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Nieves
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Y cuanto más jolgorios regalen a los súbditos, más simpatías despertarán Luisito y Antonieta. Aquella noche del 30 de mayo se van a cerrar los festejos de la boda y miles de espectadores abarrotan la recién remodelada Plaza Luis XV, ahora Plaza de la Concordia, donde está el obelisco, para entendernos y disfrutar toda esa gente de un espectáculo de fuegos artificiales. En estas que un cohete se desvía, se estampa contra el castillo de pirotecnia. Aquello explota lo bestia, pero de forma absolutamente descontrolada y provoca un gran incendio y una estampida humana. En total, 130 muertos. Aquel fin de fiesta nupcial acabó en tragedia. El karma quiso que veintitantos años después, esa misma plaza, que pasó a llamarse Plaza de la Revolución, fuera el escenario de la decapitación del rey Luis XVI y poco después, de su esposa, la reina María Antonieta. Parece que los franceses, comidos por la miseria, acabaron hartándose de asistir a tanta frivolidad y tanto despilfarro. Mucho tardaron en darse cuenta. La plebe rara vez se percata de que cuando sus reyes les regalan diversión, en realidad la juerga la están pagando ellos, los plebeyos. Lo mismito que les ha pasado a los británicos con los fastuosos funerales de su reinona Isabel, que les parecieron 9 días muy vistosos y muy teatrales, hasta que se enteraron de que la fiesta se la estaban sufragando ellos. Los reyes salen muy caros cuando están vivos, pero también muert. Luis XVI y María Antonieta son especialmente famosos en la historia, en el cine, la literatura, por haber sido detenidos, condenados y ejecutados durante la Revolución Francesa. Pero hoy no vamos a eso. Hoy vamos con los principios de la pareja. Por qué se casaron, dónde, cómo se lo pasaron, lo mucho que disfrutaron el reinado, la impronta que dejaron, en qué la pifiaron. Si es que da tiempo a todos, que ya les digo yo que no. Luis era el Delfín de Francia, que es lo mismo que decir heredero del trono. En Francia se llamaba Delfín, como en Reino Unido, el heredero es el Príncipe de Gales. Y en España, ojalá no llegue a rematar la faena, la Princesa de Asturias. Es decir, son títulos que siempre ostenta el siguiente en la lista para quedarse con el negocio para acceder al trono. Pero lo del Delfín no se refiere al mamífero simpático que hace piruetas para que le des un boquerón. Se refiere a una antigua provincia de Francia que se llamaba Delfinado. Y allá en el siglo XIV, se decidió que todo heredero al trono de Francia fuera distinguido con el título de Delfín, o sea, Señor del Delfinado. Y ya que estamos con esto de los títulos, meto una morcilla ejpañola. El delincuente que vive a cuerpo de rey en Abu Dhabi. Juan Carlos, aunque llegó a rey, nunca ostentó el título de Príncipe de Asturias. El titular era su padre, Juan de Borbón, al que su propio hijo le birló el trono de acuerdo con el tipo que dio un golpe de Estado para encajarse como dictador. El único título que tuvo Juan Carlos fue Príncipe de España, que se lo inventó Franco para nombrarlo su sucesor. El padre, Juan de Borbón, fue Príncipe de Asturias. Y lo fue hasta que tuvo que renunciar a sus derechos dinásticos en aquella humillante ceremonia delante de su hijo en la que terminó Majestad por España. Todo por España. Viva España. Viva el Rey. Eso no es un juego de trileros. Esta monarquía que nos ha caído. Pues sí lo es. La delantera que nos llevan los franceses es que ya ni delfines ni leches. Ellos ya han acabado con esa casposa institución. Fin de la morcilla. La boda de Luisito de la Casa de Borbón con la nena María Antonieta de la Casa de Habsburgo, venía a sellar la paz entre dinastías porque llevaban dos siglos aguantazos. María Antonieta era la más pequeña de los 16 hijos de María Teresa, la emperatriz de Austria. Se han oído bien, 16 hijos. Sólo llegaron 10 adultos, pero bueno, fueron 16. No sé cómo podían conciliar estas mujeres, sobre todo ella, María Teresa, el curro de gobernar un imperio y pariendo hijos sin parar. Bueno, sí, lo sé, que panoli soy. Ella los paría, pero los criaba, los bañaban, los vestían y los acostaban otros. Y el pediatra venía a palacio. Lo de tener el mayor número de hijos e hijas posibles lo hacían todos los coronados con un objetivo a la apañar matrimonios políticos, firmar alianzas entre Estados. Ejemplo práctico. María Teresa de Austria se empeñó en aliarse con el reino de las Dos Sicilias y como tenía hijas para regalar, no paró hasta conseguirlo. Comprometió a una hija para que se casara con el rey Fernando I. Pero la muchacha cascó antes de la boda. No importa, tenía más. Comprometió a una segunda hija con el rey Fernando y también cascó antes de casarse. Y comprometió a una tercera hija, que ésta ya sí aguantó viva. Y se casó. Y la boda de la pequeña María Antonieta con el delfín Luis sirvió para sellar el final de dos siglos de malos rollos entre Francia y Austria. Las dos monarquías llevaban 15 años firmando tratados de colaboración. Se trataba de que Francia ayudara a Austria en sus disputas con Prusia y de que Austria apoyara a Francia en sus broncas con los británicos. La boda de los nenes vino a poner la guinda al pastel de las buenas relaciones. A principios de mayo de 1770, partió de Viena una caravana de 50 carruajes y 130 cortesanos para acompañar a María Antonieta hasta la frontera con Francia y entregarla a la delegación diplomática francesa. La niña llegaba medianamente preparada, lo justito porque tuvo que hacer un máster acelerado para convertirse en delfina de Francia. Con todo, fue un máster más serio que el posgrado de Harvard. ¿Que hizo? Hizo Pablo Casado, que resultó ser un curso de 4 días en un barrio de las afueras de Madrid. María Antonieta recibió durante un año clases intensivas de un grupo de profesores franceses que llegaron desde París para prepararla. La niña no había aprovechado los estudios hasta entonces y lo único que se le daba bien era tocar el arpa. Tuvieron que enseñarle a toda leche la lengua, los modos, las modas y las costumbres de Francia. Y aprendió bien con la moda se flipó.
Emma Vallespinós
Pretty woman walking down the street Pretty woman the kind I like to meet Pretty woman I don't believe you you're not the truth No one could look as good as.
