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A
Ser podcast. Soy Nieves con Costrina y estás escuchando Acontece que no es poco. Un podcast donde no te contamos nada nuevo, pero te lo contamos de otra manera. Aquí te va otro episodio.
B
Hola nieves, buenas tardes.
A
¿Qué tal Carla? Buenas tardes.
B
Contento de saludarte, como siempre. Hoy en nuestro paseo por la historia, vamos a contar un episodio bélico que ha sido llevado al cine. Y no es para menos. Yo creo que el nombre de Scapa Flow le va a sonar a muchos oyentes, pero por si acaso, una pista. Esto que va a contarnos Nieves es. ¿Como lo digo? Es como un coletazo de la primera Guerra Mundial y una señal o un aviso de que pronto vendría la segunda, como así fue. Pero ahora de momento vamos a quedarnos en este 21 de junio, pero de 1919. Venga.
A
Sí, es cierto que es un episodio creo que relativamente conocido por el cine, porque ha sonado mucho. Es muy espectacular y es muy extravagante. Ocurrió en la bahía de Scapa Flow, que está ahí arriba, donde da la vuelta al aire. Si miramos de frente el mapa de Reino Unido, para quien no lo conozca, arriba, arriba del todo, donde se acaba la isla gorda, la Gran Bretaña, justo encima hay unas islas que se llaman Orcadas. Pues entre la punta final de Gran Bretaña y las islas Orcadas de encima, hay una bahía que se llama así, Scapa Flow, y donde los britán tienen una base naval muy chula. Es uno de los mejores puertos naturales del mundo, porque está protegido por muchos islotes que rodean todos los islotes dejan en el centro una especie de laguna, un lugar estratégico al que sólo se puede entrar y salir además por determinados puntos, por canales muy fáciles de controlar. Son 20 kilómetros de largo por 14 de ancho. Está la descripción física. Ese puerto era tan guay que lo usaron hasta los vikingos. Mira, ya viene de atrás la cosa, ¿No? Vikingos ya. En cuanto vieron eso dijeron esto. Genial. Y ahí en Scapa Flow, estaba confinada y fondeada, custodiada por los británicos, toda la flota de guerra que Alemania tuvo que entregar a los aliados cuando perdió la gran guerra que ella misma había liado.
B
¿Cuántos barcos había ahí?
A
74 barcos allí. 74 barcos. Prácticamente toda la marina de guerra alemana. Bueno, entre acorazados, destructores, cruceros ligeros, todo estaba ahí. Y además con parte de sus tripulaciones a bordo. Estamos hablando de 1700 y pico. Tíos que además estaban mano sobre mano, encerrados a la espera de si la humillación alemana ante los vencedores iba a ser mucha o mucha más. Pero la soberbia, el cabreo, el aburrimiento, y que además a los alemanes no les gusta perder ni a las chapas, llevó a que el 21 de junio de 1919, de acuerdo con una señal acordada, todas las tripulaciones abrieran escotillas, quitaran todas las puertas interiores, aquello se empezó a inundar, ellos evacuaron y mandaron a pique toda la flota. Hala. Si no era para ellos, no sería para nadie.
B
No sé yo si es la canción más adecuada para lo que estamos contando, pero da igual, da igual. Suena muy bien, suena muy bien, como siempre. Oye, de todas formas estaba pensando con esto que contabas 1700 tíos mano sobre mano, no parece una buena idea haber mantenido a las tripulaciones encerradas en los buques. Por cierto, ¿Cuánto tiempo llevaban allí? ¿Fue una causa de días o de semanas?
A
Qué va, imagínate. Desde finales de noviembre de 1918, desde que se firmó el armisticio.
B
Mucho tiempo para pensar.
A
Hombre, claro. Si tú dejas a todos esos tíos a bordo de sus barcos sin hacer absolutamente nada salvo darle vueltas al coco, cabreados unos, desmoralizados otros por haber perdido la guerra, no puede salir nada bueno de ahí. Unos se enfermaron, otros planeaban motines, el aburrimiento era insoportable. Y el que tenía claro lo que hacer era el comandante al mando de la flota, que llevaba meses planeando hacer algo. No sabía qué, pero algo tenía que hacer. Su última misión. Ludwig von Reuter. Se llamaba Reuter. Antes de ser una agencia de noticias, este hombre era un patriota, un militar de esos que rebosan honor por las orejas. Él y sus oficiales sabían que se acordara lo que se acordara en la paz de Versalles, que se estaba negociando, Alemania, aunque regateara las condiciones, tendría que tragar lo más grande, porque es que estaban solos. Y lo que le esperaba a la flota alemana, Reuter no lo quería ni imaginar. No se les iba a facilitar una salida digna. Los acuerdos que se firmaran no iban a ser nada honorables. ¿Pero claro, que leches de honorabilidad, dignidad ni patriotismo? Los que más manosean estas palabras son precisamente los más indignos. Los más indecentes y los más crueles. Los alemanes habían provocado una guerra mundial con millones de muertos y lo peor, lo peor es que lo volvieron a hacer 20 años.
