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Carlos
La sociedad española de radiodifusión presenta ser podcast siempre.
Nieves
Bandera blanca. Bandera blanca. Por favor, nieve. Buenas tardes.
Carlos
Hola, buenas tardes.
Nieves
Después del chute de Pemán que nos metimos ayer, un poquito de por favor para terminar. Para terminar la semana. Para terminar tu semana. Yo creo que lo primero que tenemos que hacer hoy es felicitar a todos los Fernandos que celebran su Santo ese 30 de mayo.
Carlos
Por supuesto, que ya sé que no.
Nieves
Es lo mismo que el día que cumples años, pero el día de la nomástica no está mal Y en cualquier caso, todo lo que sirva para celebrar algo, pues oye, bienvenido sea. Dicho lo cual. Dicho lo cual, el titular de nuestro episodio de hoy, de este acontece que no es poco, sería San Fernando, el santo que nunca existió. Bueno, dale tú, venga, qué vamos a hacer.
Carlos
Es que verás, hace un par de meses se me ocurrió decir durante la sección que dedicamos a ese paripé que hacían los Borbones en jueves Santo de lavar los pies a doce pobres. Bueno, pues dije que Fernando, el santo no existe. No existe porque no hubo canonización.
Nieves
Entonces, literalmente es así.
Carlos
Efectivamente, oficialmente no hubo canonización. San Fernando es un santo, pero es un santo de mentirijillas. Y me escribió un oyente un poquito molesto, tampoco demasiado, pero un poquito molesto de Sevilla, claro, porque me dijo que con qué derecho le quitaba su santo, que encima es claro, es patrón de Sevilla, Hoy es fiesta en Sevilla. Yo calmé al oyente Fernando diciéndole que no se preocupara. Primero que no me presumiera tanto poder, que su vida iba a seguir su curso normal, tuviera o no tuviera santo. Grave sería que que yo le quitara un riñón, pero no un santo. Además me decía que él que me confesaba No, si yo casi no soy católico. Que tampoco sé cómo interpretar eso de casi no soy católico, pero que le gustaba celebrar su santo. Bueno, claro, pues estupendo. Yo le animé a que nunca dejara de irse de cañas, tuviera o no tuviera santo. Que celebrara siempre lo que sea, lo que fuera. Y sobre todo le animé a que no se preocupara por no tener santo. Si decía que era poco católico. De verdad, Carlas, que hubo un momento en la conversación en Instagram que creía estar dentro de un gato de especialistas secundarias. Poco raro. Así que hoy, 30 de mayo, día de los Fernandos, que se lo quieran creer, contamos cómo los historiadores formales han demostrado que jamás se produjo la canonización del rey Fernando III.
Nieves
San Fernando era un rey.
Carlos
Exactamente. Y por tanto este señor no puede recibir el tratamiento de santo. Oficialmente los Fernandos no tienen santo. Ni falta que les hace, porque un santo no sirve para nada. No chicha ni es limona.
Nieves
A ver, Fernando, ¿Dónde está el comienzo de esta historia? Quiero decir, aquí alguien mintió o la lió o se equivocó o pasó algo.
Carlos
Aquí hay mucho liante. Aquí hay mucho liante. Bueno, el primero que la lió fue otro rey. Y luego, claro, está la plebe, que es muy fácil de engañar, pobretica. El principio de la historia está en el final del rey Fernando III, que murió en Sevilla el 30 de mayo de 1252. Está enterrado en la catedral, en la Capilla Real. Antes de nada, ojo, para calmar a otros Fernandos a quienes les preocupe la ausencia de santo y piensen que es una conspiración atea, decir que lo que vamos a contar está documentado, publicado, que pueden encontrar referencias en el Centro de Estudios Andaluces en Argentina, artículos de profesoras como Cécile Vicen, Casi, de la Universidad Sorbona, París Norte, entre otros muchos. Y que entiendan esos Fernandos huérfanos de santo, que una cosa es que San Fernando como santo sea un bluff y otra cosa es el culto. San Fernando, Hare Krishna, Buda, Bob Esponja. Aquí cada uno puede rendir culto a quien le dé la real gana, faltaría más. Fernando III fue el que conquistó la capital de Al Ándalus a los musulmanes.
