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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Podcast siempre.
B
Hola, nieves, buenas tardes. ¿Qué tal?
A
Buenas tardes. Yo muy bien dispuesta.
B
Venga. No será esta la primera vez, y me imagino que tampoco la última, en que hablemos de personajes tan, tan relevantes que cuando mueren entierran sus restos en algún lugar especial, eso que llaman panteones de gente ilustre. En el caso de Inglaterra, ese espacio es la Abadía de Westminster. Y hoy vamos a contar el caso de un muerto muy ilustre, muchísimo, muy reciente también es curioso, a quien de dos deseos muy peculiares que planteó sobre cómo y dónde ser enterrado, sólo respetaron uno, pero la solución al final. Venga, vamos por parte.
A
Eso siempre pasa, Hay que respetar los deseos de los muertos.
B
Uno de dos, Uno de dos.
A
Casi nadie. Bueno, de todas maneras hoy me voy a meter en un berenjenal, que lo mismo por unas cosas o por otras acabo en la UVI de Isaiah La Fuente.
B
A ver, venga.
A
Sí, porque yo de esto entiendo lo que entiendo lo justito. El acontecido de hoy tampoco es que sea muy histórico, porque es muy reciente, es de 2018, pero el personaje del que hablamos fue tan trascendente, pasaron tantas cosas a raíz de su muerte, tan incomprensibles para algunos, que no damos mucho de sí en física. Bueno, pues que creo que estaría bien recordarlas, o sea, que este es un acontecido curioso más que otra cosa. Hoy hace seis años que murió Stephen Hawking, el 14 de marzo de 2018, pero también hace hoy 145 años que nació Albert Einstein.
B
Bueno, feliz coincidencia.
A
Muy bien, feliz coincidencia. Unos que vienen y otros que se van, que decía julio Iglesias, pero a este señor me lo voy a guardar para otro rato. A Einstein me lo voy a guardar para el mes que viene. Vamos con Hawking, porque pasaron cosas curiosas. Hawking, por supuesto, fue incinerado y las cenizas ingresaron casi de inmediato en la Abadía de Westminster, el templo londinense convertido en Panteón de Ilustres y que alberga ahí, bajo el mismo techo, tanto a cabezas coronadas como a cerebros brillantes. Ahí hay científicos, aventureros, escritores, biólogos, químicos, poetas, de todo. Por lo general pasa como en el Panteón de Ilustres de París, que uno que se muera, por muy reconocido que sea, no entra al Panteón a los dos meses de morirse, porque son sitios exclusivísimos. Hay que estudiar el caso, hay que proponerlo, hay que debatirlo. Pero oye, Hawking se murió, lo cremaron y entró en Westminster. No voy a decir que con los pies por delante, porque iba hecho polvo, pero entró exactamente a los tres meses en mitad de una ceremonia de ciencia ficción.
B
Eso de la ceremonia de ciencia ficción me la apunto. Pero oye, que ingresara directamente en Westminster en tan poco tiempo sería porque nadie tampoco tenía dudas de que lo merecía.
A
Clarísimo, Está claro porque está claro. Clarísimo, vamos. Pero fue bastante inaudito, no sólo por la rapidez. Podría haber entrado a los dos días de haberse muerto, pero el funeral iba a ser multitudinario y hubo que organizarlo y hasta sortear las entradas. Por cierto, un funeral para un ateo, que así se manifestó infinidad de veces. Él siempre decía, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el universo. Pero no hay ningún Dios, soy ateo. Insistía en ello mucho. Bueno, pues hubo sí que sortear las entradas al entierro de las cenizas, que como digo, fue el 15 de junio, tres meses después. Pudieron asistir mil invitados agraciados en un sorteo. Yo era la primera vez en mi vida que oía que se sortearan las entradas para un funeral.
B
Y yo somos dos.
