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A
Ser podcast.
B
En la ventana Acontece que no es poco. Un relato personal de la historia con Nieves con costrina. Cadena SER.
C
Hola Nieves, buenas tardes. Qué bien entonamos, joder, qué bien. Oye, he de confesarte que estoy un poco asustado porque ayer con la matanza de la noche de San Bartolomé, la sangre nos salía por los micrófonos. Vaya salvajada. Vaya, vaya salvajada. No sé hoy cómo vamos a terminar la serie esta semana, porque es que ha habido tela, pero bueno, tú dirás. Yo escucho.
B
Pues mira, vamos con una historia macabra, real, pero real en los dos sentidos. Real porque es cierta y real porque implica a un rey. Nos viene de perlas cerrar hoy, que estamos en unas fechas todavía cercanas a Halloween y las celebraciones de los muertos, esta serie sobre uno de los periodos más tremendos de la historia de Francia, porque al rey afectado ya lo conocemos, ya lo hemos conocido desde el capítulo anterior, que fue el Borbón rey de Navarra, Enrique III y además hay una cabeza suelta por ahí en medio que tiene mucha guasa. Es una historia tétrica que también incumbe de lleno a un Borbón actual, un ultraderechista desatado, porque además del apellido Borbón ya lleva el apellido de los Franco. Es un tipo hipermillonario que vive fuera de la realidad y en sus mundos de yuppie y franquista monárquicos. Hablamos de Luis Alfonso de Borbón, bisnieto de Franco y bisnieto de Alfonso XIII, que vaya mezcla chunga que tiene el muchacho. Bueno, esto es el cebo, solo para que aguanten hasta el final, porque primero tenemos que ir con aquel Borbón protestante, el rey Enrique III de Navarra, al que habíamos dejado en París salvando el pescuezo de milagro.
C
Me encantan estos saltos de los Borbones a los BG. Aquí cuadra todo. A ver sí es verdad. El rey navarro salvó la vida, ya lo contamos. Salvó la vida gracias a su mujer, que la hacía de mala gana porque no estuviera muy por él, pero le salvó.
B
En realidad no estaba nada por él, bueno, le gustaba un mojón, pero bueno, lo salvó por un sentido del deber de esposa quizás, o porque la otra opción era volver a estar bajo la influencia de mamá Catalina de Médici y que le buscara otro marido. Y si el que le buscaba era peor todavía, o sea que mejor quedarse con ese. Pero no, le daba un asco, la verdad. Enrique de Borbón era lo más alejado del refinamiento que se puede imaginar. Margarita de Valois, que era una lectora empedernida, que escribía poemas, se había casado con un señor que no cogía un libro porque lo único que le interesaba era la caza, que se lavaba bastante poco y cuya comida favorita eran las tortillas de ajo, desde luego no era un finolis acorde con la chupifina dinastía francesa de los Valois. Lo que no iban a permitir los católicos perpetradores de la masacre de la noche de San Bartolomé, en la que Enrique III de Navarra salvó la vida, es que el Borbón, este protestante, se volviera tan campante a su reino, a Navarra, al fin y al cabo es que seguía siendo un líder protestante. A Enrique III lo mantuvieron encerrado hasta que unas semanas después abjuró del calvinismo y se hizo católico. Así que ala, venga, un cliente más, de momento desganado, pero no lo convenceréis. Le obligaron a permanecer en Francia, que ya estaba metida en la cuarta o quinta guerra de religión, porque yo tengo perdida ya las cuentas.
C
30 años dijimos que duraron todas.
B
Sí, sí, tremendo. Es decir, protestantes y católicos seguían a hostia, pero había un grupúsculo de católicos moderados en el que estaba Margarita, su hermano pequeño y el amante de Margarita también estaba ahí y su marido Enrique III, que Margarita tenía marido y amante, llevaba las dos cosas para delante. Me ha salido unas coplas. Y que todos estos formaban el partido de los malcontantes, los descontentos, los infelices. Y ellos intentaban insistir en el equilibrio entre las sectas, en la convivencia de.
C
Las dos, que vivieran juntos todos. Es un poco. No escarmentar, quiero decir, ya estaba a esas alturas y hoy más, pero ya estaba demostrado que la tolerancia no parece ir con las religiones en general. Seguro que hay gente ahí dentro que sí, pero lo general es que no, que no, que no.
