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Nieves Con Costrina
Ser podcast. En la Cadena SER. Cualquier tiempo pasado fue anterior. Con Nieves con costrina. 29 de julio de 1619 Don Fernandito de Austria, de 10 años, hijo del rey de España Felipe III, alias El Tolay, es nombrado cardenal. Apenas siete meses después, el 1 de marzo de 1620, Don Fernandito fue designado administrador perpetuo del Arzobispado de Toledo con una renta anual de proporciones escandalosas. Repito, por si se les Ha pasado el 10 añitos. El chaval fue nombrado cardenal con 10 añitos. ¿Sabes lo que es un cardenal infante? Pues dicho a lo bruto, uno de los hijos del rey sin derecho al trono, al que convenía integrar en la jerarquía eclesiástica. Si lo decimos finamente, un cardenal infante es un chanchullo entre dos bandas, la Iglesia y la Monarquía, para que el miembro en cuestión sepa cómo hacerse un corrupto de provecho desde pequeñito, que sepa cómo se adquiere posición sin merecerla y cómo se trinca mucha pasta sin esfuerzo. Es decir, y dicho mucho más refinadamente aún, al segundón de la familia real se le nombraba cardenal por el artículo 33, sin necesidad de que tuviera ni vocación sacerdotal, ni espíritu caritativo, ni mucho menos decencia. De los votos de obediencia, castidad y pobreza, eso ya ni hablamos. Y en los dos casos que tenemos en la Monarquía Hispánica se trataba de infantes, que lo eran en los dos sentidos del té hijo de rey sin derecho al trono y además, niños. El Papa no nombraba cardenales atipos que demostraran méritos morales o espirituales en la concesión de la púrpura por parte del Papa, que así se llama cuando conceden al interesado la dignidad del cardenal. De ahí que se llamen purpurados a estas fashion bifting con faldas. Por cierto, que me enrollo, pero ¿Han visto cuánto eufemismo gastan? Concesión de la púrpura, purpurados, dignidad. Pues en realidad los cardenales eran cargos de lo más indignos, porque eran nombramientos políticos, sobre todo para gestionar la pasta que recaudaba tal o cual arzobispado. Los arzobispados son las sucursales de la multinacional. Igual que los grandes bancos tienen sus oficinas repartidas por determinado territorio, el Vaticano tiene los arzobispados. Es exactamente lo mismo. Se trata de controlar el dinero por barrios. Y como se pueden imaginar, había guantazos entre los nobles por pillar un arzobispado o por ser nombrado cardenal. Porque esta es otra. Todos los cardenales eran aristócratas o infantes, o duques, o condes, o marqueses infantes que han sido nombrados cardenales. Hay cinco tres portugueses y dos españoles. En el caso español tenemos a un Austria y a un Borbón. Y los dos trajeron consecuencias inesperadas para la historia de España. Muy graves. El Austria se llamaba Fernando, Don Fernandito lo llamaban. Era el tercero de los hijos varones de Felipe III. Y al chavalín lo nombraron, ya lo hemos dicho, cardenal con 10 años. Y el Borbón se llamaba Luis Antonio. Era hijo de Felipe V y hermano de Carlos III y llegó a Cardenal con 8 años. Criaturita. La costumbre en las casas nobles era que el chico primogénito heredara el título, que el segundo se quedara en reserva por si se moría el primero y al tercero se le encajaba en la rentable empresa eclesiástica. Y eso también hicieron las casas reales de España y Portugal. El chaval mayor quedaba como heredero del trono, el segundo estaba en el banquillo por si cascaba el príncipe, y al tercero de los infantes, si se daban las circunstancias, se le metía no a cura, sino directamente a cardenal del tirón. Los trámites y la meritocracia son para la indocta plebe. Aunque vamos a centrarnos en los dos cardenales infantes españoles, no podemos dejar de mencionar a uno de los tres portugueses que al cardenal infante Alfonso, al que su padre, el rey de Portugal Manuel I, pretendió en 1512 que el Papa lo nombrara cardenal con tres años. Tres años. Julio II, uno de los papas con más mala leche que recuerda la historia del pontificado, mandó al rey a freír espárragos porque las leyes canónicas prohibían acceder al cardenalato antes de los 30 años. Pero claro, estamos hablando de Iglesia y Monarquía, como digo, dos bandas delincuenciales que se hacen trampas al solitario cuando se trata de obtener rendimientos económicos. Así que sólo hubo que esperar a que corriera el escalafón y llegara el siguiente papa, León X, que al final se dejó enredar y nombró cardenal al infante Alfonso con 8 años y poco después lo nombró arzobispo de Lisboa. Ni se imaginan la pasta que había detrás de todo esto. Pero nosotros vamos a los dos cardenales infantes patrios y empezamos cortándole el traje al a don Fernandito de Austria. Pero antes hay que dar contexto a su extravagante nombramiento en 1619. Porque en este contexto entra el mayor corrupto de la historia de este país hasta que arrebataron el récord desde el Partido Popular. El duque de Lerma. El valido, la mano derecha y la izquierda del rey Felipe III. Y ya saben que la sinvergonzonería de este político era tal, su avaricia tan desmesurada, que se le acabó desmoronando el chiringuito. Una vez descubiertas sus corruptelas, el duque de Lerma supo que su destino era la cárcel o el patíbulo. Y aprovechando sus buenos contactos en Roma, decidió ampararse en la Iglesia, una eficaz refugio de delincuentes desde hace siglos. El Papa Pablo V le adjudicó el capelo cardenalicio, lo cual le libró de ser juzgado. De ahí, alguna vez lo hemos contado también, que se popularizarán los tres famosos versos que para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado. Una vez estrenó su nuevo estilismo con faldas y encajes, el cardenal duque de Lerma quiso dar el siguiente paso para seguir engordando la faltriquera. Solicitó también ser arzobispo de Toledo, porque por aquel entonces el arzobispado de Toledo estaba considerada la más alta dignidad espiritual de la cristiandad después del papado. Era el obispado más rico de España, seguido por el de Sevilla. Así que imaginen la pasta que manejaba el arzobispo titular. Unas fuentes hablan de 250.000 escudos anuales y otras de trescientas mil coronas. ¿Como no sé trasladar la equivalencia de una u otra moneda al pastizal que supondría en la actualidad? Dejémoslo en que eran muchos millones de euros los que recaudaba esa sede toledana. Porque tanto entonces como hoy, los curas son mucho de recaudar y y poco de contribuir al bien común que le den. El cardenal duque de Lerma quiso manejar aquel enorme presupuesto, pero como ya estaba más calado que un melón de Villaconejos la oposición se puso en marcha para impedir que el Papa lo nombrara también arzobispo de Toledo. Había que frenar esa maniobra. Y como entre chorizos andaba el juego, ante la chorizada de uno había que proponer una chorizada mayor. Si el duque había conseguido ser cardenal para luego alcanzar el arzobispado al Papa había que proponerle a alguien de más alto standing para que lo nombrara también cardenal e inmediatamente después le concediera también el arzobispado de Toledo. Y nadie de más alto standing que un hijo del rey, un infante que era un niño. Vale. ¿Y quién dijo que eso fuera un problema? Y así se matarían dos pájaros de un tiro. Por un lado se apartaba del cargo al cardenal duque de Lerma y por otro la caja registradora del arzobispado quedaría bajo el control del rey de España en la figura de su hijo, el cardenal infante, el papa Pablo V. Entre un duque y un infante real no podía tener dudas, aunque el duque fuera un delincuente de 66 años, viudo y con dos hijos, y el infante un mocoso de 10 años. Y cierto, el Papa no lo dudó, sobre todo porque no repararon en gastos a la hora de sobornar y comprar voluntades para convencer al Papa de que otorgara el capelo cardenalicio al infante Fernandito. Entre los estúpidos argumentos esgrimidos desde la Corona se le dijo al Papa que nunca antes el hijo de un rey había sido arzobispo de Toledo y que ese error histórico había que repararlo, o sea, no se puede tener más morro. Si alguien está preguntándose cuánta ilusión le hacía un chaval de 10 años ser primero cardenal y luego arzobispo, pues la verdad, salvo para salir de mamarracho en los carnavales de Cádiz, ninguna. A don Fernandito le recordaron que una vez concedida la dignidad púrpura y la titularidad del arzobispado de Toledo, estaba obligado a guardar castidad y decencia. Pero el que se lo recordaba estaba descojonado de la risa. Por dentro, claro. Así que imaginen también cómo se lo tomó el propio cardenal infante Fernando de Austria según fue creciendo.
