
Loading summary
Nieves
Ser podcast.
Random Hearst
En la ventana. Acontece que no es poco.
Nieves
Un relato personal de la historia con Nieves con costrina.
Random Hearst
Cadena SER.
Carla
Hoy tenemos otro capítulo de Miguitas. De miguitas recogidas. Porque hace unos días, cuando contaste cómo España perdió el estado de Florida, entonces la Florida, nos sorprendió que en Miami haya un monasterio cisterciense del siglo XII. Lo cual no pega ni con cola si tenemos en cuenta las fechas de la conquista de América o del descubrimiento que se produjo en el siglo XVI. Hoy lo prometido es deuda. Venga, solución a Lenin.
Random Hearst
Ahí vamos. Ahí vamos. Y además enlaza con la pregunta que estuvisteis haciendo sobre qué película elegiríamos para ver. Si solo pudiéramos ver una que yo dije. Ciudadano de Orson Welles, que está inspirada en la vida del magnate y mangante empresario periodístico William Randolph Hertz, que era un tipo sin escrúpulos, un manipulador obsesivo, con un peculiar síndrome de Diógenes acaparador, no de basura, sino de obras de arte.
Carla
No está mal.
Random Hearst
Ahí estaba el tío, comprando al tuntún, sin saber lo que compraba. Y sin ver ni saber la mitad de las cosas que compraba él. El Ciudadano Kane, al que da vida a Orson Welles con el guión que hizo Herman Mankiewicz, es el culpable de que haya en Miami un monasterio anacrónico fuera de su tiempo. Hay una escena de la película Mank, donde se cuenta el proceso de guionización y rodaje de Ciudadano Kane, en la que alguien dice. No puedes plasmar la vida de un hombre en dos horas por la referencia a la película. Lo único que puedes hacer es crear una impresión de ella, de esa vida. Pues eso vamos a hacer. Solo dar la impresión de lo descontrolado que estaba este hombre en su carrera por acumular arte, pintura, escultura, artesonados, edificios enteros. Como el monasterio que luce ahora en Miami. ¿Y esto cómo se hace? ¿Cómo añades un monasterio a tu colección? No, bueno, una escultura la compras, te la envuelven y te la llevas. ¿Pero un monasterio? Bueno, pues en plan Ikea.
Singer
Llevas años enredada en mis manos, en mi pelo, en mi cabeza. Y no puedo más. No puedo más. Debería estar cansado de tus manos, de tu pelo, de tus rarezas. Pero quiero más. Yo quiero más. No puedo vivir sin ti. No hay manera.
Carla
Mira que es buena esta canción. Mira que era conocida. Ya, pero con el anuncio de Ikea pegó en subidón. Oye, en plan IKEA has dicho. Lo del monasterio te lo tienes que montar tú. Pero primero habría que desmontarlo.
Random Hearst
Pues sí. Piedra, piedra, claro. Todo, todo se desmonta. Los muros, sus corredores, el claustro, las bóvedas, la sacristía. Todos los avíos. Con lo que cuenta un monasterio hubo que desmontarlos. Pero bueno, lo de este convento fue un drama. Y además Randolph Hearst no lo vio montado. Ni desmontado ni montado. El origen de todo Para conocerlo tenemos que irnos al norte de la provincia de Segovia. Allí hay un pueblo que se llama Sacramentia. Y en el año 1141, el siglo XII, se construyó un pedazo de monasterio románico que fundó Alfonso VII de León. Allí vivieron los monjes hasta que En el siglo XIX llegó la famosa desamortización de Mendizábal, que antes de ser una desamortización fue un señor que se llamaba Juan, Juan y medio, porque era muy alto. El monasterio se desamortizó, se le expropió a la iglesia, se vendió y lo compró un tipo que estuvo usándolo como granero y establo hasta que en los años 20 del siglo XX apareció por allí, por el pueblo, por Sacramentia, uno de los hombres de William Randolph que iba buscando arte que comprar. Y nada, pues compró el monasterio, lo desmontó y se lo llevó. En realidad esto se encargó un equipo de arquitectos y albañiles porque Hertz no reparaba en gastos para estas cosas. Fueron unos chapuzas tremendos. Ya lo veremos a la hora de desmontarlo. En total desmenuzaron el monasterio en 35 mil 784 bloques, lo embalaron en 10 mil y pico cajas y las embarcaron camino de Nueva York para luego llevarlo a California. Hasta aquí solo los planes.