B
El enemigo es el prójimo. Pero algo que también había otro partido en otra época, en Cataluña, se llamaba el partido los malcontents. Lo mismo, se escribe además exactamente igual. Pero bueno, con esto de las religiones, efectivamente no escormentaban y algunos seguían insistiendo. El partido de los descontentos acabó siendo descubierto, desarticulado y otra vez peligró el cuello del Borbón Enrique III y otra vez lo salvó porque su esposa Margarita intercedió por él ante su hermano el rey de Francia. La verdad es que los Borbones nacen con una flor en el culo. Los que lo sufrimos no, pero ellos hasta cuando les va mal, les va muy bien. Es alucinante. A quien no pudo salvar Margarita fue a su amante, que a éste sí se lo cargaron. Enrique III consiguió por fin, siempre con ayuda de su mujer, huir de Francia y volver al reino de Navarra. No olvidemos que Margarita estaba deseando quitárselo de encima al menos un rato, enviándolo a su reino para ella quedarse en Francia a seguir en sus conspiraciones y en sus cosas. Pero bueno, el caso es que ya tenemos a Enrique III de vuelta con su trasero encajado en su trono navarro, cuatro años después de haber salido de allí para casarse. Quién le iba a decir a él la que se iba a lía, corre.
A
Corre, caballito, no me des más vueltas, que por por mucho que te muevas no estamos más cerca de la meta. Corre, corre, caballito, sigue la carrera, que si no nos despistamos podremos tomar la delantera. Voy contra el viento, todos me alcanzan, no llego a tiempo, voy despeinada. La última vuelta estoy cansada y en las apuestas soy la que gana. Voy contra el viento, todos me alcanzan, no llego a tiempo, voy despeinada. El mundo gira, nunca se para. Sigue corriendo, no pasa nada. Corre, corre, caballo.
C
Oye, Y este Enrique III ¿Qué planes tenía? De vuelta a Navarra, quiero decir, porque se había ido protestante, volvía católico.
B
Habían pasado cuatro años. Pues imagina lo primero que hizo abjurar del catolicismo y abrazar de nuevo el calvinismo. Si esto de cambiar de Dios sin cambiar de Dios es un cachondeo. Por fin, después de siete años casados, Margarita llegó a Navarra a tomar posesión de su reino como consorte que era del rey Enrique III. Como aquello era un matrimonio de conveniencia, la verdad es que los dos felices, porque estaba cada uno a lo suyo. Enrique pegando tiros y Margarita a sus libros, a sus poemas y a sus fiestas. Ella católica, el protestante. Y encima la corte de Navarra, que la corte de Navarra era relativamente plácida, era liberal. El problema era la infertilidad de Margarita, que no daba heredero al trono navarro. En Francia todo seguía revuelto y todo el mundo aguantazos. Catalina de Médici y el rey de Francia, su hijo, pero que ya no era Carlos IX, porque había cascado. Acuérdate que enterró a su marido, enterró a dos hijos, enterró a tres hijos prácticamente. Bueno, pues ya no era Carlos IX, se había muerto, era el rey de Francia, Ahora era otro hijo también llamado Enrique III. No confundamos Enrique III de Francia con Enrique III de Navarra. Estos dos, digo, Catalina de Médici y su hijo Enrique III, ahora se estaban arrugando otra vez, porque el poder ultracatólico de los Guisa es que los estaba apabullando, los tenía aplastados. Y entonces piden al Borbón navarro que vaya a París con su mujer, como para intimidar a los Guisa, como Ojo, que somos aliados del rey de navarro.
C
No tiene mucho sentido, ¿No? Estuvieron a punto de cargárselo en la noche de San Bartolomé y ahora su suegra le pide que le ayude.
B
Pues con otras palabras, más o menos le dijo eso a su suegra, que ni de coña volvió a París, que la última vez que fue le costó regresar a su tierra cuatro años y casi le rebanan el cuello y lo tiran al Sena. Que no. Bueno, intentan que vaya a París por todos los medios. El tiempo apremia, La corona de Francia está en peligro porque el rey de Francia no tiene descendencia tampoco se necesita un sucesor. Y el único sucesor posible, el único que veían posible Catalina de Médici era Enrique III de Navarra. Y a él le ofrecen la corona de Francia con una única condición.
