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A
Ser podcast. Estás escuchando Acontece que no es poco y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta. Un podcast de historia para conocer, para entretenerse, para criticar, para cotillear y para lo que se tercie. Que disfrutes del episodio en La ventana. Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con Costrina. Cadena Ser.
B
Hola Nieves, buenas tardes, ¿Qué tal?
A
Hola, muy bien, muy bien. ¿Qué tal tú?
B
Bien. Mira, fíjate, estaba pensando con lo que vas a contarnos hoy, que así una música de entrada para situarnos podría ser esta.
A
Tápame, tápame, tápame, tápame, tápame que estoy mojada.
B
Bueno, Tápame, tápame es una canción escrita hace más de un siglo, que Sara Montiel elevó la categoría de hit parade y creo que sería la banda sonora más adecuada para el tema que nos traes hoy y que también yo creo que a Miquel del Pozo le va a interesar porque arte, el arte sale claramente afectado. Estamos hablando de la obsesión por tapar genitales y la sublimación histórica no se siente tanto inmerecida de la hoja de parra.
A
Sí, sí, es que esto es una continuación, con todos mis respetos, es simplemente una continuación humilde a La ventana del arte de Miquel del Pozo. Llevábamos una semana tan dura, con cosas, tanta matanza y tanto golpe de estado y tal, que bueno, pues vamos a desencadenar un poco. Y me acordé, que es que en abril de este año, creo además que lo comentasteis en La ventana, la directora de una escuela de Florida fue despedida porque en una de sus clases de arte, es que creo recordar que lo comentasteis en la primera hora, bueno, pues Tenía alumnos de 11 y 12 años y enseñó una imagen del David de Miguel Ángel y otra de la Venus de Botticelli y un padre la acusó de utilizar pornografía en su clase, queja a la que se unieron otros padres que exigieron saber el contenido de las clases antes de que las impartiera. Alucinante. A ver, que estos padres son idiotas. Pues no hace falta explicarlo, se nota, se huele. Pero desde entonces tengo en la cabeza hablar del uso de las hojas de parra para tapar los genitales. El asunto tiene guasa porque los mojigatos son muy ridículos y la verdad es que esto daría mucha risa si no fuera porque esos mojigatos son censores y por tanto muy peligrosos, mucho para la convivencia y para el progreso. Y como decía eso, como llevamos una semana tan dura, bueno, pues digo, vamos a hablar de catetos censores, que está bien, y así los desmontamos un poquito. No se trata tanto de hablar de las obras que los pintores y los escultores crearon desde el principio con las hojas de parra ahí plantadas, como de las hojas de parra que se pegaron con posterioridad para tapar penes, testículos y vulvas en algunos lugares son tan sumamente catetos, Concretamente los curas de la Basílica del Escorial, que más que recurrir a la hoja de parra, al Cristo en pelotas que esculpió el renacentista Cellini le han puesto un pareo. Los curas lo llaman paño de pureza, porque ellos son muy dados a los eufemismos, pero yo no sé si este debe ser el eufemismo más bobo, porque llamar a un trapo que cubre el pene y su par de amigos de una estatua de un Cristo paño de pureza, por favor, No sé, es un pareo. Y además lo pone el cura. El cura que se lo pone cada vez cambia el estilismo, el nudo, le pone el nudo por delante, le pone el nudito a un lado, a la derecha, el nudo a la izquierda, le cambia el look. Yo no sé qué les pasa a esto los curas del Escorial, les pone nerviosos ver penes de mármol.
B
Igual pareo y perreo están separados por pocas letras. Igual la cosa va por ahí. Oye, ¿De dónde viene lo de los ojos de parra? ¿Por qué de parra?