Nieves
Isvila. Sevilla.
Carlos
Sevilla, claro. Y quedó Pues, lógicamente, Fernando III quedó como un héroe en la conquista, pero ya está. A rey muerto, pues rey puesto. Lo encerraron en la catedral, todo el mundo se olvidó de él. Pasaron casi 400 años. 400. Y al señor rey Felipe IV, el ligón de los Austrias, el de las tropecientas amantes y los tropecientos bastardos, a este señor se le pone en su peineta morena que España tenga un rey santo, porque la corona hispánica no tenía en su nómina un santo y eso no podía tocó a Fernando.
Nieves
Bajamos ya un poquito. ¿Pero entonces el resto de monarquías sí tenían reyes santos o qué?
Carlos
Todas por un tubo, todas reyes escoceses, hay reyes franceses, santos polacos, húngaros canonizados oficialmente, húngaros, búlgaros, daneses, todas tenían algún rey canonizado. Canuto IV de Dinamarca.
Nieves
Exacto. Me acuerdo mucho porque el nombre, digamos, es llamativo. San Canuto.
Carlos
Que San Canuto está en el culto universal. Todas las coronas tenían reyes que habían sido canonizados, pero España no. Y Felipe IV tenía especial envidia de que Francia tuviera a San Luis. Y San luis era luis ix muy famoso porque siempre sale a relucir con lo de los cien mil hijos de San Luis. Y empezó Felipe IV a mover sus hilos. Lo primero se puso a hablar con el arzobispo de Sevilla, Diego de Guzmán y le mira, macho, a ver cómo hacemos esto. Yo creo que Fernando III es un buen candidato para rey santo. Pues nada, dicho y hecho. Y el obispo encargó a un jesuita que se llamaba Juan de Pineda un memorial exhaustivo de la vida y obra del rey Fernando. Un memorial escrito cuatro siglos después de que cascara el rey. Es fácil imaginar la literatura que el jesuita echó al currículo de Fernando III, que por supuesto estaba centrado el currículo en su espiritualidad, en su fervor, en su lucha contra el infiel. Y como pruebas gráficas e irrefutables de su santidad se aportaron unos dibujicos muy bonitos del rey donde aparece emanando resplandores y la imagen del escudo de la ciudad de Sevilla, que es el mismo escudo que todavía existe, donde se ve al rey Fernando III sentado en su trono con la espada levantada y flanqueado por los santos patronos de Sevilla, Isidoro y Leandro.
Nieves
Sí, sí, como jinetes en la tormenta. Está bien esto. A sacar a San Isidoro, que el otro día contaste el dueño del supuesto trozo de cráneo que el CSIC en época de Franco le quitó a León Isidoro.
Carlos
A ver, es que este tipo tiene mucha guasa detrás. Seguimos teniendo pendiente contar las idas y venidas de los huesos de vete tú a saber quién, pero que la multinacional se inventó que eran de Isidoro. Este va a caer en breve. El caso es que en ese escudo se ve a San Isidoro al lado de Fernando III porque el santo se le apareció al rey para ayudarle a ganar a los musulmanes. Ya sabemos que aquí se conquistó territorio porque siempre bajaba parte de la nómina del santoral a echar un cable. Santiago en Clavijo, la Talcovadonga en Asturias, Isidoro en Sevilla, Isidro en Despeñaperros. Ya sabes, los muñecos y las muñecas sirven para un roto y para un descosido. Te luchan contra el musulmán o te derriban la República, lo que se les pida. Siempre que la plebe se coma las mentiras, el negocio va a pitar. Y esa incontestable prueba de que San Isidoro bajó del cielo a ayudar a Fernando III es, entre otras fantasías, lo que se presentó al Papa para que lo canonizara. Pero desde Roma le dicen al arzobispo de Sevilla y al rey Felipe IV que a ver, que eso no es bastante para declararlo santo, porque la canonización significa reconocer y permitir el culto universal. Y con Fernando tercero es que no se presentaba, no había pruebas, no había suficientes pruebas que aportaran, les dijeron que aportaran al menos pruebas de que ese señor era un santo muy antiguo al que se le rendía un culto inmemorial, que se llama así. Es decir, claro, es decir, que había una devoción espontánea y masiva de la plebe desde hacía siglos y entonces se podría instruir un proceso de casus excepti, que se llama caso excepcional, para empezar a considerar la canonización de Fernando.