C
Ya sé cuál es seguro, ¿No?
B
Que abjure del protestantismo y abrace el catolicismo. Y ya van tres cambios de dioses sin cambiar de dioses. Eso hizo Enrique, hacerse católico y dejar para la historia esa famosa frase que dijo. Si es que la París bien vale una misa. Fue coronado como Enrique IV, el primer Borbón, el que inauguró la dinastía moderna de los Borbones en el trono de Francia y de donde luego saltaron a España. Ya te digo yo que no nos vino bien a los españoles que este hombre se salvara en la noche de San Bartolomé.
C
La frase es buena. Lo de París bien vale una misa. La frase es buena. Bueno, ya tenemos cerrado el círculo que nos habíamos propuesto esta semana, pero falta la historia esta macabra que decías que implica. El bisnieto de Franco, que también es bisnieto de Alfonso XIII, es alucinante.
B
La unión de esos apellidos ya es macabra en sí misma. Es de noche de miedo porque es el bisnieto de dos Luis Alfonso de Borbón y Martínez Bordiú. Es el destino de esta historia que se nos va a quedar, ya te digo, un poco a medias, pero es de las que gustan. Igual ya retomaremos Aunque para entender la relación de los dos asuntos antes se tiene que morir Enrique IV.
C
Pero no era el tercero.
B
Ahora estamos en el cuarto ya Enrique III de Navarra, cuarto de Francia. Es que son cuentas distintas. Enrique III en Navarra, pero en Francia ya era Enrique IV porque se había muerto el anterior. Sí, pero si a los reyes en el fondo es fácil llevarles el número. Después de casi 21 años de reinado, Enrique IV de Francia sufrió un atentado de un católico que nunca se creyó que su conversión fuera sincera, porque de hecho no lo era. Pero bueno, se cargó al rey. El caso es que se cargó al rey y Enrique fue enterrado en la basílica parisina de Saint Denis, que es donde enterraban a todos los reyes de Francia. Casi dos siglos después de haber enterrado a este hombre ahí, los franceses se revolucionaron y los huesos de casi todos los reyes y reinas fueron a parar a la fosa común de un cementerio preparada con toda la mala leche junto a la fosa común de los pobres. Bueno, pasaron 25 años desde la Revolución. Llega Luis XVIII, otro Borbón que recuperó el trono para los Borbones, y se empeñó en recolocar a Kelderbar, Ajuste de huesos en sus respectivos sepulcros. De donde los habían sacado los revolucionarios. Bueno, no quiere saber cómo los recolocaron, pero bueno, como sí sabían contar y sabían más o menos los que tenían enterrados. Lo que sí comprobaron es que faltaban.
C
Tres cabezas y una de ellas, la.
B
De Enrique IV, sí se cree que era esa porque con ese nombre se la vendieron a un anticuario en 1919 por 3 francos. Tenga. Esta es la cabeza de Enrique IV. La cabeza pasó de heredero en heredero hasta que en el año 2010, fíjate que estamos ya en el siglo XXI, tuvimos noticias de esa cocorota de vete tú a saber quién. Se hicieron unos análisis de ADN que no son concluyentes, se hizo una reconstrucción facial que no es fiable y aseguraron que esa cabeza la llevó puesta Enrique IV con toda la prensa reproduciendo este atractivo asunto. Porque ya sabes el lema que impera entre determinados periodistas y que a Pedro José le gusta mucho. No dejes que la realidad te joda. Un buen titular. ¿Quién pagó esos estudios aparentemente científicos? ¿Quién tenía pasta para tirar y financiar a, Según se dijo, 19 científicos que hicieran todos esos análisis y reconstrucciones de caretos para que el resultado sí o sí fuera que esa cocorota era del abuelito Enrique IV? ¿Pues quién va a ser? Luis Alfonso, el bisnieto de los golpistas Borbón Franco. Esto es como cuando la mujer de Aznar contrató a un equipo de forenses para que le dijeran que habían identificado los huesos de Cervantes sin haber encontrado ni un metatarso. ¿De Cervantes? Lo mismo, lo mismo.