A
Pues mira, diciendo que cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue. Y parece que todos hemos pillado la linde de hablar de hojas de parra cuando no son de parra. Y algún artista usó ya la hoja de parra de taparrabos, porque como ya se hizo viral lo de la parra, pues ya, bueno, pues yo hago lo de la parra. Pero es que son hojas de higuera. Siempre fue una higuera. Porque el mismo cuento se repite una y otra vez a lo largo de los miles de años de la historia humana. Rómulo y Remo nacieron bajo una higuera. Buda se sentó debajo de una higuera, flipado, hasta que alcanzó el nirvana. Y los guionistas de la Biblia, que lo copiaron absolutamente todo, también encajaron la higuera en el huerto del Edén. Yo no sé qué más pruebas necesitan los que se toman en serio la Biblia, pero bueno, la cuestión botánica no es muy importante para nada, pero no está de más conocerla, porque también tiene su gracia. ¿Y como yo sí me he leído la Biblia, porque en el fondo muy divertida y por eso soy atea, no hay cómo ir a la novela para saber que se habla de higuera, no? De Parra también hay algún artista que quiso innovar. Y vamos a ver si aquí el castigo y lo de taparse vino por lo de la manzana. Lo lógico es taparlos con ramas de manzano. Eso es lo que hizo Durero. Durero los tapó con una ramita de manzano. Luego estaban también los artistas más equidistantes, los Bienqueda, como Tiziano, que en su pintura de Adán y Eva se le ve a él tapándose a él. A Adán me refiero, no a Tiziano, a Adán tapándose con la hoja de una higuera y a ella con una rama de manzano. Y lo de manzano y la manzana, esta es otra. Porque es que en ningún momento en el capítulo Adán y Eva se mencionan ni manzana ni manzana. Se habla de un fruto. Pero como la imaginación es libre en la Biblia y fuera de ella, alguien se inventó que lo que mordió Eva fue una manzana. En ningún sitio se habla de manzanas. Y que luego, fíjate que la mala Pécora hizo que la mordiera Adán, porque las mujeres son malísimas. Fíjate, Rubiales está obligado a besar a una jugadora mientras ella lo sujetaba y lo levantaba en volandas contra su voluntad. También es cierto que la manzana es muy socorrida, se usa para todo. Tenemos a Guillermo Tell, Blancanieves, Isaac Newton, Hipómenes y Atalanta recogiendo las manzanas de Steve Jobs y su Apple. La manzana está en todas partes.
B
¿Y qué dice exactamente la Biblia de la hoja de higuera entonces?
A
Pues esto está en el Génesis. Está en El Génesis, capítulo 3, versículo 7. Y se les abrieron los ojos. ¿Se refiere a Daní? Se les abrieron los ojos, se dieron cuenta de que estaban desnudos, entrelazaron hojas de higuera y se taparon con ellas. Esta es la referencia que hay. Y a partir de aquí se lió todo. Se lió todo artísticamente hablando. Ellos también se liaron, tengo entendido. ¿Unos esculpían y pintaban sus personajes bíblicos o no? En pelotas y otros les ponían hojas de higuera o de parra. El problema empezó a plantearse cuando en esas obras en las que estaban los personajes con sus genitales al fresco, llegaron los peligrosos mojigatos, los censores, a exigir que se taparan. El que estaba en pelotas había que taparlo y entonces había que fabricar hojas de parra para pegarlas en las esculturas, que al menos aquí, en algunos casos fue fácil quitarla en las esculturas. Pero en las pinturas que hubo que pintar paños para tapar, ahí ya fue un poco más complicado. El caso más conocido es el del Juicio Final de Miguel Ángel. Lo hemos comentado alguna vez. En la pared del altar de la Capilla Sixtina. Los que la liaron fueron los curas, los que se ponen nerviositos cuando ven penes. Porque el Concilio de Trento a mediados del XVI censuró la desnudez y el Papa de turno ordenó a Danieleda Volterra que tapara con telas los culos, los penes y las tetas que aparecían en la obra de Miguel Ángel. Por eso el hombre que lo pintó, este hombre se le conoce como el Braguetone.
B
¿Y cuántos calzones puso este?
