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Nieves
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta Ser activa. La radio, podcast siempre.
Carlos
Hola, Nieves, buenas tardes.
Nieves
Buenas tardes, Carlos. ¿Qué tal?
Carlos
Ya he comentado con Benjamín hace un ratito en La Ventana de los Libros la experiencia de cada año de la Feria del Libro de Madrid, que es maravillosa.
Nieves
Sí, muy bien, muy bien. Ha ido muy bien. Hemos empezado bien y supongo que seguiremos mejor.
Carlos
Me ha encantado eso que le pasó a Benjamín, que viene una oyente, una lectora, que estaba en la cola de la firma pidiendo un marcapasos en lugar marcapasos. ¿Estaban juntitos Isaías, Benjamín y por favor, tiene un marcapasos?
Nieves
Necesitamos un cardiólogo cirujano.
Carlos
Bueno, hoy abrimos semana de nuestros paseos por la Historia con el recuerdo de una boda que puso de los nervios a las monarquías de media Europa. Bueno, igual no tanto media Europa, pero a los Windsor y a los Borbones. A esto seguro que sí. Es un episodio que además estará en la memoria de muchos oyentes por la serie The Crown, donde se Narraba como el 3 de junio, tal día como hoy, de 1937, Eduardo VIII se casó. ¿Que dices? Muy bien, pero esa boda tuvo un precio. Como la muerte tenía un precio, pues esa boda tuvo un precio.
Nieves
La boda tenía un precio, no para él, pero para todo el mundo. Hoy vamos a recordar efectivamente una boda que se verificó el 3 de junio de 1937 en Francia. Los novios eran Wallis Simpson, plebeya, y el ex rey de Reino Unido, Edward VIII. Esa boda puso de los nervios a la familia real británica, a los Windsor, cabreó mucho al Gobierno y provocó un subidón de azúcar al arzobispo de Canterbury, que era líder espiritual de la Iglesia anglicana. Dado que fue una boda muy polémica, sobre la que se ocultaron muchas cosas en su momento y dado que los medios, los nuestros casi todos muy blandengues y cortesanos, nos han dado mucha con el reciente aniversario de la boda de Leticia y Felipe, que también puso de los Norbonia espeluznau. Bueno, pues no al gobierno. El Gobierno no se puso de nervios porque Felipe ni pincha ni corta como para preocupar al Gobierno esa boda. Y tampoco puso de los nervios a la multinacional católica, al contrario, al ultraderechista arzobispo Rouco Varela, que fue el que los casó, le supuso una enorme satisfacción ver cómo ella achantaba y le besaba el anillo. Ahora Leticia lleva unos años haciendo gestitos rebeldes como el negarse a persignarse o el no ir a misa. Es decir, lo mismo que hacía antes de darle una larga cambiada a sus propios principios. Por eso, dadas las coincidencias de matrimonios presididos por los malos rollos, hoy hablamos de Wallis, Leticia, Eduardo y Felipe. Bodas que pusieron de los nervios a Windsor y Borbones.
Carlos
¿Para tenerlo todo claro, el rechazo de los Windsor a que el heredero del trono británico se casara con Wallis era básicamente por qué? ¿Por ser divorciada o había más motivos?
Nieves
También había más, pero siempre nos contaron eso de ser divorciada. Y además divorciada dos veces. Con varias relaciones de concubinato además. Y es que encima era plebeya. Tres inconvenientes muy graves para una casa real. Los mismos tres inconvenientes que tenía la novia de Felipe. ¿Tenía alguno mucho más grave que estos tres? En el caso de Letizia, al exmarido y a las parejas estables las podrían silenciar. Eso era fácil. Pero la condición de plebeya saltaba a la vista y era casi insalvable. Porque encima los Borbones tienen una ley dinástica que prohíbe expresamente el matrimonio de los reyes, reinas, príncipes y princesas con personas de inferior esfera social. Lo hemos comentado muchas veces. Ya sabemos que los Borbones a ver si nos hacen trampas a nosotros, ¿Cómo no se las van a hacer ellos mismos? Así que aprovechando que los españoles ni se enteran ni están informados. Cuando el adúltero Juan Carlos y la consentidora Sofía no tuvieron más remedio que tragar con Leticia, dijeron bueno, tampoco pasa nada, es igual. Total, a hipócritas no nos gana nadie. Y esto lo podemos apañar. Nos saltamos nuestra propia ley porque si no nos pueden meter en la cárcel por todas las corrupciones, menos podrán porque nos saltemos nuestra ley dinástica que no va a ninguna parte. Los Windsor, sin embargo, no estuvieron dispuestos a tragar. Sobre todo porque la situación política en aquel 1937 era muy delicada. Y esa boda podría haber empeorado muchísimo el panorama de guerra europea que se estaba viniendo encima por la simpatía de la pareja hacia Hitler y los nazis.
