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A
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser Activa la radio. Podcast siempre.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Buenas tardes, Carlos.
B
¿Cómo vas?
A
Yo muy bien. Yo muy bien.
B
Bueno, a ver, Hoy en nuestro paseo diario por la historia nos toca un capítulo del. Del descubrimiento, conquista, colonización. ¿Cómo le llamamos al desembarco de españoles en América siguiendo rastro de Colón?
A
Conquista. Invasión que era propia en aquella época. Quítate tú, que me pongo yo.
B
Le llamemos como le llamemos, el capítulo de hoy tiene a Hernán Cortés como protagonista y como víctima propiciatoria al último emperador de los aztecas. Pero atención, cuidado, que no era Moctezuma, que yo también lo pensaba. Bueno, y apuestos. Tampoco tengo claro si era azteca o no. Pero cuéntalo tú, Nieves, que te lo sabes más.
A
Ahora lo explicamos, a ver qué pasa. Siempre que hablamos. Es verdad que siempre que hablamos de emperadores viene a la boca Moctezuma.
B
Moctezuma, Moctezuma.
A
Es que casi nadie conoce a otro. Es el famoso. Para un humano medio a este lado del charco, Moctezuma es el famoso. Y si preguntas quién fue el último emperador azteca, pues todo el mundo dice Moctezuma. Y no, no lo es. Y además no era azteca, era mexica.
B
Mexica.
A
Era mexica. Esto es como decir. A ver, Llamarle azteca. Esto es como decirle a alguien de Cartagena que es murciano. No, de Cartagena. Es cartagenero. El último emperador mexica fue Cuauhtémoc. Y murió hoy, 28 de febrero de 1525. Y sí, como has adivinado y has preconizado, se lo cargó Hernán Cortés.
B
¿Hernán Cortés?
A
Sí. Porque era pecador, dirá alguien. Cuauhtémoc era un pecador. Se negó a abrazar la verdadera religión y adorar al único Dios verdadero porque se negó a bautizarse y a dejar de llamarse Cuauhtémoc para llamarse Paco, como tuvo que hacer Atahualp.
B
Bien bonito Cuauhtémoc, la verdad.
A
Sí, y Paco también. Pero que le acu. El conquistador extremeño Hernán Cortés ejecutó al último emperador mexica con su consiguiente buena ración de torturas cristianas previas porque no quiso soltar prenda de dónde estaba el oro. No tenía que ver con la religión. En México le tienen mucho más cariño a Cuauhtémoc que a Moctezuma. Porque Cuauhtémoc plantó cara y Moctezuma sencillamente era un flojo. Hay futbolistas famosos y políticos y escritores que se llaman Cuauhtémoc. Futbolista. Seguro que lo controlas. Y yo no digo que no lo haya, pero desde luego no conozco a nadie famoso que se llame Moctezuma.
B
Money, money, money, money. Bueno, a ver, venga, conozcamos entonces quién era este hombre. El señor Cuauhtémoc. Cuauhtémoc. CUAUHTÉMOC.
A
El señor CuauHTÉMOC. Este hombre era hijo y nieto de Reyes. Su nombre significa Águila que desciende. Como tiene nombre de apache también Águila que des. Y cuando vio que su primo Moctezuma recibía a Hernán Cortés en Tenochtitlán con los brazos abiertos, pues no le gusta un pelo. El tiempo le dio la razón. Los conquistadores extranjeros no iban de buen rollo, como hicieron hacer creer. Hubo bronca, Moctezuma acabó muriendo y empezó la guerra entre los invasores barbudos y los mexicas. Tras la muerte de Moctezuma. De una pedrada, por cierto.
B
¿De una pedrada?
A
Sí, la pedrearon los suyos propios.
B
Pero no fue una pedrada suelta, fue que le apedrearon.
A
Bueno, la pedrearon varios. Una de las pedradas le dejó en el sitio. Bueno, pues fue tras la muerte de este hombre, digo, la expulsión. Y la expulsión también de los españoles en la famosa noche, sí lo contamos, fue elegido sucesor un tal Coitláhuac, pero como cascó a los dos meses y medio por culpa de la viruela que llevaron los españoles. Pues este hombre tampoco le echa nadie cuentas. No, no le tenemos en consideración. Vuelta hubo otra vez a elegir emperador y ahí salió Cuauhtémoc, que fue el encargado de organizar la defensa de Tenochtitlán, que como todo el mundo sabe estaba en mitad de una laguna. Guadalajara, en un llano. México. En una laguna. Pero los españoles y las tribus aliadas eran muchos más. Tenían unas cosas que escupían fuego, barcos con los que rodearon la ciudad. Al final los mexicas huyeron a Tlatelolco, que estaba al lado, y allí se produjo la última y sangrienta batalla entre Cortés y Cuauhtémoc. Tlatelolco es lo que ahora conocemos como la Plaza de las Tres Culturas en el centro de Ciudad de México.
