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A
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con Costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
B
Hola, Nieves, buenas tardes.
A
Hola, Carlas, ¿Qué tal? Buenas tardes.
B
¿Cómo va eso?
A
Muy bien.
B
No te pierdas Apagón, por si no te ha quedado claro, no te pierdas los cinco capítulos de Apagón, ¿Vale?
A
A la orden.
B
Tú escuchaste el podcast del gran apagón, ¿No? Sí, pero ¿Sabes de qué va? ¿Y la historia? Pues eso, llevado a la tele, a la serie, ha tenido un resultado impresionante. Dicho lo cual, venga, ¿Te parece bien que hablemos del Vaticano?
A
Me encanta.
B
Muy bien. Me pone el Vaticano. Para quien no lo sepa, el Vaticano es una de las instituciones que más juego a lo largo de la historia. Juego real, juego de verdad, por su poder, por su influencia sobre millones de personas. Y mucho juego también en la ficción, ya sea el cine, la literatura. Hoy recordamos un episodio que podría parecer digno de película o de novela, inventado, pero no, no, que es real como la vida misma. Protagonista Juan Pablo I.
A
Pobre Tico, ya fiambre. El 4 de septiembre pasado, todo el mundo lo recordará, creo, porque no lo colaron en todas partes, beatificaron a este hombre, a Juan Pablo I, que es el Papá que duró en el papado. Pues menos que una play en la puerta de un colegio. El papa de los 33 días, el Papa que llegó con mucho bríos, con la sonrisa puesta, con muy buenas dotes de comunicación, con la intención de implantar la humildad en el Vaticano. Criaturita con un expediente médico inmaculado y diciendo os vais a enterar de la vuelta que le voy a dar yo a esto y caput. El 28 de septiembre de 1978 se metió en su cuarto y esa noche se quedó frito. Primero dijeron que lo encontró su secretario, luego que no, que fue una monja. Primero que si lo encontraron en la cama, luego que no, que fue en su escritorio. Que no es seguro que lo hayan asesinado, Por supuesto que no. Tan seguro como que se prohibió expresamente que se hiciera autopsia por si acaso se descubría. Que sí llegó un médico, miró al Papá, el Papá muerto, ahí se quedó, mirándole a los ojos. Bueno, los ojos tenía cerrados, se quedó mirándole a la cara y por ciencia infusa, ha sido un infarto. Y como estamos en el Vaticano, esto es dogma de fe. Albiano Luciani murió con 65 años, estando sano como una pera, sin antecedentes cardíacos ni enfermedades conocidas. Puede pasar que te mueras de repente. Claro que sí. Le pasa a mucha gente. Pero los papas llevan matándose entre ellos 15 siglos y no iban a dejar de hacerlo en el siglo XX. Benedicto XVI salió por para poder seguir cumpliendo años, por eso lo hizo. Y mírale ahí, tan feliz en Castelgandolfo con sus 95 tacos y tan sanote el tío. Así que yo he pensado que como hay un poco de movida en el Vaticano, un runrún sobre otra dimisión papal posible. Sí, sí, sí. Esto debería.
B
Ya hace días que va esto.
A
Sí, sí, sí. Podríamos meter las narices en la curia y en la hemeroteca para que la sospechosa muerte de un Papa de la que mañana se cumplen 44 años, no quede disimulada con una beatificación que no pasa de ser una maniobra de distracción. Tú me dejaste de querer cuando te necesitaba, cuando me falta día Tú me diste la espalda. Tú me dejaste de querer cuando me no lo esperaba. Cuando más te quería se tejeron la gana. Toma. Que toma.
B
A ver, Tirititi, ya lo has comentado de pasada. La versión oficial del Vaticano es que Juan Pablo I murió de un infarto y así consta. Pero extiéndete un poquito más en eso. ¿Qué pruebas tienen o tuvieron para asegurarlo? Has dicho que lo miró a la cara y dijo tal.
