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Narrator/Advertiser
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Nieves Concostrina
La Sociedad Española de Radiodifusión presenta SER Activa la radio Podcast siempre.
Emma Vallespinós
En la Cadena SER Cualquier tiempo pasado fue anterior Con Nieves con costrina.
Nieves Concostrina
22 de marzo de 1930, Ateneo de Barcelona. Salvador Dalí, como miembro ya aceptado en el elitista y desquiciado movimiento surrealista francés, pronuncia una conferencia que empieza Antes de todo, creo indispensable denunciar el carácter envilecedor que supone el acto de dar una conferencia y más aún el de escucharla. Como diría Antípico Bien, bien, re bien. Era lógico que si la conferencia de Dalí versaba sobre la posición moral del surrealismo, empezara diciendo cosas absurdas y a ser posible rupturistas ofensivas, porque eso también exigían los surrealistas a quien quisiera ingresar y mantenerse en su escuel. Aquel 22 de marzo en el Ateneo barcelonés, Salvador Dalí llevó a muchos amigos y a la mayoría de ellos los perdió aquella misma tarde cuando habló de Ángel Guimerá, fallecido hacía seis años, gloria literaria y máximo representante del resurgimiento de las letras catalanas y al que se refirió el gran cerdo, el gran pederasta, el inmenso, putrefacto, peludo. Madre mía, la que se lió. Pero bueno, es que Dalí quería liarla. Pertenecer al movimiento surrealista exigía el desprecio por el pasado, por los amigos y por la familia. Aquella conferencia de Salvador Dalí en Barcelona sólo fue una demostración pública más de que sabía meter el dedo en el ojo y despreciar en su cara a quien se le pusiera por delante. Ya había conseguido que su padre renegara de él tras haber mancillado la memoria de la madre muerta. Resulta que un año antes, en 1929, había expuesto un lienzo a tinta china en una galería de París que representaba a un Sagrado Corazón y sobre el que escribió en francé a veces escupo por placer sobre el retrato de mi madre. Dalí acabó pasándose de surrealista, sobre todo porque puede que no lo fuera, o puede que lo fuera demasiado, puede incluso que fuera el más surrealista de todos y por eso no lo entendían los surrealistas aunque finalmente no prosperó La expulsión en 1934 se planteó excluirle del movimiento porque, como escribió el líder André Breton, su deshumanización se estaba saliendo de madre. No sólo porque afirmaba cosas como que una catástrofe de ferrocarril le causaría mayor satisfacción si supiera que había afectado especialmente a los pasajeros de tercera clase que ves, sino sobre todo porque Dalí había dedicado sus alabanzas a Hitler y a los nazis. Cuando Bretón planteó expulsar al artista catalán en defensa de Dalí salieron, entre otros, Paul Éluard diciendo que ha aportado numerosas ideas nuevas y brillantes y su pasión por el surrealismo, aunque absolutamente fuera de contexto, es él nos ha agitado, deprimido y entusiasmado, cosa que sana. Sus vías no son siempre las nuestras, cosa que está bien. Así que Dalí se libró, pero le conminaron a que dejara de decir tonterías sobre lo buenos que eran los nazis y lo que le alegraría que se murieran los pobres y que se centrara en decir y pintar cosas absurdas. No le sentó bien a Dalí aquella recriminación. La diferencia entre los surrealistas y yo es que yo soy surrealista, que lo mismo Tenía esta raz. Cuando el surrealismo se evaporó con el estallido de la Segunda Guerra Mundial y los surrealistas se dispersaron, Dalí siguió siendo el surrealista que nunca fue, porque quizás solo siguió siendo el imbécil y el fascista que había sido siempre, por muy genial que fuera. Una cosa es su obra y otra él mismo. Y lo de que te guste más o menos lo que pinta un pintor va en gustos. Te puede caer fatal el artista, pero que aún así te guste su obra. Y también puede ocurrir que acabes aborreciendo su obra porque has cometido el error de querer conocerlo. Ya sabes lo que se dice en la si la voz te enamora, no pases por la emisora. Pues eso puede ocurrir con Dalí, o con Picasso o con López, por citar solo a tres artistas de quienes puedes admirar sus pinturas y sus esculturas y a los que preferirías no haber conocido más allá de sus obras. Salvador Dalí fabricó su fama a base de despertar un interés mediático con el objetivo de revalorizar su obra y a ganar mucho, mucho, mucho dinero, que esa era su verdadera obsesión. Y si la obra se revalorizaba y se vendía a base de encadenar idioteces en público. Pues venga, hala, a lo loco. Hay infinidad de ejemplos, pero baste revisar la entrevista que le hizo la gran Paloma Chamorro en televisión española en 1979 para inmediatamente después arrepentirte de haberla escuchado. Al arte no le he aportado absolutamente nada, dijo. Soy muy mal pintor por la razón de que soy demasiado inteligente. Para ser buen pintor hay que ser un poco burro. El primer error de esta declaración es que los burros son muy inteligentes y que inmediatamente después de decir esa tontería tuvo que sacar a su admiración Mirado Velázquez de la ecuación porque se percató de que le estaba llamando burro.
French Speaker/Poet
Ma chambre a la forme d' une cage. Le soleil passe son bras par la fenêtre. Les chasseurs à ma porte comme les petits soldats qui veulent me prendre. Je ne veux pas travailler, je ne veux pas déjeuner.