Emma Vallespinós
Titi, me preguntó si tengo muchas novias, muchas novias. Hoy tengo a una, mañana otra.
Nieves Con Costrina
Pero no hay boda.
Emma Vallespinós
Titi, me pregunto si tengo muchas novias, muchas novias. Hoy tengo a una, mañana otra.
Nieves Con Costrina
Su padre, El rey Felipe III el Tolai, murió enseguida, cuando el cardenal infante tenía solo 12 años. Así que subió al trono Felipe IV, el playboy de los Austrias, hermano de don Fernandito, que se ocupó de que el chaval tuviera una esmerada educación. Inició el cardenal infante don Fernandito estudios teológicos, que por supuesto no terminó, porque a él le gustaban las armas, la juerga, la caza. Y todo se le daba muy bien, la verdad. Y era muy listo, listísimo. Era un magnífico estudiante. Tan listo y espabilado que su hermano el rey empezó a darle responsabilidades de Estado. Lo nombró virrey de Cataluña, gobernador del Milanesado, vicario general de Italia, gobernador de los Países Bajos, comandante de los ejércitos. Y sí, además de todo esto, seguía siendo cardenal y arzobispo de Toledo. Lo fue hasta que se murió. Y no, no atendía los deberes y obligaciones propios de los cargos eclesiásticos, porque para eso estaban otros del arzobispado. Lo único importante eran los muchos millones de euros que se manejaban. De ahí debe venir eso de Dios proveerá, pero leche siempre provee a los mismos, porque Dios es uno de los suyos. Debe ser eso. Como virrey de Cataluña no triunfó Fernandito porque tenía que conseguir que los catalanes hicieran una aportación económica a la Corona. Y no estaban ellos por la labor. Y muy bien que hicieron en ese caso. Porque no sé si sabrán, pero fue por aquella época cuando la monarquía de este país empezó a liar la parda en Cataluña y la lió Felipe IV. Porque los felipes en general son de meter mucho la pata por aquellas tierras. Por recordarles este asunto, aunque sea muy por encima, decir que a principios del siglo XVII Este territorio hispánico era un conjunto de reinos. Llamémoslo autonomía, si quieren. No era un país unificado, con la misma ley, la misma administración, con los mismos organismos. No. Cada uno de esos territorios tenía sus leyes, sus estructuras administrativas y fiscales, sus formas de gobierno. Esto no le gustaba al Conde Duque de Olivares, el valido de Felipe IV, el mangoneador mayor del reino, que era como el Núñez Feijóo de la época, con la pesadez de la unidad de España y el centralismo. Pero también tenía mucho de José María Aznar metiendo las narices en guerras ajenas con tal de salir en la foto. Eso era el Conde duque de Olivares. Y su proyecto era hacer desaparecer las singularidades de cada reino, estado o señorío que integraban la Monarquía Hispánica, incluido Portugal. Porque en aquel momento Portugal estaba integrada en la Monarquía. Era España. Portugal y España eran una. Y Escuchen como el conde duque de Olivares le manifestó al rey Felipe IV lo que había que hacer. Tenga Vuestra Majestad por el negocio más importante de la monarquía, el hacerse rey de España. Quiero decir, señor, que no se contente Vuestra Majestad con ser rey de Portugal, de Aragón, de Valencia, conde de Barcelona, sino que trabaje y piense por reducir estos reinos de que se compone España al estilo y leyes de Castilla, sin ninguna diferencia, que si vuestra Majestad lo alcanza, será el príncipe más poderoso del mundo. Es decir, le estaba diciendo al rey que se cargara todas las identidades y que impusiera en todo el territorio el estilo y las maneras de Castilla. De aquí viene todo el lí los que ahora se quejan de que se rompe España son los herederos de los que rompieron la paz establecida. ¿Do you really think?
Emma Vallespinós
You can just put it in a safety, in a painting. Lock it up in the.
