
Loading summary
A
Ser podcast.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Hola, Carlas, ¿Qué tal? Buenas tardes.
B
¿Qué te comes? ¿Y quién no? ¿Te comes tú del pescado? Bueno, es igual.
A
Pues depende.
B
Ya. Sí, claro, como todo, como todo.
A
Depende del pescado que sea, me lo como entero, hasta con cabeza y con plástico vamos a.
B
Con pellets. Exacto. Oye, yo creo que hoy deberíamos invocar aquella frase nefasta de no sabe usted con quién está hablando, pero le va a dar la enésima potencia de la chulería, la impunidad y la barra libre que siempre se le supone y de la que normalmente disfrutan los más poderosos. A ver, si ayer viajamos a la Inglaterra de 1799, hoy nos quedamos en la Francia de 1870 con una historia que tiene absolutamente de todo.
A
Tiene de todo, tiene apellidos famosos, hay un asesinato, hay escándalos políticos, hay una grandísima protesta social, y todo este acontecido será convenientemente rematado en una tumba del cementerio Perlachais de París, donde luce el pene más brillante de toda Francia. Perdón, el pene más brillante de toda. No, que digo de Francia, de Europa. ¿Qué digo de Europa? Pene, pene, no pellets. Pene del mundo. El pene más brillante del mundo. Yo no sé si existe una novela basada en este asunto que vamos a contar, pero debería, aunque la realidad supera toda ficción. El 10 de enero de 1870, un tipo impresentable que se llamaba Pierre Napoleón Bonaparte, con tratamiento de príncipe, fue diputado en varias ocasiones. Era sobrino del emperador en el que todos estamos pensando, pero además primo hermano del emperador de los franceses que reinaba en aquel momento en Francia, en 1870, que era Napoleón III. Pierre. Este tipo asesinó a un joven periodista llamado Iván Salmon, pero conocido por su seudónimo Víctor Noir. Aquel asesinato conmocionó París y gran parte de Francia, no tanto por la víctima, a la que no conocían de nada los conmocionados, como por el asesino, que era de sobra conocido el contexto. A este asesinato lo ponía una política muy revuelta, un enfrentamiento periodístico y sobre todo el odio que esparcía Pierre Bonaparte desde la tribuna de la Asamblea o desde un periódico, o donde fuera. Donde fuera, pero siempre estaba esparciendo odio que calaba en el ambiente. Este hombre era una mezcla, y hablo en serio, no voy a exagerar ni hago broma, era una mezcla de Santiago Abascal y Ortega Smith. Gente que esparce mal rollo, que envenena el ambiente. Era un tipo en política era violento en las formas y en los hechos. Era agresivo con las palabras, era antidemócrata, era amenazador. No tenía más oficio que vivir de la política gracias a las rentas de su apellido. Era muy mala gente. Pero es que en la vida contaba en su haber con una violación, un apuñalamiento y un asesinato. Sí, sí, Víctor Noir fue su cuarto crimen. Pero claro, este hombre era un Bonaparte y tanto entonces como hoy la justicia no es igual para todos gracias a los jueces.
B
A ver, ¿Que has hecho? Muchas cosas. ¿De dónde partimos exactamente con esta historia, o sea, qué llevó al asesinato del periodista?
A
Lo primero vamos a resumir mucho porque la previa es un poquito farragosa. El príncipe Pierre Bonaparte era un personaje chulo, pendenciero, provocador, que sacaba a pasear su apellido cada dos por tres diciendo que Francia no hubiera sido conocida universalmente sin Napoleón ni la saga de los Bonaparte. Este tipo escribió un artículo muy agresivo en un periódico. Otros periódicos respondieron varios y entre ellos La Marsellais, que era uno de los más leídos en Francia y que tenía una línea editorial republicana. El artículo de La Marsellais se titulaba La familia Bonaparte y ahí el director daba un repasito a sus miembros, especialmente al emperador reinante, a Napoleón III, que era un perjuro que dio golpes de estado. Y aunque el texto de La Marsellais no era ni la mitad de duro del que había escrito Pierre Bonaparte, el príncipe este Pierre se ofendió muchísimo y escribió una carta al director del periódico, que también era diputado en la Asamblea francesa, diciéndole una frase muy bonita Ahora deseo saber si su pecho defiende su tintero. Estaba retando en duelo, pero el diputado y director del periódico tenía el veto de sus electores que le prohibía aceptar batirse porque es que en aquella época los periodistas estaban más tiempo batiéndose en duelo que en ruedas de prensa. Tenían hasta salas para ensayar esgrima en los periódicos. Pierre Bonaparte escribió una carta muy agresiva, muy insultante y finalmente el director de la Marsellet dijo Mira a la porra, yo contesto. Y envió a sus padrinos a la casa del Bonaparte aquel 10 de enero de 1870. Pero cuando llegaron se encontraron con que otros padrinos de otro periodista se le habían adelantado y que ya uno de esos padrinos que se adelantaron había sido asesino.