A
Pum. Ya, pero es que en el Vaticano no son mucho de pruebas. En nada, en ningún tema se dice y ya está. Hay una doña que se llama Estefanía Falasca, que es la que ha mont. Todo este pollo de la beatificación y la que ha llevado la voz cantante en los medios, que dice que toda la documentación que ha sido recopilada en seis años, según ella, converge en una causa de la muerte por infarto. Se especifica, sigue diciendo ella, que es una muerte imprevista. Lo demás es literatura negra. Aquí cierro las comillas. Si es blanco y va en botella, en leche no. Y todo el que se muera de repente es por un infarto. Ya está la negativa. Cero autopsia. Se basó en que la Constitución Apostólica promulgada por Pablo VI en 1975 lo prohibía. Pero claro, la autopsia. No, no, eso es lo que dicen, eso es lo que. Esa es la justificación que dan cuando se niega la autopsia. Juan Pablo I. No, no, es que la Constitución Apostólica lo prohíbe. Yo me la he leído enterita porque está ya todo ahí colgado y es mentira. La Constitución Apostólica no dice nada, nada, ni a favor ni en contra. No dice, no menciona la autopsia. Hay que entender que el Vaticano es un estado dictatorial, o sea, es una teocracia como el Tíbet, como Irán. Mandan sus dioses, bueno, mandan los hombres diciendo que tal o cual Dios ha dicho que las cosas se hagan así. Ese es el truco. En el Vaticano no hay tampoco un libro de reclamaciones para exigir que las cosas se hagan de otra manera. Es que esto está mal hecho. Bueno, pues te aguantas. Es que esto es así. Esa muerte de Juan Pablo I en esas circunstancias se produce en un país con estado de derecho, vamos. Y solo con dos preguntas de la policía judicial y un ojo que eche el juez y ese cadáver va de cabeza al anatómico forense para una autopsia. Pero en el Vaticano mandan unos señores con faldas y si un cardenal dice esto ha sido un infarto y el médico está en la nómina del cardenal, pues dice claro que sí, guapi, un infarto clarísimo.
B
Oye, Nieves, ha habido otros casos parecidos.
A
Y además nunca ha sido necesario hacer autopsia. Un papa. Los papas se mueren de viejos o se van muriendo de a poquito y arrastrando unas dolencias conocidas porque hay unos informes médicos previos. En Roma había antiguamente un dicho que un papa no está enfermo hasta el día después de su muerte para indicar que de la salud del pontífice no se hablaba. Eso era tabú. Pero en el siglo XX, hombre, cambiaron las cosas. Nos iban informando, quiero decir, de cómo se iba muriendo. A Pío XII le dio un infarto diagnosticado, pero estuvo varios días encamado y agravándose hasta que se murió. Por cierto, cómo apestaba este hombre la que se montó. Juan XXIII fue diagnosticado de cáncer de estómago, Pablo VI, enfermedad cardiocirculatoria y de una artrosis que lo dejó impedido del todo. De Juan Pablo II supimos sus secuelas del atentado, su Parkinson, sus cuatro operaciones de cáncer y además muere en un hospital. A Francisco le han operado ya del colon, tiene los pies planos, le falta un pulmón, ya va en silla de rueda. Es decir, conocemos las dolencias. Así que la omisión de autopsia se entiende cuando el Papa está pachucho y padeciendo una enfermedad tratada por los médicos o cuando se le conoce una dolencia crónica. Pero es que a Juanpa no le dolía nada, que es que estaba como una pera.
B
Entonces, Nieves, esa documentación que comentabas antes que dicen tener recopilada, ¿Qué papeles son? ¿Qué clase de documentación es esa?
