los años 60.
B
Y a todo esto, ¿Los saharauis qué decían? Quiero decir, ¿Estaban más cerca de Marruecos o más cerca de España?
A
Más cerca de España. La mayoría de los saharauis fueron partícipes de la bonanza. Hablamos en general, siempre habrá alguien que no, pero hablamos en general. Ellos fueron partícipes de esa bonanza económica, estaban satisfechos con lo de ser españoles. En el Sáhara entraron 3.000 millones de pesetas en aquellos años, que eso era una salvajada. Se instalaron empresas, la zona prosperó, se mejoraron las infraestructuras, escuelas, mejoraron las casas, los saharauis dejaron de ser nómadas y se establecieron en pueblos y ciudades y estaban todos más o menos contentos. En aquellos años 60, la ONU fue diciéndoles a los países que tenían colonias por África que aquella casposa época colonial que estaba tocando a su fin, que se acabó, que había que ir preguntando a los pueblos, los pueblos colonizados, si querían la autodeterminación. Y así Llegamos a los 70. Estoy yendo rápido con este tema, pero para dar una visión muy de conjunto.
B
Pero se sigue bien, se sigue muy bien.
A
Bueno, pues llegamos a los años 70, que es cuando la ONU le dice a Españ oye, hay que hacer un referéndum en el Sáhara. Y dice Franco, el dictador, ah, pues me parece muy bien, sí, Sí, venga, en 1975 vamos a hacer el referéndum y les preguntamos a los saharauis si quieren por la independencia, si quieren la autodeterminación. Y ahí Hassan II, el rey de Marruecos, es cuando arruga el morro, porque Franco está muriéndose, está trombo, flevítico, perdido, ya se dormía por las esquinas, babeaba un Parkinson galopante y el precio del petróleo, Ojo, es un momento en el que estaba disparado. Y Hassan quiere aprovechar que Franco está chocho y agonizante para quedarse con el territorio y el petróleo. Y ahí es cuando Hassan II le reclama a la ONU la soberanía del Sáhara. Y la ONU le dice, no, de eso nada. En realidad es el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas, no la ONU, el tribunal internacional, el que le dice a Marruecos no, hija, que eso como dicen todo por la radio. No, hija, no. Tú no puedes reclamar la soberanía porque está previsto un referéndum. Y esto se lo dice ese tribunal de la ONU en octubre de 1975. Y claro, ya sabemos todos el show que empezó a organizar inmediatamente después el tal Hassan.
B
Bueno, para quien no lo recuerde o que no lo sepa, lo que empezó a organizar por Aquel entonces Hassan II fue el espectáculo de la Marcha Verde.
A
Claro, madre mía. Que en realidad fue la invasión de territorio saharaui por parte de un millón de marroquíes para exigir ellos la incorporación a Marruecos del Sáhara Occidental. Pero todo ese show iba disfrazado de movimiento civil espontáneo. Ya ves tú, Hassan, movimiento civil espontáneo. Y decían que no tenían otra intención que demostrar a los hermanos saharauis el cariño que les unía por la cultura y la historia común. Era una invasión en toda regla que frenaron porque pusieron un campo de minas ahí al norte. La que se estaba organizando con la Marcha Verde se conoció a mediados de octubre con Franco hecho ya una piltrafa. Estaba tan piltrafa que el príncipe Juan Carlos tuvo que asumir la jefatura del Estado, interinado esta vez. Ya entró él frotándose las manos porque ve agonizando a su papá político y ya ve el trono que está ahí mismo y allá que se planta, fíjate. Se plantó por sorpresa el principito en el Ayun, la capital saharaui, a primeros de noviembre, un domingo, era domingo, 2 de noviembre. Se presentó vestido de militar, que eso siempre impresiona. Pasó revista a las tropas como diciendo quedaros con mi cara que soy el próximo jefe que me ha puesto papá Franco. Y dice Juancar en su discurso he venido para daros la seguridad de que se hará cuanto sea necesario para que nuestro ejército conserve intacto su prestigio y el honor, siempre con el honor, España cumplirá sus compromisos. Deseamos proteger los legítimos derechos de la población civil saharaui ya que nuestra misión en el mundo y nuestra historia nos lo exigen. El ejército español además quería. Estaba defendiendo el Sáhara. Dicho lo cual, el tío se subió a un avión y se volvió para España, o sea que aterrizó, mintió como un bellaco y se volvió cinco horas estuvo en cuatro días. Después la Marcha Verde traspasó la frontera e invadió el Sáhara español. Y se sabía. ¿Y qué pasaba mientras en España Se preguntara alguien, además de que se estuviera muriendo a chorros el bicho del dictador y su hijo adoptivo se estuviera tomando ya medidas para la Corona? Pues que se estaba preparando la firma de los Acuerdos de Madrid para dejar al pueblo saharaui más tirado que una colilla. Tirado como si fuera un hueso por el que tuvieron que empezar a pegarse durante los siguientes dos, tres o cuatro años Marruecos y mauritanios.