B
Bueno, cuidado. Ahí es donde se produjo en 1968 la famosa matanza de estudiantes. La Plaza de las Tres Culturas era la misma.
A
Es la misma. Es la misma. Es lo que antes era Tlatelolco. Es donde está ahora la famosa. Porque la laguna ya evidentemente se desecó. La desecaron y ya todo México quedó unido. Bueno, cuando no eran uno no eran otros, pero es verdad que Tlatelolco se recuerda por varias matanzas. El caso es que Cuauhtémoc intentó escapar, lo trincaron y lo llevaron ante Corté. Los cronistas españoles recogen frases muy solemnes de aquella rendición. Dicen que el mexica le dijo a Corté Ah, capitán, yo ya he hecho todo en mi poder para defender mi reino y librarlo de vuestras manos, y pues no ha sido mi fortuna favorable, quitadme la vida, que será muy justo, y con esto acabaréis el reino mexicano. Si fue así o no lo han hecho un poquito de épica, no lo sabemos, pero Cortés le Bah, nah, ni te preocupes. Si tú a partir de ahora te tranquilizas y me pagas un tributo, yo te dejo en paz. Esto es una cuestión de money, money, como decía la canción. Por cierto, le dijo corté ¿Tú dónde dejaste escondido el oro cuando saliste por pies atrás del orco pillín? ¿Dónde está? ¿Dónde Está el oro? Pero Cuauhtémoc no soltó prenda, volvió a preguntar y tampoco dijo dónde estaba el oro. Cortés lo torturó, según unos metiéndole los pies en un líquido hirviendo, según otros poniéndoselos directamente sobre el fuego. Ahí muchas representaciones. Fue torturado. Hay muchas representaciones gráficas y un gran óleo historicista de estos que representan estas escenas. Acabó confesando que el oro lo tiró todo a la laguna y allá que fueron unos buceadores a ver si encontraban algo. Y nada, no había oro, o no lo encontraron o era mentira. Pese a todo, Cortés se resistía a matarlo por si acababa cantando. Y cuando el conquistador tuvo que irse de allí, de Tlatelolco a Honduras a apagar un fuego que le tenía liado, además uno de los suyos, un español, se llevó con él a Cuauhtémoc hasta que se hartó de cargar con él y se lo cargó, valga la redundancia, porque le dijeron que estaba conspirando. Cuidado, que Cuauhtémoc está conspirando contra ti. Bueno, por lo lógico, si le tienes prisionero, lo lógico es que conspire. Tal y como escribió el cronista Bernal Díaz del Castillo, testigo directo porque iba en aquella expedición a Honduras, Hernán Cortés los mandó ahorcar sin haber más probanzas y fue esta muerte que les dieron muy injustamente dadas. Habla en plural porque fueron varios en el paquete de la ejecución. Pero bueno, ya está.
B
Vamos a ver, un momentito, un momentito, que esto no puede quedar así. Has. Y ya está. No, ya está. No. Al final no se supo nada del oro de dónde estaba.
A
No, es que no, el oro no apareció, no había nada de oro. La verdad es que este hombre lo cierto es que no tuvo más recorrido que haber plantado cara a Cortés haciendo lo que hace cualquier gobernante decente frente al invasor, porque es defender tu territorio, no como el flojo de su primo Moctezuma. La buena noticia es que el señor águila que desciende ha tenido y tiene aún más vida después de muerto que estando vivo. Y eso es que no hay presidente de México que no hable de él. No hay años sin que se reclame que sus restos sean autentificados. Pues hombre, para animar ahí un poquito el cotarro de las raíces precolombinas, Cuauhtémoc está en el candelabro de la actualidad desde 1949 y hace sólo dos meses que el presidente de México López Obrador recordó en rueda de prensa que Hernán Cortés se cepilló al último emperador mexica y haciéndose eco de otra petición, encargó al Instituto Nacional de Antropología e Historia, y se lo encargó otra vez, que pusiera en marcha la operación para autentificar los huesos de Cuauhtémoc.
B
¿Pero cómo autentificar? Vamos a ver, este hombre no está localizado.