Nieves
Y digo lo de la moda, aunque ya tendrá su desarrollo en el cuento final, porque cuando María Antonieta fue entregada por los austriacos a los franceses en la frontera, se tuvo que cambiar de ropa para entrar a Francia vestida al estilo del país. Solo pasó con un poco de equipaje y su caniche tampoco le hacía falta más en Versalles tenía de todo y todo nuevo. Al principio fue todo bien, porque aquel mes de mayo de 1770 iba a ser pura fiesta para celebrar los esponsales. Y si al populacho le das cañas, terrazas y fuegos artificiales con una mano, se olvidan de que son unos miserables y ya les puedes quitar la cartera con la otra mano. El delfín Luis conoció a la ya delfina María Antonieta el 13 de mayo. Y digo conoció porque casados ya estaban por poderes desde hacía un mes, pero sólo se habían visto las caras por el tradicional intercambio de retratos que llevaban todos más photoshop que una portada de Leticia Nelola. La pareja tomó camino de Versalles, donde iba a celebrarse la boda religiosa en una de las cinco capillas de aquel despiporrado recinto palaciego. Y madre mía la que había aliada en Versalles. Seis mil invitados. Allí había que entrar con gafas de sol. Eso era un festival de dorados, diamantes, perlas, espejos, mármoles resplandecientes, plateados brillos, sedas. El vestido de novia de la nena María Antonieta es indescriptible, así que no me entretengo. Solo decir que pesaba tanto que tuvieron que ayudarla a llegar al altar. La ceremonia, oye, pues muy vistosa, apabullante. Y el banquete. Buah, el banquete. Ríanse del menú. Degustación de un tres estrellas Michelí. 40 platos salieron. En fin, ¿Para qué entretenerse tan poco en lo que fue aquel festejo desproporcionado? Y con los parisinos y demás plebe francesa llegada de todos los rincones del país, apretujados contra las verjas de Versalles, disfrutando de lo bien que se lo pasaba aquella fauna de parásitos enjoyados, zarandongas. Nos vamos comer Sarandongao, Sarandonga, que mañana es domingo. Sara, Sara, Sara.
Ana Baltierra
Sara, Yochame cantar.
Nieves
Pasado el jolgorio, cuando se recogieron los restos de la fiesta y enterraron los 130 cadáveres de aquel desastre en la plaza de París donde estalló el castillo de fuegos artificiales, una mayoría de franceses descubrió que María Antonieta ya no les caía. También la llamaban la austriaca. Y con muy mala leche, porque, a ver, no pronunció perfecto, pero los franceses hacían un juego de palabras. En vez de llamarla autrichien, austriaca, la llamaban l' autre chien, la otra perra. Algo así como cuando aquí a los Borbones se les llama los bribones. En Versalles, sin embargo, sí fue bien recibida. Primero porque los miles y miles de aristócratas y cortesanos empadronados en aquel palacio sabían que más pronto que tarde esa adolescente caprichosa dejaría de ser delfina para convertirse en reina de Francia. Y sería del género tonto enemistarse con ella. Al contrario, había que intentar estar muy cerca para cuando alcanzara el trono. Y la segunda razón por la que vieron con buenos ojos a María Antonieta es porque el delfín Luis andaba un poco desnortajo. Tenía 15 años cuando se casó, pero ya andaba aliado con amantes, porque esa era la costumbre. Los reyes de Francia tenían amantes oficiales y Luisito decidió empezar a ensayar con tiempo. No todo el mundo en Versalles veía bien que todavía siendo delfín ya anduviera haciendo al pavo con las mujeres de los demás. Porque, eso sí, las amantes oficiales tenían que ser señoras casadas para evitar el riesgo de que un posible enamoramiento tentara al rey a casarse con quien no debía. María Antonieta era una nena muy mona y pensaron que con su llegada el delfín Luis sólo tendría ojos para ella y dejaría de enredarse cada dos por tres con Madame du Barry, que era su amante favorita en aquel momento. Pues no se crean que paró. Continuó liado con la madame, para gran cabreo de la delfina María Antonieta, que escribió a mamá Emperatriz, a María Teresa de Austria, quejándose de las infidelidades de Luis. Y eso que le habían dado un máster de los modos y costumbres reales. Y una cosa que deben aprender las reinas, las de antes y las de ahora, es que los cuernos van en la letra pequeña del contrato y que los van a llevar se pongan como se pongan. Pero los tienen que lucir como si no fueran con ellas.
Emma Vallespinós
No me digas que los 10.
Nieves
Te felicito. Que bien actúes. De eso no me cabe duda. Las infidelidades de Luis no eran las únicas cosas por las que María Antonieta escribía Mamá y la emperatriz María Teresa andaba muy pendiente de todo lo que acaecía en Versalles. No podemos olvidar que aquel matrimonio sustentaba unos acuerdos de Estado y había que evitar que se enturbiaran las relaciones diplomáticas. Lo mismo que una boda sellaba una alianza, un divorcio que organizaba una guerra. Así que el hecho de que la emperatriz de Austria tuviera ya colocada a la niña pequeña en la corona de Francia no significaba que no vigilara la marcha tanto del matrimonio como del comportamiento de la niña, porque a ninguna madre le gusta que sus hijos la vayan dejando mal por ahí. Respecto al asunto de la amante, María Teresa, que era una profesional como nuestra Sofía, le dijo a su hija, que cuida a Dean con enfadarse y enfrentarse con Madame di Barri, que se dejara de moñerías morales y que, atentos que abro comillas, tratara con el debido respeto a aquellas personas que comparten la confianza y la estimación del rey. Chupa del frasco. Carrasco le estaba diciendo a su hija que se dejara de gilipolleces y que lo que tenía que hacer era llevarse bien con las amantes de su marido. Lo que sí le preocupaba mucho a la emperatriz de Austria es ver cómo su hija empezó a contagiarse de las modas más extravagantes y caprichosas. Se percató de ello al recibir un retrato de su hija en el que aparecía adornada hasta las cejas con el brilli brilli más sugestivo. Alarmada, María Teresa escribió a su hija en los siguientes té Ya sabes que siempre fui de opinión que se deben seguir moderadamente las modas, pero sin exagerarlas jamás. Una mujer joven y bonita, una reina llena de gracia, no necesita de esas locuras. Al contrario, la sencillez del vestido le sienta mejor y es más digna de la categoría de una reina. Yo, que quiero a mi reinecita y observo cada una de sus acciones, no debo vacilar en llamar su atención sobre esta pequeña frivolidad. Ustedes hicieron caso a la emperatriz, pues su hija tampoco. A ver, María Teresa, es que tu niña era una jovencita sin dos dedos de frente, además de ser una pija procedente de una corte educada para ser servida y complacida. Y que en cuanto vio a su alcance aquella exuberante moda parisina de llamativos vestidos de terciopelo, seda y brocados con lacitos, pedrería y encajes, hombre. Se apuntó sin pensarlo y dijo qué pas. Voy a ser la influencer europea del siglo XVIII.