C
¿Y dónde estaba el interés de este hombre en la cabeza de Enrique IV.
B
En dar otro argumento? Sí, estaba en dar que él necesitaba más argumentos para reclamar el trono de Francia en estos tiempos y que los conocidos como legitimistas, que son unos trasnochados, armaran ruido y pretendieran organizar un sarao con procesión fúnebre por París para enterrar de nuevo en Saint Denis la cabeza del protestante, luego católico, luego otra vez protestante y luego otra vez católico. Enrique IV de Borbón. Como les había salido bien una anterior jugada organizando una performance con el entierro del corazón del hijo de Luis XVI. Pues vamos a montar otra, que esto las revistas de peluquería les gusta mucho. Pero no contaron con la otra dinastía que reclama el trono de Francia. Hay otros, claro. Sí aquí reclaman muchos los orleanistas, puesto que el último rey de Francia fue Luis Felipe de Orleans y por tanto se consideran ellos los continuadores. Son los que le dicen a los Borbones Ah, se siente, habéis perdido el turno porque somos nosotros los herederos. Pero bueno, también se le levantó en armas la rama carlista de los Borbones que dieron la contrarréplica con otros científicos, otros análisis y otras pruebas. ¿Y esa cabeza no es de Enrico IV? Se llamará François, como casi todos los franceses, pero no Borbón.
C
¿Pero qué reclaman? Pero si Francia hace tanto tiempo que es una república consolidada. Tiene sus problemas y sus líos, pero es una república. Si hay algo Exacto, Le cornu.
B
Las monarquías y los cortesanos viven de payasadas de este tipo. Protocolos, parip, reclamos por derecho divino, desfiles, disfraces para eso, para dar contenidos vistosos al papel couché. Pero comprobarás que no nos da tiempo a contar dónde está ahora la cabeza, cómo se desmintió la identidad y en qué quedó la performance pretendida por Luis Alfonso, el esposo de la multimillonaria venezolana. Por cierto que es un Borbón como todos los actuales de la dinastía de los Franco. Pero bueno, esto ya otro día. Si acaso, sin prisas.
C
Es que esto de la prisa.
D
Mil años tardó en morirse, pero por fin la palmó. Los muertos del cementerio de Ole.
C
Está.
D
De fiesta mayor.
C
Claro. Estos pocos días del n. Es una banda sonora chula, ¿Verdad?
B
Sale por aquí el brazo incorrupto de Santa Teresa. Que no fue brazo, fue mano. Pero bueno, Sabina no lo sabía, que era la mano y no el brazo.
C
Mano, brazo. Bueno, brazo. Bueno,- pues hasta la próxima semana. A descansar un poquito.
B
Gracias, Carlos.
D
Adivina.
B
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D
Con atención a su entierro de paisano. Así Napoleón, Torquemada y el caballo del Noblec Campeador. Marcelino de cabeza marcándole a Rusia un gol. El coño de la Bernarda y un dentista de León. Y Celia Game, Manolete, San Isidro Labrador y el soldado desconocido a quien nadie conoció. Santa Teresa iba dando su brazo incorrupto a don Pelayo, que no podía resistir el mal olor. Y el marqués, que ustedes saben, iba muy eleganto. Con uniforme de gala de la Santa Inquisición. Bernabéu en Tendiapuros con billetes de millón. Y el Niño Jesús de Praga de Primera Comunión. 1512 Monjas pidiendo con devoción al Papa Santo de Roma, pronta canonización y un pantano inaugurado de los del Plan Badajoz y el Ku Klux Klan, que no vino, pero mandó una versión. Y Rita la Cantaora a pie. Y don Cristóbal color y una teta disecada de Agostina de Aragón. La tuna compostelana cerraba la procesión cantando a diez voces Clavelitos de mi corazón. San José María Pemán unos versos recitó. Servia perinco, chincote, copa de vino español. Nunca enterrador alguno conoció tan alto honor. Dar sepultura. Quién era sepulturero mayor. Ese día en el infierno hubo gran agitación. Muertos de asco y fusilados bailaban de sol a sol. Siete días con siete noches duró la celebración. En leguas a la redonda el champán se terminó. Combatiente de Brunete, braceros de Castellón, Los del exilio de fuera y los del exilio interior celebraban la victoria que la historia les robó. Más que alegría, la suya era desesperación, como ya habrá adivinado la señora y el señor los apellidos del muerto a quién me refiero yo. Pues colorín colorado, igualito que empezó. Adivina, adivinanza se termina Mi canción, se termina mi canción.