Nieves
Pero no podían encontrar pruebas de ese culto inmemorial porque no lo hubo.
Carlos
No, claro que no. Decían de palabra que sí, que había una devoción tremenda de los sevillanos hacia el rey que consideraban santo. Pero vamos a ver, si cuando conquistó Sevilla todos los sevillanos llevaban ya 600 años, 400 años, siendo musulmanes que iban a adorar a Fernando. Bueno, en fin, era todo mentira. Así que El papa Urbano VIII siguió diciendo que a otro perro con ese hueso y se negó a declarar el caso excepcional de Fernando III, que de haberlo aceptado, eso no significaba que de ahí se pasara la canonización. Significaría solo que si se aceptaba que los sevillanos llevaban rezando a Fernando III cuatro siglos, o tres o dos que fueran, se autorizaría el culto sólo en la diócesis de Sevilla, nunca el culto universal, que es lo que diferencia a.
Nieves
Los santos.
Carlos
Que siendo santos se les rinde culto en Sevilla y en Sebastopol. De haberse conseguido esa aprobación con Fernando III de ese caso excepcional, significaría un trámite previo a la canonización. Pero nada, tampoco, no hubo forma. Felipe IV y los obispos entendieron que con ese Papa no iba a colar la causa. Así que no quedaba más remedio que esperar a que se muriera este Papa para seguir dando la turra en Roma al siguiente Papa.
Nieves
¿Y el siguiente lo aceptó o no? ¿Lo de la excepcionalidad de Fernando III como santo? Tampoco, tampoco.
Carlos
El siguiente fue Inocencio X y también tuvo que morirse este para que llegara el siguiente director general de la multinacional, Alejandro VII. Este es el que acepta en 1655 el caso excepcional de Fernando III y el culto inmemorial. Es decir, los sevillanos que nunca habían rezado Fernando III, que podían seguir haciéndolo, viene a decirles, pero sólo en Sevilla. Bueno, algo es algo, dijeron Felipe IV y el lobby canonizador. Al menos ya tenemos Sevilla. Este es el paso previo para alcanzar la canonización y el culto universal, para conseguir que Fernando III acabe siendo San Fernando. Pero bueno, hay que seguir presionando en el área, no hay que aflojar. Con el siguiente Papa, Clemente IX, no funcionó el pressing, pero sí con el siguiente, con Clemente X, que da un paso más porque los españoles estaban muy pesados.
Nieves
¿Y qué año es ya ese?
Carlos
1671. Ahí es cuando, después de 50 años dando la brasa, ahí es que el culto al rey Fernando podía salir de Sevilla. Cuando se decide que puede salir y extenderse a los territorios ojos de la Corona de Castilla y a la Iglesia de Santiago de Roma, que era la iglesia de los españoles, nada más. Pero Fernando III seguía sin ser canonizado y nunca lo fue. Nadie puede mostrar el decreto de canonización. Una cosa es lo que se vende y otra. Pues lo siento, la triste realidad.
Nieves
Pero a los sevillanos se los dijo que sí.
Carlos
Claro, a los sevillanos se les vendió que Fernando III había sido canonizado, declarado santo universal, en mitad, además de esto, de unos festejos alucinantes que se celebraron allí y se señaló su fiesta. Y es Cuando queda en 1671, queda señalado el 30 de mayo, fecha de la muerte del rey, como la fiesta de San Fernando III. Pero era mentira. Roma sólo autorizó el culto a los súbditos de una monarquía hispánica que estaba de base en absoluta decadencia, que no tenía peso en el Vaticano y por eso no conseguía las canonizaciones. El Papa vino a ver al tal Fernando, lo rezáis vosotros y dejáis de molestar, que sois muy cansinos. Fíjate que más de un siglo despu, en el siglo XVIII, ya con los Borbones empadronados, reinando el pértur Fernando VI, que encima se llamaba Fernando, la Iglesia española se lamentaba de no haber logrado la canonización de Fernando III y apostaba por mantener la presión en Roma hasta conseguirlo. Pero en Roma dijeron a ver, que lo dejéis ya pesados. Pero bueno, felicidades.