Emma Vallespinós
¿A quién le importa lo que digo.
Nieves
Por ahí ante muerte que sencilla, Ay que sencilla, Ay que sencilla? Antes muerte que sencilla, ay que sencilla. Ay que sencilla.
Emma Vallespinós
¿Que? La verdad, porque somos así, nos gusta.
Nieves
María Teresa no dio consejos a su hija solo para que moderara su extravagancia en el vestir. También tuvo que dirigirla en el asunto sexual, no por la niña, que iba adiestrada y heralista, sino por su marido, que era un pavo de mucho cuidado. Una cosa es que tuviera amantes y como jugueteara con ellas, o como ellas le complacieran a él. Pero lo cierto es que el delfín Luis tenía dificultades para consumar el matrimonio. Y ese problema, porque era un problema muy gordo, había que arreglarlo cuanto antes. Hemos quedado en que ese matrimonio era un apaño político con un único procrear cuantos más hijos mejor, para perpetuar el negocio monárquico y sellar nuevas alianzas casando a los churumbeles con miembros de otras coronas. Si Luis no consumaba y María Antonieta no se quedaba embarazada, el matrimonio podría anularse y a la porra la alianza franco austriaca. Y encima el cotilleo ya corría por Versalles. Y si corría por Versalles, corría por París. Y si corría por París, corría por las embajadas. Todo el mundo estaba al tanto de que el delfín Luis no pitaba. Y se sabía desde la mismísima noche de bodas, porque Luis escribió en su diario al día siguiente nada. Y esto es curioso, porque al parecer, años después, cuando ya era el rey, Luis XVI volvió a escribir en su diario la palabra nada. Era el 14 de julio de 1789. Los parisinos tomaron aquel día la Bastilla y comenzó la Revolución francesa. Pero Luis XVI apuntó eso nada.
Emma Vallespinós
Ay, qué gustito pa mis oreja. Enterrado entre tus piernas.
Nieves
La emperatriz se enteró de que no había ocurrido nada en la noche de bodas porque el cotilleo llegó a sus oídos y porque su misma hija, María Antonieta, le hizo saber que seguía sin pasar nada. A lo largo de los siguientes años, María Teresa acabó enviando a otro de sus hijos, a José, para que diera un cursillo erótico festivo al pánfilo del rey de Francia de cómo hacer lo que tenía que hacer. Me da hasta un poco de vergüenza reproducir lo que escribía José en sus cartas para explicar lo mal que lo hacía su cuñado. Era tan explícito que resultaba hasta desagradable. Así que no lo voy a hacer porque no aporta nada. Pero sí me recuerda un chiste muy viejo que decí oye, tú sabes que tu marido se acuesta con tu amiga Loli, ¿No? Ay, qué vergüenza. Con lo mal que lo hace. Bueno, pues más o menos eso. El Delfín continuó recibiendo instrucciones sexuales. María Antonieta se fue haciendo con la corte y enviciándose con el lujo y el despilfarro. Y cuatro años después de la boda, cuando ella tenía 18 y él todavía no había cumplido los 20, el rey de Francia, Luis XV cascó. Y ahí tienes a esa pareja de frívolos. Ella preocupada de los brillos y los peinados y él todavía sin saber hacer lo que tenía que hacer. Como los reyes de Francia, Luis XVI y María Antonieta. Tuvieron que pasar tres años más para que la ya reina de Francia escribiera a mamá emperatriz. Estoy viviendo la mayor felicidad de toda mi vida. Desde hace ocho días mi matrimonio ha sido perfectamente consumado. La prueba se repitió ayer y aún fue más satisfactoria que la primera vez. Nada, estupendo. Que alivio. Hala, a seguir disfrutando, porque os quedan un par de décadas de buena vida que se os van a acabar de un tajo.
Emma Vallespinós
Hay como un conejillo entre tus pierna, bebiendo tu esencia, siguiendo tu senda. Aquí hay gustito pa mis oreja. Que gustito pa mis orejas. Enterradito entre tus piernas. Si soy agua, tú me llevas. Si soy parra, tú me rejas. El horizonte es un muro.
Nieves
Historias con sonido cara A con Emma Vallespinós Vamos ya con nuestra primera historia con sonido de Emma Vallespinós. Por supuesto. Hola, Emma.
Emma Vallespinós
Hola, Nieves. Hablabas de cuernos y La infidelidad es un clásico en nuestras historias musicales. El rencor, los cabreos, la sed de venganza. Son sentimientos inspiradores. Hoy escucharemos al infiel. Yo creo que la canción más jeta de la historia sobre un adúltero. Es El jardín prohibido, del italiano Sandro Giacove. Un tema de mediados de los años 70 para los centennials. Resumo. Es el relato en primera persona de un tipejo que le cuenta a su pareja. Que su mejor amiga ha estado entre sus brazos. Vamos, que han tenido tema. Y ni corto ni perezoso, tras explicarle todo con pelos y señales. Le pide que le perdone, que no lo va a hacer más. Como excusas, despliega un reparto espectacular. La mejor es cuando le dice que la vida es así, no la he inventado yo. Anda y que te den, chato. Es una amiga, date cuenta. De manual. Nosotras vamos a escuchar una versión. La del chaval de la peca.
Nieves
Madre mía. Cuando ponían esa canción en las fiestas de casa. Apagaban la luz. Y cuando encendían, faltaba alguien. La escuchamos esta tarde triste.
Emma Vallespinós
Y tengo que decirte.
Nieves
Que tiene mejor amigo Estado entre mis brazos.
Emma Vallespinós
Sus ojos me miraban pidiendo mis caricias. Su cuerpo me rogaba que le diera vida. Comí del fruto dejando el vestido colgado de nuestra inconsciencia.
Jesús Pozo
Su cuerpo fuego.
Emma Vallespinós
Durante un minuto mi mente llora por tu ausencia. No lo volveré a hacer más. No lo volveré a hacer más. Pues mi alma volaba a tu lado Y mis ojos decían cansados. Que eras tú. Que eras tú. Que siempre serás tú. Lo siento mucho. La vida es así, No la he inventado yo. Si esta vez me ha mirado a los ojos. He cogido por mano. Yo me he dejado llevar por mi cuerpo. Y me he comportado como un ser.
Nieves
Contarte el arte Ana Baltierra. Il a des yeux de grands yeux noirs.
Emma Vallespinós
Des yeux de femme qui raconta tout seul. Déjà tout le drame de ses soiettes fermes Qui laissent un cœur qu' il.