A
Bueno, ellos dicen que la tienen, pero no la enseñan, claro. No, no. Y si la enseñaran nos da exactamente igual. Esto es como cuando los investigadores pagados por el Vaticano te dicen que la sangre de la sábana Santa bajera esa del tal Jesusín, cuando es de él, cuando ya está demostrado que es una tela tejida y pintada en la Edad Media. Demostradísimo. Pero ellos dicen, nosotros tenemos pruebas. Claro, las tuyas, las que tú te has inventado. Ellos pueden recopilar todas las mentiras que quieran y llamarlo documentación, pero el resto del mundo no cuela. Ahí no cuela. La única documentación que dicen que tienen es el relato que ellos mismos han ido fabricando con los años. Han ido soltando datos contradictorios e inventando cosas. Eso es lo que han recopilado. Pero la hemeroteca es muy traicionera. Omiten, por ejemplo, que nada más comunicarse la muerte un grupo de cardenales exigió una investigación y otro grupo de cardenales le respondió con la pedorreta habitual que os calléis. Entre ellos el cardenal Silvio Odi, que cuando la prensa le preguntó que por qué no se hacía autopsia, tenemos la absoluta certeza de que el corazón de Juan Pablo I dejó de latir por causas absolutamente naturales. Punto pelota. Ya está. Pero es que 15 años después, en 1993, este mismo cardenal Odi sale diciendo que, bueno, que quizás hubo negligencia en la muerte de Juan Pablo Primero porque la noche anterior a su muerte, la tarde anterior, se quejó de una punzada en el corazón pero que nadie le dio importancia al hecho. Y añadió Este hombre, insisto, 15 años después de la muerte, Juan Pablo primero estaba ya muy cansado. Antes de ser elegido Papa, cuando era patriarca de Venecia, la misa de los domingos le agotaba hasta el punto de que debía reposar después hasta el día siguiente. ¿Pero claro, ahí es cuando aparece el médico habitual que chequeaba al Papa Juan Pablo I. Perdona, hasta que hemos llegado? Cómo que estaba agotado, como que tuvo una punzada. Todo eso es mentira cochina.
B
¿Y quién era ese médico, Nieves? Sus palabras están en la hemeroteca también, supongo.
A
Claro, por eso digo que la hemeroteca es muy traicionera. Está todo. Pero esto no lo ha añadido a la docu oficial la doña beatificadora, porque para ella todo lo que no sea infarto es literatura negra. El médico de Juan Pablo I se llamaba Antonio Darrós, que ante la orden cardenalicia de que había sido un infarto, pues él cayó y obedeció. Pero cuando años después se inventaron lo de la punzada en el corazón, la tarde antes de la muerte y lo del agotamiento saltó porque ahí ya quedaban entredicho su actuación como médico. Claro. Y ese mismo año de 1993, el mismo que suelta por su boca todo el Odi dice que De eso nada. Primero que el papá no estaba estresado porque solo llevaba 33 días en el papado, que en las tres visitas que le hizo en aquel mes de septiembre estaba como una flor, que no tenía problemas cardíacos y que lo único que anotó es que tenía la tensión un poco baja, lo cual contradecía la teoría del estrés radicalmente. Y por último, la tarde del 28 de septiembre, justo antes de la muerte, el doctor habló con el Papa y el Papa no le dijo ni mu de ninguna punzada en el corazón. Se lo había inventado todo el Odi. Y más hemeroteca, Mucha más. El cardenal de antes, Silvio Odi, dijo que la familia de Luciani fue la que prohibió que se hiciera la autopsia. Primero dijo que no hacía falta hacerla, luego dijo que la familia fue la que prohibió hacerla. Pero en 1991 también está en la hemeroteca. Esa misma familia dijo que sí, que se había hecho autopsia y que en realidad el Papá no fue encontrado en la cama por su secretario, su secretario era un cura irlandés que se llamaba John McGee, sino que fue encontrado muerto sobre su escritorio y por una monja, pero que no se quiso decir en su momento para que no se malinterpretara la presencia de una mujer en la habitación del Papa. Como ellos tienen pensamientos tan sucios y retorcidos se cree el ladrón que todos son de su condición.
B
Oye, y el último capítulo de esta historia, de momento, la beatificación, ¿A que ha venido? Quiero decir, ¿Qué argumentos se han dado para llevarla a cabo? ¿Cómo lo han justificado?