B
Oye, pero estaba pensando, hoy 21 de junio, recordamos el episodio de The Scapa Flow, el Tratado de Versalles debía estar a punto porque que yo recuerde también se firmó en el mes de junio, ¿No?
A
Sí. Pues una Semana después, el 28. El 28, el día que se cumplían cinco años del atentado en Sarajevo, que se considera el principio de la gran guerra. El 28 de junio del mujer. ¿No? Exactamente. Cuando se cargaron al heredero del trono austrohúngaro y a la señora a Sofía. 50 países firmaron el Tratado de Versalles después de seis meses negociando cómo evitar que Alemania la volviera a liar en ninguna parte. Y para eso había que quitarles hasta los tirachinas. No te digo el armamento pesado, ni con un tirachinas te podías fiar de un alemán. Y precisamente porque el alto el fuego, el armisticio se había firmado, pero no se habían acordado aún las condiciones concretas de la rendición de Alemania, era muy rara y muy ambigua la situación de la flota alemana que estaba allí confinada en Scapa Flow. Se había firmado el alto el fuego, ojo, pero no la paz, no estaban firmadas las condiciones de la rendición, o.
B
Sea que los militares prisioneros de alguna forma se consideraban en el derecho o con el derecho de hacer lo que pasara por la cabeza. Claro, como militares que eran.
A
Claro, aquí lo que hemos firmado es un alto el fuego, pero aquí todavía no nos hemos rendido oficialmente, o sea que Cuidaín, en Scapa Flow estaban en una especie de limbo, estaban esperando a ver qué pasaba en Versalles y ocurrió algo. Al tal Reuter, al comandante, le pasaban la prensa británica, que por lo menos tenía algo con que entretenerse, y le tradujeron un titular del Times que decía los aliados le estaban dando a Alemania allí en Versalles de fecha tope para aceptar los acuerdos de Paz el 21 de junio. Que ya no esperaban más. Claro, dijeron ya no esperamos más a que Alemania trague con lo impuesto. Y además es que Alemania no estaba en condiciones de negociar nada después de la cavialidad.
B
Claro, que eso que has comentado es muy importante porque. Y aclara muchas cosas, eso significaba que si Alemania no aceptaba firmar la paz en las condiciones que se planteaban el día 21. Pues el día 22 volvían a estar en guerra.
A
La guerra sólo estaba parada. Solo parada. Y eso mismo es lo que deduce el comandante Reuter. Que si el día 21 Alemania no dice amén a los acuerdos de Versalles, la guerra podría reanudarse, aunque Alemania no estuviera en condiciones ni de lanzar un escupitajo. Y además, lo primero que le esperaba Alemania era la invasión de todos de cabeza. Estaba claro que con guerra o sin guerra, toda la flota alemana estaba atrapada por el enemigo en Scapa Flow. Y de allí no había forma de salir. Para evitar que se aprovecharan de sus 74 barcos, había que hundirlos ya mismo, el día 21, el día del ultimátum. Lo que no supo Reuter, porque a él le entregaban la prensa con cuatro días de retraso, es que el ultimátum de los aliados, Alemania, para que dijeran que vale, que sí, que firmamos, lo prorrogaron luego al día 23 y finalmente se impuso la firma de la paz el día 28. Pero claro, esto él no lo supo. De cualquier forma, fuera el 21 o el 23, dábalo igual. La flota la iba a hundir. El comandante alemán pensaba igual que aquel patriotero español, que más vale honra sin buques que buques sin honra.
B
Sí, señor.
A
Igual se inspiró, pensó igual, ya sabéis, otra vez a vuelta con la dignidad y el honor y bla, bla, bla, blA. Toda la flota alemana estaba muy vigilada por la Royal Navy británica. No es que pudieran escaquearse de Scapa Flow, pero a los alemanes no les podía quitar el ojo de encima. Alguna te la podían liar. Y si aburridos estaban unos, pues los británicos lo estaban aún más, porque tampoco sus buques se habían movido de allí en siete meses. Aquel 21 de junio, la Royal Navy salió de maniobras por primera vez en siete meses. Para moverse un poco ahí, para desentumecerse, para poner en marcha las máquinas. Se quedaron solo dos destructores vigilando a los alemanes. Ese fue el momento elegido para empezar a hundir la flota.