Singer
No puedo vivir sin ti, No hay manera.
Carla
Pero llegar llegó. No a California, pero está en Florida.
Random Hearst
Bueno, no solo no llegó a California, es que se quedó confiscado Nueva York porque las autoridades sanitarias estadounidenses vieron que esas piedras venían embaladas en cajas con paja y prohibieron desembarcar el monasterio. En España había una epidemia de fiebre aftosa del ganado y en esa paja podía venir el virus. Y dijeron que ni en broma, que la fiebre aftosa es muy contagiosa y no querían que se les colara en Nueva York. Así que decretaron una cuarentena de tres años y así fue como llegamos al crack del 29, a la gran depresión, que también hizo que se deprimiera Randolph y empezó a irse a la ruina. Había comprado tantas cosas y tan a lo loco que de lo último que se acordaba es que en el puerto de Nueva York había un monasterio segoviano desmontado. Las 10.000 cajas con el monasterio fueron a parar a dos naves industriales en Brooklyn, donde el mangante este iba acumulando todo lo que no le entraba en su mansión o lo que no sabía qué hacer con ello. Este hombre, Random Hear, se murió en 1951 y cuando los hijos van a esa naves dicen ¿Pero qué hacemos con todo esto? Era imposible. Bueno, pues decidieron pulirlo. Una escultura podía ser fácil de vender, pero a ver ¿Cómo colocar los 35.000 pedruzcos de un monasterio segoviano? Pues llegaron a un acuerdo con unos grandes almacenes a ver si piedra a piedra iban vendiendo algo. Pero qué va mejor, pudieron vender algún capitel para poner un cristal encima. Oye, te haces una mesita auxiliar, pero poco más. Como eso no era negocio, al final sacaron el monasterio a subasta y lo compraron dos tipos de Miami por 19 mil dólares.
Carla
Hombre, yo te diré que a primera vista parece barato. Quiero decir, comprarse un monasterio, 19.000 dólares. Pero claro, está desmontado, no es broma. Pero la pregunta va en serio. ¿Pero había instrucciones de cómo hacerlo? Porque tenía que haber planos o algo, ¿No?
Random Hearst
Sí, sí, claro, había planos de cómo hacerlo, pero los planos eran de risa. Y las piedras iban numeradas. Madre mía qué numeración llevaban las piedras. Aquello no había forma de que encajara de ninguna manera porque aquel monasterio se había desmontado en un pueblo de Segovia hacía casi 40 años. Había hecho un viaje transatlántico, guardado una cuarentena, esperado noticias en unas naves de Brooklyn, trasladado unos grandes almacenes, en fin, esperaban que no faltara ninguna pieza. Vete a saber las cajas que se podrían haber perdido o los capiteles que se habrían vendido. Dos años se tiraron montando el monasterio y a mí me parecen pocos. Y millón y medio de dólares tuvieron que emplear en ponerlo en pie, o sea que al final lo barato salió muy caro. Los 19 mil dólares salieron carísimos. Eso sí, les quedó monísimo cuando terminaron de apañarlo y quedó estupendo. Aquel monasterio del siglo XII en mitad de un barrio residencial de Miami. Que siempre puedes presumir con los de la otra urbanización. Si te dicen, tenemos un club social que nos ha chocado la traba. Pues mira, tú dices, nosotros tenemos un buen asteroid del siglo XII. Que nos ha salido más barato y además mejor rematado.
Carla
Oye, ¿Y tiene uso? ¿Lo usa en el monasterio o está de adorno solo?