Nieves Con Costrina
El caso es que el conde duque se inventó una cosa que se llamó la Unión de Armas y la puso en marcha por la brava, sin contar con nadie. Consistía en la creación de un gran ejército nacional español compuesto por todos y financiado por todos. Ordenó que cada reino, cada Estado y cada señorío de la monarquía Hispánica estuviera obligado a colaborar en cada guerra en la que se metiera el rey. Es decir, Olivares aplicó una política de centralización, saltándose convenios, pisoteando fueros, pasando de privilegios que os acordados con los distintos territorios de esta España nuestra. Y claro, eso no gustó en Aragón, ni en Navarra, ni en Portugal, ni en Cataluña, porque decían, tenemos poca miseria en casa como para estar destinando recursos a pegarnos con extranjeros cada vez que el rey de España se mete en una guerra. Por consejo de Aznar. De Aznar no, hombre, del conde duque de Olivares, quería decir. Y la guerra de los 30 años en la que estábamos metidos en aquel primer tercio del siglo XVII era una mujer muy, muy gorda. Así de calentito estaba el panorama en la Península y en Europa. Poco dinero dentro y mucha bronca fuera. Cuando nombraron virrey de Cataluña al cardenal infante, que no solucionó un mojón, porque eso ya no había quien lo solucionara, pero como era un estupendo estratega y un hábil negociador, a Fernando de Austria lo mandaron a gobernar Milán, Países Bajos, después a guerrear con los suecos, a guerrear y a ganar, ojo, porque lo hacía muy bien, o sea que fíjense la cantidad de cosas que hizo este hombre. Y eso que se murió en Bruselas con solo 32 años. El cardenal infante Fernando de Austria no solo se desentendió de sus obligaciones eclesiásticas y sus deberes cristianos. Esas chorradas son solo para que se las coma la plebe, no para que las cumplan quienes se las inventaron. Es que también se pasó por debajo de la sotana el voto de castidad que juró. Y no es que tuviera algún devaneo sexual, es que el tío no paraba. Miren qué finamente explicó el embajador veneciano las enfermedades venéreas que se pillaba por remangarse las faldas y saltar de cama en cama siendo cardenal. Abro comillas. Algunos desórdenes juveniles le han obligado a guardar cama en los años pasados. Claro que sí, guapí. Ahora resulta que la gonorrea y la sífilis en un miembro de la casa real son desórdenes juveniles. De los pecados sexuales del cardenal Fernando de Austria derivaron al menos dos hijos de estrangis, niño y niña. Del niño poco se sabe, poca documentación hay. A la niña la metieron en el convento de las Descalzas Reales y allí vivió hasta los 74 tacos. En el fondo, el cardenal Fernando de Austria era, como sus otros dos hermanos, truenos en lo de perseguir mujeres, tal y como lo describe uno de sus biógrafos. Y como la historia es producto de una cadena de acontecimientos, una concatenación de errores o aciertos, una sucesión de cosas impredecibles, ahora, visto con la distancia de casi cuatro siglos, podemos jugar a eso de qué hubiera pasado si. Jugar a eso que llaman historia contrafactual, es decir, imaginar qué podría haber ocurrido si tal o cual decisión no se hubiera tomado. Porque lo de meter al infante Fernando a cardenal fue un tremendo error de cálculo. Echaron unas cuentas que no salieron porque en el momento que lo vistieron con las faldas había suficientes herederos para suceder al rey Felipe IV. Hermanos, hijos, sobrinos, para asegurar la continuidad de los Austrias en el trono. Pero mira tú, todos se fueron muriendo. Y cuando le llegó la hora de morirse al propio rey, a Felipe IV, resultó que no había un maldito heredero directo que llevarse a la sucesión, salvo el peor, el piltrafa de Carlos II, el tipo al que no le entraban más enfermedades en el cuerpo y que por tanto no dejó tampoco heredero. Preguntémonos, ¿Y si al infante Fernando de Austria no lo hubieran metido a cardenal con 10 años? Pues que entonces lo habrían casado con alguna infanta europea. Y más que probablemente de ese matrimonio habrían nacido varios hijos oficiales al margen de los de estrangis que formarían parte de la línea de sucesión al trono. Y aunque el infante Fernando se muriera joven, habría dejado en el mundo varios infantes varones que habrían dado continuidad a la dinastía. Carlos II se hubiera muerto sin liarla, nos habríamos ahorrado la guerra de Sucesión y los Borbones de los pelucones se habrían extinguido en las guillotinas de la Revolución Francesa en vez de estar aún dando tumbos por estos lares hispanos. En fin, cada país tiene lo que se merecen sus súbditos. Si los súbditos no hacen nada para impedirlo, claro. Dejamos para el final al otro cardenal infante, el Borbón. Un prenda que también provocó, sin quererlo él, varios virajes estrafalarios en este estrafalario país. Historias CON sonido Cara con Emma Vallespinós Llega el turno de la primera de nuestras historias con sonido. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Hablabas hace un momento de chorizos, de trincadores de pasta, de corruptos, Lea sede el duque de Lerma, ya sabes. ¿Y saben lo que nos escuchan? Que esta sección tiene a veces un punto de discos dedicados que aquí tenemos, como Querencia por buscar canciones que les vayan como anillo al dedo a ciertos personajes. Y al Jeta de hoy le dedicamos nuestra cara. El tema Ratonera, que es una canción de 2014 de Amaral.
Nieves Con Costrina
Una canción para los Jetas. Muy bien. ¿La escuchamos?
Emma Vallespinós
No sé cómo duermes por las noches, estúpido farsante. Si mientes más que hablas. Allí por donde pasan los de tu calaña ya no crece nada. Golpes, amenazas y promesas vanas. Rey de los ladrones, príncipe de espadas, Has tenido suerte hasta ahora. Has tenido mucha suerte hasta ahora. Puedes intentar que te perdone Dios, No lo haré yo. Puedes intentar que te perdone Dios, No lo haré yo. No lo haré yo. Tú te representas el pasado, haces del presente una ratonera. No tendrás futuro ni descanso, esa es tu condena. Ojalá sintieras el miedo que generas, Ojalá que no sintieras. Puedes intentar que te perdone Dios, No lo haré yo. Puedes intentar que te perdone Dios, No lo haré yo. No lo haré yo. Tiembla, tiembla que tu final se acerca. Oh, tiembla, tiembla. Y el peñulo cortó la cuerda y se rompió la rueca.
Nieves Con Costrina
Contarte el arte Ana Baltierra, Si hablamos de las dinastías austriaca y borbonato y de la pasta que trincaron los Cardenales Infantes, tiene que salir arte por algún lado. Porque donde hay curas y hay reyes, hay arte. Es donde está la pasta. Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte seguro que le saca punta a todo esto. Hola, Ana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves. Efectivamente. Quizás lo bueno que tengan toda esta gente con tanto dinero es esta parte del arte. Y hay una historia muy curiosa de la que vamos a hablar hoy, en relación del pintor Luis Paret con el Cardenal Infante Don Luis. Realizó para él muchas obras, convirtiéndose en su más importante mecenas. Debieron tener mucha confianza este pintor Luis Paret y este Cardenal Infante don Luis, al nivel de cuando una dice que cuando hay confianza da asco, Nieves, porque parece que el pintor terminó trabajando de alcahuete para él. Eso lo explicaría mejor, Nieves, Y esa ella es la fuente que yo. Y con más gracia además. Pero un alcahuete es, según la RAE, la persona que procura o facilita una relación sexual entre dos personas. Es decir que el pintor Luis Paret se dedicó a ejercer de mediador entre el Cardenal Infante don Luis y sus múltiples relaciones sexuales con mujeres de la época. Y lo de mediador es un decir, porque como el Cardenal Infante era Cardenal Infante, cualquiera le decía que no. La relación entre el artista y el cardenal Infante terminó en algo terrorí el rey Carlos III acusó a Luis Paret de procurar mujeres jóvenes a su mecenas y le desterró a Puerto Rico. Como ves, Nieves, la historia terminó en tragedia para el pintor.
Nieves Con Costrina
¿Y este Luis Paret quién era?