Nieves Concostrina
La entrada de Salvador Dalí en el elitista club de los provocadores surrealistas franceses provocó también que conociera a la mujer de su vida, Gala, una artista rusa surrealista de personalidad apabullante, que a su vez era la mujer de otro surrealista, el poeta y pensador ya citado Paul Eluard. Gala llegó a Cadaqués en el verano de 1929 junto con su marido y su hija Cecilia, la hija de ambos. Al final de aquel verano, a París regresó Paul Eluard con su hija, porque Gala se quedó con dalí durante los 53 siguientes años de su vida. Aquel desapego familiar de Gala hacia su hija y su marido era normal, y normal también que Paul Eluard se tuviera que aguantar con el desamor, puesto que eso era lo que pregonaban los surrealistas gestos rupturistas. Tanto Gala como Dalí hicieron de su vida en común un espectáculo fascinante, incomprensible en muchas ocasiones, contradictorio en otras tantas y excéntrico siempre. Sus muertes, en cambio, fueron otra historia. La muerte de Gala estuvo salpicada de irregularidades legales convenientemente pasadas por alto por ser vos quien sois, y la del artista, ocurrida seis años y medio después, arrastró bronca. En 1964 Salvador Dalí publicó Diario de un genio, una autobiografía en la que afirmó Este libro va destinado a probar que la vida cotidiana de un genio, su sueño, su digestión, sus éxtasis, sus uñas, sus resfriados, su sangre, su vida y su muerte son esencialmente diferentes a los del resto de la humanidad. Pues no, amigo, tu vida sería muy excéntrica, pero tu muerte fue de lo más vulgar, como la de todo quisqué. Dejaste de respirar y caput. Dalí empezó a morir antes de morirse. Exactamente el día que murió Gala. Uds. Disculpen esta deliberada redundancia. El 10 de junio de 1982 se largó de este mundo la musa, la inspiración, la fuerza y la persona en la que Dalí concentró un amor arrebatado. Sólo amó dos cosas, dijo, a Gala y al dinero. Elena Ivanovna Diakonova, verdadero nombre de Gala, entró en la vida de Dalí, ya lo he dicho, en el verano de 1929 y sólo salió de ella cuando fue enterrada en la exclusiva y excéntrica cripta del castillo de Púbol, en Girona. El castillo fue el refugio sexual de Gala. Allí invitaba, cuando ya era mayor, a infinidad de jovencitos de todas las nacionalidades y con aspiraciones artísticas que le otorgaban sus favores sexuales a cambio de la proyección pública y el dinero que Gala pudiera ofrecerles. Y el castillo también acabó siendo su refugio definitivo, porque allí fue enterrada. Gala murió en la casa de Portlligat, en Cadaqués, pero el certificado de defunción situó el lugar de la muerte en Púbol, donde ya se había preparado la tumba. Tirando de hemeroteca se sigue muy bien la cronología de los acontecimientos. El diario La vanguardia del viernes 11 de junio titulaba en portada Gala ha muerto, seguido el titular de unas líneas en las que se decía que falleció ayer en Portigat. Pues muy bien. Pero el mismo periódico ampliaba la información en su página 6 y decía que Gala había muerto a las 2 y cuarto de la tarde del 10 de junio en Púbol, según un parte médico facilitado al respecto. El diario señalaba más adelante que fue trasladada en estado de coma irreversible desde su residencia de Port Gigat hasta el castillo de Púbo. Y seguía diciendo que hacia las 7 y media de la tarde Dalí, acompañado por el pintor Antoni Pichot, llegaba al castillo aparentemente sereno, pero como empequeñecido en el interior de su inmenso Cadillac con matrícula del Principado de Mónaco. El coche, según La Vanguardia, entró inmediatamente en el interior del jardín y las puertas se cerraron. Qué raro todo, ¿No? Cuántas contradicciones. ¿Que si se murió en Por Gigat, que si se murió en Púbol, que si la trasladaron en coma y por qué nadie vio la ambulancia que la trasladó? Y si la mujer se había muerto en Púbol a mediodía, ¿De dónde venían en coche Dalí y su colega a las 7 de la tarde? Gala en realidad fue trasladada ya muerta en el Cádila, sentada, tumbada o escondida en el maletero, en un recorrido de 60 kilómetros que separan por Lligat de Púbol y que fue absolutamente ilegal porque se saltaba todas las leyes sanitarias y funerarias al respecto, bien por evitar líos, por evitar gastos o por evitar prensa. Aquel traslado estuvo repleto de irregularidades y con la connivencia de autoridades que no deberían haber participado. Gala y Dalí siempre habían dicho que deseaban que sus entierros fueran íntimos, pero sólo Gala disfrutó de esa intimidad. Apenas 12 personas estuvieron presentes. Cuando Gala, con un vestido rojo chillón de Christian Dior, quedó sepultada en la cripta del castillo, Dalí no quiso estar. La decisión de enterrarla en el sótano de su fortaleza de Púbol fue de última hora, cuando su estado se agravó porque inicialmente estaba previsto que fuera sepultada en el surrealista jardín del castillo. Allí, entre esos elefantes de patas así largas y altas, a finales de mayo de 1982, el aparejador de la localidad de La Pera recibió el encargo de construir la tumba. Diseñó un espacio único, diáfano, pero con espacio para dos cuerpos y con una estructura que soportara dos lápidas. El deseo de Dalí era que cuando llegase su hora, ser enterrado junto a Gala y agarrándole la mano. Dalí pretendió incluso construir un monumento funerario similar al que se puede contemplar en la catedral de Nantes, en Francia, y que alberga los restos de Francisco II y Margarita de Foix. Se consiguieron incluso los planos de aquel panteón construido en el siglo XVI para que Dalí realizara algunos cambios. Pero el empeoramiento de la salud del pintor y las graves heridas que sufrió en el incendio de su habitación de Púbol en agosto de 1984, provocó que el proyecto cayera en el olvido de cualquiera de las formas. Quedó claro que Dalí pretendía descansar junto a Gala. Si después cambió de idea o si hubo otros intereses para cambiar la ubicación de su eterna morada ya es difícil saberlo, pero lo que está claro es que ahí hubo disputas por hacerse con el cadáver, porque tener la tumba de Dalí era negocio seguro. Los años sin Gala fueron matando poco a poco a Dalí. Tras el incendio del 84, en el que quedó malherido, Dalí volvió