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Nieves
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlos.
Carlos
Ya sé que estamos en la radio, pero hoy, si te parece, arrancamos esta Acontece, que no es poco, a partir de una imagen. Es una fotografía que si cualquier oyente hace memoria, seguro, segurísimo que la habrá visto yo creo que más de una oportunidad en una primera ojeada podríamos decir que se trata de un homenaje al vértigo o a la inconsciencia, pero no es tan fácil y además tiene mucha chicha detrás. En cuanto Nieves la describa, seguro que saben que sabéis de qué estamos hablando.
Nieves
Es una imagen. Yo me ha puesto el cuello que todo el mundo parecer que es una.
Carlos
Magia muy hermosa, pero tampoco sería el adjetivo, porque es algo más que hermoso.
Nieves
Sí va más allá. La ha visto todo el mundo, casi segura estoy al menos casi todo el mundo. Entre los que nos están escuchando está entre las más reproducidas, está entre las más famosas, entre las más tuneadas, pero es única en un tema. Da vértigo solo con mirarla. En esa imagen se ven 11 obreros sentados en fila sobre una viga durante la construcción de un rascacielos en Nueva York. Están fumando y almorzando como si no pasara nada y están tan tranquilos con los pies colgando a 240 metros de altura. Esa foto se tomó el 20 de septiembre de 1932. Y como todas las fotos, guarda una historia detrás. En Este caso guarda 11 historias de 11 hombres y casi todas desconocidas. Casi todas, pero no todas. Nadie pensó en el momento de tomar la foto, ni con su publicación en el suplemento The New York Herald Tribune dos semanas después que se publicó el 2 de octubre, nadie imaginó que esa imagen colgaría de las paredes de medio mundo, adornaría camisetas, tazas, cuadernos. Esa imagen que se tomó hace hoy 90 años nos cuenta muchas cosas. Habla de una época, habla de emigración, habla de crisis económica, habla de que cuando hay necesidad no hay miedo y que si a cambio de un jornal que solo te daba para sobrevivir, corrías el riesgo de caerte desde 200 y pico metros de altura, pues lo corrías. Como dijo el torero más cornaza.
Carlos
El hambre.
Nieves
Esa imagen sigue siendo recurso habitual de todas las revistas, periódicos y televisiones del mundo cada vez que se habla o de rascacielos o de Nueva York. Pero desde luego, cada vez que se publica no muere un gatito. Muere fulminado un técnico de prevención de riesgos laborales.
Singer
These little town blues are melting away I'll make a brand new start of it in old New York If I can make it there I'll make it anywhere It's up to you New York, New York.
Carlos
Oye, has dicho once historias, casi todas desconocidas. Once hombres. Oye, ¿Y el fotógrafo? ¿Qué se sabe del fotógrafo?
Nieves
No está claro. El fotógrafo no está claro. Se cree que se sabe quién fue, pero no está claro. Puede que fuera un tal Charles Ebbets. Pero es que por aquel entonces no era habitual acreditar las fotos. No se firmaba. Como se ha investigado mucho la foto, se ha llegado a que podría ser él. Y además es que asistieron varios reporteros a aquella convocatoria de prensa.
Carlos
A esa convocatoria, claro.
Nieves
No se sabe con seguridad quién fue el autor. La foto no fue en absoluto espontánea. Estaba perfectamente preparada. Los obreros no se sentaban en fila a tomarse su bocata sobre un vacío de 240 metros como posado.
Carlos
Sería muy bestia.
Nieves
Claro, sí eran obreros, pero no eran idiotas. La foto es un posado. Cuando se sentaban a almorzar esta gente, lo hacían en suelo, firme y cómodamente, no en una viga. Solo uno de los trabajadores mira a cámara, que es el que está en el extremo derecho de la imagen Y que además está sujetando una botella que yo quiero pensar que es de agua, no de orujo. El resto tiene entre las manos unas cajas de cartón que se supone guardar el almuerzo. Otros tienen el bocata en la mano. Seis de ellos no se han quitado ni los guantes gordos esos de trabajo. Y así es imposible agarrar un sándwich. Otros están fumando. Otros están fumando y comiendo. Es decir, la imagen tiene muchas incongruencias. Pero lo importante es el vértigo que transmites.