A
Puso 22. Pero es que en los siguientes siglos los distintos Papas siguieron ordenando a otros artistas que siguieran tapando culete. Es que Miguel Ángel hizo un festival ahí. Teodos en pelotas. Estaba todo el mundo desnudo En total, cuando 44 calzones y sujetadores hubo un hechicero jefe, Clemente VIII, que quiso borrar, quiso hacer desaparecer el juicio final. Mira, vamos a dejar de borrar culos. Esto que lo borren entero. Pero no, al final le dijeron cálmate un poco y cállate y vete a la cama. Los primeros 22 calzones siguen aún en el fresco. Porque los otros, los que se pintaron en el XVII y en el XVIII, se han eliminado y los culos vuelven a estar al aire. Todos los calzones que pintó el Braguetone en el siglo XVI se han dejado, dijeron los expertos que como testimonio histórico de aquella decisión. Pero bueno, con la mala leche que gastaba Miguel Ángel, si pilla el calzones este. Y a los papás les falta Vaticano para correr.
B
Oye, Nieves, y esculturas que se hayan visto afectadas por la mojigatería y se hayan tapado además. El Cristo del pareo del Escorial Pues.
A
El David a Miguel Ángel lo trajeron frito, con lo que le gustaba pintar tíos en pelotas, que para eso observó muy de cerca la anatomía humana, que se iba hasta las morgues para estudiar de cerca los muertos, tocarlos, analizarlos. Luego venían los moñas y le tapaban lo más interesante. El David original, el de Florencia, se exhibió durante un tiempo con una hoja de parra. Pero el caso más mojigato es el de la reina Victoria I de Inglaterra, porque esta señora, fíjate que era la mayor narcotraficante de opio del siglo XIX. A su lado, Pablo Escobar era un aficionado. Pues esta mujer protagonizó una estupidez monumental con una reproducción del David que le regalaron en 1857. Lo que pasa es que era una réplica en yeso, pero del mismo tamaño que el original. Y cuando la reina vio aquel tío de 5 metros de alto y en pelotas, le dio un pataflus. La réplica la instalaron en un museo y por si acaso la reina le daba por volver, porque al fin y al cabo la estatua era un regalo para ella. El director del museo, mojigato también, se gastó una pasta en encargar una gran hoja de higuera de un metro de alto para colocarla rápidamente. Si la reina parecía por sorpresa, le puso dos ganchitos para que, dijeron. Pero no, la reina nunca volvió. Pero se puede ver allí. Sigue la réplica del David en el actual Museo de Londres, Victoria y Albert, y allí está también, pero suelta, sin tapar nada, la hoja de la higuera.
B
Seguramente la habrá visto Miquel del Pozo este verano, que estaba ahí recorriendo museo.
A
Seguro que la conoce muy bien.
B
¿Algún caso más de esculturas censuradas?
A
Sí, hay varios, pero hay varios, muchos, pero por mencionar dos más, en los Museos Vaticanos está el famoso Apolo de Belvedere, al que otro cura, el Papa Pío IV, ordenó que se le pusiera una hoja de higuera, además de hijo de higuera, porque éste también se había leído la novela y sabía que era en higuera, no parra. Y estuvo ahí la hoja puesta hasta entrado el siglo XX. Y otro caso también muy ridículo es el monumento que hay sobre la tumba de Oscar Wilde en el cementerio Père Lachais de París. Al escultor Jacob Epstein, que era un alumno de Rodin, le encargaron el monumento funerario y esculpió un peculiar ángel alado, muy vanguardista en aquel momento, con su penecillo y sus testiculillos estaba el ángel, pero muy discretos los tres. Pero cuando las autoridades del cementerio vieron la obra dijeron que eso era una indecencia y que eso ahí no se instalaba. Tuvieron que taparlo. Bueno, al fin dieron tanta brasa los puritanos y los ofendidos religiosos que al final el artista aceptó tapar la entrepierna del ángel con una hoja de parra. Es decir, que Oscar Wilde se vio perseguido por sus gustos sexuales y el ángel de su tumba acabó también sufriendo la persecución. Y ahí estuvo la ridícula hoja tapando los genitales del ángel hasta que en el 1961 pasaron por delante de la tumba unas señoras de estricta moral cristiana que se sintieron muy ofendidas por la postura del ángel y se liaron a bastonazos en la entrepierna. A base de golpe rompieron la hoja. Yo creo que era para ver lo que había debajo, pero bueno, rompieron la hoja y desgraciaron todo lo de debajo. El ángel, no hay más que fijarse, quedó muy perjudicado. Y todo porque en la novela se inventaron que los genitales eran vergonzosos, plagiando al gran humorista ateo Stifle. Si les hubiera dado a los guionistas por inventarse que en vez de la entrepierna lo impúdico son las narices, ahora llevaríamos bragas y calzoncillos en la cabeza para taparnos la nariz.