a la ciudad de sus raíces, Figueras, Girona, y se quedó a vivir en el Teatro Museo, concretamente en la Torre Gorgot, rebautizada como Torre Galatea a petición del pintor y en honor a Gala. Nunca más volvió a Púbol ni a la casa de Portlligat. En enero de 1989 Dalí agonizaba en el Hospital Comarcal de Figueras, repitiendo constantemente que quería volver a casa, aunque no se sabía cuál, de las tres casas. Pero la situación era tan irreversible que el 21 de enero, con Dalí aún vivo, se cerró el Museo de Figueras y se inició la construcción de su tumba. Maldición, dijeron en público, que nos roban a Dalí. El alcalde de Figueras por aquel entonces, María Lorca, anunció que Dalí le había expresado sus deseos de ser enterrado en su pueblo, en Figueras, aunque nadie fue testigo de aquella confidencia. A algunos no les sorprendió el supuesto cambio de opinión de Dalí respecto a su nuevo enterramiento, porque veían lógico que quisiera permanecer, como dijeron, en su museo, entre sus cosas, entre sus fantasmas y sus obsesiones. Pero otros no se creyeron una palabra. Entre ellos el alcalde de La Pera, donde está enclavado el castillo de Púbol. Una vez más, declaró entonces Benjamín Artigas, se demuestra que el pez grande se come al chico. Calificó como una mala jugada la del alcalde de Figueras y añadió que le habían metido un gol a Púbol. Artigas insistió en que el deseo de Dalí era ser enterrado junto a Gala y que por algo él mismo había dejado preparada su sepultura con una abertura para que el pintor y su musa se dieran la mano en la eternidad. De nada sirvieron las quejas. Doce hombres se emplearon a fondo para abrir, deprisa y corriendo, en el centro de la sala que existe bajo la cúpula geodésica, una fosa. La sepultura, de acuerdo a los deseos del pintor, tenía que cerrarse con una losa de piedra de Figueras abujardada, o sea, sin pulir y sin inscripción alguna. La inmensa mayoría de los miles de visitantes que cada año pasan por el museo pisa, sin saberlo, la piedra que cubre a Dalí. El surrealismo de la sala mantiene al visitante con la vista levantada, bien hacia la cúpula geodésica, bien hacia el frente, hacia la inmensa tela laberinto de Isidoro Bea, que era escenógrafo y colaborador de Dalí. Nadie mira al suelo y casi nadie se fija en esa losa rectangular gris en mitad de la sala. Cada expertin, la Kumar, como el Cerra, Picada, Mar y Cascampín. La noticia. En La mañana del 22 de enero de 1989, Dalí murió. Y a las doce y media de la noche del día siguiente comenzó la preparación del cadáver, en la que intervinieron, según informó la prensa, un forense, cuatro médicos, una esteticista y un fisioterapeuta. A mí me parece mucha gente, pero lo mismo fue verdad. Es más, lo del fisio me desconcierta. Quizás para aliviar una contractura maltratada en vida. Lo que sí cuidaron mucho es de encominarle muy bien los bigotes. El forense Narcís Bardalet, al que vamos a escuchar de aquí a un rato porque Jesús Pozo lo tendrá como invitado, se encargó del embalsamamiento y pronosticó que el cuerpo resistiría sin deterioro durante unos 200 años. Informó también a la prensa de que le colocó a Dalí la cabeza hacia atrás para darle la actitud altiva que se merecía y que decidió no retirarle el marcapasos que llevaba implantado desde 1986 debido a al gran interés que el artista siempre sintió por la ciencia y la tecnología. 28 años después, el doctor Bardalet se llevó una alegría cuando asistió a la exhumación de Dalí por orden judicial para extraer unas muestras y realizar pruebas de paternidad. Su bigote permanece intacto, marcando las diez y diez, como él deseaba, dijo entusiasmado. Yo, la verdad, le hubiera puesto el bigote izquierdo. Un poco más abajo hay cuarto. Así cuadraría la hora en la que murió. Las diez y cuarto. Por cierto, las pruebas fueron negativas. Y la señora que reclamaba ser su hija, no sé si se habrá muerto del susto cuando le reclamaron las costas judiciales y las de la exhumación. Por la capilla ardiente de Dalí, allí tumbado con un pañuelo de seda tapándole el rostro, desfilaron unas 10.000 personas y otras 15.000 lo aclamaron en su recorrido fúnebre cuando volvía de su misa funeral, camino de su tumba, bajo la cúpula geodésica del museo. Fue la ovación a un genio, ovación de la que se sabía merecedor. Ya lo escribió en su diario cuando sólo tenía 16 años, seré un genio y el mundo me admirará. Ya podían aplaudirle, ya. Porque Dalí, sus excentricidades, su tumba, sus museos en Portlligat, Púbol y Figueras siguen siendo un atractivo turístico de primer orden que deja mucha pasta, no sólo a la Fundación Gala Dalí, que gestiona los espacios, sino a los propios pueblos. Dalí es uno de los artistas más extravagantes y fecundos de todos los tiempos, de eso no hay duda. Salvador Dalí, el hombre, ya solo es una momia acartonada ahí abajo, enterrada en el centro de su propio universo. Pero el genio que le dio forma a un sepalpa en las salas del Teatro Museo de Figueras, en la casa laberíntica de Portlligat y en los muros de la fortaleza de Púbol, un triángulo daliniano que no hay que perderse. ¿Está Dalí donde quiso estar? Yo que sé, pero la verdad nos da igual. Pero Gala se quedó sin que nadie le agarrara la mano por toda la eternidad. Lo que viene a ser compuesta y sin nov.
Emma Vallespinós
Historias con sonido cara A con Emma.
Nieves Concostrina
Vallespinós Primera historia con sonido del programa.
Emma Vallespinós
Hola Emma, Hola Nieves La cara de hoy comparte escenario con Dalí el pueblo de Cadaqués. En 2020, Mar Ross, vocalista de la banda Sidoní, publicó prácticamente a la vez una novela y un disco con el mismo título, El regreso de ABBA. El el disco, el noveno de Sidonie, era la banda sonora de la novela de Ross, una historia sobre tres una cantante llamada Ava Hugo, una estrella de rock atormentada y Dumenac, un fotógrafo en plena crisis existencial. Los tres se dan cita en Cadaqués en el verano pre pandémico en la casa familiar de ABBA. Nuestra cara es una de las canciones del disco, que se titula precisamente por ligat.
Nieves Concostrina
Mira tú qué bien La esc. Es.
Child or Story Character
Tan graciosa que se enganchan Tu sals.
Nieves Concostrina
Que está.