Nieves
Exacto. A todos los Fernando. Sí, señor. Sí, señora. Pues esto ya estaría por hoy, ¿No?
Carlos
Yo creo que sí. Yo.
Nieves
Pues hasta el lunes. Que descanses y reposes bien. Venga.
Carlos
Venga. Muchas gracias.
Nieves
Un beso, Nieves. Adiós. Adiós.
Carlos
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Amy Winehouse
Yes, I've been black when I come back No, no, I ain't got the time My daddy thinks I'm fine straw Don't make me go to rehab I won't go, go, go The man said why do you think you I said I got, I'm gonna, I'm gonna lose my baby So I always keep a bottle Said, I just think you're depressed Disme Yeah, baby and Lorraine They try to make me go to rehab But I said no, no, no yes, I've been black But when I come back No, no, no, I don't ever wanna drink again I just, oh, just need a friend I'm not gonna spend ten weeks now Every make out on the man It's not just my pride It's just till these tears had drive Try to make me go to rehab I say no, no, no yes, I've been black But when I come back You know, I got the time And then my daddy thinks I'm fine Try to let me go to rehab I will.
Podcast: Todo Concostrina – SER Podcast
Fecha: 30 de mayo de 2024
Presentado por: Nieves Concostrina, con Carlos
Este episodio examina la historia detrás de San Fernando, patrono de Sevilla, desmontando la creencia de su santidad oficial. Nieves Concostrina, en su habitual tono irónico e incisivo, revela cómo Fernando III jamás fue canonizado por la Iglesia Católica, pese a siglos de creencia popular y presión institucional. A través de anécdotas, datos históricos y humor, se explica cómo este "santo" fue fruto de una operación política impulsada por los reyes españoles, la Iglesia y el deseo de igualarse con otras monarquías europeas.
“Es fácil imaginar la literatura que el jesuita echó al currículo de Fernando III, que por supuesto estaba centrado el currículo en su espiritualidad, en su fervor, en su lucha contra el infiel.” — Carlos [06:14]
“Ya sabes, los muñecos y las muñecas (los santos) sirven para un roto y para un descosido. Te luchan contra el musulmán o te derriban la República, lo que se les pida. Siempre que la plebe se coma las mentiras, el negocio va a pitar.” — Carlos [08:08]
“Pero vamos a ver, si cuando conquistó Sevilla todos los sevillanos llevaban ya 600 años, 400 años, siendo musulmanes. ¿Qué iban a adorar a Fernando?” — Carlos [09:13]
“Roma sólo autorizó el culto a los súbditos de una monarquía hispánica que estaba de base en absoluta decadencia, que no tenía peso en el Vaticano y por eso no conseguía las canonizaciones.” — Carlos [12:34]
[01:45] Nieves:
“Yo le animé a que nunca dejara de irse de cañas, tuviera o no tuviera santo. Que celebrara siempre lo que sea, lo que fuera.”
[06:14] Carlos:
“Es fácil imaginar la literatura que el jesuita echó al currículo de Fernando III, que por supuesto estaba centrado el currículo en su espiritualidad, en su fervor, en su lucha contra el infiel.”
[08:08] Carlos:
“Ya sabes, los muñecos y las muñecas (los santos) sirven para un roto y para un descosido. Te luchan contra el musulmán o te derriban la República, lo que se les pida. Siempre que la plebe se coma las mentiras, el negocio va a pitar.”
[09:13] Carlos:
“Pero vamos a ver, si cuando conquistó Sevilla todos los sevillanos llevaban ya 600 años, 400 años, siendo musulmanes. ¿Qué iban a adorar a Fernando?”
[11:58] Carlos:
“Nadie puede mostrar el decreto de canonización. Una cosa es lo que se vende y otra. Pues lo siento, la triste realidad.”
El episodio muestra, con humor ácido y rigor histórico, cómo la santidad de Fernando III fue más un deseo político que una realidad canónica, fruto de una intensa campaña de propaganda y manipulación. Lo que hoy se celebra como festividad religiosa en Sevilla es más bien la herencia de una tradición inventada y nunca ratificada ni por milagros ni por decreto vaticano.
Feliz día igualmente a los Fernandos… aunque no tengan santo de verdad.