A
Sí, por eso seguí de cerca. Estuve siguiendo varios días. Y durante esos meses el asunto, la idea fue de la Fundación Stephen Hawking, porque había tantísimas peticiones de todo el mundo para asistir a la ceremonia que decidieron dar una oportunidad a los miles de admiradores del científico de cualquier parte del mundo. La web de la Fundación cerró el acceso al sorteo a mediados de mayo, un mes antes de la inhumación de las cenizas. Y hasta ese momento hubo 25 mil solicitudes. Y luego, del 15 de mayo al 15 de junio, fue el tiempo que calcularon para que la gente que iba a ir se pudiera organizar. Porque claro, venían de todas partes y había que gestionar visados, vuelos, estancia. Entonces, en este tiempo os organizáis. Participar era fácil y muy desconcertante. Yo entré. Yo entré a la página para ver si podía entrar. Había que entrar en la web de la Fundación y rellenar un formulario en el que había que especificar el año de nacimiento del aspirante a una entrada. Ese año de nacimiento podía estar entre 1918 y el 31 de diciembre de 2038. Perdón, sí, ese era el tema. Todos los nacidos y los no nacidos en ese rango de 120 años podían participar. Yo no entendía nada. A mí me explotó la cabeza.
B
A mí también. Eso. Bueno, conociendo a Stephen Hawking tendrá una explicación, pero yo ahora mismo no la veo.
A
Bueno, explicación tenía. Otra cosa es que mi cabeza lo procesara y lo entendiera. Lo que se pretendió con aquella convocatoria extravagante, incluso a personas que no habían nacido y a otras que ya seguro se habían muerto, fue hacer un guiño para dar continuidad a la sospecha que mantuvo Stephen Hawking hasta el final de sus días sobre la posibilidad de viajar en el tiempo. Fue muy famoso, muy famoso. Un experimento que él hizo años atrás, por supuesto, en el que participó él solo en la intimidad y que luego desveló a la prensa. Un experimento que consistió en organizar una gran fiesta pero sin enviar las invitaciones a esa fiesta. Las invitaciones las envió cuando la fiesta terminó. Si alguien hubiera aparecido en ese banquete era porque sin más remedio, era un viajero en el tiempo. Alguien que vivía en un futuro o en el pasado y que podría viajar o desde el futuro o desde el pasado para asistir por. Porque las invitaciones se enviaron después. Stephen Hawking se pasó toda la fiesta solo, con la sala así, primorosamente decorada y las mesas listas para recibir a varios invitados.
B
Por si acaso.
A
Por si acaso. Pero no acudió nadie. Fue su experimento para seguirle ese juego. La Fundación brindó la posibilidad de asistir al entierro de Hawking a los no nacidos. No hay noticias de que fuera alguno. Lo mismo fue alguien del futuro, pero no dijo oiga, que yo Vengo del año 2032. No lo sé. Y también en aquella ceremonia, tras el entierro de las cenizas, se instaló el epitafio que pidió. Esto sí es verdad que se cumplió y que ahí está, puesto en el suelo de Westminster para quien quiera verlo, sin entender absolutamente nada de lo que pone. Por supuesto. Lo único que se entiende es lo que está escrito en inglés, que aquí yace el que fuera el mortal Stephen Hawking 1942-2018. Ahí mismo, en esa lápida, hay un dibujo de un agujero negro y una ecuación que dice SBH igual a Kc al cubo partido por 4 Hg. Y luego al lado hay una A más gorda.
B
Ese sí que es un guiño exclusivo para quien lo entienda. Eso va dirigido a un público objetivo y minoritario.