A
Sí, a ver, está como Cervantes que no está, pero si lo quieren encontrar lo encuentran aunque no esté. Si hay que encontrarlo lo encuentra, o puede ser que esté tan localizado que esté en dos sitios a la vez. Hay dos lugares en México que se disputan tener los auténticos, y lo digo con todas las comillas del mundo, huesos de Cuauhtémoc. Y yo me apostaría el cuello de alguien, el mío nunca, a que no están en ninguno de los dos sitios. La ejecución se llevó a cabo muy cerca de un pueblo que ahora se llama Tenosique, en el estado de Tabasco, el de la Másquina, perdón, y ayer, y allí en Tenosí, que aseguran tener su tumba. Pero es que en el estado de Guerrero hay una localidad que se llama Izcateopan donde dicen que los de Tenorsique mienten, que los huesos los tienen hechos.
B
¿Y esto por qué lo dicen?
A
Vamos a contar las versiones de unos y otros que les permite asegurar sin pruebas que todos tienen los restos. Una versión dice que tras la ejecución de Cuauhtémoc uno de sus fieles cargó con el muerto a lo largo de más de mil kilómetros para llevarlo a Izcateopan, que allí lo enterró. Por aquel pueblo pasó cuatro años después dando la turra con el evangelio el franciscano fray Toribio, que se enteró de que allí estaba enterrado el celebrado Cuauhtémoc y decidió construir sobre su tumba la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.
B
Eso es tener puntería.
A
Sí, claro, a falta de un santo, pues te pillan a una azteca y con tal de construir algo, yo un gamusín. Una azteca, da lo mismo, como si fuera San Pedro. El caso es que este hombre tiene allí iglesia. Yo esto me lo creo porque los curas, con tal de abrir nueva línea de negocio, inauguran nueva sede de la multinacional con la excusa de cualquier muerto, les da igual. ¿Y si esto fuera cierto? Hay que ver la idiotez. Si Cuauhtémoc, el último emperador mexica asesinado por los católicos, estuviera enterrado bajo el altar mayor de una sucursal católica, es que se quejan los mexicanos de los invasores españoles con razón, yo lo entiendo. Pero la peor consecuencia, visto ahora, cinco siglos después, el peor legado es la superstición religiosa que les endosaron.
B
Oye, ¿Y el otro lugar, los de Tenosique, ¿Qué dicen? ¿Qué argumentan?
A
A ver, en Tenosique dicen que nadie se cree que en 1525 alguien pudiera cargar con el muerto Cuauhtémoc durante mil kilómetros porque el territorio estaba en guerra y no habrían pasado del primer cruce. Pero a esto replica, y por eso dicen que los huesos que tienen ellos son los buenos, pero a esto replican los del otro pueblo con supuestos documentos, que esto es casualidad. Encontró el cura de la iglesia en 1949, claro, y a dejar él el cura de 1949 que aflojara el negocio de las visitas y los donativos a su iglesia por no tener un documento antiguo que dijera que ese de ahí abajo era Cuauhtémoc, o sea, un documento que autentificara. Y claro, buscó un documento y milagro, lo encontró. El presidente de entonces, de 1949, que se llamaba Miguel alemán, presidente mexicano, ordenó una investigación al Instituto Nacional de Antropología e Historia. Una antropóloga encontró unos restos, unos dicen que fue obligada a encontrar los restos, decidió a ojo que ese era Cuauhtémoc. La bronca se extendió por todo México tomando partido por una u otra tumba, empezó lo que se conoció como la Batalla de los Huesos. Una batalla entre estados, entre políticos, entre antropólogos, porque estamos hablando de los supuestos únicos restos de un emperador mexica. El último informe forense del Instituto Nacional de Antropología del que he tenido nota es de 1976 y demuestra que los dos curas que utilizaron a Cuauhtémoc para animar el negocio efectivamente son unos mentirosos. Un cura mentiroso. Los huesos de la iglesia de Izcateopan, que ahora es un museo, resulta que son fragmentos, según la investigación antropológica del 76, que pertenecen a ocho individuos de diferentes periodos. Es más, hay un trozo de cráneo que se corresponde con una mujer mestiza adulta. Y es imposible que en 1925. 1525 hubiera en México una mujer mestiza adulta. No dio tiempo. Imposible. Así que, lamentándolo mucho, el señor Águila que Desciende ha volado.