Carlos
La ventaja de los Windsor es que sí tenían repuesto si Eduardo Dr. Renunciaba al trono, como de hecho ocurrió.
Nieves
Eso era lo malo aquí, que es que aquí no había repuesto había una. Bueno, había una, sí, Elena, pero eso era salir de Málaga y meterse en Malagón. Y encima a punto de divorcio, que estaban ya Elena y Marichalar. Si Elena subía en la línea de sucesión, no se hubieran podido divorciar. Con lo cual ya teníamos otro drama. Todos son hipócritamente católicos. Amantes, cuernos, que no se hablen. Todo eso vale, pero divorcio no. Sin perder de vista lo que venía después. Que claro, si venía primero Helena, después venía el mangarrán de Froilán. Claro. En esto la verdad es que tiene mucha razón Héctor de Miguel. Cuando se declara froilanista. Si los republicanos hubiéramos apostado por la llegada de Froilán al trono. Vamos a ver, que la monarquía implosiona el segundo día de la proclamación, desde dentro, este tío te organizo botellón en Zarzuela, carreras de Ferrari por los montes del Pardo y vamos, hemos cometido un error defenestrando a Froilán de tiempo. Los británicos, en cambio, sí sabían que tenían no sólo un repuesto, sino un muy buen repuesto. Tenía un problema de pronunciación, dificultades, pero era un buen repuesto. Y por eso los Windsor, el gobierno y la empresa anglicana, todos a una, siguieron negándole a Eduardo VIII el permiso para casarse con la divorciada Wallis Simpson. El problema se ha repetido. Han tenido hace poco han tenido que hacer prestidigitación con Carlos de Inglaterra y Camilo. Claro, porque es que ya que hablamos bodas polémicas. Camila era divorciada y católica y se iba a casar con el que acabaría siendo cabeza de la Iglesia anglicana.
Carlos
¿Y cómo lo solucionaron?
Nieves
Con las mismas trampas al estilo de las monarquías. Trampeando los reyes cuando quieren solucionar todo. Enseguida se dieron cuenta tanto la reina como el arzobispo de Canterbury y pero bueno, ¿Estamos tontos o qué? Si somos los que mandamos, podemos hacer lo que nos dé la gana. Y a Roman Williams, que era arzobispo en aquel momento, se le ocurrió una genial ide no podemos celebrar una boda religiosa, pero sí podemos hacer el páripe de una bendición religiosa a una boda civil. Fíjate lo enrevesado de todo. Y así lo apañaron. Pero con Eduardo VIII no quisieron apañarlo. Era una cuestión de aguante. Y el que se rindió fue el rey. Llevaba menos de un año en el trono reinando, cuando anunció me es imposible seguir soportando esta inmensa carga de responsabilidad y mi tarea como rey sin la ayuda y el apoyo de la mujer que amo.
Carlos
Hombre, la carta es bonita, pero esto es una abdicación en toda regla. A partir de ahí se instaló el relato. La idea romántica de que había renunciado al trono por amor. Pero ahí detrás había algo más. Me huelo y me temo.
Nieves
Hay mucho temas. A ver, es verdad, él renuncia por amor. Quería estar con ella, pero también porque era tan vago como Froilán. Él buscaba la vida. Padre buscaba estar libre de responsabilidades. Él buscaba la asignación del Estado. Estar de fiesta en fiesta, de banquete en banquete. Hoy de viaje con el Orient Express. Mañana en un castillo austriaco. Pasado partido de golf y a las 12, manicura y masaje. Eso es lo que les gustaba. Tras la abdicación, Wallis Simpson y el ya ex rey Eduardo se fueron a Austria a esperar que llegara el segundo divorcio de Wallis y Y cuando la novia fue libre, se casaron en un castillo francés propiedad de un nazi. Esto era alucinante. Y así fue como Eduardo pasó de príncipe de Gales a rey y de rey a duque de Windsor, que es un título único. Se creó solo para ellos. Un título muy bien dotado económicamente y expresamente creado para él para que pudiera vivir de algo sin hacer nada. Aquí en España, sin embargo, no se pudo hacer lo mismo cuando Felipe lanzó el ultimátum de o me caso con la periodista o renuncio a la sucesión. No os gustó Isabel Sartorius. No os gustó Gigi Howard. No os gustó Eva Sanum. Yo ya estoy harto, ¿Qué quieres que te diga? Pues ya, hijo. Pues haber elegido nacer en Orcasitas. ¿A mí qué me cuentas? Teta y sopa, como dice Íñigo de especialista, no caben en la boca. Al final, Sofía y Juan Carlos, aunque espeluznados, tragaron con Leticia, que acaban de.
Carlos
Cumplir su vigésimo aniversario de boda la semana pasada. No fue.