B
Eso, literalmente, matar al mensajero. Pero entonces el muerto era Víctor Noir.
A
Sí, el periodista Víctor Noir, junto con otro colega acudieron al domicilio de Pierre Bonaparte como padrinos de otro periodista, de otro periódico, para retarlo en duelo. Pero el, Bonaparte, se mosqueó porque cuando abre a estos dos, él esperaba batirse con el otro, con el director de La Marsellés. Esperaba a otros padrinos. Así que, mosqueado, como era un violento, se fue a por uno de ellos. Primero abofeteó a Víctor Noir y luego sacó una pistola y disparó a bocajarro. Se lo cargó allí mismo, en su propio despacho. También disparó al otro dos veces, pero no le dio. Se llevaron a Víctor Noir a una farmacia cercana, pero no pudieron salvarle. Poco después llegaron los padrinos del otro, el director de La Marsellais. Pero ya había muchísimo revuelo en la calle. Los pararon, les dijeron que ni se les ocurriera entrar porque habían matado a uno y no podían batirse con ese asesino. Se organizó un tremendo follón en Francia. Aquel asesinato se convirtió en una protesta social como no se veía desde hacía mucho tiempo. Y el entierro de Víctor Noir, dos días después, el 12 de enero, fue una multitudinaria manifestación de 100.000 personas que acompañaron el féretro hasta el cementerio de Neuilly, en las afueras de París. Pero es que cuando acabó el entierro, se calcula que otras 300 mil personas se unieron a esas 100 mil y marcharon a París cantando La Marsellesa. Todo esto en protesta por el mal gobierno del emperador Napoleón III, por su nepotismo, por su sinvergonzonería, que ya tenía además muy cabreados a los franceses. Y tan cabreados que a Napoleón III le quedaban sólo nueve meses en el trono.
B
Oye, ¿Y qué pasó con Pierre Bonaparte? Pierre No doy una. ¿Acabaría detenido, por lo menos, ¿O no?
A
Mira, el otro día estábamos hablando de inmunidad parlamentaria que nada tiene que ver con impunidad. Los reyes, los emperadores, actúan con impunidad. Saben que son intocables. Y Pierre Bonaparte se sentía intocable por su condición de príncipe y por ser primo hermano del emperador. Sólo le podía juzgar el Tribunal Supremo. Y sólo por decreto del emperador se montó tal escándalo en Francia que Napoleón III tuvo que firmar el decreto ordenando el proceso de su primo por el Supremo. Pero claro, por supuesto, Pier Bonaparte salió absuelto del crimen. Salió absuelto. Su único castigo fue indemnizar a los padres de Víctor Noir con 25.000 francos y pagar las costas judiciales. Sólo. Lo único que hicieron fue reprenderlo. Fue reprendido por el tribunal y ya está. Cuando hablamos de que la justicia no existe y que solo favorece a unos cuantos, parece que la justicia es un antiamorfo. Pero deberíamos empezar a hablar ya de jueces, no de justicia. Son los jueces los que imparten la justicia. Caray. Bueno, pues personajes como los que todavía tenemos entre nosotros, que tampoco es que imparta muy bien la justicia, fueron los que absolvieron a Pierre Bonaparte del asesinato de Víctor Noir. Eso sí, reprendiéndole por haberle matado. Como también fue perdonado por los tres crímenes anteriores. Y esos tres crímenes fueron la violación de la hija de un labriego, el asesinato de un oficial de aduanas de Albán. Y el apuñalamiento de un sargento de policía italiano.
B
Se quedaba corto el hombre. Oye, pero escucha una ¿Dónde encaja toda esta historia que tiene tela? ¿Dónde encaja lo que has mencionado al principio del pene más brillante de París?