Child or Story Character
Es un party Plura en perforo Prori en pardins Amla ambasadora La bona voluntad Cubren las puertas La alba Noteplas Ten mala plen. Sansón Planta Diamanbola Tabladas y pianos a la riva a por llegar a la riva a por lleGar. A tus uñas El zapreza y a tornas minar am costa trobarta parque notín y un bafar baxta Romaría A ver. Alumbra du samapor la copa al suelanda diaman.
Emma Vallespinós
Contarte el arte. Ana Baltierra.
Nieves Concostrina
Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte Hoy con un artista como protagonista, o sea que en toda su salsa. Hola, Ana.
Ana Baltierra
Hola, Nieves. En una salsa que no sé si me gusta. No me gusta no por el tema, sino por el autor. Ahora lo veremos. El tema del programa es de arte en sí mismo o más o menos, porque Dalí es más un personaje, una ficción, una construcción, un sueño, una ilusión con la que consiguió que los focos se pusieran sobre él. ¿Quizá estés uy, Anna, hablando así creerá que Dalí está sobredimensionado? Sí, Nieves, por supuestísimo que lo creo. Tampoco es que hiciera nada que no se hubiera hecho ya en arte. Y encima era un fascista defensor de Hitler, es decir, que lo tenía todo, pero para el imaginario popular. Dalí supo construir una imagen con el bigote, la apariencia y los comentarios estrafalarios que caló hondo. A eso hay que sumarle que hacía una pintura sencilla, donde lo más complicado de digerir y memorizar son esos títulos largos e inteligibles que ponía sus lienzos. Y sí he dicho pintura sencilla, Nieves, en el fondo es una pintura muy visual, con no demasiada carga intelectual o mucha menos construcción intelectual que tenían otros pintores de las vanguardias artísticas como Duchamp o María Blancard. Una pintura bonita, bueno, va en apariencia, pero si me das a elegir prefiero una Leonora Carrington, una Maruja mayo o una Remedios Varo. Todas ellas son pintoras también surrealistas, con obras tremendamente interesantes y con mucho más trasfondo.
Nieves Concostrina
Cierto, pero Dalí se convirtió en uno de los pintores surrealistas más importantes, o así al menos estudia en los libros de toda la vida.
Ana Baltierra
Bueno, hay tantas cosas que enmendar en los libros de toda la vida. Pero bueno, más que un pintor surrealista por excelencia, podríamos decir que Dalí era uno de los personajes surrealistas por excelencia en el imaginario popular, pero ya no sólo por su arte, sino por su vida aparentemente extravagante. Insisto en este aparentemente extravagante, porque fue creada como si fuera un reality show por él mismo y su pareja Gala. De hecho, cuando estuvo en Estados Unidos casi no pintó, estaba entusiasmado con el mundo de la farándula, era lo que.
Nieves Concostrina
Le gustaba y no hizo ninguna aportación de relevancia a la pintura. ¿Lo haría o no?
Ana Baltierra
Bueno, como sabes, en 1924 se publicó el primer manifiesto del surrealismo. Entre las premisas iniciales estaba buscar lo irracional y recuperar todo aquello que había negado la moral tradicional, defendiendo, por ejemplo, el papel liberador que podía llegar a tener la sexualidad en Dalí. Sobre este tema tenemos buenos ejemplos en España, como El rostro del gran masturbador, una pintura que está en el Museo Reina sofía, realizada en 1929. Esta pintura se ha convertido en el símbolo por excelencia de las obsesiones sexuales de Dalí. De hecho está considerada una pintura autobiográfica. La hizo a finales de verano de ese año, cuando había pasado varios días con Gala en Cadaqués, a pesar de que ésta seguía casada. Es una cabeza femenina que olisquea unos genitales masculinos. La parte baja de esa cabeza femenina es una metamorfosis de las rocas de la Costa Brava de los alrededores de Cadaqués, que va a aparecer en muchas de sus obras, como La persistencia a la memoria. ¿Que es esa nieve que tiene los relojes esos que se derriten que es tan famosa? Esa masa gigante con ojos grandes, pestañas y bigote es su prop. Autorretrato y nos habla de su propia transformación erótica al conocer a Gala.
Nieves Concostrina
Entonces, su aportación fue el carácter sexual y liberador de la pintura, pues fue.
Ana Baltierra
En realidad algo que tiene que ver con eso. El desarrollo del método paranoico crítico es lo que está considerado su gran aportación de manera exacta. Este método estaba basado en las teorías de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis y señoro, que decía que las mujeres nos sentíamos frustradas por no tener pene. El caso es claro, con este punto de partida viene todo. El caso es que según Freud, las imágenes de los sueños podían tener dobles lecturas. Por ejemplo, Nieves, si sueñas con que no tienes dientes, puede significar que no tienes dientes, pero también puede significar la muerte. Basándose en estas ideas de Freud, Dalí creó un universo de símbolos inspirados en este psicoanálisis por el que cada emblema le daba un significado particular. Por ejemplo, Nieves, vamos al lienzo. El saltamontes gigantes que aparecía en El gran rostro del masturbador es un elemento que va a aparecer en muchas de sus obras porque le daban terror desde niño. Incluso hizo obras sobre los sueños, algunas con títulos nieves, de esos larguísimos, casi imposibles de memorizar. Él denominaba a sus pinturas fotografías oníricas pintadas a mano.
Nieves Concostrina
Seguro que nos traes un buen ejemplo tanto de obra que representa un sueño como de título más largo que un día sin paño.
Ana Baltierra
Hombre, no lo dudes, no lo dudes, por supuesto. En este caso es la obra. Atención, abro comillas, para que sepáis cuándo empieza y cuando termina el título, abro comillas. Sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar. Cierro comillas. Eso es el título es imposible casi de memorizar. Es una pintura que está además en el Museo Nacional Thyssen Bornemisa. ¿Qué es lo que representa? Bueno, pues en realidad eso casi es el abstract de la pintura. De nuevo, es un paisaje marino en el que Gala levita dormida unos centímetros por encima del suelo sobre una roca. Debajo de ella hay dos gotas de agua y una granada en torno a la cual revolotea una abeja. Es el zumbido de la abeja quien provoca el sueño de Gala que la hace dormirse, que se materializa en la parte de arriba con la explosión de otra granada de la que sale un pez. De la boca del pez salen dos tigres rugiendo enormes y una bayoneta. El zumbido de la abeja se traduce en la mente de Gala en un sueño en el que la explosión de la granada de la parte superior hace que salga despedido de su interior el enorme pez y a su vez surgen estos amenazantes tigres. Y la bayoneta. Y ojo aquí, porque si te has perdido, es normal, me he perdido hasta yo. Esta bayoneta será la que un segundo más tarde, de un petardazo, despertará a Gala. Si es que estaba muy claro en el título. Representa el sueño causado por el vuelo de una abeja alrededor de una granada un segundo antes de despertar. Si no os queda claro.