Ana Baltierra
Bueno, era uno de los escasos artistas españoles que la segunda mitad del siglo XVIII pintaron en estilo rococó francés. El rococó era este estilo muy decorado y pomposo, un poco rocambolesco, creado y que tuvo muchísimo éxito en Francia. El pintor más famoso de este estilo es Watteau, y por eso a Luis Paret se le llamó el bateau español. Lo cierto es que el padre de Louis Paret era francés, así que quizá la cabra tira al monte. Este pintor se hizo famoso por su relación con el infante don Luis. Al Infante le gustaba la buena vida, como bien has dicho, y eso incluía coleccionar obras de arte. Así que en 1770 contrató a Luis Paret como su pintor de cámara.
Nieves Con Costrina
¿Y que pintó para el Cardenal Infante? Luis, yo, con tu permiso, le quito eso del don a toda esta fauna borbona que es lo último que merecen un don.
Ana Baltierra
Por supuestísimo. Se lo quito yo también.
Nieves Con Costrina
El tal Luis este.
Ana Baltierra
Bueno, pues quizá de las cosas más curiosas que hizo es lo que conocemos como pintura animalista, que consistía en pintar animales. Es un género que se puso de moda en el norte de Europa en el siglo XVII, pero que en España no tuvo demasiado éxito. Luis Paret se dedicó a pintar animales. Tenía como mascotas este cardenal Luis, por ejemplo, cebras. Una de ellas La pintó en 1774 y puso una nota debajo. Fíjate qué curiosa. Abro comillas, la traduzco. También estaba en latín. Ludovicus Parect pintaba en el año 1774 la cebra copiada de la natural que existe viva en posesión del serenísimo señor don Luis. Bueno, esto ya no es nuestro Luis Antonio Jaime de Borbón, Infante de España.
Nieves Con Costrina
Cierro comillas. Puede que a la Audiencia le suene raro que Luis de Borbón tuviera una cebra, pero que era la moda.
Ana Baltierra
Efectivamente, es que no eran mascotas, era coleccionismo de animales, algo que estuvo muy de moda en las cortes europeas en el siglo XVIII. Esta moda hizo que monarcas y nobles rivalizaran para ver quién adquiría el animal más raro y exótico. Nieves, Conseguir estos animales y mantenerlos era algo muy, muy caro. Pero claro, el infante se había hecho también muy rico ejerciendo como cardenal y arzobispo de Toledo y Sevilla, y tenía diner a espuertas para no solo comprar y mantener a estos animales, sino también para contratar a alguien como Luis Pared para que los pintase así como a lo loco. La verdad es que esta pintura de la cebra es preciosa. Está en el Museo del Prado. Es una aguada que es como una acuarela, pero con la pintura que tiene más tinte, más espesa. Hay una arquitectura detrás y a los pies del animal están los aparejos necesarios para su cuidado.
Nieves Con Costrina
¿Qué más animales pintó Luis Pared para el infante Luis?
Ana Baltierra
Pues también pintó su colección de aves. Esta era una excentricidad del infante Luis un tanto desagradable. Tenía la lo que conocemos con el nombre de Gabinete de los Pájaros del Palacio Real, que era un cuarto decorado con frescos que representaban aves. Hasta aquí bien. El infante Luis se trasladó al Palacio Real de Madrid, ocupando varias habitaciones, donde creó un gabinete de Historia Natural. Ojo, que ocupó cinco habitaciones o piezas, tres dedicadas a aves, una a insectos y otra a cuadrúpedos. Y las paredes y el techo de la zona de los pájaros estaban llenos de aves pintadas, unas volando, otras se simulaban posarse en una cornisa o en la parte de arriba de una puerta. Y aquí el infante Luis tenía una mesa de billar, una colección de aves disecadas y otra de aves enjauladas. Como ves, muy bonito y muy agradable todo para la vista. Y Luis Pared recibió el encargo de hacer el álbum retratando estas aves donde él se dedicaba a jugar al billar.
Nieves Con Costrina
¿Pero pintó todas? ¿Pintó todas estas aves? Tal Pared, este el colega.
Ana Baltierra
Aquí viene el meollo, la cuestión. Al menos pintó 23 de ellas, al menos que tengamos constancia. Pero es que dejó el trabajo inacabado, Nieves. Casi todas estas pinturas, que eran también aguadas, se dispersaron a su muerte en manos de sus herederos. En el Museo del Prado conservamos dos una que se llama oropéndolas, que es un ave preciosa de color amarillo limón y un colirrojo real. No son las típicas láminas de la época para estudios anatómicos de animales, sino que tienen realmente un componente artístico espectacular. Por ejemplo, en la oropéndola hay incluso un trampantojo. La cola de la hembra, si nos fijamos, desborda el marco dorado sobre la que está puesta, generando así como el efecto de estar delante. Eso sí, en las pinturas de Pared estas aves están muy rígidas, por lo que se ha creído que estaría copiando las que tenía disecadas el cardenal Infante. Que ya son ganas, Nieves, de llenar de cadáveres una habitación de tu casa. Con lo bonito que son los pájaros vivos.
Nieves Con Costrina
Eso es horrible. ¿Y por qué dejó el trabajo a medias este hombre?
Ana Baltierra
Bueno, este es el meollo del que hablábamos antes. Por lo que comentábamos al principio, Luis parece. Parece que fue alcahuete del infante Luis. Al enterarse Carlos III, se agarró un mosqueo descomunal y encargó a su confesor, el padre Leta, que era decano del Consejo de la Suprema Inquisición, el castigo para todos los implicados en esta historia, entre ellos este pintor, Luis Paret. El pintor se libró de la cárcel a cambio de aceptar el destierro en Puerto Rico. En Puerto Rico, los reos deportados por el rey de España de la época estaban en libertad, pero no podían salir de la isla. Paret estuvo allí casi tres años y no sabemos muy bien lo que hizo. Allí figura un pago por un monumento de Semana Santa y alguna pinturita. No obstante, no dejó de apelar la reconsideración de su condena hasta que fue conmutada por medio de una concesión real. Le dieron el perdón, pero le impusieron, curiosamente, abro comillas, el alejamiento temporal a 40 leguas de la corte y los sitios reales.
Nieves Con Costrina
El rey no quería que se acercara a su hermano ni en broma.
Ana Baltierra
Efectivamente, que no rondara. Puede volver, pero no rondes. La vuelta a España fue con condiciones. Tenía que vivir alejado de la Corte, o más bien del Cardenal Infante. Así que se fue a vivir a Bilbao. Allí estuvo diseñando fuentes públicas y participando en la edición de libros. Lo curioso es que siguió, o sospechoso, depende como lo mires, es que siguió recibiendo el salario del Cardenal Infante hasta que éste murió, aunque no realizó ningún encargo pictórico más suyo. He aquí que planea la sombra de la sospecha sobre lo que sabría o tendría para callar. Me quiere sonar, Nieves, que un jugador de balonmano también ha llegado a un acuerdo parecido.