Carlos
Eso a mí me acongoja.
Nieves
Ver lo que transmite al espectador es automático. Y también es muy importante. Optimismo. ¿Que pretendía transmitir? ¿En aquel 1932? Todos esos obreros trabajaban en la construcción del primero de los 19 edificios que forman parte del Rockefeller Center, se conoció luego, en el que trabajaban, se conoció luego como el rascacielos RCA, por el que iba a ser su inquilino principal, Radio Corporation of America, RCA. Aunque en Nueva York lo conocen, ese rascacielos, como La Roca. Es muy macizo, muy mazacote. Dentro están ahora los estudios, precisamente de la cadena de televisión, la NBC. Tiene 70 plazas. Y esa viga sobre la que están los 11 obreros estaba, aún está, evidentemente, pero oculta en la planta 69.
Carlos
Le estoy dando vueltas todavía a lo de la convocatoria de prensa. Es decir, nos han convocado en circunstancias, en lugares, con personas de todo tipo de condición, para cualquier chorrada. Esa convocatoria prensa, exactamente ¿Para qué se hizo?
Nieves
Para promocionar. Promoción del edificio. Para promocionar el edificio y para presumir. Para presumir. Mirad lo que estamos haciendo. Alguien podría a ver, ¿Era necesario hacer que los obreros se jugaran la vida posando para una foto? Pues es que nos estaban jugando la vida. Una cosa es el efecto de vértigo que provoca el espectador, y eso es el mérito del fotógrafo, y otra que la altura a la que están sea la que aparenta. Efectivamente, están a 240 metros de altura, pero lo que no se ve es que justo debajo de ellos está la planta 68 terminada.
Carlos
Eso es otra cosa.
Nieves
Claro, claro. Pero eso no se ve de haberse caído alguno.
Carlos
A ver, diga, ¿Cuánto estaba?
Nieves
Hombre, pues yo calculo, porque no se ve la imagen de abajo, pero calculo si la 68 estaba terminada y esta viga formaba parte de la planta 69. Tres, cuatro, cinco metros.
Carlos
Un buen castañazo también, pero no el otro.
Nieves
Pues te rompes algo, pero desde luego no te mata. Seguramente. Bueno, si caes de cabeza, sí te hace un chichón y te puedes cascar ahí mismo. Pero bueno, decía antes que la foto además habla de una época, y habla de crisis económica. ¿Y que intentan transmitir? ÓPT, Porque en ese año de 1932, Estados Unidos, la Gran Depresión, fíjate qué época. Veníamos de todo lo que había desencadenado el crack de la Bolsa de Nueva York del 29. Esa foto con 11 obreros despreocupados por la altura, sonrientes, fumando, bebiendo, comiendo, construyendo un gigantesco edificio, charlando a 240 metros de altura, transmitía algo así mira, no puede nadie con nosotros. El país sigue en marcha. Continuamos trabajando y construyendo.
Singer
Be happy, don't worry. Be happy now. Don't worry. Be happy, don't worry. Be happy, Don't worry. Be happy.
Carlos
D. Worry. Es lo último que se me ocurría decir al ver esta foto. Exactamente lo último. Bueno, ¿Y de los 11 de la foto de los 11 curritos, de los 11 obreros, ¿Qué se sabe?
Nieves
La foto es tan icónica que muchos investigadores.
Carlos
Esta sí es icónica.
Nieves
Realmente aquí la palabra encaja bien. Pues muchos investigadores han buscado las identidades para conocer a esos 11 del posado como a los 12 del patibul. Como también se buscó. Hablamos hace muchísimo de ello. También se buscó a los seis marines de la bandera de Iwo Jima, que esta es otra. Es que ahora resulta que tres de las fotos más famosas de Estados Unidos dos no tenían nada de espontáneas y la otra era falsa. La de los seis marines levantando la bandera en el monte Suribachi o Suribaki de Iwo Jima. Resulta que era la segunda bandera que ponían, que la buena estaba puesta antes. Repitieron la acción para la foto, o sea que de espontaneidad nada. Hay otra foto muy, muy famosa, que adem se ha descubierto hace poco, que era no falsa, pero que no se correspondía a lo que decían. Era la de unas mujeres, cuatro o cinco mujeres, agarrando una gran manguera y apagando el fuego tras el ataque japonés a Pearl Harbor. Pues ni eran Pearl Harbor ni estaban apagando un fuego. Eran unas mujeres que estaban de prácticas con los bomberos de Honolulu un año antes del ataque, aprendiendo ante un fuego como tenían que hacer. Y la de los once obreros en la viga. Pues resulta que sólo estaban a 4 metros de altura. No se ha podido identificar a todos, pero se sabe que casi todos eran migrantes. Y el que no era migrante era nativo americano, concretamente de la tribu de los Mojau. Entre esos 11 había al menos un indio, al menos dos irlandeses, un sueco, un checoslovaco y también estaba Ignacio Ibargüe en Moneta, más conocido como Nacho, o sea, un vasco.