Nieves Concostrina
Clarísimo. Pero todo esto tiene una simbología tipo Freud, como decías.
Ana Baltierra
Sí, no, no, por supuesto, todo lo representado es simbólico. La granada es un símbolo cristiano de la resurrección, tomado de la mitolog griega, claro. Es la fruta que tomó Perséfone y por la que quedó ligada al inframundo. La abeja ha estado de manera tradicional asociada a la Virgen, aunque Gala virgen, en fin, lo que se dice virgen, sabemos que no era en todo caso, esta pintura es curiosa porque la hace en 1944. Cuatro años antes, Dalí se había trasladado a Estados Unidos y esta fue una de las poquísimas obras que hizo durante su estancia allí, donde mayoritariamente se dedicó a hacer escenografías de películas para Hollywood como Disney, Hitchcock o para los hermanos Mar, a decorar escaparates, a diseñar portadas de revistas como Vogue, y por supuesto también de fiesta en fiesta, convirtiéndose en alguien muy popular. Lo que decíamos al principio, crear un personaje.
Nieves Concostrina
Decía yo al principio que algunos artistas es mejor no conocerlos, pero veo que a ojo desperta. En arte tampoco nos perdemos absolutamente nada si no conocemos a su abeja dando vueltas alrededor de una granada. Gracias, Ana La Por Dalí.
Ana Baltierra
Amén.
Emma Vallespinós
El invitado con Jesús Pozo.
Nieves Concostrina
Momento para Jesús Pozo, periodista e ideólogo de este programa y un lujo de invitación, porque él estuvo allí. Fue el forense encargado del embalsamamiento de Dalí, un experto en entender lo que nos cuentan los muertos. Hola, Jesús.
Jesús Pozo
Hola, Concostrina. Narcís Bardalet. Lo primero que me dijo es que no pensaba hablar del bulo de la hija de Dalí. Muy bien, que todos los periodistas acaban preguntándole lo mismo.
Nieves Concostrina
Le dijiste que tú no eres de esos del salseo, ya me ocupo yo.
Jesús Pozo
Efectivamente, le dije que yo quería conocer su experiencia en ese y otros casos. Y me atendió estupendamente. Y me habló así de Yo a.
Narcís Bardalet
Dalí lo conocí en vida. Lo había visitado dos veces por orden judicial, cuando se quemó, que ese incendio público, y tuve que hacer como forense un informe de valoración del año corporal en base a las lesiones, incendios. Luego un juez me lo hizo valorar porque le tenía que tomar declaración y quería saber el estado mental de David. Y luego otra vez que lo había visitado ya muy antaño, que me lo solicité. El que había sido alcalde de Figueras y que era íntimo amigo de Dalí, el señor Goerdiola, pasó mucho miedo en público cuando hubo el incendio. Dalí tuvo miedo de morir. Y después del incendio no quiso volver a ir a Po es el genio más grande, profesor de marketing, aunque no ejerció de profesor. Era un espectáculo. En el momento en que alguien le miraba, empezaba el show. Si habían dos personas solas y él hablando, era un hombre. Y si hubiera un periodista, la que veía un periodista, entonces ya aquí todo es posible. El genio más grande que yo he conocido. Era un fenómeno, un hombre brillante, por.
Jesús Pozo
Cierto, que fue el que puso los bigotes del genio a las diez y diez.
Narcís Bardalet
Bueno, sí, porque yo hice una frase diciendo que Dalí los bigotes cuando lo embalsamé. Y luego, por lo visto, a alguien le gustó esta frase y por ahí se ha quedado en la hemeroteca. Yo dije que los bigotes de Dalí siguen marcando las 10 y 10, que es cuando usted mira Dalí, si se fija, es como si mira un reloj que las dos puntas del bigote marcan las diez y diez. Y nada, por lo visto, esto hizo gracia.
Nieves Concostrina
Yo no sé si es cierto lo que he leído en algún sitio sobre que Dalí empezó a encominarse los bigotes para imitar a su admirado Velázquez, que tenía así los bigotes un poquillo para arriba, no lo sé. Pero, o sea, lo que explica que pudo más el miedo que estar con su adorada gala en público. Así es, sí. Lo que pasa es que no es lo mismo vivir en públ. No querer vivir en públ. Por miedo, que lo entiendo, que no querer enterrarse en público porque ya está muerto. En fin, bueno, a mí me da igual, la verdad.
Jesús Pozo
Pues como te da igual, vamos a cambiar de personaje. El Dr. Bardalet nos habló de su trabajo con el general Prim en Reus, cuando le pidieron un informe sobre la causa de su muerte.
Narcís Bardalet
Estuve visualizando en las resonancias magnéticas que realizar en el General Prim, porque al principio se pensaban que habíamos muerto del atentado en la calle El Turco de un trabucazo. Ciertamente tenía unas heridas muy amplias en tórax y en mano, pero fundamentalmente la mortal, la torácica. ¿Pero como que el general? Primero, al cabo de tres, cuatro días después del atentado, luego este país, que es el país de la rumorología, se empezó a insinuar. Se insinuaba que se lo habían estrangulado después al general Prim. Pues claro, en aquella época no había ni cirugía torácica, ni había radiografías. Bueno, lo embalsamaron como jefe de Estado y estaba enormemente bien embalsamado. Si le puedo decir que es uno de los cadáveres que más me ha impresionado en mi vida, con unos ojos de cristal que le habían puesto, que cuando yo le estaba revisando es como si me estuviera observando él a mí con unos guantes blancos. Y ciertamente se comprobó que en el cuello no había manchas o señales o signos de estrangulamiento. Por lo tanto, se descartó el estrangulamiento. Piense usted que tenía una herida a nivel torácico que podía entrar. Bien, bien. Un huevo, medio puño.