B
Claro, estoy pensando que si había barcos desplegados para evitar el movimiento de los buques alemanes, eso está muy bien, pero si no había vigilancia en el interior de los barcos y la gente se podía organizar más o menos como quisiera, bueno, estuvieron o la Royal Navy al completo, tampoco hubiera sido fácil impedir un hundimiento sincronizado. Los dejaban ahí con sus barcos. Pues ya está claro.
A
Lo único que podían hacer que era desconcertarse. Y de hecho se desconcertaron tanto que cuando las tripulaciones de los dos destructores británicos vieron a los alemanes abandonando sus buques, empezaron a disparar. Pensaron que esto es un motín, esto es una sublevación. Que estaban otra vez en guerra. Murieron 9 alemanes y otros 16 acabaron heridos. Podría decirse que fueron las últimas víctimas de la Primera Guerra Mundial. Los dos cruceros británicos avisaron enseguida a los que se habían ido de maniobras que dieron la vuelta. La vuelta toda leche. Y en dos horas estaban de nuevo en escapa. Flow les dio tiempo a remolcar algunos barcos alemanes hasta la costa antes de que se hundieran, pero apenas pudieron salvar unos cuantos. De los 74 barcos alemanes se hundieron 57. Aquello debió ser para verlo. Tremendo. Unos se hundieron totalmente en aguas profundas. Los que estaban más cerca de la costa se quedaron ahí varados. Asomaban la chimenea, las torretas y los más pesados se dieron la vuelta.
B
Oye, Nieves, ¿Y en ningún momento los británicos, nadie sospechó de los planes alemanes? ¿A nadie le pasó por la cabeza que podían estar tramando alguna operación de este tipo?
A
Pues yo creo que sí sabían que lo saben los que tienen que saber lo que son los que los expertos. Sabían que podía ocurrir en cualquier momento. En el armisticio que se firmó en noviembre del 18 había una cláusula que prohibía a los alemanes hundir sus barcos. Que te conozco, besugo, no los hundas. Algunas fuentes dicen que los británicos no sólo lo sabían, sino que lo estaban deseando. Es más, que la Royal Navy salió de maniobras aquel 21 de junio para ponérselo a huevo a los alemanes. Sí. ¿La explicación que se da esto? Pues que había tortas entre algunos aliados por repartirse la flota alemana. Concretamente Francia e Italia querían pillar algunos de esos barcos que eran estupendos para sumarlos a sus armadas, a los que ya tenían. Y a los británicos no les hacía pizca de grasa que nadie reforzara sus armadas porque en el asunto marítimo los british eran los reyes del mambo. No les interesaba que se repartiera esa estupenda flota alemana. Así que cuando se fue a pique en Londres, según algunas fuentes, se hicieron los indignados. Le echaron una bronca al tal Reuter este. Pero en el fondo, mira tú qué bien, ¿No? Tenemos que repartir con los franchutes y con los espaguetis los barcos. Mientras el alemán quedó, por supuesto, para los suyos. Quedó como un héroe. Y la bahía de Scapa Flow ha quedado como paraíso para los buceadores. Eso dicen los que bajan, que es una maravilla. Es un cementerio de barcos fantasmagórico. No sólo con buques de la Primera Guerra Mundial, sino también de la Segunda Guerra Mundial. También hay cuatro aviones. Ahí se puede bajar a ver todo. Todo menos tres barcos que son considerados tumbas de guerra y a los que está prohibido acercarse. Uno de ellos. Hay 800 marineros muertos. No están todos los buques alemanes que hundió Reuter porque se reflo muchos para reutilizar la chatarra. Pero vamos, Scapa Flow sigue siendo el parque temático del buceo.
B
Nieves Oncostrina esta mañana. Un beso muy grande, como siempre.
A
Gracias, Carlas. Otro para ti.
B
Cuídate mucho. Adiós. Son las siete y veinte. Las seis y veinte en Canarias.
A
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Host: Nieves Concostrina (A); Co-host: Carlas (B)
Date: June 21, 2023
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
This episode delves into the dramatic and lesser-known aftermath of World War I: the mass scuttling of the German fleet at Scapa Flow by its own crews on June 21, 1919. Nieves Concostrina brings her signature witty, critical, and informative storytelling to explain why the defeated Germans chose to sink their own ships, highlighting the interplay of pride, humiliation, political maneuvering, and the chaotic transition between the armistice and the Treaty of Versailles.
Nieves Concostrina delivers the story with her characteristic mix of dry humor, skepticism toward official narratives (especially about "honor" and "dignity"), and sharp contemporary analogies. The episode avoids glorification, stressing the tragic absurdity and the realpolitik behind "heroic" gestures.
Through vivid storytelling and rich context, this episode of Acontece que no es poco sheds light on one of the most dramatic self-inflicted naval disasters in history, connecting it to the messy aftermath of World War I and the enduring myths of patriotism and military honor. It’s a fresh, critical take that turns a familiar history topic into a striking cautionary tale.