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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa La radio, podcast siempre.
B
Hola Nieves, buenas tardes.
A
¿Qué tal, Carlos?
B
¿Cómo estás?
A
Muy bien.
B
Mira, déjame avisar a los oyentes, ya anunciárselo, que nuestro paseo diario por la historia de hoy va a regalarnos un episodio impagable. Bueno, más que un episodio, un personaje, una mujer. Y lo de impagable no está elegido al azar porque esta mujer tuvo como divisa de vida escaquearse de pagar impuestos por todas las vidas posibles y eso que el dinero le salía por las orejas. Pero ya se sabe, no siempre es así, pero ya se sabe que frecuentemente a más pasta, más egoísmo. Debe ser como una ley de la termodinámica, porque la verdad es que ejemplos de estos tenemos un montón, pero el de hoy a mí me lo parece, insisto, y es de primera división de Juegos Olímpicos. Venga, directamente vamos.
A
¿Por qué les costará tanto a los que tanto tienen pagar? Pero si no tienen vidas para gastarse. Es algo inconcebible. A ver, lo de hoy no es que sea un asunto histórico, para nada, porque además es muy reciente, pero sí es un asunto para la historia de la mala baba de una mujer que tiene que entrar en esa historia, la de la mala baba. Varias veces he dicho que los temas que tratáis me recuerdan otros y. Y eso me ha ocurrido con el de hoy. Por eso este acontecido quizás sea un poquito absurdo. Hablasteis algún día de la semana pasada, no recuerdo cuál, en la primera hora de programa, de la gente que deja millonadas a sus animales de compañía Y yo estuve acordándome todo el rato de Leona Hemsley. Leona, escrito Leona, Vaya nombrecito. Esta mujer era empresaria, una empresaria inmobiliaria, era una tirana, fue multimillonaria, propietaria con su marido de una mayoría del Empire State, propietaria también del lujosísimo hotel Palace de Manhattan. Y bueno, una mujer más mala que un dolor. Mientras estuvo viva, la prensa estadounidense la bautizó como la reina del mal. Pero se murió en 2007 y siguió siendo mala. Esto es de récord.
B
No se pierde la categoría.
A
No, no, pero ¿Cómo puede seguir haciéndolo mal estando muerta? Por favor. Bueno, pues entre otras cosas, esta mujer dejó 12 millones de dólares a su perra pequeña, blanca y con tan mala leche como la dueña. La perra tiraba bocaos a todo el que se le acercaba. La perra se llamaba Travel. Y si tú llamas a tu perra problema es que ya estás predisponiendo al animalico a que no sea sociable. Me apetecía contar la historia de esta mujer primero, por lo que fue por la que lió y porque su herencia de 12 millones de dólares a la perra saltó a casi toda la prensa en aquel 2007. Pero como ya hemos perdido aquella buena costumbre periodística que nos enseñaron nuestros maestros y que consiste en hacer seguimiento de las noticias, apetecía a mí hagamos seguimiento de aquel caso, porque aquella herencia de una leona o una perra se complicó muchísimo.
B
A ver, conectando con lo que hablamos la pasada semana en la ventana, Lo primero, el Estado. El Estado en Estados Unidos donde murió esta mujer permitía dejar herencia a los animales, porque aquí en España, por ejemplo, no se puede.