A
Minoritario, pero vamos, totalmente. Hasta el mismo día del entierro de las cenizas en el suelo de Westminster fue entre las tumbas de Isaac Newton y Charles Darwin. Se mantuvo la incógnita de su epitafio y finalmente se cumplió la petición que hizo en 2002 el propio Hawking durante una entrevista que concedió al diario estadounidense The New York Times. Ahí dijo que había pedido que se incluyera en su lápida la fórmula de la entropía de los agujeros negros. Entropía significa desorden. Esa ecuación la desarrolló en los años 70 con otro físico que se llamaba. Digo que se llamaba porque también estaba criando malvas. Jacob Bekenstein. Debe ser por eso que la ecuación esta de la lápida se llama ecuación Hawkey Bekenstein. Esa ecuación viene a decir. Viene a decir porque lo he leído, ojo. Que no, que si la constante de Boltzmann, que es K, la multiplicamos por la velocidad de la luz al cubo y luego lo dividimos todo esto por 4 constantes de Planck reducida, que es la h, pero ojo, la constante no la constante extendida tiene que ser la constante reducida. Y todo ello a su vez lo multiplicamos por la constante de la gravitación universal que es g. Pues mira tú. Resulta que nos da que la entropía de un agujero negro es directamente proporcional a su superficie. Pues muy bien, a ver, para quien no lo haya entendido como yo. Yo lo traduzco porque me lo tuvieron que traducir. Vamos a ver, que cuanto gordo es un agujero negro, más caótico es y más tragado.
B
Come. Efectivamente.
A
Tú apártate.
B
Hay que apartarse de su camino.
A
Quítate, quítate.
B
Oye, para entender lo que digo, para entender lo que formularon Hawking y Bekenstein habría que entender antes lo que dijeron Bosman y Plan.
A
A mí me resulta gracioso. A mí me es muy divertido. Yo me divertí mucho con esto. Porque cuando descubres tu propia ignorancia te hace esta gracia. Bueno, pues eso me pasó a mí en su momento que dije ¿Y este, el tal Boltzmann este? ¿Que es eso de la constante de Boltzmann? Eso de la constante de Boltzmann. Bueno, cuando lo averigüé, pues me quedé igual que estaba o incluso peor. Porque resulta que localicé al Sr. Boltzmann en el cementerio central de Viena, entre los ilustres científicos. Y también había una ecuación en su tumba, y esa ecuación dice Sk log, es una ecuación de termodinámica y que viene a decir que la medida del desorden de un sistema es igual a la constante de proporcionalidad por el logaritmo neperiano de W, siendo W la densidad de estados energéticos. Tengo un amigo, me divirtió mucho, tengo un amigo físico nuclear que se llama Eugenio Gil, un beso, si nos está escuchando porque es oyente, que le por favor, cuéntame esto, y me lo explicó, bueno, al menos intentó explicármelo, y me dijo que el resumen de este galimatías es que el universo tiende al caos, tiende a un desorden que va a crecer indefinidamente, o sea que vamos a morir todos. A Boltzmann este hombre no lo entendió nadie, de hecho se suicidó por pura desesperación, sin saber que vendría un tipo que acabaría entendiéndole e incluyéndole en su propia ecuación, que fue Stephen Hawking y su colega Beckett.
B
Ay, el universo. Oye, Nieves, y hacía mucho tiempo antes de Hawking, digo que no enterraban a.
A
Un científico en Westminster, según mis cálculos, desde 1940. 40, pero ni a un científico ni a nadie. Ojo, que aunque he buscado bien, puedo equivocarme, porque es que allí hay 3.300 entre enterrados y homenajeados. Están agrupados por gremios, como digo, poetas, reyes, primeros ministros, exploradores, científicos. Si no he calculado mal, si no me equivoco, cuando enterraron las cenizas de Hawking hacía 72 años que no ingresaba un ilustre, y casualmente fue también un científico, se llamaba así Joseph John Thompson, un físico, el primero en identificar el electrón. Y el anterior a este hombre también fue otro físico, Ernest Rutherford, el padre de la física nuclear. A este lo enterraron en 1937, o sea, los tres últimos tres físicos seguidos, fíjate tú qué modernos los anglicanos. Por favor, hombre. Para terminar, para terminar ya con esta cosa indescifrable para mí que es la física, mientras la lápida negra con esta ecuación que no entendía nadie, al menos yo no entiendo de Hawking, cuando esto cerraba para siempre su particular agujero negro en el suelo en la abadía de Westminster, sonaban las palabras del físico acompañadas por música de Evangelis. Era su compositor favorito, Aquellos sonidos que sonaron en Westminster fueron enviados al espacio desde una antena parabólica de la Agencia Espacial Europea camino del agujero negro más cercano, que es uno identificado con el nombre a. Nos quedamos también Está saliendo a la derecha, al lado del baño de señoras. A 3.000 años luz de nuestro planeta. Está 3.000 años luZ.