Carlos
¿Pero había un vasco entre los once de la vida?
Nieves
Sí, sí, había un vasco. Había un vasco de Balmaseda de Vizcaya. Es el segundo por la izquierda. Es el que está dando fuego al compañero de al lado. Ese es Nacho. Se largó de su pueblo con 19 años, después de enrolarse en un buque británico. Acabó entrando como todos los migrantes por la isla de Ellis y empadronado en Nueva York, hace ahora 100 años. En 1922 se casó allí con otra vasca, Esperanza Ojinaga, también vizcaína, de Verango, que tiene Arice. Te vas a vivir a 6.000 kilómetros y te acabas casándote con alguien del pueblo de al lado. Está muy bien. Si, te gusta, te gusta estemos donde estemos. Y todo esto que estoy contando tiene su mérito, porque se sabe gracias a una asociación cultural que hay en Balmaseda, la Asociación Arresi Culturala, que hace muchas investigaciones históricas de la comarca y las publican.
Carlos
Esta es buenísima.
Nieves
Sí, sí, sí. Y hace año y medio publicó la historia del vasco de la foto, Nacho y Esperanza. Es muy bonita la historia. Nacho y Esperanza tuvieron cuatro hijos neoyorquinos. Nacieron allí. Dos murieron con menos de un año porque la mortalidad infantil estaba disparada. Pero uno de ellos, Donald y Bargüen, quiso conocer el pueblo de su padre y a los parientes de Balmaseda. Y esas visitas se fueron repitiendo año tras año, porque trabajaba en la Panan y le salía muy baratito a volar. Entonces voy a ver a mis vecinos, a mis parientes vascos, en una de las visitas en los años 80, como siempre traía algún regalito para sus familiares, algunas camisetas de la NBA. Sus parientes hombre, vamos a regalarle algo a Donald. Y se fueron al Corte inglés de Bilbao y compraron la famosa foto porque era de Nueva York. Y cuando la vio Donald le pareció un detalle precioso, porque ay, qué bien. Es que el segundo por la izquierda es mi padre. Bueno, así se supo. Los otros se quedaron cuajados. Y así se supo que uno de los once de la Viga, que junto con otros ocho no había sido identificado, era el vasco Nacho Ibargüe.
Carlos
Oye, y lo que has comentado antes de que hubiera nativos en la foto, ¿Por qué se sabe que eran concretamente de la tribu de los Mohawks? Eso tiene mérito.
Nieves
También tiene mérito y también tiene muchísima, muchísima historia detrás. Muy bonito. A ver si algún día tenemos oportunidad y la contamos. Se sabe que era de ellos los mojauques eran muy, muy, muy ágiles. Se movían por las alturas con una facilidad pasmosa. Y no tardaron en darse cuenta de ello los empresarios en cuanto empezó la fiebre constructora de los rascacielos. Así se convirtieron los mohawks en los especialistas en la construcción en altura. Los llamaban los guerreros del hierro y eran los trabajadores más codiciados porque hacían lo más difícil y lo más importante que era remachar el montaje de las vigas. Y para rem tenían que llevar unas fraguas portátiles con carbón encendido para fundir los remaches. Y la fundición en altura, a pelo, sin arneses, solo la sabían hacer los mohawks. Yo creo que acaba de morir del susto otro técnico en prevención de riesgo laboral.