Jesús Pozo
Y ahora vamos con otro cadáver que también estudió y del que tú has hablado varias veces. El negro de Bañol.
Narcís Bardalet
Hice el estudio antropológico del negro de Bañolas, el famoso negro de Bañolas, cuando hubo las olimpiadas en el 92, que estuvo a punto de ser boicoteadas por los atletas de color negro de la Zanegra. Bueno, esto duró mucho tiempo. También le practicamos estudios radiológicos, estudio histológico de la piel, estudio análisis de los pelos para ver si eran pelos naturales, humanos o no. Estudio, le hicimos una resonancia para ver el interior. Hicimos un estudio bastante completo. No se apreciaba ninguna superficie corporal, ningún estigma de muerte traumática, un disparo. Estamos hablando, claro, de época donde existía la esclavitud. Nos tenemos que situar en el tiempo. No había ningún signo de violencia. En cambio, sí tenía unos dedos en palillo de tamaño y uñas en vidrio de reloj. Esto demuestra, muy, pero muy exagerado. Esto demuestra que tenía este hombre una probable cardiopatía congénita. Por eso falleció joven.
Nieves Concostrina
Yo nunca había oído eso, lo de la cardiopatía. No lo había oído nunca.
Jesús Pozo
Yo tampoco. Bueno, Bardalet no ha parado. También estuvo trabajando con los fallecidos por el tsunami de 2004 en el Índico.
Narcís Bardalet
Aquello es la Hiroshima de nuestro siglo, que yo la titulé en Hiroshima. Se calcula que de muertos directos hubo 100.000. Y en H, Indonesia, en el sudeste asiático, en la zona del Andamán, hubo 230.000 muertos. Una barbaridad. Solo en el campamento que estábamos nosotros, ya había 5.323 muertos, donde, bajo la supervisión de Interpol, teníamos que identificar los cadáveres, Identificar, ponerle nombre. Nosotros estuvimos 15 días. Nosotros íbamos haciendo autopsia y cuando nosotros nos fuimos, llegaron otros con una supervisión estricta de los protocolos Interpol, de los non names, nn sin nombre, non name. Entonces tenías que hacer toda la pauta de fotografía, vídeo, fórmula dental, estigmas superficiales, tatuajes, cicatrices, autopsia interna, si llevaba un marcapasos, o si llevaba siliconas por antigua operación mamaria, o si no tenía matriz. Y además, la práctica del ADN. Una cosa compleja, pero bueno, interesantísima de hacer.
Jesús Pozo
Por eso le pregunté a Bardalet después de esta explicación, cómo se puede superar la pérdida de una persona desaparecida a la que la familia no puede enterrar ni cerrar el duelo.
Narcís Bardalet
Pero yo he tenido ocasión profesional de desaparecidos o no identificados, como en cualquier caso, el ancianito que pierde, que se encuentra al cabo de un año que ya es escoleto y que hay que identificar y no hay convencido, esto yo lo subrayo, no hay tribulación más grande para una persona tener a un ser querido desaparecido y que curiosamente cuando se identifica y lo has encontrado, es decir, manifiestas que es este el fallecido, es decir, le están diciendo es cierto, está muerto, tiene un alivio porque se ha acabado el sufrimiento, se ha acabado la pesadilla.
Nieves Concostrina
Es que exactamente es eso, es una pesadilla, efectivamente.
Jesús Pozo
Por otra parte, Bardalé también ha vivido el brutal gran avance de la medicina forense desde que él empezó en 1975.
Narcís Bardalet
En aquellos momentos la medicina forense era una medicina forense donde trabajabas en soledad, o sea, uno único, era individual, un forense, un juzgado. En estos 40 años he visto aparecer en este tema la aparición creación por ley de los institutos de medicina legal, donde ya los forenses trabajamos en equipo. Al principio se hacían las autopsias en cementerios que habían y situaciones tercermundistas, cementerios casi sin luz, casi sin agua, un desastre total con la aparición de los institutos de medicina legal donde ya hay auténticos quirófanos para practicar las opsias con más garantías, tanto técnicas como profesionales como de salud, donde se respetan los riesgos laborales con enfermedades contagiosas, digamos Covid, digamos SIDA, digamos hepatitis, etc. Bueno, y como.
Nieves Concostrina
Te conozco seguro que le preguntaste por la MUERTE, así en mayúscula, me refiero en general, claro.
Jesús Pozo
Y él lo tiene muy claro, la.
Narcís Bardalet
Muerte está ya en un rincón y no se toca, no se debate, no se habla de la muerte. Morir es muy fácil, la vida es inmensamente frágil, inmensamente frágil. Y he visto morir por mala leche, mala suerte, como que te cae un rayo encima. He hecho siete autopsias por rayos a lo largo de 40 años. He hecho la autopsia de un año de 18 meses, que cometió el grave delito, imagínate tú a los 18 meses, el grave delito de hacerse pipí en la cunita y como que estaba envuelta con una mancha eléctrica, hacer un cortocircuito y morirse quemada. Por lo tanto, es muy fácil morir. Mira. Si, debe de ser fácil morir. Que no hay que hacer nada, solo hay que esperar. No sabemos dónde nacemos y no sabemos dónde moriremos. Que la mejor forma de morir es en dolor, en casa y acompañado. Que la muerte en una persona joven es un naufragio y en una persona anciana es llegar a puerto. Yo ya estoy vislumbrando la costa. Estoy vislumbrando porque tengo 70 años. A ver, la expectativa de vida de España son 83. Por lo tanto, pues bueno, me quedan 13.
Jesús Pozo
Filosofía Termino esta entrevista al forense Narcis Bardalet con algunas reflexiones que nos van a venir bien para tomarnos la cosa de otra manera.