A
No, no se puede. Y ahora ya está muy regulado también. En Estados Unidos, cuando Leona murió, solo lo permitían 17 estados, pero ahora todos, todos, permiten la existencia de fideicomisos para animales de compañía, o sea, eso que hablasteis el otro día, para dejarlos, que dinero, que estén cuidados, todo esto, pero dejarles millonadas, no. A esta señora le hubiera dado igual que se permitiera o no se permitiera. Ella iba a su bola, lo hizo y dejó el pifostio liado. ¿Cómo sería esta mujer que la foto de su ficha policial, Porque esta mujer fue condenada por evasión de impuestos, por falsificación de facturas, por fraude? Bueno, pues en la foto, en su ficha policial, está sonriendo igual que cuando ficharon a Pablo Escobar, esa famosa foto de Pablo Escobar que está sonriendo porque están diciendo es que me da igual, sois tontos, yo voy a salir de aquí inmediatamente. Los que se sienten seguros e impunes, pues sonríen, sonríen a la cámara. Yo no sé cómo será la foto de la ficha policial de Eduardo Zaplana, además de estar muy morenete, como siempre, pero lo mismo, también se ríe de nosotros porque lleva muriéndose de una leucemia terminal siete años y viviendo a cuerpo de rey. Bueno, pues leona. Esto respecto al seguimiento de Noticias Liona, que decía los impuestos solo los pagan los pobres. Esto salió durante su juicio en los años 80. Sabía que la ley impedía que un millonario dejara toda su fortuna a un perro o a un gato, por eso no dejó toda su fortuna. Al Chucho solo le dejó parte de los 5 mil millones, o sea, 12 millones de dólares. No está mal, pero la ley en esos estados también exige que sea un juez quien determine la cantidad necesaria que debe dejarse a un perro para asegurarle un buen cuidado el resto de su vida. Y aquí es donde le salió tiro por la culata a la señora Leona, porque una jueza de Nueva York decidió retirarle a la perra 10 de los 12 millones. De.
B
Todas formas. Bueno, de acuerdo, sí, vale, 10 de 12. Pero 2 millones de dólares tampoco son poca cosa para una perra. Y se los llegó a gastar ella o por presora interpuesta.
A
No le dio tiempo porque la perra casco a los 4 años. De todas maneras, un perro no tiene vida para gastarse 2 millones de dólares. Que se va a ir de copas. En fin, que por cierto, no he dicho la marca de la perra. Era una raza, hombre. Bueno, ¿Es que tú no sabes que depende de los barrios los perros son de marca, no tira? Bueno, pues esta era una perrita maltesa. Vivió como el Marajá de Capurtala, la perra de la Liona. Solo le faltaba Ayuso como community manager. Vivía en un hotel de Florida. Su dieta estipulada era pollo, zanahorias, espinacas y pescado fresco, preparados por un chef y servido en vajilla de plata o de porcelana. Así especificó. Se gastaron en la perra cien mil dólares al año, desglosados de la siguiente manera.
B
¿Está prohibido esto, hombre?
A
Bueno, pues así fue. Ocho mil dólares en aseo y cuidados fue lo que se gastaron anualmente. 1200 dólares en comida y el resto en seguridad. La mayoría fueron en seguridad, en guardaespaldas durante las 24 horas de baja escolta la perra. Sí, totalmente, porque hubo varios intentos de secuestro y amenazas de muerte a la perra. Claro, tuvo varias denuncias porque mordía a todo el mundo la perra y había dinero para afrontar indemnizaciones, así que algunos se arrimaba a ver si mordió a la perra para poder sacar tajada. Esto es que era muy absurdo. Y ahora viene la segunda parte. La perra murió y entonces a la señora Lyona le salió el tiro por la culata. Esta vez por segunda vez, valga la rebuznancia. La señora ordenó que cuando el chucho se muriera, fuera enterrada enterita, de cuerpo entero a su lado en su mausoleo de 400 metros cuadrados del cementerio neoyorquino de Sleepy Hollow.
C
Me gustaría ser el perro de un perro. Que fuera él quien me sacara a pasear, que me comprara pienso caro, sin complejos y en un cazo me sirviera agua mineral. Porque si yo fuera una perra, todos estos miedos se disiparían y vivirían armonía y libertad. Creo que toda mi existencia sería mucho más amable y liberal.
B
Fantástica esta canción de Rigoberta Bandini.
A
Magnífica.
B
No puede ser más oportuna. Oye, por cierto, un cementerio que se llama Sleepy Hollow, ¿Tendrá algo que ver con la peli? ¿Con La leyenda del jinete sin cabeza?