Nieves
Faut traîner jusque chez soi Son pauvre cœur. Il a des mains un peu trop grandes. Vuelve por sus fueros artísticos Ana Baltierra, doctora en Historia del Arte. Y que teniendo en cuenta el periodo rococó y súper mega guay artístico que fue aquel del reinado de Luis XVI y María Antonieta. Pues prácticamente habrá tenido que echar a suerte qué elegir para ilustrarnos o me equivoco. Hola Ana.
Ana Baltierra
Hola Nieves. Tú nunca te equivocas. Efectivamente, teníamos mucho donde elegir. Pero vamos a hablar de una de las pintoras favoritas de María Antoñeta y que la retrató más de 30 veces a lo largo de su carrera. Se trata de Elisabeth Vigé Lebrun, una reputadísima pintora francesa del siglo XVIII que tuvo un gran éxito como retratista de la nobleza. Como decíamos, fue muy amiga de María Antonieta, llegando a pintar 30 retratos suyos. Son muchísimos retratos para una sola pintora, sobre todo sí Nieves pensamos que María Antonieta fue guillotinada con 38 años. Es decir, que con Ville Lebrun vamos casi a retrato por año de vida. No está mal. De hecho, cuando mataron a la reina esta artista se exilió porque su amistad era muy conocida y le daba miedo que su cabeza fuera detrás. Ya sabes, Nieves, cuando las barbas o la peluca de tu amiga veas cortar, pon la tuya. Exiliar sería el refrán adaptado Exactamente de.
Nieves
Dónde les venía la relación. ¿Cómo se conocieron estas dos?
Ana Baltierra
Pues vigéele Brun fue invitada a Versalles cuando tenía poco más de 20 años para pintar a María Antonieta. Era todavía muy jovencita pero ya se había ganado una buena reputación como retratista. Su padre, que también era pintor, había muerto cuando ya tenía sólo 12 años, así que siendo una adolescente se convirtió en la que mantenía en gran medida a la familia. Ahí queda eso. Lo hacía gracias a la venta de pinturas, concretamente retratos, con los que alcanzó ya fama siendo sólo una muchachilla. Es decir, cuando la llamaron para ir a Versalles para pintar a la reina ya se ganaba la vida como retractista. Claro que ser mujer y artista no era fácil y aunque a los 15 años tenía ya su propio estudio, se lo embargaron por pintar sin licencia.
Nieves
¿Cómo fue que llegó a pintar a María Antonieta?
Ana Baltierra
Pues el primer retrato que Vigée Lebrun hizo de María Antonieta es de 1778 y se conserva en el Museo de Historia de Austria. Se la reconoce rápido porque lleva uno de esos peinados tan elaborados que le gustaban, con plumas en lo alto y un vestido de gasa blanca llena de lazos, dobleces y capas. La parte de la falda, Nieves, es enorme, como si llevara escondido debajo un televisor de plasma. Un look de esos antes muerta. Que sencilla. Con el que yo sufro mucho mirándola, porque solo pienso, ¿Y si tiene nieve? Es una gastroenteritis. ¿Qué va a hacer la pobre? Tanto lazo, tanto luz.
Nieves
Buscas un bar en Asturias, te haces una foto con los dueños para perpetuar ese momento y luego te alivias. Ya está. Es lo que hacen las princesas. ¿Cómo le llegó este primer encargo a la pintora?
Ana Baltierra
Bueno, le llegó. Cierto. No había pensado. Nunca se me hubiera ocurrido. Le llegó. La madre María Antoñeta, la emperatriz María Teresa de Austria, escribió a su hija pidiéndole un retrato suyo y le fue encargado a Vigée Lebrun. En esta obra, María Antonieta aparecía en todo su esplendor. Un poco emperifollada, eso sí, pero era lo que le gustaba. Ya lo sabes. Ya lo has contado. Y en la parte de arriba pintó un busto de su marido, el rey Luis XVI. A la madre le encantó. Le gustó muchísimo. Es cierto que una madre le emociona hasta cuando su hijo eructa. Y seguro que María Teresa de Austria estaba muy orgullosa de ver que su hija se había convertido en reina. Pero es que el retrato era muy bueno. Y de hecho, fue el primero de muchos encargos, algunos de ellos bastante polémicos.
Nieves
¿Cómo puede ser polémico un retrato?
Ana Baltierra
Era un don que tenía María Antonieta para convertir cualquier cosa en polémica. Te voy a poner un ejemplo de retrato polémico. Uno de los retratos más controvertidos fue el que pintó Vigée Lebrand de María Antoneta en 1783. Aparece la reina con una muselina blanca, un sombrero de paja y una flor en la mano. Hasta ahí todo parece normal. Pero para entendernos con lo que quiero decir con esto de la muselina blanca, lo explico un Vigée Lebrun la pintó con un vestido camisa, lo que en Francia se conocía como un Robe de Gaulle, que era un vestido hecho de gasa ligera o muselina, casi sin adornos. Era una moda Nieves, que venía de América. Un traje típico de las damas francesas en las colonias de América, quienes adecuaron su indumentaria al clima de la zona. Por eso se le llamó también vestido a la criolla. Y era algo burqués, por tanto, considerado impropio para la realeza.
Nieves
Entiendo. Entiendo que ahora lo vemos con otros ojos. No parece que sea como para causar polémica.
Ana Baltierra
Bueno, Nieves, para los franceses de la época. Era como si la reina se hubiera hecho retratar en chándalo, en pijama, casi lo mismo. Bueno, no gustaba mucho. Este vestido a la criolla, o vestido camisa, comenzó a ser un atuendo habitual de María Antonieta a partir de 1783, que empezó a utilizarlo como vestido habitual para sus paseos matutinos por los jardines de palacio. Y como digo, venía a ser como nuestro chándal, pues una ropa cómoda pero sencilla, dentro de lo que cabe, con la que poder moverse. Pero se consideraba Nieves que era una pirrenda muy íntima. Y el que Vigé Lebrun la retratara así y encima expusiera públicamente esta obra fue muy criticado. Eso de que todo el mundo pudiera ver a la reina vestida en las paredes de una sala de exposiciones, véase un museo de la época, con ese vestido, fue un escándalo. Hasta se llegó a pedir que se retirara el retrato, que se dejara de ver. Pero el efecto que consiguió fue el contrario, porque se puso de moda. Ya sabemos que, como has dicho, era influencer para todo y no tenía término medio. Y a partir de ese momento, muchas noveles quisieron retratarse así, con ese tipo de vestidos. Ya sabes, culo veo, culo quiero.
Nieves
¿Y dónde estaba expuesto para que se armara tantísimo revuelo?