Nieves Con Costrina
No te extrañe, no te extrañe. De los Borbones no te extraña nada y de los allegados tampoco. Cuanto más oscuro, más cierto será. ¿Hasta cuándo estuvo así la cosa?
Ana Baltierra
Pues hasta que se murió el infante don Luis, que es cuando Carlos III le permite regresar a la Corte, que era la gran ansia de Paret trabajar y ascender socialmente la Corte. Seguramente por eso terminó haciendo estos trabajos extra para el Cardenal Infante, por intentar subir más rápido ascendiendo. Antes de volver a la Corte estuvo pintando vistas y planos de los principales puertos del Cantábrico por encargo de Carlos III. Así que cuando quiso volver ya entró al servicio de Carlos IV. Carlos IV le va a encargar una obra nueva, la jura de Fernando VII como príncipe de Asturias, que estará en el Museo del Prado también. Cualquier concostinoadicto sabe que la mención de esta pintura acaba de abrir un melón que nos daría para 10 programas más. Así que antes de que empieces a despotricar contra el mastuerzo, yo cierro la sección de hoy.
Nieves Con Costrina
Echamos el cierre. Impresionante obra la de la Jura del Mastuerzo. Además a mí me encanta, me flipa. Y me ha flipado también conocer a Luis Pared. Muchísimas gracias, Ana. Magnífica historia.
Ana Baltierra
Gracias, Nieves.
Nieves Con Costrina
El invitado con Jesús Pozo.
Emma Vallespinós
Ma chambre d' une cage, le soleil passe son bras par la fenêtre, les chasseurs à ma porte comme les petits soldats qui veulent me prendre Je ne veux pas travailler Je ne veux pas déjeuner.
Nieves Con Costrina
Jesús Pozo, da rabia cortar esta canción tan bonita.
Jesús Pozo
Desde luego.
Nieves Con Costrina
Simpático. Bueno, Jesús Pozo, que viene con un invitado, me consta que invitado, de altura sapiencial, que nos va a ilustrar sobre un personaje que ha pasado por aquí de perfil, un tipo que nos cae mal. Hola, Jesús.
Jesús Pozo
Hola. Con costrina, perdón. El Conde Duque de Olivares. Esta música viene perfecto para el tema. Un personaje crucial en los siglos XVI y XVII en Castilla e impulsor del precedente del Palacio de Versalles, que es el Palacio del Buen Retiro de Madrid. He hablado con Ángel Aterido, doctor en Historia del Arte y profesor en la Complutense e investigador en la pintura de España y en Italia del Renacimiento y el Barroco. Así empezó el retiro.
Ángel Aterido
¿Qué es lo que hace el Conde Duque? Pues en principio, donde hay lo que se llamaba una pajarera, es decir, un enorme jaulón a las afueras de la ciudad, decide crear ahí, muy cerca del Convento de los Jerónimos, de un monasterio que ya tenía un cuarto real previamente. Cuando hablo de cuarto real es que tienen unas dependencias los miembros de la familia. Vamos a hacer un pequeño palacio, no llega a ser un palacio grande, pero que está anejo al monasterio y que se habían hecho ya ceremonias de la monarquía en época de Felipe II sobre todo. El Conde Duque organiza la construcción además en tiempo récord, en los años 30 del siglo XVII. Un enorme palacio que además debió de ir creciendo sobre la marcha. La ambición del proyecto, y eso también representa, repercutió finalmente en cómo se construyó y la estructura que tenía.
Nieves Con Costrina
Por cierto que por uno de esos cruces de razas caninas nobiliarias, el título de Conde Duque de Olivares sigue ahí, lo acapara el Duque de Alba.
Jesús Pozo
Es que los aristócratas son como las pilas de Uracel, duran y duran y se protegen para mantenerse en el tiempo y en los privilegios. Nada nuevo bajo el sol. Sigo con Ángel Laterido y el El.
Ángel Aterido
Retiro, después de que se incendiara el Alcázar de Madrid, acabó siendo la sede de la monarquía. Porque claro, mientras estaban construyendo Palacio Real, Felipe V se traslada allí con toda la corte, todas las colecciones que se habían salvado del Alcázar se llevan allí. Es decir, que tiene un momento de esplendor. Y de hecho, Fernando VI, por eso le das empujón, porque todavía no está acabado el Palacio Real y están viviendo allí. Fernando VI no pisa el Palacio Real, se muere antes de que lo terminen. Entonces era un palacio que además Carlos III, digamos que lo estaba empezando a dedicar a otras cosas, porque no olvidemos que el Paseo del Prado en ese momento se ha urbanizado en tiempos de Carlos III, Fernando VI, Carlos III, y el rey acaba de ceder terrenos para el Jardín Botánico. Se está construyendo lo que es el Museo del Prado, es decir, el Museo de Ciencias, el Gabinete de Ciencias, que es lo que iba a ser, y en las dependencias del Retiro estaba el Gabinete de Máquinas, que era una instalación con maquetas, con modelos de artillería, algo así como un gabinete geográfico muy importante. De manera que esa zona se estaba reconvirtiendo en una zona científica. De hecho también con el observatorio, era una especie como de colina de las.
Jesús Pozo
Ciencias, pero ya sabes con costrina, que los nobles españoles, sobre todo en esa época, no se remangaban mucho. Ellos disparaban con pólvora de rey.
Ángel Aterido
En el origen, el Conde Duque se asesora, hay un arquitecto italiano, Giovanni Battista Crescenci, y que había sido superintendente de las obras en el Papado, había llevado una capilla muy importante en Santa María Maggiore. Es llamado en principio para toda la arquitectura del Panteón del Escorial, pero acaba siendo un consejero, un hombre que importa mucho en las cuestiones artísticas, a principios del reinado de Felipe IV, finales de Felipe III, principio de Felipe IV. Y claro, Conde Duque encuentra el lenguaje visual para lo que él quiere hacer. Quiere un corte en fiestas, pero vamos a decir con gusto. Y va a ser otro arquitecto, Alonso Carbonell, porque lo de mancharse en lo de la nobleza en España trabajando era complicado. Los italianos les daba un poco lo mismo, dibujar y lo que fuera, pero en Castilla era más complicado. Va a ser Alonso Carbonell, que es un arquitecto que además es el que va a hacer el convento donde se quiere enterrar el Conde Duque, es decir, que va a ser el arquitecto del Conde Duque, es el que va a realizar esas ideas en un lenguaje que no era italiano, sino que era un lenguaje puramente español.
Nieves Con Costrina
Y eran los únicos que disfrutaban del Retiro. Además, todo para el pueblo, pero sin.
Ángel Aterido
El pueblo al Retiro no se empieza a entrar a esta época de Carlos III, que hay un horario muy limitado y hay que ir hasta presentable y guapo, no puedes entrar de cualquier manera y no es público. Hasta el siglo XIX era absolutamente reservado para la corte el rey, las casas del rey, de la reina, de los infantes y del príncipe, cuando los hubo, y toda la nobleza al servicio del monarca. Ten en cuenta, había Consejo de Italia, Consejo de Flandes, es decir, que aquí había familias nobles de todas partes. Los miembros de los consejos también participaban en nuestras fiestas. En los diarios que conocemos sabemos que estos nobles tenían acceso y cerrado a.