A
Por lo de tele tiene tela, ya verás que tiene tela. Hemos dicho que Víctor Noir fue sepultado en un cementerio a las afueras de París por imposición del gobierno del emperador, porque estaba el ambiente muy calentito. Pero en la Francia de la Tercera República, que llegó enseguida, Víctor Noir ya se había convertido en un símbolo de la Revolución, aunque no había hecho nada salvo dejarse pegar un París. Decidió dedicarle una gran tumba, con escultura incluida, y trasladarlo al cementerio más prestigioso, al Père Lachés. Se encargó al escultor de moda de entonces, a Medet Jules Dalu, que hiciera la estatua de brillante bronce que debía presidir la sepultura. Y este artista, en un arrebato de realismo, decidió representarlo tal y como él imaginó al modelo en el mismo momento de su muerte, a Víctor Noir. La estatua de Víctor está sobre la lápida. Está tumbada boca arriba, con la boca entreabierta. Tiene los brazos así, abandonados los lados del cuerpo. Tiene la chistera volcada a su rodilla derecha, el chaleco abierto, el botón del pantalón desabrochado, y una asombrosa erección que se adivina bajo la tela. Esto tiene tela. El paso de los años ha oscurecido toda la estatua. ¿Toda? Toda no. Una zona lustrosa en la parte de la bragueta resiste todavía. Y como siempre, al invasor paso del tiempo, como la aldea galá. Ahí está el pene más brillante de todo París.
B
Oye, pero todo esto tiene una explicación.
A
Sí. Es que no se sabe en qué momento ni quién extendió la superchería de que frotar, besar o rozarse con la bragueta de la estatua asegura la fertilidad de la tocadora. Y no hay quien pase por la tumba que deje de tocar la bragueta. Por eso brilla. Por eso brilla mucho. Hubo un momento en 2005 en que la alcaldía de París se puso gazmoña, valló la tumba, la acercó y puso un cartel que decía Toda degradación por medio de grafiti, tocamientos indecentes u otros medios puede ser perseguida. El pene perdió brillo. Pero la alcaldía rectificó y reconoció que habían actuado de forma mojigata y que se estaba dando más importancia al hecho de lo que tenía. Retiraron la valla, quitaron el cartel y el pene luce brillante y más contento que unas pascuas. La vida de Víctor Noir, que fíjate que murió con sólo 21 años, fue muy corta. Sí, pero su muerte trajo cola.
B
Por favor, por favor, Nieves, mañana más, así cerramos hoy la ventana que empieza Carrusea el deportivo. Hasta mañana. Un beso muy grande. Adiós.
A
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carlas Francino)
Date: January 10, 2024
This episode of "Todo Concostrina" dives into a notorious political scandal that shook France in 1870, centered on the murder of journalist Victor Noir by Pierre Napoleón Bonaparte. With her signature wit and engaging storytelling, Nieves Concostrina uncovers the political tensions, social unrest, and lasting cultural curiosity surrounding the story — culminating in the Parisian legend of "the shiniest penis in the world".
“No sé si existe una novela basada en este asunto… pero debería, aunque la realidad supera toda ficción.” (00:39)
“Contaba en su haber con una violación, un apuñalamiento y un asesinato. Sí, Víctor Noir fue su cuarto crimen.” (02:28)
“La justicia no es igual para todos gracias a los jueces.” (03:14)
“Primero abofeteó a Víctor Noir y luego sacó una pistola y disparó a bocajarro. Se lo cargó allí mismo...” (05:45)
“Y tan cabreados que a Napoleón III le quedaban sólo nueve meses en el trono.” (07:07)
“Deberíamos empezar a hablar ya de jueces, no de justicia... sólo favorece a unos cuantos.” (08:26-08:37)
“Tiene la chistera volcada a su rodilla derecha, el chaleco abierto, el botón del pantalón desabrochado, y una asombrosa erección…” (09:51-10:04)
“Ahí está el pene más brillante de todo París.” (10:12)
“La vida de Víctor Noir… fue muy corta. Sí, pero su muerte trajo cola.” (11:06)
“Los reyes, los emperadores, actúan con impunidad. Saben que son intocables.” – Nieves (07:28)
“La vida de Víctor Noir… fue muy corta. Sí, pero su muerte trajo cola.” – Nieves (11:08)
“No hay quien pase por la tumba que deje de tocar la bragueta. Por eso brilla.” – Nieves (10:20)
“Cuando hablamos de que la justicia no existe y que solo favorece a unos cuantos, parece que la justicia es un antiamorfo. Pero deberíamos empezar a hablar ya de jueces, no de justicia.” – Nieves (08:24)
This episode combines biting social critique and humor to shine a light on an outrageous episode of elite impunity, a dramatic catalyst for protest in the dying days of the Second French Empire, and the enduring, quirky legacy of Victor Noir’s tomb, now one of Paris’s peculiar symbols of luck and rebellion—complete, of course, with its famously shiny appendage.
Listeners walk away with a historical anecdote that is as thought-provoking as it is irreverent — classic Concostrina.