Random Hearst
No, se usa. Se usa y sus cositas. En el año 1964 lo compró la diócesis de Florida. Para establecer una nueva sucursal de la multinacional para las reuniones de sus clientes. Pero también pasan por allí unos 15.000 turistas al año para visitar unas instalaciones que sus propietarios enseñan con mucho orgullo. Presumiendo de un monasterio español medieval. Seguramente ante la sorpresa de alguien que pensará, pero esto es que dice o qué bien se les daba el románico en Florida. Hace once siglos que ni siquiera había nacido Colón.
Carla
Oye, alguna extravagancia artística más del calibre de esta del monasterio cisterciense. Hay que acaparar a este hombre, Rando Fernández.
Random Hearst
Sí, también se compraba castillo.
Carla
¿También?
Random Hearst
Sí. Hay una anécdota de cuando aún estaba casado con su esposa, con Verónica Wilson, que le dijo, Querida, acabamos de comprarnos en Gales un castillo normando. Y preguntó ella, ¿Normando? ¿Quién es Normando? Bueno, en cualquiera de las dos películas que hemos mencionado, el Ciudadano Kane, la de Orson Welles y Mank, que es más reciente, la de 2020. El espectador puede hacerse una idea de lo desquiciado que estaba este hombre por las imágenes que salen las pelis. Que por cierto, Ciudadano Kane tiene un gazapo gordísimo. Del que advirtieron a Orson Welles, pero que decidió dejarlo porque si no se le fastidiaba la película, se le iba abajo. No lo digo y no lo diga. Es muy divertido averiguarlo. Cuando llegó el desastre bursátil del 29. Hearst tuvo que vender sus periódicos, su arte, sus propiedades, y se retiró a su castillo de San Simeón, en California, A escribir guiones de cine para su novia Marion Davis. Y allí es donde va Mankiewicz a hacer el guión de Ciudadano Kane con él. La escena final de esta película, cuando se va abriendo el plano con lo que tenía acumulado este hombre, eso ya es historia del cine. Hay un diálogo mientras se abre ese plano. Hay un diálogo de unas personas que están haciendo inventario de lo que hay allí. Y una le dice a En el hall hay un templo de Brunei y varios artesonados españoles y parte de un castillo escocés.
Carla
¿Pero entonces el castillo este de San Simeón también existe?
Random Hearst
Sí, sí, está allí. Es una locura. Es una maldita locura de castillo. Se visita, se alquila para vídeos. Lady Gaga ha rodado allí algunos de sus vídeos, videoclips. Y bueno, porque nos quedamos sin tiempo para contar todo lo que se llevó, no del mundo, sino de España. En los techos de las estancias más principales de ese castillo hay artesonados de Palencia, de Barbastro, de Teruel. En la fachada principal hay dos medallones, uno de San Pedro y otro de San Pablo, que le vendieron del convento de San Marcos de León, lo que.
Carla
Ahora es para adornar.
Random Hearst
Bueno, pues de ahí, de San Marcos, faltan dos medallones que están allí puestos en el castillo de San Simeón. En el comedor está la sillería de la catedral de la Seo d', Urgel, la de Lleida. Impresionante.
Carla
Y un chori el otro.
Random Hearst
Sí, sí, uno lo compraba.
Carla
Pues nada, Nieves, hasta el lunes. A descansar y a ser feliz.
Random Hearst
Gracias, Carla. Un beso.
Carla
Un beso.
Nieves
Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de láser de un podcast o tu plataforma de audio favorita, Cadena ser, la radio.
Episode: Un monasterio cisterciense del siglo XII en Miami
Host: Nieves Concostrina (SER Podcast)
Date: March 2, 2023
This episode delves into the curious story of how a 12th-century Spanish Cistercian monastery from Segovia ended up reconstructed in modern-day Miami. With Nieves Concostrina’s characteristic wit and engaging storytelling, the conversation traces the monastery's improbable journey—from medieval Spain, through New York’s quarantine and the Great Depression, to sunny Florida—tying in the eccentric collecting habits of media mogul William Randolph Hearst, who inspired the iconic film "Citizen Kane."