Jesús Pozo
Calicanto, porque además era un espacio de fiestas para entretener a los reyes y.
Ángel Aterido
Su corte, los cumpleaños de la familia real, la celebración de alguna victoria, los carnavales. Los carnavales debían de ser, como nosotros entendemos, subvertir la realidad, pero hasta un punto que a nosotros hoy nos sorprendería. La gente no sabe que Velázquez se tuvo que vestir de mujer para una celebración y tener a su frasecita en una comedia que se representa en la celda, unas carnes tolendas en unos carnavales. Las dos fiestas habituales eran las de toros, que se hacían en una de esas grandes plazas cuadradas, y las fiestas teatrales. Era muy frecuente, sobre todo el cumpleaños de los reyes, de las infantas. Se celebraban, se organizaban enormes tramoyas en una instalación específica que había, que era el Coliseo. Tenían su propio teatro, que era un teatro de ópera con una maquinaria inaudita en Europa a día de hoy nos sorprendería. Y se traían a los tramoyistas italianos más importantes del momento, de Florencia, de otras zonas de Italia, para el diseño de todas esas escenografías.
Jesús Pozo
Ese gran espacio teatral que dice Ángela, tedido que era el Retiro, no sólo era el más completo de España, era de media Europa.
Ángel Aterido
Era un teatro muy peculiar porque al final del escenario había una puerta que se podía abrir y conducía directamente al jardín, con lo cual podías utilizar como escenario también, como decorado, mejor dicho, el jardín. Y de hecho, de las pocas cosas que quedan al Retiro, existe todavía el estanque que estaba al final, el estanque de las campanillas, que todavía queda muy destrozadito el pobre, pero que está todavía ahí. Es una redundancia, pero era espectacular. Y la gente además acudía, no penséis en butaca, la gente acudía de pie. Solamente el rey podía estar sentado y algunos nobles. Y venían los mejores actores de Europa a actuar aquí, lo que justamente luego va a ser Versalles, a finales del XVII y ya en el siglo XVIII. Pero el primer gran modelo a ese nivel y a esa escala es el Retiro.
Nieves Con Costrina
Qué bien se lo pasaban ellos. Qué barbaridad. No reparaban en gastos para su disfrute exclusivo en escenarios exclusivos.
Jesús Pozo
Pues hubo uno que no se lo pasaba bien. Si los franceses no hubieran medio destrozado el Retiro y tu amigo el más tuerzo no lo hubiera rematado, ahora lo disfrutaríamos completo.
Ángel Aterido
El Coliseo tuvo dos momentos brillantísimos. Calderón de la Barca, las grandes comedias las hace para el Coliseo en Retiro. El momento de los Austrias. Felipe IV cuando enviuda, después cuando se casa con Mariana de Austria, con su una mujer. Hay otro boom del espectáculo teatral y todo el reinado de Carlos II. Es decir, fue brillantísimo a nivel escenográfico y de esas decoraciones teatrales. Y después Fernando VI, ya a mediados del siglo XVIII, renueva todo el teatro, una maquinaria nueva, incluso había una especie de gran artefacto con espejos y con velas que se llamaba el Sol, que se metía dentro del escenario y fingía un amanecer. Hacían unos espectáculos brutales. ¿Qué sucede con esto? Pues que después de la guerra de Independencia, el Retiro había quedado bastante mal, porque los franceses lo habían utilizado como cuartel, incluso habían hecho un fortín que había destruido buena parte del jardín. Pero a Fernando VI no tuvo especial interés en recuperar aquello y poco, poco a poco, se fue degradando y se acabó vendiendo lo que es ahora mismo el barro de los Jerónimos. Quedan tres trocitos de lo que era el complejo del Buen retiro con costrina.
Jesús Pozo
¿No echas de menos en todo esto que nos cuenta Ángel, ha tenido alguna institución?
Nieves Con Costrina
Bueno, yo echo de menos a una multinacional, a una empresa, no a una institución. Aquí falta por meter cuchara a los curas.
Ángel Aterido
El jardín además era un secarral. Hubo que desviar agua para alimentar todo aquello, incluyendo un estanque. El estanque actual es todavía lo que queda de una estructura hidráulica enorme, con una ría, con lo que se llama el río Grande y el río Chico, y alrededor muchísimas ermitas. Y esas ermitas tenían una función a priori religiosa, pero era habitual que tuvieran también detrás otro jardín privado o incluso lo que fue la ermita de San Pablo. Se llegó a hacer un teatro al aire libre en el que toda la escenografía era la fachada trasera de esa ermita que se había pintado por los artistas italianos y que se celebraban las fiestas dentro y fuera.
Nieves Con Costrina
Sorprendente para bien ellos.
Jesús Pozo
Terminamos la conversación con Ángela Teddo hablando de cómo era el Palacio del Buen Retiro por dentro.
Ángel Aterido
Para la decoración del Retiro se encargan series completas de pinturas a romanos. Se traen paisajes también a Nápoles, una serie sobre los emperadores romanos. Siempre la emulación del poder con la antigüedad romana era recurrente. Para los pintores de corte también hubo trabajito porque se hizo un gran salón con las glorias de la monarquía que se encargaron a los mejores pintores del momento. Y a Velázquez le cupó hacer los retratos reales y la reedición de breve. Velázquez era bastante enchufado. No creo que fueran amigos, porque un rey en ese momento no era tan campechano como en la actualidad, por decirlo de alguna manera, pero sí que era una persona a su servicio durante muchísimos años. Él tenía lo que se llamaba entonces el rey le podía dar órdenes a boca. Normalmente las órdenes siempre son por escrito, pero al servicio de directo el rey no tenía por qué. Le daba las órdenes directamente y eso ya era un nivel superior en el universo de la corte.
Nieves Con Costrina
Oye, qué didáctico, qué entretenido y qué bien conocer ese retiro que parece que siempre ha estado ahí, pero que era el privilegio de unos pocos para disfrute de unos cuantos. A boca. Sí, a boca. La plebe detrás de las verjas, como siempre. Gracias al profesor Ángela Teherido. Y muchas gracias a ti por haberlo traído. Adiós. Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés.