B
Bueno, eso fue una cosa, pero no es la única. No solo fue la guerra entre Marruecos y Mauritania, también allí empezó la represión a la bestia de los saharauis.
A
Madre mía, madre mía.
B
Hubo un montón de muertos.
A
Miles de muertos hubo en los siguientes años. Miles. Las torturas en las comisarías que España había dejado perfectamente construidas a los marroquíes eran tremendas. Marruecos llegó a bombardear con nápal y fósforo blanco, aquello fue bueno, a una población además saharaui, que en realidad era española. Es que eran españoles. El Sáhara Occidental tenía la condición de provincia española, La Provincia 53. Sus procuradores se sentaban en las Cortes franquistas. Todavía muchos te enseñan el DNI español. Mira, soy español, te dicen. La ONU seguía diciéndole a España que cumpliera su compromiso. Todavía hoy no reconoce los Acuerdos de Madrid firmados aquel 14 de noviembre. Pero claro, eso a la ONU. Pero ahí tenemos a Estados Unidos, que eso ya era otra historia, porque a Washington, metido en su guerra fría, le venía muy bien que Marruecos se quedara con el Sáhara. Y a Francia también le venía muy bien. Así que tenemos que dos potencias presionaban a España para que le regalara el Sáhara Occidental a Marruecos, cuando lo que tendrían que estar haciendo esas potencias como miembros del Comité de Seguridad de la ONU era hacer cumplir el referéndum de autodeterminación. Ay, Dios mío. ¿De verdad con esto queda tanto por contar?
B
No me extraña que los saharauis se sintieran traicionados.
A
Sí, sí, sí. Tremendo, tremendo. Es que los engañaron. Todo se llevó, todo se llevó. Además, en absoluto secreto. Es que el príncipe estuvo solo días antes diciendo no sé qué de proteger los derechos legítimos saharauis. El mismo que durante los siguientes años luego se daba besitos con Hassan II, todos nos acordamos. Y lo llamaba hermano, porque mi hermano Hassan. Mientras los marroquíes torturaban a los saharauis, todos los gobiernos de la democracia salen corriendo en dirección contraria cuando escuchan la palabra Sáhara. Porque es que el Sáhara es otro de los asuntos que la transición dejó enquistar y dejó que se siguiera enmarañando. No sé a ¿Quién me decía el otro día, quién le oí decir que no se puede acabar con el franquismo? Porque es que el franquismo iba dentro, con la transición dentro iba al franquismo. Por eso a Feijóo, fíjate, le salen esas cosas tan franquistas de que la memoria democrática es una pelea de abuelos. De verdad, qué insulto y qué escupitajo en la cara de millones de españoles por parte de Mr. Orwell 1984.
B
Mienten, Enciendes el televisor y nos hablan con total corrección, pero dicen tener la solución y luego, y con razón, porque nunca cometen un error, ellos dicen tener la solución y luego mañana. Hasta ahora más verdades como puños con Nieves, con Trina, ¿Sí o no? Bueno, se intenta esta mañana, Nieves, un beso.
A
Gracias, Carlas, un beso. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita, Cadena ser, la radio.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Fecha: 14 de noviembre de 2022
Host: Nieves Concostrina
Tema central:
Un repaso mordaz y crítico al abandono por parte de España del Sáhara Occidental en 1975, en los últimos días del franquismo, y el papel jugado por Franco, el príncipe Juan Carlos (futuro rey), y las potencias internacionales. Nieves Concostrina expone el trasfondo colonial, la traición a los saharauis y la manipulación política y mediática en torno al conflicto.
[01:45]
“España dejó tirados a los saharauis, rompió sus promesas, faltó a su palabra y dejó un berenjenal montado por el que se nos tendría que estar cayendo la cara de vergüenza un día sí y al otro también.” — Nieves
[02:56]
“El Sáhara es una madeja que enredaron el dictador Franco, su colega Borbón Juan Carlos, por entonces príncipe, hoy malhechor, oficialmente rehabilitado y empadronado en Abu Dhabi para no pagar impuestos.” — Nieves
[09:34]
“Aterrizó, mintió como un bellaco y se volvió; cinco horas estuvo.” — Nieves
[11:09]
“Marruecos llegó a bombardear con napalm y fósforo blanco a una población además saharaui, que en realidad era española.” — Nieves
[12:51]
“No se puede acabar con el franquismo porque es que el franquismo iba dentro, con la transición dentro iba al franquismo.” — Nieves
Nieves Concostrina ofrece un relato implacable, revelador y crítico sobre cómo España traicionó al pueblo saharaui, cómo la Transición democrática nunca resolvió este legado y cómo persistentes intereses internacionales y políticos nacionales perpetúan un conflicto olvidado o incómodo, pero que sigue siendo una deuda histórica pendiente.