Nieves
Qué pesados. De verdad, ha sido una pesadez. Qué bombardeo de imágenes empalagosas, poses forzadas haciendo como que se quieren mucho, que parece la familia Trapp de sonrisas, lágrimas, ahí correteando por el campo del moro de palacio. Y todo para salir en las revistas del colorín que se leen en las peluquerías. A ver si todo el mundo sabe lo que pasa en esa familia. ¿Por qué no optan por la discreción? Me parece muy bien. Si querían celebrar el aniversario, que yo lo dudo mucho, que se hubieran tomado unos vinos en la intimidad de palacio. Pero claro, si van provocando y con estos teatrillos yo creo que consiguen que si ellos venden milongas, otros recuerden lo que de verdad pasó hace 20 años. Porque enseguida se demostró que efectivamente había sido una muy mala idea haber emparentado con una plebeya y con su familia. Yo recomiendo desde aquí la lectura del libro Adiós, princesa, escrito por el abogado David Rocasolano, primo hermano de ella. Es de la editorial Akal. Es interesante, muy interesante, saber lo que supuso para algunos miembros de la familia Rocasolano ingresar de rebote, sin comerlo ni beberlo, en esa institución monárquica repleta de trampas y postureos. Yo lo entiendo. Quien quiera ponerse digno y ver solo cotilleo en el libro de Rocasolano, pues mira que lo vea. Serán los mismos que decían que no era importante que Juan Carlos manejara amantes a cuatro manos y que las financiara con nuestro dinero. Eso también eran cotilleos. Hasta que esas cosas sin importancia llevaron a una crisis de Estado y a una abdicación de la que se cumple.
Carlos
Ahora, estos días, el décimo aniversario.
Nieves
También se avecina nueva turra monárquica. Nueva turra. Se cumple el aniversario de tal también Contraatacar. Dan la turra. Nosotros también. Pues lo de la boda edulcorada ya no cuela. No cuela. Y el libro de David Rocasolano, escrito cuando su prima ya le infló las narices después de haberle utilizado malamente, David Rocasolano cuenta su experiencia, que también él tiene derecho. Y a mí me gusta saber las armas con las que alguien llega a ser consorte del Jefe del Estado. Sus rollos previos a mí no me importan. Ni la bronca que hubo en su familia que acabaron a guantazos. El ex suegro Rocasolano con el ex yerno Ortiz el mismo día de la boda. Aguantazos. Tampoco me importa el republicanismo olvidado de ella. Ni si pasó o no pasó de ser atea a besar a Rouco Varela en los morros. Allá ella. Pero no se puede vender progresía. Y por cobardía y por pillar príncipe, renegar, tapar, esconderse de un derecho que a las mujeres les ha costado años de lucha conseguir, por el que han quedado muchas víctimas en el camino. Y así lo cuenta su primo en primera persona en el libro Adiós, princesa. Porque se le encargó a él hacer desaparecer el expediente de una clínica para que no se enteraran ni Juan Carlos, ni Sofía ni Rou co Varela. ¿Pero porque se avergonzaba la progre? Era su derecho. No era una vergüenza, era su derecho como mujer. El 22 de mayo de 2004 cayó un trombón de agua sobre la Catedral de la Almudena y sobre Palacio aquello de novia mojada, novia afortunada se demostró falso. I know.
Guest Singer
It'S been coming for some time when it's over so let's see it'll rain the sun and day I.
Nieves
Know.
Guest Singer
Shining down like water, I won't know. ¿Have you ever?
Carlos
Pues nada, Nieves, mañana más.
Nieves
Mañana más.
Carlos
Hasta luego.
Nieves
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina (with Carlos)
Episode: "Acontece que no es poco | Wallis y Eduardo, Leticia y Felipe, las bodas que pusieron de los nervios a Windsor y Borbones"
Date: June 3, 2024
Duration (excluding ads): ~14 minutes
This episode dives into two notorious royal weddings that unsettled the British and Spanish royal families—Edward VIII and Wallis Simpson (1937), and, decades later, Felipe VI and Letizia Ortiz (2004). With her characteristically irreverent and insightful tone, Nieves Concostrina draws parallels between royal hypocrisy, dynastic rules, societal pressures, and how both monarchies dealt with "improper" brides.
Nieves Concostrina’s signature blend of irreverence, historical rigor, and sharp wit infuses the episode. She uses sarcasm but grounds her critique in well-sourced anecdotes and references, making the history both entertaining and revelatory.
Anyone interested in modern European monarchy, behind-the-scenes intrigue, or how outdated royal traditions clash with contemporary values will find the episode highly engaging, educational, and thought-provoking. Major scandals, hidden records, and the personal tolls of aristocratic "fairy tales" are all on display—filtered through Nieves' unsparing historical perspective.