A
Sí, tiene todo que ver. Porque la leyenda de Sleepy Hollow lo escribió Washington Irving y el relato tenía como escenario un cementerio. Cuando Washington Irving, que era un escritor de viajes maravilloso, el que hizo Cuentos de la Alhambra también este fue el que puso en valor además la tumba de Shakespeare en Inglaterra. Bueno, pues cuando Washington Irving se murió, lo enterraron en donde ahora está. Y el cementerio se llamaba de otra manera. No sé cómo, pero luego le cambiaron el nombre por el de Sleepy Hollow, precisamente en honor Washington Irving. Eso fue una carambola. Pero bueno, ahí en el cementerio de Sleepy Hollow está Leona Hemsley y ahí quería enterrar a que quería ella que enterraran A su perra. Pero el cementerio Sleepy Hollow no admite animales. Claro, claro. Y la perra tuvo que ser incinerada para que se fuera con su ama. Lo que pretendió Leona con todo Esto de dejar 12 millones a su perra, aunque luego fueran solo dos, era sobre todo molestar a dos de sus cuatro nietos, a quienes no dejó absolutamente nada. Nada en el testamento decía, por razones que ellos saben. Al final pillaron un pellizco porque la misma jueza que le quitó a la perra 10 millones de la herencia se los dio parte a estos dos nietos desheredados y otra parte lo destinó a obras de caridad. Pero todo esto porque los nietos litigaron contra la perra para conseguir ellos ese dinero. Puede sonar absurdo meter templeitos contra un perro, pero es que así fue.
C
Sin embargo, soy humana y me he quedado encerrada componiendo cancioncillas sin parar. Pero si yo fuera perra, también compondría mis temas, porque nadie me puede prohibir ladrar.
B
Oye, Nieves, has dicho cuatro nietos, o sea, había dos que sí que estaban contemplados en el testamento. Si, dos no estaban otros dos sí, Sí, sí.
A
Los otros dos sí estaban incluidos. Pero estos han estado pillando el dinero con cuentagotas. Por eso decía antes que lo de Leona Hemsley, es seguir siendo mala después de muerta. Esto tiene que ver con el mausoleo y con el cementerio de Sleepy Hollow, que es un cementerio de élite, es de súper lujo, es súper carísimo y es un cementerio súper océano. El mausoleo que se construyó la abuela Liona le costó millón y medio de dólares.
B
No está mal.
A
La tumba es para no perdérsela, porque además parece un templo griego. Cuando se tiene mucho dinero también se vuelven muy horteras. Tiene unas vidrieras ahumadas donde está labrado el skyline de la línea del cielo de Nueva York. Allí están enterrados, además de ella, está su tercer marido y su hijo, el hijo de ella. Y este hijo también era el padre de los otros dos nietos, que sí tenían derecho a herencia si aceptaban las condiciones del testamento. Y esas condiciones decían que tienen que visitar periódicamente en el aniversario de la muerte de su padre, o sea, el tercer marido de Leona tenían que visitar la tumba. Y de paso, claro, tenían que visitar allá por obligación, porque están juntos. Si lo hacen, si lo hacían, irían recibiendo los 5 millones de dólares que ha dejado a cada uno de ellos, que tampoco es que sea tanto súper millonaria. ¿Cómo se controlaban las visitas? Pues muy fácil, en el cementerio hay un libro de visitas donde están obligados a firmar para controlar sus asistencias si dejaban de ir. Cruella de Vil, que era esta mujer, dejó estipulado que se les cortara el grifo de la herencia.
B
Oye, ¿Y esta mujer no también propietaria del Empire State Building?