Ana Baltierra
En el Salón de París, que era en la época la exposición de arte oficial de la Academia de Bellas Artes y el acontecimiento artístico más importante del mundo durante muchos años. Las mujeres, vuelvo a decir que teníamos muy difícil exponer allí. Pero Vigée Lebrun consiguió ser aceptada como miembro de la Academia Real de Pintura y Escultura, como pintora de alegorías históricas. Ojo, Nieves no fue fácil que entrara, a pesar de ser una grandísima artista. Los hombres se opusieron a que entrara en la Academia. Sorpresa, ¿Verdad? Pero María Antonieta, que hizo algunas cosas muy bien, presionó al rey Luis XVI para que intercediera a su favor y fuera admitida. Fue una defensora de las mujeres pintoras. Así es como se convirtió en una de las 14 mujeres está vigé lebrand de entre 550 artistas en total que formaban parte de la Academia. Como ves, un porcentaje curioso. La y la artista tenían una relación muy estrecha.
Nieves
¿Y qué fue de esta mujer? Cuando su amiga María Antonieta fue guillotinada, huyó de Francia.
Ana Baltierra
Vigée Lebrun era famosa no sólo por ser amiga de la reina, sino por pintar a muchos nobles. Así que cogió a su hija Brunet, de 9 años, con la que por cierto también se retrató, e inició 12 años de exilio en diferentes paí Italia, Austria, Rusia. Y mientras ella recorría mundo y se llenaba de éxito, en Francia la cosa se ponía cada vez peor. Su marido se quedó allí. Fue obligado por las autoridades de la Revolución a divorciarse de ella. Como es estaba muy mal vista. Lo cierto es que a Vigée Lebrun le hicieron un grandísimo favor, porque su marido era un adicto que se gastaba el dinero que ella ganaba en prostitutas y juegos de azar. Luego llegaría a cantarle, como decía Mava y Espinos, así con tono lastimero, seguro. Así que por lo menos algo positivo se llevó de la Revolución Francesa, que fue el divorcio.
Nieves
Eso estuvo bien. Y ya nunca volvió a Francia.
Ana Baltierra
Regresó con la llegada al poder del emperador Napoleón I, despertó muchas envidias y se convirtió en una obsesión para algunos pintores que se empeñaron en denostar toda su obra. Como por ejemplo el neoclásico David, que a pesar de ser un pintor famosísimo, dedicó una gran parte de su vida y de su energía a ir contra Elisabeth Vigée Lebrun. Le ponía nerviosísimo a David su estilo depurado, la delicadeza de sus trazos, la sensibilidad humana que rezumaba de sus retratos. Tanto tú fíjate que este David, que se le llegó a ir un poco la cabeza con este tema, obligaba a sus discípulos a que sus pinturas estuvieran exentas de todo esto. ¿Que representaba la pintura de Vigée Lebrun de esta delicadeza? Es decir, fíjate, Nieves, si fue importante esta pintura que provocó un contramovimiento pictórico en Francia a través del neoclasicismo de David. Por cierto que aprovecho y termino con algo que sé que te va a gustar, Nieves, a todos en este programa nos gusta, que son las tumbas, y en concreto la de Elisabeth Vigée Lebrun. Después de tanto trajín de vida y de haber esquivado la masacre la revolución francesa, Elisabeth Vigée Lebrun murió a los 86 años. No está mal para la época. Y puso en su lápida en el cementerio de Louvecien, cerca de Versalles. Y sientes Jerez Po que para entendernos, quiere decir aquí por fin yo descanso. Maravilloso.
Nieves
Muy bonito, muy bonito. Pero me recuerda a otro epitafio de un cementerio argentino donde aquí sigue descansando Antonio Rubio. Gracias, Ana, por habernos descubierto a los profanos a otra grandérrima pintora.
Ana Baltierra
Gracias, Nieves.
Nieves
El invitado con Jesús Pozo. Turno de Jesús Pozo y su invitado. Y confieso que no imaginaba que fueras a entrevistar a un agricultor para hablar de Luis XVI y María Antonieta. Aunque estoy segura, Jesús, que tiene su.
Joaquín Araujo
Explicación con costrina, mujer de Pocafé, este asunto estaba a huevo para hablar de medio ambiente, los jardines, Versalles, árboles. ¿Y quién mejor para hablar de todo este mundo verde, de qué es un jardín, que nuestro ambientalista y agricultor de cabecera, Joaquín Araújo?
Jesús Pozo
Ya la propia etimología evoca el concepto que luego deriva a las grandes religiones, sobre todo las monoteístas, de paraíso. Paraíso quiere decir un lugar con mucha vegetación, sobre todo árboles y agua. Suponen el encuentro, el enlace, el vínculo entre la ocupación humana, la transformación radical que muchas veces supone la vivienda donde nos escondemos y el conjunto de la naturaleza. Y es a no borrar del todo de nuestras vidas cotidianas y sobre todo de la memoria histórica, el lugar del que procede la aspiración máxima, que es vivir en un sitio donde la belleza nos permita además alimentarnos.
Nieves
En los márgenes de la agricultura está el jardín y más allá el paraíso. Te habló del paraíso versallesco, Joaquín Araujo.
Joaquín Araujo
Sí, sí, nos habló de ello. Y por cierto, qué buena película.
Jesús Pozo
En los márgenes, el jardín más alucinante de la historia, porque lo que implicó su construcción es Versalles. La Granja es una imitación y Aranjuez un tanto. Que el jardín ondeara como la mayor manifestación de poder de las monarquías, realmente se ejemplariza en Versalles más con Luis XIV que con Luis XVI. Pero claro, Luis XVI hereda un Versalles terminado, tiene más de mil fuentes y que trabajaron 40.000 personas durante 40 años.
Joaquín Araujo
Es impresionante. Vamos a entrar en materia y lo que nos interesa aquí y ahora. ¿Quién ha promovido históricamente los jardines?
Jesús Pozo
La inmensa mayor parte de los jardines de los que normalmente se hace referencia están especialmente ligados a la ostentación de los ricos, de los más poderosos. En la actualidad sigue siendo así. Los poderes políticos también lo han hecho a lo largo de la historia, casi todas las grandes monarquías y especialmente a partir del Renacimiento, pues era uno de los objetivos desde los señores ducales y marquesados en la época renacentista en Italia, que todos tenían un super jardín, hasta ya con los grandes reyes absolutistas. Es que literalmente era algo así como la tarjeta de presentación de esas monarquías.
Nieves
Ahora todo el que tenga un huequecito, aunque sea para un geranio, anhela tener algo verde cerca.
Joaquín Araujo
Así es, y eso mismo dice y promueve Araújo. Se puede hacer un jardín en cualquier sitio.