Setting the Scene
The episode starts with a reflection on previous stories about Spain's history in Florida, leading to the question: "How does a 12th-century Spanish monastery end up in Miami, centuries before the conquest of the Americas?"
(00:23 - 00:45)
Link to William Randolph Hearst
The hosts connect the oddity of the Miami monastery to William Randolph Hearst, the infamous American publishing tycoon and obsessive art collector.
Art Collecting Mania
Discussion of how Hearst’s wild spending and art hoarding led to buying not only paintings and sculptures but entire buildings—including castles and monasteries.
(01:13 - 02:12)
Disassembly in Spain
The original monastery in Sacramenia, Segovia, built in 1141 and expropriated during the 19th-century desamortization, was repurposed as a barn before Hearst's team purchased and dismantled it—stone by stone, in over 35,000 numbered blocks.
Packing & Shipping
The stones were packed in more than 10,000 crates and shipped to New York, intended for California.
(03:00 - 04:31)
U.S. Customs Blockade
Because Spain had an outbreak of foot-and-mouth disease and the monastery stones were packed in Spanish straw, U.S. authorities quarantined the shipment for three years in Brooklyn warehouses.
Aftermath and Auction
Hearst, distracted by financial ruin after the 1929 crash, forgot about the monastery. When he died in 1951, his heirs tried to sell the pile of stones—at first piecemeal but ultimately by auction, where Miami businessmen bought it for $19,000.
(05:00 - 06:35)
Restoration Challenges
Despite having “instructions” and numbered stones, reconstruction took two years and cost $1.5 million, as the markings and records were insufficient and some pieces had gone missing.
Modern Use
Since 1964, the monastery has been owned by the Catholic diocese for religious and touristic purposes, attracting some 15,000 visitors annually.
Beyond Monasteries: Castles and Art
Hearst also bought a Norman castle in Wales and countless Spanish art pieces and architectural elements, many installed in his San Simeon “castle” in California.
A Legacy on the Screen
Both "Citizen Kane" and "Mank" portray the overwhelming scale of Hearst’s acquisitions.
Specific Loot from Spain
The castle in San Simeon features Spanish ceilings, choir stalls, and facade medallions from various historical sites, such as San Marcos de León and the cathedral of La Seo de Urgel.
(10:02 - 10:48)
On Hearst's Compulsiveness:
"Era un tipo sin escrúpulos, un manipulador obsesivo, con un peculiar síndrome de Diógenes acaparador, no de basura, sino de obras de arte."
— Random Hearst (00:45)
Monastery as IKEA Furniture:
"En plan IKEA has dicho. Lo del monasterio te lo tienes que montar tú. Pero primero habría que desmontarlo."
— Carla (02:49), playful banter about the logistics of moving a monastery.
Customs Disaster:
"Prohibieron desembarcar el monasterio. En España había una epidemia de fiebre aftosa del ganado y en esa paja podía venir el virus."
— Random Hearst (04:43)
The Final Cost:
“Dos años se tiraron montando el monasterio…y millón y medio de dólares…Lo barato salió muy caro.”
— Random Hearst (06:49)
Surprise for Miami Visitors:
“Pasen por allí unos 15,000 turistas al año…Presumiendo de un monasterio español medieval, seguramente ante la sorpresa de alguien que pensará, pero esto es que dice o qué bien se les daba el románico en Florida.”
— Random Hearst (08:04)
On Hearst’s Shopping List:
“El comedor está la sillería de la catedral de la Seo d’Urgel, la de Lleida. Impresionante.”
— Random Hearst (10:36)
The conversation is lively, humorous, and fast-paced, reflecting Nieves Concostrina's style of making history both enlightening and entertaining. The casual banter—peppered with jokes, playful metaphors, and pop culture references—makes for an engaging exploration of a truly bizarre historical episode with contemporary implications.