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A
Ser podcast. Esto es Acontece, que no es poco. Y yo soy Nieves con costrina, la que te lo cuenta en cuanto te descuides. Cada fecha esconde grandes historias, minúsculas o no. A veces guarda pequeñas historias con mayúscula. Aquí te dejo escuchando una.
B
Yo no sé si Nieves lo sabe. Hola, Nieves. Buenas tardes.
A
Hola, buenas tardes, Carles.
B
Pero mañana te vas a dar día de descanso. Sí, sí, mañana tienes día de descanso. Es que justo hasta ahora tendremos Carrusel de Champions aquí en la SER, y como es día festivo y eso, pues vamos a disfrutar todo del fútbol, no de soblar programación ni cosas de esas que hacemos.
A
Pero claro, puedo disfrutar de otra cosa que no sea el fútbol.
B
Sí, por eso digo, por eso digo. Pero claro, resulta que mañana es 12 de octubre. La hispanidad. Y como están las cosas, yo creo, si tú lo ves bien, yo creo que resulta muy, pero que muy oportuno. Estaría bien recordar lo que ocurrió un 12 de octubre de 1936 en la Universidad de Salamanca. Título del venceréis pero no convenceréis. Ala.
A
Así es, así es. Lo que contamos hoy es un episodio que, fíjate, además, yo creía muchas veces a lo largo de estos últimos años, nunca lo he contado porque yo creía que se conocía muy bien, que era una cosa como muy machacada, pero es.
B
Que resulta que no, no, para nada.
A
No, Esa es la sorpresa. Ahora es un poco más célebre porque mucha gente vio la película de Alejandro Amenábar Mientras dure la guerra. A mí me impactó oír al propio Amenábar, que es un tipo cultivado, que es un tipo leído, que es un tipo que ha estudiado, decir que se animó a hacer esta película cuando se enteró del episodio al que nos referimos.
B
Lo recuerdo perfectamente.
A
Lo recuerdas, ¿Verdad? Bueno, a mí aquello me dije oiga, él nunca había oído hablar del enfrentamiento del rector de la Universidad de Salamanca, el escritor y catedrático Miguel de Unamuno, con el tarugo que creó la legión con José Millán Astray. Fernando VII es un masturbio. Este era un tarugo. Ocurrió el 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Los golpistas de Franco ya se habían hecho con la ciudad y habían provocado la guerra en España. Estaban fusilando a mansalva abr fosas en las cunetas y llenándolas de asesinados. El propio Unamuno, un señor muy de derechas, insisto, muy de derechas y muy antifascista, a ver si alguien sabe separar las cosas, no podía creer que cada día tuviera noticias del asesinato o de la desaparición de un alumno, de un profesor, de un amigo, como su gran amigo Atilano Coco, eso en la peli.
B
Está contado, por favor.
A
El pastor protestante al que hicieron desaparecer los franquistas y los mismos que obligaron a la mujer del pastor protestante a bautizarse porque ella era judía. La mujer era judía y la obligaron a llamarse María Angustias. Tremendo.
B
María está bien, pero Angustias cuando hace falta.
A
María Angustias es tremendo. Lo previsto aquel día en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, con el lisiado de Millán Astray y un montón de mendrugos falangistas, con la demoníaca mujer de Franco como invitada especial y con el diabólico obispo de Salamanca también presente, con el claustro de profesores de de la universidad perfectamente encorvatados, pues el plan era exaltar la raza, la patria, la cruzada. Tres gilipolleces como tres catedrales, a cuál más gorda. Se dijeron tantas sandeces, tantas tonterías en aquel acto, tanta catetada, que Unamuno no pudo aguantarse más y respondió y se montó la de Dios, nunca mejor dicho. Cada vez que te oigo hablar sé lo que me dirás. Es mejor que te calles y que dejes.
B
No se trata de hacer un ranking, Nieves. Pero hay que subrayar que Unamuno lo que hice ese día fue plantar cara al fascismo. Eso directamente. En calidad de tres de intelectual, de rector y como demócrata. No sé cómo quieres ordenarlo todo, pero con esas.
A
De esas tres maneras, da igual. Rector era el cargo, intelectual es lo que era él. Y era un demócrata. Demócrata sobre todo. Él fue un político republicano. Miguel de Unamuno no tenía previsto hablar, además, en aquel estúpido acto de exaltación de la raza, porque no quería sacar la lengua. Pasea, intentaba mordérsela él sólo. Pensaba moderar los discursos. Pero claro, cuando Millán Astray se puso a soltar estupideces como que Cataluña y el País Vasco eran la antiespaña, los cantos en el cuerpo de la nación, que sus valientes moros habían llegado para combatir a los malos españoles y a dar vida, a dar su vida por la sagrada religión de España. Los moros dando la vida por la sagrada religión de cristiano. Pero estaba loco. Bueno, pues a Unamuno se le empezaron a calentar las neuronas y entraron ya en ebullición cuando el tarugo del legionario empezó a gritar Viva la muerte. España, España. Que si viva otra vez la muerte. Que si muera la inteligencia, que si muerte a los falsos intelectuales. El caso era matar algo o que se muriera alguien. Unamuno evidentemente acabó replicando. Vino a decir más o menos que a qué venía meterse con catalanes y vascos, que el obispo que estaba allí mismo era catalán y que les enseñaba la doctrina cristiana. Que él mismo Unamuno, el propio Unamuno era vasco y llevaba años enseñando la lengua castellana. Zopencos como Millán Astray, que se creía muy español. La cosa se siguió calentando. Más gritos de los fascistas y la famosa frase que nos dejó Unamuno de Vencer no es convencer.