B
Aleluya. Hasta mañana. Hasta mañana. Un beso.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (A), Carlos (B)
Episode Air Date: February 28, 2024
Theme: Revisión con tono irónico y crítico de la historia en torno al último emperador mexica (mal llamado azteca) Cuauhtémoc, su caída ante Hernán Cortés, y lo que ha sido de sus restos y memoria.
La conversación gira en torno a la figura de Cuauhtémoc, último emperador mexica, su captura, tortura y ejecución a manos de Hernán Cortés tras la conquista de Tenochtitlán. Con el característico humor y escepticismo de Concostrina, se analizan los detalles históricos y los mitos posteriores, principalmente el misterio de la autenticidad de sus restos en México.
Malentendidos históricos: Moctezuma suele ser confundido como último emperador azteca; en realidad fue Cuauhtémoc y pertenecía a los mexicas, no "aztecas".
(01:05)
"Y si preguntas quién fue el último emperador azteca, pues todo el mundo dice Moctezuma. Y no, no lo es. Y además no era azteca, era mexica." —Nieves Concostrina
Diferencia "azteca/mexica":
"Llamarle azteca es como decirle a alguien de Cartagena que es murciano." —Nieves Concostrina, (01:25)
"Cuauhtémoc" significa "Águila que desciende."
(03:11)
Elegido tras la muerte de Moctezuma (fallecido por apedreamiento de los suyos, no a manos de los españoles) y la breve sucesión de Coitláhuac (muerto de viruela).
(03:44)
Organizó la última defensa de Tenochtitlán/Tlatelolco contra Cortés y los españoles aliados a otras tribus.
(Historia de la caída y batalla de Tlatelolco, actualmente Plaza de las Tres Culturas.)
(04:59)
Rendición solemne: Según las crónicas españolas, Cuauhtémoc habría dicho a Cortés:
"Ah, capitán, yo ya he hecho todo en mi poder para defender mi reino [...] quitadme la vida, que será muy justo." —(05:06-05:19)
Tortura en busca de oro:
Cortés buscaba el oro y torturó a Cuauhtémoc, con leyendas sobre sus pies en fuego hirviendo.
"Cortés lo torturó, según unos metiéndole los pies en un líquido hirviendo, según otros poniéndoselos directamente sobre el fuego." —Nieves Concostrina, (06:19)
Finalmente, fue colgado junto con otros por supuesta conspiración, siguiendo la crónica de Bernal Díaz del Castillo:
(07:44)
"Hernán Cortés los mandó ahorcar sin haber más probanzas y fue esta muerte muy injustamente dada." —Nieves Concostrina, citando a Díaz del Castillo
Cuauhtémoc como héroe nacional: Mucho más venerado que Moctezuma; su nombre es popular en México, presente en futbolistas, políticos, etc.
Eterno misterio de sus restos:
"El último informe forense demuestra que los dos curas que utilizaron a Cuauhtémoc para animar el negocio son unos mentirosos [...]. Hay un trozo de cráneo que [...] corresponde con una mujer mestiza adulta. Y es imposible que en 1525 hubiera en México una mujer mestiza adulta." —Nieves Concostrina
Usos políticos de su imagen:
López Obrador (2024) vuelve a pedir investigaciones para verificar restos de Cuauhtémoc, demostrando su continuo uso simbólico.
(08:43-09:23)
Sobre las motivaciones de Cortés:
"Esto es una cuestión de money, money, como decía la canción." —Nieves Concostrina, (05:27)
Sobre los curas y las reliquias:
"Los curas, con tal de abrir nueva línea de negocio, inauguran nueva sede de la multinacional con la excusa de cualquier muerto." —Nieves Concostrina, (11:02)
Sobre las batallas por los huesos:
"Empezó lo que se conoció como la Batalla de los Huesos. Una batalla entre estados, entre políticos, entre antropólogos, porque estamos hablando de los supuestos únicos restos de un emperador mexica." —Nieves Concostrina, (12:31)
Concostrina desmonta algunos de los grandes mitos nacionales y religiosos que rodean la figura de Cuauhtémoc, colocando los hechos históricos en contexto y exponiendo cómo el nacionalismo y la religión han transformado su imagen en México. De héroe de la resistencia a reclamo político, Cuauhtémoc "ha tenido y tiene aún más vida después de muerto que en vida."
(08:25, 14:06)
El episodio está lleno de ironía y referencias pop (“money, money, money”), exposiciones desmitificadoras y comentarios burlones sobre la manipulación política y eclesiástica de la historia. Concostrina combina rigor histórico y un lenguaje divertido y directo para hacer la historia más cercana y crítica.