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Host: Nieves Concostrina
Episode Date: October 30, 2025
This episode of "Acontece que no es poco" delves into a particularly macabre episode in European royal history with the signature sharp wit and irreverence of Nieves Concostrina. Using a blend of historical narrative and present-day connections, the story focuses on the eventful life of King Enrique III of Navarra—later Enrique IV of France—his “chaquetero” (flip-flopping) religious allegiances, and the bizarre journey of his decapitated head through the centuries. The narrative also links these events humorously to current pretenders to the French throne, particularly Luis Alfonso de Borbón, heir of both the Borbón and Franco families.
Opening Reflection
“Vamos con una historia macabra, real, pero real en los dos sentidos. Real porque es cierta y real porque implica a un rey.” (Nieves, 00:46)
Enrique III of Navarra
“En realidad no estaba nada por él… Le daba un asco, la verdad. Enrique de Borbón era lo más alejado del refinamiento que se puede imaginar.” (Nieves, 02:25-02:54)
Return to Navarra – and Recidivism
“Lo primero que hizo abjurar del catolicismo y abrazar de nuevo el calvinismo. Si esto de cambiar de Dios sin cambiar de Dios es un cachondeo.” (Nieves, 06:44)
Political Intrigue and the French Throne
“Que abjure del protestantismo y abrace el catolicismo. Y ya van tres cambios de dioses sin cambiar de dioses. Eso hizo Enrique, hacerse católico y dejar para la historia esa famosa frase…” (Nieves, 08:59)
“París bien vale una misa.” (Nieves, 09:50)
Enrique IV's Assassination
A Head with a Long Journey
“Lo que sí comprobaron es que faltaban tres cabezas y una de ellas, la de Enrique IV. Sí se cree que era esa porque con ese nombre se la vendieron a un anticuario en 1919 por 3 francos.” (Nieves, 11:39)
Modern-Day Repercussions & Royal Claims
“¿Quién pagó esos estudios…? Luis Alfonso, el bisnieto de los golpistas Borbón Franco.” (Nieves, 12:13)
Rival Claimants & Royal Dramas
“Pero no contaron con la otra dinastía que reclama el trono de Francia... También se levantó en armas la rama carlista de los Borbones que dieron la contrarréplica... ¿Y esa cabeza no es de Enrique IV?” (Nieves, 13:12)
“Las monarquías y los cortesanos viven de payasadas de este tipo... para dar contenidos vistosos al papel couché.” (Nieves, 14:18)
On the flips of royal religion
“Si esto de cambiar de Dios sin cambiar de Dios es un cachondeo.” (Nieves, 06:44)
On Enrique’s pragmatic conversion
“París bien vale una misa.” (Nieves, 09:50)
On Borbón luck
“La verdad es que los Borbones nacen con una flor en el culo.” (Nieves, 04:43)
On royal tomb confusion
“Lo que sí comprobaron es que faltaban tres cabezas... una de ellas, la de Enrique IV.” (Nieves, 11:37)
On the farcical modern pursuit of royal bones
“Es como cuando la mujer de Aznar contrató a un equipo de forenses para que le dijeran que habían identificado los huesos de Cervantes sin haber encontrado ni un metatarso.” (Nieves, 12:35)
On the spectacle of monarchy
“Las monarquías y los cortesanos viven de payasadas de este tipo. Protocolos, parip, reclamos por derecho divino...” (Nieves, 14:18)
Listeners are taken on a wild ride through French—and European—history, showcasing the cynicism, absurdity, and persistence of monarchical rituals and claims to power. The narrative seamlessly links the bloody chaos of early modern France with the frivolity and spectacle of monarchy in contemporary media.
The episode is as much a subtle lampooning of modern “royal” pretensions as it is an entertaining crash course in history, delivered with Nieves Concostrina’s trademark irony and irreverence.