B
Amenábar. Toda esa secuencia de la bronca en el de esto. La verdad es que es un momento. Que por cierto, a todo esto la ultraderecha lleva tiempo intentando blanquear o falsear ese episodio diciendo que las cosas no fueron exactamente así. Pero hay pruebas de que fueron exactamente así como se han contado. Si no hubiera pruebas, coño, pero las hay.
A
Claro que las hay. Claro que hay pruebas. Y ya son pruebas al alcance de cualquiera que las quiera ver o leer, de cualquiera que quiera enterarse. Si no quieres, pues no quieres. Ahí está la fantástica pel documental Palabras para un fin del mundo.
B
Bueno, maravillosa de Manuel Menchón. Maravillosa de verdad.
A
Yo solo mencionar el título de la película se me ponen los pelos de punta. Y para quien quiera conocer la historia con más detalle, el libro que el propio Manuel Menchón escribió con Luis García Jambrina, que es profesor y especialista en Unamuno. El libro se titula La doble muerte de Unamuno y es la película pero más ampliada. Y si te PETA la cabeza con el documental, con la película documental, ya con el libro, es que se te voltea del todo. Tanto la película como el libro aportan pruebas de todo lo que se cuenta y demuestra cómo nos han colado durante años esa imagen de Unamuno partidario de los golpistas, que incluso contribuyó con 5.000 pesetas a la causa de Franco. Hemos picado todos porque esa fue la historia que fabricaron. El documental hay que verlo además porque es que escuchar a José Sacristán poniendo voz a los escritos de Unamuno. Es que sobrecoge. Lo que dice. Lo dice. Y se comprueba que las palabras de Unamuno, además, en los años 30, son palabras de hoy. Si triunfan los fascistas, España va a convertirse en un país de imbéciles. Y así fue. España se convirtió en un país de imbéciles y de asesinos. Y también es espeluznante escuchar al actor Antonio de la Torre poniendo voz al general Mola y con exterminar a un tercio de la población masculina, España está salvada. Es tremendo. Hará cuatro o cinco años que los nazis españoles, la ultraderecha, esos 53 que hay ahí sentados en el Congreso, intentan difundir que todo el episodio de Unamuno en el Paraninfo con los legionarios era mentira. Que Astray nunca dijo lo de muera la inteligencia. Pero la película muestra las pruebas documentales, textos de testigos de aquel acto y las notas manuscritas del propio Unamuno.
B
Este es un fragmento de Mientras dure la guerra de la peli Y habría que añadir algo más. Y es que, claro, para analizar las consecuencias de lo ocurrido en aquel acto para Unamuno fueron absolutamente nefastas, pero del todo. Y claro, eso no encaja de ninguna manera con quienes dicen o sugieren que lo ocurrido en el Paraninfo no fue tan grave. Si no hubiera sido tan grave, no lo hubieran tomado con él como la tomarán después.
A
Claro, es que no pueden decir que no fue tan grave con la que se lió. Con la que se lió y que le costó la vida. Si es que le costó la vida. No encaja. No encaja porque el relato de los fascistas es eso. Es un relato fabricado. Y enfrente está la verdad. Y esa verdad está avalada por las pruebas. Si no fue tan grave, si sólo fue una anécdota sin importancia lo del Paraninfo, ¿Por qué? Dos días después, el 14 de octubre, el claustro de la Universidad de Salamanca propuso a Franco la destitución de Unamuno de su cargo de rector. Y ahí está el acta. El acta. En sesión celebrada en el día de hoy por el Claustro de esta Universidad, fue aprobada por unanimidad la siguiente moción sometida a su deliberación. 2. El Claustro de la Universidad de Salamanca, al retirar por unanimidad la confianza a su actual rector, considera el cargo como vacante y usando de su facultad de presentar las autoridades académicas, propone al alto mando para el cargo de rector de esta Universidad al catedrático don Esteban Madruga y Jiménez. A ver, si no fue tan grave, ¿Por qué Franco ordenó el cese de Miguel de Unamuno como rector de la Universidad de Salamanca? Si no fue tan grave, ¿Por qué aquella misma tarde del 12 de octubre del 36, cuando Unamuno se acercó al Casino de Salamanca como solía hacer, tuvo que salir acompañado por su hijo Rafael porque le estaba hambreando? Insultos. Nunca más volvió a pisarlo. Si no fue tan grave, si el enfrentamiento con el fascista Millán Astray sólo fue una tonta discusión, ¿Por qué la corporación municipal de su ciudad lo expulsó como concejal y anuló su nombramiento como alcalde honorario? ¿Por haber incurrido en el delito? Esto es tremendo. ¿Cómo llamaron aquel delito? Delito de incompatibilidad moral corporativa, vanidad delirante y antipatriótica actuación ciudadana. Este es el delito. Si no fue tan grave, ¿Por qué acabaron asesinando a Miguel de Unamuno?