Jesús Pozo
También las personas vida absolutamente modesta pueden mantener una vegetación suficientemente expresiva en cualquier lugar, pues se pueden dejar acompañar. Sin olvidar que hasta en los patios se pueden tener plantas, en los balcones, en las terrazas, en las azoteas. Ojo. Por cierto, una recomendación actual que tiene máxima importancia porque mientras sigue subiendo el calor, pues una de las terapias que estamos proponiendo y que afortunadamente algunos ayuntamientos aceptan es literalmente buscar el jardín vertical, buscar el jardín particular, aunque sea en un pequeño apartamento de una gran ciudad.
Nieves
Son preciosos los jardines verticales, la verdad. Lo malo es cómo lo haga el del quinto y el del tercero aborrezca las plantas.
Joaquín Araujo
Pues no va muy desencaminada. Mira cómo lo explica Joaquín Araujo, en.
Jesús Pozo
General, en las grandes ciudades las solicitudes de la ciudadanía a los concejales de Medio Ambiente son más para pedir que se quiten árboles que para que se pongan por una situación de extrema comodidad y extrema ignorancia. Que me quita la vista. Pero te está quitando la vista y te está quitando el ruido, te está quitando las partículas en suspensión. Es literalmente un depurador del aire. Tú respiras más aire limpio gracias a la cercanía de ese árbol, pero no que se caen las hojas en la acera y luego tengo que ver el suelo lleno de hojarasca. Son estas soberanas estupideces del nuevo rico. Y bueno, pues ahí tienes el ejemplo de la Plaza de España, donde cientos de maravillosos árboles muy veteranos han sido sustituidos por un solar de cemento que es absolutamente agobi. Pues esto, políticas municipales. Habría que tener muy claro que el árbol debe tener literalmente un tratamiento preferente, pero preferente de toda forma y condición.
Nieves
Madrid ya es una barbaridad casi invivible y míster Almeida va añadiendo barbarie y hormigón. Ya tiene su hueco en la historia, desde luego, como el alcalde contaminador.
Joaquín Araujo
Y como dice Joaquín, hay gente a la que le molestan las hojas caídas. Recuerda que fue caballo de batalla del PP contra alcaldesa Manuela Carmena la hojarasca por las calles y los parterres de Madrid que molestaban a los ciudadanos.
Jesús Pozo
Las hojas son parte de la fertilidad natural, literalmente la hoja es el alimento de ese mismo árbol, incluso del seto, del parterre, de la pequeña pradera, las hojas son el alimento de las temporadas siguientes. Y esto es lo que hay que tener El ciclo de la naturaleza es tan fascinante y esto es fundamental a la hora de hablar de jardines, de hablar de vegetación urbana. Los árboles han inventado el mejor sistema económico y es que como consumidores de ellos mismos siempre están guardando, nunca se agotan, siempre están creando una reserva, una pequeña cuenta de ahorros para el año siguiente. Y participar de semejante sabiduría en las ciudades, en sus parques, en sus jardines, en sus medianas, pues eso es absolutamente crucial. Un buen seto, una buena mediana llena de plantas, de árboles, es un escudo contra la tiranía del calor y de la sequía.
Joaquín Araujo
Cambiamos de escenario. Le pregunté a Joaquín Araújo por otros supuestos jardines, los campos de En cuanto.
Jesús Pozo
A los campos de golf hay que tener una cosa muy clara, ya tenemos demasiados. Los campos de golf han sido objeto de debate también en Tronca no deja de ser un pequeño bosque artificial, a veces semi ajardinado, pero bueno, ahí hay mucho de cal y mucho de arena. En algunas zonas son locuras absolutas por el gasto hídrico y en otras han conseguido un uso bastante equilibrado del agua. En algunos lugares solo se usa agua para los campos de gol de segunda y hasta de tercera generación. Insisto, sensato. En fin, hay de todo, lo que no hay es para tener otros mil campos de gol en el país.
Nieves
¿Y qué se puede hacer para que la sombra vuelva, para que El calor remita? ¿Cómo solucionamos esto?
Joaquín Araujo
Por favor, señor alcalde, plánteme usted todos los árboles que pueda.
Jesús Pozo
En estos momentos pues deberíamos estar creando algo así como una suerte de frente de contención del desierto. Pero en España uno de los elementos que se puede usar como escudo, como protector, casi como un ejército contra la catástrofe que ven son los árboles, porque los hay, porque los mismos olivos son tremendamente austeros, las olivillas son muy austeras, la encina también ser muy austera, no digamos los enebros, los tarajes. Son elecciones que hay que tomar y que por supuesto hay que convencer a las autoridades y hacer una labor de divulgación intensa para que el ciudadano en vez de pedir que me corten esta rama o que me quiten este árbol de delante. Haga todo lo contrario, por favor. Plánteme, señor Alcalde, plánteme usted todos los árboles que pueda.
Nieves
Supongo que se lo está pidiendo a otros alcaldes que no es el que sufren en Madrid. Pedirle conciencia medioambiental al alcalde contaminador, Almeida, es lo mismo que pedírselo a un adoquín. En fin, gracias, Jesús. Y gracias por habernos traído como invitado a nuestro querido agricultor Joaquín Araujo. Adiós. Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Emma Vallespinós
Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindas sueñas. Cuéntame un cuento y verás que contento me voy a la cama y tengo lindos sueños.
Nieves
El hermano de María Antonieta, José, el que fue a París a darle un cursillo sexual al pavo de su cuñado Luis, no estuvo solo preocupado por la falta de pericia erótica festiva de la pareja para tener descendencia. También le inquietaba la frivolidad de la delfina de Francia. José era un tipo con sentido de estado y llamado a suceder en el trono a su madre, la emperatriz de Austria, como de hecho ocurrió. Acabó siendo el emperador José II del Sacro Imperio Romano Germánico. En una ocasión, el emperador José II hizo un comentario sobre el complicadísimo peinado de las pelucas que lucía su hermana, la reina María Antonieta. Dijo que era demasiado ligero para sostener una corona. Toma. Pedazo de metáfora. Además de que efectivamente era una peluca tan alta, tan hueca y tan historiada que una corona no se podía físicamente encajar ni sujetar, también estaba sugiriendo que la corona de Francia estaba desmoronándose sobre tanta frivolidad. No me mires. No me mires. No me nombres.
Ana Baltierra
No me mires.
Emma Vallespinós
No me mires.
Nieves
No me mires. Déjalo, que hoy no me he puesto.
Emma Vallespinós
El maquillaje y mi aspecto externo es.
Nieves
Demasiado vulgar para que te pueda gustar. No me mires.
Emma Vallespinós
No me mires.