Narcís Bardalet
¿No? Mira, mira, mira, mira. Escucha, escucha, escucha. No sabemos dónde nacemos, no sabemos dónde morir, excepto los suicidios, que esto es la excepción de cuando nacemos. Los primeros baños nos los hacen cuando morimos. Los últimos baños también nos los hacen. Nacemos sin dientes, morimos sin dientes. Nacemos comiendo biberones y papillas y morimos comiendo sopas. Nacemos que no sabemos quiénes somos y morimos que ya no nos hemos olvidado de querer ver. Nacemos y nos meten en la cuna. Morimos y nos meten en la cama o antes de morir estamos en una cama. Nacemos con relajación de esfínteres y acabamos con relajación de esfínteres. Nacimos que el pene no sirve nada más que para mear y morimos que ni para mear, siempre por cabeza. Y el final, los extremos siempre se parecen. No sé si te he convencido.
Nieves Concostrina
Me ha convencido, sí. Mira, ya aprovecho. No me voy a quedar con las ganas de contar un epitafio que hay en un nicho del cementerio de los Capuchinos de Mataró, en Barcelona. Está en catalán y tiene hasta título, pero bueno, lo voy a leer en castellano. Se titula El epitafio La filosofía del agujero. Y nos engendran por un agujero. Escuchamos, vemos, olemos, comemos y evacuamos por un agujero. Y al final nos meten en un agujero. La vida es un agujero. Gracias, Jesús.
Jesús Pozo
Adiós.
Emma Vallespinós
Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Child or Story Character
Cuéntame un cuento y verás que contento.
Me voy a la cama y tengo linda señal.
Cuéntame un cuento y verás que contento.
Me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves Concostrina
La muerte y la inmortalidad fueron las grandes obsesiones de Dalí, porque Salvador Dalí Domènech vivió marcado por la muerte prácticamente desde que nació, empezando porque recibió el mismo nombre que su hermano, fallecido dos años antes. Los padres nunca superaron la pérdida del primer Salvador y solo vieron en el segundo un renacimiento del primero. Así se lo inculcaron al pequeño Dalí a lo largo de las numerosas visitas a la tumba de su hermano. Le convencieron de que él era su reencarnación y nunca pudo quitarse a su hermano de la cabeza. Llegó incluso a pintarlo siendo adulto, cuando en realidad el crío había muerto con 21 meses. Los simpatizantes o miembros del grupo de surrealistas parisienses tenían una constante tentación maníaca por quitar la vida. La muerte en general y el suicidio en particular eran ideas obsesivas entre ellos, y era frecuente escucharles pronunciar frases Yo estoy del lado de la muerte o Tengo muchas ganas de matarme, pero No así. En 1935, sin ir más lejos, ya se habían suicidado tres surrealistas. Es que eran muy intensos. Y claro, si era intenso Dalí con el asunto de la muerte, lo único que le faltaban eran los surrealistas para animar el cotarro. Dalí dijo aquello de Yo soy el surrealismo y no dejó de hacer gestos que lo demostraran, aunque a veces calculara malamente dónde los llevaba a cabo y en qué momento. No era lo mismo soltar una gorda en Barcelona o una más gorda en Francia, donde tenía la cobertura de su movimiento, que liarla en Estados Unidos. En 1935, durante una fiesta de disfraces en Nueva York, Dalí y Gala dieron muestras de una insensibilidad que excedió todos los límites. Lo cuenta Joan Castelar en su libro Dalí, una vida perversa. Resulta que Gala se presentó en la fiesta con una enorme cofia negra en la cabeza, sobre la que, entre otras cofias, se sustentaba una muñeca con una herida en la frente que representaba el cadáver de un niño. La herida había sido pintada por Dalí y estaba repleta de hormigas. Los asistentes a la fiesta y la prensa se quedaron estupefactos. Aquel enorme sombrero de gala aludía al caso de rapto y asesinato del hijo de dos años de Charles Lindbergh, pionero de la aviación, piloto del primer vuelo sin escalas entre Nueva York y París. El hijo de Lindbergh había sido hallado precisamente con una fractura de cráneo en avanzado estado de descomposición y lleno de hormigas. Dalí dio marcha atrás ante la prensa y negó que su obra tuviera algo que ver con el caso Lindbergh. Pero sus compañeros parisienses no iban a consentir que renegara en público de un acto surrealista, mucho menos cuando un año antes habían estado a punto de expulsarle. Cosas como esas eran las que tenía que que hacer en vez de alabar a los fascistas y meterse con el proletariado. Su colega de surrealismos Luis Buñuel refirió este episodio en sus memorias. El mismo André Breton me contó que Dalí cayó de rodillas y con los ojos llenos de lágrimas y juntando las manos juró que los periodistas habían mentido y que él siempre había dicho que efectivamente se trataba de una alusión al hijo de Lindbergh. La fijación con la muerte que Salvador Dalí mantuvo toda su vida y el permanente recuerdo de su hermano lo llevó a hacer un descubrimiento que dejó boquiabierto a más de uno. Y esto sí que fue una genialidad. Ocurrió con una pintura de Jean François Millet que obsesionaba a Dalí. El lienzo de Millet, un pintor francés de finales del siglo XIX, se llama el Ángelus y se puede ver en el Louvre. En la pintura hay una pareja de campesinos de pie y con la cabeza inclinada. Ella mantiene las manos cruzadas a la altura del pecho y él el sombrero agarrado entre las manos. Los dos miran en actitud doliente hacia un cesto de patatas poco absurdo. Absurdo, no. La actitud piadosa y exageradamente triste de la pareja de campesinos ante la cesta de patatas obsesionó a Dalí durante años. Aquel cuadro ocultaba algo y Salvador Dalí removió Roma con Santiago para confirmar sus sospechas. Tras años y años de dar la turra, consiguió que se le autorizara a poner El Ángelus bajo rayos X para intentar ver cuáles fueron las intenciones iniciales del pintor francés. La sorpresa fue mayúscula, pero Dalí ya lo sabía. La cesta de patatas ocultaba un pequeño ataúd, probablemente el de un hijo de los campesinos. Al parecer Millet pintó la cesta de patatas encima del ataúd aconsejado por un amigo, porque en la época en la que se realizó el cuadro no estaba bien visto un reflejo tan explícito de la muerte. Desde aquel momento la pintura de Millet fue una constante en la vida de Dalí, que reprodujo el cuadro de varias maneras distintas en sus propias obras y que incluso adquirió juegos de café y vajillas decoradas con aquellos dos campesinos