Poet
Hoy el viento sopla más de lo normal, Las olas intentando salirse del mar. El cielo es gris y tú no lo podrás cambiar. Mira hacia lo lejos, busca otro lugar y 100 gaviotas ¿Donde ir, a dónde irán? Hoy no has visto a nadie con quien derrumbar los muros que gobiernan en esta ciudad. Hoy no has visto a nadie con quien disfrutar placeres que tan solo tú imaginarás y tus miradas dónde irás.
Carlos
Hasta mañana, Nieves, buenas tardes.
Nieves
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Date: September 20, 2022
Host: Nieves Concostrina
Co-host: Carlos (SER Podcast)
This episode of Acontece que no es poco delves into the story behind one of the most iconic photographs of the 20th century: “Lunch atop a Skyscraper.” Nieves Concostrina, with her distinctive storytelling and wit, unpacks not just the image but also the history, context, and myths surrounding this emblematic lunch break 240 meters above New York City, and the men who posed for it on September 20, 1932.
“Es una fotografía que... en una primera ojeada podríamos decir que se trata de un homenaje al vértigo o a la inconsciencia...”
"En esa imagen se ven 11 obreros sentados en fila sobre una viga durante la construcción de un rascacielos en Nueva York... están tan tranquilos con los pies colgando a 240 metros de altura."
"No está claro. El fotógrafo no está claro. Se cree que se sabe quién fue, pero no está claro. [...] La foto no fue en absoluto espontánea. Estaba perfectamente preparada. Los obreros no se sentaban en fila a tomarse su bocata sobre un vacío de 240 metros como posado." ([04:09])
“Efectivamente, están a 240 metros de altura, pero lo que no se ve es que justo debajo de ellos está la planta 68 terminada. [...] Tres, cuatro, cinco metros [de caída].”
“En ese año de 1932, Estados Unidos, la Gran Depresión, fíjate qué época. [...] Esa foto [...] transmitía algo así como: mira, no puede nadie con nosotros. El país sigue en marcha.”
“Se sabe que casi todos eran migrantes. Y el que no era migrante era nativo americano, concretamente de la tribu de los Mohawk. Entre esos 11 había al menos un indio, al menos dos irlandeses, un sueco, un checoslovaco y también estaba Ignacio Ibargüe Moneta, más conocido como Nacho, o sea, un vasco.” ([09:44])
“El segundo por la izquierda es Nacho. [...] Así se supo que uno de los once de la Viga, que junto con otros ocho no había sido identificado, era el vasco Nacho Ibargüe.” ([11:21])
“Los mohawks eran muy, muy, muy ágiles. [...] Así se convirtieron los mohawks en los especialistas en la construcción en altura. [...] Los llamaban los guerreros del hierro y eran los trabajadores más codiciados.”
On the photo’s universal recognition:
"Está entre las más reproducidas, está entre las más famosas... Da vértigo solo con mirarla."
— Nieves ([01:08])
On the hunger driving such risks:
"...Habla de que cuando hay necesidad no hay miedo y que si a cambio de un jornal que solo te daba para sobrevivir, corrías el riesgo de caerte desde 200 y pico metros de altura, pues lo corrías. Como dijo el torero más cornaza."
— Nieves ([01:51])
"El hambre."
— Carlos ([02:32])
On the purpose of the photograph:
"Para promocionar el edificio y para presumir. [...] Mirad lo que estamos haciendo."
— Nieves ([06:02])
On Nacho Ibargüe’s identification:
"Y cuando la vio Donald [su hijo] le pareció un detalle precioso, porque ay, qué bien. Es que el segundo por la izquierda es mi padre."
— Nieves ([11:21])
On Mohawk ironworkers:
"Así se convirtieron los mohawks en los especialistas en la construcción en altura. [...] Yo creo que acaba de morir del susto otro técnico en prevención de riesgo laboral."
— Nieves ([13:12])
With her characteristic blend of humor and insight, Nieves Concostrina unpacks the mythos of an iconic photograph. She moves beyond its surface drama, revealing a promotional effort staged for optimism amidst crisis, lifting up the often anonymous migration stories beneath New York’s skyline. Grounded in historical detail and laced with winking asides on risk and reality, the episode reminds listeners that the "men on the beam" represent courage, desperation, and the very fabric of America’s immigrant experience.
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