B
No decidas, no decidas, Nieves. Venga, el lunes repetimos. Cuídate mucho. Un beso, Nieves. Son las siete y veinte. A las seis y veinte en Canarias sigue La Ventana en Laser.
A
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Host: Nieves Concostrina | SER Podcast | September 14, 2023
In this engaging and irreverent episode, Nieves Concostrina delves into the historical and cultural phenomenon of censoring nudity in art—particularly the obsession with covering genitalia using “hojas de parra” (“fig leaves”). Drawing on her signature blend of wit, critique, and historical insight, Nieves traces the roots of this prudish practice, exposes its absurdities, and recounts some of the art world’s most memorable censorship scandals—from the Renaissance to the present day.
[01:18] Nieves starts by referencing a recent (April 2023) incident in Florida, where a school director was fired for showing art students images of Michelangelo’s David and Botticelli’s Venus. Some parents accused her of “using pornography,” sparking debates on prudishness and parental control over class content.
"A ver, que estos padres son idiotas. Pues no hace falta explicarlo, se nota, se huele."
— Nieves Concostrina [01:48]
Nieves connects this to a broader historical pattern, highlighting the danger “mojigatos” (prudes) pose as censors: their actions, while sometimes laughable, are socially harmful.
[04:08] Nieves clarifies that most art depicts Adam and Eve covering themselves with fig leaves or, occasionally, other botanicals—not vine leaves (“parra”) as commonly believed. This error is rooted in historical confusion.
"Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue. Y parece que todos hemos pillado la linde de hablar de hojas de parra cuando no son de parra."
— Nieves Concostrina [04:09]
She points out that Biblical references (Genesis 3:7) specifically mention fig leaves.
Anecdotes on artistic license: Some artists, like Durero, used apple branches, tying it back to the supposed “apple” eaten by Eve—though the Bible never explicitly states it was an apple.
"Por eso el hombre que lo pintó, este hombre se le conoce como el Braguetone."
— Nieves Concostrina [07:43]
"Con la mala leche que gastaba Miguel Ángel, si pilla el calzones este, a los papás les falta Vaticano para correr."
— Nieves Concostrina [08:38]
"La reina vio aquel tío de 5 metros de alto y en pelotas, le dio un pataflus."
— Nieves Concostrina [09:27]
"Yo creo que era para ver lo que había debajo, pero bueno, rompieron la hoja y desgraciaron todo lo de debajo."
— Nieves Concostrina [12:06]
On censorship and prudery:
"Los mojigatos son muy ridículos y la verdad es que esto daría mucha risa si no fuera porque esos mojigatos son censores y por tanto muy peligrosos, mucho para la convivencia y para el progreso."
— Nieves Concostrina [02:12]
On the “paño de pureza” (modesty cloth):
"Yo no sé qué les pasa a esto los curas del Escorial, les pone nerviosos ver penes de mármol."
— Nieves Concostrina [03:32]
On biblical inspiration and artistic interpretation:
"En ningún sitio se habla de manzanas. Y que luego, fíjate que la mala Pécora hizo que la mordiera Adán, porque las mujeres son malísimas."
— Nieves Concostrina [05:16]
On the Oscar Wilde tomb incident:
"Si les hubiera dado a los guionistas por inventarse que en vez de la entrepierna lo impúdico son las narices, ahora llevaríamos bragas y calzoncillos en la cabeza para taparnos la nariz."
— Nieves Concostrina [12:21]
Nieves Concostrina’s commentary is as entertaining as it is enlightening, mixing irreverence, sharp social critique, and humor. Her ability to draw contemporary parallels to historical events brings the topic to life, inviting listeners to reflect on the absurdity—and dangers—of censorship both past and present.
Summary prepared for those seeking the historical curiosities, cultural critique, and memorable storytelling that define "Acontece que no es poco" with Nieves Concostrina.