Nieves
No me mires. El peinado de las pelucas de María Antonieta tenía un nombre. Se llamaba Puff y lo creó para ella su peluquero, Leonard Autier. Eran pelucas adornadas con todo tipo de plumas, lentejuelas, pájaros, flores, hipopótamos, lo que fuera. Por ejemplo, si María Antonieta se presentaba en un acto y quería homenajear por lo que fuera, a los fabricantes de armas, por poner un ejemplo, pues el peinado iba adornado con elementos relacionados, incluidos dos cañones y tres fusiles. Y además eran peinados elevadísimos. Para que se hagan una idea, es que dentro del peinado entraba una thermomix. Los estilistas de María Antonieta eran su modista Rose Bertin y su peluquero Leonard Autó, La alta costura francesa. Y con ellos se buscó la reina su ruina en Francia, no por culpa de los estilistas, sino por la mala cabeza de ella, porque no puso límites. Tampoco es que la excentricidad de los complementos, los excesos, las vestimentas y el derroche que todo ello conllevaba lo inventara María Antonieta. No hay que exagerar, tampoco era tan lista. Ella se sumó a la moda que desde principios del siglo XVIII empezó a despiporrarse. Y lo que hizo fue fue despiporrarla más. María Antonieta no fue la primera fashion victim de Versalles, hubo otras y otros. Luis XIV, sin ir más más lejos, que aquello no era un rey, aquello era una coliflor subido a unos zapatos de tacón de suela roja, con lazo en el empeine, chorreras en la pechera, encajes que salían bajo las mangas de una casaca repujada, pelucón de 10 centímetros con raya en medio. En fin, eso, una coliflor o un repollo, da igual. Antes de que María Antonieta ni siquiera soñara con llegar a ser reina de Francia, es más, antes de que ni siquiera fuera proyecto de cigoto, la corte de París y Versalles se vio invadida por un gusto exuberante. No sólo en la moda, porque en realidad la moda formaba parte de un movimiento artístico de cambio que abarcaba mucho más. Estaba pasando del barroco al rococó. Sumarse a esos cambios en la moda sólo estaba al alcance de las grandes fortunas. Y la competencia era tal entre las damas cayetanas que el hecho de repetir vestido te rebajaba inmediatamente la escala social. Alguna modificación había que hacer para que el vestido pareciera quitar lazos, añadir pedrería, cambiar volantes o cenefas, lo que fuera. Pero el vestido que se lucía hoy no se podía lucir dos días después ni para bajar a tirar la basura Como curiosidad, entre las cosas que volvieron a ponerse de moda fueron los vestidos con faldas exageradamente amplias y eso se conseguía llevando un armazón interior. Esos vestidos eran como una orden de alejamiento porque prácticamente no te podías acercar a dos metros de la doña que lo luciera. No estoy exagerando ni haciendo chiste. Algunas faldas tenían un diámetro de 5 metros.
Emma Vallespinós
De repente se abrió la puerta mientras yo cogía la guitarra y me temblaron las piernas al ver de nuevo la raja de tu falda por la raja de tu falda. Yo rompí tres cuerdas de esta guitarra.
Nieves
Encima tenían que aprender a caminar elegantemente con aquellos vestidos que pesaban un quintal. Cómo serían de excesivos que cuando las señoras viajaban en carruaje no podían sentarse, tenían que viajar de rodillas porque eso no había quien lo domara. Por supuesto sólo podía ir una señora por coche, dos no entraban ni tampoco podían pasar dos a la vez por un puerta. Esos armazones se llamaban panier, porque panier significaba cesta y esa forma tenían, como una cesta al revés. Estaban inspirados en una prenda española que se usó un siglo antes y que se llamaba guardainfantes, que con ese nombre ya se pueden imaginar de dónde venía el nombre. Los armazones se usaban para dar mucha amplitud a las faldas y guardar a los infantes, ocultar los embarazos. A todo esto se sumó María Antonieta de forma entusiasta, jovencita, caprichosa, coqueta. Pues claro, se le fue la pinza con la alta costura y cuando conoció a la modista Ros Bert, se la llevó a Versalles y le abrió un despacho, un taller, un ministerio de la moda. La mayor preocupación de la reina de Francia, a la que ya todo el mundo conocía como Madame Déficit por el derroche del que hacía gala, era qué se ponía cada día. Nada más levantarse, su doncella le presentaba un gran muestrario con las telas de todos sus vestidos y así elegía el que quería ponerse esa mañ esa tarde o esa noche. Que estrés. Por supuesto, María Antonieta se convirtió en lo que deseó la influencer de la moda europea. Pero parémonos a pensar, cuando una reina se convierte en modelo a seguir, se llame María Antonieta, Leticia o Camilla Parker Bowl, cualquiera con dos dedos de frente sabe que no es porque ellas por sí mismas sean un referente de la moda ni de nada. Son sólo reinas que se pongan lo que se pongan, incluida una morcilla de Burgos en la cabeza, tendrán todos los ojos pendientes de ellas y la gente más simple picará y creerá que poniéndose una morcilla se parecerá en algo a ellas. Toda la aristocracia francesa, y no sólo la francesa, las damas nobles de las cortes de Viena, Lisboa, Londres, adquirían los modelos de la estilista de María Antonio, aquella reina excesiva, frívola, preocupada sólo de ser admirada por su guardarropa y sus pelucas, interesada únicamente en lucirse en los salones de baile o en los jardines versallescos, sin mirar más allá de su ficticio pequeño mundo. Porque si miraba, vería un mundo vulgar, gris, embarrado, mísero. El mundo de los plebeyos que se fueron inflando y no pararon hasta desinflar los puff de María Antonieta con un golpe de zas.
Emma Vallespinós
Tampoco pido tanto.
Nieves
Lo que me entra por los ojos, nada más y nada menos.
Emma Vallespinós
Tampoco pido tanto. Tampoco pido tanto. Tampoco pido tanto.
Nieves
Tampoco pido tanto.
Emma Vallespinós
Tampoco pido.
Nieves
Historias con sonido Cara B con Emma Vallespinós Y terminamos, como siempre, con música.
Emma Vallespinós
Por supuesto, María Antonieta tenía alma de influencer, así que de haber vivido en estos tiempos, hubiera perdido la cabeza, valga la redundancia, por las redes sociales. Yo la imagino haciendo hauls de ropa en Instagram y en TikTok, moviendo el pues en esta red social TikTok, en la que sobre todo se baila, hay canciones que se convierten en virales y cuyas coreografías acaban siendo ejecutadas por millones de usuarios. Fue el caso de nuestra canción de cabecera, el Aiko Aiko, que ya ha sido cara B en alguna ocasión, pero que hoy escucharemos en la versión de Justin Wellington.