Ángel Aterido
¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Emma Vallespinós
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas sueños. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Con Costrina
Debe ser que vestir sotana cardenalicia provoca una sobreexcitación del deseo sexual. Porque dio igual que a los dos infantes los convirtieran en purpurados, siendo unos movimientos. El caso es que ninguno creció imbuido del espíritu casto y cristiano. Los dos cardenales infantes que hemos tenido en España no paraban de brincar de novia en novia. Es que no paraban. Al cardenal infante Fernando de Austria ya lo hemos conocido y ahora vamos a conocer al otro prenda, a Luis Antonio de Borbón, hijo de Felipe V el Pértur y hermano de Carlos III el Guay. Al contrario que el Austria, que primero fue nombrado cardenal y luego arzobispo de Toledo, Luis Antonio de Borbón fue nombrado arzobispo de Toledo primero y luego cardenal. Ocho años tenía el chavalín Pero es que también recibió después el arzobispado de Sevilla. Ya se pueden imaginar el dineral que empezó a entrar en la cuenta corriente del infante, cardenal y doble arzobispo, su infantil eminencia Luis Antonio de Borbón. Este hombre acabó literalmente forrado. Pero no daba palo al agua. Las dos sedes arzobispales, la de Toledo y Sevilla, ni las pisaba. Las gestionaban sus administradores. Y además le fastidiaba mucho tener que disimular la cantidad de novias que se echaba y los hijos de estrangis que iba repartiendo por el reino. Por eso pidió que le liberaran de sus responsabilidades eclesiásticas cuando tenía 27 años, porque estaba harto de saltar de cama en cama a escondidas. Pero no se apuren por él. Como ex arzobispo de Toledo, ex arzobispo de Sevilla y ex cardenal primado de España, le quedó una renta vitalicia que añadida a los caudales que le proporcionaron los cargos de la multinacional, ustedes no tendrían tiempo de gastarse en 10 vidas que vivieran. A Luis Antonio, una vez dimitido de todos sus cargos eclesiásticos, le entraron las prisas por casarse. Pero sólo podía hacerlo con permiso del rey. Esto es así si alguien de la familia real se casa sin permiso queda apartado de la línea de sucesión. Pero Carlos III ponía inconvenientes a todas. A todas. A tal princesa le ponía una pega, a tal infanta le ponía otra. La princesa de más allá tampoco le gustaba. Porque tanto rechazo ocultaba un maquiavélico plan del rey. Verán, ya Saben que Carlos III llevaba reinando en Nápoles 25 años cuando el rey de España, su hermano Fernando VI, murió sin descendencia. Por eso le carlitos, calienta que sales. Pon a otro a reinar en Nápoles en tu lugar, que tú te vienes para España. Y cuando Carlos llega ya estaba mayorcito. Vino con 43 tacos y con una familia hecha. Y además su mujer ya malita, porque se murió enseguida. Carlos III ya tenía todos los hijos que pudo tener. Y eso fue un gran problema, porque la ley sálica que los Borbones se trajeron de Francia, además de no permitir reinar a las mujeres, también exigía que el heredero al trono fuera nacido y criado en España. Y resulta que todos los hijos que tenía Carlos III habían nacido en Nápoles, o sea que el heredero al trono no podía ser ningún hijo de Carlos III mientras estuviera ahí su hermano pequeño. El ex cardenal, ex arzobispo, Luis Antonio, con preferencia en la línea de sucesión. El temor de Carlos III era que si su hermano se casaba, también tendría herederos y entonces se ampliaría la línea de sucesión por el lado de Luis Antonio de Borbón, mientras que los propios hijos del rey estaban descartados por haber nacido en el extranjero. Algo había que hacer para anular las posibilidades de acceso al trono de su hermano, cortar también el acceso de los hijos que tuviera y asegurar el trono al primogénito de Carlos III, que fue, como bien saben, el que luego reinó como Carlos IV, el más lerdo de toda la prole. Y lo que hizo el rey fue sacarse de la manga una pragmática sanción por la que, para evitar abusos de plebeyos y plebeyas que andan a la caza de príncipes e infantas para vivir del cuento el resto de sus vidas, quedó prohibido que reyes, príncipes e infantes de España se casaran con alguien de inferior categoría. Por ejemplo, digamos, una vulgar periodista o un jugador de balonmano o un negociante fiestero, por poner así tres ejemplos a lo loco. La verdad es que Carlos III sabía lo que hacía, porque todo plebeyo que metes en una familia real te la acaba liando. Con la pragmática sanción promulgada y después de haber rechazado varias posibles esposas de alto standing para su hermano, Carlos III hizo que Luis Antonio se fijara, se la puso ahí, en suerte, en una novia aristócrata, pero de cuarta fina, una mindundi. El enamoradizo Luis Antonio de Borbón se ennovió con María Teresa de Vallabriga, que así se llamaba la maña, porque era maña y 32 años más joven que él. Y el listillo de Carlos III. Estupendo. Me encanta esta chica para ti. Tienes mi permiso. Pero, querido hermano, estás contrayendo matrimonio con personas de distinto rango social. Estás haciendo un matrimonio morganático y según la pragmática que me ha inventado, quedas apeado de la línea de sucesión y todos tus herederos serán privados del apellido Borbón. Títulos, honores y prerrogativas que les corresponderían si te hubieras casado con alguien de tu alta esfera. Y claro, diría Luis Antonio, pero Socanaya, si no me has dejado casarme con ninguna princesa. Se siente haber estado más listo.
Ana Baltierra
Eres tonto, muchacho.
Nieves Con Costrina
Tú eres tonto y en tu casa lo tienen que saber, porque aquí estamos hartos de saberlo. Que eres tonto.
Emma Vallespinós
¿Y qué le vas a hacer? Eres tonto.
Nieves Con Costrina
Si se están preguntando si sigue vigente la Pragmática sanción de Carlos III, sí nadie la ha derogado, encontrarán a expertos en derecho nobiliario que dirán que sigue tan vigente como el primer día, como siguen vigentes otras leyes dinásticas de los Borbones. Y encontrarán otros expertos, más pelotas, más cortesanos, que dan mil explicaciones para decir que la pragmática se derogó sola porque bla, bla, bla, blA, bla, bla, Bla, bla. Y todo para disimular que el matrimonio del rey actual con la periodista fue un matrimonio morganático, contrario a la propia ley de los Borbones. Lo cual sólo tiene la importancia que le queramos dar, porque ya estamos acostumbrados a que los Borbones se hagan trampas al solitario. La pragmática que impide el matrimonio desigual está tan vigente como el primer día. A ver por qué si no el delincuente Juan Carlos y la consentidora Sofía le echaban para atrás a su hijo todas las novias que les metía en casa. Isabel Sartorius no es morganático. Gigi Howard no es morganático y encima ella es giri. Eva Sanu no es morganático y es giri y es luterana. La periodista no es súper morganático y es una estirada que no nos gusta. Pues si no me caso con la del telediario renuncio a mis derechos sucesorios. Eso fue lo que pasó. Y ahí dijeron Juancar y Sofí Ups. Bueno, pues venga, tira. Total, ¿Quién se va a acordar de la pragmática del abuelo Carlos III? Y si se acuerdan, nos da igual. Somos los reyes y hacemos lo que nos sale de nuestra corona morena. Pragmática que sí se tuvo en cuenta cuando hubo que casar a Juan Carlos. A ver, ¿Por qué creen que no se casó con alguna de las muchas novias que le gustaban? Pues porque no eran de igual rango y hubo que buscar una princesa europea. He ahí Sofía de Grecia, a la que estaba poniendo los cuernos al minuto y medio de haberse casado. Pragmática que también se tuvo en cuenta cuando el primogénito de Alfonso XIII, el príncipe Alfonso, quiso casarse con su novia cubana, Edelmir. A San Pedro no le dijeron es matrimonio morganático. Te tienes que casar con la princesa Ileana de Rumanía, que es de tu misma alta esfera y monísima, por cierto. Pues yo quiero casarme con Edelmira, dijo el príncipe Pues te apeamos de la sucesión. Pues apeadme, pues. Ea, pues adiós. Apeado.