A
Bueno, tremendo lío aquí con esto del Empire State también, porque Leona Hensley dejó el resto de toda su fortuna a un fondo caritativo que no pagaba impuestos. Y cuando en 2011 el Empire se planteó salir a bolsa, resultó que el máximo accionista del edificio era esa fundación benéfica. Y no había acuerdo con el resto de los accionistas, porque ellos sí tenían que pagar impuestos. Aquello se solucionó, no sé cómo, porque no entiendo de estos asuntos cómo fue la cosa, pero desde luego el Empire acabó saliendo a bolsa. Esta mujer no quería pagar impuestos ni muerta. Ya que te da igual. El enemigo acérrimo que tuvo, que esto también tiene su aquel, que tuvo Leona con el asunto del Empire State, fue Donald Trump. Se odiaban los dos, o sea, tuvieron toda su vida cara de perro. Y fíjate además cómo son las casualidades y cómo son las relaciones peligrosas. El fiscal que envió a Lyona a la cárcel cuando le hicieron la foto esta de sonriendo, fue Rudy Giuliani, que a finales de los 80 era antes de cuando luego fue alcalde de Nueva York, pero a finales de los 80 era fiscal federal para el distrito sur de Nueva York, que luego fue el abogado de Donald Trump y que fíjate por cierto, las cosas que da la vuelta a la vida, acaba de declararse en bancarrota porque le han condenado en diciembre pasado a pagar 148 millones de dólares por haber difamado por lo de 2020 por acusar a dos funcionarias de haber manipulado los resultados electorales. En fin, en el testamento también dejó. Leona Hemsley en el testamento también dejó destinados 3 millones de dólares al cuidado específico del mausoleo en el cementerio de Sleepy Hollow para limpieza, mantenimiento, cuidado del césped, para plantar árboles, flores y plantas. Y una vez al año hay que limpiar el exterior y el interior del mausoleo con ácido o vapor, lo digo porque está así puesto en el testamento, con ácido o con vapor, o sea, esta tía es una impresentable como persona, pero muy limpia.
B
Estoy pensando que la lectura de aquel testamento, un circo debió ser para presenciarla.
A
Yo que sé, allí se debió ir de todo, los dos nietos que no pillaron nada, los otros diciendo nos ha dejado 5 millones, en fin, entre lo de los 12 millones de dólares para la perra, dos hermanos obligados a ir al cementerio y firmar la asistencia, los otros dos sin un dólar inicialmente. En fin, Leona Hems es de esas personas de las que se puede seguir hablando mal. La cosa es a decir es que hombre, está muerto, no se puede hablar mal, se puede hablar mal de los muertos con ella. Es verdad que no encaja esa frase que tiene el escritor Jardíel Poncella a modo de epitafio en su nicho y que dice si buscáis los mayores elogios, moríos.
B
José oro, flores secas, habría que dejar esta buena mujer en la tumba. Venga Nieves, mañana más, mañana más. Un beso, hasta luego.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carlos) – SER Podcast
Date: April 10, 2024
In this episode, Nieves Concostrina explores the extraordinary—and somewhat absurd—case of Leona Helmsley, a notorious, ultra-wealthy New York businesswoman who became infamous for her ruthless nature, anti-tax antics, and eccentric will, in which she famously left $12 million to her pet dog. The episode provides historical and legal context, dives into Helmsley’s character, the fallout of her will, and the extravagant details of her death, with plenty of Concostrina’s signature wit and sharp commentary.
Nieves Concostrina infuses the episode with wit, sarcasm, incisive social commentary, and playful irreverence. Her style is conversational with Carlos, mixing historical insight, pop culture references (Rigoberta Bandini, Cruella de Vil), and humorous asides about wealth, inheritance, and cruelty.
This episode, while lighthearted in tone, offers sharp critique on the absurdity of extreme wealth, the American legal system, and the morality—or lack thereof—of one of its infamous millionaires. It’s a story where a dog’s inheritance stands as a symbol of spite, extravagance, and family dysfunction, narrated by Concostrina with her trademark humor and critical edge. For anyone interested in bizarre history, legal oddities, or just a wild story from the annals of the super-rich, this episode is not to be missed.