Nieves
Yo no puedo imaginar con un TikTok a María Antonieta, por favor. En fin, la escuchamos enseguida, pero antes les recordamos que este programa ha sido posible gracias a Ana Baltierra, Jesús Pozo, a Emma Vallespinós, a Pepe Rubio, a nuestra técnica de sonido María Jesús Rodríguez y a mí misma Nieves con costrina, que no me pierdo una.
Emma Vallespinós
Start my truck It's all jumping Here we go together Nice cool breeze Big palm trees I tell you life Don't get no better talking about hair now. Step on the dancing floor Hips be winding kitty rewinding Take it to the island way K your baby Mama put on your dancing shoes One drop it Pop it low Now take it to the max Jump in the small jump way Jump in the small jump way My bestie, your bestie Dancing fighting fire your bestie. Swing those hips and buckets up to miraga A chance for party ladies Do the daggy doggy and dominant reggae Blue, green and yellow Me jumping on me bit Make a slow wine for me Baby speakers pumping people Jumping with them in the island With shout out to the good time crew All across the island Grab your shoes Leave me two by two And then we shine it bright like time Talking about hair Now I go I go on it took him One drop it from it low Now take it to the max Now dumb in the small dumb way Wind it Wind up go down Wind up Go down We go We go left left We go right right Turn it around Why not go down again Wind up, go down Wind up, go down Twist your body by Twist it We go left left We go right right Turn it around And for one my best.
Nieves
Today, we're going to talk about deep breathing something we all need to do. More of. Especially when you're getting ready to call your Health Plan And deal with one of those automated phone trees. You know how it feels to get into an endless phone loop When you just have a simple question that could take two minutes or less. And then, pretty soon, you've lost your sin Shouldn't Your Health Plan help you reduce stress. That's why you'll talk to a real person when you choose Pacific Source Health Plan. Tranquil Tranquility.
Episode Title: Cualquier tiempo pasado fue anterior | El bodorrio de María Antonieta y Luis XVI
Podcast: Todo Concostrina (SER Podcast)
Date: December 25, 2022
Host: Nieves Concostrina
Main Theme:
This episode delves into the extravagant wedding and early marriage life of Marie Antoinette and Louis XVI, exploring the intersection of political alliances, personal eccentricities, historical consequences, and fashion excess. Through Nieves Concostrina’s witty, acerbic, and sharply critical narrative style, the story connects the nuptial festivities’ disastrous consequences with the broader narrative of royalty, privilege, and social cost.
“El karma quiso que veintitantos años después, esa misma plaza… fuera el escenario de la decapitación del rey Luis XVI y poco después, de su esposa, la reina María Antonieta.”
— Nieves [01:30]
"Lo de tener el mayor número de hijos e hijas posibles lo hacían todos los coronados con un objetivo: apañar matrimonios políticos, firmar alianzas entre Estados.”
— Nieves [04:20]
“El vestido de novia de la nena María Antonieta es indescriptible... pesaba tanto que tuvieron que ayudarla a llegar al altar.”
— Nieves [09:25]
Costumbres cortesanas:
Luis, aunque con solo 15 años, ya tenía amantes, acorde al protocolo real de que los herederos franceses solo se relacionaran con mujeres casadas (para evitar problemas de sucesión).
El consejo de la emperatriz María Teresa:
La madre de María Antonieta le recomienda tolerar y respetar a las amantes del marido, criticando así la hipocresía y la realpolitik de la realeza.
“...tratara con el debido respeto a aquellas personas que comparten la confianza y la estimación del rey. Chupa del frasco, Carrasco.”
— Nieves citando a María Teresa [13:43]
“A lo largo de los siguientes años, María Teresa acabó enviando a otro de sus hijos, a José, para que diera un cursillo erótico festivo al pánfilo del rey de Francia..."
— Nieves [17:55]
La reina “influencer”:
Obsesionada con las modas y los excesos, María Antonieta se apoda “Madame Déficit” por sus gastos desmedidos.
Iconografía y arte:
Sección guiada por Ana Baltierra (24:10-33:15):
"Era como si la reina se hubiera hecho retratar en chándal..."
— Ana Baltierra [28:35]
Invitado: Joaquín Araújo (Jesús Pozo, 33:40-42:29):
El jardín de Versalles es símbolo absoluto del poder real y la ostentación.
Reflexión ambiental:
Araújo argumenta que los jardines y árboles urbanos son vitales para la salud humana y medioambiental, contraponiendo políticas públicas irresponsables con la necesidad ciudadana de espacios verdes.
“Por favor, señor alcalde, plánteme usted todos los árboles que pueda.”
— Joaquín Araújo demandando conciencia ecológica [41:21]
“El peinado de las pelucas de María Antonieta… era tan alta, tan hueca y tan historiada que una corona no se podía físicamente encajar ni sujetar, también estaba sugiriendo que la corona de Francia estaba desmoronándose sobre tanta frivolidad.”
— Nieves citando a José II [43:38]
Sobre el origen de “Delfín” y crítica a la monarquía española:
“Y ya que estamos con esto de los títulos, meto una morcilla ejpañola… esta monarquía que nos ha caído. Pues sí lo es. La delantera que nos llevan los franceses es que ya ni delfines ni leches. Ellos ya han acabado con esa casposa institución.”
— Nieves [03:10]
Sobre las bodas reales y el pueblo:
“La plebe rara vez se percata de que cuando sus reyes les regalan diversión, en realidad la juerga la están pagando ellos, los plebeyos.”
— Nieves [01:55]
Sobre el “nada” en el diario de Luis XVI:
“El delfín Luis no pitaba. Y se sabía desde la mismísima noche de bodas, porque Luis escribió en su diario al día siguiente nada.”
— Nieves [16:47]
The episode is marked by Nieves Concostrina’s trademark wit, sarcasm, and direct criticism of the monarchy and social inequality. The mood alternates between historical narrative, pointed humor, and critical social commentary, always enraizada in accessible, informal Spanish.
Musical interludes and pop culture references (e.g. "Pretty Woman," "Antes muerta que sencilla") are used throughout to both satirize and connect past and present.
This episode offers much more than historical trivia; it exposes the mechanisms of power, the dangers of frivolous leadership, and the historic cycle of privilege clashing with popular discontent. In tracing the spectacular rise and tragic fall of Marie Antoinette and Louis XVI—from the fateful wedding night to the guillotine—Concostrina delivers a damning, irreverent portrait of a world donde “las reinas salen caras vivas… y muertas,” y donde la moda, lejos de ser superficial, puede ser el reflejo de una monarquía que termina por desplomarse encima de sí misma.