dolientes ante el ataúd de su hijo muerto. Aquella fijación de Dalí con la muerte le llevó a ver con ojos más escrutadores y curiosos. De no haber sido por él, el Museo del Louvre mantendría aún hoy colgado un cuadro incomprensible de dos campesinos llorándole a una cesta de patatas. Eso sí que fue una genialidad dalíana, descubrir que esa escena costumbrista campesina era en realidad una representación oculta de la muerte. Pero lo que a Dalí le daba proyección eran las tontunas que soltaba siempre que tuviera delante un micrófono, una cámara o una grabadora, por ejemplo. Parte de la culpa de que se propagara aquello de que Walt Disney estaba congelado fue suya, de Dalí. En Estados Unidos habían bromeado con esta historia de la congelación, pero Dalí hizo que muchos se lo tomaran en serio cuando fue diciendo a los periodistas que él quería que lo congelaran como a su amigo Walt Disney. Teniendo en cuenta que tenía proyección internacional, eso era como confirmar la noticia. ¿Dalí empezó a plantearse para sí mismo la hibernación y estuvo cinco años dándolo a brasa con que se iba a hibernar? Se creyó que Walt Disney estaba hibernado, criogenizado y ahí fue cuando le dio por empezar a hablar de la inmortalidad. En su libro Las pasiones según dalí, editado en 1968, es donde por primera vez estoy tratando de recoger todo el oro posible para hacer que me congelen en el momento de morir. Quiero hacerle un nicho a la muerte, resurgir de mi cilindro de de helio tres o cuatro veces en el próximo siglo con el bigote erguido y el bastón en la mano. Está claro que Dalí había oído campanas pero no sabía por dónde, porque ya me contarán que tiene que ver el helio con la criogenización. Pero lo cierto es que no había encuentros con periodistas en el que no sacara el tema de hibernarse y si no lo sacaba él, los periodistas no dejaban de preguntar por el asunto para ver qué chorrada regalaba. En esa misma entrevista de televisión que concedió a Paloma Chamorro y que hemos mencionado al principio, además de regalarnos una concatenación de incongruencias insoportables, también dijo, respecto a su obsesión con la muerte y la inmortalidad, lo La última gran hazaña de mi vida es el haber encontrado la inmortalidad en las regiones en torno al ojo del culo. Pero es que un año después ya había cambiado de opinión y dejó de interesarse por la hibernación. En 1980, según recogió el País, le preguntaron en una rueda de prensa cómo seguía su plan para hibernarse y contestó que eso, eso ya lo había desechado. Me parece más práctica la resurrección metafísica, dijo. En fin, ni hibernado, ni resucitado metafísicamente, ni criogenizado, ni Le Dalí está amojamado, acartonado, momificado en el fondo de su museo de Figueras con los bigotes marcando las 10 y 10.
Emma Vallespinós
Historias con sonido. Cara B con Emma Vallespinós Nos queda.
Nieves Concostrina
La última música del programa con Emma.
Emma Vallespinós
Sí, de nuevo vamos a tirar del hilo de Cadaqués, un municipio de la comarca de Lalampa, una zona en la que sopla mucho viento, la Tramuntana, que puede provocar básicamente dos dolor de cabeza o mala leche. Lampurdá es también una de las canciones más populares de Sopa da cabra, una de las bandas que protagonizaron el boom del rock catalán en los años 90. La canción habla de un tipo, Suze, muy tocado por la tramontana, o sea, un poco para allá, que amenaza siempre con mandarlo todo a hacer puñetas, pero al final lo acaba postergando porque Lampurdà, dice, es mucho más bonito que el infierno. Y en eso le vamos a dar la razón. Y la canción es nuestra cara de hoy.
Nieves Concostrina
Pues la escuchamos enseguida, pero antes nos vamos a despedir. Y qué gusto haber tenido a una catalana en el equipo, porque por lo menos ha pronunciado bien todo lo que hay que pronunciar. Les recordamos que este programa ha sido posible gracias al trabajo de Ana Baltierra, de Jesús Pozo, de la catalana Emma Valle Espinos, de Pepe Rubio, gracias también a la técnico de sonido María Jesús Rodríguez y al mío Nieves con cocina, que no me gusta perderme una.
Child or Story Character
Sembra de calamatina. Las mataría Proca por mis días. Waran pas ampollas y Angie en si se tan car aguantaba durmí la mona laborada, pero el may no se tiraba siempre a de nada. Mataría Proca por mis días navegadores Su rividiuca no te presa ningún más per no me interesa, Sonrío y dica no te presa ni goma. Espera, ya da llena. Y Juan mecho y un dolor ganas de marchar. Purce cabuinum suicidi porcelana.
Nieves Concostrina
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Emma Vallespinós
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Nieves Concostrina
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Emma Vallespinós
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Narrator/Advertiser
No importa lo que te detenga, despierta tus sentidos con la fuerza del tigre y el poder de hierbas aromáticas legendarias. Tiger Bomb. Actúa rápido para calmar, revitalizar y restaurar. Siéntete mejor y vuelve a disfrutar la vida con Tiger Bombarde.
Host: Nieves Concostrina
Guest Contributors: Emma Vallespinós, Ana Baltierra, Jesús Pozo, Narcís Bardalet
Date: March 24, 2024
Theme: A provocative, critical, and irreverent biography of Salvador Dalí — his life, work, eccentricities, obsession with death, relationship with Gala, and the surreal circumstances of their deaths.
This episode, through Nieves Concostrina’s signature witty, skeptical, and biting historical commentary, dissects the personal life and myth-making of Salvador Dalí. The program explores Dalí’s role in the surrealist movement, his calculated provocations, his singular relationships (primarily with Gala), and the strange details surrounding both of their burials. Special attention is given to Dalí’s obsession with money, fame, death, and immortality—and the lasting, lucrative cult of personality he built.
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Esta es una biografía implacable y desenfadada, que desmonta tópicos y denuncia los montajes mediáticos de Dalí, siendo capaz a la vez de reconocer, con sorna, las aportaciones únicas de su mirada y su leyenda. Como resume Concostrina al final: “Dalí está amojamado, acartonado, momificado en el fondo de su museo de Figueras… El genio pervive, pero Gala se quedó compuesta y sin novio por toda la eternidad.”