B
Yo de esto último que acabas de decir, que las pruebas parecen apuntar en esa dirección, me enteré viendo la película documental de Manuel Menchón de Palabras para un fin del mundo, porque ahí apostaba claramente por esa teoría. No es que apostara, aportaba elementos como para pensar en eso.
A
Sí, sí, es tremendo. Visto el documental. Es que encaja todo y se entiende cuando la propia familia cuenta cómo se apropiaron del cadáver al día siguiente para enterrarlo como si fuera uno de los suyos. Se trataba de apropiarse de su figura intelectual y empezar a crear un relato. Ya está desbaratado. Insisto en que hay que ver la peli o leer el libro de Menchón y Jambrina. La película documental y el libro no emiten juicios, no lo hacen. Solo presentan las pruebas. Y con esas pruebas el lector, el espectador que sepa sumar 2 y 2, pues tendrá como resultado que al escritor se lo cargaron. Es que no hay otra. Miguel de Unamuno fue asesinado. Las circunstancias de su muerte, el lío en el certificado de defunción, las causas, que si murió hasta hoy, que si luego lo cambian, que si fue a tal otra. Todo está repleto de incongruencias. Las prisas también por enterrarlo, que es que se muere la tarde del 31 y el uno prácticamente se quedan con el cadáver a la familia le arrebataron el cadáver para rodear el entierro de una parafernalia fascista. Que la familia estaba totalmente espeluznada. Su propio nieto lo dice hoy. Se apoderaron de él hasta el final. Desde que el 30 de octubre se vio privado de la rectoría, Unamuno ya apenas pisó la calle y se vio confinado a un arresto domiciliario porque cada vez que salía había un militar que no se le despegaba. Y además con orden de disparar si lo veía subirse a un coche. Porque claro, estaba en Salamanca. La frontera con Portugal estaba demasiado cerca. Miguel de Unamuno no se murió plácidamente aquel 31 de diciembre de 1936 al calor del brasero. Ni el tipo que acababa de visitarle era su amigo, ni su alumno, ni su colega. Bartolomé Aragón, jefe de Prensa y Propaganda en Huelva. Fue su asesino un falangista enviado por los falangistas. Y aquella tarde del 31 nevaba en Salamanca.
B
Pues sí que pudimos. Sí que pudimos. Finalmente, Nieves. Hasta el jueves.
A
Hasta el jueves. Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de Laser Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita, Cadena ser, la radio.
Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina
Episode Date: October 11, 2022
Theme: The defiant stand of Miguel de Unamuno against Spanish fascism at the University of Salamanca, October 12, 1936.
This episode dives deep into the iconic and tense confrontation between Miguel de Unamuno, the rector and celebrated intellectual, and the fascist elements led by José Millán Astray at the University of Salamanca during the rise of Franco in Spain. Nieves Concostrina skillfully walks listeners through the historical context, the mythologized and often mischaracterized details, and the far-reaching consequences of Unamuno’s bravery in front of the fascist powers. The episode also analyzes how later cultural works have helped restore the truth of what happened that day, debunks right-wing revisionism, and explores the tragic aftermath for Unamuno himself.
“Muchas veces a lo largo de estos últimos años, nunca lo he contado porque yo creía que se conocía muy bien... resulta que no, no, para nada.”
— Nieves Concostrina (01:31)
“Venceréis, pero no convenceréis.”
— Miguel de Unamuno (highlighted at 05:39)
“Si triunfan los fascistas, España va a convertirse en un país de imbéciles. Y así fue.”
— Miguel de Unamuno, as quoted by Nieves (08:09)
“El acta. En sesión celebrada en el día de hoy por el Claustro de esta Universidad, fue aprobada por unanimidad la siguiente moción... considera el cargo como vacante...”
— Document cited (10:15)
“A la familia le arrebataron el cadáver para rodear el entierro de una parafernalia fascista...”
— Nieves Concostrina (12:40)
Nieves Concostrina’s narrative is sharp, irreverent, and unflinchingly direct. She combines historical analysis with biting humor and indignation at both historic and present injustices. The episode is at once educational, entertaining, and charged with moral clarity.
For those unfamiliar with the true events of Salamanca, October 1936, this episode is an eye-opening, passionately delivered piece that deconstructs the myths and restores Unamuno’s stand—and fate—to its rightful place in Spanish memory.