B
No ha llegado todavía.
A
No, esto no va a llegar. Y esto cuando llegue. Bueno, pues lo mismo. Ya se ha confirmado la ecuación termodinámica de Boltzmann. Hemos muerto todos, seguro. Y por cierto, ya he dicho que Hawking está enterrado al lado de Isaac Newton y este no era su plan, estar al lado de Newton. Creo que no le interesaba mucho. A este hombre le preguntaron una vez que por quién optaría si tuviera la oportunidad de conocer a Isaac Newton o a Marilyn Monroe. Y dijo él yo quiero prefiero conocer a Marilyn Monroe, pero vamos, sin duda. Yo creo que porque lo que le fuera a contar Newton ya se lo sabía.
B
Este es el deseo, que no le respetaron. Gran manera de terminar esta semana de acontecer, que no es poco. Rieves, me lo he pasado muy bien, de verdad. No he entendido un carajo, pero me lo he pasado muy bien.
A
Yo tampoco, yo tampoco. Pero es muy divertido.
B
Qué personajazo, qué figura. Maravilloso. Bueno, pues nada, descansar y el lunes más. Venga, un beso, Nieves. Adiós.
A
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Episode: "Acontece que no es poco | Seis años después de su muerte, la voz de Stephen Hawking sigue camino de su agujero negro"
Date: March 14, 2024
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Theme: Un repaso a las curiosidades y el simbolismo tras la muerte, entierro y legado de Stephen Hawking, en el aniversario de su fallecimiento y coincidiendo con el natalicio de Albert Einstein.
Nieves Concostrina explora la excepcionalidad de Stephen Hawking como figura histórica y científica, centrándose en las peculiaridades ligadas al entierro de sus cenizas en la Abadía de Westminster. La narración mezcla historia reciente, humor y reflexión sobre la ciencia difícil de comprender para el gran público, resaltando la importancia simbólica y mediática de la despedida de Hawking.
Sobre la ceremonia exprés:
“No voy a decir que con los pies por delante, porque iba hecho polvo, pero entró exactamente a los tres meses en mitad de una ceremonia de ciencia ficción.” (Nieves Concostrina, [02:19])
Sobre el sorteo y los no nacidos:
“La web de la Fundación cerró el acceso al sorteo... Todos los nacidos y los no nacidos en ese rango de 120 años podían participar. Yo no entendía nada. A mí me explotó la cabeza.” (Nieves Concostrina, [05:21])
Interpretando la ecuación de Hawking:
“Vamos a ver, que cuanto gordo es un agujero negro, más caótico es y más tragado.” (Nieves Concostrina, [09:36])
Humor sobre la ignorancia científica:
“Me divertí mucho con esto. Porque cuando descubres tu propia ignorancia te hace esta gracia.” (Nieves Concostrina, [09:54])
Deseo no respetado de Hawking:
“Yo prefiero conocer a Marilyn Monroe, pero vamos, sin duda. Yo creo que porque lo que le fuera a contar Newton ya se lo sabía.” (Nieves Concostrina citando a Hawking, [14:08])
Sobre la experiencia de escuchar el episodio:
“No he entendido un carajo, pero me lo he pasado muy bien.” (B, [14:42])
El episodio, fiel al estilo jocoso y amigable de Concostrina, combina rigor histórico, curiosidades poco conocidas y mucho sentido del humor.
Acerca la figura de Stephen Hawking al oyente común, no solo por su trascendencia intelectual sino también por sus rarezas, autoironía y humanidad, desplegadas tanto en vida como en el peculiar modo en que fue despedido por el mundo.
Recomendado para: Curiosos de la historia, amantes de la ciencia, público general que disfrute la divulgación amenizada con humor y anécdotas.