Emma Vallespinós
Estoy como nunca, Estoy como nunca, Estoy acabando de nuevo, empezando mi vida otra vez.
Ana Baltierra
Así, así.
Nieves Con Costrina
Pragmática que volvió a utilizar Alfonso XIII para eliminar de la línea de sucesión a su segundo génito. A Jaime de Borbón le buscó una novia, Emanuela Dampier, para que si en algún momento se le ocurría reclamar su derecho al trono, le pudiera decir Noor, hiciste un matrimonio morganático. Y pragmática que también se tuvo en cuenta cuando hubo que casar a Juan de Borbón, el elegido por Alfonso XIII para que lo sucediera. Lo casó, ya saben, con Mercedes de Borbón, que tenía dignidad de infanta y por tanto era matrimonio igualitario. Pero como adivinarán, todo esto son mamandurrias internas de esta familia, muy protocolaria para lo que les interesa y muy tramposa cuando les interesa también, porque ellos son Juan Palomo. Yo me lo guiso y yo me lo como.
Emma Vallespinós
Nunca cómo está.
Nieves Con Costrina
Igual que yo.
Emma Vallespinós
Estoy acabando de nuevo, empezando mi vida otra vez. Estoy como nunca. Estoy como nunca, Estoy acabando de nuevo, empezando mi vida otra vez.
Nieves Con Costrina
Historias con sonido Cara B con Emma Vallespinós Y antes de irnos, nos queda una cosa La última Historia con sonido.
Emma Vallespinós
Hay estos cardenales infantes que nos salieron la mar de fogosos, ¿Decías? Claro que si te pones a pensar, sin bribones de varios metros de eslora, ni elefantes a los que cargarte, ni siquiera un poquitín de Netflix, ni una migaja de Instagram con lo que matar las horas. Porque seamos sinceros, Dios, es el género de ficción que menos entretiene. Claro, pues había que dedicarse a otras aficiones propias de familias reales. Por ejemplo, no sé yo, ir de cama en cama. Hoy cerramos el programa con un tema muy adecuado para la fogosidad de este par, el I think I'm sexy que Rod Stewart publicó en 1978.
Nieves Con Costrina
Y fíjate que ya los Borbones van avisadas. Fue Victoria Eugenia la que ya los Borbones llevan la infidelidad en la sangre. Y luego la madre de la reina Sofía la advirtió también Sophie, acuérdate lo que decía tu suegra. Tu suegra o la que fuera. Ya no sé, ya me pierdo ya con los Borbones. La infidelidad no importa. Pues toma. Bueno, la escuchamos ya mismo, pero primero nos despedimos como tardaríamos la tira uno por uno. Ya les digo yo adiós de parte de todos, de parte de anabaltierra, de Jesús Pozo, de mavallespinos, de Pepe Rubio, de la técnico de sonido de María Jesús Rodríguez. Y falto yo, así que adiós.
Emma Vallespinós
She sits alone waiting for suggestions He's so nervous supporting all the questions His lips are dry Our heart's gently pounding Don't you just know exactly what that thing I'm sexy, Yeah Reach out and touch Come on, He's a sh Looking for an answer Come on, honey Let's spend the night together Now hold on to me before we go much further Give me a dime so I can fool my mother He catch a cab to his high rise apartment At last he can tell exactly what his heart made You want my body and you think I'm sexy Come on and tell me so yeah, you barely need you.
Nieves Con Costrina
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Podcast: Todo Concostrina
Host: Nieves Concostrina
Date: 16 de julio de 2023
Episode Theme: Una mirada satírica y crítica a la historia de los "cardenales-infantes" en España: hijos de reyes nombrados cardenales y arzobispos desde la infancia para atar poder y riquezas entre Iglesia y monarquía.
[00:02 – 10:07]
Concostrina explica el término “cardenal-infante”:
Cita cómo los grandes cargos eclesiásticos eran repartidos solo entre aristócratas, infantes y duques, como si se tratara de un banco con sucursales (los arzobispados) para controlar aún más dinero.
Menciona tres cardenales-infantes portugueses y dos españoles, centrando el episodio en don Fernandito de Austria y Luis Antonio de Borbón.
“Los trámites y la meritocracia son para la indocta plebe.” – Nieves Concostrina [03:53]
[07:55 – 14:06]
“Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado.” – [aludiendo al Duque de Lerma] [08:11]
[10:07 – 14:06; 14:13 – 19:49]
“Dios proveerá... pero leche, siempre provee a los mismos, porque Dios es uno de los suyos.” – Nieves Concostrina [12:06]
[22:27 – 31:19]
“El pintor terminó también trabajando de alcahuete para él...” – Ana Baltierra [23:26]
“Se fue a Bilbao pero siguió cobrando el salario del Cardenal Infante hasta su muerte. Planea la sombra de la sospecha sobre lo que sabría o tendría para callar.” – Ana Baltierra [29:45]
[32:04 – 43:23]
“Los aristócratas son como las pilas Duracell: duran y duran y se protegen para mantenerse en el tiempo y en los privilegios. Nada nuevo bajo el sol.” – Jesús Pozo [33:48]
“La plebe detrás de las verjas, como siempre.” – Nieves Concostrina [43:23]
[44:02 – 53:25]
“Eres tonto y en tu casa lo tienen que saber, porque aquí estamos hartos de saberlo. Que eres tonto.” – Nieves Concostrina [50:05]
“Porque ellos son Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como.” – Nieves Concostrina [53:18]
[54:01 – 55:10]
A lo largo de este episodio, Nieves Concostrina desmonta con humor y rigor el mito de la meritocracia histórica, mostrando hasta qué punto la corrupción, el abuso de poder y el enchufe han sido motores del funcionamiento tanto eclesiástico como monárquico en España. La sátira y las anécdotas documentadas dejan claro cómo la historia de los cardenales-infantes es el epítome del nepotismo y las trampas institucionalizadas, con consecuencias insospechadas para la sucesión y la política nacional, y un reflejo irónico en las costumbres y reglas de la Casa Real hasta nuestros días.
Un episodio imprescindible para entender, con gracia y contexto, cómo “cualquier tiempo pasado fue anterior”, pero no necesariamente mejor.