A
Vamos, ninguna. A ver, desde mi punto de vista, que a mí estas historias además me apasionan, me fascinan, me gustan mucho y las sigo muy de cerca. En este caso concreto, la beatificación es una clarísima maniobra de distracción, y sobre todo porque siguen las especulaciones. La beatificación son las performance que se montan ellos para distraer de la continua sospecha del asesinato. Los 33 días de pontificado ya hablan de lo ridículo de la beatificación, porque no les dio tiempo ni hacer estampitas, del Papa nada. Pero oye, son su movida, como si quieren salir todos en pelotas a la Plaza San Pedro, nos da igual. Y la causa beata la han justificado, como siempre, inventándose un milagro. Porque tienes que cooperar. Los beatos tiene que haber un milagro, luego si lo quieren canonizar, tiene que haber al menos un par de ellos. Resulta que una niña de un pueblo perdido de Argentina, la niña se llama Candela Giarda, que la muchacha pilló un virus hospitalario en el año 2011 y empezó a morirse. Y dijo su voy a rezarle a Juan Pablo I, el que estuvo en el papado 33 días y que se murió hace 33 años, dijo ella, en 2011. Y nada, la niña se curó. No se curó por los cuidados médicos en el hospital, por supuesto, sino por Juan Pablo I. Esto también está recogido en la hemeroteca, lo recog. Recogió el portal Vatican News. Yo creo que de verdad, no pueden ser más tontos.
B
Que noche la de aquel día. Efectivamente. Pues nada, Nieves, mañana más, ¿No?
A
Mañana más, claro.
B
Pues hasta mañana. Un beso muy grande.
A
Gracias.
B
Adiós.
A
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Episode: Acontece que no es poco | Un papa infartado y una beatificación de infarto
Date: September 27, 2022
Host: Nieves Concostrina
Theme: The mysterious and controversial death of Pope John Paul I and the subsequent recent beatification, exploring suspicions, Vatican secrecy, and official narratives with Concostrina’s signature irony and skepticism.
This episode delves into the sudden and suspicious 1978 death of Pope John Paul I, known as "the Pope of 33 days," examining the official Vatican narrative (a heart attack), the refusal to perform an autopsy, and the recent beatification. Nieves Concostrina unpacks the contradictions, media manipulation, and the enduring shadow of conspiracy over the papal death—serving up sharp criticism of Vatican transparency and ritual.
"Los papas llevan matándose entre ellos 15 siglos y no iban a dejar de hacerlo en el siglo XX." (03:05)
"En el Vaticano no son mucho de pruebas. En nada, en ningún tema se dice y ya está." (04:22)
"La Constitución Apostólica...no dice nada, nada, ni a favor ni en contra [de la autopsia]." (05:01)
"Si un cardenal dice esto ha sido un infarto y el médico está en la nómina del cardenal, pues dice claro que sí, guapi, un infarto clarísimo." (05:48)
“Como ellos tienen pensamientos tan sucios y retorcidos se cree el ladrón que todos son de su condición.” (11:48)
“No se curó por los cuidados médicos en el hospital, por supuesto, sino por Juan Pablo I.” (13:32)
“...son su movida, como si quieren salir todos en pelotas a la Plaza San Pedro, nos da igual.” (12:29)
On Papal Intrigue and Deaths:
"Los papas llevan matándose entre ellos 15 siglos y no iban a dejar de hacerlo en el siglo XX." (03:05)
On Lack of Evidence:
"En el Vaticano no son mucho de pruebas. En nada, en ningún tema se dice y ya está." (04:22)
On Autopsy Refusal:
"La Constitución Apostólica no dice nada, nada, ni a favor ni en contra [de la autopsia]." (05:01)
On Vatican Authority & Obedience:
"Si un cardenal dice esto ha sido un infarto y el médico está en la nómina del cardenal, pues dice claro que sí, guapi, un infarto clarísimo." (05:48)
On the Absurdity of Beatification:
“No les dio tiempo ni a hacer estampitas.” (12:36)
“No se curó por los cuidados médicos en el hospital, por supuesto, sino por Juan Pablo I.” (13:32)
Nieves Concostrina, with her sharp and irreverent style, exposes the inconsistencies, biases, and opacity surrounding the death of John Paul I and the Vatican’s practices. She challenges "official truths" with biting humor, referencing the beatification as little more than a show to cover unresolved suspicions. Perfect for listeners seeking skepticism, wit, and a critical lens on both history and church authority.